{"id":399962,"date":"2021-07-13T13:24:22","date_gmt":"2021-07-13T16:24:22","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=399962"},"modified":"2021-07-14T13:43:03","modified_gmt":"2021-07-14T16:43:03","slug":"lazos-de-familia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/lazos-de-familia\/","title":{"rendered":"Lazos de familia"},"content":{"rendered":"<p>Una caverna al pie de los Balcanes en la zona de Dryanovo, un municipio de 8.000 habitantes situado en la regi\u00f3n central de Bulgaria, alberga uno de los registros m\u00e1s antiguos de la presencia de seres humanos con rasgos modernos en Europa. Los cuatro fragmentos de huesos y un molar inferior desenterrados entre 2015 y 2018 en la cueva de Bacho Kiro pertenecen a tres <em>Homo sapiens<\/em> que vivieron hace entre 45.900 y 42.500 a\u00f1os. El an\u00e1lisis del genoma de esos f\u00f3siles, tarea que llev\u00f3 a cabo el grupo del paleogenetista sueco Svante P\u00e4\u00e4bo, del Instituto Max Planck de Antropolog\u00eda Evolutiva, con sede en Leipzig, Alemania, revela que esos humanos modernos eran h\u00edbridos. Fueron el resultado de una cruza entre <em>Homo sapiens<\/em> y sus parientes m\u00e1s cercanos, evolutivamente hablando, y en la actualidad extintos: los neandertales (<em>Homo neanderthalensis<\/em>), unos seres humanos arcaicos que surgieron entre 700.000 y 500.000 a\u00f1os atr\u00e1s en alg\u00fan lugar de Europa o de Asia y ten\u00edan un cuerpo m\u00e1s rechoncho, un rostro m\u00e1s protuberante y el cr\u00e1neo m\u00e1s bajo y alargado que el de las poblaciones humanas actuales.<\/p>\n<p>Hace entre 400.000 y 40.000 a\u00f1os, peque\u00f1os grupos de neandertales ocuparon una regi\u00f3n que hoy abarca Europa, el oeste de Asia y Medio Oriente. Con base en la secuenciaci\u00f3n gen\u00e9tica del genoma neandertal, en 2010, los datos gen\u00e9ticos a menudo sugieren que, en algunas de las ocasiones en que se encontraron, los <em>Homo sapiens<\/em> y los neandertales se reprodujeron y dejaron descendientes f\u00e9rtiles. Es por eso que las poblaciones humanas actuales cuyos ancestros no son exclusivamente africanos \u2013no hay evidencias de que los neandertales hayan vivido en \u00c1frica\u2013, contienen en su genoma algunos tramos de ADN neandertal. Los expertos sostienen que ese peque\u00f1o aporte ha dejado su influencia en ciertas caracter\u00edsticas de los seres humanos modernos. Varios estudios han asociado a los genes neandertales con ciertos rasgos ventajosos, como un sistema inmunitario m\u00e1s resistente, lo que le habr\u00eda permitido al <em>H. sapiens<\/em> sobrevivir a los pat\u00f3genos de nuevos ambientes y diseminarse por el planeta, o con desventajas, como un mayor riesgo de desarrollar enfermedades tales como la diabetes o la depresi\u00f3n.<\/p>\n<p>En el caso de Bacho Kiro, los tres <em>Homo sapiens<\/em> m\u00e1s antiguos de la cueva tuvieron entre sus ancestros a un neandertal no muy lejano \u2013un pentabuelo o hexabuelo\u2013, seg\u00fan un art\u00edculo publicado el 7 de abril en la revista <em>Nature<\/em> por el equipo de P\u00e4\u00e4bo, una autoridad mundial en el estudio de ADN antiguo. Como consecuencia de ello, de un 3,4\u00a0% a un 3,8 % del genoma de esos individuos era neandertal, un porcentaje mayor al que se encuentra en la actualidad (de un 1,8 % a un 2,6\u00a0%) en los seres humanos sin antepasados africanos. \u201cAhora disponemos de algunos de los genomas humanos m\u00e1s antiguos que existen\u201d, dijo la paleogenetista Mateja Hajdinjak, autora principal del art\u00edculo y actualmente investigadora en el Instituto Francis Crick, en el Reino Unido, a la revista <em>Nature<\/em>.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el 7 de abril, otro grupo del Instituto Max Planck, coordinado por el paleogenetista alem\u00e1n Johannes Krause, present\u00f3 en la revista <em>Nature Ecology &amp; Evolution<\/em> un nuevo c\u00e1lculo de la edad de otro f\u00f3sil de <em>H. sapiens<\/em> con ascendencia neandertal. En este caso se trata del cr\u00e1neo casi completo de una mujer, al cual se lo conoce como Zlat\u00fd k\u016f\u0148 (caballo dorado, en idioma checo), hallado a comienzos de la d\u00e9cada de 1950 en una cueva cercana a la ciudad de Praga, en la Rep\u00fablica Checa, a casi 1.500 kil\u00f3metros al noroeste de Bacho Kiro. Krause y sus colaboradores no lograron datar el cr\u00e1neo directamente con el m\u00e9todo del carbono 14, pero pudieron recuperar ADN. El an\u00e1lisis de los segmentos de origen neandertal permiti\u00f3 estimar la edad de Zlat\u00fd k\u016f\u0148, que habr\u00eda tenido un antepasado neandertal 80 generaciones atr\u00e1s (casi 2.000 a\u00f1os antes), en al menos 45.000 a\u00f1os.