{"id":370467,"date":"2020-12-18T19:02:43","date_gmt":"2020-12-18T22:02:43","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=370467"},"modified":"2021-01-06T19:40:25","modified_gmt":"2021-01-06T22:40:25","slug":"la-guerra-a-la-peste","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-guerra-a-la-peste\/","title":{"rendered":"La guerra a la peste"},"content":{"rendered":"<p>Cientos de ratas muertas se apilaban en los dep\u00f3sitos, en las callejuelas y en los techos de las casas de la ciudad de Santos, en el litoral paulista, en octubre de 1899. Era la se\u00f1al inconfundible de la llegada de la temida peste bub\u00f3nica, tambi\u00e9n conocida como peste negra, que hab\u00eda sido la causa de la muerte de unos 50 millones de personas en Europa en el siglo XIV y otros 12 millones en la India y en China en el siglo XIX. Santos era el puerto exportador del caf\u00e9, la principal riqueza de S\u00e3o Paulo en ese momento, y el segundo puerto de Brasil despu\u00e9s de R\u00edo de Janeiro, que por entonces era la capital federal.<\/p>\n<p>Pese a las resistencias, los m\u00e9dicos experimentados actuaron con rapidez para detectar y combatir a la peste bajo el liderazgo de los paulistas Em\u00edlio Ribas (1862-1925), en S\u00e3o Paulo, y Oswaldo Cruz (1872-1917), en R\u00edo de Janeiro. \u201cAmbos ten\u00edan un gran poder de intervenci\u00f3n, al acumular capital cient\u00edfico y pol\u00edtico\u201d, dice la m\u00e9dica e historiadora de las enfermedades Dilene Raimundo do Nascimento, de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Fiocruz) de R\u00edo de Janeiro. \u201cInmediatamente despu\u00e9s de detectar la enfermedad, ellos aislaron a los pacientes\u201d, a\u00f1ade la historiadora Olga Alves, investigadora del Centro de Memoria del Instituto Butantan.<\/p>\n<p>La plaga lleg\u00f3 primero a Paraguay, en septiembre de 1899. Atento a las noticias provenientes del pa\u00eds vecino, el gobierno brasile\u00f1o se encarg\u00f3 de importar el suero antipeste del Instituto Pasteur de Par\u00eds y, a continuaci\u00f3n, combati\u00f3 a las ratas, las transmisoras de la enfermedad, que arribaban con los barcos y se diseminaban por las ciudades portuarias.<\/p>\n<div id=\"attachment_370484\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-3-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-370484 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-3-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"804\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-3-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-3-1140-250x176.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-3-1140-700x494.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-3-1140-120x85.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Instituto Pasteur y Antoine Danchin \/ CDC<\/span><\/a> Alexandre Yersin al frente de la caba\u00f1a en Hong Kong donde aisl\u00f3 la bacteria de la peste, en 1894<span class=\"media-credits\">Instituto Pasteur y Antoine Danchin \/ CDC<\/span><\/p><\/div>\n<p>El conocimiento sobre la enfermedad result\u00f3 esencial para planificar las acciones para detenerla. En 1894, dos bacteri\u00f3logos, el suizo Alexandre Yersin (1863-1943), en Hong Kong, y el japon\u00e9s Kitasato Shibasaburo (1853-1931), en Jap\u00f3n, identificaron a la bacteria causante de la enfermedad, que fue bautizada con el nombre de <em>Yersinia pestis<\/em>. En 1895, ya de regreso al Instituto Pasteur de Par\u00eds, Yersin se asoci\u00f3 con el bi\u00f3logo L\u00e9on Charles Albert Calmette (1863-1933) y con el m\u00e9dico \u00c9mile Roux (1853-1933) para desarrollar un suero contra la peste, que se prob\u00f3 en humanos tres a\u00f1os despu\u00e9s. Tambi\u00e9n en 1898, el m\u00e9dico franc\u00e9s Paul-Louis Simond (1858-1947) descubri\u00f3 que la bacteria ingresaba a las personas a trav\u00e9s de las picaduras de pulgas (<em>Xenopsylla cheopsis<\/em>) infectadas al alimentarse de la sangre de las ratas. Hoy en d\u00eda, se sabe que el microbio se aloja y se multiplica en los ganglios linf\u00e1ticos, los cuales se inflaman dando lugar a los denominados bubones, que a veces se rompen. Esta enfermedad causa fiebre alta, dolores, v\u00f3mitos, tos con sangre y convulsiones.