{"id":382887,"date":"2021-02-11T18:43:02","date_gmt":"2021-02-11T21:43:02","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=382887"},"modified":"2021-02-15T12:50:36","modified_gmt":"2021-02-15T15:50:36","slug":"la-economia-del-cuidar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-economia-del-cuidar\/","title":{"rendered":"La econom\u00eda del cuidar"},"content":{"rendered":"<p>En todo el mundo est\u00e1 aumentando la cantidad de personas que demandan servicios de cuidados. Seg\u00fan el \u00faltimo informe de la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo (OIT), se espera que para 2030 este universo abarque a 2.300 millones individuos, cuando hasta hace cinco a\u00f1os era de 2.100 millones. El envejecimiento de la poblaci\u00f3n y las nuevas configuraciones familiares, en las cuales las mujeres tienen mayor presencia en el mercado laboral y menos disponibilidad para asumir el cuidado de parientes sin autonom\u00eda, han llevado a los pa\u00edses a replantearse sus sistemas de atenci\u00f3n de la poblaci\u00f3n vulnerable. Sobre la base de este panorama, un estudio comparativo elaborado por las soci\u00f3logas Nadya Araujo Guimar\u00e3es, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), y Helena Hirata, del Centro de Investigaciones Sociol\u00f3gicas y Pol\u00edticas de Par\u00eds, en Francia, detect\u00f3 que en los \u00faltimos 20 a\u00f1os han surgido ordenamientos destinados al cuidado de las personas con distintos grados de dependencia, lo que incluye a los ni\u00f1os, a los ancianos y a los individuos con discapacidades. Mientras que en algunas naciones el rol del Estado es preponderante, en otras, los mayores actores son las instituciones privadas. En Latinoam\u00e9rica, el aspecto m\u00e1s llamativo es el protagonismo de las familias. Los resultados de esta investigaci\u00f3n, publicados recientemente, surgen en un momento en que la tem\u00e1tica del cuidado est\u00e1 adquiriendo importancia en diferentes campos del saber.<\/p>\n<p>De acuerdo con la definici\u00f3n de la OIT, el trabajo de cuidar, que puede ser remunerado o no, abarca dos tipos de actividades: las directas, tales como alimentar a un beb\u00e9 o asistir a una persona enferma, y las indirectas, como podr\u00edan ser cocinar y limpiar. \u201cEs una tarea que tiene un fuerte componente emocional, se desarrolla en la intimidad y a menudo implica el manipuleo del cuerpo del otro\u201d, dice Araujo Guimar\u00e3es. La investigadora comenta que el concepto de cuidado emergi\u00f3 como una categor\u00eda de inter\u00e9s para las ciencias sociales hace unos 30 a\u00f1os y, desde entonces, su presencia en las l\u00edneas de investigaci\u00f3n de \u00e1reas tales como la econom\u00eda, la antropolog\u00eda, la psicolog\u00eda y la filosof\u00eda pol\u00edtica ha ido en aumento. \u201cDe este modo, el debate sobre este concepto ha cobrado cuerpo. Los estudios iniciales al respecto estaban vinculados a la idea de que era una necesidad en los casos de dependencia, pero esa noci\u00f3n fue ampli\u00e1ndose. Hoy en d\u00eda, est\u00e1 visto como un trabajo fundamental para asegurar el bienestar de todos, puesto que cualquier persona puede tornarse fr\u00e1gil y dependiente en alg\u00fan momento de su vida\u201d, explica la soci\u00f3loga. Los avances en la investigaci\u00f3n han conducido a verificar que la oferta de cuidados est\u00e1 distribuida en forma desigual en la sociedad, y recae con mayor fuerza entre las mujeres. Los datos del informe de la OIT sobre el tema, publicado en 2019, revelan que en los 64 pa\u00edses estudiados ellas dedican en promedio 3,2 veces m\u00e1s tiempo que los varones a las labores de cuidados no remuneradas; tiempo que, seg\u00fan las cifras del estudio, es de 4 horas y 25 minutos por d\u00eda, en comparaci\u00f3n con 1 hora y 23 minutos que le dedican diariamente los varones (<em>v\u00e9ase el gr\u00e1fico<\/em>).