{"id":376589,"date":"2021-01-27T14:43:12","date_gmt":"2021-01-27T17:43:12","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=376589"},"modified":"2021-01-28T10:11:36","modified_gmt":"2021-01-28T13:11:36","slug":"retrato-de-un-procer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/retrato-de-un-procer\/","title":{"rendered":"Retrato de un pr\u00f3cer"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_376889\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-1-800.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-376889 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-1-800.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"1894\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-1-800.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-1-800-250x415.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-1-800-700x1163.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-1-800-925x1536.jpg 925w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-1-800-120x199.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n<\/span><\/a> Originalmente intitulada <em>Tiradentes supliciado<\/em>, la obra <em>Tiradentes esquartejado<\/em> fue realizada por el pintor Pedro Am\u00e9rico en 1893<span class=\"media-credits\">Reproducci\u00f3n<\/span><\/p><\/div>\n<p>El m\u00e1s famoso de los inconfidentes o conjurados, Joaquim Jos\u00e9 da Silva Xavier (1746-1792), conocido como Tiradentes, se convirti\u00f3 en una figura emblem\u00e1tica de la historia de Brasil. S\u00edmbolo de la <em>Inconfid\u00eancia Mineira<\/em>, la conspiraci\u00f3n de Minas Gerais, al defender los ideales emancipadores de la capitan\u00eda de hom\u00f3nima con relaci\u00f3n a la Corona portuguesa, que subyugaba a la regi\u00f3n mediante el cobro de impuestos exagerados, su popularidad se extiende m\u00e1s all\u00e1 de los manuales educativos y los estudios acad\u00e9micos. Su imagen fue ampliamente explotada en el cine, en el teatro y en el Carnaval, en las letras de los <em>sambas-enredo<\/em>, y su efigie ha sido estampada en monedas, billetes, sellos postales, llaveros y hasta en los envases de jabones y chocolates.<\/p>\n<p>\u201cLo m\u00e1s interesante de esa multiplicidad de representaciones es el hecho de que no sabemos cu\u00e1l era la apariencia real de Tiradentes\u201d, dice Andr\u00e9 Figueiredo Rodrigues, del Programa de Posgrado en Historia de la Facultad de Ciencias y Letras de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), en el campus de la localidad de Assis. Experto en historia de la <em>Inconfid\u00eancia Mineira<\/em>, el investigador public\u00f3 recientemente, junto a la historiadora Maria Alda Barbosa Cabreira, el libro intitulado <em>Em busca de um rosto \u2013 A rep\u00fablica e a representa\u00e7\u00e3o de Tiradentes<\/em> (editorial Humanitas), que relata, partiendo de un extenso an\u00e1lisis documental, c\u00f3mo ese alf\u00e9rez fue elevado a la condici\u00f3n de h\u00e9roe nacional y se construy\u00f3 una imagen de \u00e9l acorde a los intereses de los grupos republicanos de la segunda mitad del siglo XIX. Como resultado de trabajos de investigaci\u00f3n llevados a cabo por Barbosa Cabreira y Figueiredo Rodrigues, el libro reconstruye cronol\u00f3gicamente la producci\u00f3n de im\u00e1genes que terminar\u00edan por erigirse en representaciones simb\u00f3licas de uno de las mayores figuras de la historia colonial de Brasil.