<\/p>\n<p>En agosto de 1899, cuando llegaron las noticias sobre la peste en la ciudad de Porto, en Portugal, el gobierno brasile\u00f1o dispuso que todos los nav\u00edos provenientes de Portugal y Espa\u00f1a deber\u00edan someterse a una cuarentena de 20 d\u00edas antes de atracar. En cartas publicadas en el peri\u00f3dico <em>Journal do Commercio<\/em>, el director de Higiene y Asistencia P\u00fablica del Estado de R\u00edo de Janeiro, el m\u00e9dico fluminense Jorge Alberto Leite Pinto (1865-1934), cuestion\u00f3 las medidas. Su argumento era que la peste, en vista de lo que ya se sab\u00eda sobre ella, pod\u00eda tratarse f\u00e1cilmente. En un art\u00edculo de noviembre de 2013 en la revista <em>Hist\u00f3rias, Ci\u00eancias, Sa\u00fade \u2013 Manguinhos<\/em>, Do Nascimento y el historiador de la ciencia Matheus Silva, por entonces ligado a la Fiocruz, dijeron que el m\u00e9dico alegaba que la cuarentena, al impedir el desembarque de los buques extranjeros, pod\u00eda causar perjuicios econ\u00f3micos y elevar el precio de los productos importados. Seg\u00fan ambos investigadores, para Leite Pinto, los intereses del comercio eran preponderantes, y \u201ccab\u00eda al gobierno no interferir ni generar da\u00f1os en las relaciones comerciales\u201d. Las protestas, sin embargo, no tuvieron ning\u00fan efecto pr\u00e1ctico. Al mes siguiente llegaron las noticias de la peste en Paraguay.<\/p>\n<p>Como director del Servicio Sanitario de S\u00e3o Paulo, y al arribar a la conclusi\u00f3n de que el puerto de Santos pod\u00eda ser una de las puertas de entrada de la peste, Em\u00edlio Ribas dispuso medidas preventivas; entre 1896 y 1898, \u00e9l hab\u00eda coordinado la demolici\u00f3n de conventillos y la higiene de las casas, calles y terrenos bald\u00edos para eliminar los focos de <em>Aedes aegypti<\/em>, el vector de la fiebre amarilla, otro problema de salud p\u00fablica.<\/p>\n<div id=\"attachment_370480\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-5-800.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-370480 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-5-800.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1075\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-5-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-5-800-250x336.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-5-800-700x941.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-5-800-120x161.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Colecci\u00f3n Instituto Butantan\/ Centro de la Memoria <\/span><\/a> Vital Brazil<span class=\"media-credits\">Colecci\u00f3n Instituto Butantan\/ Centro de la Memoria <\/span><\/p><\/div>\n<p>El primer m\u00e9dico que Ribas envi\u00f3 al litoral, el 9 de octubre, fue el oriundo de Minas Gerais Vital Brazil Mineiro da Campanha (1865-1950). Este lleg\u00f3 munido de un microscopio, medios de cultivo de bacterias, tubos de ensayos e instrumentos para practicar autopsias. Mont\u00f3 un laboratorio en una de las habitaciones del Hospital de Aislamiento y se puso a estudiar ratas vivas capturadas en los lugares donde otras hab\u00edan muerto.<\/p>\n<p>Ni bien arrib\u00f3 a Santos, otro de los m\u00e9dicos del equipo, el carioca Guilherme \u00c1lvaro da Silva (1869-1930), supo de un paciente que hab\u00eda muerto d\u00edas antes en el Hospital Santa Casa de la ciudad, con una infecci\u00f3n severa e hinchaz\u00f3n de los ganglios de la ingle derecha. \u00c9l determin\u00f3 que ese hombre hab\u00eda muerto a causa de la peste \u2013y no de fiebre amarilla, tal como se hab\u00eda diagnosticado inicialmente\u2013, al hallar ratas muertas cercad de la casa donde viv\u00eda. En su libro de 1919 intitulado <em>A campanha sanit\u00e1ria de Santos \u2013 Suas causas e seus efeitos<\/em>, Da Silva inform\u00f3 que \u201clas ratas proliferaban en Santos, y durante la noche pod\u00edan verse verdaderos tropeles\u201d.