{"id":399959,"date":"2021-07-13T13:22:47","date_gmt":"2021-07-13T16:22:47","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=399959"},"modified":"2021-07-13T13:22:47","modified_gmt":"2021-07-13T16:22:47","slug":"transparencia-para-generar-confianza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/transparencia-para-generar-confianza\/","title":{"rendered":"Transparencia para generar confianza"},"content":{"rendered":"<p>Un art\u00edculo publicado en el mes de abril en la revista cient\u00edfica <em>PLOS ONE<\/em> puso en jaque a algunas de las pol\u00edticas vigentes para prevenir los conflictos de intereses en la formulaci\u00f3n de las directrices para las pr\u00e1cticas cl\u00ednicas. Tales normas son actualizadas con frecuencia por las sociedades y organizaciones m\u00e9dicas de Estados Unidos y Europa, pero estas entidades no parecen disponer de herramientas para evitar la influencia de empresas o grupos, seg\u00fan consta en el estudio elaborado por investigadores de la Universidad Vanderbilt, en el estado de Tennessee (EE. UU.). \u201cEstas directrices tienen un gran impacto sobre la forma en que se practica la medicina en todo el mundo\u201d, dijo en el sitio web The Academic Times, el m\u00e9dico John Henry Brems, uno de los autores del trabajo. Adem\u00e1s de las pr\u00e1cticas m\u00e9dicas, explica, hasta las mismas compa\u00f1\u00edas de seguros se basan en este tipo de instrucciones para decidir qu\u00e9 gastos deben ser reembolsados.<\/p>\n<p>Los investigadores examinaron en internet las pol\u00edticas de conflicto de intereses de 46 organizaciones m\u00e9dicas responsables de las directrices y descubrieron que 10 de ellas ni siquiera divulgan lineamientos al respecto, entre ellas el Colegio Americano de Ginec\u00f3logos y Obstetras y la Sociedad Americana de Cirujanos de Colon y Recto. Solo una, la Asociaci\u00f3n Brit\u00e1nica de la Salud Sexual y VIH, segu\u00eda las siete normas de transparencia propuestas por la Academia de Medicina de Estados Unidos, entre las cuales sobresalen la necesidad de que cada experto que participe en la formulaci\u00f3n de las directrices informe antes de comenzar el trabajo de cualquier actividad que pueda poner en duda su imparcialidad y la prohibici\u00f3n de que quienes tengan intereses contrapuestos declarados cumplan funciones ejecutivas en los paneles.<\/p>\n<p>La sombra de los conflictos de intereses en las directrices, dice Brems, es suficiente para socavar la confianza del p\u00fablico en la ciencia; y a\u00f1ade que las recomendaciones de las distintas instituciones suelen ser divergentes. En el caso del c\u00e1ncer de mama, por ejemplo, las normas indican realizar mamograf\u00edas cada dos a\u00f1os a partir de los 40 a\u00f1os o a partir de los 50. \u201cEs absolutamente esencial saber si hay un conflicto de intereses que involucre a quienes formulan esos documentos\u201d, dice.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la definici\u00f3n del Comit\u00e9 Internacional de Editores de Revistas M\u00e9dicas, existe un conflicto cuando el juicio de un profesional sobre un inter\u00e9s primario, como lo es la interpretaci\u00f3n confiable de los datos de un experimento, puede verse influenciado por un inter\u00e9s secundario, como por ejemplo, los deseos del patrocinador privado del estudio. En la literatura cient\u00edfica hay varios ejemplos de auspiciantes de la investigaci\u00f3n que sesgan el dise\u00f1o y el an\u00e1lisis de los estudios y la forma en que se divulgan. Un art\u00edculo publicado en 2018 por m\u00e9dicos australianos en la revista <em>American Journal of Public Health<\/em> analiz\u00f3 los resultados de 36 estudios que trataban sobre investigaciones financiadas por las industrias del tabaco, el alcohol, el az\u00facar y el petr\u00f3leo, y lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que estos segmentos ayudaron a configurar la agenda cient\u00edfica en diversas \u00e1reas del conocimiento.<\/p>\n<p>Con todo, la existencia de un conflicto no significa que los resultados de un estudio sean err\u00f3neos o que sus autores hayan incurrido en un caso de mala conducta; si este fuera el caso, el trabajo ni siquiera deber\u00eda publicarse, aunque esto eventualmente ocurre. En cualquier caso, es esencial declarar el conflicto de intereses para que el evaluador de un proyecto de investigaci\u00f3n, el revisor de un <em>paper<\/em> o los lectores de un art\u00edculo est\u00e9n informados de la posibilidad de ciertos sesgos.