{"id":409256,"date":"2021-09-10T14:23:32","date_gmt":"2021-09-10T17:23:32","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=409256"},"modified":"2021-09-10T14:23:32","modified_gmt":"2021-09-10T17:23:32","slug":"los-primeros-libros-didacticos-de-brasil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-primeros-libros-didacticos-de-brasil\/","title":{"rendered":"Los primeros libros did\u00e1cticos de Brasil"},"content":{"rendered":"<p>En 1818, diez a\u00f1os despu\u00e9s de haber sido creada para imprimir peri\u00f3dicos, libros o volantes, la Prensa Regia [<em>Imprensa R\u00e9gia<\/em>] produjo en territorio brasile\u00f1o la primera obra para la escuela b\u00e1sica: <em>Leitura para os meninos<\/em> [Lectura para los ni\u00f1os], con \u201chistorias morales, relativas a los defectos comunes de la tierna edad, y di\u00e1logos sobre geograf\u00eda, cronolog\u00eda, historia portuguesa e historia natural\u201d, del ingeniero militar y pol\u00edtico Jos\u00e9 Saturnino da Costa Pereira (1771-1852). Por entonces ya circulaba en Brasil y en Portugal una traducci\u00f3n de <em>Tesouro dos meninos<\/em> [Tesoro de los ni\u00f1os], \u201ccon ense\u00f1anzas de moral y buenos modales\u201d, impreso a finales del siglo XVIII en Lisboa, que hab\u00eda sido escrito por el sacerdote franc\u00e9s Pierre Louis Blanchard (1758-1829) y traducido por el portugu\u00e9s Mateus Jos\u00e9 da Rocha (?-1828).<\/p>\n<p>La Prensa Regia era un organismo del gobierno real que tambi\u00e9n oficiaba como censor. Pose\u00eda una autoridad tripartita que evaluaba lo que se publicaba para garantizar \u201cque no se imprimiera nada re\u00f1ido con la religi\u00f3n, el gobierno y las buenas costumbres\u201d, expres\u00f3 el periodista Juarez Bahia (1930-1998) en el libro <em>Jornal, hist\u00f3ria e t\u00e9cnica &#8211; Hist\u00f3ria da imprensa brasileira <\/em>[Peri\u00f3dico, historia y t\u00e9cnica. Historia de la imprenta brasile\u00f1a] (editorial \u00c1tica, 1990). Esta orientaci\u00f3n hizo que los primeros libros did\u00e1cticos nacionales tuvieran inicialmente un contenido predominantemente religioso y que los editores coexistieran con traducciones e importaciones, sobre todo de obras francesas.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n comenz\u00f3 a cambiar en 1821, cuando el Estado dej\u00f3 de ser el productor oficial de libros para la educaci\u00f3n b\u00e1sica y las editoriales privadas asumieron ese rol, valorando a los autores nacionales. El periodista franc\u00e9s Pierre Plancher (1779-1844) inaugur\u00f3 esta etapa con la publicaci\u00f3n de dos t\u00edtulos, ambos en 1827, por la Typographia Plancher-Seignot, de R\u00edo de Janeiro: <em>Compendio scientifico para a mocidade brasileira &#8211; destinado ao uso das escolas dos dous sexos <\/em>[Compendio de ciencias para los adolescentes brasile\u00f1os &#8211; destinado al uso en escuelas de ambos sexos], organizado por el abogado Jos\u00e9 Paulo de Figueir\u00f4a Nabuco de Ara\u00fajo (1796-1863), quien poco despu\u00e9s se convertir\u00eda en ministro del Supremo Tribunal de Justicia del Imperio; y <em>Escola brasileira, ou Instru\u00e7\u00e3o \u00fatil a todas as clases, extra\u00edda da Sagrada Escritura para uso da mocidade<\/em> [Escuela brasile\u00f1a, o Instrucciones \u00fatiles para todas las clases, extra\u00eddas de las Sagradas Escrituras y destinadas a los adolescentes], en dos tomos, escrito por el senador Jos\u00e9 da Silva Lisboa (1756-1835), el vizconde de Cairu. Estos dos libros inauguraron el g\u00e9nero m\u00e1s vendido actualmente en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en 1827 \u2013el 15 de octubre, que m\u00e1s tarde ser\u00eda reconocido como el D\u00eda del Maestro\u2013 el gobierno public\u00f3 la Ley de las Escuelas de Primeras Letras, que establec\u00eda la creaci\u00f3n de unidades de ense\u00f1anza en todas las ciudades, villas y lugares m\u00e1s poblados del Imperio. \u201cFue la primera ley de instrucci\u00f3n p\u00fablica de Brasil y mencionaba escuelas para ambos sexos, algo innovador para la \u00e9poca, en las que los alumnos aprend\u00edan a leer, escribir y contar, a\u00fan sin grados ni asignaturas\u201d, dice la historiadora Circe Bittencourt, de la Facultad de Educaci\u00f3n de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FE-USP) y fundadora de la Biblioteca del Libro Did\u00e1ctico y Colecciones Especiales y del Banco de Datos de Libros Escolares Brasile\u00f1os.