{"id":377369,"date":"2021-01-27T16:28:36","date_gmt":"2021-01-27T19:28:36","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=377369"},"modified":"2021-01-28T14:20:59","modified_gmt":"2021-01-28T17:20:59","slug":"cuando-desperte-fue-maravilloso-darme-cuenta-que-todavia-estaba-viva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/cuando-desperte-fue-maravilloso-darme-cuenta-que-todavia-estaba-viva\/","title":{"rendered":"\u201cCuando despert\u00e9, fue maravilloso darme cuenta que todav\u00eda estaba viva\u201d"},"content":{"rendered":"<p>Me contagi\u00e9 con el nuevo coronavirus durante un viaje al exterior que hice a finales de febrero para asistir a dos congresos cient\u00edficos, uno en Lisboa y otro en Jerusal\u00e9n. En ambos hab\u00eda muchos participantes y ya hab\u00eda comenzado la etapa de contagio del virus que causa el covid-19. Regres\u00e9 a S\u00e3o Paulo el 5 de marzo. El 8 estuve presente en la presentaci\u00f3n de mi biograf\u00eda, intitulada <em>N\u00e3o, n\u00e3o \u00e9 resposta<\/em>, escrita por el periodista y escritor Ign\u00e1cio de Loyola Brand\u00e3o. Pocos d\u00edas despu\u00e9s manifest\u00e9 los primeros s\u00edntomas de la enfermedad. Yo soy una persona extremadamente sana y empec\u00e9 a sospechar cuando tuve febr\u00edcula y dolores corporales.<\/p>\n<p>Inmediatamente acud\u00ed al Hospital Alem\u00e1n Oswaldo Cruz de S\u00e3o Paulo, en el cual me realizaron el test de covid-19 cuyo resultado fue positivo, y una tomograf\u00eda de t\u00f3rax revel\u00f3 que mis pulmones estaban bastante da\u00f1ados. Me internaron, y como los s\u00edntomas respiratorios se agravaron r\u00e1pidamente, me trasladaron a la UTI y me intubaron. Al ver mi tomograf\u00eda constat\u00e9 que mi estado era muy grave y pod\u00eda morirme. Todo el equipo \u2013m\u00e9dicos, enfermeros, nutri\u00f3logas y nutricionistas\u2013 se ocuparon de m\u00ed atentamente y con mucho afecto. Naturalmente los conoc\u00eda a todos, porque trabajo en ese hospital desde la d\u00e9cada de 1970, cuando complet\u00e9 mi formaci\u00f3n como cirujana.<\/p>\n<p>La gente no debe tener miedo de ser intubada. Una vez que se ha sido sedado, no hay m\u00e1s percepci\u00f3n de dolor ni tampoco quedan recuerdos de nada. El tratamiento se realiz\u00f3 con antibi\u00f3ticos, para atacar la infecci\u00f3n pulmonar, y alimentaci\u00f3n parenteral, porque no existe un medicamento espec\u00edfico contra el virus.<\/p>\n<p>Cuando me di cuenta que pod\u00eda morirme pens\u00e9: estoy preparada. He vivido bien, m\u00e1s que el promedio de la poblaci\u00f3n. Hice todo lo que pude hacer y de la mejor manera posible. No sent\u00ed miedo, pero tampoco hubiera preferido que ocurriera en aquel momento. Como dec\u00eda mi madre, a los 97 a\u00f1os: \u201cA\u00fan es muy pronto, tengo tantas cosas por hacer\u201d.<\/p>\n<p>Cuando despert\u00e9, 47 d\u00edas despu\u00e9s, fue maravilloso darme cuenta que a\u00fan estaba viva. \u00a1Cu\u00e1nta alegr\u00eda sent\u00ed! Mis movimientos eran perfectos, sin debilidad muscular, y respiraba sin dificultades. Adelgac\u00e9 3 kilos, pero ya los recuper\u00e9. La tomograf\u00eda de control demostr\u00f3 que mis pulmones estaban totalmente libres de la infecci\u00f3n. Creo que resucit\u00e9.<\/p>\n<p>Muchos quedan con secuelas psicol\u00f3gicas. Hay temor a infectarse nuevamente o a contagiar a otros. Ese pensamiento causa estragos, y se est\u00e1n elaborando muchos trabajos acerca de las manifestaciones psicol\u00f3gicas de los infectados con el covid-19. Aquellos que no se han contagiado tambi\u00e9n le temen a la enfermedad. Hay angustia y la gente est\u00e1 triste. Debemos ser cautelosos, pero no temerosos.<\/p>\n<p>Mi marido, Joaquim Gama, cirujano como yo, tambi\u00e9n se contagi\u00f3, probablemente en el mismo viaje. Pero \u00e9l fue asintom\u00e1tico. Cuando sal\u00ed del hospital, en abril, me hicieron un an\u00e1lisis para evaluar mi carga viral, que result\u00f3 negativa. No soy infect\u00f3loga como para afirmarlo categ\u00f3ricamente, pero creo que ser\u00eda algo similar al sarampi\u00f3n o las paperas, y que ahora tendr\u00eda los anticuerpos para contrarrestar una reinfecci\u00f3n. Pero s\u00e9 que se trata de una enfermedad nueva, que a\u00fan no conocemos demasiado. Y tambi\u00e9n hay variantes del virus: no s\u00e9 si adquir\u00ed inmunidad solamente para la cepa con la cual me infect\u00e9. De cualquier manera, los que han padecido la enfermedad no deben exponerse, hay que mantener los cuidados.