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los relatos de sus compa\u00f1eros en la conjuraci\u00f3n, como los del abogado y poeta carioca In\u00e1cio Jos\u00e9 de Alvarenga Peixoto (1742-1793), hay connotaciones de menosprecio: Tiradentes habr\u00eda sido un hombre feo, de ojos saltones. El posadero Jo\u00e3o da Costa Rodrigues (1748-?) dice que era canoso. La ausencia de registros visuales del pr\u00f3cer de la <em>Inconfid\u00eancia<\/em> dio lugar a un acercamiento de la imagen de Tiradentes con la de Jesucristo. Muy conveniente, esa interpretaci\u00f3n se tornar\u00eda emblem\u00e1tica por la correspondencia de elementos plausibles para que esa asociaci\u00f3n pudiera hacerse. \u201cEl hecho de haber sido traicionado por uno de sus amigos, que fue el caso de Joaquim Silv\u00e9rio dos Reis (1756-1792), y que su muerte fue tomada como un s\u00edmbolo de la defensa de un ideal de colectividad, propiciaron una cristianizaci\u00f3n de su imagen\u201d, reflexiona Barbosa Cabreira. La historiadora resalta que la ejecuci\u00f3n en la horca, su posterior descuartizamiento y el hecho de que la cabeza de Tiradentes haya sido expuesta en una plaza p\u00fablica tambi\u00e9n contribuyeron a ello. Tales acontecimientos ser\u00edan luego sucesivamente retratados por distintos artistas y utilizados por pol\u00edticos interesados en darle nuevos sentidos a su figura.<\/p>\n<p>Entre las estatuas que se esculpieron, sobresale la que se alza en el monumento central de la plaza que lleva su nombre, en la ciudad de Ouro Preto, en el estado de Minas Gerais. La obra, inaugurada en 1894 y producida en bronce por el artista italiano diplomado en arquitectura y escultura Virg\u00edlio Cestari (1861-?), fue seleccionada en un concurso organizado por la gobernaci\u00f3n de Minas Gerais, para la construcci\u00f3n del obelisco dedicado a Tiradentes en el coraz\u00f3n de la ciudad.<\/p>\n<div id=\"attachment_376893\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-2-1140.jpg.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-376893 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-2-1140.jpg.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"740\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-2-1140.jpg.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-2-1140.jpg-250x162.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-2-1140.jpg-700x454.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-2-1140.jpg-120x78.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n y Revista Illustrada<\/span><\/a> A la izquierda, representaci\u00f3n de Jesucristo, de Antoon van Dyck, que inspir\u00f3 la ilustraci\u00f3n de Angelo Agostini<span class=\"media-credits\">Reproducci\u00f3n y Revista Illustrada<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cPese a haber obtenido el segundo puesto, Cestari fue declarado ganador al comprobarse que pod\u00eda ejecutar la obra de acuerdo con las especificaciones del proyecto, algo que el que sali\u00f3 primero no pudo hacer\u201d, dice Figueiredo Rodrigues. Para lograr su cometido, el escultor emple\u00f3 como referencia un boceto realizado en 1890 por un compatriota, el dibujante Angelo Agostini (1843-1910), que se inspiraba en la obra intitulada <em>Christ carrying the cross<\/em>, del pintor belga Antoon van Dyck (1599-1641), para producir la primera imagen de Tiradentes. Sin tener conocimiento de su rostro, Agostini recurri\u00f3 a las prerrogativas est\u00e9ticas de la \u00e9poca para representar a Tiradentes con barba y cabellos largos, con reminiscencias de la imagen de Cristo\u201d, a\u00f1ade Figueiredo Rodrigues.<\/p>\n<p>Si bien no consigui\u00f3 reproducir fielmente el dibujo de Agostini, incluso por las dificultades impl\u00edcitas en la transferencia al modelo tridimensional, Cestari acab\u00f3 siendo el creador de una de sus representaciones principales dada la importancia de la estatua para Ouro Preto, una ciudad conocida por su arquitectura barroca que anualmente recibe a alrededor de 500 mil turistas. \u201cEs una imagen imponente que puede divisarse desde cualquier punto de la ciudad\u201d, dice Figueiredo Rodrigues.