{"id":404895,"date":"2021-08-05T19:23:50","date_gmt":"2021-08-05T22:23:50","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=404895"},"modified":"2021-08-05T19:29:43","modified_gmt":"2021-08-05T22:29:43","slug":"el-primer-lazo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-primer-lazo\/","title":{"rendered":"El primer lazo"},"content":{"rendered":"<p>Th\u00e9o, un peque\u00f1o de 1 a\u00f1o y 11 meses que vive con sus padres en un barrio del extremo oeste de la ciudad de S\u00e3o Paulo, tuvo una ma\u00f1ana ajetreada el martes 18 de mayo. Arrib\u00f3 a las diez al complejo educativo Educand\u00e1rio Dom Duarte, una instituci\u00f3n que ofrece educaci\u00f3n infantil para ni\u00f1os carenciados, adem\u00e1s de educaci\u00f3n para el trabajo destinada a adolescentes y cursos de alfabetizaci\u00f3n para adultos, administrada por la organizaci\u00f3n social Liga Solid\u00e1ria. En una de las casonas de esta antigua finca transformada en laboratorio por investigadores de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), Th\u00e9o, acompa\u00f1ado por su madre, Carolina Nogueira, y su padre, Diego Cruz, ejecut\u00f3 durante las tres horas siguientes una serie de actividades tendientes a evaluar su desarrollo f\u00edsico, emocional y cognitivo. Subi\u00f3 y baj\u00f3 escaleras, arroj\u00f3 pelotas, jug\u00f3 con un autito, encastr\u00f3 piezas y observ\u00f3 figuras de animales y objetos mientras interactuaba con la psic\u00f3loga Maria Lucimar de Oliveira. Luego, se someti\u00f3 tambi\u00e9n un examen que registra la actividad el\u00e9ctrica del cerebro y, simult\u00e1neamente, observaba en un monitor una exhibici\u00f3n alternada de una fotograf\u00eda de su madre y la de una mujer desconocida. En la v\u00edspera, Carolina hab\u00eda respondido una bater\u00eda de preguntas sobre su salud y sus emociones, como as\u00ed tambi\u00e9n referentes al bienestar y el desarrollo de su hijo.<\/p>\n<p>La serie de pruebas y cuestionarios forma parte de la \u00faltima etapa de evaluaci\u00f3n que atraviesan los participantes del programa Primeros Lazos, que, en su etapa actual, monitorea desde hace casi tres a\u00f1os a 167 madres en situaci\u00f3n de vulnerabilidad socioecon\u00f3mica de la zona oeste de la capital paulista que quedaron embarazadas en la adolescencia. El proyecto, creado por psiquiatras, psic\u00f3logos y enfermeros de la USP, consiste en la realizaci\u00f3n de alrededor de 60 visitas al hogar de las chicas que est\u00e1n a punto de ser madres por primera vez. Dicho seguimiento se inicia al comienzo del embarazo y contin\u00faa hasta que el ni\u00f1o cumple 2 a\u00f1os.<\/p>\n<p>En la primera fase del proyecto, que concluy\u00f3 en 2018, participaron 80 madres, de las cuales 57 lo cumplieron hasta su finalizaci\u00f3n; las otras abandonaron el acompa\u00f1amiento porque perdieron a sus beb\u00e9s o se mudaron. Una mitad fue seleccionada en forma aleatoria para continuar cumpliendo con los cuidados prenatales y el seguimiento de sus hijos en la Unidad B\u00e1sica de Salud (UBS) de su zona, mientras que la otra mitad fue asignada a un grupo que, adem\u00e1s de esos mismos cuidados, recibi\u00f3 la visita domiciliaria de enfermeras con la misi\u00f3n de orientarlas. En tres instancias de la gestaci\u00f3n y cuando los beb\u00e9s cumplieron 3, 6, 12, 18 y 24 meses, todas eran evaluadas por una psic\u00f3loga que no conoc\u00eda qui\u00e9nes hab\u00edan recibido las visitas o no. \u201cLa sola charla con las psic\u00f3logas ya fue importante, pues me llev\u00f3 a advertir detalles claves para el desarrollo de Th\u00e9o se me hubieran pasado por alto\u201d, relata Carolina, quien ingres\u00f3 al programa con 20 a\u00f1os y ahora tiene 22.<\/p>\n<p>Los resultados iniciales son alentadores. Los datos que comienzan a publicarse en revistas cient\u00edficas indican que las participantes del grupo que fue objeto de la intervenci\u00f3n se sent\u00edan mejor con la maternidad, y un porcentaje elevado de ellas hab\u00eda desarrollado el h\u00e1bito de contarles cuentos o cantarles a sus beb\u00e9s, adem\u00e1s de mostrarles libros. En general, los hijos de esas mujeres tambi\u00e9n pudieron establecer una relaci\u00f3n de mayor confianza con sus madres y se mostraban m\u00e1s seguros ante situaciones adversas. A los 2 a\u00f1os de vida, tambi\u00e9n se expresaban mejor se\u00f1alando objetos y hablando.