{"id":382901,"date":"2021-02-11T18:53:05","date_gmt":"2021-02-11T21:53:05","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=382901"},"modified":"2021-02-12T14:41:22","modified_gmt":"2021-02-12T17:41:22","slug":"los-predecesores-de-los-pterosaurios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-predecesores-de-los-pterosaurios\/","title":{"rendered":"Los predecesores de los pterosaurios"},"content":{"rendered":"<p>Nunca fue f\u00e1cil clasificar a los pterosaurios, los primeros vertebrados con alas que dominaron los cielos en la era en que los dinosaurios deambulaban en tierra firme, hace entre 230 y 66 millones de a\u00f1os. Esto ha sido as\u00ed desde hace dos siglos y medio, cuando se describi\u00f3 su primer f\u00f3sil, que hoy en d\u00eda se atribuye a la especie <em>Pterodactylus antiquus<\/em>, que vivi\u00f3 hacia el final del per\u00edodo Jur\u00e1sico, hace 150 millones de a\u00f1os. En 1784, el florentino Cosimo Alessandro Collini (1727-1806) describi\u00f3 a un extra\u00f1o animal cuyo esqueleto hab\u00eda sido hallado al menos dos d\u00e9cadas antes en una cantera de caliza en Eichst\u00e4tt, una localidad de la regi\u00f3n de Baviera, en Alemania. Entre el conjunto de vestigios \u00f3seos, sobresal\u00eda un largo pico con dientes puntiagudos y un misterioso cuarto dedo de la mano, a\u00fan m\u00e1s alargado. Collini, quien se desempe\u00f1aba como curador del gabinete de historia natural de la ciudad germ\u00e1nica de Mannheim, supon\u00eda que se trataba de un esp\u00e9cimen acu\u00e1tico, con aletas, una idea reforzada por el lugar de procedencia del material, oriundo de una colecci\u00f3n de piezas aparentemente de origen marino.<\/p>\n<p>Pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde, el naturalista Jean Hermann (1738-1800), de la ciudad de Estrasburgo, en Francia, dijo que ese animal habr\u00eda sido un mam\u00edfero con alas sostenidas por una membrana unida solamente al enorme cuarto dedo, una estructura con cierta similitud, aunque no igual, a la que despu\u00e9s desarrollar\u00edan los murci\u00e9lagos. En la d\u00e9cada de 1810, su colega Georges Cuvier (1769-1832), del Museo de Historia Natural de Par\u00eds, que recibi\u00f3 los dibujos y textos de Hermann, clasific\u00f3 al intrigante ser como un reptil volador. Incluso le dio una definici\u00f3n poco halag\u00fce\u00f1a al decir que era \u201cproducto de una imaginaci\u00f3n desquiciada m\u00e1s que de las fuerzas ordinarias de la naturaleza\u201d. La frase tiene que ver con una peculiaridad de los pterosaurios, que se extinguieron a la par de los dinosaurios y no dejaron descendencia: no se asemejan mucho a ninguna forma de vida antecesora y, aparentemente, vinieron al mundo dotados de una anatom\u00eda adaptada al vuelo muy particular, cuya g\u00e9nesis constituye un enigma.<\/p>\n<p>Un estudio reciente de un equipo internacional de paleont\u00f3logos coordinado por Max Langer, del campus de Ribeir\u00e3o Preto de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), ha dado un paso importante para entender mejor el origen de los pterosaurios. Seg\u00fan este trabajo, que cobr\u00f3 relieve con su publicaci\u00f3n en la portada de la edici\u00f3n del 17 de diciembre de la revista <em>Nature<\/em>, los lagerp\u00e9tidos (Lagerpetidae), un grupo de peque\u00f1os b\u00edpedos terrestres poco conocidos y relativamente raros en el registro f\u00f3sil, son los antepasados de los pterosaurios. Hasta hace poco, la hip\u00f3tesis imperante entre los paleont\u00f3logos sosten\u00eda que los lagerp\u00e9tidos habr\u00edan surgido en el antiguo supercontinente austral llamado Gondwana hace algo menos de 240 millones de a\u00f1os y ser\u00edan los predecesores de los dinosaurios.<\/p>\n<div id=\"attachment_382533\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/056-059_pterossauro_299-3-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-382533 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/056-059_pterossauro_299-3-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"873\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/056-059_pterossauro_299-3-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/056-059_pterossauro_299-3-1140-250x191.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/056-059_pterossauro_299-3-1140-700x536.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/056-059_pterossauro_299-3-1140-120x92.