{"id":372309,"date":"2021-01-08T15:34:13","date_gmt":"2021-01-08T18:34:13","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=372309"},"modified":"2021-01-08T18:45:06","modified_gmt":"2021-01-08T21:45:06","slug":"mucho-mas-que-biodiversidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/mucho-mas-que-biodiversidad\/","title":{"rendered":"Mucho m\u00e1s que biodiversidad"},"content":{"rendered":"<p>El monitoreo prolongado de m\u00e1s de 50 \u00e1reas permanentes del Bosque Atl\u00e1ntico, situadas dentro y fuera del Parque Estadual de Serra do Mar (PESM), entre el litoral norte del estado de S\u00e3o Paulo y la zona de Vale do Para\u00edba, ha permitido avanzar en la comprensi\u00f3n de las interacciones entre la vegetaci\u00f3n y el clima de ese bioma. Distintos proyectos finalizados o en curso en el marco del Programa Biota-FAPESP, una iniciativa que cumple 20 a\u00f1os de existencia en 2020 y congrega a 1.200 investigadores, muestran los beneficios de que la selva se mantenga en pie. La evoluci\u00f3n de los estudios en ese fragmento del Bosque Atl\u00e1ntico, un bioma del cual solo queda en Brasil el 12,5% de su cobertura original, refleja la propia din\u00e1mica de cambios que atraviesa el Programa Biota.<\/p>\n<p>El programa fue puesto en marcha en marzo de 1999, con el prop\u00f3sito original de mapear y analizar la abundancia de especies del estado de S\u00e3o Paulo. Posteriormente ampli\u00f3 su espectro de actividades, generando informaciones que redundaron en nuevas pol\u00edticas p\u00fablicas para la conservaci\u00f3n y restauraci\u00f3n de \u00e1reas verdes y pas\u00f3 a colaborar o a veces incluso fue protagonista de estudios en los que se entremezclan la cuesti\u00f3n de la biodiversidad, dentro del marco incierto de los cambios clim\u00e1ticos. El Programa Biota-FAPESP, que a lo largo de su existencia obtuvo casi 300 subvenciones para proyectos de investigaci\u00f3n de la Fundaci\u00f3n, celebra este a\u00f1o su vig\u00e9simo aniversario, aunque en los papeles ya han pasado m\u00e1s de 21 a\u00f1os. \u201cDecidimos festejarlo ahora porque nuestra revista electr\u00f3nica, <em>Biota Neotropica<\/em>, cumpli\u00f3 20 a\u00f1os en 2020\u201d, explica el bi\u00f3logo Carlos Alfredo Joly, de la Universidad de Campinas (Unicamp), mentor principal del Biota y que adem\u00e1s es uno de sus coordinadores.<\/p>\n<p>Como en los primeros d\u00edas del programa, los trabajos iniciales en el sector del litoral norte del Bosque Atl\u00e1ntico ten\u00edan como meta la elaboraci\u00f3n de un inventario de las especies de la flora y fauna locales. Este es un tipo de registro fundamental que nunca finaliza. La composici\u00f3n de plantas y animales de las selvas no es algo est\u00e1tico, sino que siempre hay especies y abundancia de las mismas por describir. \u201cEn la actualidad ya tenemos una buena idea de la flora arb\u00f3rea del Bosque Atl\u00e1ntico, tal como lo muestra el trabajo que publicamos en 2012. Ahora pretendemos comprender c\u00f3mo es que funciona la selva, c\u00f3mo interact\u00faan sus especies y de qu\u00e9 manera se relacionan con los cambios clim\u00e1ticos\u201d, explica Joly. Experto en ecolog\u00eda vegetal, el bi\u00f3logo de la Unicamp promueve y participa en estudios en el sector norte del Bosque Atl\u00e1ntico paulista pr\u00e1cticamente desde que se implement\u00f3 el programa.<\/p>\n<p>Estudios m\u00e1s exhaustivos permiten dimensionar lo que se denominan servicios ambientales o ecosist\u00e9micos que la cobertura vegetal presta silenciosamente a la sociedad. De esta manera, la ciencia tiene m\u00e1s elementos para responder a las preguntas relativas a la influencia de la vegetaci\u00f3n sobre el r\u00e9gimen pluvial y las temperaturas de una regi\u00f3n espec\u00edfica (y tambi\u00e9n al rev\u00e9s) as\u00ed como su importancia para ralentizar o acelerar los cambios clim\u00e1ticos en el entorno local o incluso regional. Un art\u00edculo cient\u00edfico publicado en diciembre de 2019 en la revista <em>PLOS ONE<\/em> ilustra el abordaje m\u00e1s sist\u00e9mico de estos trabajos del Biota.