<\/p>\n<div id=\"attachment_376905\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-5-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-376905 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-5-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"1180\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-5-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-5-1140-250x259.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-5-1140-700x725.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-5-1140-120x124.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Andr\u00e9 Figueiredo Rodrigues<\/span><\/a> Las obras escult\u00f3ricas de Virg\u00edlio Cestari y Francisco de Andrade<span class=\"media-credits\">Andr\u00e9 Figueiredo Rodrigues<\/span><\/p><\/div>\n<p>Otra obra emblem\u00e1tica est\u00e1 instalada frente al Palacio Tiradentes, en R\u00edo de Janeiro, edificio que hoy alberga a la Legislatura del estado. La estatua, esculpida en bronce por Francisco de Andrade (1893-1952) e inaugurada en 1926, representa a un Tiradentes \u201cm\u00e1s c\u00edvico y menos rebelde, sin la soga al cuello\u201d, analiza Figueiredo Rodrigues aludiendo a esa representaci\u00f3n que se identifica m\u00e1s con el s\u00edmbolo de la Rep\u00fablica que con el insurgente de la colonia. Esta figura se institucionalizar\u00eda durante los per\u00edodos de estado de excepci\u00f3n, tales como los que se vivieron bajo el gobierno de Get\u00falio Vargas (1882-1954), en 1930, y durante la dictadura militar (1964-1985). Al a\u00f1o siguiente del golpe de Estado, el mariscal Humberto de Alencar Castelo Branco (1897-1967) firm\u00f3 la Ley n\u00ba 4.897 instituyendo a Tiradentes como patrono c\u00edvico de la naci\u00f3n. En 1966, la estatua de Francisco Andrade se erigi\u00f3 como efigie oficial. \u201cDesde entonces, Tiradentes pas\u00f3 a ser un tema obligatorio en las clases de educaci\u00f3n moral y c\u00edvica. Y hasta 1986, las escuelas p\u00fablicas estaban obligadas a contar con una imagen del pr\u00f3cer\u201d, dice Figueiredo Rodrigues.<\/p>\n<p>Las representaciones de la imagen de Tiradentes tambi\u00e9n se basan en el contexto en que viv\u00eda. Siendo el cuarto de los cinco hijos del matrimonio formado por el portugu\u00e9s Domingos da Silva dos Santos (1698-1757) y por la brasile\u00f1a Ant\u00f4nia da Encarna\u00e7\u00e3o Xavier (1721-1755), Tiradentes fue separado de sus hermanos cuando ten\u00eda alrededor de 11 a\u00f1os. Con la familia disuelta luego de la muerte de sus padres, fue a vivir con su padrino, Sebasti\u00e3o Leit\u00e3o. Su habilidad para tratar problemas dentales fue advertida inmediatamente por el padrino, que lo estimul\u00f3 a dedicarse a esa ocupaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cAunque no tuvo una educaci\u00f3n formal, Tiradentes acab\u00f3 ejerciendo su profesi\u00f3n con destreza y comenz\u00f3 a ser muy solicitado por personas de diferentes estratos sociales\u201d, dice Barbosa Cabreira, quien tambi\u00e9n resalta su habilidad para el desarrollo de pr\u00f3tesis dentales a partir de huesos de animales, marfil e incluso oro. En el libro, Figueiredo Rodrigues y Barbosa Cabreira presentan elementos que desmienten el estereotipo de que Tiradentes habr\u00eda sido un hombre pobre. Su familia dispon\u00eda de buenas condiciones econ\u00f3micas y era propietaria de una gran finca ubicada entre las aldeas de S\u00e3o Jos\u00e9 \u2013la actual ciudad de Tiradentes\u2013 y S\u00e3o Jo\u00e3o del-Rei, en Minas Gerais.