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Tommy\/Wikimedia Commons  <\/span><\/a> El f\u00f3sil de un pterosaurio del g\u00e9nero <em>Eudimorphodon<\/em>, hallado en los Alpes italianos<span class=\"media-credits\">Tommy\/Wikimedia Commons  <\/span><\/p><\/div>\n<p>Los lagerp\u00e9tidos, que se alimentaban esencialmente de insectos y tal vez de animales m\u00e1s peque\u00f1os, no volaban ni pose\u00edan nada que se asemejara a alas, pero sus patas delanteras eran alargadas. \u201cLa anatom\u00eda de las garras de sus \u2018manos\u2019 indica que utilizaban sus miembros anteriores para otros comportamientos m\u00e1s que para desplazarse en el suelo, tales como trepar, rasgu\u00f1ar o capturar presas\u201d, comenta Langer. No es casual que en la reconstrucci\u00f3n art\u00edstica de la morfolog\u00eda corporal y el h\u00e1bitat del <em>Ixalerpeton polesiensis<\/em>, una especie de lagerp\u00e9tido hallado en la regi\u00f3n de Santa Maria, en el estado brasile\u00f1os de Rio Grande do Sul, que ilustra la tapa de la edici\u00f3n mencionada de la revista <em>Nature<\/em> y cuyos restos f\u00f3siles fueron analizados en el art\u00edculo, los cient\u00edficos presentaron al animal saltando de un \u00e1rbol.<\/p>\n<p>El art\u00edculo no sostiene que los pterosaurios hayan sido descendientes directos de los lagerp\u00e9tidos, cuyo registro f\u00f3sil m\u00e1s antiguo conocido se remonta a unos 18 millones de a\u00f1os antes del vestigio de reptiles alados m\u00e1s antiguo que se haya encontrado hasta ahora. \u201cLo que decimos es que son grupos hermanos. Es el mismo tipo de relaci\u00f3n evolutiva que existe entre el hombre y el chimpanc\u00e9. Uno no desciende del otro. Lo que los emparenta es el hecho de que sus familias tienen origen en un ancestro com\u00fan\u201d, explica Langer. Todas esas antiguas formas de vertebrados \u2013dinosaurios, pterosaurios y lagerp\u00e9tidos\u2013 presentan alg\u00fan grado de parentesco entre s\u00ed y representan a linajes que forman parte de un grupo a\u00fan mayor y m\u00e1s antiguo de reptiles, los arcosaurios. En la actualidad, las aves (que son representantes del grupo de los dinosaurios) y los cocodrilos son los \u00fanicos arcosaurios vivos.<\/p>\n<p>Hasta la fecha se han descubierto solamente seis especies de lagerp\u00e9tidos que vivieron hace entre 237 y 210 millones de a\u00f1os en cuatro pa\u00edses (Brasil, Argentina, Estados Unidos y Madagascar). Se trata de un grupo de reptiles extintos cuyo conocimiento cient\u00edfico se remonta a tan solo alrededor de 50 a\u00f1os atr\u00e1s. Todas las variedades conocidas de estos animales son de tama\u00f1o modesto: med\u00edan entre 10 cent\u00edmetros y 1 metro (m) de largo y, como m\u00e1ximo, pesaban 5 kilogramos. Inicialmente solo se hallaron f\u00f3siles de los huesos de la cadera y de las patas traseras. En los \u00faltimos 10 a\u00f1os se descubrieron vestigios \u00f3seos de otras partes de estos reptiles, tales como el cr\u00e1neo, la espina dorsal y las patas delanteras. As\u00ed se pudo entender mejor la anatom\u00eda de los lagerp\u00e9tidos y compararla con la de los primeros pterosaurios.<\/p>\n<div id=\"attachment_382529\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/056-059_pterossauro_299-2-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-382529 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/056-059_pterossauro_299-2-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"620\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/056-059_pterossauro_299-2-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/056-059_pterossauro_299-2-1140-250x136.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/056-059_pterossauro_299-2-1140-700x381.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/056-059_pterossauro_299-2-1140-120x65.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Laboratorio de Paleontolog\u00eda de La USP de Ribeir\u00e3o Preto<\/span><\/a> Un ejemplar del lagerp\u00e9tido <em>Ixalerpeton polesiensis<\/em>, descubierto en S\u00e3o Jo\u00e3o do Pol\u00easine, en Rio Grande do Sul<span class=\"media-credits\">Laboratorio de Paleontolog\u00eda de La USP de Ribeir\u00e3o Preto<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los pterosaurios son conocidos desde hace dos siglos y medio, como lo ilustra el relato que da inicio a este reportaje. La ciencia ha descrito aproximadamente un centenar de especies, desde ejemplares del tama\u00f1o de una gallina (generalmente los m\u00e1s antiguos) hasta espec\u00edmenes con las dimensiones de un avi\u00f3n monomotor para cuatro pasajeros. Todos los pterosaurios conocidos poseen el caracter\u00edstico cuarto dedo gigante en sus patas delanteras. \u201cNunca se han hallado f\u00f3siles de pterosaurios que no tuvieran ese mecanismo de vuelo\u201d, comenta el paleont\u00f3logo argentino Mart\u00edn Ezcurra, del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, de Buenos Aires, y autor principal del art\u00edculo publicado en la revista <em>Nature<\/em>, que tambi\u00e9n firman colegas de Estados Unidos y de Europa.