<\/p>\n<blockquote><p>La declaraci\u00f3n de los conflictos de intereses es esencial para informar sobre el riesgo de parcialidad<\/p><\/blockquote>\n<p>El debate sobre la confiabilidad de las directrices no es nuevo. En 2004, un editorial en <em>New England Journal of Medicine<\/em> desliz\u00f3 cr\u00edticas al patrocinio privado de las directrices en casos de sepsis, que motivaron una reconfiguraci\u00f3n de las normas para el tratamiento de una infecci\u00f3n generalizada. En un caso reciente que no supuso un conflicto de intereses, el experto en nutrici\u00f3n Brian Wansink fue despedido de la Universidad Cornell en 2019 cuando se descubri\u00f3 que adulteraba las estad\u00edsticas en sus investigaciones. Hab\u00eda sido director del Centro de Promoci\u00f3n y Pol\u00edticas de Nutrici\u00f3n del gobierno estadounidense y coordin\u00f3 las U.S. Dietary Guidelines entre 2007 y 2009.<\/p>\n<p>El estudio de los investigadores de la Universidad Vanderbilt revela los esfuerzos m\u00e1s recientes puestos en pr\u00e1ctica para estudiar y combatir los conflictos de intereses en los ambientes m\u00e9dicos y acad\u00e9micos. En 2019, ProPublica, una organizaci\u00f3n period\u00edstica sin fines de lucro, cre\u00f3 una base de datos con declaraciones de conflicto de intereses de cient\u00edficos y m\u00e9dicos recopiladas de agencias cient\u00edficas de fomento e instituciones de investigaci\u00f3n de Estados Unidos. Ese trabajo revel\u00f3 que entre 2012 y 2019 se concedieron 188 millones de d\u00f3lares a investigadores que, en sus proyectos, declararon tener alg\u00fan v\u00ednculo con organizaciones con intereses econ\u00f3micos en el \u00e1rea en estudio. La base de datos de ProPublica fue \u00fatil no s\u00f3lo para aumentar la transparencia de la informaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n para rastrear a los investigadores que no declararon intereses contrapuestos. En colaboraci\u00f3n con el peri\u00f3dico <em>The New York Times<\/em>, la organizaci\u00f3n pudo identificar casos como el del onc\u00f3logo Jos\u00e9 Baselga, quien hace dos a\u00f1os fue destituido de su cargo como director m\u00e9dico del hospital Memorial Sloan Kettering Cancer Center, tras reconocer que no inform\u00f3 del apoyo de las empresas farmac\u00e9uticas y biotecnol\u00f3gicas en decenas de art\u00edculos cient\u00edficos de su autor\u00eda (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-conflicto-de-interes-hace-caer-al-director-de-un-hospital-de-investigacion\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa <em>FAPESP, edici\u00f3n n\u00ba 272<\/em><\/a>). Su comportamiento no guardaba ninguna relaci\u00f3n con las directrices de las pr\u00e1cticas cl\u00ednicas, sino todo lo contrario. Las normas que establecen la exigencia de divulgar los conflictos de intereses en los art\u00edculos fueron creadas por la Asociaci\u00f3n Americana para la Investigaci\u00f3n del C\u00e1ncer cuando el propio Baselga era su presidente, pero \u00e9l decidi\u00f3 no seguirlas.<\/p>\n<p>El temor que generan los conflictos de intereses generalmente est\u00e1 relacionado con la influencia de los patrocinadores en los resultados de las investigaciones. \u201cPero hay injerencias menos expl\u00edcitas que no siempre son debidamente informadas\u201d, dice el reumat\u00f3logo y experto en bio\u00e9tica Jos\u00e9 Marques Filho, autor de un art\u00edculo de revisi\u00f3n publicado en la <em>Revista Brasileira de Cl\u00ednica M\u00e9dica<\/em> sobre el problema en la relaci\u00f3n entre los m\u00e9dicos y la industria farmac\u00e9utica. Marques Filho, quien hasta hace poco era el coordinador de la Comisi\u00f3n de \u00c9tica de la Sociedad Brasile\u00f1a de Reumatolog\u00eda, se refiere, por ejemplo, al patrocinio de los fabricantes de medicamentos en la organizaci\u00f3n de congresos de sociedades m\u00e9dicas y cient\u00edficas, que considera una amenaza para la libertad acad\u00e9mica. \u201cNaturalmente, los patrocinadores ejercen un poder de intervenci\u00f3n sobre la agenda de los congresos\u201d, sostiene. \u201cTampoco es raro que ofrezcan facilidades para que un m\u00e9dico o investigador asista a conferencias internacionales por invitaci\u00f3n de los organizadores, lo que no constituye una influencia econ\u00f3mica directa. Esto genera un v\u00ednculo entre la empresa y el investigador que rara vez es informado\u201d.