<\/p>\n<p>Diez d\u00edas despu\u00e9s del alta m\u00e9dica, reanud\u00e9 la atenci\u00f3n diaria en el consultorio del Instituto Angelita y Joaquim Gama, que funciona en el Hospital Alem\u00e1n Oswaldo Cruz, y tambi\u00e9n retom\u00e9 las cirug\u00edas. Trabajo con un equipo de colonoscop\u00eda, estudio funcional y nutrici\u00f3n. La cantidad de pacientes atendidos se redujo un poco durante la cuarentena, porque la gente tiene miedo de contagiarse. Solo acuden al hospital cuando est\u00e1n con s\u00edntomas de urgencia. Muchas cirug\u00edas programadas se postergaron, pero ya estamos volviendo a trabajar al ritmo previo a la pandemia. Los enfermos se cansaron de esperar, porque la soluci\u00f3n para la pandemia todav\u00eda no apareci\u00f3, ser\u00e1 algo a largo plazo. Las vacunas, la \u00fanica soluci\u00f3n viable, es probable que no lleguen antes del a\u00f1o que viene.<\/p>\n<p>La pandemia hizo que se reduzca tambi\u00e9n nuestra actividad en congresos. Este a\u00f1o \u00edbamos a dictar m\u00e1s conferencias en eventos importantes en Estados Unidos, Europa y Asia. Ahora esas reuniones se han realizado a distancia. Ese fue un gran cambio, porque pasamos gran parte del tiempo frente a la computadora realizando conferencias virtuales, algo que no resulta tan placentero. Los congresos son importantes no solo por su contenido, por lo que podemos ense\u00f1ar o aprender, sino tambi\u00e9n por el contacto con otros colegas, por el intercambio de ideas. Esa convivencia es muy agradable y la echo de menos.<\/p>\n<p>Pronto reanud\u00e9 tambi\u00e9n mis actividades de investigaci\u00f3n. Con mi equipo de colaboradores hemos elaborado art\u00edculos cient\u00edficos para publicaciones nacionales e internacionales. Durante la etapa de la cuarentena tuvimos m\u00e1s tiempo para escribir y revisar nuestros resultados. Siempre fui una investigadora cl\u00ednica, me gusta la investigaci\u00f3n aplicada a los enfermos. Mientras los trato, investigo. Tenemos un estudio, en el que estamos trabajando desde 2001, donde utilizamos radioterapia y quimioterapia para el tratamiento del c\u00e1ncer de la secci\u00f3n baja del recto con la esperanza de reducir el tama\u00f1o del tumor y, si fuera posible, evitar la cirug\u00eda, que puede llevar a una colostom\u00eda definitiva. Se me ocurri\u00f3 iniciar este protocolo de tratamiento, denominado Watch and Wait, en el cual no operamos de inmediato. Luego del tratamiento neoadyuvante, si el paciente tuviera una remisi\u00f3n cl\u00ednica total, es decir, si el tumor desaparece, lo controlamos y le hacemos un seguimiento, principalmente durante el primer a\u00f1o posterior al tratamiento. Cada dos meses se realizan estudios, porque el tumor puede volver. La reincidencia se ubica en alrededor de un 20 % y, cuando esto ocurre, se procede a la intervenci\u00f3n quir\u00fargica. Este protocolo viene siendo gradualmente m\u00e1s aceptado. Al principio fue muy criticado.<\/p>\n<p>Estamos estudiando la utilizaci\u00f3n de agentes quimioterap\u00e9uticos en dosis mayores, con intervalos m\u00e1s breves y durante un per\u00edodo m\u00e1s extenso, con el prop\u00f3sito de aumentar la incidencia de una remisi\u00f3n completa y, consecuentemente, elevar el n\u00famero de pacientes que no necesitar\u00e1n ser operados. Desde 1998, cuando publicamos nuestro primer trabajo, hemos notado una progresiva mejor\u00eda de la respuesta en los pacientes sometidos al Watch and Wait que atendimos: de un 27 % a casi un 60 %. Esto nos lleva a creer que cada vez ser\u00e1 menos necesario practicar una colostom\u00eda definitiva. Adem\u00e1s, disponemos de nuevas drogas quimioterap\u00e9uticas y la t\u00e9cnica de radioterapia ha mejorado mucho. Nuestros colegas me preguntan si no es una contradicci\u00f3n que una cirujana quiera operar cada vez menos. Yo les respondo que eso para m\u00ed es muy gratificante. Soy feliz con cada paciente que evitamos someter a una cirug\u00eda mutiladora.