<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/032-039_economia-do-cuidado_299-0-tablet-rev.png\" data-tablet_size=\"1117x867\" alt=\"Cu\u00e1nto tiempo le dedican diariamente las mujeres y los varones a brindar servicios de cuidados, remunerados o no\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/032-039_economia-do-cuidado_299-0-desktop-rev_true.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/032-039_economia-do-cuidado_299-0-tablet-rev.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/032-039_economia-do-cuidado_299-0-mobile-rev.png\" \/>\n  <\/picture><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>Al reflexionar sobre este desequilibrio, la soci\u00f3loga Heidi Gottfried, de la Universidad Estatal Wayne en Detroit, Michigan (EE. UU.), explica que en las sociedades todav\u00eda existe una noci\u00f3n muy arraigada de que el trabajo de cuidar es una manifestaci\u00f3n de amor y, por lo tanto, debe prestarse en forma gratuita. Seg\u00fan ella, esa idea se basa, entre otros aspectos, en la construcci\u00f3n cultural en torno a la maternidad y que el cuidado de personas ser\u00eda un talento femenino. Por otra parte, Araujo Guimar\u00e3es recuerda que a partir de 1970 las mujeres incrementaron su participaci\u00f3n en el mercado laboral. En las \u00faltimas cinco d\u00e9cadas, la presencia femenina en el mismo pas\u00f3 del 18 % al 50 %, seg\u00fan datos del Instituto Brasile\u00f1o de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica (IBGE). \u201cAl consider\u00e1rselas como las proveedoras naturales de los servicios de cuidado de personas, ellas empezaron a trabajar con mayor frecuencia fuera del hogar. Este hecho, sumado al envejecimiento de la poblaci\u00f3n, gener\u00f3 lo que se ha analizado como una crisis en la oferta de cuidados que, en los pa\u00edses del hemisferio norte, se ha resuelto mediante una mercantilizaci\u00f3n de dichos servicios, m\u00e1s all\u00e1 de una mayor intervenci\u00f3n del Estado, con la creaci\u00f3n de instituciones p\u00fablicas de recepci\u00f3n, la expansi\u00f3n de las pol\u00edticas de financiaci\u00f3n y la capacitaci\u00f3n y regulaci\u00f3n del trabajo de los cuidadores\u201d, comenta la soci\u00f3loga.<\/p>\n<p>Sin embargo, en Am\u00e9rica Latina es m\u00e1s tradicional que el cuidado lo proporcionen las familias, en las cuales las mujeres desempe\u00f1an gratuitamente un papel central como cuidadoras de ni\u00f1os, ancianos y personas con discapacidades. Para la minor\u00eda que puede pagar, el mercado ofrece servicios de cuidados que compensan la escasa presencia del Estado. \u201cLa literatura cient\u00edfica ha puesto de relieve el car\u00e1cter familiar de nuestro r\u00e9gimen de cuidado de personas. Es caracter\u00edstico de pa\u00edses tales como Brasil, Argentina, Chile y Colombia, a los que hemos estudiado en el marco de una red latinoamericana de investigadores\u201d, resalta Araujo Guimar\u00e3es. Seg\u00fan ella, la importancia de las familias en Brasil queda en evidencia en los resultados de la \u00faltima edici\u00f3n de la Encuesta de Presupuestos Familiares (POF, por sus siglas en portugu\u00e9s) 2017-2018, del IBGE. Esta muestra revel\u00f3 que, de los 57,2 millones de hogares brasile\u00f1os, el 17,6 % tiene alg\u00fan tipo de gastos por el pago de servicios dom\u00e9sticos o de cuidadores. \u201cEsto significa que el 82,4 % restante cubre sus necesidades de atenci\u00f3n sin recurrir al mercado, prescindiendo de empleadas dom\u00e9sticas y de cuidadoras\u201d, subraya.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/032-039_economia-do-cuidado_299-1-tablet-rev.png\" data-tablet_size=\"1900x1300\" alt=\"GASTO P\u00daBLICO EN POL\u00cdTICAS DE CUIDADO\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/032-039_economia-do-cuidado_299-1-desktop-rev_true.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/032-039_economia-do-cuidado_299-1-tablet-rev.