<\/p>\n<p>Eso es precisamente lo que intriga a los paleont\u00f3logos. En el registro f\u00f3sil, incluso las especies m\u00e1s antiguas de ese grupo de reptiles, con una edad aproximada de 220 millones de a\u00f1os, como en el caso de <em>Caelestiventus hanseni<\/em>, ya exhiben una anatom\u00eda totalmente adaptada para el vuelo. No se conocen especies intermedias, que puedan interpretarse como \u201cbocetos evolutivos\u201d de lo que ser\u00eda un pterosaurio. Todos los f\u00f3siles de estos misteriosos animales parecen haber surgido listos para alzar vuelo, lo que dificulta determinar de qu\u00e9 linaje de reptiles habr\u00edan surgido los pterosaurios.<\/p>\n<p>En el estudio de la revista <em>Nature<\/em>, los paleont\u00f3logos evaluaron y reconstruyeron los rasgos anat\u00f3micos de esa media docena de especies de lagerp\u00e9tidos, incluso recurriendo al empleo de tecnolog\u00edas avanzadas como la microtomograf\u00eda computarizada, y elaboraron \u00e1rboles geneal\u00f3gicos que los ubicaron como el grupo m\u00e1s similar a los pterosaurios. Si bien no ten\u00edan alas y, por ende, no pod\u00edan volar, los lagerp\u00e9tidos presentaban algunas caracter\u00edsticas anat\u00f3micas, tales como la mand\u00edbula, los dientes, el cerebro y el o\u00eddo interno, similares a los de los pterosaurios. \u201cNuestro trabajo sobre el origen de los pterosaurios dar\u00e1 impulso a una nueva l\u00ednea de investigaci\u00f3n que apuntar\u00e1 a entender c\u00f3mo estos animales se erigieron en los primeros vertebrados que adquirieron la capacidad de alzar vuelo en forma activa y no solamente planear\u201d, comenta Ezcurra.<\/p>\n<div id=\"attachment_382537\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/056-059_pterossauro_299-4-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-382537 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/056-059_pterossauro_299-4-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"731\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/056-059_pterossauro_299-4-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/056-059_pterossauro_299-4-1140-250x160.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/056-059_pterossauro_299-4-1140-700x449.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/056-059_pterossauro_299-4-1140-120x77.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Steven U. Vidovic, David M. Martill, Matthew Martyniuk\/<em>Plos One<\/em><\/span><\/a> El f\u00f3sil de un <em>Pterodactylus antiquus<\/em>, la primera especie de pterosaurio descrita en la literatura cient\u00edfica hace unos 250 a\u00f1os<span class=\"media-credits\">Steven U. Vidovic, David M. Martill, Matthew Martyniuk\/<em>Plos One<\/em><\/span><\/p><\/div>\n<p>En la actualidad existen dos hip\u00f3tesis que pugnan por brindar una explicaci\u00f3n del proceso evolutivo que condujo a la aparici\u00f3n y proliferaci\u00f3n de los pterosaurios. Una de ellas se inclina por la idea de que estos reptiles alados habr\u00edan surgido hace m\u00e1s de 250 millones de a\u00f1os, mucho antes de lo que indican los registros f\u00f3siles. Seg\u00fan esta teor\u00eda, apodada modelo Iceberg, los pterosaurios tendr\u00edan una extensa trayectoria evolutiva que no cuenta con registros f\u00f3siles y se fueron difundiendo paulatinamente por todos los continentes, del mismo modo que ocurre con el desplazamiento de los gigantescos bloques de hielo. El otro modelo, denominado Big Bang, sostiene que su origen fue m\u00e1s bien explosivo y se circunscribe a un peque\u00f1o per\u00edodo de tiempo. Siguiendo ese razonamiento, los pterosaurios habr\u00edan surgido en forma m\u00e1s o menos abrupta en la historia evolutiva, hace unos 220 millones de a\u00f1os, la edad m\u00e1xima que alcanzan los f\u00f3siles conocidos m\u00e1s antiguos.<\/p>\n<p>\u201cLa cercan\u00eda evolutiva con los lagerp\u00e9tidos [cuyos ejemplares m\u00e1s antiguos no llegan a 240 millones de a\u00f1os] avala el modelo del Big Bang\u201d, dice el paleont\u00f3logo italiano Fabio Marco Dalla Vecchia, del Museo Friulano di Storia Naturale, de la ciudad de Udine, y coautor del nuevo estudio. Dalla Vecchia es uno de los mayores expertos en pterosaurios. Gran parte de los f\u00f3siles m\u00e1s antiguos de estos reptiles alados fueron hallados cerca de la frontera entre el norte de Italia y el sur de Austria.