{"id":399979,"date":"2021-07-13T13:47:39","date_gmt":"2021-07-13T16:47:39","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=399979"},"modified":"2021-07-13T13:47:39","modified_gmt":"2021-07-13T16:47:39","slug":"la-observacion-del-otro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-observacion-del-otro\/","title":{"rendered":"La observaci\u00f3n del otro"},"content":{"rendered":"<p>La exhibici\u00f3n de seres humanos como una atracci\u00f3n est\u00e1 reconocida como un episodio hist\u00f3rico que expresa el peso del racismo en los imperios coloniales a lo largo del siglo XIX y hasta mediados del siglo XX. El estudio de este fen\u00f3meno, que se ha abordado desde el concepto de \u201czool\u00f3gicos humanos\u201d, ha cobrado fuerza en todo el mundo en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas y saca a la luz todo un campo de pr\u00e1cticas de dominaci\u00f3n, clasificaci\u00f3n y estigmatizaci\u00f3n del otro. Al mismo tiempo, revela que los mecanismos de estas pr\u00e1cticas impulsaron el discurso cient\u00edfico, el gusto por el espect\u00e1culo y la aplicaci\u00f3n de nuevas tecnolog\u00edas, en particular, la fotograf\u00eda.<\/p>\n<p>A partir de im\u00e1genes producidas en el apogeo de la \u00e9poca de los zool\u00f3gicos humanos, la historiadora de la fotograf\u00eda Sandra Koutsoukos visibiliza en su libro recientemente publicado <em>Zool\u00f3gicos humanos: Gente em exibi\u00e7\u00e3o no tempo do imperialismo<\/em> (editorial Unicamp) las vidas y las relaciones de los individuos exhibidos como curiosidad y tomados como objeto de estudio. Su investigaci\u00f3n, fruto de una pasant\u00eda posdoctoral financiada por la FAPESP, apunta no solo a los fen\u00f3menos claramente inspirados en los jardines zool\u00f3gicos, sino tambi\u00e9n a los \u201cespect\u00e1culos de variedades\u201d y a los pacientes de hospitales expuestos a la indiscreci\u00f3n del p\u00fablico.<\/p>\n<p>Durante la segunda mitad del siglo XIX, la fotograf\u00eda se transform\u00f3 en una herramienta com\u00fan con la que muchos profesionales registraban su propio trabajo: el cient\u00edfico que med\u00eda a las personas y sus cr\u00e1neos para clasificarlas seg\u00fan aquellos aspectos que se consideraban inherentes a las razas; el empresario de espect\u00e1culos que pugnaba por ganar el inter\u00e9s del p\u00fablico recurriendo a tarjetas postales; el m\u00e9dico que catalogaba casos infrecuentes. Con base en este material documentado o publicitario, la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica pudo reconstruir gran parte del contexto objetivo y subjetivo en el que se plasm\u00f3 el registro visual.<\/p>\n<p>\u201cUna fotograf\u00eda, por s\u00ed misma, no revela totalmente una historia, empero, le facilita al investigador la oportunidad de indagar en la misma\u201d, dice Koutsoukos. \u201cPara ello se necesita contemplar lo que aparece en el retrato, reparar en la expresi\u00f3n y la postura del modelo, en su indumentaria, en los objetos presentes y en la composici\u00f3n de la escena, pero tambi\u00e9n hay que percibir aquello que no ha sido registrado, pensar en lo extracampo\u201d, explica. Al an\u00e1lisis formal de las elecciones, tales como la composici\u00f3n, el escenario y la postura, se suma el estudio del contexto hist\u00f3rico, de los principios cient\u00edficos e ideas sociales del per\u00edodo. \u201cEl estudio de las im\u00e1genes implica siempre un trayecto multidisciplinario, que abarca historia, antropolog\u00eda y, obviamente, historia de la fotograf\u00eda, ya que este fue el medio utilizado como instrumento para registrar diversos estudios considerados cient\u00edficos en aquella \u00e9poca, para el registro del mundo colonial y las exhibiciones de personas, y para la producci\u00f3n de fotograf\u00edas de recuerdo\u201d, dice Koutsoukos.