{"id":370412,"date":"2020-12-18T18:52:09","date_gmt":"2020-12-18T21:52:09","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=370412"},"modified":"2020-12-18T18:54:24","modified_gmt":"2020-12-18T21:54:24","slug":"una-dosis-de-darwin-en-la-taxonomia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-dosis-de-darwin-en-la-taxonomia\/","title":{"rendered":"Una dosis de Darwin en la taxonom\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Dos libros publicados en el mes de junio sistematizan una propuesta alternativa para clasificar a los seres vivos a partir de su historia evolutiva, de sus relaciones de antepasados y sus descendientes, independientemente de sus caracter\u00edsticas anat\u00f3micas y sin hacer uso de las categor\u00edas taxon\u00f3micas jer\u00e1rquicas tradicionales, tales como dominios, reinos, filos, clases, \u00f3rdenes, familias y g\u00e9neros. Esas divisiones derivan de los conceptos planteados a mediados del siglo XVIII en las ediciones sucesivas de la c\u00e9lebre obra intitulada <em>Systema Naturae<\/em>, del naturalista sueco Carl von Linn\u00e9, m\u00e1s conocido como Linneo. Los promotores del PhiloCode, tal la denominaci\u00f3n formal de la iniciativa propuesta recientemente, consideran que las categor\u00edas de la matriz linneana, que a\u00fan hoy constituyen uno de los pilares de la taxonom\u00eda, son abstracciones desligadas de la realidad biol\u00f3gica que ya no tienen sentido ante el avance de la filogenia. Tambi\u00e9n son cr\u00edticos de las dificultades inherentes a la incorporaci\u00f3n de nuevas especies descubiertas, as\u00ed como de las revisiones de sus relaciones de parentesco en un sistema que se basa en clasificaciones taxon\u00f3micas r\u00edgidas.<\/p>\n<p>\u201cEl aporte de Linneo a la biolog\u00eda fue revolucionario y extraordinariamente duradero, pero era preevolucionista y precede en un siglo a la publicaci\u00f3n de <em>El origen de las especies<\/em>, de Charles Darwin\u201d, dice, en una entrevista v\u00eda <em>e-mail<\/em> concedida a <em>Pesquisa FAPESP<\/em> el bi\u00f3logo estadounidense Philip Cantino, de la Universidad de Ohio, uno de los ide\u00f3logos del PhyloCode, junto a su colega Kevin de Queiroz, del Museo Nacional de Historia Natural de Washington, en Estados Unidos. Ambos son los autores del libro intitulado <em>International Code of Phylogenetic Nomenclature (PhyloCode)<\/em>, que contiene las normas y preceptos fundamentales de la propuesta. \u201cPese a la aceptaci\u00f3n casi universal de la premisa de que la clasificaci\u00f3n deber\u00eda basarse en las relaciones filogen\u00e9ticas, los bi\u00f3logos siguen nombrando clados [grupos de organismos que descienden de un antepasado com\u00fan] utilizando un sistema preevolutivo\u201d. La teor\u00eda de la evoluci\u00f3n de Darwin postul\u00f3 la idea, ampliamente aceptada en la actualidad, que sostiene que las especies contempor\u00e1neas descienden de otras formas de vida del pasado.<\/p>\n<div id=\"attachment_370003\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-1-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-370003 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-1-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"761\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-1-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-1-1140-250x167.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-1-1140-700x467.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-1-1140-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Pslawinski\/\u2009Wikimedia Commons<\/span><\/a> Un colibr\u00ed: estudios filogen\u00e9ticos indican que las aves descienden de los dinosaurios<span class=\"media-credits\">Pslawinski\/\u2009Wikimedia Commons<\/span><\/p><\/div>\n<p>El tomo denominado <em>Phylonyms: A companion to the PhyloCode<\/em>, compilado por Queiroz, Cantino y el paleont\u00f3logo estadounidense Jacques Gauthier, de la Universidad Yale, contiene las definiciones, dentro de los par\u00e1metros del PhyloCode, de unos 300 linajes de seres vivos, los clados antes mencionados, que incluyen desde microorganismos hasta plantas y animales. Entre las centenas de colaboradores del <em>Phylonyms<\/em> figuran tres investigadores de instituciones brasile\u00f1as como autores principales de la definici\u00f3n de ciertos grupos de organismos. El paleont\u00f3logo Max Langer, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), en el campus de Ribeir\u00e3o Preto, coordin\u00f3 la elaboraci\u00f3n del texto sobre los dinosaurios y tambi\u00e9n es quien firma aquellos referidos a los clados de los saurisquios (Saurischia) y sauropodomorfos (Sauropodomorpha). A d\u00fao con Richard Olmstead, de la Universidad de Washington, la bot\u00e1nica L\u00facia Lohmann, tambi\u00e9n de la USP, elabor\u00f3 la ficha referida a las bignoni\u00e1ceas (Bignoniaceae), un grupo de plantas que incluye \u00e1rboles, arbustos y lianas. El zo\u00f3logo Martin Lindsey Christoffersen, de la Universidad Federal de Para\u00edba (UFPB), por su parte, redact\u00f3 la definici\u00f3n de dos clados de crust\u00e1ceos dec\u00e1podos: Polycarpidea y Prochelata.