<\/p>\n<p>A los elementos que contribuyen para la construcci\u00f3n de la imagen de Tiradentes como un buen hombre que llevaba alivio a quienes padec\u00edan de dolores de dientes, se suman los relatos de los frailes Jos\u00e9 Carlos de Jesus Maria do Desterro (circa 1745-1825) y Raimundo da Anuncia\u00e7\u00e3o Penaforte, que acompa\u00f1aron al alf\u00e9rez en sus \u00faltimos d\u00edas en prisi\u00f3n. Ambos caminaron junto a Tiradentes rumbo a la horca y en sus escritos ensalzaron la figura pasiva y humilde del condenado. \u201cA grandes rasgos, su imagen ser\u00e1 la de un hombre de mirada c\u00e1ndida, t\u00fanica blanca, con un crucifijo en el pecho y los cabellos sueltos hasta los hombros\u201d, dice Figueiredo Rodrigues. La representaci\u00f3n del h\u00e9roe cobrar\u00eda fuerza por su sesgo revolucionario, un m\u00e1rtir que se sacrific\u00f3 por la Rep\u00fablica. La primera representaci\u00f3n de Tiradentes con uniforme de alf\u00e9rez vendr\u00eda en 1940, en un retrato elaborado por el pintor paulista Jos\u00e9 Wasth Rodrigues (1891-1957). La obra, que lo identifica como un patriota joven, elegante y al mismo tiempo austero, fue realizada para formar parte de la exposici\u00f3n dedicada al 8\u00ba Centenario de Portugal, realizada en Lisboa. \u201cLa propuesta fue representar a Tiradentes en su costado m\u00e1s humano, cuando aparece vestido con el uniforme de drag\u00f3n del Regimiento de Caballer\u00eda de Minas Gerais\u201d, relata Figueiredo Rodrigues. Tiradentes fue aceptado en el servicio militar en 1775, como alf\u00e9rez de la 6\u00aa Compa\u00f1\u00eda de Dragones de Minas, puesto que ocup\u00f3 hasta su muerte.<\/p>\n<p>Con la obra denominada <em>Tiradentes esquartejado <\/em>(1893) \u2013intitulada originalmente <em>Tiradentes supliciado<\/em>\u2013, del pintor Pedro Am\u00e9rico (1843-1905), la representaci\u00f3n del <em>inconfidente<\/em> gan\u00f3 su cap\u00edtulo m\u00e1s controvertido. Al retratar el cuerpo del hombre desmembrado en la horca, con la cabeza separada del cuerpo y dispuesta junto a un crucifijo, la imagen se aleja mucho de la figura del pr\u00f3cer que servir\u00eda de inspiraci\u00f3n para los nuevos tiempos de la Rep\u00fablica. La pintura, de grandes dimensiones, exhibe el desenlace de la muerte de Tiradentes, en cumplimiento de la sentencia por el delito de lesa majestad, acusado de conspirar contra la Corona portuguesa.<\/p>\n<p>El artista, formado en la \u00c9cole des Beaux-Arts de Par\u00eds, en Francia, antes de pintarla ya hab\u00eda sido contratado para retratar otros hitos de la historia de Brasil. Sin embargo, las repercusiones ante el cuadro del afamado artista fueron negativas. \u201cAl optar por la representaci\u00f3n del cuerpo despedazado sobre el cadalso, Pedro Am\u00e9rico no solo realza el poder de la metr\u00f3poli portuguesa sobre su colonia en Am\u00e9rica, sino que tambi\u00e9n revela la propia fragilidad de Tiradentes y de la conspiraci\u00f3n que se lo acus\u00f3 de encabezar\u201d, escribe Maraliz de Castro Vieira Christo, en el art\u00edculo intitulado <em>A fragmenta\u00e7\u00e3o do corpo do her\u00f3i e a sensibilidade do final do s\u00e9culo 19 <\/em>[El desmembramiento del cuerpo del pr\u00f3cer y la sensibilidad en las postrimer\u00edas del siglo XIX]. Docente titular en la Universidad Federal de Juiz de Fora, De Castro Vieira Christo es autora de un estudio que analiza la obra como una especie de deconstrucci\u00f3n de la imagen de Tiradentes, que resquebraja la integridad de su representaci\u00f3n como un pr\u00f3cer.