{"id":397584,"date":"2021-07-05T15:20:10","date_gmt":"2021-07-05T18:20:10","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=397584"},"modified":"2021-07-05T15:20:10","modified_gmt":"2021-07-05T18:20:10","slug":"perdidas-ocultas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/perdidas-ocultas\/","title":{"rendered":"P\u00e9rdidas ocultas"},"content":{"rendered":"<p>Desde finales de la d\u00e9cada de 1980, la superficie original cubierta por el Bosque Atl\u00e1ntico, uno de los biomas m\u00e1s amenazados de Brasil, se ha mantenido relativamente estable. Su extensi\u00f3n oscila entre 28 y 30 millones de hect\u00e1reas (ha), alrededor del 28 % de sus dimensiones originales. A partir de 2005, la recuperaci\u00f3n de la selva nativa incluso pas\u00f3 a ser ligeramente superior a la p\u00e9rdida forestal, generalmente en funci\u00f3n de la tala por la expansi\u00f3n de la frontera agr\u00edcola y ganadera. Pero lo que podr\u00eda ser una espl\u00e9ndida noticia oculta un panorama preocupante: los antiguos montes nativos siguen siendo talados a un ritmo preocupante y est\u00e1n perdiendo espacio frente a otros m\u00e1s j\u00f3venes, y este remozado progresivo de la cobertura forestal del Bosque Atl\u00e1ntico tiene efectos delet\u00e9reos para la biodiversidad y los servicios del ecosistema, es decir, los beneficios que provee la naturaleza. Esta es la conclusi\u00f3n principal de un art\u00edculo publicado en enero en la revista <em>Science Advances<\/em>.<\/p>\n<p>Por convenci\u00f3n, se consideran antiguas a las \u00e1reas de Bosque Atl\u00e1ntico que exist\u00edan en 1985, cuando se dio inicio al primer mapeo anual de este bioma. Desde entonces, los montes m\u00e1s antiguos vienen perdiendo terreno. En la actualidad, el 80 % de los montes nativos est\u00e1 compuesto por vegetaci\u00f3n con m\u00e1s de 30 a\u00f1os y un 20\u00a0% tiene menos de tres d\u00e9cadas de existencia (<em>v\u00e9ase el gr\u00e1fico<\/em>). Aunque alrededor del 80 % de las especies arb\u00f3reas resurge en las \u00e1reas recuperadas al cabo de 20 a\u00f1os, el tiempo necesario para que se recupere por completo la biodiversidad vegetal original se estima en m\u00e1s de un siglo.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/064-067_mata-atlantica_302-0-desktop.png\" data-tablet_size=\"670x503\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/064-067_mata-atlantica_302-0-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/064-067_mata-atlantica_302-0-desktop.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/064-067_mata-atlantica_302-0-mobile.png\" \/>\n  <\/picture>\n<p>Las antiguas selvas del Bosque Atl\u00e1ntico son insustituibles, puesto que muchas especies zool\u00f3gicas, bot\u00e1nicas y microorganismos dependen de h\u00e1bitats m\u00e1s maduros y menos alterados para su subsistencia. \u201cLos bosques con mayor biodiversidad son, en principio, m\u00e1s eficientes para proveer servicios de regulaci\u00f3n clim\u00e1tica, h\u00eddricos y de soporte de la producci\u00f3n agr\u00edcola, tales como la polinizaci\u00f3n y el control de las plagas\u201d, comenta el bi\u00f3logo Jean Paul Metzger, del Instituto de Biociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IB-USP), coordinador del grupo que redact\u00f3 el art\u00edculo. \u201cA diferencia de las \u00e1reas de selva madura, que ya almacenan grandes vol\u00famenes de carbono y de biodiversidad, los montes en proceso de recuperaci\u00f3n demoran muchos a\u00f1os o incluso d\u00e9cadas para llegar a ofrecer niveles similares de beneficios. En muchos casos eso no llega a ocurrir porque se van degradando a lo largo del proceso, debido a incendios, invasi\u00f3n de especies ex\u00f3ticas y otras inclemencias eventuales. Aquello que se pierde no siempre puede recuperarse\u201d, advierte el ingeniero agr\u00f3nomo Pedro Brancalion, de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq) de la USP en Piracicaba, coautor del art\u00edculo.