{"id":376560,"date":"2021-01-27T14:22:11","date_gmt":"2021-01-27T17:22:11","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=376560"},"modified":"2021-01-27T17:44:56","modified_gmt":"2021-01-27T20:44:56","slug":"el-pantanal-pide-agua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-pantanal-pide-agua\/","title":{"rendered":"El Pantanal pide agua"},"content":{"rendered":"<p>El 18 de octubre pasado, la regla de la Marina de Brasil que desde hace 120 a\u00f1os mide la altura del r\u00edo Paraguay, en el municipio de Lad\u00e1rio, vecino a Corumb\u00e1, en el estado de Mato Grosso do Sul, marc\u00f3 -33 cent\u00edmetros (cm) con relaci\u00f3n al cero. Fue el menor registro desde septiembre de 1971, cuando lleg\u00f3 a -51 cm, y uno de los seis peores en la historia de la escala, la m\u00e1s antigua de las seis instaladas a lo largo de la cuenca del Paraguay, cuyas crecientes y estiajes marcan el pulso peri\u00f3dico de la inundaci\u00f3n que hace que el Pantanal sea la mayor zona aluvial del planeta. El r\u00e9cord negativo se produjo en 1964, cuando la regla de Lad\u00e1rio registr\u00f3 una marca de -61 cm. El 18 de octubre de 2019, un a\u00f1o sin demasiadas lluvias, la marca de la escala se ubicaba en 1,76 metros (m) por encima del cero, 2 m m\u00e1s alta.<\/p>\n<div class=\"box-lateral\"><strong>Lea m\u00e1s:<\/strong><br \/>\n&#8211; <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-territorio-moldeado-por-las-crecidas-y-los-incendios\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Un territorio moldeado por las crecidas y los incendios<\/a><\/div>\n<p>Entre noviembre y mediados de marzo de este a\u00f1o, un per\u00edodo que suele concentrar el grueso de las precipitaciones anuales sobre la regi\u00f3n, las lluvias sobre la cuenca sumaron tan solo 350 mil\u00edmetros (mm), poco m\u00e1s del 40 % del promedio hist\u00f3rico, seg\u00fan un estudio del centro de investigaci\u00f3n de la estatal agropecuaria Embrapa Pantanal. \u201cEste a\u00f1o estamos ante el menor nivel de inundaciones del Pantanal en medio siglo\u201d, comenta el bi\u00f3logo Jos\u00e9 Sabino, experto en fauna ict\u00edcola de la Universidade Anhanguera-Uniderp, de Campo Grande. El cero de la regla de Lad\u00e1rio indica que el r\u00edo Paraguay ostenta en ese tramo solamente 4 metros de profundidad. M\u00e1s all\u00e1 de hacer inviable la navegaci\u00f3n por la hidrov\u00eda, perjudicando el flujo de la producci\u00f3n sojera y la miner\u00eda del centro-oeste brasile\u00f1o, estos bajos niveles atestiguan la gravedad de la escasez h\u00eddrica.<\/p>\n<div id=\"attachment_376713\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-1-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-376713 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-1-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"814\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-1-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-1-1140-250x179.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-1-1140-700x500.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-1-1140-120x86.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Lucas Ninno\/Getty Images<\/span><\/a> Un incendio en agosto de este a\u00f1o en la regi\u00f3n de Pocon\u00e9, en Mato Grosso<span class=\"media-credits\">Lucas Ninno\/Getty Images<\/span><\/p><\/div>\n<p>La gran sequ\u00eda constituye el tel\u00f3n de fondo de la escalada actual de incendios que azotan al Pantanal, el menor de los seis biomas terrestres brasile\u00f1os. En el pa\u00eds, la ecorregi\u00f3n del Pantanal abarca una superficie de 150 mil kil\u00f3metros cuadrados (km<sup>2<\/sup>) entre los estados de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul, un \u00e1rea equivalente al 1,8 % del territorio nacional. Una peque\u00f1a parte de este bioma, de aproximadamente 30 mil km<sup>2<\/sup>, se extiende en \u00e1reas adyacentes de Paraguay y de Bolivia, aleda\u00f1as a la frontera brasile\u00f1a. La intensidad del fuego en 2020 no tiene antecedentes hist\u00f3ricos recientes y contribuye a sofocar todav\u00eda m\u00e1s el pulso de las aguas del bioma, provocando la destrucci\u00f3n de su flora y su fauna. Las escenas que muestran grandes llamaradas consumiendo la vegetaci\u00f3n \u2013una mixtura de bosques, sabana esteparia tropical y pastizales que cubren el 84 % del Pantanal\u2013 e im\u00e1genes dram\u00e1ticas de jaguares, yacar\u00e9s y p\u00e1jaros muertos se multiplicaron en los noticieros nacionales e internacionales.