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/032-039_economia-do-cuidado_299-1-mobile-rev.png\" \/>\n  <\/picture><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>El estudio que llevaron a cabo Araujo Guimar\u00e3es e Hirata tambi\u00e9n detect\u00f3 que, en Brasil, el Estado funciona como auxiliar en el proceso de organizaci\u00f3n del cuidar. En la d\u00e9cada de 1990 comenzaron a desarrollarse de iniciativas pioneras, con avances notables, como las normativas expresadas en el Estatuto del Ni\u00f1o y del Adolescente (ECA, por sus siglas en portugu\u00e9s), vigente a partir de 1990 (<em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 296<\/em>), en la Pol\u00edtica Nacional del Anciano, de 1994, y en el Estatuto de la Ancianidad, de 2003. La antrop\u00f3loga Guita Grin Debert, de la Universidad de Campinas (Unicamp), recuerda que la adopci\u00f3n de la Pol\u00edtica Nacional de la Ancianidad y del Estatuto del Anciano represent\u00f3 un avance en la legislaci\u00f3n. \u201cEl problema radica en que no todo lo que est\u00e1 previsto en esas normativas pudo implementarse efectivamente\u201d, analiza. Seg\u00fan Araujo Guimar\u00e3es, de la USP, las instituciones p\u00fablicas de larga estad\u00eda para personas mayores de 60 a\u00f1os de edad a\u00fan son escasas y atienden a menos del 1 % de la poblaci\u00f3n de ese rango etario. \u201cDe este modo, el cuidado de ancianos es tarea de la propia familia, o bien mediante la contrataci\u00f3n de cuidadores e instituciones particulares, servicios inaccesibles para la poblaci\u00f3n de bajos ingresos\u201d, dice Araujo Guimar\u00e3es. Con m\u00e1s de 28 millones de personas mayores de 60 a\u00f1os, el 13 % de la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a se considera anciana, un porcentaje que tiende a duplicarse en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas, seg\u00fan las proyecciones del IBGE. Se estima que para 2043, la cuarta parte de la sociedad estar\u00e1 en ese rango de edad.<\/p>\n<p>Debert, la antrop\u00f3loga de la Unicamp, tambi\u00e9n llama la atenci\u00f3n sobre el hecho de que el estatuto determina que cada centro de salud debe contar con un geriatra, algo imposible de poner en pr\u00e1ctica, dado que el pa\u00eds no dispone de profesionales de este tipo en cantidad suficiente. Adem\u00e1s, las pol\u00edticas p\u00fablicas existentes para ese p\u00fablico suelen ser localizadas. Este es el caso, por ejemplo, del Programa de Acompa\u00f1amiento de Ancianos (PAI, por sus siglas en portugu\u00e9s), creado en 2012 por el municipio de S\u00e3o Paulo con el prop\u00f3sito de promover el cuidado integral de la salud de las personas de m\u00e1s de 60 a\u00f1os en situaci\u00f3n de fragilidad cl\u00ednica, vulnerabilidad o exclusi\u00f3n social. \u201cTambi\u00e9n existen programas universitarios destinados a la tercera edad, a la pr\u00e1ctica de deportes y a grupos de convivencia, pero en su mayor\u00eda est\u00e1n destinados a personas con autonom\u00eda para desplazarse\u201d, dice la antrop\u00f3loga.<\/p>\n<blockquote><p>El tiempo que dedican las mujeres a la prestaci\u00f3n de servicios de cuidado de personas no remunerado es tres veces mayor que el de los varones<\/p><\/blockquote>\n<p>Los an\u00e1lisis comparativos de la estructura asistencial de pa\u00edses que presentan realidades distintas permiten comprender mejor las caracter\u00edsticas brasile\u00f1as. Coautora de las investigaciones junto a Araujo Guimar\u00e3es, Hirata, quien forma parte del Centro Nacional de Investigaci\u00f3n Cient\u00edfica (Cresppa-GTM\/CNRS) y de la Red de Investigaci\u00f3n Internacional y Multidisciplinaria \u201cMercado de Trabajo y G\u00e9nero\u201d (Mage), en Francia, adem\u00e1s del sistema brasile\u00f1o estudi\u00f3 el japon\u00e9s y el franc\u00e9s. En su investigaci\u00f3n revel\u00f3 que, en los tres pa\u00edses, las mujeres ocupan un lugar central en la prestaci\u00f3n de servicios de cuidado. Mientras que en Brasil los varones cubr\u00edan el 4 % de los puestos laborales en los geri\u00e1tricos investigados, en Francia sumaban un 10 % y, en Jap\u00f3n, un 40 %.