<\/p>\n<p>Mediante simulaciones elaboradas para los fragmentos del Bosque Atl\u00e1ntico ubicados en la periferia del PESM y en tramos que se encuentran fuera de los l\u00edmites del parque, el trabajo se\u00f1ala que la tala de una cuarta parte de una hect\u00e1rea de bosque eleva la temperatura superficial local en 1 grado Celsius (\u00baC). Si se deforestase el \u00e1rea completa, el calentamiento llegar\u00eda a los 4 \u00baC. El estudio form\u00f3 parte de una colaboraci\u00f3n entre cient\u00edficos del Biota y otros investigadores del Programa FAPESP de Investigaciones sobre Cambios Clim\u00e1ticos Globales (PFPMCG, por sus siglas en portugu\u00e9s). El autor s\u00e9nior del estudio, por el Biota, fue Joly, mientras que por el PFPMCG, ese papel le correspondi\u00f3 al climat\u00f3logo Humberto Ribeiro da Rocha, del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IAG-USP) y miembro de la coordinaci\u00f3n del referido programa.<\/p>\n<\/div><div class=\"section galeria galeria-1\">\n        <script type=\"text\/javascript\">\n    var root = jQuery('.section.galeria.galeria-1');\n    var items = [];\n            items.push({\n            src: 'https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/062-065_biota_296-3-800.jpg',\n            w: 800,\n            h: 1067,\n            title: \"Tres de las actividades de campo del programa en el Bosque Atl\u00e1ntico: placa de identificaci\u00f3n fijada a un \u00e1rbol<br><em>Cristina M\u00e1guas<\/em>\"\n        });\n                items.push({\n            src: 'https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/062-065_biota_296-1-1140.jpg',\n            w: 1140,\n            h: 855,\n            title: \"medici\u00f3n del di\u00e1metro de un tronco<br><em>Cristina M\u00e1guas<\/em>\"\n        });\n                items.push({\n            src: 'https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/062-065_biota_296-2-1140.jpg',\n            w: 1140,\n            h: 855,\n            title: \"y recolecci\u00f3n de hojarasca (restos org\u00e1nicos acumulados sobre el suelo)<br><em>Cristina M\u00e1guas<\/em>\"\n        });\n            thumbBaseWidth = 320;\n    imgRatio = 0.74976569821931;\n    function resizeSwipe(root, items) {\n        setTimeout(function() {\n            var largeWidth = root.find('figure.large').width();\n            var largeHeight = root.find('figure.large').height();\n            var maxCols = 20, minCols = 3;\n            var colRes = [];\n            root.find('figure.thumb').css('height', 'auto');\n            for (var i = minCols; i <= maxCols; i ++) {\n                var w = parseInt(largeWidth \/ i);\n                var h = parseInt(w \/ imgRatio);\n                root.find('figure.thumb').css({ width: w, height: h });\n                var delta = Math.abs(root.find('aside.thumbs').height() - root.find('figure.large').height());\n                colRes.push({ cols: i, w: w, h: h, delta: delta });\n            }\n            colRes.sort(function(a, b) { return a.delta - b.delta; });\n            var best = colRes[0];\n            var baseHeight = largeHeight + (jQuery(document.body).width() <= 760 ? 5 : 10);\n            var rows = Math.ceil((items.length - 1) \/ best.cols);\n            root.find('figure.thumb').css({ width: best.w, height: baseHeight \/ rows });\n        }, 300);\n    }\n    jQuery(window).resize(() => resizeSwipe( root, items));\n    jQuery(document).on('load', () => resizeSwipe(root, items));\n    jQuery(document).ready(function() {\n        root.find(\"figure.large img\").on('load', () => resizeSwipe(root, items));\n    });\n    <\/script>\n    <div class=\"photo-swipe-gallery \" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageGallery\">\n\n        <aside class=\"thumbs\">\n            \n                <figure style=\"background-image: url(\/wp-content\/thumbs\/19b9862febe4d690a6576e2d78aa17d0273a3aaa_320-426.8cropped.jpg);\" class=\"thumb\" data-index=\"1\" itemprop=\"associatedMedia\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageObject\">\n                <\/figure>\n\n                \n                <figure style=\"background-image: url(\/wp-content\/thumbs\/6026c5e1755ecab8151dd56831a15ac8e148d2eb_320-426.8cropped.jpg);\" class=\"thumb\" data-index=\"2\" itemprop=\"associatedMedia\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageObject\">\n                <\/figure>\n\n                        <\/aside>\n\n        <figure class=\"large\" data-index=\"0\" itemprop=\"associatedMedia\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageObject\">\n            <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\"\n                height=\"1067\"\n                alt=\"Tres de las actividades de campo del programa en el Bosque Atl\u00e1ntico: placa de identificaci\u00f3n fijada a un \u00e1rbol\"\n                src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/062-065_biota_296-3-800-700x934.jpg\">\n        <\/figure>\n\n        <div class=\"text\">\n                        <p>Tres de las actividades de campo del programa en el Bosque Atl\u00e1ntico: placa de identificaci\u00f3n fijada a un \u00e1rbol<br><em>Cristina M\u00e1guas<\/em><\/p>\n        <\/div>\n    <\/div>\n\n    <\/div>\n<script type=\"text\/javascript\">\nvar clickHandler = function(items, evt) {\n    var pswpElement = document.querySelectorAll('.pswp')[0];\n    var options = { index: parseInt(evt.target.dataset.index), shareEl: false };\n    var gallery = new PhotoSwipe( pswpElement, PhotoSwipeUI_Default, items, options);\n    gallery.init();\n};\nroot.find('figure').click(clickHandler.bind(this, items));\n<\/script>\n<div class=\"post-content sequence\">\n<p>El PESM, con una superficie que abarca 332 mil hect\u00e1reas, es la mayor \u00e1rea protegida continua de Bosque Atl\u00e1ntico de Brasil, un entorno proclive para las investigaciones a largo plazo. La unidad de conservaci\u00f3n paulista se extiende desde el l\u00edmite con el estado de R\u00edo de Janeiro hasta el litoral sur de S\u00e3o Paulo.\u00a0 Su fauna y flora est\u00e1n compuestas por m\u00e1s de 1.300 especies de animales, tales como el mono capuchino, el tapir y el perezoso, y 1.200 especies bot\u00e1nicas, como por ejemplo, <em>Tibouchina mutabilis<\/em>, un \u00e1rbol conocido en Brasil como <em>manac\u00e1-da-serra<\/em>, el bamb\u00fa y el palmito (<em>Euterpe edulis<\/em>). Desde 2003, un tramo del sector norte del parque, comprendido entre la playa de Picinguaba, en Ubatuba, a nivel del mar, y el municipio de S\u00e3o Luiz do Paraitinga, en la cima del cerro, a unos 1.100 metros de altitud, es el escenario de uno de los m\u00e1s longevos esfuerzos de investigaci\u00f3n del Biota.<\/p>\n<p>Los investigadores del programa lleva a cabo estudios con diferentes enfoques en segmentos de vegetaci\u00f3n permanente de 1 hect\u00e1rea, un \u00e1rea de 100 metros (m) por 100 m, dentro del PESM. Estos tramos est\u00e1n ubicados en \u00e1reas continuas de selva bien preservada, como ocurre pr\u00e1cticamente en todo el parque. Excepto en los casos de pr\u00e1cticas ilegales, tales como la caza de mam\u00edferos y aves, y la extracci\u00f3n de palmitos, una de las especies t\u00edpicas de la regi\u00f3n, la unidad de conservaci\u00f3n sufre pocas presiones externas. Esas parcelas fueron seleccionadas porque representan las variantes de cobertura vegetal y de climas que pueden encontrarse en el Bosque Atl\u00e1ntico a medida que uno se aleja del litoral, inicia el ascenso a Serra do Mar y llega a la cumbre de sus monta\u00f1as. La diversidad de ecosistemas abarca desde vegetaci\u00f3n de dunas, restingas y manglares hasta bosques de araucarias y selvas h\u00famedas densas.<\/p>\n<p>En los comienzos del Biota se escogieron 14 segmentos en el interior del parque; hoy en d\u00eda son 22. Hay sectores monitoreados en la restinga a nivel del mar, en las tierras bajas, con menos de 100 m de altitud, en zonas submonta\u00f1osas, entre los 200 y 400 metros sobre el nivel del mar, y en sectores de monta\u00f1a, de 900 a 1.100 metros de altitud. \u201cLa diferencia de temperatura entre las zonas que se encuentran a nivel del mar y las que se ubican por encima de los mil metros puede ser de hasta 7 \u00baC\u201d, comenta la ingeniera agr\u00f3noma Simone Aparecida Vieira, del N\u00facleo de Estudios e Investigaciones Ambientales de la Unicamp, otra de las coordinadoras del Biota, que lleva adelante estudios en la regi\u00f3n. Alrededor de 54 mil \u00e1rboles fueron marcados con placas de identificaci\u00f3n y se los monitorea peri\u00f3dicamente. En promedio, se realiza un seguimiento de m\u00e1s de 2 mil \u00e1rboles de 120 especies en cada fracci\u00f3n. Se chequean regularmente par\u00e1metros tales como el ritmo de crecimiento, la tasa de mortalidad y la capacidad de almacenar carbono en su biomasa.