<\/p>\n<p>\u201cEl desmembramiento del cuerpo alude al desmantelamiento de la figura \u00e9pica individualizada del conspirador\u201d, asevera Maria Helena Vicente Werneck, docente del Programa de Posgrado en Artes Esc\u00e9nicas de la Universidad Federal del Estado de R\u00edo de Janeiro (Unirio), quien analiza en un ensayo las representaciones del martirio de Tiradentes tomando como base la presentaci\u00f3n o el ocultamiento de la actuaci\u00f3n de la muerte en p\u00fablico. \u201cEl retrato del cuerpo \u00edntegro o despedazado en una representaci\u00f3n art\u00edstica nos remite a distintos proyectos est\u00e9tico-pol\u00edticos que pretenden dar un nuevo significado a la figura hist\u00f3rica\u201d, analiza Vicente Werneck. La investigadora destaca, entre distintos espect\u00e1culos de diversos momentos del teatro brasile\u00f1o, la puesta en escena del musical <em>Arena conta Tiradentes <\/em>(1967), con textos de Augusto Boal (1931-2009) y Gianfrancesco Guarnieri (1934-2006), en el cual, el grupo hace una relectura esc\u00e9nico-narrativa de la <em>Inconfid\u00eancia<\/em> a partir de los acontecimientos de la d\u00e9cada de 1960, exaltando la figura de un Tiradentes capaz de cautivar a los revolucionarios. \u201cLo que pudimos apreciar en ese espect\u00e1culo tambi\u00e9n es una forma de deconstrucci\u00f3n de las im\u00e1genes del pr\u00f3cer sacrificial, en el cadalso y del cuerpo condenado por el descuartizamiento, para convertirlo en un sujeto pol\u00edtico proyectado en la acci\u00f3n\u201d, analiza.<\/p>\n<div id=\"attachment_376897\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-3-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-376897 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-3-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"390\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-3-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-3-1140-250x86.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-3-1140-700x239.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-3-1140-120x41.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Colecci\u00f3n: Andr\u00e9 Figueiredo Rodrigues<\/span><\/a> La imagen de Tiradentes se imprimi\u00f3 en cuatro sellos postales: en 1948, 1963, 1992 y 2008<span class=\"media-credits\">Colecci\u00f3n: Andr\u00e9 Figueiredo Rodrigues<\/span><\/p><\/div>\n<p>Famoso por dar su nombre a calles, plazas, escuelas y edificios p\u00fablicos, la representaci\u00f3n visual del pr\u00f3cer nacional trascendi\u00f3 en su dimensi\u00f3n como personaje hist\u00f3rico a trav\u00e9s de la numism\u00e1tica y la filatelia. \u201cMonedas, billetes y sellos postales fueron algunos de los principales medios de difusi\u00f3n de la imagen del <em>inconfidente<\/em>, que pas\u00f3 a circular de mano en mano entre la gente al tiempo que se afianzaba en el imaginario popular\u201d, dice Barbosa Cabreira.<\/p>\n<p>La primera representaci\u00f3n vino con el billete de 5 mil cruceiros (Cr$ 5.000), que circul\u00f3 entre 1963 y 1974. La imagen reproduce la pintura <em>Tiradentes ante o carrasco <\/em>(1951), de Rafael Falco (1885-1967), que representa la escena de la ma\u00f1ana en la que el condenado se aprestaba a recibir la vestimenta blanca, previo al cortejo que lo conducir\u00eda a la horca. En tanto, en el anverso, en el sector destinado a la efigie, aparece una imagen de Tiradentes que tambi\u00e9n se basa en la representaci\u00f3n de Agostini. En 1992, una edici\u00f3n conmemorativa de la moneda tambi\u00e9n de 5 mil cruceiros, incluy\u00f3 un grabado inspirado en la obra del pintor y caricaturista D\u00e9cio Rodrigues Villares (1851-1931). Desde 1998, la moneda de 5 centavos trae una representaci\u00f3n adaptada de la pintura de Falco.<\/p>\n<div id=\"attachment_376901\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-4-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-376901 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-4-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"990\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-4-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-4-1140-250x217.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-4-1140-700x608.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/086-089_Tiradentes_297-4-1140-120x104.