<\/p>\n<div id=\"attachment_408821\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/090-093_memoria_305-1-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-408821 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/090-093_memoria_305-1-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"653\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/090-093_memoria_305-1-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/090-093_memoria_305-1-1140-250x143.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/090-093_memoria_305-1-1140-700x401.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/090-093_memoria_305-1-1140-290x166.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/090-093_memoria_305-1-1140-120x69.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Colecci\u00f3n Hist\u00f3rica de la Escuela Caetano de Campos \/ CRE Mario Covas \/ Efape \/ Seduc-SP<\/span><\/a> Una clase de matem\u00e1tica en un aula femenina en 1908, en una escuela de la ciudad de S\u00e3o Paulo<span class=\"media-credits\">Colecci\u00f3n Hist\u00f3rica de la Escuela Caetano de Campos \/ CRE Mario Covas \/ Efape \/ Seduc-SP<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cAl principio, los libros did\u00e1cticos otorgaban prioridad a la formaci\u00f3n de los maestros, que los utilizaban para preparar las clases\u201d, dice Bittencourt. Seg\u00fan ella, era habitual que intelectuales y pol\u00edticos organizaran o redactaran los manuales escolares. Era una forma de garantizar que el contenido fuese del agrado del Imperio.<\/p>\n<p>El <em>Compendio<\/em> inclu\u00eda nueve grabados realizados por litograf\u00eda, una t\u00e9cnica de impresi\u00f3n a partir de una matriz de piedra. Las im\u00e1genes eran did\u00e1cticas: por ejemplo, ense\u00f1aban a dibujar el cuerpo humano. Para facilitar la tarea, un texto complementario se\u00f1alaba que las mujeres, en comparaci\u00f3n con los hombres, \u201ctienen la cabeza m\u00e1s peque\u00f1a, el cuello m\u00e1s largo, la parte delantera del pecho m\u00e1s elevada, los ri\u00f1ones y los muslos m\u00e1s anchos y m\u00e1s cortos\u201d.<\/p>\n<p>Con 318 p\u00e1ginas y adaptado de obras francesas, versaba sobre las llamadas artes liberales, tales como la gram\u00e1tica, la poes\u00eda, la escritura, la pintura, la escultura y el dibujo; las ciencias naturales, entre ellas la f\u00edsica, la qu\u00edmica y la historia natural, y las consideradas abstractas, que inclu\u00edan a la matem\u00e1tica y otras \u00e1reas como el derecho, la agricultura y el comercio. \u201cEn algunas partes el autor escribe apostillas, de manera pedag\u00f3gica, con temas que eran de inter\u00e9s para la escuela. Todav\u00eda era una ideia inicial de un libro did\u00e1ctico\u201d, dice Bittencourt. Estaba impregnado de un cariz religioso: cada tema se abordaba mediante preguntas y respuestas, el mentado m\u00e9todo catequ\u00edstico.<\/p>\n<p>Por su parte, <em>Escola brasileira<\/em>, se basa por completo en la Biblia, con consejos como este: \u201cUn coraz\u00f3n duro ser\u00e1 abrumado por los males al final de la vida; y el que ama el peligro perecer\u00e1 en \u00e9l. El coraz\u00f3n que sigue un doble camino no prosperar\u00e1; y en ellos tropezar\u00e1 el depravado de coraz\u00f3n\u201d. El senador Lisboa sosten\u00eda que las clases populares deb\u00edan leer buenos libros, con ense\u00f1anzas morales y de la fe. Esto les pondr\u00eda a resguardo de ideas como las que desencadenaron la Revoluci\u00f3n Francesa (1789-1799), si le\u00edan los que \u00e9l tildaba como malos libros.<\/p>\n<div id=\"attachment_408829\" style=\"max-width: 1210px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/090-093_memoria_305-3-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-408829 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/090-093_memoria_305-3-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"456\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/090-093_memoria_305-3-1140.jpg 1200w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/090-093_memoria_305-3-1140-250x95.