<\/p>\n<p>\u201cLa hip\u00f3tesis que sostiene que tras siglos de deforestaci\u00f3n ininterrumpida, el Bosque Atl\u00e1ntico estar\u00eda recuperando m\u00e1s superficie de selva de la que pierde, es una verdad a medias\u201d, dice el ge\u00f3grafo Marcos Rosa, coordinador t\u00e9cnico del proyecto MapBiomas y autor principal del estudio. El MapBiomas es una iniciativa del Observat\u00f3rio do Clima, una organizaci\u00f3n no gubernamental (ONG) que agrupa a universidades, empresas de tecnolog\u00eda y otras entidades de la sociedad civil brasile\u00f1a, que se dedica a mapear el uso de las tierras en el pa\u00eds. \u201cCre\u00edamos que las selvas m\u00e1s antiguas de ese bioma ya estaban bien protegidas y el reto que se ten\u00eda por delante para el Bosque Atl\u00e1ntico era, principalmente, su restauraci\u00f3n. Notamos que la conservaci\u00f3n sigue siendo un problema y que la restauraci\u00f3n debe ir a la par de la protecci\u00f3n de la selva\u201d, explica Brancalion.<\/p>\n<div id=\"attachment_398051\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/064-067_mata-atlantica_302-1-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-398051 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/064-067_mata-atlantica_302-1-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"814\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/064-067_mata-atlantica_302-1-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/064-067_mata-atlantica_302-1-1140-250x179.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/064-067_mata-atlantica_302-1-1140-700x500.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/064-067_mata-atlantica_302-1-1140-120x86.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">SOS Mata Atl\u00e2ntica<\/span><\/a> \u00c1rea degradada del bioma, con claros en la vegetaci\u00f3n, en el estado de Santa Catarina<span class=\"media-credits\">SOS Mata Atl\u00e2ntica<\/span><\/p><\/div>\n<p>Este art\u00edculo forma parte de la tesis doctoral que Rosa defendi\u00f3 en febrero de este a\u00f1o en la USP y est\u00e1 vinculado a un proyecto tem\u00e1tico financiado en forma conjunta por la FAPESP y el Consejo Nacional de Investigaci\u00f3n Cient\u00edfica de los Pa\u00edses Bajos (NWO, por sus siglas en holand\u00e9s). Brancalion es el coordinador brasile\u00f1o de la iniciativa y Frans Bongers, de la Universidad de Wageningen, est\u00e1 al frente del proyecto en representaci\u00f3n de los Pa\u00edses Bajos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Rosa, si bien se ha verificado un incremento del porcentaje de cobertura vegetal nativa del Bosque Atl\u00e1ntico, la comparaci\u00f3n de im\u00e1genes satelitales entre los a\u00f1os 1990 y 2017 revel\u00f3 un alto \u00edndice de deforestaci\u00f3n en los montes m\u00e1s antiguos, particularmente en el norte del estado de Minas Gerais, en la frontera con Bah\u00eda, y en el centro-sur de Paran\u00e1 y Santa Catarina. En el mismo per\u00edodo tambi\u00e9n se registraron avances de la selva nativa, principalmente en el interior de los estados de Paran\u00e1 y S\u00e3o Paulo, en el sur de Minas Gerais y Esp\u00edrito Santo, en las costas de Pernambuco y Para\u00edba y en la regi\u00f3n serrana de R\u00edo de Janeiro. Pero esta recuperaci\u00f3n no compensa totalmente las p\u00e9rdidas.<\/p>\n<p>Para el cient\u00edfico de la computaci\u00f3n Milton Cezar Ribeiro, que est\u00e1 a cargo del Laboratorio de Ecolog\u00eda Espacial y Conservaci\u00f3n de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), campus de Rio Claro, lo m\u00e1s importante no es saber cu\u00e1nta superficie de selva hay, sino en qu\u00e9 estado se encuentra. Ribeiro se\u00f1ala que la capacidad de conservaci\u00f3n o recuperaci\u00f3n de la biodiversidad depende bastante del contexto en el que se inserta la vegetaci\u00f3n. \u201cLos fragmentos forestales m\u00e1s aislados padecen el llamado efecto de borde\u201d, dice el investigador, quien no particip\u00f3 en el estudio, a modo de ejemplo. \u201cLa interfaz del borde del fragmento forestal con las actividades humanas, como en el caso del pastoreo y la agricultura, genera un ambiente desfavorable para la conservaci\u00f3n de la fauna y de los procesos ecol\u00f3gicos\u201d.