{"id":404899,"date":"2021-08-05T19:30:56","date_gmt":"2021-08-05T22:30:56","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=404899"},"modified":"2021-08-06T17:35:21","modified_gmt":"2021-08-06T20:35:21","slug":"menos-selva-mas-negocios-agropecuarios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/menos-selva-mas-negocios-agropecuarios\/","title":{"rendered":"Menos selva, m\u00e1s producci\u00f3n agropecuaria"},"content":{"rendered":"<p>Entre 1985 y 2018, el \u00e1rea ocupada por vegetaci\u00f3n nativa en Am\u00e9rica del Sur se redujo un 16 % y el terreno destinado a la explotaci\u00f3n ganadera, agr\u00edcola y a las plantaciones comerciales de \u00e1rboles aument\u00f3 respectivamente un 23 %, un 160 % y un 288 %. Durante esos 34 a\u00f1os, 268 millones de hect\u00e1reas, un territorio casi igual al de Argentina, fueron modificados por el hombre. La suma de la extensi\u00f3n de las tierras alteradas en ese per\u00edodo y las que ya hab\u00edan sido modificadas anteriormente por la actividad humana alcanz\u00f3, en 2018, 713 millones de hect\u00e1reas, aproximadamente un 40 % de Sudam\u00e9rica. Estos datos forman parte de un estudio coordinado por la ge\u00f3grafa boliviana Viviana Zalles, de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos, en el que colaboraron investigadores brasile\u00f1os, y que sali\u00f3 publicado a finales de marzo en la revista <em>Science Advances<\/em>. \u201cEs como si en los \u00faltimos 34 a\u00f1os hubi\u00e9ramos alterado el uso de la tierra de una superficie promedio equivalente a 21 canchas de f\u00fatbol por minuto\u201d, compara Zalles.<\/p>\n<p>La modificaci\u00f3n del uso de la tierra significa, por lo general, que se ha talado una superficie cubierta por bosques con la intenci\u00f3n de abrir espacio para dar cabida a alguna actividad econ\u00f3mica: un establecimiento agr\u00edcola, ganadero o alguna obra de infraestructura, por ejemplo. Pero adem\u00e1s de la expansi\u00f3n de la agroindustria sobre antiguas zonas ocupadas por vegetaci\u00f3n, el estudio descubri\u00f3 que se alteraron 55 millones de hect\u00e1reas de ambientes naturales, aparentemente sin ning\u00fan prop\u00f3sito visible. \u201cEsta superficie modificada es mayor que la que ocupa Espa\u00f1a y representa una p\u00e9rdida significativa para el funcionamiento del ecosistema sin generar ninguna econ\u00f3mica\u201d, comenta la ge\u00f3grafa. \u201cEs una situaci\u00f3n en la todos pierden, tanto desde el punto de vista ambiental como econ\u00f3mico\u201d. En el per\u00edodo estudiado, se registr\u00f3 un incremento de un 60 % en el tama\u00f1o del \u00e1rea modificada por el hombre. En Brasil, cuyo territorio equivale a casi la mitad de Am\u00e9rica del Sur, el crecimiento de la extensi\u00f3n de tierras con uso alterado fue el m\u00e1s alto de todo el continente, con un 64 %, y la Amazonia fue el bioma que sufri\u00f3 el mayor impacto. En Argentina, el segundo mayor pa\u00eds de la regi\u00f3n en cuanto a superficie, la cantidad de tierras con uso modificado aument\u00f3 solamente un 23 % en el mismo per\u00edodo.<\/p>\n<p>Para evaluar los cambios causados por el hombre en el uso y ocupaci\u00f3n de la tierra, en particular, en cuanto a la cobertura natural, el grupo de Zalles tom\u00f3 como punto de partida una gran base de datos que se encuentra p\u00fablicamente disponible: las im\u00e1genes proporcionadas por los sat\u00e9lites Landsat, un programa conjunto de la Nasa, la agencia espacial estadounidense, y el Servicio Geol\u00f3gico de Estados Unidos (USGS). Esta iniciativa, en funcionamiento desde 1972, tiene como objetivo la observaci\u00f3n de la superficie terrestre a partir de sat\u00e9lites con c\u00e1maras. El estudio utiliz\u00f3 los datos disponibles desde 1985, el primer a\u00f1o completo en que Am\u00e9rica del Sur fue monitoreada por un sat\u00e9lite de la familia Landsat con una resoluci\u00f3n espacial de 30 metros. Los investigadores seleccionaron im\u00e1genes aleatorias de mil tramos del continente y registraron a qu\u00e9 finalidad se destinaban las \u00e1reas de esa muestra en cada uno de los 34 a\u00f1os cubiertos por el estudio. A partir de los registros y tendencias de esos sectores, la din\u00e1mica de alteraciones en el uso de la suelo se calcul\u00f3 para toda Sudam\u00e9rica, un trabajo para el cual Brasil proporcion\u00f3 un aporte importante: para la validaci\u00f3n de las observaciones en las que se basa el estudio, se utilizaron los datos producidos por el Proyecto de Mapeo Anual de la Cobertura y el Uso del Suelo en Brasil (MapBiomas), una iniciativa de la organizaci\u00f3n no gubernamental (ONG) Observat\u00f3rio do Clima, y por el Laboratorio de Procesamiento de Im\u00e1genes y Geoprocesamiento (Lapig), de la Universidad Federal de Goi\u00e1s (UFG). Uno de los coautores del art\u00edculo, el ge\u00f3logo Laerte Guimar\u00e3es Ferreira, de la