{"id":376568,"date":"2021-01-27T14:28:54","date_gmt":"2021-01-27T17:28:54","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=376568"},"modified":"2021-01-27T17:45:20","modified_gmt":"2021-01-27T20:45:20","slug":"la-multiplicacion-de-las-inversiones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-multiplicacion-de-las-inversiones\/","title":{"rendered":"La multiplicaci\u00f3n de las inversiones"},"content":{"rendered":"<p>Un estudio publicado en septiembre en el repositorio del National Bureau of Economic Research (NBER), de Estados Unidos, propuso un vasto m\u00e9todo para calcular el retorno a la sociedad de las inversiones en innovaci\u00f3n. Los autores del trabajo, los economistas Benjamin Jones, de la Universidad Northwestern, en la ciudad de Evanston (Illinois), y Lawrence Summers, quien ha ocupado cargos como secretario del Tesoro de Estados Unidos y rector de la Universidad Harvard, se basaron en el supuesto de que las inversiones en investigaci\u00f3n y desarrollo (I&amp;D), aquellas que generan conocimiento nuevo y riqueza, son las responsables primarias del aumento de productividad en la econom\u00eda; y esto, a su vez, est\u00e1 vinculado con el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). Con base en esta idea, crearon una f\u00f3rmula relativamente sencilla para medir el rendimiento social, a partir de algunos indicadores, tales como el incremento del nivel de productividad, los recursos empleados en I&amp;D en un cierto per\u00edodo y el ingreso per c\u00e1pita del pa\u00eds.<\/p>\n<p>La aplicaci\u00f3n de ese c\u00e1lculo para Estados Unidos, utilizando par\u00e1metros tales como una inversi\u00f3n del 2,7 % de su PIB en I&amp;D e intereses muy bajos, arroj\u00f3 una tasa de retorno anual de un 67 %. \u201cSi un ciudadano tuviera acceso a una inversi\u00f3n con un rendimiento anual del 67%, podr\u00eda volverse rico muy r\u00e1pidamente\u201d, escribieron los autores. Esa tasa, reflexionan, no est\u00e1 disponible para cada individuo. \u201cPero s\u00ed para la sociedad en su conjunto. La pregunta es si y c\u00f3mo la sociedad puede invertir todav\u00eda m\u00e1s para sacar partido de esos altos retornos\u201d.<\/p>\n<p>La simplicidad del modelo que se describe en el art\u00edculo parece dejar de lado la enorme complejidad que supone el an\u00e1lisis de los resultados de la innovaci\u00f3n y los\u00a0 factores que generan el crecimiento econ\u00f3mico. Pero los autores tambi\u00e9n tuvieron en cuenta en el c\u00e1lculo ciertas situaciones que podr\u00edan provocar una merma en esa tasa de rendimiento. Una de ellas es el largo tiempo que puede demorar un resultado de investigaci\u00f3n b\u00e1sica, que por lo general se financia con recursos p\u00fablicos, en obtener una aplicaci\u00f3n comercial. La literatura acad\u00e9mica menciona un promedio de 20 a\u00f1os, pero esto var\u00eda seg\u00fan el campo del conocimiento: en el \u00e1rea de la computaci\u00f3n, por ejemplo, ser\u00edan 10 a\u00f1os. Otra cuesti\u00f3n ser\u00eda la dificultad para medir de manera precisa los costos de la innovaci\u00f3n, a los que se tiende a subestimar. Tambi\u00e9n se consider\u00f3 que el aumento de la productividad puede surgir en forma incidental, por medio del aporte de los trabajadores que aprenden a mejorar sus esfuerzos, sin que haya cabalmente una inversi\u00f3n en I&amp;D. Cuando se suman estos factores, el \u00edndice de retorno decrece.<\/p>\n<p>El ejercicio siguiente consisti\u00f3 en tomar en cuenta factores capaces de ampliar el retorno, pero que tambi\u00e9n son dif\u00edciles de medir, como el aumento de la longevidad y de la calidad de vida de la poblaci\u00f3n, merced a los avances en las tecnolog\u00edas m\u00e9dicas. En todos esos modelos, tanto aquellos que deprimen como los que multiplican el \u00edndice, el resultado es beneficioso. Con la proyecci\u00f3n m\u00e1s cautelosa, el retorno ser\u00eda de 4 d\u00f3lares por cada d\u00f3lar invertido. En tanto, cuando se suman los avances en la salud y el impacto de las innovaciones en diversos pa\u00edses, superar\u00eda los 20 d\u00f3lares por cada d\u00f3lar gastado.