<\/p>\n<p>Desde enero y hasta el 18 de octubre de 2020, el 27 % de la superficie del ecosistema ha sido blanco de los incendios, incluso en sectores ubicados dentro de unidades de conservaci\u00f3n y en territorios ind\u00edgenas, seg\u00fan consta en los datos suministrados por el Laboratorio de Aplicaciones de Sat\u00e9lites Ambientales (Lasa), de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ). \u201cEn promedio, el \u00e1rea del Pantanal brasile\u00f1o que padece con los incendios no supera el 10 %\u201d, dice la climat\u00f3loga Renata Libonati, una de las coordinadoras del Lasa, quien monitorea el avance de las llamas sobre el bioma desde el a\u00f1o pasado. \u201cEl Pantanal se ha desarrollado con un cierto grado de adaptaci\u00f3n al fuego y es capaz de regenerarse en parte, pero no si se mantienen los niveles de incendios actuales\u201d. Mediante el empleo de un algoritmo que reconoce autom\u00e1ticamente las \u00e1reas incendiadas entre las im\u00e1genes captadas por el sensor Visible Infrared Imaging Radiometer Suite (VIIRS) del sat\u00e9lite estadounidense S-NPP, la labor que realiza el Lasa logra identificar incendios en \u00e1reas de al menos 25 hect\u00e1reas, es decir, un cuadrado de 500 metros de lado.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-0-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x1167\" alt=\"La cantidad de focos de calor contabilizados hasta el 25 de octubre de 2020 es mayor que los registros de los a\u00f1os completos del historial del Inpe\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-0-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-0-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-0-mobile.png\" \/>\n  <\/picture><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>Los datos del programa de incendios del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe, por sus siglas en portugu\u00e9s) tambi\u00e9n apuntan una incidencia sin parang\u00f3n del fuego en este bioma. Hasta el 25 de octubre, se hab\u00edan contabilizado 20.996 focos \u00edgneos en el Pantanal, m\u00e1s del doble que en todo 2019, el cuarto peor a\u00f1o de toda la historia. La cantidad de focos durante los 10 primeros meses de 2020 superan con holgura las cifras registradas en a\u00f1os completos desde 1998, cuando comenzaron los registros del programa en el Pantanal. Antes de 2020, el a\u00f1o m\u00e1s cr\u00edtico para las quemas en la regi\u00f3n hab\u00eda sido 2005, con 12.536 focos de incendios.<\/p>\n<p>La sequ\u00eda prolongada y severa genera condiciones para que el fuego se mantenga y se propague con mayor facilidad, pero por s\u00ed sola es incapaz de encender la chispa que inicia los incendios. \u201cPara que se produzca un incendio forestal, hacen falta tres elementos\u201d, explica Libonati. \u201cEs necesaria la presencia del combustible, el comburente y la ignici\u00f3n del fuego\u201d. El material combustible es la vegetaci\u00f3n, que en los a\u00f1os secos queda m\u00e1s expuesta y es a\u00fan m\u00e1s susceptible al avance de las llamas. El comburente, el elemento que reacciona con el combustible y alimenta el fuego, est\u00e1 constituido por las condiciones meteorol\u00f3gicas, tales como una sequ\u00eda prolongada, la baja humedad del aire, las altas temperaturas y los vientos fuertes. El proceso de ignici\u00f3n puede sobrevenir de dos maneras: naturalmente, por medio de rayos, o bien provocado por el hombre.<\/p>\n<div id=\"attachment_376717\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-2-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-376717 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-2-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"814\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-2-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-2-1140-250x179.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-2-1140-700x500.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-2-1140-120x86.