{"id":389377,"date":"2021-04-26T18:39:57","date_gmt":"2021-04-26T21:39:57","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=389377"},"modified":"2021-04-26T18:39:57","modified_gmt":"2021-04-26T21:39:57","slug":"calentamiento-profundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/calentamiento-profundo\/","title":{"rendered":"Calentamiento profundo"},"content":{"rendered":"<p>Est\u00e1n comenzando a surgir evidencias s\u00f3lidas del avance de un fen\u00f3meno que los ocean\u00f3grafos y climat\u00f3logos ya tem\u00edan: el calentamiento de las aguas profundas de los oc\u00e9anos. Entre 2009 y 2019, la temperatura de las zonas abisales del Atl\u00e1ntico, a m\u00e1s de 4 mil metros (m) por debajo de la superficie, aument\u00f3 entre 0,02 y 0,04 grados Celsius (\u00baC). Este incremento sutil, pero extremadamente relevante, fue registrado por un grupo cient\u00edfico internacional que lo present\u00f3 en un art\u00edculo publicado en septiembre de 2020 en la revista <em>Geophysical Research Letters<\/em>. Seg\u00fan los expertos, una de las causas m\u00e1s probables del aumento de la temperatura de los oc\u00e9anos, que concentran el 97 % del total del agua del planeta, la constituyen los cambios clim\u00e1ticos provocados por la emisi\u00f3n de gases de efecto invernadero asociados a la actividad humana, que han hecho que la atm\u00f3sfera sea alrededor de 1 \u00baC m\u00e1s caliente de lo que era en 1900. \u201cAhora disponemos de indicios consistentes de que el aumento de la temperatura media de la atm\u00f3sfera est\u00e1 generando efectos en las profundidades de los oc\u00e9anos\u201d, dice el ocean\u00f3grafo brasile\u00f1o Edmo Campos, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), uno de los autores del estudio, realizado en conjunto con colaboradores de la Administraci\u00f3n Nacional Atmosf\u00e9rica y Oce\u00e1nica (Noaa), de Estados Unidos, y de la Universidad de Buenos Aires, en Argentina. \u201cSe est\u00e1n calentando lentamente\u201d, dice Campos.<\/p>\n<p>En el art\u00edculo, los investigadores analizaron la que probablemente sea la serie m\u00e1s larga de mediciones continuas que se hayan realizado en zonas profundas de los oc\u00e9anos al sur del ecuador. Durante al menos una d\u00e9cada, los sensores instalados en cuatro puntos del fondo del Atl\u00e1ntico registraron la temperatura del agua cada hora. Los dispositivos, montados en 2009 en el marco de una expedici\u00f3n realizada con el buque hidrooceanogr\u00e1fico Cruzeiro do Sul, de la Marina de Brasil, est\u00e1n ubicados a profundidades que var\u00edan entre 1.360 y 4.757 m. Junto a otros instalados posteriormente, algunos con el respaldo de la FAPESP, est\u00e1n dispuestos a 1 m del lecho oce\u00e1nico siguiendo el paralelo 34,5\u00ba de latitud sur, una l\u00ednea imaginaria que circunda el globo terr\u00e1queo y pasa cerca del municipio de Chu\u00ed, en el estado de Rio Grande do Sul, y de Ciudad del Cabo, en Sud\u00e1frica.<\/p>\n<p>Los ocean\u00f3grafos consideran que la recolecci\u00f3n de datos a lo largo de ese paralelo es fundamental para conocer c\u00f3mo afectan las alteraciones de la temperatura de la atm\u00f3sfera a las zonas abisales del Atl\u00e1ntico, las cuales, a su vez, pueden provocar cambios dr\u00e1sticos en el clima del planeta. Sucede que, a esa latitud y a profundidades superiores a los 4 mil m, discurren las aguas g\u00e9lidas (con temperaturas del alrededor de 0,1 \u00baC) provenientes de la Ant\u00e1rtida, que fluyen hacia el norte y se propagan por el fondo del oc\u00e9ano. Estas aguas ant\u00e1rticas funcionan como uno de los raros puntos de conexi\u00f3n directa entre la atm\u00f3sfera y las regiones m\u00e1s profundas de los oc\u00e9anos. En las zonas tropicales del planeta, el aire es m\u00e1s c\u00e1lido que el agua y transfiere su calor a las capas superficiales de los mares (hasta los mil metros de profundidad). Sin embargo, en las cercan\u00edas de los polos la situaci\u00f3n se invierte: el aire es mucho m\u00e1s fr\u00edo que el agua y le sustrae calor. Este fen\u00f3meno est\u00e1 presente, por ejemplo, en una regi\u00f3n del oc\u00e9ano Ant\u00e1rtico llamada mar de Weddell, alrededor del cual tienen asiento varias estaciones de investigaci\u00f3n ant\u00e1rticas, entre ellas, la brasile\u00f1a.