{"id":393453,"date":"2021-05-17T17:24:03","date_gmt":"2021-05-17T20:24:03","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=393453"},"modified":"2021-05-19T13:53:14","modified_gmt":"2021-05-19T16:53:14","slug":"un-origen-natural-para-la-tierra-negra-amazonica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-origen-natural-para-la-tierra-negra-amazonica\/","title":{"rendered":"\u00bfUn origen natural para la tierra negra amaz\u00f3nica?"},"content":{"rendered":"<p>Un art\u00edculo publicado el 4 de enero de este a\u00f1o en la revista cient\u00edfica <em>Nature Communications <\/em>pone en duda una de las ideas m\u00e1s arraigadas de la arqueolog\u00eda amaz\u00f3nica: el origen antr\u00f3pico de la tierra negra amaz\u00f3nica o, como se la denomina originalmente en portugu\u00e9s, <em>terra negra de \u00edndio<\/em>, tierra negra india o tierra negra antropog\u00e9nica, un tipo de suelo oscuro y f\u00e9rtil, salpicado de fragmentos de cer\u00e1mica, habitual en esas regiones. Durante d\u00e9cadas, los arque\u00f3logos, antrop\u00f3logos y cient\u00edficos del suelo han consensuado que las tierras negras constituyen un vestigio de un largo proceso de ocupaci\u00f3n protagonizado por los pueblos precolombinos que habitaron la selva tropical desde hace algunos miles de a\u00f1os y hasta la llegada de los conquistadores europeos, a comienzos del siglo XVI.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esta concepci\u00f3n dominante, la acumulaci\u00f3n de restos de comida, a menudo preparada empleando el fuego, de excrementos y de otros residuos org\u00e1nicos en asentamientos de aldeas antiguas habitadas sucesivamente por los abor\u00edgenes condujo, en el transcurso de d\u00e9cadas o incluso de siglos, a la formaci\u00f3n de este tipo de suelo negruzco. Las tierras negras amaz\u00f3nicas, abundantes en carbono pirog\u00e9nico (tambi\u00e9n denominado carb\u00f3n vegetal, carbono negro o <em>biochar<\/em> \u2013biocarb\u00f3n\u2013, originado por la quema de material org\u00e1nico), constituyen, de acuerdo con esa interpretaci\u00f3n, un subproducto de la presencia humana y de la concentraci\u00f3n demogr\u00e1fica en ciertas zonas de la Amazonia en \u00e9pocas precolombinas.<\/p>\n<blockquote><p>Seg\u00fan la nueva hip\u00f3tesis, la tierra negra se habr\u00eda formado naturalmente, debido a la acumulaci\u00f3n de sedimentos transportados por los r\u00edos<\/p><\/blockquote>\n<p>Sin embargo, tras analizar un yacimiento con tierra negra, el de Caldeir\u00e3o, en el estado de Amazonas, un grupo de 14 investigadores de Brasil, Estados Unidos y el Reino Unido propuso una hip\u00f3tesis alternativa para explicar la g\u00e9nesis de este tipo de suelos. Los autores del estudio sostienen que se habr\u00eda formado naturalmente hace entre 8.000 y 4.000 a\u00f1os, sin interferencia humana, debido a la acumulaci\u00f3n de sedimentos ricos en elementos qu\u00edmicos tales como f\u00f3sforo, calcio y carbono pirog\u00e9nico, procedentes de otras \u00e1reas de la regi\u00f3n. Dicen que las cenizas de composici\u00f3n qu\u00edmica similar a la de los antiguos megaincendios forestales indican que el carbono y los minerales fueron transportados al lugar junto con los sedimentos. \u201cPara m\u00ed, antes de hacer este trabajo, la cuesti\u00f3n del origen antr\u00f3pico de las tierras negras estaba resuelta\u201d, dice el cient\u00edfico ambiental brasile\u00f1o Lucas Silva, de la Universidad de Oreg\u00f3n (Estados Unidos) y primer autor del art\u00edculo. \u201cPero ante los datos sorprendentes con los que nos topamos en Caldeir\u00e3o, no pudimos explicar su formaci\u00f3n por el proceso de ocupaci\u00f3n humana precolonial\u201d.