<\/p>\n<p>Investigadores de algunas \u00e1reas, tales como la paleontolog\u00eda de vertebrados y la bot\u00e1nica, adoptan desde hace bastante tiempo el PhyloCode en sus trabajos cient\u00edficos. Pero la propuesta no es reconocida por los c\u00f3digos internacionales de nomenclatura y a\u00fan est\u00e1 lejos de tener consenso en el \u00e1mbito acad\u00e9mico. En este nuevo sistema de clasificaci\u00f3n, existen tan solo dos categor\u00edas, las especies y los clados. Los formuladores del PhyloCode llegaron a pensar en modificar la manera de nominar a las especies, pero desistieron de esa idea. \u201cEso causar\u00eda demasiados problemas\u201d, reconoce Queiroz. Desde la edici\u00f3n de <em>Systema Naturae<\/em>, en 1758, las especies son bautizadas de acuerdo con los preceptos de lo que se denomina nomenclatura binominal. Cada forma \u00fanica de vida recibe un nombre de dos t\u00e9rminos, generalmente de origen latino (o griego), escrito en cursiva. El primero, de car\u00e1cter menos particular, define el g\u00e9nero y la primera letra se escribe en may\u00fascula. El segundo, que puede derivarse de una caracter\u00edstica peculiar del organismo en cuesti\u00f3n, de su distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica o ser simplemente una referencia (a modo de homenaje) a una persona, determina a la especie en s\u00ed. Se lo escribe en min\u00fasculas. Conforme a esta norma, Linneo bautiz\u00f3 a la especie humana moderna con el nombre de <em>Homo sapiens<\/em>. En lat\u00edn, <em>homo<\/em> quiere decir ser humano y <em>sapiens<\/em>, significa sabio o inteligente.<\/p>\n<p>El concepto del clado, el pilar del PhyloCode, est\u00e1 asociado a la idea evolutiva que sostiene que las formas de vida descienden de sus antecesores, de los cuales heredan ciertas caracter\u00edsticas. La met\u00e1fora que se utiliza com\u00fanmente es la del \u00e1rbol de la vida. En la base del tronco figura el surgimiento de la vida en la Tierra, hace alrededor de 4 mil millones de a\u00f1os, con una hipot\u00e9tica poblaci\u00f3n de microorganismos de la cual, en \u00faltima instancia, derivan todos los seres vivos, tanto los actuales como los del pasado. Con el paso del tiempo, el \u00e1rbol de la vida genera ramas, que a su vez se subdividen en otras ramas y as\u00ed sucesivamente. A partir de cierto momento, algunos de esos nudos evolucionan en paralelo de manera independiente. Otros permanecen conectados y algunos incluso se cortan (cuando una especie se extingue). El vocablo clado, cuya ra\u00edz es griega, significa rama. En biolog\u00eda, en t\u00e9rminos evolutivos, un clado (tambi\u00e9n denominado grupo monofil\u00e9tico) est\u00e1 formado por el conjunto de todos los organismos que descienden de un determinado antepasado com\u00fan.<\/p>\n<div id=\"attachment_369995\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-0-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-369995 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-0-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"1140\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-0-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-0-1140-250x250.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-0-1140-700x700.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-0-1140-120x120.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Daniel Lahr<\/span><\/a> Los microorganismos, como en el caso de las amebas testadas del grupo Arcellinida, pueden ser dif\u00edciles de clasificar si no se dispone de datos gen\u00e9ticos<span class=\"media-credits\">Daniel Lahr<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u00bfEs complicado? Los ejemplos sirven para que se entienda el concepto. En la clasificaci\u00f3n tradicional, los primates componen un orden, un nivel taxon\u00f3mico que puede incluir innumerables subdivisiones, tales como suborden, superfamilia, familia, subfamilia, tribu, g\u00e9nero y especie. De este orden, <em>grosso modo<\/em>, forman parte l\u00e9mures, lorinos, tarseros, monos y el hombre moderno y todos sus descendientes. En la pr\u00e1ctica, las formas de vida que pertenecen al orden de los primates en el marco de la taxonom\u00eda tradicional, y al clado de los primates desde la perspectiva del PhyloCode, son esencialmente las mismas. Sucede que el clado de los primates fue definido a partir de las relaciones ancestrales de los representantes de los cuatro grupos principales tradicionalmente incluidos en el orden de los primates (un l\u00e9mur, un lorino, un tarsero y el hombre moderno).