<\/p>\n<p>Otro m\u00e9dico del Servicio sanitario, el tambi\u00e9n carioca Adolfo Lutz (1855-1940), lleg\u00f3 el 14 de octubre, cuando comenzaron a aparecer los casos sospechosos y los enfermos, y sobrevinieron las muertes. En un informe publicado inicialmente en la <em>Revista M\u00e9dica de S\u00e3o Paulo<\/em> en febrero de 1899, Vital Brazil describe la evoluci\u00f3n de la enfermedad, los experimentos en animales y el comportamiento de la bacteria: \u201cEl cocobacilo no parece gozar de movilidad. Se aglutina bajo la acci\u00f3n del suero antipeste\u201d, indic\u00f3. Los an\u00e1lisis y las autopsias, bajo el seguimiento personal de Ribas, quien tambi\u00e9n se traslad\u00f3 all\u00ed, confirmaron que la peste bub\u00f3nica hab\u00eda llegado. Cuatro d\u00edas despu\u00e9s se emiti\u00f3 el comunicado oficial y comenz\u00f3 la caza de las ratas en las casas, cocheras y dep\u00f3sitos del puerto.<\/p>\n<p>Los habitantes de Santos protestaron ante la perspectiva de los da\u00f1os derivados del probable cierre del puerto. Se solicit\u00f3 la opini\u00f3n del cirujano fluminense Eduardo Chapot-Pr\u00e9vost, docente de la Facultad de Medicina de R\u00edo de Janeiro, quien viaj\u00f3 a Santos, examin\u00f3 a los pacientes y confirm\u00f3 las conclusiones del equipo m\u00e9dico instalado en la ciudad. Pero eso no fue suficiente para calmar a los santistas.<\/p>\n<p>Los ediles de Santos, que buscaba una opini\u00f3n contraria, invitaron entonces a Oswaldo Cruz, quien hab\u00eda pasado tres a\u00f1os en el Instituto Pasteur de Par\u00eds, y \u00e9l arrib\u00f3 el 22 de octubre. Cinco d\u00edas despu\u00e9s, en un telegrama enviado al gobierno federal, inform\u00f3 que hab\u00eda aislado \u201cla misma cepa bacteriana humana\u201d en los animales enfermos y muertos, confirmando el diagn\u00f3stico, de acuerdo con los supuestos establecidos por el qu\u00edmico Louis Pasteur (1822-1895). \u201cLos criterios cl\u00ednicos, epidemiol\u00f3gicos y bacteriol\u00f3gicos permiten afirmar categ\u00f3ricamente que la enfermedad circulante es la peste bub\u00f3nica\u201d, concluy\u00f3.\u00a0 \u201cAquel fue un momento importante para la consolidaci\u00f3n de la bacteriolog\u00eda y de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica\u201d, dice Do Nascimento.<\/p>\n<div id=\"attachment_370476\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-2-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-370476 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-2-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"641\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-2-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-2-1140-250x141.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-2-1140-700x394.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-2-1140-120x67.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Rodolpho Fisher\/ Colecci\u00f3n Instituto Butantan\/ Centro de la Memoria<\/span><\/a> Una imagen del edificio principal del Instituto Seroter\u00e1pico Butantan, creado por Vital Brazil<span class=\"media-credits\">Rodolpho Fisher\/ Colecci\u00f3n Instituto Butantan\/ Centro de la Memoria<\/span><\/p><\/div>\n<p>Cruz tambi\u00e9n tuvo que cuidar a Vital Brazil, quin se contagi\u00f3 la peste y se recuper\u00f3 con el suero importado. \u201cTodav\u00eda no entendemos por qu\u00e9 no contrajimos la enfermedad, que en la v\u00edspera hab\u00eda postrado al Dr. Vital Brazil, en el Hospital de Aislamiento donde trabajaba\u201d, escribi\u00f3 Da Silva en su libro de 1919, al dar cuenta de una visita a una casa donde cuatro personas hab\u00edan muerto por la peste. \u00c9l y su equipo hallaron \u201cm\u00e1s de 40 ratas muertas desperdigadas por el suelo, varias de ellas en descomposici\u00f3n\u201d en el dep\u00f3sito de la casa, y fueron picados por las pulgas que infectaban a los roedores, pero no se enfermaron.<\/p>\n<p>Para el final de diciembre de 1899, 35 personas con peste fueron atendidas en el Hospital de Aislamiento, y de ellas 15 fallecieron, un desenlace situado muy por debajo de los \u00edndices hist\u00f3ricos de letalidad de la peste, que mataba a casi todos los que contagiaba. Aun as\u00ed, los comerciantes de Santos todav\u00eda se opon\u00edan a los m\u00e9dicos. En busca de otras opiniones, Lutz envi\u00f3 muestras de tejidos de los ganglios de pacientes a expertos de Par\u00eds, Londres y Hamburgo; todos confirmaron que se trataba de la peste.