<\/p>\n<p>Para el libro, el punto de partida fue un conjunto de fotograf\u00edas halladas en la biblioteca p\u00fablica de la ciudad de Chicago (EE. UU.), en 2007, en el marco de unas investigaciones sobre la Exposici\u00f3n Universal de 1893. \u201cFue entonces cuando me percat\u00e9 de los grupos que se exhib\u00edan, en particular, los 67 dahomeyanos [nativos del actual Ben\u00edn] instalados en una aldea \u2018nativa\u2019 y exhibidos como el pueblo m\u00e1s \u2018primitivo\u2019 de la muestra\u201d, recuerda. En la colecci\u00f3n de la Biblioteca del Congreso, en Washington, hab\u00eda una que retrataba a cuatro dahomeyanos cargando una especie de hamaca y, sentado en ella, iba uno de los organizadores de la exposici\u00f3n. \u201cEl hombre blanco era transportado del mismo modo que vemos en nuestra iconograf\u00eda de los tiempos de la esclavitud, cuando los esclavos llevaban as\u00ed a sus amos. El t\u00edtulo que se le dio fue: <em>Can\u00edbales cargando a su amo<\/em>\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_400200\" style=\"max-width: 1210px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/084-087_zoos-humanos_303-3-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-400200 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/084-087_zoos-humanos_303-3-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"610\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/084-087_zoos-humanos_303-3-1140.jpg 1200w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/084-087_zoos-humanos_303-3-1140-250x127.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/084-087_zoos-humanos_303-3-1140-700x356.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/084-087_zoos-humanos_303-3-1140-120x61.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Joaquim Ayres\/Museo Etnogr\u00e1fico de Berl\u00edn<\/span><\/a> Imagen de un grupo de abor\u00edgenes que formaba parte de la Exposici\u00f3n Antropol\u00f3gica Brasile\u00f1a de 1882, en R\u00edo de Janeiro<span class=\"media-credits\">Joaquim Ayres\/Museo Etnogr\u00e1fico de Berl\u00edn<\/span><\/p><\/div>\n<p>El zool\u00f3gico humano y otras pr\u00e1cticas similares que, a menudo, han sido tratadas con ese mismo r\u00f3tulo, forman parte de una historial extendida que \u201chace de la alteridad humana un trofeo\u201d, tal como lo expresa el historiador italiano Guido Abbattista, de la Universidad de Trieste, en Italia. Los exploradores europeos que arribaron a Am\u00e9rica a partir de finales del siglo XV, habitualmente llevaban consigo individuos o familias completas del continente para exhibirlos en sus pa\u00edses de origen.<\/p>\n<p>Uno de los casos m\u00e1s conocidos es el de Sarah Baartman (1789-1815), miembro de la etnia Khoikhoi, de Sud\u00e1frica, que fue tomada como objeto tanto por el mundo del espect\u00e1culo como por la ciencia: fue exhibida en Londres y en Par\u00eds, suscit\u00f3 el inter\u00e9s de naturalistas en Francia y, tras su muerte, fue sometida a disecci\u00f3n.<\/p>\n<p>El \u201czool\u00f3gico humano\u201d en su sentido m\u00e1s literal, es decir, con la exhibici\u00f3n de individuos, familias y grupos m\u00e1s numerosos en ambientes montados para simular sus entornos de vida originarios, trae a colaci\u00f3n, especialmente, al alem\u00e1n Carl Hagenbeck (1844-1913). Proveedor de animales salvajes para los jardines zool\u00f3gicos y circos, Hagenbeck fue conocido como el creador de estos espacios \u201cmodernos\u201d, donde las exhibiciones tienen lugar en ambientes simulados, en vez de jaulas. No obstante, en 1874, Hagenbeck fue m\u00e1s all\u00e1: en la ciudad de Hamburgo, arm\u00f3 una exhibici\u00f3n con individuos pertenecientes a pueblos de Laponia (samis) y de Samoa.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os despu\u00e9s, el naturalista Albert Geoffroy Saint-Hilaire (1835-1919) organiz\u00f3 \u201cespect\u00e1culos etnol\u00f3gicos\u201d en el Jard\u00edn de Aclimataci\u00f3n de Par\u00eds, con inuits y nubios tra\u00eddos desde Sud\u00e1n. El \u00e9xito de espectadores motiv\u00f3 la realizaci\u00f3n de 30 eventos de ese tipo en la ciudad, que prosiguieron hasta 1912. Seg\u00fan Abbattista, esa modalidad de exhibici\u00f3n impuso nuevos conceptos est\u00e9ticos y foment\u00f3 aspectos del racismo t\u00edpicos de la \u00e9poca, pero \u201ctodos sus elementos principales tienen origen en los comienzos del per\u00edodo colonial: la cosificaci\u00f3n de los seres humanos, su uso para satisfacer la curiosidad, pero tambi\u00e9n como evidencia de discursos ideol\u00f3gicos, religiosos o seculares, y tambi\u00e9n como trofeos para exhibir en romer\u00edas\u201d, dijo, en una entrevista concedida a <em>Pesquisa FAPESP<\/em>.