<\/p>\n<div id=\"attachment_400120\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/056-060_neandertal_303-2-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-400120 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/056-060_neandertal_303-2-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"814\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/056-060_neandertal_303-2-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/056-060_neandertal_303-2-1140-250x179.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/056-060_neandertal_303-2-1140-700x500.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/056-060_neandertal_303-2-1140-120x86.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Marek Janta\u010d <\/span><\/a> Zlat\u00fd k\u016f\u0148, el cr\u00e1neo hallado en la d\u00e9cada de 1950 en la Rep\u00fablica Checa, perteneci\u00f3 a un ser humano moderno de sexo femenino con ascendencia neandertal. Su edad se ha estimado ahora en m\u00e1s de 45.000 a\u00f1os<span class=\"media-credits\">Marek Janta\u010d <\/span><\/p><\/div>\n<p>Los f\u00f3siles tan antiguos de los seres humanos modernos rara vez se han encontrado fuera de \u00c1frica, donde habr\u00eda surgido la especie. Sin embargo, a partir de la publicaci\u00f3n de estos resultados, el total de f\u00f3siles de <em>H. sapiens<\/em> con m\u00e1s de 40.000 a\u00f1os y ancestros neandertales pas\u00f3, en un solo d\u00eda, de dos a seis ejemplares. A los de Bacho Kiro y al cr\u00e1neo de Zlat\u00fd k\u016f\u0148, se suman otros dos: un f\u00e9mur de 45.000 a\u00f1os hallado en 2008 en el poblado de Ust\u2019-Ishim, en el oeste de Siberia, y una mand\u00edbula denominada Oase 1, de entre 37.000 y 42.000 a\u00f1os, que fue encontrada en 2003 en una cueva del sudoeste de Rumania. El hombre de Ust\u2019-Ishim, como se lo llam\u00f3, tuvo un antepasado neandertal entre 8.000 y 13.000 a\u00f1os antes (es decir, entre 53.000 y 58.000 a\u00f1os atr\u00e1s), mientras que Oase 1, con un 9 % de ADN neandertal, es un descendiente de una cruza que hab\u00eda tenido lugar menos de seis generaciones antes.<\/p>\n<p>\u201cEl descubrimiento de que los humanos modernos del Pleistoceno Superior exhiben sistem\u00e1ticamente evidencias de antepasados neandertales recientes sugiere que ese patr\u00f3n de mestizaje no era una excepci\u00f3n, sino la regla\u201d, escribi\u00f3 el paleogenetista Carles Lalueza-Fox, del Instituto de Biolog\u00eda Evolutiva, en Barcelona, Espa\u00f1a, en un comentario al respecto de los dos trabajos, tambi\u00e9n publicado en <em>Nature Ecology &amp; Evolution<\/em>. Curiosamente, seg\u00fan recuerda el investigador espa\u00f1ol, hasta ahora solo se ha registrado el flujo de genes de neandertales hacia el <em>H. sapiens<\/em>. \u201cEs posible que los humanos modernos hayan podido tolerar h\u00edbridos, pero los neandertales no. O bien que los grupos de estos \u00faltimos hayan rechazado socialmente a los individuos mestizos\u201d, supone Lalueza-Fox.<\/p>\n<p>La hip\u00f3tesis que plantea una coexistencia entre el <em>H. sapiens<\/em> y el <em>H. neanderthalensis<\/em> no es una novedad. Antes de los estudios del ADN antiguo, ya exist\u00edan evidencias arqueol\u00f3gicas de dicha coexistencia en Medio Oriente y en Europa. Otras cuevas en Israel y en Jordania conservan vestigios de una ocupaci\u00f3n sucesiva de ambas especies. Adem\u00e1s, algunos f\u00f3siles, como el de un ni\u00f1o hallado en el refugio de Lagar Velho, en Portugal, presentaban rasgos mixtos de <em>H. sapiens<\/em> y neandertal. \u201cLos datos gen\u00e9ticos actuales permiten vislumbrar un panorama complejo de migraciones del <em>H. sapiens<\/em> hacia Europa, ad\u00f3nde arribaron hace unos 45.000 a\u00f1os\u201d, comenta la bioantrop\u00f3loga Mecedes Okumura, coordinadora del Laboratorio de Estudios de la Evoluci\u00f3n Humana de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP).