{"id":409187,"date":"2021-09-10T14:04:17","date_gmt":"2021-09-10T17:04:17","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=409187"},"modified":"2021-09-10T14:04:17","modified_gmt":"2021-09-10T17:04:17","slug":"respirar-microplasticos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/respirar-microplasticos\/","title":{"rendered":"Respirar micropl\u00e1sticos"},"content":{"rendered":"<p>Los micropl\u00e1sticos constituyen un tipo importante de los llamados contaminantes emergentes, y se los ha encontrado en los pulmones humanos. Un equipo integrado por investigadores de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) y del Instituto de Investigaciones Tecnol\u00f3gicas (IPT) ha identificado y caracterizado 33 part\u00edculas y 4 fibras de pol\u00edmeros en 13 de las 20 muestras de tejido pulmonar estudiadas. Los resultados de este trabajo se publicaron el 24 de mayo en un art\u00edculo en la revista <em>Journal of Hazardous Materials<\/em>. Las part\u00edculas med\u00edan menos de 5,5 micrones (\u03bcm) y las fibras, entre 8,12 y 16,8 \u03bcm. Una micr\u00f3n o micra equivale a 0,001 mil\u00edmetro (mm). \u201cLa mayor\u00eda de los pol\u00edmeros que detectamos estaban constituidos por polipropileno y polietileno, los tipos de pl\u00e1sticos m\u00e1s fabricados en todo el mundo, que se utilizan para el envasado de alimentos y en otros diversos productos\u201d, dice la m\u00e9dica pat\u00f3loga Thais Mauad, de la Facultad de Medicina de la USP y l\u00edder del laboratorio que llev\u00f3 a cabo el estudio.<\/p>\n<p>Las muestras de tejido pulmonar proven\u00edan de autopsias practicadas a personas de 48 a 94 a\u00f1os, de las cuales 7 eran varones y 13 mujeres. Aproximadamente dos tercios de esos individuos nunca hab\u00edan fumado y un tercio eran fumadores que hab\u00edan dejado el cigarrillo hac\u00eda al menos 15 a\u00f1os. En promedio, hab\u00edan vivido en un mismo domicilio en la ciudad de S\u00e3o Paulo durante 34 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Varios estudios vienen informando acerca de la presencia de micropl\u00e1sticos en los ecosistemas acu\u00e1ticos, terrestres, a\u00e9reos y tambi\u00e9n en algunos alimentos. Las fibras y part\u00edculas de pol\u00edmeros han sido detectadas, por ejemplo, en peces, sal de cocina, agua potable, leche, t\u00e9, cerveza, miel, az\u00facar y vegetales. No es una novedad que la gente est\u00e9 inhalando y, eventualmente, ingiriendo pol\u00edmeros. Con todo, seg\u00fan los investigadores, este trabajo es el primero en se\u00f1alar que estas part\u00edculas y fibras pueden acumularse en los tejidos pulmonares.<\/p>\n<p>Uno de los principales obst\u00e1culos a los que se enfrent\u00f3 el ingeniero ambiental Lu\u00eds Fernando Amato-Louren\u00e7o, autor principal del art\u00edculo, fue la cuesti\u00f3n metodol\u00f3gica. Como los micropl\u00e1sticos est\u00e1n presentes en todos los ambientes, incluso en el aire, la probabilidad de contaminaci\u00f3n de las muestras de tejido pulmonar era alta. Para evitar que ocurriera eso, se ci\u00f1\u00f3 a un protocolo que se emplea en varias ramas de la ciencia, que detalla los procedimientos capaces de minimizar el contacto con los pol\u00edmeros. Desde la extracci\u00f3n de los tejidos pulmonares hasta su an\u00e1lisis por espectrometr\u00eda realizado en el laboratorio, ninguno de los procedimientos utiliza ning\u00fan objeto fabricado con pl\u00e1stico. \u201cAdem\u00e1s de disminuir el riesgo de contaminaci\u00f3n externa, deb\u00edamos procesar y analizar los tejidos sin que se produjeran da\u00f1os f\u00edsicos o alteraciones en los micropl\u00e1sticos que pod\u00edan hallarse en los pulmones\u201d, explica Amato-Louren\u00e7o, quien realiza una pasant\u00eda posdoctoral bajo la supervisi\u00f3n de Mauad con una beca concedida por la FAPESP. \u201cAdaptamos un procedimiento metodol\u00f3gico que se utiliza para detectar micropl\u00e1sticos en los mejillones y dio resultado\u201d.<\/p>\n<p>El hecho de que exista un protocolo mejor estructurado para el estudio de los micropl\u00e1sticos en los mejillones, un organismo acu\u00e1tico, no es una mera coincidencia. Los objetos de pl\u00e1stico, tales como botellas y bolsas, no se degradan f\u00e1cilmente, se acumulan en determinados sitios y generan da\u00f1os a la naturaleza. Los micropl\u00e1sticos se originan a partir de ellos. Normalmente, esas fibras y part\u00edculas de pol\u00edmeros se desprenden durante el proceso de elaboraci\u00f3n de los pl\u00e1sticos en la industria, o bien cuando los envases de pl\u00e1stico son expuestos a fuentes de calor. En la actualidad, los micropl\u00e1sticos est\u00e1n presentes en las regiones polares, en las profundidades de los oc\u00e9anos y se diseminan tambi\u00e9n por el aire, desde donde caen sobre las ciudades y los bosques cuando llueve.