<\/p>\n<p>En Brasil, ese fen\u00f3meno no pas\u00f3 de largo. En 1882, la Exposici\u00f3n Antropol\u00f3gica Brasile\u00f1a, en R\u00edo de Janeiro, exhibi\u00f3 a un grupo de ind\u00edgenas a los que en la \u00e9poca se los denominaba botocudos. Los siete individuos fueron llevados desde el poblado de Mutum, en la cuenca del r\u00edo Doce, hasta la por entonces capital del Imperio, donde fueron expuestos en una muestra que cont\u00f3 con gran afluencia de p\u00fablico. Se los someti\u00f3 a pruebas antropom\u00e9tricas y, seg\u00fan los relatos de la \u00e9poca, adelgazaron notoriamente.<\/p>\n<div id=\"attachment_400192\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/084-087_zoos-humanos_303-1-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-400192 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/084-087_zoos-humanos_303-1-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"787\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/084-087_zoos-humanos_303-1-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/084-087_zoos-humanos_303-1-1140-250x173.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/084-087_zoos-humanos_303-1-1140-700x483.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/084-087_zoos-humanos_303-1-1140-120x83.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Autor desconocido\/Wikimedia Commons<\/span><\/a> Tarjeta postal de 1899 que registra una exhibici\u00f3n en una feria de atracciones<span class=\"media-credits\">Autor desconocido\/Wikimedia Commons<\/span><\/p><\/div>\n<p>A diferencia de las exposiciones europeas, en el caso brasile\u00f1o no se trataba de la representaci\u00f3n del imperio colonial plasmado en continentes alejados. Brasil, independiente desde hac\u00eda apenas 60 a\u00f1os, expon\u00eda a residentes de su propio territorio. \u201cAh\u00ed es donde surgen entonces las contradicciones de la exhibici\u00f3n de un \u2018otro\u2019 interno\u201d, dice la soci\u00f3loga y antrop\u00f3loga Marina Cavalcante Vieira, de la Universidad del Estado de R\u00edo de Janeiro (Uerj). En Europa, los espect\u00e1culos giraban en torno al contraste entre \u201ccivilizados\u201d y \u201cprimitivos\u201d. En tanto, en Brasil, la Exposici\u00f3n Antropol\u00f3gica \u201cprocuraba construir la imagen de un pa\u00eds moderno, en contraposici\u00f3n con los botocudos, considerados brav\u00edos, at\u00e1vicos y aviesos a la civilizaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>La antrop\u00f3loga se\u00f1ala que esa misma exposici\u00f3n fue presentada en Londres al a\u00f1o siguiente, con impacto en la opini\u00f3n p\u00fablica brasile\u00f1a, ofuscada por el hecho de que se representara al pa\u00eds, asoci\u00e1ndolo con los ind\u00edgenas. \u201cLa imagen est\u00e1 fragmentada. Si la exposici\u00f3n, cuando tuvo lugar en R\u00edo de Janeiro, cre\u00f3 un espejo a partir del cual Brasil comenz\u00f3 a verse a s\u00ed mismo como lo opuesto a los botocudos, la exhibici\u00f3n londinense impone un segundo espejo que conturba la autoimagen: \u2018\u00bfQu\u00e9 van a pensar de nosotros por all\u00e1 afuera?\u2019\u201d, dice.<\/p>\n<p>La justificaci\u00f3n esgrimida para exhibir seres humanos como espect\u00e1culo era, por lo general, la difusi\u00f3n del saber. Se invitaba al p\u00fablico europeo a ver c\u00f3mo viv\u00edan y c\u00f3mo eran aquellos pueblos e individuos ex\u00f3ticos. \u201cLos zool\u00f3gicos humanos se instalaron en teatros, circos, museos, exposiciones universales y jardines zool\u00f3gicos, pero no solo se los promocionaba como un espect\u00e1culo de entretenimiento: tambi\u00e9n se los tildaba como fuentes de conocimiento\u201d, se\u00f1ala Vieira.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la antrop\u00f3loga, la indiferenciaci\u00f3n entre ciencia y espect\u00e1culo no ha sido un an\u00e1lisis realizado con posterioridad o una mera abstracci\u00f3n, sino un elemento explotado por los propios organizadores de los eventos: en los registros de las exposiciones que constan en archivos alemanes, se han hallado informes de visitas escolares a las exposiciones de personas que organizaba Hagenbeck.