<\/p>\n<p>\u201cSon resultados estimulantes\u201d, dice el psiquiatra Guilherme Polanczyk, docente de la Facultad de Medicina de la USP y coordinador del programa Primeros Lazos, auspiciado por la FAPESP, por el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq), por la organizaci\u00f3n Grand Challenges Canad\u00e1 y por las Fundaciones Maria Cec\u00edlia Souto Vidigal y Bill &amp; Melinda Gates, adem\u00e1s de la empresa Companhia Brasileira de Metalurgia e Minera\u00e7\u00e3o. Polanczyk considera importante que estos cambios se produzcan durante los primeros dos a\u00f1os de vida, un momento clave del desarrollo infantil con un impacto comprobado en el rendimiento escolar, el nivel educativo, la salud f\u00edsica y mental e incluso sobre el nivel de remuneraci\u00f3n en la edad adulta. \u201cCont\u00e1bamos con evidencias de la eficacia de proyectos similares en otros pa\u00edses. Pero faltaban datos que evaluaran nuestra realidad y, en particular, con gestantes adolescentes\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_404503\" style=\"max-width: 1210px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/056-059_psiquiatria_304-1-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-404503 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/056-059_psiquiatria_304-1-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"470\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/056-059_psiquiatria_304-1-1140.jpg 1200w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/056-059_psiquiatria_304-1-1140-250x98.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/056-059_psiquiatria_304-1-1140-700x274.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/056-059_psiquiatria_304-1-1140-120x47.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/a> El ni\u00f1o fue sometido a una evaluaci\u00f3n de sus habilidades cognitivas y a un examen de electroencefalograf\u00eda para analizar la madurez de sus redes neuronales&#8230;<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/p><\/div>\n<p>El embarazo en la adolescencia es un fen\u00f3meno t\u00edpico de los pa\u00edses de mediano y bajo desarrollo econ\u00f3mico y se considera un factor de perpetuaci\u00f3n de la pobreza. Las chicas de las poblaciones m\u00e1s pobres suelen quedar embarazadas por primera vez durante la adolescencia. Sus hijos, a su vez, tienen un desarrollo menor de las habilidades ling\u00fc\u00edsticas, cognitivas y de interacci\u00f3n social que los de las mujeres m\u00e1s maduras. Seg\u00fan un documento difundido en 2015 por el Fondo de Poblaci\u00f3n de las Naciones Unidas (UNFPA), cada a\u00f1o quedan embarazadas en todo el mundo alrededor de 18 millones de muchachas de entre 10 y 19 a\u00f1os de edad, casi siempre dentro de un matrimonio. La mitad de esos embarazos se producen en Brasil y otros seis pa\u00edses. Aqu\u00ed, de los 2,8 millones de mujeres que dieron a luz a un hijo en 2019, casi 420.000 (el 15 % del total) eran adolescentes.<\/p>\n<p>La adolescencia, en s\u00ed misma, es una etapa problem\u00e1tica de la vida, signada por r\u00e1pidas transformaciones. Las emociones son inestables y el cerebro sufre cambios importantes: las conexiones que menos utiliza entre sus c\u00e9lulas son eliminadas, mientras que otras, asociadas al razonamiento y al control de los impulsos, se afianzan. Hay estudios que sugieren que las madres adolescentes suelen ser menos atentas a las necesidades del beb\u00e9 y los estimulan menos, lo que aumenta la posibilidad de que sus hijos se transformen en ni\u00f1os m\u00e1s inseguros, dependientes y ansiosos.<\/p>\n<p>El objetivo de Primeros Lazos es preparar a esas muchachas para cuidar su propia salud y estimular la formaci\u00f3n de habilidades para atender a sus beb\u00e9s y promover su desarrollo pleno. Los estudios que analizan el resultado de esta implementaci\u00f3n piloto apuntan a entender si la orientaci\u00f3n permanente con el equipo de enfermer\u00eda es mejor que brindar solamente el cuidado prenatal y el monitoreo habitual.