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Jo\u00e3o Paulo Guimaraes\/AFP<\/span><\/a> Un mapache austral (<em>Procyon cancrivorus<\/em>) muerto por las llamas<span class=\"media-credits\">Jo\u00e3o Paulo Guimaraes\/AFP<\/span><\/p><\/div>\n<p>A diferencia de lo que ocurre en la Amazonia, un bioma muy h\u00famedo donde los incendios naturales se consideran inexistentes, los rayos pueden iniciar focos de fuego en el Pantanal, pero solamente en condiciones muy espec\u00edficas. La combusti\u00f3n de la vegetaci\u00f3n sin intervenci\u00f3n humana se produce solamente en las \u00e9pocas de transici\u00f3n entre la estaci\u00f3n seca y la h\u00fameda, y viceversa, cuando hay producci\u00f3n de rayos. Sin embargo, estos incendios causados por descargas el\u00e9ctricas son sumamente raros. \u201cLa temporada de lluvias de 2019 fue bastante laxa en el Pantanal. La de 2020 tambi\u00e9n fue m\u00e1s d\u00e9bil que lo habitual. Esta sequ\u00eda pertinaz, sumada al aire seco y caliente, es proclive a generar incendios de mayor extensi\u00f3n\u201d, explica el climat\u00f3logo Jos\u00e9 Marengo, jefe del sector de Investigaci\u00f3n y Desarrollo del Centro Nacional de Monitoreo y Alerta de Desastres Naturales (Cemaden). En 2020, las dos terceras partes de los casi 21 mil focos de incendios se concentraron en los meses de agosto y septiembre, en pleno auge de la estaci\u00f3n seca, seg\u00fan los datos registrados por el Inpe.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n corrobora la idea de que la mayor parte de los incendios forestales del Pantanal se iniciaron debido a la intervenci\u00f3n humana. El uso del fuego para quemar el exceso de vegetaci\u00f3n y regenerar el suelo para la agricultura constituye una pr\u00e1ctica antigua que se utiliza en varias partes del mundo. Adem\u00e1s de los eventuales beneficios para los cultivos, estos incendios, si son peque\u00f1os y controlados, reducen la cantidad de biomasa que podr\u00eda alimentar focos mayores. En el Pantanal no es diferente. Si bien suscita pol\u00e9micas, este procedimiento, cuando se lo lleva a cabo dentro del marco de la ley y con criterios t\u00e9cnicos, no tiene potencial para generar incendios en la cantidad y extensi\u00f3n que se han verificado durante este a\u00f1o.<\/p>\n<div id=\"attachment_376721\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-3-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-376721 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-3-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"760\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-3-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-3-1140-250x167.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-3-1140-700x467.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-3-1140-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Mauro Pimentel\/ AFP<\/span><\/a> Un bombero combate un foco de incendio<span class=\"media-credits\">Mauro Pimentel\/ AFP<\/span><\/p><\/div>\n<p>Es posible que en un a\u00f1o muy seco como 2020, algunas quemas intencionales que ser\u00edan f\u00e1cilmente manejables se hayan salido de control debido a una combinaci\u00f3n de factores, tales como la inexperiencia de sus propagadores o un exceso de biomasa (vegetaci\u00f3n) disponible en el suelo. Tambi\u00e9n queda la hip\u00f3tesis del fuego intencional: incendios ilegales con el prop\u00f3sito de abrir nuevas \u00e1reas de pasturas para el ganado, la principal actividad econ\u00f3mica del Pantanal, y para cultivos agr\u00edcolas. \u201cTampoco puede descartarse el dolo como la causa de muchos de los incendios\u201d, comenta Sabino. \u201cVemos que muchas de las quemas se inician fuera de las \u00e1reas protegidas y luego avanzan hacia el interior de las unidades de conservaci\u00f3n\u201d. Si bien est\u00e1 vigente un decreto federal del d\u00eda 15 de julio que prohibi\u00f3 las quemas en las propiedades rurales de todo el pa\u00eds por 120 d\u00edas, y los gobiernos de los estados de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul tambi\u00e9n adoptaron medidas similares, el Pantanal ha seguido ardiendo.<\/p>\n<p>A diferencia de la Amazonia, donde existen grandes extensiones de selvas p\u00fablicas, m\u00e1s del 90 % del \u00e1rea que ocupa el Pantanal es propiedad privada. \u201cSe puede saber qui\u00e9nes son los propietarios de las tierras donde se producen los incendios y responsabilizarlos conforme a la ley\u201d, dice Libonati. La intervenci\u00f3n de los organismos federales del \u00e1rea ambiental tambi\u00e9n ha sido timorata y carente de coordinaci\u00f3n en la prevenci\u00f3n y lucha contra los incendios forestales. El 21 de octubre, el Ministerio de Medio Ambiente, por ejemplo, dictamin\u00f3 que los brigadistas del Sistema Nacional de Prevenci\u00f3n y Lucha contra los Incendios Forestales (Prevfogo), dejaran de lado en todo el pa\u00eds sus esfuerzos para contener las llamas y regresaran a sus bases. Un comunicado del Instituto Brasile\u00f1o de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama) justific\u00f3 esa disposici\u00f3n alegando falta de recursos. Dos d\u00edas despu\u00e9s, el 23 de octubre, seg\u00fan el sitio web Poder360, el Ibama recibi\u00f3 m\u00e1s dinero y orden\u00f3 el regreso de los brigadistas al trabajo de campo.