<\/p>\n<p>\u201cEzcurra y sus colegas echan luz sobre el origen de este impresionante grupo [los pterosaurios]\u201d, escribe el paleont\u00f3logo Kevin Padian, de la Universidad de California en Berkeley (Estados Unidos), en un art\u00edculo tambi\u00e9n publicado en la revista <em>Nature<\/em>, en el que comenta la importancia del nuevo trabajo. \u201cLos resultados que se presentaron no alcanzan a delinear la trayectoria evolutiva completa que condujo a un peque\u00f1o reptil terrestre a generar el primer vertebrado capaz de volar. Pero alg\u00fan d\u00eda surgir\u00e1 un antepasado del pterosaurio de las rocas del Tri\u00e1sico para completar algunos de los espacios en blanco, del mismo modo que el hallazgo del <em>Archaeopteryx<\/em> proporcion\u00f3 las pistas fundamentales para las primeras etapas del vuelo de las aves\u201d. El f\u00f3sil del <em>Archaeopteryx<\/em> fue el primer vestigio que se hall\u00f3 de un dinosaurio con plumas y se lo considera un ejemplar de transici\u00f3n entre los linajes terrestres de ese popular grupo de reptiles y las aves.<\/p>\n<p>Para el paleont\u00f3logo Alexander Kellner, director del Museo Nacional (MN) de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), el nuevo estudio contiene un aporte muy importante para el debate sobre el origen de los pterosaurios. \u201cEs un trabajo excelente\u201d, expresa Kellner, un reconocido experto en estos reptiles alados. Sin embargo, \u00e9l afirma que este asunto est\u00e1 lejos de ser dilucidado por completo. \u201cLo ideal ser\u00eda que encontremos entre los registros f\u00f3siles un ejemplar que posea algo m\u00e1s parecido a las alas de los pterosaurios, pero que a\u00fan no fuera uno de ellos\u201d, reflexiona el paleont\u00f3logo del MN. \u201cEn otras palabras, un cuasi pterosaurio que no volara o que tuviera dificultades para hacerlo\u201d. Esa forma claramente intermedia entre un reptil terrestre y uno alado es el sue\u00f1o de investigaci\u00f3n de todo paleont\u00f3logo. Los lagerp\u00e9tidos no pose\u00edan una anatom\u00eda que les permitiera volar ni tampoco planear. Pero por el momento, seg\u00fan consta en el trabajo publicado en <em>Nature<\/em>, ellos constituyeron el grupo animal conocido m\u00e1s emparentado con los pterosaurios.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nEl origen y la difusi\u00f3n de los dinosaurios en Gondwana (Neotri\u00e1sico \u2013 Eojur\u00e1sico) (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/85231\/a-origem-e-irradiacao-dos-dinossauros-no-gondwana-neotriassico-eojurassico\/?q=14\/03825-3\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 14\/03825-3<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Investigador responsable<\/strong> Max Langer (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 2.411.452,01<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nEZCURRA, M. D. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41586-020-3011-4\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Enigmatic dinosaur precursors bridge the gap to the origin of Pterosauria<\/a>. <strong>Nature<\/strong>. 9 dic. 2020<br \/>\nPADIAN, K. <a href=\"https:\/\/media.nature.com\/original\/magazine-assets\/d41586-020-03420-z\/d41586-020-03420-z.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Close kin of the first flying vertebrates identified<\/a>. <strong>Nature<\/strong>. 9 dic. 2020.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los pterosaurios habr\u00edan tenido su origen en peque\u00f1os reptiles terrestres","protected":false},"author":13,"featured_media":382902,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[300,324],"coauthors":[101],"class_list":["post-382901","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-evolucion","tag-paleontologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/382901","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=382901"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/382901\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":383130,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/382901\/revisions\/383130"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/382902"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=382901"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=382901"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=382901"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=382901"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}