{"id":376578,"date":"2021-01-27T14:36:31","date_gmt":"2021-01-27T17:36:31","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=376578"},"modified":"2021-01-28T09:38:36","modified_gmt":"2021-01-28T12:38:36","slug":"una-trama-venenosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-trama-venenosa\/","title":{"rendered":"Una trama venenosa"},"content":{"rendered":"<p>La imagen de una tela de ara\u00f1a colgando de un \u00e1rbol suele transmitir la idea de algo est\u00e1tico. La estructura parece estar all\u00ed inm\u00f3vil a la espera de la llegada de una presa desprevenida que, al toparse con ella, quedar\u00e1 sistem\u00e1ticamente enredada hasta que acuda el predador a finiquitar su trabajo. Esta percepci\u00f3n del modo de funcionamiento de la captura de alimentos no es completamente correcta, al menos para cierto tipo de ar\u00e1cnidos, las denominadas ara\u00f1as constructoras de telara\u00f1as a\u00e9reas. Un grupo de investigaci\u00f3n del Instituto de Biociencias de la Universidade Estadual Paulista (IB-Unesp), en su campus de la localidad de Rio Claro, recolect\u00f3 evidencias de que la tela de una especie de ara\u00f1a com\u00fan en las regiones c\u00e1lidas del continente americano \u2013<em>Trichonephila clavipes<\/em>\u2013 contiene toxinas que atontan y limitan el movimiento de las presas, facilitando el trabajo posterior de aniquilarlas. El proyecto se llev\u00f3 a cabo en el marco del Programa Biota FAPESP, una iniciativa que este a\u00f1o celebra sus 20 a\u00f1os de existencia.<\/p>\n<p>\u201cLa tela de estas ara\u00f1as cumple un rol activo en el proceso de paralizar y dar muerte a la presa por medio de una serie de neurotoxinas que hemos identificado\u201d, dice el qu\u00edmico Mario Sergio Palma, del IB y autor principal del trabajo sobre el tema que sali\u00f3 publicado en la edici\u00f3n de junio de la revista <em>Journal of Proteome Research<\/em>. \u201cEstas ara\u00f1as viven siempre en lo alto del bosque, nunca bajan al suelo y se enfrentan a un reto ecol\u00f3gico interesante. Pasan toda su vida en la telara\u00f1a. Se alimentan de insectos vivos que quedan paralizados en las telas durante semanas e incluso meses, por efecto de las neurotoxinas\u201d. Las presas habituales en la tela envenenada construida por las hembras de <em>T. clavipes<\/em>, que miden de 2,5 a 4 cent\u00edmetros (entre cinco y seis veces mayores que los machos), son insectos voladores de peque\u00f1o tama\u00f1o, tales como cigarras, lib\u00e9lulas, mosquitos y abejas.<\/p>\n<p>Las ara\u00f1as de esta especie, comunes en el Bosque Atl\u00e1ntico brasile\u00f1o, suelen montar grandes telara\u00f1as circulares con hilos amarillentos y altamente resistentes. Utilizan un hilo de seda r\u00edgido para construir el marco de la tela y otro m\u00e1s viscoso y en espiral para la captura de la presa. Estos hilos est\u00e1n constituidos por una capa externa de seda adhesiva revestida por una pel\u00edcula aceitosa. Seg\u00fan el estudio, las ara\u00f1as poseen dos tipos de gl\u00e1ndulas con las cuales producen esas estructuras. Los hilos espiralados salen de las llamadas gl\u00e1ndulas flageliformes. La capa oleosa la depositan en forma simult\u00e1nea por medio de otras gl\u00e1ndulas asociadas, que producen las gotitas visibles a simple vista, con neurotoxinas en los hilos de las telara\u00f1as.<\/p>\n<div id=\"attachment_376825\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/070-071_Biota_297-1-800.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-376825 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/070-071_Biota_297-1-800.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"951\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/070-071_Biota_297-1-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/070-071_Biota_297-1-800-250x297.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/070-071_Biota_297-1-800-700x832.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/070-071_Biota_297-1-800-120x143.