<\/p>\n<p>En opini\u00f3n de Hirata, el dato japon\u00e9s es un reflejo de las pol\u00edticas p\u00fablicas puestas en marcha en 2008 para paliar los altos \u00edndices de desempleo provocados por la crisis econ\u00f3mica. A partir de esa iniciativa, los desempleados pod\u00edan participar en un programa de capacitaci\u00f3n para desempe\u00f1arse como cuidadores, que les garantizaba un empleo seguro al finalizar el per\u00edodo de formaci\u00f3n. \u201cLos trabajadores japoneses no hubieran elegido por iniciativa propia ese segmento laboral, tan marcado por la presencia femenina. Pero optaron por cambiar de \u00e1rea antes que quedar desempleados\u201d, dice Hirata. La participaci\u00f3n del Estado japon\u00e9s en el sistema asistencial de cuidados incluye el cobro de un impuesto, equivalente a alrededor de 250 reales, que se descuenta al sueldo de todas las personas mayores de 40 a\u00f1os.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/032-039_economia-do-cuidado_299-3-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1140\" height=\"814\" class=\"alignright size-full wp-image-382497\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/032-039_economia-do-cuidado_299-3-1140.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/032-039_economia-do-cuidado_299-3-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/032-039_economia-do-cuidado_299-3-1140-250x179.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/032-039_economia-do-cuidado_299-3-1140-700x500.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/032-039_economia-do-cuidado_299-3-1140-120x86.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Linoca Souza<\/span><\/a><\/p>\n<p>Ese impuesto es el que permite financiar la atenci\u00f3n de los ancianos. Por medio de este sistema, el Estado cubre el 90 % de los costos del cuidado de las personas de m\u00e1s de 65 a\u00f1os, tanto si est\u00e1n internadas en instituciones o bajo la responsabilidad de cuidadores domiciliarios. Los estudios mencionados por Hirata indican que en 2016, el 30 % de los ancianos japoneses viv\u00edan con sus hijos. En la d\u00e9cada de 1960, ese porcentaje era de un 90 %. \u201cComo resultado de ello, la demanda de servicios de cuidadores o de instituciones ha aumentado bastante\u201d, dice Hirata, quien estima en un 14 % el porcentaje de ancianos japoneses internados en instituciones, en comparaci\u00f3n con el 1 % que se calcula para Brasil. \u201cHoy en d\u00eda, el reto principal en Jap\u00f3n tiene que ver con los ni\u00f1os. El pa\u00eds casi no cuenta con guarder\u00edas p\u00fablicas, en parte debido a una convenci\u00f3n social, que presupone que los ni\u00f1os deben ser criados por sus propias madres\u201d.<\/p>\n<p>En Francia, el gobierno financia en parte el cuidado de las personas mayores de 65 a\u00f1os mediante un subsidio que var\u00eda seg\u00fan el monto de la jubilaci\u00f3n y el nivel de dependencia del anciano. Este recurso, al que llaman <em>allocation personnalis\u00e9e d\u2019autonomie<\/em>, puede destinarse tanto a saldar los gastos en instituciones de internaci\u00f3n como al pago de cuidadores. \u201cA excepci\u00f3n del c\u00f3nyuge, la ayuda incluso puede utilizarse para pagarle a alg\u00fan familiar del anciano. Al contrario de lo que ocurre en Brasil, en Francia no se considera a la familia como la responsable principal del cuidado de los ancianos\u201d, compara Hirata. Seg\u00fan ella, en el pa\u00eds europeo, donde la mitad de los geri\u00e1tricos son p\u00fablicos, actualmente se discute la creaci\u00f3n de una quinta rama de la Seguridad Social para financiar el cuidado de los ancianos y de las personas con discapacidades.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/032-039_economia-do-cuidado_299-2-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1140\" height=\"815\" class=\"alignright size-full wp-image-382493\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/032-039_economia-do-cuidado_299-2-1140.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/032-039_economia-do-cuidado_299-2-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/032-039_economia-do-cuidado_299-2-1140-250x179.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/032-039_economia-do-cuidado_299-2-1140-700x500.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/032-039_economia-do-cuidado_299-2-1140-120x86.