<\/p>\n<p>La reacci\u00f3n de la comunidad de arque\u00f3logos, antrop\u00f3logos e incluso algunos cient\u00edficos del suelo ante la idea de que la <em>terra preta<\/em> no tiene un origen antr\u00f3pico fue vehemente. En los repositorios de art\u00edculos cient\u00edficos EarthArXiv y SocArXiv se publicaron dos respuestas al trabajo, firmadas respectivamente por 45 y 49 investigadores de Brasil y del exterior, y remitidas a la revista <em>Nature Communications<\/em>: \u201cEllos trabajaron con un solo yacimiento, retomaron una vieja hip\u00f3tesis de la d\u00e9cada de 1970 e ignoraron mucha informaci\u00f3n y el contexto arqueol\u00f3gico de las tierras negras\u201d, dice el ingeniero agr\u00f3nomo Wenceslau Geraldes Teixeira, de Embrapa Suelos, una de las unidades de la estatal Embrapa, en R\u00edo de Janeiro. Estudioso de los f\u00e9rtiles suelos oscuros de la Amazonia, Geraldes Teixeira form\u00f3 parte inicialmente del grupo que elabor\u00f3 el art\u00edculo pol\u00e9mico, basado en casi una d\u00e9cada de trabajo, si se suman las fases de campo, an\u00e1lisis de laboratorio e interpretaci\u00f3n de los datos. \u201cNo estuve de acuerdo con las conclusiones del estudio y prefer\u00ed no formar parte de la lista de autores\u201d, explica el investigador.<\/p>\n<div id=\"attachment_394399\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/056-061_terra-preta_301-0-800-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-394399 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/056-061_terra-preta_301-0-800-1.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1120\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/056-061_terra-preta_301-0-800-1.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/056-061_terra-preta_301-0-800-1-250x350.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/056-061_terra-preta_301-0-800-1-700x980.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/056-061_terra-preta_301-0-800-1-120x168.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo G\u00f3es Neves<\/span><\/a> Capas de tierra negra en el yacimiento arqueol\u00f3gico de Teot\u00f4nio, en el estado brasile\u00f1o de Rond\u00f4nia: un suelo de origen precolombino, salpicado por fragmentos de cer\u00e1mica<span class=\"media-credits\">Eduardo G\u00f3es Neves<\/span><\/p><\/div>\n<p>Para el arque\u00f3logo Eduardo G\u00f3es Neves, del Museo de Arqueolog\u00eda y Etnolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (MAE-USP), las conclusiones del art\u00edculo son err\u00f3neas, aunque considera que el debate cient\u00edfico sobre el origen de las tierras negras es importante. \u201cPara que la sedimentaci\u00f3n se hubiera producido de la forma que describen en Caldeir\u00e3o, tendr\u00eda que haber ocurrido una enorme inundaci\u00f3n, casi un diluvio, en la regi\u00f3n del Solim\u00f5es. Este sitio est\u00e1 situado en una barranca, a unos 30 metros por encima del nivel actual del r\u00edo\u201d, dice G\u00f3es Neves, quien ya ha estudiado este tipo de suelo en varios sitios de la Amazonia y actualmente est\u00e1 realizando trabajos de campo, con financiaci\u00f3n de la FAPESP, en Teot\u00f4nio, Rond\u00f4nia, a 25 kil\u00f3metros (km) de Porto Velho, donde ha identificado dep\u00f3sitos de tierra negra de m\u00e1s de 5.000 a\u00f1os de antig\u00fcedad.<\/p>\n<p>El arque\u00f3logo tambi\u00e9n recuerda que hay sitios con tierra negra alejados de los r\u00edos cargados de sedimentos, como es el caso del yacimiento A\u00e7utuba, que ocupa 900 hect\u00e1reas (ha) y est\u00e1 ubicado 25 km al norte de Caldeir\u00e3o, cuya formaci\u00f3n, a su juicio, no puede explicarse por la acumulaci\u00f3n de material fluvial. El yacimiento de A\u00e7utuba se encuentra sobre una barranca de m\u00e1s de 20 m de altura a orillas del r\u00edo Negro, cuyas aguas actualmente oscuras cargan escasos sedimentos, a diferencia de las aguas barrosas del Solim\u00f5es. Otro amplio terreno salpicado por manchones de suelo oscuro que presenta una situaci\u00f3n geol\u00f3gica similar es el de Cipoal de Araticum, en el municipio de Oriximin\u00e1, estado de Par\u00e1, que abarca una superficie de 20 ha y est\u00e1 ubicado entre mesetas colindantes y peque\u00f1os arroyos y manantiales, incapaces de generar una cantidad significativa de sedimentos.<\/p>\n<p>Los autores del nuevo art\u00edculo, que propone un origen natural para las tierras negras de Caldeir\u00e3o, sostienen que, hace unos 8.000 a\u00f1os, el clima y la geomorfolog\u00eda de la Amazonia central eran diferentes a los de la actualidad y que el lecho de los cursos de agua estaba m\u00e1s cerca de la zona donde se formaron estas parcelas oscuras de suelo f\u00e9rtil. \u201cLas condiciones naturales del pasado eran diferentes a las actuales\u201d, afirma el ingeniero agr\u00f3nomo y ambiental Rodrigo Studart Corr\u00eaa, de la Universidad de Brasilia (UnB), experto en recuperaci\u00f3n de suelos y otro de los autores del pol\u00e9mico estudio. \u201cNo tenemos en mente rebatir los estudios de los investigadores de las tierras negras. Pero hay que tener la mente abierta y aceptar que la ciencia evoluciona\u201d.