<\/p>\n<p>Con posterioridad, a mediados de la d\u00e9cada pasada, los cient\u00edficos del Biota establecieron un nuevo conjunto de 32 parcelas, cada una de una superficie menor (0,25 hect\u00e1rea), en 16 fragmentos del Bosque Atl\u00e1ntico situados en tierras privadas entre S\u00e3o Luiz do Paraitinga y Taubat\u00e9, en la zona de Vale do Para\u00edba. Esos segmentos dispersos de vegetaci\u00f3n, algunos en los bordes del PESM y otros m\u00e1s alejados, representan segmentos del Bosque Atl\u00e1ntico que fueron alterados por actividades humanas como la ganader\u00eda, por ejemplo, en diferentes escalas y per\u00edodos. Los fragmentos se utilizan mucho en los estudios del Biota referentes al rol que cumplen y al proceso de recuperaci\u00f3n de las \u00e1reas no continuas del Bosque Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Estudios recientes sugieren que el historial del uso de los fragmentos, islas de selva rodeadas por zonas deforestadas, puede ser m\u00e1s importante que su tama\u00f1o para la conservaci\u00f3n de la biodiversidad. \u201cIncluso siendo peque\u00f1as y aisladas, las \u00e1reas bien cuidadas, que a veces son mantenidas por distintas generaciones de una familia, pueden albergar una mayor abundancia de especies que otros fragmentos mayores\u201d, comenta Vieira. \u201cQueda claro que el tama\u00f1o y la proximidad de uno de esos segmentos con otras \u00e1reas preservadas es importante, pero eso no lo es todo\u201d. Fuera de las unidades de conservaci\u00f3n, como en el caso del PESM y otros parques, donde hay extensas \u00e1reas continuas de la selva que bordea la costa brasile\u00f1a, el Bosque Atl\u00e1ntico sobrevive en fragmentos que en su mayor\u00eda, abarcan menos de 1 kil\u00f3metro cuadrado.<\/p>\n<p>Junto a la entonces estudiante de doctorado Nidia Marchiori, en la Unicamp, el bi\u00f3logo Marcos P. Aidar, del Instituto de Bot\u00e1nica, un organismo ligado a la Secretar\u00eda de Infraestructura y Medio Ambiente del Estado de S\u00e3o Paulo, desarroll\u00f3 un \u00edndice que se basa en la enzima nitrato reductasa, presente en las hojas de las plantas, para calcular el grado de madurez en los segmentos del Bosque Atl\u00e1ntico en proceso de recuperaci\u00f3n. \u201cSi las plantas de un fragmento de la selva utilizan esa enzima en demas\u00eda, eso significa que el \u00e1rea se encuentra en una fase inicial de crecimiento y regeneraci\u00f3n\u201d, dice Aidar. \u201cEste par\u00e1metro puede ser importante para definir las pol\u00edticas de manejo para cada fragmento\u201d.<\/p>\n<p>Otra vertiente de los estudios que llev\u00f3 a cabo el Biota en la parte norte del Bosque Atl\u00e1ntico, que comenz\u00f3 hace alrededor de una d\u00e9cada y contin\u00faa hasta hoy, apunta a entender c\u00f3mo almacena y utiliza ese tipo de vegetaci\u00f3n dos elementos importantes para su ciclo de vida: el carbono y el nitr\u00f3geno. En el caso del carbono, el mayor interrogante es el mismo que surge en los trabajos sobre la Amazonia realizados tanto en Brasil como en el exterior: \u00bfel Bosque Atl\u00e1ntico libera en la atm\u00f3sfera m\u00e1s carbono, bajo la forma de di\u00f3xido de carbono (CO<sub>2<\/sub>), del que logra captar del aire y retener como biomasa en su vegetaci\u00f3n y en el suelo? El nitr\u00f3geno es uno de los compuestos m\u00e1s importantes para el crecimiento de las plantas y su mayor o menor presencia afecta diversos aspectos de la fisiolog\u00eda de los vegetales.