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Colecci\u00f3n: Andr\u00e9 Figueiredo Rodrigues<\/span><\/a> Billetes emitidos por la Casa de la Moneda en homenaje a Tiradentes<span class=\"media-credits\">Colecci\u00f3n: Andr\u00e9 Figueiredo Rodrigues<\/span><\/p><\/div>\n<p>En el campo de la filatelia, Tiradentes estampa cuatro emisiones oficiales brasile\u00f1as, la primera en 1948, en conmemoraci\u00f3n del bicentenario de su nacimiento. En 1963, aparece en la serie <em>Vultos c\u00e9lebres da hist\u00f3ria do Brasil<\/em>. En 1992 fue el turno del bicentenario de su fallecimiento. Finalmente, en 2008, integra la serie de sellos postales denominada <em>Her\u00f3is da P\u00e1tria<\/em>. Los billetes, monedas y estampillas postales son emitidos oficialmente por la Casa de la Moneda, con sede en R\u00edo de Janeiro. El famoso h\u00e9roe tambi\u00e9n adquiri\u00f3 proyecci\u00f3n internacional con sellos postales emitidos en Cuba (en 1988), Uruguay (en 1989) y Rep\u00fablica Dominicana (en 2014).<\/p>\n<p>Aunque la apariencia de Tiradentes haya sido asemejada a la imagen de Jesucristo, los documentos donde constan los <em>Autos de Devassa<\/em> \u2013el proceso penal promovido contra los inconfidentes\u2013 revelan que al momento de su muerte no llevaba barba y su cabeza estaba rapada, para que el p\u00fablico presente pudiese observar mejor su tortura. \u201cCabe destacar que las diversas representaciones de Tiradentes surgen a partir de la licencia po\u00e9tica de autores que se abocaron a la creaci\u00f3n de un mito, pero su imagen seguir\u00e1 en constante construcci\u00f3n\u201d, concluye Barbosa Cabreira.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nCHRISTO, M. C. V. <a href=\"https:\/\/www.ppgav.eba.ufrj.br\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/ae16_Maraliz_Christo.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">A fragmentaci\u00f3n do corpo do her\u00f3i e a sensibilidade do final do s\u00e9culo 19<\/a>. <strong>Artes e Ensaios<\/strong>, R\u00edo de Janeiro, UFRJ, v. 16, p. 72-81, 2008.<br \/>\nWERNECK, M. H. <a href=\"http:\/\/www.letras.puc-rio.br\/unidades&amp;nucleos\/catedra\/revista\/7Sem_23.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Representaciones do mart\u00edrio de Tiradentes: a performance da morte em p\u00fablico<\/a>. <strong>Revista Semear<\/strong>, R\u00edo de Janeiro, PUC-RIO, C\u00e1tedra Padre Ant\u00f3nio Vieira de Estudos Portugueses, v. 5, 2001.<\/p>\n<p>[bibliografia]<strong>Libro<\/strong><br \/>\nFigueiredo Rodrigues, Andr\u00e9 y Barbosa Cabreira, Maria Alda. <strong>Em busca de um rosto \u2013 A rep\u00fablica e a representa\u00e7\u00e3o de Tiradentes<\/strong>. S\u00e3o Paulo: Humanitas, 2020. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La figura de Tiradentes super\u00f3 la ausencia de registros oficiales y se transform\u00f3 en una de las m\u00e1s populares de la historia brasile\u00f1a","protected":false},"author":678,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[310],"coauthors":[2477],"class_list":["post-376589","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/376589","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/678"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=376589"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/376589\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":379383,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/376589\/revisions\/379383"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=376589"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=376589"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=376589"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=376589"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}