<\/p>\n<div id=\"attachment_376725\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-4-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-376725 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-4-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"641\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-4-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-4-1140-250x141.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-4-1140-700x394.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-4-1140-120x67.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Mauro Pimentel\/ AFP<\/span><\/a> Vista a\u00e9rea da fuma\u00e7a produzida pelos inc\u00eandios em 14 de setembro no Pantanal<span class=\"media-credits\">Mauro Pimentel\/ AFP<\/span><\/p><\/div>\n<p>La din\u00e1mica que hace del Pantanal un bioma pr\u00e1cticamente \u00fanico proviene de sus condiciones naturales tan particulares. Se trata de una extensi\u00f3n de tierras extremadamente planas, una llanura con altitudes que raramente sobrepasan los 200 metros. Sin embargo, la parte del norte es ligeramente m\u00e1s alta que la del sur. A cada kil\u00f3metro que se recorre en sentido meridional, la altitud del terreno disminuye, en promedio, unos pocos cent\u00edmetros. Esa diferencia crea un suave declive que provoca que toda el agua que ingresa en la cuenca del Paraguay fluya hacia C\u00e1ceres-Corumb\u00e1-Porto Murtinho. El cauce del r\u00edo Paraguay y sus afluentes es el camino natural hacia donde corre el agua pluvial. Para el ciclo de inundaciones y sequ\u00edas es importante que llueva no solo a nivel local, sino tambi\u00e9n en las cabeceras de los r\u00edos, ubicadas en las mesetas circundantes, que fluyen hacia las zonas m\u00e1s bajas de la llanura. \u201cLas aguas del norte de la cuenca pueden tardar hasta seis meses en llegar al sur del Pantanal\u201d, dice el ge\u00f3logo Mario Assine, de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), campus de Rio Claro, quien lleva 25 a\u00f1os estudiando la geomorfolog\u00eda de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>El descenso de las aguas fluviales es tan lento porque el r\u00edo Paraguay, cuya extensi\u00f3n total llega a 2.700 kil\u00f3metros, presenta en el territorio nacional dos grandes obst\u00e1culos: uno al norte, cuando el r\u00edo se topa con la altura de Serra do Amolar, y otro a unos 500 km al sur, en Urucum. El estrechamiento de sus m\u00e1rgenes hace que el r\u00edo se desborde en varios puntos de la planicie y esto genera un paisaje estacionalmente inundado, demarcado por la inundaci\u00f3n de las vegas y por la presencia de lagos y zonas anegadas. Por medio de im\u00e1genes tomadas por sat\u00e9lite en 2006, Assine y sus colaboradores monitorearon el devenir de las crecientes y sequ\u00edas durante un a\u00f1o t\u00edpico en el bioma, conforme muestran en el libro intitulado <em>Dynamics of the Pantanal wetland in South America<\/em>, editado en 2016.<\/p>\n<div id=\"attachment_376729\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-5-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-376729 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-5-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"641\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-5-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-5-1140-250x141.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-5-1140-700x394.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-5-1140-120x67.