<\/p>\n<p>En cada visita, una enfermera del equipo conversa con la adolescente sobre un tema diferente, entre m\u00e1s de 50 que se abordan a lo largo de esos casi tres a\u00f1os. Se habla de la aceptaci\u00f3n del embarazo, de la lactancia, el parto y el desarrollo del ni\u00f1o. Tambi\u00e9n se abordan las futuras alteraciones de la rutina y la identificaci\u00f3n de las quejas\u00a0 y necesidades del beb\u00e9, adem\u00e1s de un estilo de vida saludable, las relaciones familiares, la vida sexual y los planes para el futuro. \u201cQueremos ayudar a estas madres a que comprendan el momento que est\u00e1n viviendo y a desarrollar, con los recursos que tienen a su disposici\u00f3n, los v\u00ednculos m\u00e1s adecuados posibles con el ni\u00f1o\u201d, dice Lislaine Fracolli, docente de la Escuela de Enfermer\u00eda de la USP y responsable de la creaci\u00f3n del protocolo de implementaci\u00f3n del proyecto.<\/p>\n<p>El programa Primeros Lazos, ideado por el psiquiatra Euripedes Miguel, tambi\u00e9n de la FM-USP, se inspir\u00f3 en dos programas estadounidenses centrados en las gestantes primerizas: Nurse-Family Partnership (NFP) y Minding the Baby. En ambos hay enfermeros \u2013y, a veces, asistentes sociales\u2013 que visitan a las mujeres a partir del embarazo o enseguida despu\u00e9s del parto para promover acciones sanitarias y de cuidado que ayuden a mejorar el desarrollo f\u00edsico, cognitivo y social de los ni\u00f1os. El prop\u00f3sito es, adem\u00e1s de brindarle apoyo a las embarazadas, lograr que los padres est\u00e9n m\u00e1s atentos y sean capaces de responder a las necesidades f\u00edsicas y emocionales de los beb\u00e9s para que estos se sientan amados y protegidos.<\/p>\n<div id=\"attachment_404507\" style=\"max-width: 1210px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/056-059_psiquiatria_304-2-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-404507 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/056-059_psiquiatria_304-2-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"269\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/056-059_psiquiatria_304-2-1140.jpg 1200w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/056-059_psiquiatria_304-2-1140-250x56.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/056-059_psiquiatria_304-2-1140-700x157.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/056-059_psiquiatria_304-2-1140-120x27.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/a> &#8230;y se le efectuaron pruebas de lenguaje, respuestas emocionales y motricidad<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/p><\/div>\n<p>Uno de los pilares te\u00f3ricos de Primeros Lazos es la teor\u00eda del apego, propuesta en la d\u00e9cada de 1960 por el brit\u00e1nico John Bowlby (1907-1990) y su colaboradora estadounidense Mary Ainsworth (1913-1999). De acuerdo con esta teor\u00eda, durante los primeros meses de vida el beb\u00e9 establece conexiones emocionales m\u00e1s intensas con sus cuidadores principales, que, por lo general, son la madre y el padre. Solo m\u00e1s adelante surgen lazos con otras personas del entorno. La calidad de este v\u00ednculo inicial, que est\u00e1 condicionado por el ambiente f\u00edsico y social en el que vive el ni\u00f1o, ayuda a modelar la forma en la que se relacionar\u00e1 con el mundo.<\/p>\n<p>Las madres que responden en forma adecuada a las necesidades del hijo lo estimulan a sentirse m\u00e1s seguro y a tornarse m\u00e1s independiente: en general, estos hijos se convierten en adultos m\u00e1s aut\u00f3nomos, capaces de explorar el mundo con mayor confianza y de relacionarse con otras personas, soportando bien las frustraciones. Si las necesidades f\u00edsicas o emocionales del ni\u00f1o son ignoradas por su cuidador, o no son satisfechas de manera adecuada, pueden establecerse formas de apego menos favorables para el desarrollo, que, a menudo, dan lugar a adultos m\u00e1s desconfiados o inseguros.<\/p>\n<p>Puede que existan razones biol\u00f3gicas detr\u00e1s de este comportamiento. En experimentos que se llevaron a cabo con ratas en la d\u00e9cada de 1990, el psiquiatra Michael Meaney, de la Universidad McGill, en Canad\u00e1, demostr\u00f3 que el tipo de cuidado materno que se brinda tan pronto como comienza la vida ayuda a modelar la forma en que el cerebro responde a las situaciones que generan estr\u00e9s y ansiedad. Las cr\u00edas que recib\u00edan m\u00e1s atenci\u00f3n (lamidas de acicalado) de sus madres se transformaban en adultos menos temerosos ante lo desconocido que las ratas menos acicaladas. Los primeros pose\u00edan menos receptores para las hormonas que generan ansiedad y m\u00e1s para los compuestos tranquilizantes en una regi\u00f3n cerebral (am\u00edgdala) relacionada con el procesamiento de emociones tales como el miedo.