<\/p>\n<p>Pese a que no tuvieron el mismo componente colonial y racial, los casos de \u201cespect\u00e1culos de aberraciones\u201d y de patolog\u00edas exhib\u00edan un funcionamiento similar. Koutsoukos menciona la historia de Joseph Merrick (1862-1890), afectado de neurofibromatosis, que m\u00e1s tarde ser\u00eda retratada en el filme <em>El hombre elefante<\/em> (1980), de David Lynch. Merrick era exhibido en <em>freak shows<\/em> en Inglaterra, pero sus presentaciones fueron consideradas de excesivo mal gusto y la polic\u00eda las prohibi\u00f3. Tras eso, qued\u00f3 instalado en un hospital de Londres, se lo exhib\u00eda en congresos m\u00e9dicos y era visitado por personalidades de la alta sociedad, curiosos por ver sus deformidades. \u201cA la salida, al igual que en los espect\u00e1culos de fen\u00f3menos, el visitante pod\u00eda adquirir una foto de recuerdo\u201d, relata Koutsoukos.<\/p>\n<div id=\"attachment_400196\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/084-087_zoos-humanos_303-2-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-400196 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/084-087_zoos-humanos_303-2-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"1820\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/084-087_zoos-humanos_303-2-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/084-087_zoos-humanos_303-2-1140-250x399.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/084-087_zoos-humanos_303-2-1140-700x1118.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/084-087_zoos-humanos_303-2-1140-962x1536.jpg 962w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/084-087_zoos-humanos_303-2-1140-120x192.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Autor desconocido\/Wikimedia Commons<\/span><\/a> <em>Souvenir<\/em> de Abomah: la mujer m\u00e1s alta del mundo<span class=\"media-credits\">Autor desconocido\/Wikimedia Commons<\/span><\/p><\/div>\n<p>En su tesis doctoral, intitulada \u201cFiguraciones primitivistas, tr\u00e1nsitos de lo ex\u00f3tico por los museos, el cine y los zool\u00f3gicos humanos\u201d, defendida en 2019 en la Uerj, Vieira tambi\u00e9n aborda el tema de los zool\u00f3gicos humanos a partir de la imagen. La antrop\u00f3loga demuestra la existencia de fuertes v\u00ednculos entre las exposiciones y un arte naciente hacia el final del siglo XIX, centrado en la tecnolog\u00eda de la imagen: el cine. \u201cLos zool\u00f3gicos humanos eran espect\u00e1culos masivos consolidados. Lo que hicieron los pioneros del cine fue apuntar sus c\u00e1maras hacia temas que ya despertaban el entusiasmo del p\u00fablico\u201d, dice.<\/p>\n<p>\u201cDesde su origen, subyace cierta simbiosis con los zool\u00f3gicos humanos, que anticipan narrativas, guiones y escenograf\u00edas posteriormente explotados por el cine. Las giras de exhibici\u00f3n de las compa\u00f1\u00edas extranjeras le permit\u00edan al p\u00fablico viajar sin salir de casa. La invenci\u00f3n del cine radicaliza esa posibilidad\u201d, dice, a\u00f1adiendo que la crisis econ\u00f3mica posterior a la Primera Guerra Mundial, en Alemania, se tradujo en una disminuci\u00f3n del p\u00fablico que asist\u00eda a las exposiciones e impuls\u00f3 a los empresarios y compa\u00f1\u00edas de espect\u00e1culos a migrar hacia las producciones cinematogr\u00e1ficas, \u201cincorporando los conocimientos de su antiguo <em>m\u00e9tier<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Al fen\u00f3meno de los zool\u00f3gicos humanos se lo asocia con el per\u00edodo anterior a la Primera Guerra, al apogeo del colonialismo, una \u00e9poca de m\u00faltiples exposiciones universales. No obstante, en 1958, una capital europea \u2013Bruselas, en B\u00e9lgica\u2013 fue testigo de un evento de esas caracter\u00edsticas. Tras una protesta de estudiantes congoleses, la exposici\u00f3n fue desmontada r\u00e1pidamente.<\/p>\n<p>A decir verdad, ese no fue el \u00faltimo caso. En las \u00faltimas d\u00e9cadas, se registraron una serie de episodios que se asemejan a las antiguas exhibiciones. En 2005, en Augsburgo (Alemania), se present\u00f3 una exposici\u00f3n con distintos grupos \u00e9tnicos en una \u201caldea africana\u201d. En 2007, en Seattle (EE. UU.), un sector del jard\u00edn zool\u00f3gico dedicado a la sabana tambi\u00e9n exhibi\u00f3 un montaje artificial de una aldea con individuos de la etnia mas\u00e1i. Hubo casos similares en Congo y en Tailandia.