<\/p>\n<p>Las aguas superficiales del mar de Weddell ceden calor a la atm\u00f3sfera, se vuelven m\u00e1s densas y se hunden. Al sumergirse, lo hacen bajo una capa intermedia de aguas relativamente m\u00e1s c\u00e1lidas y avanzan a un ritmo de algunos cientos de kil\u00f3metros por a\u00f1o hacia el hemisferio norte. Cuando casi no hay variaci\u00f3n t\u00e9rmica a grandes profundidades, la temperatura medida cerca del lecho del oc\u00e9ano sobre el paralelo 34,5 \u00ba S es pr\u00e1cticamente la misma del agua que se hundi\u00f3 en las proximidades de la Ant\u00e1rtida. El problema reside en que, con el aumento de la temperatura media de la atm\u00f3sfera, el deshielo en las regiones polares se est\u00e1 incrementando y el agua parece estar sumergi\u00e9ndose a una temperatura ligeramente mayor.<\/p>\n<div id=\"attachment_389742\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/066-069_atlantico-sul_300-1-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-389742 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/066-069_atlantico-sul_300-1-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"641\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/066-069_atlantico-sul_300-1-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/066-069_atlantico-sul_300-1-1140-250x141.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/066-069_atlantico-sul_300-1-1140-700x394.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/066-069_atlantico-sul_300-1-1140-120x67.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Alberto Piola \/ Universidad de Buenos Aires<\/span><\/a> En una expedici\u00f3n realizada en 2016 con el buque oceanogr\u00e1fico Puerto Deseado, los cient\u00edficos montan una sonda que quedar\u00e1 anclada al fondo del oc\u00e9ano<span class=\"media-credits\">Alberto Piola \/ Universidad de Buenos Aires<\/span><\/p><\/div>\n<p>Un aumento de pocas cent\u00e9simas de grados en la temperatura del agua en las regiones abisales podr\u00eda parecer insignificante, pero no lo es. El agua es una de las sustancias de la naturaleza que requiere mayor cantidad de energ\u00eda para calentarse. \u201cLa energ\u00eda necesaria para generar un aumento de cent\u00e9simas de grado en el agua del fondo del oc\u00e9ano provocar\u00eda un aumento en grados en la atm\u00f3sfera\u201d, comenta el ocean\u00f3grafo. Adem\u00e1s, las regiones profundas del Atl\u00e1ntico contienen un volumen de agua gigantesco. Estas peque\u00f1as alteraciones pueden causar efectos significativos en la circulaci\u00f3n global del oc\u00e9ano y, por consiguiente, en la forma en que se absorbe y se redistribuye el calor por las diversas \u00e1reas del planeta\u201d, explica Campos, quien tambi\u00e9n trabaja como investigador en la Universidad Americana de Sharjah, en Emiratos \u00c1rabes Unidos, y fue uno de los coautores del cap\u00edtulo 3 del Quinto Informe de Evaluaci\u00f3n del Clima del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim\u00e1tico (IPCC) de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas (ONU), presentado en 2014.<\/p>\n<p>Ya hac\u00eda bastante que se ven\u00eda sospechando que los oc\u00e9anos se estaban calentando. Las mediciones efectuadas en las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas con instrumentos a bordo de barcos, capaces de registrar las temperaturas a lo largo de toda la columna de agua, o, recientemente, las comparaciones de las temperaturas de las capas superficiales de los oc\u00e9anos medidas por sat\u00e9lites o flotillas de boyas, ya indicaban una tendencia al aumento. Estos datos, sin embargo, generaban cierta desconfianza porque las mediciones no siempre se tomaban en los mismos puntos o con un intervalo de tiempo lo suficientemente amplio. \u201cLas mediciones poco frecuentes dejaban dudas\u201d, explica el ocean\u00f3grafo argentino Alberto Piola, de la Universidad de Buenos Aires y del Servicio de Hidrograf\u00eda Naval de Argentina, uno de los coautores del estudio. \u201cLos nuevos datos permiten confirmar que la tendencia de calentamiento en estos 10 a\u00f1os es robusta y similar a la que se registr\u00f3 en estudios anteriores, sugiriendo que se trata de una respuesta al calentamiento global\u201d, afirma.