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Jos\u00e9 Sabino<\/span><\/a> El tramo en el cual el r\u00edo Paraguay bordea la Serra do Amolar, en el l\u00edmite entre los estados de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul<span class=\"media-credits\">Jos\u00e9 Sabino<\/span><\/p><\/div>\n<p>De acuerdo con el estudio descrito en el libro, en enero de 2006 tan solo se inund\u00f3 un magro sector del noroeste del bioma y su zona central, aleda\u00f1a al r\u00edo Taquari. Entre marzo y mayo de ese a\u00f1o, la inundaci\u00f3n se intensific\u00f3 en esas \u00e1reas y avanz\u00f3 en sectores del centro-este del Pantanal, una zona menos susceptible de inundarse. En junio y julio, en el apogeo de la estaci\u00f3n seca, pr\u00e1cticamente toda la porci\u00f3n occidental del bioma, de norte a sur, se hallaba bajo las aguas, como consecuencia de las lluvias que hab\u00edan ca\u00eddo en el \u00e1rea septentrional al comienzo del a\u00f1o. Entre agosto y noviembre, el sector occidental comenz\u00f3 a secarse, pero algunos segmentos de la regi\u00f3n central, alrededor del Taquari, permanecieron inundados, aunque de manera menos significativa. \u201cLa existencia de esta din\u00e1mica de inundaciones es esencial para el mantenimiento del Pantanal\u201d, dice Assine. \u201cSi eso se altera, la llanura aluvial se desvirt\u00faa\u201d.<\/p>\n<p>Estudios que se llevaron a cabo antes de la sequ\u00eda de este a\u00f1o y de la escalada de los incendios forestales indican que el ciclo de inundaciones podr\u00eda estar perdiendo vigor. Un art\u00edculo publicado en septiembre de este a\u00f1o en la revista cient\u00edfica <em>Acta Limnologica Brasiliensia<\/em> estim\u00f3 una reducci\u00f3n de un 16 % en la extensi\u00f3n del \u00e1rea inundada en el norte del Pantanal en el mes de agosto, que marca el pico de la estaci\u00f3n seca, en un per\u00edodo de 10 a\u00f1os. En 2008, la superficie bajo las aguas llegaba a 1.125 km<sup>2<\/sup>, seg\u00fan las im\u00e1genes recabadas por sat\u00e9lites. En 2018, era de 950 km<sup>2<\/sup>. \u201cEsto ocurri\u00f3 porque se registr\u00f3 una merma en la cantidad de d\u00edas con lluvias en esa regi\u00f3n\u201d, comenta el ec\u00f3logo acu\u00e1tico Ernandes Sobreira Oliveira-J\u00fanior, de la Universidad del Estado de Mato Grosso (Unemat), de C\u00e1ceres, autor principal del estudio. En ese trabajo, Oliveira-J\u00fanior y sus colegas analizaron el historial de precipitaciones mensuales promedio durante 42 a\u00f1os, entre 1971 y 2013. \u201cEn la actualidad, el norte del Pantanal tiene un 13 % m\u00e1s de d\u00edas sin lluvias que hace 50 a\u00f1os\u201d, compara el investigador de la Unemat.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-1-img.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1117\" height=\"950\" class=\"size-full wp-image-379008 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-1-img.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-1-img.png 1117w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-1-img-250x213.png 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-1-img-700x595.png 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/030-039_pantanal_297-1-img-120x102.png 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1117px) 100vw, 1117px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Los pron\u00f3sticos sobre el clima futuro en el Pantanal son de naturaleza incierta. \u201cLa mayor\u00eda de los modelos clim\u00e1ticos apunta a un aumento de la temperatura en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas\u201d, explica Marengo. \u201cSi bien no existe un consenso en cuanto a cu\u00e1l ser\u00eda la tendencia de las lluvias, la mayor\u00eda de las predicciones indican un clima m\u00e1s seco en ese bioma\u201d. Debido a la ubicaci\u00f3n de la Amazonia al norte, fuente de humedad para todo el pa\u00eds con sus \u201cr\u00edos voladores\u201d (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-rio-que-fluye-por-el-aire\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 158<\/em><\/a>), los niveles de precipitaciones en el bioma est\u00e1n influenciados en parte por lo que ocurre en la gran selva tropical. Si cae menos agua en la Amazonia, es probable que el Pantanal reciba menos humedad. De igual manera, si llueve menos en las cabeceras de los r\u00edos de la cuenca del Paraguay, que est\u00e1n ubicadas en zonas cercanas del Cerrado (la sabana esteparia brasile\u00f1a), la gran planicie aluvial se reduce.