<\/p>\n<p>Pero el razonamiento que rige la conformaci\u00f3n de los clados en el PhyloCode y de las diversas categor\u00edas taxon\u00f3micas en las clasificaciones basadas en escalafones es diferente. \u201cEl sistema linneano incorpora un enfoque del mundo est\u00e1tico y tipol\u00f3gico\u201d, explica Christoffersen. \u201cSe basa en la esencia [las caracter\u00edsticas sobresalientes] para definir los taxones [grupos de organismos o de poblaciones que conformar\u00edan una unidad] y el material base que caracteriza a esas esencias. A partir de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n, resulta inevitable que esa perspectiva sea sustituida por otra que incluye la transformaci\u00f3n del mundo\u201d. El material base es el esp\u00e9cimen que se utiliza como referencia para designar a una especie de organismo.<\/p>\n<p>La filogenia como base para la clasificaci\u00f3n de las especies puede llevar a conclusiones que, para los legos, suenan extra\u00f1as, aunque hoy en d\u00eda son ampliamente aceptadas. El caso m\u00e1s paradigm\u00e1tico tal vez sea el de las aves. En la actualidad, pr\u00e1cticamente existen unanimidad entre los expertos en cuanto a que ese grupo es el \u00fanico que alberga a descendientes vivos de los dinosaurios, a los que se considera extintos hace 65 millones de a\u00f1os. El hallazgo de f\u00f3siles de dinosaurios de medio metro de largo con plumas y alas que vivieron hace al menos 150 millones de a\u00f1os, como los ejemplares famosos del g\u00e9nero <em>Archaeopterix<\/em>, le da asidero a esta conclusi\u00f3n. Esos antepasados de las aves modernas son clasificados dentro del grupo de los ter\u00f3podos, compuesto mayormente por carn\u00edvoros b\u00edpedos. Los ter\u00f3podos constituyen uno de los tres linajes de los dinosaurios, junto a los sauropodomorfos (herb\u00edvoros, generalmente cuadr\u00fapedos, de gran tama\u00f1o y cuello largo) y los ornitisquios (Ornithischia, ejemplares con cuernos, armaduras protectoras o picos similares a los de los patos).<\/p>\n<p>No es casualidad que la definici\u00f3n del clado Dinosauria \u2013los dinosaurios\u2013 en el PhyloCode est\u00e9 definido a partir de la relaci\u00f3n de parentesco entre representantes conocidos de esos tres linajes: el ornitisquio <em>Iguanodon bernissartensis<\/em>, el ter\u00f3podo <em>Megalosaurus bucklandii<\/em> y el saur\u00f3podo<em> Cetiosaurus oxoniensis<\/em>. Seg\u00fan el nuevo sistema de clasificaci\u00f3n, se considera que son dinosaurios todos los descendientes del \u00faltimo antepasado com\u00fan de esas tres especies. \u201cNo nos preocupa hallar rasgos anat\u00f3micos exclusivos o definitorios de lo que era un dinosaurio\u201d, explica Langer, autor de la ficha en <em>Phylonyms<\/em> sobre esos animales prehist\u00f3ricos. \u201cLo que nos interesa es verificar si la historia evolutiva de un f\u00f3sil lo ubica dentro o fuera del clado\u201d. Actualmente, esa tarea se lleva a cabo con la ayuda de programas computarizados que cotejan cientos de informaciones referentes a los caracteres anat\u00f3micos (tales como el hecho de tener o no plumas, ser b\u00edpedo o cuadr\u00fapedo) y al material gen\u00e9tico (si lo hubiera) de las especies analizadas y proporcionan \u00e1rboles evolutivos probables, en los cuales una especie o conjunto de especies puede o no estar incluido dentro de un clado.<\/p>\n<p>Pese a que no se considera que el PhyloCode sea la soluci\u00f3n de todos los problemas de la taxonom\u00eda, el microbi\u00f3logo evolutivo Daniel Lahr, del Instituto de Biociencias (IB) de la USP, pondera que este tipo de clasificaci\u00f3n puede ser \u00fatil para los cient\u00edficos enfocados en el estudio de ciertos grupos de organismos. \u201cPor ahora, es el mejor abordaje que tenemos, particularmente para quien trabaja con especies que se definen a partir de un conjunto de datos gen\u00e9ticos y de f\u00f3siles, y no tanto por su morfolog\u00eda\u201d, comenta Lahr. \u201cPero ciertas \u00e1reas que est\u00e1n bien demarcadas dentro de la zoolog\u00eda y de la bot\u00e1nica van a resistirse a adoptar el abordaje clad\u00edstico\u201d. Al comienzo de 2019, el investigador public\u00f3 un art\u00edculo cient\u00edfico en la revista <em>Current Biology<\/em> en el que reconstruy\u00f3 la historia evolutiva de un grupo de amebas con testa (o concha), las Arcellinida, que surgieron hace unos 750 millones de a\u00f1os. Mediante el empleo de algoritmos matem\u00e1ticos y an\u00e1lisis del ADN de amebas de este grupo presentes hoy en d\u00eda en la naturaleza, \u00e9l estructur\u00f3 una filogenia para ese clado, recurriendo tanto a las nociones del PhyloCode como a la taxonom\u00eda tradicional.