<\/p>\n<p>Para el meteor\u00f3logo Pedro Leite da Silva Dias, director del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas (IAG) de la USP, quien no colabor\u00f3 en esta investigaci\u00f3n, las mediciones efectuadas cada hora en el fondo del oc\u00e9ano descartan la posibilidad de que el cambio de temperatura registrado se deba a un muestreo inadecuado que podr\u00eda tergiversar los datos. \u201cEl aumento registrado en este estudio es compatible con lo que se esperaba que provoque el calentamiento global\u201d, comenta Leite da Silva Dias, quien particip\u00f3 en la elaboraci\u00f3n del Cuarto Informe de Evaluaci\u00f3n del IPCC, en 2007. \u201cSi la causa fuesen los ciclos naturales de variaci\u00f3n de la temperatura, la magnitud del aumento ser\u00eda menor\u201d, explica.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/066-069_atlantico-sul_300-0-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x1267\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/066-069_atlantico-sul_300-0-desktop-trie.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/066-069_atlantico-sul_300-0-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/066-069_atlantico-sul_300-0-mobile.png\" \/>\n  <\/picture><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>El ritmo de aumento de la temperatura registrado en aguas profundas del Atl\u00e1ntico incluso ha sorprendido a los expertos. El efecto del calentamiento global era m\u00e1s evidente en las capas superficiales del oc\u00e9ano. En un estudio que sali\u00f3 publicado en julio de 2020 en la revista <em>Nature Climate Change<\/em>, los ocean\u00f3grafos Gregory Johnson y John Lyman, ambos del Noaa, al analizar los datos obtenidos desde 1968 mediante diversas estrategias de observaci\u00f3n, verificaron que las aguas superficiales del 53 % al 79 % de los oc\u00e9anos presentaban una tendencia al aumento de la temperatura. \u201cA partir del trabajo de <em>Geophysical Research Letters<\/em>, queda registrado que este calentamiento est\u00e1 afectando al fondo del oc\u00e9ano y que el proceso es m\u00e1s r\u00e1pido de lo que se cre\u00eda\u201d, comenta el ocean\u00f3grafo Jos\u00e9 Henrique Muelbert, de la Universidad Federal de Rio Grande (Furg), experto en las interacciones entre los organismos marinos y coordinador del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda Mar Centro Integral de Oceanograf\u00eda (INCT-Mar COI). \u201cHasta entonces, se cre\u00eda que estas zonas profundas del oc\u00e9ano eran muy estables\u201d.<\/p>\n<p>Los cient\u00edficos dicen que a\u00fan hace falta m\u00e1s tiempo de observaci\u00f3n continua en las aguas abisales del paralelo 34,5\u00ba de latitud sur \u2013y tambi\u00e9n en otros puntos del Atl\u00e1ntico y de otros oc\u00e9anos\u2013 para calibrar mejor este calentamiento y confirmar si, en efecto, se debe a los cambios clim\u00e1ticos asociados a la actividad humana. De todas maneras, ellos temen que el aumento de la temperatura en las aguas profundas pueda producir efectos a corto y largo plazo. \u201cEn lo inmediato, habr\u00eda riesgo de un aumento en el nivel del mar, que puede ser m\u00ednimo, pero deja en situaci\u00f3n de vulnerabilidad a las poblaciones que habitan en islas y zonas costeras\u201d, dice Piola. Tambi\u00e9n menciona que este calentamiento podr\u00eda incidir en la reproducci\u00f3n de los organismos marinos, dado que los huevos y larvas son mucho m\u00e1s sensibles a las variaciones del ambiente que los ejemplares adultos.