<\/p>\n<p>El territorio de Caldeir\u00e3o, ubicado en el municipio amaz\u00f3nico de Iranduba, a unos 30 km de Manaos y de la confluencia de los r\u00edos Negro y Solim\u00f5es, forma parte de un campo experimental de Embrapa Amazonia Occidental y es uno de los yacimientos de tierra negra m\u00e1s estudiados. Su superficie est\u00e1 compuesta por parches negruzcos de este tipo de suelo f\u00e9rtil y abarca 23 ha. Es una cifra grande si se la compara con la extensi\u00f3n promedio de la mayor\u00eda de los cientos de yacimientos conocidos con porciones de este tipo de suelo, de alrededor de 1 a 2 ha. Estudios anteriores asocian la formaci\u00f3n de las tierras negras en este punto de la cuenca del Solim\u00f5es con las huellas de los asentamientos humanos que se instalaron all\u00ed sucesivamente entre 2.500 y 500 a\u00f1os atr\u00e1s.<\/p>\n<div id=\"attachment_394411\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/056-061_terra-preta_301-2-1140-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-394411 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/056-061_terra-preta_301-2-1140-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"814\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/056-061_terra-preta_301-2-1140-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/056-061_terra-preta_301-2-1140-1-250x179.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/056-061_terra-preta_301-2-1140-1-700x500.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/056-061_terra-preta_301-2-1140-1-120x86.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Rodrigo Studart Corr\u00eaa<\/span><\/a> Muestra de acrisol, uno de los tipos de suelo predominantes en la Amazonia<span class=\"media-credits\">Rodrigo Studart Corr\u00eaa<\/span><\/p><\/div>\n<p>Silva, Studart Corr\u00eaa y sus colegas citan un conjunto de evidencias que, seg\u00fan interpretan, avalan la hip\u00f3tesis de que las tierras negras de Caldeir\u00e3o comenzaron a formarse por el proceso geol\u00f3gico de sedimentaci\u00f3n aluvial \u2013deposici\u00f3n de materia erosionada de las rocas resultante del desborde de antiguos cauces fluviales\u2013 unos mil a\u00f1os antes de la llegada del hombre a la regi\u00f3n. Posteriormente, seg\u00fan los autores, los ind\u00edgenas incluso pudieron beneficiarse y gestionar la fertilidad de estos suelos, buenos para la agricultura, pero no habr\u00edan sido los responsables de su g\u00e9nesis, ni siquiera involuntariamente.<\/p>\n<p>Los investigadores analizaron 300 muestras de tierra negra y de acrisol, un tipo de suelo pobre y \u00e1cido, con una coloraci\u00f3n que va del rojo al anaranjado, com\u00fan en la Amazonia y en el yacimiento de Caldeir\u00e3o. Las muestras se tomaron en 30 puntos y a profundidades de entre 10 cent\u00edmetros y 1 metro por debajo de la superficie. Entre otras mediciones, determinaron la cantidad de f\u00f3sforo y de calcio en los suelos de la regi\u00f3n. Las concentraciones m\u00e1s elevadas de estos dos nutrientes, poco abundantes en la Amazonia, suelen interpretarse como indicadores de que el suelo se ha enriquecido con los residuos de la antigua ocupaci\u00f3n humana. Pero los niveles de f\u00f3sforo y calcio medidos en las muestras de tierra negra de Caldeir\u00e3o superaban m\u00e1s de 10 veces a los hallados en los acrisoles vecinos, cifras que, seg\u00fan ellos, no pod\u00edan deberse a la presencia de antiguos asentamientos precolombinos. La firma isot\u00f3pica, esto es, la proporci\u00f3n de diferentes variantes de algunos elementos qu\u00edmicos, tales como el estroncio y el neodimio, presentes en la tierra negra, tambi\u00e9n es similar a la que puede verificarse en los procesos de sedimentaci\u00f3n fluvial, otra evidencia que Silva y Studart Corr\u00eaa citan como aval a la propuesta de un origen natural para este tipo de suelo.