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/090-093_memoria_305-3-1140-700x266.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/090-093_memoria_305-3-1140-120x46.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">LEMAD \/ FFLCH \/ USP  <\/span><\/a> Entre los libros con un abordaje diferente, se destac\u00f3 <em>O livro do povo<\/em>, de 1863, y se convirti\u00f3 en un best seller nacional<span class=\"media-credits\">LEMAD \/ FFLCH \/ USP  <\/span><\/p><\/div>\n<p>Las editoriales privadas se hac\u00edan cargo tanto de la producci\u00f3n como de la difusi\u00f3n de los manuales escolares. \u201cLos libros did\u00e1cticos se convirtieron en el producto principal del mercado editorial brasile\u00f1o\u201d, relata Bittencourt. En algunas provincias, el gobierno adquir\u00eda y distribu\u00eda los libros, pero lo habitual era que los compraran las familias de los estudiantes.<\/p>\n<p>A partir de la segunda mitad del siglo XIX, arribaron a Brasil m\u00e1s editores y la producci\u00f3n editorial se intensific\u00f3. En 1885 circulaban en el pa\u00eds 318 t\u00edtulos de obras escolares, generalmente impresas por editoriales nacionales. Tres de ellas, Laemmert, Nicolau Alves y Garnier, concentraban el 44,2 % de la producci\u00f3n de libros, seg\u00fan una investigaci\u00f3n que realiz\u00f3 Bittencourt para su tesis doctoral, defendida en 1993.<\/p>\n<p>Algunos libros fueron un \u00e9xito de ventas. Impreso en el estado de Maranh\u00e3o por la editorial Typographia do Frias, la primera edici\u00f3n de <em>O livro do povo <\/em>[El libro del pueblo], publicado en 1863, rivalizaba, con alrededor de 4.000 ejemplares vendidos, con las novelas de la \u00e9poca. En 1865 lleg\u00f3 a su cuarta edici\u00f3n. Ya en su portada, los interesados descubr\u00edan que la obra fue \u201cadoptada en las escuelas primarias de las provincias de Amazonas, Par\u00e1, Maranh\u00e3o, Piau\u00ed, Cear\u00e1, Para\u00edba y Pernambuco\u201d. Su autor era el licenciado en derecho y poeta Antonio Marques Rodrigues (1826-1873), graduado en la Facultad de Derecho de Recife.<\/p>\n<p>\u201cEl hecho de que el autor fuera procedente de una facultad prestigiosa y la aprobaci\u00f3n eclesi\u00e1stica le otorgaban credibilidad al libro\u201d, dice la historiadora Roz\u00e9lia Bezerra, de la Universidad Federal Rural de Pernambuco (UFRPE), quien analiz\u00f3 la obra en su doctorado, concluido en 2010. Seg\u00fan ella, \u201cel lenguaje sencillo, sin excesos, explica en parte el \u00e9xito del libro\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_408825\" style=\"max-width: 1210px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/090-093_memoria_305-2-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-408825 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/090-093_memoria_305-2-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"1110\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/090-093_memoria_305-2-1140.jpg 1200w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/090-093_memoria_305-2-1140-250x231.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/090-093_memoria_305-2-1140-700x648.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/090-093_memoria_305-2-1140-120x111.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Biblioteca Digital del Senado Federal\u2002<\/span><\/a> Instrucciones del <em>Compendio scientifico<\/em> para a mocidade brasileira, de 1827, para dibujar el cuerpo humano<span class=\"media-credits\">Biblioteca Digital del Senado Federal\u2002<\/span><\/p><\/div>\n<p>La primera parte trataba sobre religi\u00f3n; la segunda, de diversos temas, tales como geograf\u00eda, educaci\u00f3n moral, f\u00e1bulas y salud. Los animales adoptaban caracter\u00edsticas humanas: el burro, por ejemplo, \u201ces tan humilde, tan paciente y sosegado, mientras que el caballo es impetuoso, altivo y ardiente\u201d. Las lecciones de higiene se basaban en dichos populares mezclados con ense\u00f1anzas de moral, tales como \u201cacostarse temprano y levantarse temprano da salud y hace crecer\u201d o \u201cal chico que mucho grita la garganta se le irrita\u201d. \u201cLa elecci\u00f3n de frases con rima era una manera de exaltar la sonoridad, algo importante en una \u00e9poca en la que el contenido se les le\u00eda en voz alta a los alumnos, ya que no hab\u00eda libros para todos\u201d, dice la investigadora de la UFRPE.