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Linoca Souza<\/span><\/a><\/p>\n<p>En Estados Unidos la situaci\u00f3n es muy distinta. Seg\u00fan Gottfried, la caracter\u00edstica distintiva del sistema vigente en ese pa\u00eds es su nivel de mercantilizaci\u00f3n. All\u00ed, el Estado subsidia a las agencias y entidades privadas con fines de lucro para la prestaci\u00f3n de servicios de atenci\u00f3n a ancianos, incluyendo a centros de rehabilitaci\u00f3n y asistencia m\u00e9dica domiciliaria. \u201cEsta estructura se basa en el mercado y les traslada los riesgos y responsabilidades a las familias, que deben hacerse cargo de seleccionar y contratar los servicios de asistencia\u201d, inform\u00f3 la soci\u00f3loga en una entrevista que le concedi\u00f3 por correo electr\u00f3nico a <em>Pesquisa FAPESP<\/em>.<\/p>\n<p>Al justificar la importancia del desarrollo de estudios comparativos sobre el sector de cuidados asistenciales, Gottfried cita el hecho de que los inmigrantes extranjeros constituyen una porci\u00f3n creciente de la fuerza de trabajo. En 2019, los trabajadores dom\u00e9sticos extranjeros eran 11,5 millones en todo el mundo, y 8,5 millones de ellos eran mujeres, dice, recordando que la econom\u00eda del cuidado de personas moviliza un gran volumen de recursos transnacionales. \u201cLa madre que deja a sus propios hijos en su pa\u00eds de origen, a cargo de otras personas, para trabajar con familias ajenas, forma parte de una red global cuyo producto es el cuidado de personas. El env\u00edo de dinero a los familiares hace posible la compra de bienes de consumo, financia la educaci\u00f3n de los hijos e incluso permite iniciar peque\u00f1os negocios\u201d, dice. En 2018, esas remesas movilizaron a nivel global unos 700 mil millones de d\u00f3lares, informa.<\/p>\n<blockquote><p>Para 2030, m\u00e1s de 200 millones de ancianos necesitar\u00e1n servicios de cuidados personales<\/p><\/blockquote>\n<p>A lo largo de unas cuatro d\u00e9cadas, Hirata ha desarrollado estudios comparativos sobre el trabajo y el empleo, y se\u00f1ala a las estad\u00edsticas oficiales disponibles en cada pa\u00eds como uno de los principales desaf\u00edos metodol\u00f3gicos. En el marco de la investigaci\u00f3n realizada con Araujo Guimar\u00e3es, en el cual compararon las actividades laborales de los cuidadores en Brasil, Francia y Jap\u00f3n, verificaron que algunos aspectos de la econom\u00eda del cuidado solo podr\u00edan analizarse a partir de un estudio cualitativo. Para ello, entrevistaron a 300 cuidadores. \u201cLa elecci\u00f3n de esta v\u00eda metodol\u00f3gica permiti\u00f3 revelar, por ejemplo, que entre las poblaciones perif\u00e9ricas brasile\u00f1as la vida comunitaria y la ayuda de los vecinos y familiares constituyen el pilar central en la estructura de cuidados\u201d, informa Hirata. \u201cComo esto no figura en las estad\u00edsticas oficiales, este aspecto de la realidad no habr\u00eda podido captarse si nos hubi\u00e9ramos limitado a los an\u00e1lisis cuantitativos\u201d.<\/p>\n<div class=\"box\"><strong>El panorama en am\u00e9rica latina<\/strong><\/p>\n<p>La estructura del cuidado personal en Argentina y en Chile presenta caracter\u00edsticas similares a las brasile\u00f1as. La soci\u00f3loga argentina Natacha Borgeaud-Garciand\u00eda, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Cient\u00edficas y T\u00e9cnicas (Conicet), de Argentina, y de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), comenta que, en su pa\u00eds, la responsabilidad principal recae sobre las familias y, dentro del contexto de las familias, sobre las mujeres. \u201cEsto significa que no puede analizarse el sistema argentino sin tener en cuenta el peso del trabajo familiar no remunerado y las desigualdades de g\u00e9nero impl\u00edcitas en esta actividad\u201d, dice Borgeaud-Garciand\u00eda, tambi\u00e9n editora de una serie de libros denominada Horizontes del Cuidado. Ella explica que, en Argentina, no hay una pol\u00edtica nacional de cuidados consolidada. \u201cEl Estado solamente les brinda servicios a los ancianos dependientes que no pueden recurrir a la familia o al mercado\u201d, explica. El pa\u00eds contaba con 5,7 millones de ancianos en 2018, y esa cifra llegar\u00eda a 13 millones en 2050.