<\/p>\n<blockquote><p>Repletas de carbono y nutrientes, las tierras negras se mantienen f\u00e9rtiles durante extensos per\u00edodos, una caracter\u00edstica que la ciencia a\u00fan no ha podido dilucidar<\/p><\/blockquote>\n<p>La dataci\u00f3n de las muestras de carbono obtenidas de segmentos de tierra negra y de los acrisoles de Caldeir\u00e3o apuntar\u00eda un inicio de la g\u00e9nesis de las manchas oscuras f\u00e9rtiles halladas en el sitio hace unos 7.600 a\u00f1os, y no existen evidencias espec\u00edficas de que hubiera en ese entonces aldeas ind\u00edgenas en el \u00e1rea del yacimiento arqueol\u00f3gico. \u201cPara demostrar que estas tierras negras tendr\u00edan un origen antr\u00f3pico, y no ser\u00edan el resultado de un proceso natural, necesitar\u00edamos tener indicios de que la ocupaci\u00f3n humana en Caldeir\u00e3o fue mucho m\u00e1s antigua e involucr\u00f3 a mucha m\u00e1s gente de lo que se conoce hasta ahora, dice Studart Corr\u00eaa. \u201cNunca pude entender c\u00f3mo las antiguas ocupaciones humanas en un lugar pobre en nutrientes como la Amazonia pudieron generar un suelo oscuro que permanece f\u00e9rtil durante cientos de a\u00f1os. El suelo tiende a agotarse con el paso del tiempo, m\u00e1s a\u00fan con el clima h\u00famedo actual de la regi\u00f3n del norte\u201d.<\/p>\n<p>Los cr\u00edticos del nuevo estudio disienten con estas interpretaciones. Seg\u00fan el geomorf\u00f3logo italiano Umberto Lombardo, que realiza una pasant\u00eda de posdoctorado en la Universidad de Berna, en Suiza, y coordin\u00f3 la redacci\u00f3n de la respuesta al art\u00edculo de Silva, Studart Corr\u00eaa y sus colaboradores, disponible en el repositorio EarthArXiv, la muestra de carbono de Caldeir\u00e3o datada en 7.600 a\u00f1os \u2013procedente de una capa de acrisol ubicada a 90 cent\u00edmetros de profundidad\u2013 no es un buen par\u00e1metro para cotejar la antig\u00fcedad m\u00e1s remota de las tierras negras locales. \u201cLa edad pertinente para entender el proceso de formaci\u00f3n de las tierras negras es la de las part\u00edculas de carbono presentes en sus propias capas oscuras\u201d, reflexion\u00f3 Lombardo, en entrevista concedida <em>Pesquisa FAPESP<\/em>. El italiano dirige un proyecto de investigaci\u00f3n en la regi\u00f3n de Llanos de Mojos, en Bolivia, en colaboraci\u00f3n con G\u00f3es Neves. En el estudio publicado en <em>Nature Communications<\/em>, se determin\u00f3 que una muestra de carbono proveniente de una capa de la propia tierra negra de Caldeir\u00e3o ten\u00eda 6.300 a\u00f1os de antig\u00fcedad.<\/p>\n<div id=\"attachment_394415\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/056-061_terra-preta_301-3-1140-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-394415 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/056-061_terra-preta_301-3-1140-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"814\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/056-061_terra-preta_301-3-1140-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/056-061_terra-preta_301-3-1140-1-250x179.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/056-061_terra-preta_301-3-1140-1-700x500.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/056-061_terra-preta_301-3-1140-1-120x86.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">AIKAX  <\/span><\/a> Arriba, una aldea Kuikuro, en el Alto Xing\u00fa, donde se llevan a cabo estudios para tratar de entender la relaci\u00f3n de los pueblos ind\u00edgenas actuales con la tierra negra<span class=\"media-credits\">AIKAX  <\/span><\/p><\/div>\n<p>Las dataciones establecidas por otros grupos de investigaci\u00f3n para estas capas de suelo negruzco de Caldeir\u00e3o indican un proceso de ocupaci\u00f3n humana bastante menos antiguo, entre 2.500 y 1.000 a\u00f1os atr\u00e1s. Edades similares se obtuvieron en dataciones realizadas en las tierras negras del yacimiento de Hatahara, a menos de 4 km de la unidad de Embrapa Amazonia Occidental. \u201cLos autores del art\u00edculo tampoco tuvieron en cuenta la presencia de los restos de cer\u00e1mica hallados en toda la capa de tierra negra de Caldeir\u00e3o, un vestigio inequ\u00edvoco asociado a la ocupaci\u00f3n humana\u201d, subraya la arque\u00f3loga Helena Lima, del Museo Paraense Em\u00edlio Goeldi, de la ciudad de Bel\u00e9m, quien estudi\u00f3 los yacimientos de la Amazonia central durante su doctorado y hace unos 10 a\u00f1os hizo trabajos en Caldeir\u00e3o. \u201cNo ignoramos los fragmentos de cer\u00e1mica, que son un indicador de la presencia humana. Pero eso no significa que las poblaciones antiguas hayan sido las \u2018constructoras\u2019 de esos suelos\u201d, refuta Studart Corr\u00eaa.