<\/p>\n<p>El rastreo del \u00e1rbol geneal\u00f3gico de los hom\u00ednidos y la determinaci\u00f3n de c\u00f3mo se relacion\u00f3 cada especie con las otras del mismo g\u00e9nero no constituyen una tarea sencilla. Los f\u00f3siles antiguos son escasos y, cuando se los encuentra, resulta dif\u00edcil recuperar material gen\u00e9tico. Los hallazgos de los \u00faltimos a\u00f1os sugieren que el <em>H. sapiens<\/em> surgi\u00f3 en el norte de \u00c1frica hace alrededor de 300.000 a\u00f1os, pero solo mucho despu\u00e9s se expandi\u00f3 hacia otros continentes. Los f\u00f3siles se\u00f1alan al menos tres migraciones principales desde este continente: la primera hace poco m\u00e1s de 100.000 a\u00f1os hacia Medio Oriente (donde habr\u00edan coincidido con los neandertales), la segunda hace entre 70.000 y 50.000 a\u00f1os, hacia el sur de Asia, y la tercera, alrededor de 60.000 a\u00f1os atr\u00e1s, en direcci\u00f3n al centro-norte de Asia y a Europa, donde nuevamente se toparon con grupos de <em>H. neanderthalensis<\/em>. \u201cEs probable que durante estas migraciones algunas de las poblaciones humanas hayan tenido un mayor contacto con neandertales, mientras que otras no los hayan hallado. Esto justificar\u00eda por qu\u00e9 solo algunos esqueletos presentan evidencias de mestizaje\u201d, explica Okumura.<\/p>\n<div id=\"attachment_400116\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/056-060_neandertal_303-1-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-400116 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/056-060_neandertal_303-1-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"814\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/056-060_neandertal_303-1-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/056-060_neandertal_303-1-1140-250x179.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/056-060_neandertal_303-1-1140-700x500.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/056-060_neandertal_303-1-1140-120x86.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Tsenka Tsanova, MPI-EVA Leipzig<\/span><\/a> En la cueva de Bacho Kiro, en Bulgaria, los arque\u00f3logos excavan la capa del terreno en donde se hallaron cuatro huesos fosilizados de Homo sapiens con una edad estimada entre 45.900 y 42.500 a\u00f1os<span class=\"media-credits\">Tsenka Tsanova, MPI-EVA Leipzig<\/span><\/p><\/div>\n<p>La existencia de varias oleadas migratorias tambi\u00e9n ayuda a entender por qu\u00e9 tan solo algunos de los <em>H. sapiens<\/em> m\u00e1s antiguos que vivieron fuera de \u00c1frica conservan un cierto parentesco con los seres humanos actuales. Los datos indican que los f\u00f3siles de Bacho Kiro, al igual que el hombre de Ust\u2019-Ishim y Oase 1, guardan similitudes gen\u00e9ticas con las poblaciones del este asi\u00e1tico y de Am\u00e9rica, pero no con las de Europa. Esto sugiere que ser\u00edan representantes de una poblaci\u00f3n que inicialmente se disemin\u00f3 por el continente europeo y asi\u00e1tico y posteriormente desapareci\u00f3 de Europa. En tanto, el f\u00f3sil de Zlat\u00fd k\u016f\u0148 no comparte caracter\u00edsticas gen\u00e9ticas con las poblaciones de la actualidad. En este caso, se cree que habr\u00eda pertenecido a un grupo de <em>H. sapiens<\/em> que interactu\u00f3 con neandertales y posteriormente se extingui\u00f3.<\/p>\n<p>Los estudios arqueol\u00f3gicos y gen\u00e9ticos de los \u00faltimos a\u00f1os han contribuido a disipar la creencia largamente sostenida de que los neandertales habr\u00edan sido una especie m\u00e1s primitiva y menos h\u00e1bil que el <em>H. sapiens<\/em>. Ligeramente m\u00e1s altos, m\u00e1s fuertes y con un cerebro de un tama\u00f1o algo mayor, estos cazaban presas de gran tama\u00f1o, fabricaban herramientas sofisticadas (lanzas, hachas, cuchillos y anzuelos) y trenzaban cuerdas con fibras vegetales (posiblemente tambi\u00e9n fabricaban vestimentas). Los vestigios hallados en cavernas indican que conoc\u00edan el uso de plantas medicinales, produc\u00edan representaciones simb\u00f3licas (pinturas en las paredes de las cuevas y estructuras utilizando estalagmitas) y sepultaban a sus muertos. Todo esto antes que los humanos modernos salieran de \u00c1frica.