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, Meaney y su grupo constataron que ese comportamiento era producto del patr\u00f3n de activaci\u00f3n de los genes, que pod\u00eda ser revertido mediante modificaciones del ambiente. Tras permanecer durante un breve per\u00edodo con sus madres, las cr\u00edas de las ratas que cuidaban bien de su prole fueron colocadas para que crezcan junto a hembras poco esmeradas en su atenci\u00f3n y se tornaron ansiosas. Las ratitas nacidas de hembras con poca propensi\u00f3n al cuidado pasaron a ser criadas por ratas m\u00e1s diligentes y se convirtieron en animales m\u00e1s calmados. Estos resultados, publicados en 2004 en la revista <em>Nature Medicine<\/em>, propiciaron la idea de que las intervenciones en una etapa inicial de la vida, como las efectuadas en los programas de visitas, tienen potencial para alterar el curso del desarrollo.<\/p>\n<p>En una evaluaci\u00f3n de 56 duplas de madres con sus beb\u00e9s que concluyeron la primera fase del programa Primeros Lazos, Fernanda Alarc\u00e3o, una psic\u00f3loga que llev\u00f3 a cabo una pasant\u00eda posdoctoral junto al equipo, comprob\u00f3 que el programa aument\u00f3 el desarrollo de un v\u00ednculo seguro entre las adolescentes y sus hijos. Al cumplir el primer a\u00f1o de vida, el 65 % de los hijos de las adolescentes que recibieron la visita de las enfermeras presentaban una forma de v\u00ednculo m\u00e1s sano con sus madres, un porcentaje similar al que se observa entre las madres m\u00e1s maduras, seg\u00fan refiere un art\u00edculo que sali\u00f3 publicado el 12 de abril en la revista <em>Developmental Science<\/em>. Este porcentaje es casi dos veces mayor que el registrado entre los ni\u00f1os cuyas madres solamente fueron atendidas en las UBS (un 36 %). Estudios internacionales hab\u00edan demostrado que, entre los beb\u00e9s de madres adolescentes, un porcentaje menor, aproximadamente un 30 %, desarrollan un v\u00ednculo seguro. \u201cCon el programa de orientaci\u00f3n para las madres, la frecuencia de ese apego seguro lleg\u00f3 a los niveles que se registran entre las madres que no son vulnerables\u201d, relata Alarc\u00e3o.<\/p>\n<p>Las evaluaciones preliminares que surgen de los ex\u00e1menes de electroencefalograf\u00eda, que miden la actividad el\u00e9ctrica en el cerebro, apuntan que, a los 6 meses, el cerebro de los beb\u00e9s cuyas madres recibieron orientaci\u00f3n extra respond\u00eda con mayor rapidez a la presencia materna. \u201cLos datos sugieren que ellos ten\u00edan una mayor conexi\u00f3n con la madre que los del grupo que no recibi\u00f3 las visitas\u201d, comenta la neurocient\u00edfica escocesa Elizabeth Shepard, tambi\u00e9n integrante del equipo, que ahora est\u00e1 repitiendo esas pruebas con un n\u00famero mayor de participantes. A los 12 meses, esos ni\u00f1os tambi\u00e9n permanec\u00edan m\u00e1s calmados al interactuar con otras personas. En un trabajo previo, publicado en 2019 en la revista <em>Biological Psychiatry<\/em>, Shepard hab\u00eda verificado que los hijos de las adolescentes m\u00e1s ansiosas y con menor nivel educativo llegaban a su primer a\u00f1o de vida con un desarrollo cognitivo menor.<\/p>\n<p>En otro an\u00e1lisis, el psic\u00f3logo Daniel Fatori, quien realiz\u00f3 una pasant\u00eda posdoctoral en el equipo, compar\u00f3 el desempe\u00f1o de los hijos de las mujeres de los dos grupos en diversas \u00e1reas del desarrollo y a distintas edades. A los 2 a\u00f1os, los ni\u00f1os cuyas madres hab\u00edan sido visitadas por las enfermeras presentaban mejor capacidad de expresi\u00f3n que los integrantes del otro grupo. Balbuceaban con mayor asiduidad e intentaban articular vocablos en la interacci\u00f3n con sus madres, adem\u00e1s de responder mejor a la comunicaci\u00f3n materna. Tambi\u00e9n ten\u00edan m\u00e1s capacidad para se\u00f1alar objetos del entorno, seg\u00fan consta en un art\u00edculo enviado para su publicaci\u00f3n en una revista cient\u00edfica. Estas madres, a su vez, eran emocionalmente m\u00e1s estables y atentas a las demandas de los hijos y los estimulaban m\u00e1s en el hogar.