<\/p>\n<p>La ciudad de S\u00e3o Paulo registr\u00f3 el primer caso al comienzo de noviembre de aquel a\u00f1o, lo que motiv\u00f3 que los equipos de salud iniciaran la b\u00fasqueda y el aislamiento de las personas infectadas, as\u00ed como el combate a las ratas mediante varias estrategias: la limpieza de alcantarillas, dep\u00f3sitos y casas a cargo del personal del Servicio Sanitario, la distribuci\u00f3n del folleto intitulado <em>Peste, matan\u00e7a dos ratos <\/em>[La peste y la matanza de ratas], con versiones en portugu\u00e9s, italiano, alem\u00e1n, ingl\u00e9s y franc\u00e9s, y una campa\u00f1a para que la propia poblaci\u00f3n cazara las ratas que el gobierno estaba comprando.<\/p>\n<div id=\"attachment_370472\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-1-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-370472 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-1-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"784\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-1-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-1-1140-250x172.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-1-1140-700x481.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-1-1140-120x83.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Colecci\u00f3n Casa de Oswaldo Cruz<\/span><\/a> Construcci\u00f3n del Castillo de Manguinhos, obra de Oswaldo Cruz<span class=\"media-credits\">Colecci\u00f3n Casa de Oswaldo Cruz<\/span><\/p><\/div>\n<p>La Desinfecci\u00f3n Central, un organismo del Servicio Sanitario, les compr\u00f3 a los pobladores e inciner\u00f3 alrededor de 14 mil ratas solamente en noviembre de 1899. No obstante, hubo algunas distorsiones. \u201cMucha gente, en los meses posteriores, empez\u00f3 a cazar roedores convirtiendo a esa pr\u00e1ctica en un medio de supervivencia\u201d, comenta la archivista Maria Talib Assad, del Museo de la Salud P\u00fablica Em\u00edlio Ribas, que funciona en el edificio donde operaba ese organismo del Servicio Sanitario a comienzos del siglo XX. Ese efecto indeseable condujo a la suspensi\u00f3n de esa medida.<\/p>\n<p>\u201cDurante el brote en Santos, Em\u00edlio Ribas comenz\u00f3 a pensar en la propagaci\u00f3n de la peste y en la necesidad de producir el suero en Brasil, del cual solo se era posible importar lotes peque\u00f1os, a causa de la gran demanda de otros pa\u00edses\u201d, relata Alves. Las negociaciones con la gobernaci\u00f3n paulista impulsaron la creaci\u00f3n del Instituto de Seroterapia del Estado de S\u00e3o Paulo, que en 1918 pas\u00f3 a llamarse Instituto de Seroterapia de Butantan y finalmente, en 1925, se lo renombr\u00f3 con la actual denominaci\u00f3n de Instituto Butantan. Bajo la direcci\u00f3n de Vital Brazil, produjo suero antipeste y m\u00e1s tarde se especializ\u00f3 en sueros contra las picaduras de serpientes, comunes en el interior paulista, adem\u00e1s de otras vacunas.<\/p>\n<p>La peste, que probablemente se propag\u00f3 desde Santos, hizo aparici\u00f3n en la ciudad de R\u00edo de Janeiro en enero de 1900 y luego se propag\u00f3 a S\u00e3o Lu\u00eds, en el estado de Maranh\u00e3o, y a Recife, en Pernambuco. Simult\u00e1neamente, Oswaldo Cruz aprovech\u00f3 la oportunidad para fundar el Instituto de Manguinhos, actual Fiocruz, tambi\u00e9n para fabricar suero contra la peste, el cual se transform\u00f3 en uno de los principales centros nacionales de producci\u00f3n de vacunas. De todas maneras, en la capital federal de entonces hubo unas 300 personas fallecidas a causa de la peste en 1900, y el total de muertos en los a\u00f1os siguientes fue de 199 en 1901, 215 en 1902, 360 en 1903 y 274 en 1904.<\/p>\n<div id=\"attachment_370468\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-4-800.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-370468 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-4-800.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1264\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-4-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-4-800-250x395.