<\/p>\n<p>Aunque la mayor parte del conocimiento sobre los neandertales lo han producido extranjeros, investigadores brasile\u00f1os tambi\u00e9n han hecho su aporte para conocer c\u00f3mo habr\u00edan sido esos parientes cercanos. Ni bien se decodific\u00f3 el genoma neandertal, en 2010, el grupo coordinado por los genetistas Francisco Salzano (1928-2018) y Maria C\u00e1tira Bortolini, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), elabor\u00f3 un trabajo donde sugieren que, desde el punto de vista gen\u00e9tico, los neandertales no habr\u00edan sido demasiado diferentes al <em>H. sapiens<\/em>.<\/p>\n<p>La genetista T\u00e1bita H\u00fcnemeier, en ese entonces estudiante de doctorado en la UFRGS y actualmente investigadora en la USP, compar\u00f3 las caracter\u00edsticas en los humanos modernos y en los neandertales de la regi\u00f3n g\u00e9nica HACNS1, asociada a la capacidad de locomoci\u00f3n b\u00edpeda y a la destreza manual. Se le atribuye a este segmento del genoma, que encuentra una expresi\u00f3n mayor en los pies y en las manos, la habilidad del <em>H. sapiens<\/em> para efectuar el movimiento de pinza con los dedos pulgar e \u00edndice, fundamental para los movimientos de precisi\u00f3n. Seg\u00fan consta en los resultados publicados en 2010 en la revista <em>American Journal of Physical Anthropology<\/em>, esa regi\u00f3n es id\u00e9ntica en los seres humanos modernos y en los arcaicos, lo que indica que ambos tendr\u00edan potencial como para alcanzar un nivel similar de habilidad. \u201cLa versi\u00f3n presente en ambos grupos habr\u00eda sido seleccionada antes del surgimiento de los representantes del g\u00e9nero <em>Homo<\/em>\u201d, comenta H\u00fcnemeier.<\/p>\n<div id=\"attachment_400124\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/056-060_neandertal_303-3-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-400124 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/056-060_neandertal_303-3-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"814\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/056-060_neandertal_303-3-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/056-060_neandertal_303-3-1140-250x179.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/056-060_neandertal_303-3-1140-700x500.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/056-060_neandertal_303-3-1140-120x86.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Pacal Goetgheluck\/Science Photo Libraray\/Fotoarena<\/span><\/a> El cr\u00e1neo del <em>H. neanderthalensis<\/em> (<em>a la izq<\/em>.) es mayor y m\u00e1s alargado que el del <em>H. sapiens<\/em> (<em>a la der<\/em>.)<span class=\"media-credits\">Pacal Goetgheluck\/Science Photo Libraray\/Fotoarena<\/span><\/p><\/div>\n<p>La investigadora Vanesa Paix\u00e3o-Cortes, actualmente en la Universidad Federal de Bah\u00eda (UFBA), y en aquella \u00e9poca tambi\u00e9n alumna de doctorado en el grupo de la UFRGS, se propuso poner a prueba la hip\u00f3tesis com\u00fan en el entorno cient\u00edfico que consideraba a los neandertales menos inteligentes que el <em>H. sapiens<\/em>. Para ello analiz\u00f3 162 genes que, en los primates, est\u00e1n asociados a la formaci\u00f3n del cerebro y, en cierto modo, con la inteligencia. De ellos, 51 eran exclusivos del g\u00e9nero <em>Homo<\/em> y presentaban 93 mutaciones. En los neandertales, no hab\u00eda datos disponibles para tan solo 25 de esas mutaciones. El resto eran id\u00e9nticas a las de los humanos modernos, seg\u00fan consta en los resultados publicados en 2013 en <em>American Journal of Human Biology<\/em>. \u201cSi tomamos en cuenta los antecedentes gen\u00e9ticos, no hallamos diferencias que permitan afirmar que una de las dos especies podr\u00eda ser m\u00e1s inteligente que la otra\u201d, dice Paix\u00e3o-Cortes.