<\/p>\n<blockquote><p>Seg\u00fan la perspectiva m\u00e1s conservadora, en Estados Unidos, cada d\u00f3lar invertido en innovaci\u00f3n gener\u00f3 una tasa de retorno de 4 d\u00f3lares<\/p><\/blockquote>\n<p>El c\u00e1lculo del retorno social de la innovaci\u00f3n siempre ha constituido un reto para los economistas, y los resultados obtenidos siempre son estimaciones. Seg\u00fan Renato Garcia, docente del Instituto de Econom\u00eda de la Universidad de Campinas (Unicamp), la dificultad principal consiste en sumar todos los \u201cderrames\u201d que producen las innovaciones en diversos sectores. \u201cUn ejemplo cl\u00e1sico es el efecto de la construcci\u00f3n del ferrocarril en la agricultura. Los ferrocarriles ampliaron las fronteras agr\u00edcolas y modificaron el perfil de la producci\u00f3n, que dej\u00f3 de proveer solamente a los mercados locales ganando escala. Pero no es una labor sencilla medir el impacto de la inversi\u00f3n de un sector en otro\u201d, dice. \u00c9l tambi\u00e9n se\u00f1ala que el proceso de innovaci\u00f3n es acumulativo y puede tener desdoblamientos m\u00faltiples y a largo plazo, lo que igualmente dificulta medir los r\u00e9ditos de la inversi\u00f3n. \u201cMucho antes de transformarse en una aplicaci\u00f3n comercial, el desarrollo de un dispositivo que utiliza rayos l\u00e1ser para tratamientos odontol\u00f3gicos implic\u00f3 una inversi\u00f3n en ciencia b\u00e1sica articulada entre los f\u00edsicos de diversas universidades y pa\u00edses, que m\u00e1s adelante fue desarrollado y perfeccionado por los ingenieros\u201d.<\/p>\n<p>En com\u00fan, los estudios al respecto de los beneficios de los gastos en innovaci\u00f3n apuntan a una multiplicaci\u00f3n de la inversi\u00f3n. Un pionero en este tipo de investigaciones fue Zvi Griliches (1930-1999), quien en 1958, por entonces en la Universidad de Chicago, midi\u00f3 las tasas de retorno de las innovaciones en el desarrollo del modelo h\u00edbrido de Estados Unidos y lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que cada d\u00f3lar invertido en investigaci\u00f3n cient\u00edfica gener\u00f3 un retorno de 8 d\u00f3lares. En las referencias del trabajo de Jones y Summers se cita este estudio.<\/p>\n<p>Griliches se convirti\u00f3 en un experto en la econom\u00eda de los cambios tecnol\u00f3gicos y, en estudios posteriores, abord\u00f3 los obst\u00e1culos para evaluar en forma integral los beneficios de las inversiones en I&amp;D. \u201cEn un trabajo de 1994, se\u00f1al\u00f3 incluso las dificultades para obtener datos precisos sobre el crecimiento del PIB para calcular el retorno de la inversi\u00f3n en un entorno de r\u00e1pidos cambios tecnol\u00f3gicos\u201d, dice el economista Eduardo da Motta e Albuquerque, del centro de Desarrollo y Planificaci\u00f3n Regional de la Universidad Federal de Minas Gerais (Cedeplar-UFMG). \u201cEl costo de las computadoras personales pod\u00eda ser m\u00e1s o menos el mismo en 1980 y en 1990, pero lo que cada una de esas m\u00e1quinas pod\u00eda hacer y su impacto en la productividad de los usuarios eran muy diferentes. Sin embargo, esto no era tangible en el an\u00e1lisis econ\u00f3mico que eval\u00faa el valor de un producto seg\u00fan su precio\u201d. Un estudio publicado por la National Science Foundation a mediados de la d\u00e9cada de 1990 reuni\u00f3 los resultados de 27 estudios que estimaron las tasas de retorno anuales de las inversiones en I&amp;D en estados Unidos, algunos en empresas espec\u00edficas y otros, para el conjunto de las industrias. La mayor\u00eda de los estudios arrib\u00f3 a resultados que fluctuaron entre un 10 % y un 20 %.<\/p>\n<p>La contribuci\u00f3n principal del trabajo de Jones y Summers tal vez haya sido la creaci\u00f3n de una f\u00f3rmula que contempla a todos los sectores y se aplica a cualquier pa\u00eds. El hecho de que las mediciones hayan sido propuestas por un economista influyente como Summers muestra c\u00f3mo la idea de que el crecimiento tecnol\u00f3gico desempe\u00f1a un papel crucial en el desarrollo ha logrado consenso en la ciencia econ\u00f3mica. En el decenio de 1980, ese concepto comenz\u00f3 a ser sostenido por una corriente de economistas heterodoxos que produjeron estudios que demostraban la primac\u00eda de la innovaci\u00f3n en el desarrollo e indagaban en los procesos socioecon\u00f3micos implicados. Como la inspiraci\u00f3n te\u00f3rica principal del grupo son las obras del austr\u00edaco Joseph Schumpeter (1883-1950), esa corriente se hizo conocida como neoschumpeteriana. \u201cA diferencia de lo que ocurre en otros temas importantes para la econom\u00eda, no pas\u00f3 mucho tiempo para que en este tema se produjera una convergencia b\u00e1sica entre las distintas corrientes\u201d, dice el economista Marcelo Pinho, del Departamento de Ingenier\u00eda de la Producci\u00f3n de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos (UFSCar), investigador de las \u00e1reas de econom\u00eda industrial y econom\u00eda de la tecnolog\u00eda.