<\/p>\n<p>Otra pregunta que me formulan es cu\u00e1ndo voy a dejar de trabajar. Yo les respondo: cuando ya no haya nadie en el consultorio; mientras me encuentre en condiciones f\u00edsicas y mentales, voy a seguir. Veo bien, escucho, mis manos no tiemblan, mi columna est\u00e1 sana, soy delgada y no estoy cansada, \u00bfpor qu\u00e9 no trabajar\u00eda? \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda la raz\u00f3n para que lo dejara, si puedo contribuir con mi experiencia acumulada porque he vivido situaciones de lo m\u00e1s diversas durante el ejercicio de mi profesi\u00f3n? Adem\u00e1s, cada persona que atiendo representa una nueva experiencia. En cuanto a convivencia, en el resultado del tratamiento. El tratamiento es como las nubes: nunca vemos una misma forma de nube dos veces. No existen dos pacientes o dos enfermedades iguales, por eso siempre hay un aprendizaje. La vida es eso, es movimiento, como el mar. Por cierto, me encanta contemplar el mar. Es emocionante.<\/p>\n<p><strong>Angelita Habr-Gama<\/strong> es profesora titular em\u00e9rita de cirug\u00eda en la Facultad de Medicina de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FM-USP). Es cirujana del Hospital Alem\u00e1n Oswaldo Cruz y directora del Instituto Angelita y Joaquim Gama.<\/p>\n<div class=\"box\">La rutina de la labor cient\u00edfica fue una de las v\u00edctimas de la pandemia. Al igual que buena parte de la poblaci\u00f3n, los investigadores tuvieron que aprender a conjugar el trabajo con los quehaceres dom\u00e9sticos, hallar distintas maneras de producir y reunirse en forma virtual. Muchos tuvieron vedado el acceso a la universidad, a la biblioteca, al laboratorio, mientras que otros pr\u00e1cticamente no se despegaron de su banco de trabajo. Aquellos que se desempe\u00f1an en \u00e1reas relacionadas directamente con la lucha contra la enfermedad mantuvieron sus l\u00edneas de investigaci\u00f3n o las adaptaron para satisfacer las necesidades acuciantes. Otros vieron recrudecer las dificultades para recabar datos y llevar a cabo su trabajo. Algunos contrajeron el virus, otros se ocuparon de la seguridad y de la salud mental de sus alumnos. Todas son experiencias que revelan la vida de los cient\u00edficos y su compromiso con el avance del conocimiento. Desde el final del mes de marzo, <em>Pesquisa FAPESP<\/em> se ha dedicado a reunir testimonios representativos de todas esas variantes. M\u00e1s de cincuenta de ellos han sido publicados oportunamente en el sitio web, de los cuales veintis\u00e9is figuran en formato resumido en la revista y siete han dado origen a entrevistas en el p\u00f3dcast <em>Pesquisa Brasil<\/em>. Y todav\u00eda hay m\u00e1s por delante. Esta edici\u00f3n incluye otros dos relatos: el de un bi\u00f3logo marino alejado de la costa y el de una cirujana que volvi\u00f3 a operar tan pronto como obtuvo el alta de la UTI, tras permanecer internada a causa del covid-19.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"A los 87 a\u00f1os, la cirujana Angelita Habr-Gama pas\u00f3 50 d\u00edas internada con covid-19 desde el mes de marzo. Ahora, ya recuperada, atiende a sus pacientes, prepara art\u00edculos cient\u00edficos y participa en congresos <em>online<\/em>","protected":false},"author":684,"featured_media":377519,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[3677,179],"tags":[316,329],"coauthors":[2721],"class_list":["post-377369","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-covid-19-es","category-tapa","tag-medicina-es","tag-salud-publica","keywords-coronavirus-es","keywords-covid-19-es","keywords-covid-19-es-2","keywords-sars-cov-2-es","keywords-sars-cov-2-es-2"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/377369","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/684"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=377369"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/377369\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":379409,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/377369\/revisions\/379409"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/377519"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=377369"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=377369"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=377369"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=377369"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}