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-4-800-700x1106.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_294_MemoriaEdicao-4-800-120x190.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Don Bouquet\/ Academia Nacional de Medicina de Francia<\/span><\/a> Oswaldo Cruz en una caricatura publicada en Par\u00eds en 1911, en la revista <em>Chanteclair<\/em><span class=\"media-credits\">Don Bouquet\/ Academia Nacional de Medicina de Francia<\/span><\/p><\/div>\n<p>En 1903, el presidente Francisco de Paula Rodrigues Alves (1848-1919), interesado en modernizar la ciudad de R\u00edo de Janeiro, nombr\u00f3 a Cruz al frente de la Direcci\u00f3n General de Salud P\u00fablica (DGSP). \u201cOswaldo Cruz tuvo carta blanca para acabar con las tres enfermedades epid\u00e9micas principales de la \u00e9poca: la viruela, la peste bub\u00f3nica y la fiebre amarilla\u201d, comenta Nascimento. \u201cLa vacunaci\u00f3n y la eliminaci\u00f3n de los focos de cr\u00eda de ratas y de mosquitos eran lo que le preocupaba a De Paula Rodrigues Alves, quien planificaba una reforma urbana para transformar a R\u00edo en una ciudad hermosa como Par\u00eds. Los intereses pol\u00edticos y sanitarios fueron convergentes\u201d.<\/p>\n<p>En aquella ocasi\u00f3n, la poblaci\u00f3n se rebel\u00f3 nuevamente, en este caso contra la vacunaci\u00f3n obligatoria para combatir a la viruela. Las protestas tambi\u00e9n expresaban el temor de que la vacuna pudiera conferirle a la gente rasgos vacunos, porque se la fabricaba con material extra\u00eddo de vacas enfermas, o a contagiarse de s\u00edfilis, tal como lo describe el historiador carioca Sidney Chalhoub, de la Universidad Harvard, de Estados Unidos, en el libro intitulado <em>Cidade febril <\/em>[Ciudad afiebrada] (editorial Companhia das Letras, 2017).<\/p>\n<p>La campa\u00f1a contra la peste bub\u00f3nica sigui\u00f3 casi sin oposici\u00f3n, porque la poblaci\u00f3n ya sab\u00eda que la enfermedad era transmitida por las pulgas y las ratas. Hab\u00eda una vacuna y la lucha contra las ratas fue intensa. La DGSP tambi\u00e9n adhiri\u00f3 a la compra de ratas a la poblaci\u00f3n. \u201cPese a las controversias, fue una pr\u00e1ctica sanitaria eficaz\u201d, dice Do Nascimento.<\/p>\n<p>En la actualidad el tratamiento se realiza con antibi\u00f3ticos, lo que disminuye el riesgo de muerte a un 10%, pero la peste todav\u00eda causa alrededor de 650 casos y 120 muertes por a\u00f1o en todo el mundo, fundamentalmente en \u00c1frica, y se la considera un peligro potencial en las regiones donde las condiciones sanitarias son precarias. En Brasil, el \u00faltimo caso registrado fue en 2005. En Estados Unidos se informaron 11 casos en 2015, con tres muertes. En 2020, la peste bub\u00f3nica resurgi\u00f3 en Mongolia, donde hubo 15 contagios y una muerte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los m\u00e9dicos actuaron con rapidez contra una epidemia del final del siglo XIX en Brasil","protected":false},"author":17,"featured_media":370488,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1562,188],"tags":[316,329],"coauthors":[5968],"class_list":["post-370467","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-entrevistas","category-memoria-es","tag-medicina-es","tag-salud-publica","keywords-coronavirus-es","keywords-covid-19-es","keywords-covid-19-es-2","keywords-sars-cov-2-es","keywords-sars-cov-2-es-2"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/370467","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=370467"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/370467\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":370649,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/370467\/revisions\/370649"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/370488"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=370467"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=370467"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=370467"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=370467"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}