<\/p>\n<p>En Brasil existe una legislaci\u00f3n que pone un freno a este tipo de mala conducta. \u201cPero no es nueva y deber\u00eda actualizarse conforme al conocimiento que se ha ido acumulando sobre el tema\u201d, dice Marques Filho. Desde 1996, se encuentran en vigencia las resoluciones emitidas por el Consejo Nacional de Salud al respecto de las investigaciones que involucran a seres humanos, seg\u00fan las cuales, es necesario garantizar que no haya conflictos de intereses entre el investigador, los sujetos de los estudios y el patrocinador del proyecto. Una resoluci\u00f3n de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) emitida en el a\u00f1o 2000, determina que el patrocinio de un fabricante de medicamentos a simposios, congresos, conferencias y similares debe figurar en todos los documentos relacionados con los eventos. Tambi\u00e9n determina que el apoyo a los profesionales de la salud para participar en encuentros, ya sean a nivel local o en el exterior, no puede estar condicionado a la promoci\u00f3n de medicamentos.<\/p>\n<p>El concepto de conflicto de intereses se ha ido ampliando. Las revistas cient\u00edficas exigen desde hace tiempo que los autores de los <em>papers<\/em> firmen una declaraci\u00f3n en la que indiquen si tienen v\u00ednculos con instituciones potencialmente interesadas en los resultados de su estudio. Desde 2018, las revistas del grupo editorial <em>Nature<\/em> tambi\u00e9n empezaron a exigir que se den a conocer los v\u00ednculos no financieros, tales como la pertenencia a organizaciones no gubernamentales y grupos de presi\u00f3n, si los autores son asesores de entidades con fines de lucro o trabajan como consultores, por ejemplo, para organizaciones educativas. Se justifica tal exigencia en que el proceso cient\u00edfico est\u00e1 sometido a un escrutinio cada vez mayor y que la transparencia es la mejor manera de mantener la confianza del p\u00fablico. Es una preocupaci\u00f3n que va en aumento. Antes de 2001, las declaraciones no eran obligatorias y solo en los \u00faltimos a\u00f1os se ha comenzado a exig\u00edrselas a los autores de rese\u00f1as o art\u00edculos de opini\u00f3n.<\/p>\n<p>Hay otros flancos en la comunicaci\u00f3n cient\u00edfica, como los v\u00ednculos entre los autores y los revisores de las revistas encargados de evaluar el contenido de los art\u00edculos. La editorial suiza Frontiers, que publica m\u00e1s de 90 revistas cient\u00edficas de acceso abierto, ha desarrollado un <em>software<\/em> que utiliza la inteligencia artificial para examinar los art\u00edculos e identificar problemas relacionados con su integridad. El programa notifica cuando los autores de un manuscrito y los editores y revisores que est\u00e1n evaluando su contenido ya han firmado juntos otros art\u00edculos, una proximidad que puede hacer que la evaluaci\u00f3n sea subjetiva y configurar conflictos de intereses (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/inteligencia-artificial-en-la-revision-por-pares\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa <em>FAPESP, edici\u00f3n n\u00ba 299<\/em><\/a>). En tanto, la editorial Elsevier, que publica m\u00e1s de 3.000 revistas cient\u00edficas, elabor\u00f3 una gu\u00eda con normas tendientes a evitar estos problemas. Est\u00e1n prohibidos varios tipos de v\u00ednculos entre los revisores y los autores: no pueden haber publicado juntos un art\u00edculo en los tres a\u00f1os anteriores, tampoco pertenecer a un mismo departamento o tener v\u00ednculos personales o familiares. El trabajo en proyectos en colaboraci\u00f3n o la organizaci\u00f3n de conferencias cient\u00edficas en conjunto\u00a0 no constituyen un impedimento.<\/p>\n<div class=\"box\"><strong>El uso pol\u00edtico en la distribuci\u00f3n de las vacunas<\/strong><br \/>\n<em>Rodrigo de Oliveira Andrade<\/em><\/p>\n<p>Los pa\u00edses que se han puesto al frente de la lucha contra el covid-19, ya sea porque produjeron sus propias vacunas, o bien porque las adquirieron en grandes cantidades, est\u00e1n vali\u00e9ndose de los inmunizantes como una herramienta pol\u00edtica. Mientras que Estados Unidos ha ido acumulando dosis de diferentes fabricantes para uso interno, con miras a la inmunizaci\u00f3n de sus ciudadanos y al arranque de su econom\u00eda, las naciones emergentes utilizan las vacunas para ampliar su influencia geopol\u00edtica, \u201cfijando una soluci\u00f3n multilateral alternativa a la que ofrecen los pa\u00edses ricos\u201d, comenta Am\u00e2ncio Jorge Silva Nunes de Oliveira, del Centro de Estudios de las Negociaciones Internacionales del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IRI-USP).<\/p>\n<p>El primer pa\u00eds en hacer un uso pol\u00edtico de las vacunas fue China, que prometi\u00f3 ayuda a las naciones en desarrollo incluso antes haber comenzado a producir masivamente una vacuna segura y eficaz contra la enfermedad. En este caso, el prop\u00f3sito del gobierno chino apunta a mejorar su imagen y mostrarle al mundo que es una potencia capaz de hacerle frente a Estados Unidos en t\u00e9rminos cient\u00edficos. Tambi\u00e9n Rusia ha buscado sacar r\u00e9ditos geopol\u00edticos con su controvertida vacuna Sputnik V. Este inmunizante ha sido aprobado en 60 pa\u00edses, todos de medianos y bajos ingresos, en particular los del este europeo. \u201cPuede decirse que el inter\u00e9s ruso es el mismo que el de China, y consiste en ocupar los espacios vac\u00edos que ha dejado Estados Unidos en regiones como Am\u00e9rica Latina y \u00c1frica\u201d, dice Silva Nunes de Oliveira.