<\/p>\n<p>Por el momento, los estudios se\u00f1alan que el Bosque Atl\u00e1ntico parece hallarse en equilibrio. La selva tiende a absorber una cantidad algo mayor de CO<sub>2<\/sub> de la que emite, siendo proclive, en a\u00f1os de gran sequ\u00eda, como ocurri\u00f3 en 2014, a tornarse una fuente de carbono para la atm\u00f3sfera, un fen\u00f3meno que tambi\u00e9n se constat\u00f3 en los estudios realizados en la Amazonia. Los trabajos con esos dos elementos han generado algunos resultados inesperados. En un art\u00edculo de 2011, que sali\u00f3 publicado en la revista cient\u00edfica <em>Ecology and Evolution<\/em>, Vieira, Joly y otros colaboradores revelaron que las mayores concentraciones de carbono y nitr\u00f3geno en el Bosque Atl\u00e1ntico se encuentran debajo del suelo, almacenados como materia org\u00e1nica, y la cantidad de estos elementos crece a medida que aumenta la altura del terreno y la temperatura del suelo se reduce. En la Amazonia y en otras selvas similares al Bosque Atl\u00e1ntico hay mayor abundancia de carbono y nitr\u00f3geno por encima del suelo.<\/p>\n<p>\u201cEn el Bosque Atl\u00e1ntico, un incremento de 1 \u00baC reduce la absorci\u00f3n anual de carbono en 17 toneladas por hect\u00e1rea y la de nitr\u00f3geno en 1 tonelada\u201d, comenta Vieira. La cantidad de carbono y de nitr\u00f3geno debajo del suelo era, respectivamente, el doble y 10 veces m\u00e1s que sobre la superficie del suelo. Pese a estos resultados, los investigadores verificaron que la biomasa sumada de las bromelias y las orqu\u00eddeas, plantas que crecen sobre los \u00e1rboles, puede almacenar cantidades nada desde\u00f1ables de carbono y su existencia debe tenerse en cuenta al momento de calcular el balance de este elemento. Un art\u00edculo publicado en 2018 en el peri\u00f3dico <em>PeerJ<\/em> hizo hincapi\u00e9 en otra contribuci\u00f3n normalmente olvidada, la del bamb\u00fa, que puede fijar anualmente alrededor de 60 kilogramos de nitr\u00f3geno por hect\u00e1rea con la ayuda de las bacterias de vida libre presentes en sus hojas. Tal como lo sugiere este \u00faltimo dato, el Biota a\u00fan perdurar\u00e1 durante muchos a\u00f1os en la b\u00fasqueda de una mejor comprensi\u00f3n de las relaciones entre la vegetaci\u00f3n y el clima.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> ECOFOR: La biodiversidad y el funcionamiento de los ecosistemas en \u00e1reas alteradas por el hombre en la Selva Amaz\u00f3nica y en el Bosque Atl\u00e1ntico (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/81891\/ecofor-biodiversidade-e-funcionamento-de-ecossistemas-em-areas-alteradas-pelo-homem-nas-florestas-a\/?q=12\/51872-5\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 12\/51872-5<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Programa<\/strong> Biota; <strong>Investigador responsable<\/strong> Carlos Alfredo Joly (Unicamp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 4.244.219,29<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Los cambios globales y el tiempo de residencia del carbono en la vegetaci\u00f3n y en el suelo a lo largo de un gradiente altitudinal del Bosque Atl\u00e1ntico en el nordeste del estado de S\u00e3o Paulo \u2013 Brasil (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/55246\/mudancas-globais-e-tempo-de-residencia-do-carbono-na-vegetacao-e-no-solo-ao-longo-de-um-gradiente-al\/?q=12\/10851-5\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 12\/10851-5<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda de Investigaci\u00f3n \u2012 Regular; <strong>Programa<\/strong> Biota; <strong>Investigador responsable<\/strong> Simone Aparecida Vieira (Unicamp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 193.601,66<br \/>\n<strong>3.<\/strong> Inversiones proclim\u00e1ticas inteligentes en cuencas de monta\u00f1as tropicales de Am\u00e9rica del Sur (ClimateWise) (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/93095\/investimentos-pro-climaticos-inteligentes-em-bacias-de-montanhas-tropicais-da-america-do-sul-climat\/?q=15\/50682-6\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 15\/50682-6<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Programa<\/strong> PFPMCG; <strong>Acuerdo<\/strong> Belmont Forum; <strong>Investigador responsable<\/strong> Humberto Ribeiro da Rocha (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 712.971,90<br \/>\n<strong>4.