<\/p>\n<p>El avance de la fragmentaci\u00f3n forestal del Bosque Atl\u00e1ntico tambi\u00e9n fue un hallazgo de la nueva investigaci\u00f3n. Seg\u00fan el estudio, debido a los cambios en la cobertura vegetal nativa y en su distribuci\u00f3n espacial, se verific\u00f3 un aumento del aislamiento de los segmentos forestales en un 36,4 % de la superficie remanente del bioma. Para Ribeiro, el trabajo alcanza un nivel de detalle que no se hab\u00eda logrado en iniciativas anteriores. \u201cEn parte, esto se debe al aumento de la vegetaci\u00f3n en algunas regiones y, por otro lado, es el resultado de un mapeo m\u00e1s preciso, que tambi\u00e9n comput\u00f3 \u00e1reas menores\u201d, resalta el inform\u00e1tico. \u201cHasta ahora no sab\u00edamos en qu\u00e9 estado se encontraban los distintos segmentos del Bosque Atl\u00e1ntico, cu\u00e1l era su historia a lo largo del tiempo\u201d.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/064-067_mata-atlantica_302-1-desktop.png\" data-tablet_size=\"670x477\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/064-067_mata-atlantica_302-1-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/064-067_mata-atlantica_302-1-desktop.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/064-067_mata-atlantica_302-1-mobile.png\" \/>\n  <\/picture>\n<p>Esta descripci\u00f3n detallada fue posible merced al an\u00e1lisis del material recopilado y catalogado por el proyecto MapBiomas: m\u00e1s de 50.000 im\u00e1genes satelitales provistas en forma gratuita por la familia de sat\u00e9lites Landsat de la agencia espacial estadounidense (Nasa) y del Servicio Geol\u00f3gico de Estados Unidos (USGS). Las im\u00e1genes, que abarcan un per\u00edodo de m\u00e1s de 30 a\u00f1os, desde 1985 a 2019, ofrecen una resoluci\u00f3n de 30 metros y fueron clasificadas por medio de un algoritmo que se basa en el aprendizaje autom\u00e1tico. Para la elaboraci\u00f3n de este trabajo de mapeo y clasificaci\u00f3n de la cobertura vegetal, Rosa, quien es experto en geoprocesamiento, cont\u00f3 con la colaboraci\u00f3n de los integrantes del MapBiomas. \u201cLa propuesta para ejecutar la tesis a la par del MapBiomas surgi\u00f3 como una oportunidad para perfeccionar la base cient\u00edfica del proyecto\u201d, dice.<\/p>\n<p>El estudio es el primer resultado del proyecto tem\u00e1tico coordinado por Brancalion. El prop\u00f3sito del mismo es registrar todos los montes que surgieron durante las \u00faltimas tres d\u00e9cadas en el estado de S\u00e3o Paulo, ya sea mediante iniciativas de restauraci\u00f3n o por regeneraci\u00f3n natural, y evaluar los servicios ecosist\u00e9micos que ellas prestan, tales como la capacidad de acopiar carbono, conservar la biodiversidad y promover la infiltraci\u00f3n de agua en el suelo. \u201cEstudiaremos un conjunto de mil parcelas que se encuentran diseminadas por todo el estado, cada una de ellas con una superficie de 900 metros cuadrados [0,09 ha]. Aun con las restricciones que impuso la pandemia, ya hemos analizado 350 parcelas\u201d, informa el investigador de la Esalq.<\/p>\n<p>Para esta faena, el proyecto cuenta con alrededor de 100 integrantes, de los cuales, la quinta parte est\u00e1n abocadas a dar cumplimiento a las actividades de campo. Durante los per\u00edodos de menor virulencia de la pandemia, estos investigadores se organizan en equipos integrados por cinco personas, que antes de viajar se someten al test PCR para detectar el covid-19. Los grupos pasan 15 d\u00edas realizando trabajo de campo, adoptando todas las medidas de protecci\u00f3n contra el virus Sars-CoV-2. \u201cHasta ahora, ning\u00fan miembro de los equipos de campo se ha contagiado, pero ahora que el estado de S\u00e3o Paulo retorn\u00f3 a la fase m\u00e1s cr\u00edtica de la pandemia, hemos suspendido todas las actividades presenciales\u201d, comenta Brancalion. \u201cLa informaci\u00f3n recabada con este mapeo abre nuevas posibilidades de estudiar los datos de la din\u00e1mica de la deforestaci\u00f3n y