<\/p>\n<p>En Chile, seg\u00fan informa la soci\u00f3loga chilena Irma Arriagada Acun\u0303a, investigadora del Centro de Estudios de la Mujer (CEM), en Santiago, e integrante de una red latinoamericana de estudios sobre el cuidado de personas, las primeras leyes centradas en el cuidado de las mujeres embarazadas y de los ni\u00f1os se promulgaron en el siglo XIX, seguidas de otras iniciativas destinadas a los ancianos y a las personas con discapacidades. Seg\u00fan ella, al igual que en Brasil, la oferta de servicios de cuidado de ni\u00f1os actual est\u00e1 m\u00e1s estructurada, si se la compara con el sistema nacional disponible para los ancianos. En 2013, las instituciones p\u00fablicas chilenas sumaban el 2,6 % del total de las organizaciones de larga estad\u00eda destinadas a ese segmento de la poblaci\u00f3n. \u201cAdem\u00e1s, Chile padece la escasez de expertos en ancianos, incluyendo a geriatras y enfermeras\u201d, dice Acun\u0303a.<\/p>\n<p>El Sistema Nacional Integrado de Cuidados creado por Uruguay en 2015 es considerado como un hito en la historia de las pol\u00edticas de cuidado en Am\u00e9rica Latina. Seg\u00fan la soci\u00f3loga Karina Batthy\u00e1ny, de la Universidad de la Rep\u00fablica, en Montevideo, quien tambi\u00e9n forma parte de la red latinoamericana, los estudios cient\u00edficos sobre el tiempo que invierten las familias en las distintas actividades del cuidado de personas sirvieron como punto de partida para la elaboraci\u00f3n de esa pol\u00edtica p\u00fablica. Las primeras actividades que se implementaron\u00a0 estaban centradas en los ni\u00f1os de hasta 3 a\u00f1os de edad, los ancianos dependientes, las personas discapacitadas y los cuidadores. Un ejemplo de estas pol\u00edticas asistenciales son los servicios de cuidado de ancianos a distancia, para ayudarlos en la realizaci\u00f3n de sus tareas cotidianas, la creaci\u00f3n de centros de d\u00eda, los cursos gratuitos de capacitaci\u00f3n de cuidadores y la ampliaci\u00f3n de la licencia por paternidad. \u201cEl sistema comenz\u00f3 priorizando a los sectores m\u00e1s cr\u00edticos y vulnerables. Uno de los retos que afrontamos en la actualidad es la necesidad de que las pol\u00edticas de cuidados abarquen a toda la poblaci\u00f3n, torn\u00e1ndolas de car\u00e1cter universal\u201d, dice Batthy\u00e1ny.<\/div>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> Desaf\u00edos de la vejez: Pol\u00edticas p\u00fablicas, g\u00e9nero y relaciones entre generaciones (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/105289\/desafios-da-velhice-politicas-publicas-genero-e-relacoes-entre-geracoes\/?q=19\/09742-6\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 19\/09742-6<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda de Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigadora responsable<\/strong> Guita Grin Debert (Unicamp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 91.767,57<br \/>\n<strong>2.<\/strong> El cuidado como trabajo. Una conceptualizaci\u00f3n del derecho laboral con base en el g\u00e9nero (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/168657\/o-cuidado-como-trabalho-uma-conceituacao-do-direito-do-trabalho-com-base-no-genero\/?q=16\/18865-6\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 16\/18865-6<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Beca doctoral; <strong>Investigador responsable<\/strong> Homero Batista Mateus da Silva (USP); <strong>Beneficiaria<\/strong> Regina Stela Corr\u00eaa Vieira; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 107.595,42.<br \/>\n<strong>3.