<\/p>\n<p>\u201cLos ni\u00f1os que nacen en familias de entornos m\u00e1s pobres pueden tener muchos problemas a lo largo de sus vidas, a menudo, con origen en las interacciones que se producen durante los primeros a\u00f1os\u201d, dice el economista Naercio Menezes, docente de la USP y del Insper y coordinador del recientemente creado Centro Brasile\u00f1o de Investigaci\u00f3n Aplicada a la Primera Infancia (Cpapi). Con financiaci\u00f3n de la FAPESP, el Cpapi realizar\u00e1 estudios sobre el desarrollo infantil y la eficacia de las intervenciones con miras a mejorar la habilidad de los padres para la crianza de sus hijos. \u201cLos estudios del economista estadounidense James Heckman [Premio Nobel en 2000] hab\u00edan demostrado que invertir en el desarrollo del ni\u00f1o genera beneficios econ\u00f3micos, sociales y en la salud, tanto para el individuo como para la sociedad. Cuanto m\u00e1s pronta es la inversi\u00f3n, mayor es su retorno\u201d, a\u00f1ade.<\/p>\n<p>Los resultados iniciales del programa Primeros Lazos han despertado gran inter\u00e9s. Las alcald\u00edas de las ciudades de Indaiatuba y Jaguari\u00fana, ambas del interior del estado de S\u00e3o Paulo, han demostrado inter\u00e9s en adoptar el proyecto como pol\u00edtica p\u00fablica de atenci\u00f3n de las madres adolescentes. El a\u00f1o pasado, la filial brasile\u00f1a del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) le solicit\u00f3 al equipo de Primeros Lazos que adapte sus protocolos para poder incorporarlos al programa Ni\u00f1o Feliz del gobierno federal, en el marco del cual practicantes de la carrera de psicolog\u00eda atienden a embarazadas y ni\u00f1os de familias con bajos ingresos.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> Intervenciones en la primera infancia y trayectorias de desarrollo cognitivo, social y emocional (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/99846\/intervencoes-na-primeira-infancia-e-trajetorias-de-desenvolvimento-cognitivo-social-e-emocional\/?q=16\/22455-8\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 16\/22455-8<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Investigador responsable<\/strong> Guilherme Vanoni Polanczyk (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 3.403.455,79<br \/>\n<strong>2.<\/strong> INCT 2014: psiquiatr\u00eda del desarrollo para ni\u00f1os y adolescentes (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/97175\/inct-2014-psiquiatria-do-desenvolvimento-para-criancas-e-adolescentes\/?q=14\/50917-0\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 14\/50917-0<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Investigador responsable<\/strong> Euripedes Constantino Miguel Filho (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 4.634.706,26<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nALARC\u00c3O, F. S. P. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/full\/10.1111\/desc.13113\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Promoting mother-infant relationships and underlying neural correlates: Results from a randomized controlled trial of a home-visiting program for adolescent mothers in Brazil<\/a>. <strong>Developmental Science<\/strong>. 12 abr. 2021.<br \/>\nFATORI, D. <em>et al<\/em>. A nurse home visiting program for pregnant adolescents: A randomized controlled trial. <strong>Scientific Reports<\/strong>. En prensa.<br \/>\nSHEPARD, E. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S2451902219301375\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Effects of Maternal Psychopathology and Education Level on Neurocognitive Development in Infants of Adolescent Mothers Living in Poverty in Brazil<\/a>. <strong>Biological Psychiatry<\/strong>. Oct. 2019.<br \/>\nCALDJI, C. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/www.pnas.org\/content\/95\/9\/5335.short\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Maternal care during infancy regulates the development of neural systems mediating the expression of fearfulness in the rat<\/a>. <strong>PNAS<\/strong>. 28 abr. 1998.<br \/>\nWEAVER, I. C. 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