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Victor Patel\/Wikimedia Commons<\/span><\/a> Telara\u00f1a de la <em>Trichonephila clavipes<\/em>: una trampa eficiente<span class=\"media-credits\">Victor Patel\/Wikimedia Commons<\/span><\/p><\/div>\n<p>En total, los componentes t\u00f3xicos presentes en la trama los secretan siete gl\u00e1ndulas que la ara\u00f1a posee en su abdomen, que tambi\u00e9n son las que producen la seda. \u201cLas toxinas se mantienen encapsuladas dentro de las peque\u00f1as gotas oleosas distribuidas por toda la estructura de la tela\u201d, explica la bi\u00f3loga Franciele Grego Esteves, quien curs\u00f3 su doctorado bajo la direcci\u00f3n de Palma y es una de las autoras del estudio. Los investigadores determinaron la firma gen\u00e9tica de las sustancias presentes en la telara\u00f1a y las asociaron a las estructuras anat\u00f3micas de las ara\u00f1as. \u201cCada gl\u00e1ndula desempe\u00f1a un papel diferente a la hora del montaje de la tela, ya que producen hilos para distintas finalidades\u201d, comenta el bi\u00f3logo Jos\u00e9 Roberto Aparecido dos Santos-Pinto, otro de los autores del art\u00edculo, quien realiz\u00f3 una pasant\u00eda de posdoctorado en el IB. Hay hilos destinados a la protecci\u00f3n de los huevos depositados por la hembra. Otros le sirven de ayuda a la ara\u00f1a para huir de eventuales predadores.<\/p>\n<p>El enfoque del trabajo puso de relieve la riqueza de los procesos implicados en la estrategia de la ara\u00f1a para la captura de sus presas. Los an\u00e1lisis indicaron que los compuestos t\u00f3xicos pueden ser letales o paralizantes y que la presencia de ciertos tipos de \u00e1cidos grasos en la telara\u00f1a potencia el efecto de esas sustancias en el organismo de las presas. \u201cEl uso de un veneno letal para dominar a la presa, en combinaci\u00f3n con la composici\u00f3n de la tela, facilita la captura y permite que la ara\u00f1a realice un gasto m\u00ednimo de energ\u00eda durante todo el proceso\u201d, dice Palma. Por consiguiente, la noci\u00f3n de que todas las ara\u00f1as luchan con sus presas no siempre tiene una base cient\u00edfica. \u201cLas hembras de <em>T. clavipes<\/em> suelen quedarse esperando que la telara\u00f1a haga su trabajo\u201d, comenta el qu\u00edmico de la Unesp. El proceso de secreci\u00f3n de toxinas que en la estructura de los hilos de seda es constante. La ara\u00f1a realiza un mantenimiento permanente de su tela luego de una r\u00e1faga de viento o cuando un gran predador cae sobre los hilos y la da\u00f1a.<\/p>\n<p>Para el bi\u00f3logo alem\u00e1n Fritz Vollrath, de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, quien no form\u00f3 parte de la labor que llev\u00f3 a cabo el grupo de la Unesp, estudios como los que se hicieron con <em>T. clavipes<\/em> ponen de manifiesto cu\u00e1n interesantes son las trayectorias adaptativas implicadas en las interacciones ecol\u00f3gicas. \u201cLa evoluci\u00f3n puede ser en ello: procesos realmente complejos y multimodales que emplean reglas muy sencillas\u201d, dice Vollrath, experto en la comprensi\u00f3n de la estructura de las telara\u00f1as a partir de la zoolog\u00eda e investigador de los compuestos naturales de la seda.<\/p>\n<p>Palma decidi\u00f3 estudiar la estrategia predadora de esta especie de ara\u00f1a luego de haber observado el efecto t\u00f3xico de la trama de hilos producida por las ara\u00f1as tejedoras en los campos arroceros de Jap\u00f3n, durante una temporada de estudio que pas\u00f3 all\u00e1 en la d\u00e9cada de 1990. \u201cCuando divisaba una presa atrapada en la tela, advert\u00eda que ella luchaba en forma desesperada por escapar, pero no lo lograba\u201d, relata el investigador de la Unesp. \u201cEl insecto quedaba embotado, como si hubiera entrado en contacto con una droga. Eran s\u00edntomas evidentes de efectos neurot\u00f3xicos. Sus patas, por ejemplo, no se mov\u00edan normalmente\u201d. Desde entonces, el qu\u00edmico, que estudia prote\u00ednas de la fauna y flora brasile\u00f1a en busca de posibles compuestos de uso terap\u00e9utico, incluy\u00f3 a las telara\u00f1as entre sus temas de estudio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las telas de ara\u00f1a que se encuentran com\u00fanmente en Am\u00e9rica est\u00e1n compuestas por toxinas que paralizan y ayudan a matar a las presas","protected":false},"author":112,"featured_media":376821,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,335],"coauthors":[417],"class_list":["post-376578","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/376578","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/112"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=376578"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/376578\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":379376,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/376578\/revisions\/379376"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/376821"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=376578"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=376578"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=376578"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=376578"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}