<\/strong> La ecofisiolog\u00eda del uso de nitr\u00f3geno en \u00e1rboles de Bosque Atl\u00e1ntico en S\u00e3o Paulo (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/30490\/ecofisiologia-do-uso-de-nitrogenio-em-arvores-da-mata-atlantica-sao-paulo\/?q=10\/52292-7\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 10\/52292-7<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda de Investigaci\u00f3n \u2012 Regular; <strong>Programa<\/strong> Biota; <strong>Investigador responsable<\/strong> Marcos Pereira Marinho Aidar (Instituto de Bot\u00e1nica); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 399.246,93.<br \/>\n<strong>5.<\/strong> La composici\u00f3n flor\u00edstica, la estructura y la din\u00e1mica del funcionamiento del Bosque Atl\u00e1ntico Ombr\u00f3filo Denso de los n\u00facleos Caraguatatuba, Cunha, Picinguaba y Santa Virginia, en el Parque Estadual de Serra do Mar (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/81978\/composicao-floristica-estrutura-e-dinamica-do-funcionamento-da-floresta-ombrofila-densa-atlantica-d\/?q=12\/51509-8\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 12\/51509-8<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda de Investigaci\u00f3n &#8211; Regular; <strong>Programa<\/strong> Biota; <strong>Investigador responsable<\/strong> Carlos Alfredo Joly (Unicamp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 104.065,00<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nJOLY, C. A. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?pid=S1676-06032012000100012&amp;script=sci_abstract&amp;tlng=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Flor\u00edstica e fitossociologia em parcelas permanentes da Mata Atl\u00e2ntica do sudeste do Brasil ao longo de um gradiente altitudinal<\/a>.<strong> Biota Neotropica<\/strong> v. 12, n. 1, p. 25-145. ene\/mar 2012<br \/>\nPADGURSCHI, M. C. G. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/peerj.com\/articles\/6024\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Nitrogen input by bamboos in neotropical forest: a new perspective<\/a>. <strong>PeerJ<\/strong>, v. 6, e6024. nov. 2018.<br \/>\nVIEIRA, S.A. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/full\/10.1002\/ece3.41\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Stocks of carbon and nitrogen and partitioning between above- and belowground pools in the Brazilian coastal Atlantic Forest elevation range<\/a>. <strong>Ecology and Evolution<\/strong>. v. 1, n. 3, p. 421-434. nov. 2011<br \/>\nWANDERLEY, R.L.N. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/journals.plos.org\/plosone\/article?id=10.1371\/journal.pone.0225443\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Relationship between land surface temperature and fraction of anthropized area in the Atlantic forest region, Brazil<\/a>. <strong>Plos One<\/strong>. 5 dic 2019<br \/>\nSILVA, C.A. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/abs\/pii\/S0378112720312470\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Fine root-arbuscular mycorrhizal fungi interaction in Tropical Montane Forests: effects of cover modifications and climate<\/a>. <strong>Forest Ecology and Management<\/strong>. v. 476. 15 nov. 2020<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Estudios sobre las interacciones entre la vegetaci\u00f3n y el clima, como los que se hicieron en el Bosque Atl\u00e1ntico, marcan los nuevos rumbos de este programa de la FAPESP","protected":false},"author":13,"featured_media":371918,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275],"coauthors":[101],"class_list":["post-372309","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/372309","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=372309"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/372309\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":374071,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/372309\/revisions\/374071"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/371918"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=372309"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=372309"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=372309"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=372309"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}