<\/p>\n<p>En la actualidad no existe una norma unificada que se emplee en todas las ramas de la biolog\u00eda para designar y establecer las categor\u00edas taxon\u00f3micas. Hay un c\u00f3digo bot\u00e1nico, para las plantas, algas y hongos; otro para los animales; un tercero para las bacterias y arqueas, y un cuarto para los virus. Cada c\u00f3digo determina cu\u00e1ntos niveles taxon\u00f3micos pueden utilizarse para clasificar a sus grupos de organismos. El bot\u00e1nico contempla, por ejemplo, 24 categor\u00edas, de reino a subforma. El viral permite 15 niveles. \u201cNecesitamos dejar de lado ese separatismo de que cada \u00e1rea adopte un c\u00f3digo y evolucionar hacia un sistema \u00fanico\u201d, propone el investigador del IB. No se puede prever si el PhyloCode se va a propagar a la totalidad de la biolog\u00eda o quedar\u00e1 como un abordaje ce\u00f1ido a determinados nichos de investigadores. A pesar de sus limitaciones, la taxonom\u00eda basada en Linneo a\u00fan es \u00fatil y ampliamente utilizada.<\/p>\n<div class=\"box\"><strong>PHYLOCODE<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Agrupa a los organismos en funci\u00f3n de su filogenia. La historia evolutiva determina a qu\u00e9 clado(s), a qu\u00e9 ramas del \u00e1rbol de la vida, pertenecen las especies<\/li>\n<li>Un clado es el conjunto de organismos o de especies que descienden de su antepasado com\u00fan m\u00e1s reciente<\/li>\n<li>No hay categor\u00edas jer\u00e1rquicas, tales como reino, orden, familia y g\u00e9nero<\/li>\n<li>Existen las especies y los clados<\/li>\n<li>Una filogenia est\u00e1 compuesta por clados m\u00e1s inclusivos que abarcan clados menos amplios<\/li>\n<\/ul>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-0-img.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1900\" height=\"1617\" class=\"aligncenter size-full wp-image-371051\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-0-img.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-0-img.png 1900w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-0-img-250x213.png 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-0-img-700x596.png 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-0-img-1536x1307.png 1536w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-0-img-120x102.png 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1900px) 100vw, 1900px\" \/><\/a><\/div>\n<div class=\"box\"><strong>Taxonom\u00eda tradicional, derivada de los trabajos de Linneo<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Clasifica a los seres vivos a partir de sus caracter\u00edsticas naturales, por lo general, su morfolog\u00eda (apariencia exterior)<\/li>\n<li>Adopta un sistema jer\u00e1rquico de categor\u00edas taxon\u00f3micas, tales como dominio, reino, filo, clase, orden, familia, g\u00e9nero, especie, entre otras<\/li>\n<li>Los cuatro grandes c\u00f3digos internacionales que clasifican a las diferentes formas de vida \u2013las plantas, algas y hongos; los animales; las bacterias y arqueas, y los virus\u2013 se basan en sistemas jer\u00e1rquicos<\/li>\n<\/ul>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-1-img.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1900\" height=\"1283\" class=\"aligncenter size-full wp-image-371055\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-1-img.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-1-img.png 1900w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-1-img-250x169.png 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-1-img-700x473.png 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-1-img-1536x1037.png 1536w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_classif-seres-vivos_294-1-img-120x81.png 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1900px) 100vw, 1900px\" \/><\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Una nueva forma de clasificar a los seres vivos prioriza la historia evolutiva y abandona las categor\u00edas de la clasificaci\u00f3n de Linneo","protected":false},"author":13,"featured_media":369999,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[278,300],"coauthors":[101],"class_list":["post-370412","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-biologia-es","tag-evolucion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/370412","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=370412"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/370412\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":371108,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/370412\/revisions\/371108"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/369999"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=370412"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=370412"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=370412"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=370412"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}