<\/p>\n<p>En un estudio que sali\u00f3 publicado en febrero de este a\u00f1o en la revista <em>Science<\/em>, el neurocient\u00edfico brasile\u00f1o Alysson Muotri y su equipo de la Universidad de California en San Diego (EE. UU.), arribaron a un resultado diferente. Ellos emplearon una t\u00e9cnica de edici\u00f3n g\u00e9nica para crear minicerebros (\u00f3rganos en miniatura que simulan cerebros) conteniendo un gen neandertal en lugar de su equivalente humano moderno. Los minicerebros con el gen arcaico se desarrollaron m\u00e1s r\u00e1pido que los que ten\u00edan el gen de los seres humanos modernos, pero no crecieron tanto, posiblemente porque registraban una proliferaci\u00f3n m\u00e1s lenta de las neuronas y un \u00edndice mayor de muerte celular. Adem\u00e1s, ten\u00edan menos prote\u00ednas asociadas a las conexiones (sinapsis) entre las neuronas, se\u00f1al de una red m\u00e1s simple y menos eficiente de transmisi\u00f3n de informaci\u00f3n. \u201cNuestra hip\u00f3tesis plantea que las redes neuronales del cerebro humano se han vuelto mucho m\u00e1s complejas a lo largo de la evoluci\u00f3n\u201d, explic\u00f3 Muotri en el art\u00edculo intitulado \u201cEl cerebro de los neandertales en el laboratorio\u201d, publicado en el sitio web de <em>Pesquisa FAPESP<\/em>.<\/p>\n<p>Otro trabajo del grupo de Rio Grande do Sul sirvi\u00f3 para desechar la idea de que los neandertales eran siempre pelirrojos y de ojos claros. Tres mujeres neandertales cuyos f\u00f3siles fueron encontrados en Croacia formaban parte de la muestra del estudio, que analiz\u00f3 en los seres humanos modernos y arcaicos las variaciones de 67 genes asociados a la pigmentaci\u00f3n de la piel, los ojos y los cabellos. Los resultados, publicados en 2012 en <em>American Journal of Human Biology<\/em>, refieren que una de ellas era pelirroja y de tez clara, mientras que las otras eran morenas, con la piel y el cabello m\u00e1s oscuros. Todas ten\u00edan ojos marrones (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/a-cor-da-pele-escrita-no-dna\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 193<\/em><\/a>).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/056-060_neandertal_303-0-img.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"670\" height=\"630\" class=\"size-full wp-image-401343 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/056-060_neandertal_303-0-img.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/056-060_neandertal_303-0-img.png 670w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/056-060_neandertal_303-0-img-250x235.png 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/056-060_neandertal_303-0-img-120x113.png 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 670px) 100vw, 670px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Si se dejan de lado las cuestiones referentes a similitudes e inteligencia, resulta cada vez m\u00e1s evidente que la peque\u00f1a contribuci\u00f3n neandertal \u2013en promedio, un 2 %\u2013 al genoma del <em>H. sapiens<\/em> tuvo influencia sobre algunas de las caracter\u00edsticas de los seres humanos modernos. En 2017, el grupo coordinado por el genetista Joshua Akey, en ese entonces en la Universidad de Washington, en Seattle (EE. UU.), determin\u00f3 que esta herencia neandertal no est\u00e1 silenciada. Seg\u00fan ese trabajo, publicado en la revista <em>Cell<\/em>, por lo menos un 25 % de los genes neandertales incorporados en el genoma humano se encuentra activo en distintos grados en los diversos tejidos del cuerpo.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, decenas de estudios han asociado a los genes neandertales con la manifestaci\u00f3n de rasgos m\u00e1s ventajosos o un mayor riesgo de desarrollar enfermedades. Los genes neandertales han sido asociados a la capacidad de los seres humanos actuales para vivir a gran altura, una mayor fertilidad y un menor riesgo de padecer hemorragias entre las mujeres. Pero tambi\u00e9n a una probabilidad mayor de desarrollar diabetes, esquizofrenia, depresi\u00f3n y lupus o incluso a un umbral menor de resistencia al dolor. Recientemente, P\u00e4\u00e4bo y Hugo Zeberg, un colaborador del Instituto Karolinska, en Suecia, presentaron resultados donde muestran que las personas con un segmento del cromosoma 3 heredado de los neandertales corren un riesgo mayor de morir por covid-19, mientras que aquellos individuos que poseen un tramo de origen neandertal en el cromosoma 12 estar\u00edan un poco m\u00e1s protegidos de la enfermedad cuando se infectan con el virus.<\/p>\n<p>Con todo, el mayor aporte neandertal parece haber sido proporcionarle mayor solidez al sistema inmunitario. En 2018, tambi\u00e9n en la revista <em>Cell<\/em>, los bi\u00f3logos David Enard, de la Universidad de Arizona, y Dmitri Petrov, de la Universidad Stanford, ambas en Estados Unidos, demostraron que diversos genes heredados de los neandertales confieren protecci\u00f3n contra los virus, lo que podr\u00eda haber resultado fundamental para la supervivencia de los seres humanos modernos, tras su salida de \u00c1frica. Tal como recordaron Akey y sus colaboradores en 2017, los neandertales se extinguieron hace unos 40.000 a\u00f1os, pero gran parte de su ADN sigue vivo en los seres humanos actuales, configurando la biolog\u00eda humana.