regeneraci\u00f3n en un per\u00edodo de 30 a\u00f1os\u201d, analiza Metzger. \u201cTenemos al menos otros cinco o seis art\u00edculos listos para redactar y publicar, en los que se profundiza en los an\u00e1lisis de estos datos del MapBiomas\u201d<\/p>\n<p><strong>Menos biomasa<\/strong><br \/>\nMientras que el art\u00edculo en <em>Sciences Advances<\/em> advierte del declive de los montes m\u00e1s antiguos del Bosque Atl\u00e1ntico y sus consecuentes riesgos para la biodiversidad, otro estudio brasile\u00f1o, publicado en este caso en la revista <em>Nature Communications<\/em>, en diciembre de 2020, dimensiona el alcance de esta p\u00e9rdida: aproximadamente el 85 % de los fragmentos forestales del bioma exhibe una reducci\u00f3n de su biomasa y de la diversidad de especies de \u00e1rboles. Los tramos de bosque son menos densos y tienen menor biodiversidad bot\u00e1nica.<\/p>\n<p>Seg\u00fan consta en el estudio, coordinado por el ec\u00f3logo Renato Augusto Ferreira de Lima, quien realiza una pasant\u00eda posdoctoral en el IB-USP y es investigador asociado al proyecto tem\u00e1tico, las parcelas de vegetaci\u00f3n presentan entre un 25 % y un 32 % menos de biomasa, y un 23 % a un 31 % menos de especies. La estimaci\u00f3n se basa en la informaci\u00f3n recabada por 1.819 estudios de campo realizados por varios grupos de investigaci\u00f3n que fueron registrados en la plataforma TreeCo \u2013 Neotropical Tree Communities Database, un banco de datos sobre las comunidades de \u00e1rboles neotropicales creado por Lima en 2014.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nConocimiento y comprensi\u00f3n de las selvas recuperadas para beneficio de la gente y de la naturaleza \u2013 NewFor (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/104976\/compreendendo-florestas-restauradas-para-o-beneficio-das-pessoas-e-da-natureza-newfor\/?q=18\/18416-2\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 18\/18416-2<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Acuerdo<\/strong> NWO; <strong>Investigador responsable<\/strong> Pedro Brancalion (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 1.539.356,27<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nROSA, M. R. <em>et. al<\/em>. <a href=\"https:\/\/advances.sciencemag.org\/content\/7\/4\/eabc4547?faodatalab=2021-01-21-1\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Hidden destruction of older forests threatens Brazil\u2019s Atlantic Forest and challenges restoration programs<\/a>. <strong>Science Advances<\/strong>. 20 ene. 2021.<br \/>\nLIMA, R. A. F. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41467-020-20217-w\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">The erosion of biodiversity and biomass in the Atlantic Forest biodiversity hotspot<\/a>. <strong>Nature Communications<\/strong>. 11 dic. 2020.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El \u00e1rea cubierta por el Bosque Atl\u00e1ntico en Brasil se mantiene pr\u00e1cticamente estable desde hace 30 a\u00f1os, pero las selvas antiguas est\u00e1n perdiendo terreno frente a nuevas formaciones con menos biodiversidad y menores existencias de carbono","protected":false},"author":131,"featured_media":398047,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,269],"coauthors":[440],"class_list":["post-397584","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/397584","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/131"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=397584"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/397584\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":399799,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/397584\/revisions\/399799"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/398047"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=397584"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=397584"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=397584"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=397584"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}