<\/p>\n<p>Un art\u00edculo que sali\u00f3 publicado en el peri\u00f3dico <em>PLOS ONE<\/em> en enero de este a\u00f1o, previo al inicio de los incendios m\u00e1s significativos de 2020, sugiere que el Pantanal podr\u00eda ser blanco en un futuro pr\u00f3ximo de una de las manifestaciones m\u00e1s t\u00edpicas de los cambios clim\u00e1ticos: el aumento de los eventos extremos. Dentro de esta categor\u00eda de oscilaciones exacerbadas del clima, se incluyen tanto per\u00edodos intensos y prolongados tanto de lluvias como de sequ\u00edas. En el caso del Pantanal, seg\u00fan ese trabajo, habr\u00eda especialmente una tendencia a que se produzcan reiteradas sequ\u00edas extremas. \u201cEstas ser\u00edan ocasionadas fundamentalmente por el calentamiento superficial de las aguas de los oc\u00e9anos Atl\u00e1ntico y Pac\u00edfico en el hemisferio norte\u201d, revel\u00f3 a <em>Pesquisa FAPESP<\/em> el bi\u00f3logo alem\u00e1n Karl-Ludwig Schuchmann, del Museo de Investigaci\u00f3n Zool\u00f3gica A. Koenig, en Bonn (Alemania), y de la Universidad Federal de Mato Grosso (UFMT), autor principal del <em>paper<\/em>. \u201cSi el r\u00e9gimen pluvial colapsa, el Pantanal, tal como lo conocemos actualmente, desaparece\u201d.<\/p>\n<p>Luego de la segunda quincena de octubre, tal como se esperaba, las lluvias empezaron a regresar al Pantanal. Todav\u00eda no se sabe cu\u00e1l podr\u00eda ser su extensi\u00f3n. Ellas contribuir\u00e1n a una disminuci\u00f3n de los incendios, pero tambi\u00e9n podr\u00edan provocar un inconveniente t\u00edpico de las temporadas posfuego: transportar las cenizas generadas por los grandes incendios y la biomasa oxidada hacia los r\u00edos y lagunas, causando la muerte por asfixia de los peces y otros organismos acu\u00e1ticos. Este fen\u00f3meno anual y natural, al cual se lo conoce con el nombre de <em>decoada <\/em>[lixiviaci\u00f3n], reduce la cantidad de ox\u00edgeno disponible en el agua e incrementa la del di\u00f3xido de carbono. \u201cPuede que se produzca una <em>decoada<\/em> m\u00e1s intensa que el habitual\u201d, dice Sabino, quien estudia a los peces del Pantanal. \u201cSi luego de los incendios r\u00e9cords el material quemado no se infiltra en el suelo, es probable que se produzca una <em>decoada<\/em> sin precedentes\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nCambios paleohidrol\u00f3gicos, cronolog\u00eda de eventos y din\u00e1mica sedimentaria durante la era cuaternaria en la cuenca del Pantanal (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/87027\/mudancas-paleo-hidrologicas-cronologia-de-eventos-e-dinamica-sedimentar-no-quaternario-da-bacia-do\/?q=14\/06889-2\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 14\/06889-2<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigador responsable<\/strong> Mario Luiz Assine (Unesp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 253.715,39.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nL\u00c1ZARO, W. L. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?pid=S2179-975X2020000100404&amp;script=sci_arttext\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Climate change reflected in one of the largest wetlands in the world: An overview of the Northern Pantanal water regime<\/a>. <strong>Acta Limnologica Brasiliensia<\/strong>. 18 sept. 2020.<br \/>\nTHIELEN, D. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/journals.plos.org\/plosone\/article?id=10.1371\/journal.pone.0227437\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Quo vadis Pantanal? Expected precipitation extremes and drought dynamics from changing sea surface temperature<\/a>.<strong> PLOS ONE<\/strong>. 7 ene. 2020.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La mayor sequ\u00eda en medio siglo y una temporada de incendios sin precedentes amenazan a la mayor llanura de inundaci\u00f3n del planeta","protected":false},"author":13,"featured_media":376709,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181,179],"tags":[269],"coauthors":[101],"class_list":["post-376560","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","category-tapa","tag-ambiente-es","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/376560","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=376560"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/376560\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":379270,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/376560\/revisions\/379270"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/376709"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=376560"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=376560"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=376560"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=376560"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}