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nHAJDINJAK, M. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41586-021-03335-3\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Initial Upper Palaeolithic humans in Europe had recent Neanderthal ancestry<\/a>. <strong>Nature<\/strong>. 7 abr. 2021.<br \/>\nPR\u00dcFER, K. et al. <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41559-021-01443-x\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">A genome sequence from a modern human skull over 45,000 years old from Zlat\u00fd k\u016f\u0148 in Czechia<\/a>. <strong>Nature Ecology &amp; Evolution<\/strong>. 7 abr. 2021.<br \/>\nH\u00dcNEMEIER, T. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/abs\/10.1002\/ajpa.21378\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Brief communication: Population data support the adaptive nature of HACNS1 sapiens\/neandertal-chimpanzee differences in a limb expression domain<\/a>. <strong>American Journal of Physical Anthropology<\/strong>. v. 143, n. 3, p. 478-81. Nov. 2010.<br \/>\nPAIX\u00c3O-CORTES, V. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/abs\/10.1002\/ajhb.22426\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">The cognitive ability of extinct hominins: bringing down the hierarchy using genomic evidences<\/a>. <strong>American Journal of Human Biology<\/strong>. v. 25, n. 5, p. 702-5. 2013.<br \/>\nTRUJILLO, C. A. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/science.sciencemag.org\/content\/371\/6530\/eaax2537.abstract?casa_token=nssTReX0YskAAAAA:o9cwm23JWjFjZ3tPvLkXQPu4ZiHtONCW5ZMrcOgIDQO8RsJuVjfJ7-4iNAqtpUCMdeh0OC4Met_GEwk\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Reintroduction of the archaic variant of NOVA1 in cortical organoids alters neurodevelopment<\/a>. <strong>Science<\/strong>. 12 feb. 2021.<br \/>\nCERQUEIRA, C. C. S.<em> et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/abs\/10.1002\/ajhb.22263\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Predicting Homo pigmentation phenotype through genomic data: from Neanderthal to James Watson<\/a>. <strong>American Journal of Human Biology<\/strong>. v. 24, n. 5, p. 705-9. Sept-Oct. 2012.<br \/>\nMCCOY, R. C. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0092867417301289\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Impacts of Neanderthal-introgressed sequences on the landscape of human gene expression<\/a>. <strong>Cell<\/strong>. v. 168, n. 5, p. 916-27. 27 feb. 2017.<br \/>\nENARD, D. y PETROV, D. A. <a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S009286741831095X\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Evidence that RNA Viruses Drove Adaptive Introgression between Neanderthals and Modern<\/a>. <strong>Cell<\/strong>. v. 175, n. 2, p. 360-71. 4 oct. 2018.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Hace alrededor de 46.000 a\u00f1os, los seres humanos modernos ya habitaban en el coraz\u00f3n de Europa y ten\u00edan hijos con los neandertales","protected":false},"author":16,"featured_media":400112,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[300,306],"coauthors":[105],"class_list":["post-399962","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-evolucion","tag-genetica-es","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/399962","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=399962"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/399962\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":401447,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/399962\/revisions\/401447"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/400112"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=399962"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=399962"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=399962"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=399962"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}