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Cuba proyecta en las vacunas un camino para obtener beneficios pol\u00edticos y diplom\u00e1ticos. Esta isla con tan solo 11 millones de habitantes est\u00e1 trabajando actualmente en el desarrollo de cinco candidatas a vacunas. La m\u00e1s avanzada es la Soberana-2, de la empresa estatal de biotecnolog\u00eda BioCubaFarma, que se encuentra en la fase III de sus ensayos cl\u00ednicos. Desde el punto de vista interno, el gobierno cubano espera poder inmunizar a su poblaci\u00f3n. Desde una perspectiva geopol\u00edtica, espera asumir un protagonismo internacional, siendo el primer pa\u00eds latinoamericano en producir una vacuna contra el covid-19.<\/p>\n<p>La India produce actualmente alrededor de 2,5 millones de dosis diarias del inmunizante Covishield, desarrollado por la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, asociada al laboratorio farmac\u00e9utico anglo-sueco AstraZeneca. En el mes de enero, el pa\u00eds tambi\u00e9n aprob\u00f3 el uso de emergencia de la vacuna Covaxin, producida por la empresa Bharat Biotech, en colaboraci\u00f3n con el Instituto Nacional de Virolog\u00eda y el Consejo Indio de Investigaci\u00f3n M\u00e9dica. La disponibilidad de vacunas le permiti\u00f3 al pa\u00eds exportar millones de dosis a otras naciones vecinas, tales como Nepal, Sri Lanka y Bangladesh, para contrarrestar la influencia china en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cNo obstante, es posible que el aumento r\u00e9cord de los contagios en el pa\u00eds ponga en jaque a la estrategia india\u201d, comenta la polit\u00f3loga Maria Herminia Tavares de Almeida, del Centro Brasileiro de Pesquisa e Planejamento (Cebrap). \u201cLa India tal vez sea el pa\u00eds con los mayores problemas para conciliar la necesidad de inmunizar a su poblaci\u00f3n con sus intereses geopol\u00edticos\u201d. Hasta el 14 de abril, tan solo el 7,9 % de sus 1.400 millones de habitantes han sido inoculados con la vacuna contra el covid-19. El temor ante la escasez de dosis ha llevado al gobierno a suspender moment\u00e1neamente las exportaciones de la Covishield a finales de marzo.<\/p>\n<p>En Estados Unidos, dice Tavares de Almeida, la inmunizaci\u00f3n avanza r\u00e1pidamente y el presidente Joe Biden procura establecer un claro contraste con la manera de lidiar con la pandemia durante el gobierno anterior. \u201cLa estrategia del presidente Biden est\u00e1 enfocada en la pol\u00edtica interna\u201d, dice.<\/div>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nBREMS, J. H. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/journals.plos.org\/plosone\/article?id=10.1371\/journal.pone.0037413\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Analysis of conflict of interest policies among organizations producing clinical practice guidelines<\/a>. <strong>PLOS ONE<\/strong>. abr. 2021.<br \/>\nMARQUES FILHO,\u00a0 J. <a href=\"http:\/\/files.bvs.br\/upload\/S\/1679-1010\/2010\/v8n2\/a011.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">A dimens\u00e3o bio\u00e9tica dos conflitos de interesses na rela\u00e7\u00e3o entre m\u00e9dico e ind\u00fastria farmac\u00eautica<\/a>. <strong>Revista Brasileira de Cl\u00ednica M\u00e9dica<\/strong>. v.8, n\u00ba 2, p.148-53. 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Estudios abordan los conflictos de intereses en la ciencia m\u00e9dica","protected":false},"author":11,"featured_media":400108,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[299,316],"coauthors":[98],"class_list":["post-399959","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-politica-ct","tag-etica-es","tag-medicina-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/399959","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=399959"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/399959\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":400472,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/399959\/revisions\/400472"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/400108"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=399959"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=399959"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=399959"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=399959"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}