<\/p>\n<p>El trasfondo de los debates sobre el origen de las tierras negras \u2013ya sea antr\u00f3pico, como es la opini\u00f3n m\u00e1s corriente, o natural, como postula este nuevo estudio sobre el yacimiento de Caldeir\u00e3o\u2013 tiene que ver con cu\u00e1ndo se asentaron las primeras poblaciones de <em>Homo sapiens<\/em> en distintos sectores de la Amazonia y cu\u00e1l era la densidad poblacional de esos asentamientos. En las \u00faltimas dos d\u00e9cadas, las investigaciones arqueol\u00f3gicas, antropol\u00f3gicas y paleobot\u00e1nicas esbozan un panorama cada vez m\u00e1s lejano en el tiempo en cuanto a la presencia humana en la Amazonia. Sitios arqueol\u00f3gicos como la gruta de Pedra Pintada, en Monte Alegre, estado de Par\u00e1, muestran vestigios de ocupaci\u00f3n por pueblos precolombinos hace m\u00e1s de 11.000 a\u00f1os. En abril del a\u00f1o pasado, un grupo de arque\u00f3logos de la Universidad Nacional de Colombia y de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido, publicaron un estudio en la revista <em>Quaternary International<\/em>, en el que se dataron sitios con pinturas rupestres de la Amazonia colombiana, en la regi\u00f3n de Serran\u00eda de La Lindosa, entre 12.600 y 11.800 a\u00f1os atr\u00e1s. Tambi\u00e9n hay trabajos sobre la domesticaci\u00f3n de ciertos cultivos, tales como el ma\u00edz y la mandioca, que ubican el inicio de modalidades de cultivo de plantas en la Amazonia occidental entre 10.000 y 5.000 a\u00f1os atr\u00e1s, lo que puede estar asociado a un proceso de sedentarizaci\u00f3n, aunque parcial.<\/p>\n<div id=\"attachment_394419\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/056-061_terra-preta_301-4-1140-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-394419 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/056-061_terra-preta_301-4-1140-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"815\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/056-061_terra-preta_301-4-1140-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/056-061_terra-preta_301-4-1140-1-250x179.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/056-061_terra-preta_301-4-1140-1-700x500.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/056-061_terra-preta_301-4-1140-1-120x86.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Francisco Javier Aceituno Bocanegra<\/span><\/a> Al lado, una pintura rupestre del sitio arqueol\u00f3gico de Serran\u00eda de La Lindosa, en la Amazonia colombiana, que data de hace unos 12.000 a\u00f1os<span class=\"media-credits\">Francisco Javier Aceituno Bocanegra<\/span><\/p><\/div>\n<p>El tama\u00f1o de las antiguas poblaciones amaz\u00f3nicas es objeto de un gran debate. Las estimaciones m\u00e1s optimistas hablan de una poblaci\u00f3n precolonial que fluct\u00faa entre 5 y 10 millones de ind\u00edgenas que habr\u00edan vivido dispersos por vastas regiones de la selva tropical antes del arribo de los europeos. \u201cPero la formaci\u00f3n de tierra negra no parece haber ocurrido tan pronto como se registra el establecimiento de los primeros asentamientos, sino que es m\u00e1s tard\u00eda, tan es as\u00ed que su antig\u00fcedad rara vez supera los 2.500 a\u00f1os\u201d, explica G\u00f3es Neves. \u201cEse proceso debi\u00f3 extenderse por cientos o miles de a\u00f1os y supuso la ocupaci\u00f3n y reocupaci\u00f3n de las mismas \u00e1reas por asentamientos sucesivos\u201d. En el trabajo del equipo coordinado por Silva y Studart Corr\u00eaa, los autores citan algunos c\u00e1lculos y se muestran esc\u00e9pticos al respecto de que la cantidad de excrementos humanos y los restos de plantas y alimentos cocinados producidos por los abor\u00edgenes precoloniales puedan haber originado las tierras negras. \u201cPara que esa hip\u00f3tesis sea cierta, las poblaciones de la Amazonia deber\u00edan haber sido bastante mayores o mucho m\u00e1s antiguas\u201d, refuta Silva. Seg\u00fan el investigador de la Universidad de Oreg\u00f3n, un asentamiento humano en un \u00e1rea de 50 ha no ser\u00eda suficiente como para explicar el origen de las manchas de tierra negra.