<\/p>\n<p>Para Koutsoukos, estos episodios demuestran que \u201cla historia que se relata en <em>Zool\u00f3gicos humanos<\/em> no forma parte de un pasado lejano\u201d. La investigadora considera que su estudio constituye una invitaci\u00f3n a la reflexi\u00f3n sobre \u201cla relaci\u00f3n entre el racismo actual y el de aquella \u00e9poca\u201d. Esta reflexi\u00f3n tambi\u00e9n es un elemento de fondo en el inter\u00e9s que las ciencias humanas han demostrado por el tema en los \u00faltimos 20 a\u00f1os, dice Abbattista. El foco principal ha sido el debate acerca del legado colonial. En ese sentido, dos hitos importantes ocurrieron en Francia. En 2004, la editorial La D\u00e9couverte public\u00f3 el libro <em>Zoos humains: Au temps des exhibitions humaines <\/em>(Zool\u00f3gicos humanos. La \u00e9poca de las exposiciones humanas), editado por un grupo de historiadores de diversas universidades del pa\u00eds. En tanto, en 2011, se organiz\u00f3 la exposici\u00f3n <em>La invenci\u00f3n de lo salvaje: Exhibiciones<\/em>, en el museo del muelle Branly \u2013 Jacques Chirac, en Par\u00eds.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nExhibici\u00f3n de personas. Espect\u00e1culo y ciencia en las fotograf\u00edas de las exposiciones del siglo XIX y comienzos del siglo XX (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/53138\/exibindo-gente-espetaculo-e-ciencia-em-fotografias-das-exposicoes-do-seculo-xix-e-inicio-do-xx\/?q=08\/56372-5\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 08\/56372-5<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Beca posdoctoral; <strong>Investigadora responsable<\/strong> Iara Lis Franco Schiavinatto (Unicamp); <strong>Beneficiaria<\/strong> Sandra Sofia Machado Koutsoukos; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 190.829,78<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nVIEIRA, M. C. \u201c<a href=\"https:\/\/journals.openedition.org\/horizontes\/3023\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">A Exposi\u00e7\u00e3o Antropol\u00f3gica Brasileira de 1882 e a exibi\u00e7\u00e3o de \u00edndios botocudos: performances de primeiro contato em um caso de zool\u00f3gico humano brasileiro<\/a>\u201d. En: <strong>Horizontes Antropol\u00f3gicos<\/strong>, Porto Alegre, a\u00f1o 25, n\u00ba 53, pp. 317-357, ene\/abr 2019.<br \/>\nVIEIRA, M. C. \u201c<a href=\"https:\/\/www.seer.ufal.br\/index.php\/revistamundau\/article\/view\/3517\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Modernismo Primitivista: as influ\u00eancias de cole\u00e7\u00f5es etnogr\u00e1ficas e zool\u00f3gicos humanos sobre a est\u00e9tica expressionista<\/a>\u201d. En: <strong>Revista Munda\u00fa<\/strong>, v. 3, pp. 12-34, 2007.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Libro<\/strong><br \/>\nKOUTSOUKOS, S. S. M. Zool\u00f3gicos Humanos: gente em exibi\u00e7\u00e3o na era do imperialismo. Campinas: <strong>Editora Unicamp<\/strong>, 2020.<br \/>\n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Una investigadora analiza el fen\u00f3meno de los zool\u00f3gicos humanos partiendo de registros fotogr\u00e1ficos","protected":false},"author":613,"featured_media":400188,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[270],"coauthors":[1619],"class_list":["post-399979","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-humanidades-es","tag-antropologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/399979","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/613"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=399979"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/399979\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":401402,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/399979\/revisions\/401402"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/400188"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=399979"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=399979"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=399979"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=399979"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}