<\/strong> Trabajo, cuidados y pol\u00edticas p\u00fablicas: Capacitaci\u00f3n, articulaci\u00f3n y acceso al trabajo (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/89958\/trabalho-cuidado-e-politicas-publicas-formacao-intermediacao-e-acesso-ao-trabalho\/?q=15\/08047-1\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 15\/08047-1<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda de Investigaci\u00f3n \u2013 Investigador Visitante \u2013 Internacional; <strong>Investigadora responsable<\/strong> Nadya Araujo Guimar\u00e3es (USP); <strong>Investigadora visitante<\/strong> Helena Sumiko Hirata; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 67.030,60<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Libros<\/strong><br \/>\nGUIMAR\u00c3ES, N. A. e HIRATA, H. (eds.). <strong>Care and care workers \u2013 A Latin American perspective<\/strong>. Serie Latin American Societies \u2013 Current Challenges in Social Sciences. Editorial Springer, 2020.<br \/>\n<span lang=\"es-419\"><span class=\"im\">DEBERT, G. G.\u00a0 y PULHEZ, M. M. (org.).\u00a0<em>Desafios do cuidado: G\u00eanero, Velhice e Defici\u00eancia.<\/em>\u00a0Campinas:\u00a0<strong>Unicamp<wbr \/>, Ifch<\/strong>, 2019.<br \/>\n<\/span>GUIMAR\u00c3ES, N. A. e HIRATA, H. (org.).<strong>\u00a0<\/strong><\/span><a href=\"https:\/\/www.fundacionmedife.com.ar\/index.php\/el-cuidado-en-america-latina\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\" data-saferedirecturl=\"https:\/\/www.google.com\/url?q=https:\/\/www.fundacionmedife.com.ar\/index.php\/el-cuidado-en-america-latina&amp;source=gmail&amp;ust=1613490255262000&amp;usg=AFQjCNGMW6k4GmuuXDSgYq-8EAhVYgq5zw\"><em><span lang=\"es-419\">El cuidado en Am\u00e9rica Latina. Mirando los casos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Urugua<\/span><\/em><\/a><em><span lang=\"es-419\">y<\/span><\/em><span lang=\"es-419\">. Colecci\u00f3n Horizontes de Cuidado. Buenos Aires:\u00a0<strong>Fundaci\u00f3n Medif\u00e9 Edita<\/strong>, 2020.<br \/>\nGUIMAR\u00c3ES, N. A.\u00a0e\u00a0HIRATA, H.\u00a0<em>O G\u00eanero do Cuidado. Desigualdades, Significa\u00e7\u00f5es e Identidades.<\/em>\u00a0S\u00e3o Paulo:\u00a0<strong>Ateli\u00ea Editorial<\/strong>, 2020<\/span><br \/>\n<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong><span lang=\"es-419\">Informe<\/span><\/strong><span lang=\"es-419\"><br \/>\n<\/span><a href=\"https:\/\/www.ilo.org\/global\/topics\/care-economy\/care-for-fow\/lang--es\/index.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\" data-saferedirecturl=\"https:\/\/www.google.com\/url?q=https:\/\/www.ilo.org\/global\/topics\/care-economy\/care-for-fow\/lang--es\/index.htm&amp;source=gmail&amp;ust=1613321698357000&amp;usg=AFQjCNGWU_TrjgVszNqJVqOGwqlZ8cNDlA\"><span lang=\"es-419\">El trabajo de cuidados y los trabajadores del cuidado para un futuro con trabajo decente.<\/span><\/a><span lang=\"es-419\">\u00a0<strong>Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo (OIT)<\/strong>, 2018.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El aumento de la expectativa de vida de la poblaci\u00f3n y los nuevos ordenamientos familiares expanden la demanda de cuidadores y se erigen como un desaf\u00edo para la gesti\u00f3n p\u00fablica","protected":false},"author":601,"featured_media":382485,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187,179],"tags":[294,330],"coauthors":[1600],"class_list":["post-382887","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-humanidades-es","category-tapa","tag-economia-es","tag-sociologia-es","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/382887","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/601"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=382887"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/382887\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":383231,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/382887\/revisions\/383231"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/382485"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=382887"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=382887"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=382887"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=382887"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}