<\/p>\n<p>Los defensores del origen antr\u00f3pico de las tierras negras tienen una explicaci\u00f3n para esa (aparente) disparidad. Un millar de personas que ocupan una zona de 50 ha en una cuenca hidrogr\u00e1fica de la Amazonia no esparcen residuos org\u00e1nicos por toda esa superficie. Concentran sus detritos y sus residuos en un peque\u00f1o sector del asentamiento, de 0,1 ha. Con el paso del tiempo, esos protobasurales mantenidos y alimentados por generaciones sucesivas dan lugar a manchas de suelo oscuro, extremadamente f\u00e9rtiles. Esta din\u00e1mica es la idea m\u00e1s aceptada para explicar la aparici\u00f3n de las tierras negras. Empero, al igual que la controvertida hip\u00f3tesis de un origen natural para este tipo de suelo amaz\u00f3nico, esta tesis dominante no est\u00e1 exenta de pol\u00e9mica. No se sabe, por ejemplo, si los antiguos pueblos ind\u00edgenas tuvieron en alg\u00fan momento la intenci\u00f3n de estimular la producci\u00f3n de tierra negra o si este tipo de suelo se form\u00f3 simplemente por casualidad, sin ninguna planificaci\u00f3n, a partir de la acumulaci\u00f3n de desechos. En el Parque Ind\u00edgena de Xing\u00fa, en el norte del estado de Mato Grosso, el arque\u00f3logo Morgan Schmidt, del Instituto de Tecnolog\u00eda de Massachusetts (MIT), lleva casi dos d\u00e9cadas estudiando la relaci\u00f3n del actual pueblo Kuikuro con las tierras negras formadas en el pasado y sus pr\u00e1cticas contempor\u00e1neas. \u201cNuestros datos indican que la tierra negra hoy en d\u00eda se sigue produciendo intencionalmente en las aldeas ind\u00edgenas del Alto Xing\u00fa\u201d, dice Schmidt, quien est\u00e1 ultimando un art\u00edculo cient\u00edfico sobre este tema y pronto lo remitir\u00e1 para su publicaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nSILVA, L. C. R<em>. et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41467-020-20184-2\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">A new hypothesis for the origin of Amazonian Dark Earths<\/a>. <strong>Nature Communications<\/strong>. 4 ene. 2021.<br \/>\nLOMBARDO, U. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/eartharxiv.org\/repository\/view\/2003\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Evidence confirms an anthropic origin of Amazonian Dark Earths<\/a>. <strong>EarthArXiv<\/strong> (<em>preprint<\/em>). 22 ene. 2021.<br \/>\nSCHMIDT. M. J. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/osf.io\/preprints\/socarxiv\/y53gx\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Archaeology and ethnography demonstrate a human origin for Amazonian Dark Earths<\/a>. <strong>SocArXiv<\/strong> (<em>preprint<\/em>). 14 feb. 2021<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un estudio pone en entredicho la tesis que postula que los pueblos precolombinos produjeron suelos f\u00e9rtiles en la Amazonia","protected":false},"author":13,"featured_media":394407,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[271],"coauthors":[101],"class_list":["post-393453","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-arqueologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/393453","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=393453"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/393453\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":394902,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/393453\/revisions\/394902"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/394407"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=393453"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=393453"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=393453"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=393453"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}