UFG, explica que los datos obtenidos por Zalles a partir de mil im\u00e1genes de muestra del Landsat, fueron cotejados con m\u00e1s de 85.000 puntos de muestreo proporcionados por el Lapig. Al comparar ambos conjuntos de datos, observamos que las estimaciones de uso del suelo para Brasil presentaban din\u00e1micas de transformaci\u00f3n muy similares, que corroboran la precisi\u00f3n de los resultados publicados\u201d, dice Guimar\u00e3es Ferreira. El ge\u00f3grafo Marcos Rosa, coordinador t\u00e9cnico del MapBiomas, que no forma parte del equipo que firma el art\u00edculo cient\u00edfico, tambi\u00e9n pondera el m\u00e9todo empleado en el estudio. \u201cLos investigadores elaboraron una estad\u00edstica de alteraciones en el uso del suelo a partir de esas mil muestras\u201d, explica Rosa. \u201cEs un m\u00e9todo simplificado que dio gran resultado para estimar los cambios y la p\u00e9rdida de vegetaci\u00f3n en todo Am\u00e9rica del Sur\u201d.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/064-065_Uso-da-terra_304-0-desktop-true.png\" data-tablet_size=\"670x370\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/064-065_Uso-da-terra_304-0-desktop-true.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/064-065_Uso-da-terra_304-0-desktop-true.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/064-065_Uso-da-terra_304-0-mobile.png\" \/>\n  <\/picture>\n<p><strong><em>Commodities<\/em><\/strong><strong> agr\u00edcolas<\/strong><br \/>\nLa producci\u00f3n de <em>commodities<\/em> agr\u00edcolas cumple un papel crucial en los cambios en el uso del suelo que se observan en Sudam\u00e9rica. Seg\u00fan datos de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Alimentaci\u00f3n y la Agricultura (FAO), en 1985, el primer a\u00f1o del estudio, Am\u00e9rica del Sur concentraba la cuarta parte de la producci\u00f3n mundial de soja. Para 2018, el \u00faltimo a\u00f1o registrado por el equipo de Zalles, la producci\u00f3n de esta leguminosa en el continente ya era m\u00e1s de la mitad del total mundial. Tambi\u00e9n es la regi\u00f3n que posee el mayor hato de ganado bovino, lo que demanda m\u00e1s campos de pasturas. Algunos investigadores sostienen que es posible expandir la industria agropecuaria en Brasil sin generar deforestaci\u00f3n. Sin embargo, los datos del Instituto Brasile\u00f1o de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica (IBGE), indican que no es eso lo que ha ocurrido. Entre 2000 y 2018, la superficie agr\u00edcola del pa\u00eds aument\u00f3 un 45 % y la de pastoreo con manejo, un 27 %. En el mismo per\u00edodo, seg\u00fan el IBGE, la superficie cubierta por bosques se redujo casi un 8 % y la de vegetaci\u00f3n de pradera, un 10 %.<\/p>\n<p>Para Zalles, el ritmo de disminuci\u00f3n del territorio ocupado por esos biomas es preocupante, especialmente porque pa\u00edses como Brasil, no han mantenido una continuidad en cuanto a pol\u00edticas efectivas de preservaci\u00f3n del medio ambiente que se pon\u00edan en pr\u00e1ctica hasta hace poco tiempo. \u201cEl descenso de las tasas de deforestaci\u00f3n registrado en Brasil entre 2004 y 2012 fue un ejemplo para otros pa\u00edses\u201d, dice la investigadora. \u201cNo obstante, para poder preservar realmente las selvas y otros biomas naturales, este progreso debe ser continuo y sostenido\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/strong><br \/>\nZALLES, V. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/advances.sciencemag.org\/content\/7\/14\/eabg1620.abstract\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Rapid expansion of human impact on natural land in South America since 1985<\/a>. <strong>Science Advances<\/strong>. 31 mar. 2021.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"En las \u00faltimas tres d\u00e9cadas y media, Am\u00e9rica del Sur ha venido perdiendo su vegetaci\u00f3n natural y han proliferado los campos de cultivo y de pasturas","protected":false},"author":690,"featured_media":404519,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[268,269],"coauthors":[3491],"class_list":["post-404899","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-agropecuaria-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/404899","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/690"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=404899"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/404899\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":405232,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/404899\/revisions\/405232"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/404519"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=404899"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=404899"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=404899"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=404899"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}