<\/p>\n<blockquote><p>El estudio pionero de 1958 demostr\u00f3 que la tecnolog\u00eda del ma\u00edz h\u00edbrido gener\u00f3 un retorno de 8 d\u00f3lares por cada d\u00f3lar invertido<\/p><\/blockquote>\n<p>Seg\u00fan Pinho, al comienzo de la d\u00e9cada de 1990, los economistas ortodoxos empezaron a reconocer la centralidad del desarrollo tecnol\u00f3gico para el crecimiento econ\u00f3mico a largo plazo. Por medio de modelos de econometr\u00eda, constataron que el aumento de la cantidad de los denominados factores de producci\u00f3n, tales como la acumulaci\u00f3n de capital f\u00edsico \u2013m\u00e1quinas, equipos e instalaciones productivas\u2013, y la expansi\u00f3n de la fuerza laboral eran insuficientes para explicar buena parte del crecimiento econ\u00f3mico registrado a nivel mundial\u201d, dice. A partir de la obra de Paul Romer, se desarroll\u00f3 una f\u00f3rmula en el marco de la teor\u00eda econ\u00f3mica convencional que incorporaba la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica a los modelos de crecimiento\u201d. Romer, investigador de la Universidad de Nueva York y execonomista en jefe del Banco Mundial, fue laureado con el Nobel de Econom\u00eda en 2018.<\/p>\n<p>El estudio publicado en el repositorio de la NBER tambi\u00e9n simul\u00f3 en otras econom\u00edas la tasa de retorno social de la inversi\u00f3n en innovaci\u00f3n. Mientras que el c\u00e1lculo de referencia para Estados Unidos fue de un 67 % anual, el del conjunto de los pa\u00edses que integran el G7 (Alemania, Canad\u00e1, Estados Unidos, Francia, Italia, Jap\u00f3n y el Reino Unido) lleg\u00f3 a un 88 % y registr\u00f3 un promedio de un 159 % entre los 37 pa\u00edses de la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3mico (OCDE). El estudio hizo hincapi\u00e9 en que los beneficios de la innovaci\u00f3n se difunden a nivel global \u201ctanto porque las ideas se propagan como porque las mismas se incorporan en bienes y servicios que se comercializan m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras\u201d. Las ventajas que se obtiene son mutuas. Seg\u00fan los autores, la innovaci\u00f3n que se produce en Estados Unidos multiplica su impacto en otros pa\u00edses. Pero al atraer talentos del exterior hacia sus empresas y centros de investigaci\u00f3n, y utilizar el conocimiento generado en otras naciones, el pa\u00eds tambi\u00e9n aprovecha las innovaciones provenientes del exterior. Para Albuquerque, de la UFMG, una l\u00ednea de investigaci\u00f3n a la que debe prest\u00e1rsele atenci\u00f3n es la contabilidad del retorno de las inversiones realizadas por las empresas multinacionales. \u201cMuchos de los gastos de las multinacionales en I&amp;D, tienen lugar y se computan en los pa\u00edses sede, pero la producci\u00f3n en el exterior no, lo que podr\u00eda generar un desfasaje en el c\u00e1lculo\u201d.<\/p>\n<p>Si bien sobran pruebas sobre el rol de la innovaci\u00f3n como motor del desarrollo, Marcelo Pinho, de la UFSCar, advierte que debe tenerse cuidado al planificar y ejecutar inversiones. \u201cNo basta con inyectar dinero en el sistema de ciencia, tecnolog\u00eda e innovaci\u00f3n creyendo que eso redundar\u00e1 autom\u00e1ticamente en un mayor crecimiento econ\u00f3mico\u201d, sostiene. Seg\u00fan \u00e9l, es tan importante capacitar y financiar cient\u00edficos id\u00f3neos para que elaboren ciencia de calidad como invertir en recursos tecnol\u00f3gicos en las empresas \u201cEl progreso depende de una firme participaci\u00f3n de los sectores productivos que ostentan mayor intensidad y dinamismo tecnol\u00f3gico. Sin eso, el avance de las instituciones de investigaci\u00f3n cient\u00edfica puede resultar est\u00e9ril desde el punto de vista econ\u00f3mico\u201d, pondera.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/strong><br \/>\nJONES, B. y SUMMERS, L. <a href=\"https:\/\/www.nber.org\/papers\/w27863\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">A calculation of the social returns to innovation<\/a>. <strong>NBER Working Paper<\/strong>. n. 27863. sept. 2020.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Economistas proponen una f\u00f3rmula para calcular los beneficios para la sociedad que generan los gasto en innovaci\u00f3n","protected":false},"author":11,"featured_media":376765,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[294,303,312],"coauthors":[98],"class_list":["post-376568","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-politica-ct","tag-economia-es","tag-financiacion","tag-innovacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/376568","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=376568"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/376568\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":377168,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/376568\/revisions\/377168"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/376765"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=376568"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=376568"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=376568"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=376568"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}