<\/p>\n<p><strong>Una tarjeta de cr\u00e9dito por a\u00f1o<\/strong><br \/>\nEl ec\u00f3logo marino brit\u00e1nico Richard Thompson, de la Universidad de Plymouth, en el Reino Unido, acu\u00f1\u00f3 en 2004 el t\u00e9rmino micropl\u00e1sticos para denominar a las part\u00edculas de pol\u00edmeros con un tama\u00f1o menor que 5 mm. Su equipo de investigadores hall\u00f3 micropl\u00e1sticos en las arenas de las playas del Reino Unido en una labor de investigaci\u00f3n pionera sobre los impactos de los desechos marinos en los distintos ecosistemas. Estos min\u00fasculos restos de pol\u00edmeros son especialmente comunes en m\u00faltiples ambientes acu\u00e1ticos porque las botellas y los envases pl\u00e1sticos se descartan de manera inadecuada y luego se acumulan en r\u00edos y mares.<\/p>\n<p>La lenta erosi\u00f3n de los residuos pl\u00e1sticos genera una verdadera senda de suciedad. En 2015, ocean\u00f3grafos de Europa y Estados Unidos calcularon que habr\u00eda entre 15 y 51 billones de part\u00edculas de micropl\u00e1sticos flotando sobre la superficie de los oc\u00e9anos de todo el planeta. Otra de las fuentes de estas part\u00edculas son los neum\u00e1ticos (que poseen pol\u00edmeros) en constante fricci\u00f3n con el asfalto en las ciudades y carreteras, y las fibras sint\u00e9ticas que se utilizan en la confecci\u00f3n de indumentaria. Esto significa que la gente puede inhalar cantidades significativas de micropl\u00e1sticos en forma cotidiana. Seg\u00fan un estudio publicado en marzo de este a\u00f1o en la revista <em>Environmental Science &amp; Technology<\/em> por el equipo del cient\u00edfico ambiental neerland\u00e9s Albert Koelmans, de la Universidad de Wageningen, en los Pa\u00edses Bajos, las personas podr\u00edan estar ingiriendo anualmente una cantidad de pl\u00e1stico equivalente a una tarjeta de cr\u00e9dito.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de causar da\u00f1os f\u00edsicos, la ingesta de micropl\u00e1sticos parece disminuir y ralentizar la capacidad reproductiva de algunas especies marinas, que son objeto de la mayor parte de los estudios realizados sobre los impactos ambientales de los restos de los pol\u00edmeros. \u201cEn el medio ambiente, los micropl\u00e1sticos pueden funcionar como vectores y unirse a otros contaminantes, tales como metales pesados o compuestos org\u00e1nicos, o incluso a microorganismos tales como virus o bacterias\u201d, comenta Amato-Louren\u00e7o. \u201cPueden constituirse en una especie de \u2018c\u00f3ctel qu\u00edmico y biol\u00f3gico\u2019 y causar efectos m\u00faltiples en la salud\u201d. La pat\u00f3loga Mauad subraya que su equipo est\u00e1 realizando un estudio acerca de la posibilidad de que los micropl\u00e1sticos propaguen el coronavirus en entornos urbanos abiertos.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nIdentificaci\u00f3n y caracterizaci\u00f3n fisicoqu\u00edmica de los micropl\u00e1sticos ambientales en la atm\u00f3sfera y en tejidos pulmonares humanos (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/187050\/\/?q=19\/03397-5\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 19\/03397-5<\/a>); <strong>Modalidad <\/strong>Beca de Posdoctorado; <strong>Investigadora responsable<\/strong> Thais Mauad (USP); <strong>Beneficiario<\/strong> Lu\u00eds Fernando Amato-Louren\u00e7o; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 254.371,95<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/strong><br \/>\nAMATO-LOUREN\u00c7O, L. F. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/abs\/pii\/S0304389421010888\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Presence of airborne microplastics in human lung tissue<\/a>. <strong>Journal of Hazardous Materials<\/strong>. 24 may. 2021.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Part\u00edculas diminutas y fibras de pol\u00edmeros se alojan en los pulmones humanos y pueden causar da\u00f1os a la salud","protected":false},"author":112,"featured_media":408725,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[328,329],"coauthors":[417],"class_list":["post-409187","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-quimica-es","tag-salud-publica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/409187","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/112"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=409187"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/409187\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":409188,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/409187\/revisions\/409188"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/408725"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=409187"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=409187"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=409187"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=409187"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}