<\/p>\n<p>Si se mantiene durante per\u00edodos largos, el calentamiento incluso podr\u00eda generar impactos sobre el clima del planeta. Las aguas superficiales del Atl\u00e1ntico, que se calientan por efecto de la radiaci\u00f3n solar en las regiones tropicales, transportan este calor hacia el hemisferio norte, elevando la temperatura de la atm\u00f3sfera en las proximidades del \u00c1rtico, lo que hace posible que Europa tenga un clima templado, ya que, al perder calor, esas aguas se hunden y retornan hacia el sur en una capa intermedia m\u00e1s fr\u00eda. \u201cEn caso de que el calentamiento del oc\u00e9ano debilite esa circulaci\u00f3n, tras decenas o cientos de a\u00f1os, podr\u00edan producirse alteraciones dr\u00e1sticas en el clima\u201d, dice Campos. Los registros paleoclim\u00e1ticos sugieren que esa circulaci\u00f3n se hab\u00eda debilitado durante las \u00faltimas glaciaciones, cuando los glaciares cubrieron gran parte del hemisferio norte del planeta.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> Impacto del Atl\u00e1ntico Sur en la c\u00e9lula de circulaci\u00f3n meridional y en el clima (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/46145\/impacto-do-atlantico-sul-na-celula-de-circulacao-meridional-e-no-clima\/?q=11\/50552-4\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 11\/50552-4<\/a>); Programa de Investigaci\u00f3n sobre Cambios Clim\u00e1ticos Globales; <strong>Investigador responsable<\/strong> Edmo Jos\u00e9 Dias Campos (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 1.907.842,51<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Variabilidad interanual de los transportes meridionales a trav\u00e9s de la red transatl\u00e1ntica Samoc (Sambar) (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/98525\/variabilidade-interanual-dos-transportes-meridionais-atraves-da-rede-transatlantica-samoc-sambar\/?q=17\/09659-6\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 17\/09659-6<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Investigador responsable<\/strong> Edmo Jos\u00e9 Dias Campos (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 3.770.424,56<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nMEINEN, C. S. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/agupubs.onlinelibrary.wiley.com\/doi\/abs\/10.1029\/2020GL089093\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Observed ocean bottom temperature variability at four sites in the Northwestern Argentine basin: Evidence of decadal deep\/abyssal warming amidst hourly to interannual variability during 2009-2019<\/a>. <strong>Geophysical Research Letters<\/strong>. 9 sept. 2020.<br \/>\nJOHNSON, G. C. y LYMAN, J. M. <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41558-020-0822-0\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Warming trends increasingly dominate global ocean<\/a>. <strong>Nature Climate Change.<\/strong> 13 jul. 2020. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Sensores instalados hasta 4.700 mil metros por debajo de la superficie registran un aumento de la temperatura en las regiones abisales del Atl\u00e1ntico Sur","protected":false},"author":16,"featured_media":389738,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[269,321],"coauthors":[105],"class_list":["post-389377","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-ambiente-es","tag-oceanografia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/389377","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=389377"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/389377\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":390874,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/389377\/revisions\/390874"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/389738"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=389377"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=389377"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=389377"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=389377"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}