<\/p>\n<p>La inclusi\u00f3n de nuevas asignaturas en el curr\u00edculo escolar, tales como geograf\u00eda e historia de Brasil, reforz\u00f3 la necesidad de contar con m\u00e1s contenidos nacionales, valorizando a los autores locales. Entre ellos, Bittencourt destaca a dos: el general Jos\u00e9 In\u00e1cio de Abreu e Lima (1794-1869), autor de <em>Comp\u00eandio de hist\u00f3ria do Brasil<\/em>, de 1843, y el novelista Joaquim Manuel de Macedo (1820-1882), quien tambi\u00e9n era docente y escribi\u00f3 <em>Li\u00e7\u00f5es de hist\u00f3ria do Brasil <\/em>[Lecciones de historia de Brasil], de 1861.<\/p>\n<p>En las postrimer\u00edas del siglo XIX, los docentes de las escuelas de prestigio como el Imperial Colegio Pedro II, fundado en 1838 en R\u00edo de Janeiro, comenzaron a publicar libros did\u00e1cticos que se convirtieron en referencia para otras escuelas del pa\u00eds. Uno de ellos fue <em>Anthologia nacional<\/em>, publicado en 1895 para su uso en las clases de portugu\u00e9s. Fue obra de dos docentes: el ling\u00fcista y pol\u00edtico Fausto Barreto (1852-1915) y el poeta y pol\u00edtico Carlos de Laet (1847-1927). \u201cEl libro contiene una selecci\u00f3n de textos de autores brasile\u00f1os y portugueses, y es innovador porque adopta un orden cronol\u00f3gico inverso, priorizando a los autores modernos. Los autores sosten\u00edan que primero era necesario saber c\u00f3mo se habla en la actualidad, para reci\u00e9n despu\u00e9s ocuparse de saber c\u00f3mo se hablaba en el pasado\u201d, explica Marcia Razzini, graduada en letras, quien analiz\u00f3 <em>Anthologia<\/em> en su tesis doctoral, concluida en el a\u00f1o 2000. El libro tuvo una vida extensa, con 43 ediciones, la \u00faltima de ellas en 1969.<\/p>\n<p>\u201cDesde el siglo XIX hasta hoy, el libro did\u00e1ctico fue algo de producci\u00f3n cara y distribuci\u00f3n compleja\u201d, subraya Bittencourt. \u201cEn la educaci\u00f3n p\u00fablica, muchos alumnos no ten\u00edan dinero para comprarlos\u201d. La creaci\u00f3n del Instituto Nacional del Libro, en 1937, fue uno de los primeros movimientos con miras a transformar la producci\u00f3n y la distribuci\u00f3n de esas obras como parte de pol\u00edticas p\u00fablicas, pero no tuvo \u00e9xito. Otra iniciativa, La Comisi\u00f3n Nacional del Libro Did\u00e1ctico (CNLD), creada al a\u00f1o siguiente, tampoco prosper\u00f3.<\/p>\n<p>En 1966, el Ministerio de Educaci\u00f3n y Cultura (MEC), mediante un convenio con la Asociaci\u00f3n Nacional de Editores de Libros y la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional, asumi\u00f3 el compromiso de distribuir en forma gratuita unos 50 millones de libros did\u00e1cticos en el pa\u00eds en el lapso de tres a\u00f1os. \u201cEsto fue el embri\u00f3n de lo que luego ser\u00eda el Programa Nacional de Libros Did\u00e1cticos [PNLD]\u201d, dice el historiador Jo\u00e3o Quaresma, consultor de pol\u00edticas p\u00fablicas del MEC. El programa reci\u00e9n fue creado oficialmente en 1985.<\/p>\n<p>En 2020, de acuerdo con datos del portal del Fondo Nacional de Desarrollo de la Educaci\u00f3n, el actualmente denominado Programa Nacional de Libros y Materiales Did\u00e1cticos, compr\u00f3 172.571.931 ejemplares por alrededor de 1.400 millones de reales. Este material se distribuy\u00f3 entre m\u00e1s de 32 millones de alumnos en 123.342 escuelas p\u00fablicas de educaci\u00f3n infantil, ense\u00f1anza fundamental y ense\u00f1anza media.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en 2020, seg\u00fan la Asociaci\u00f3n Nacional de Editores de Libros, de los 314.141.024 libros impresos en el pa\u00eds, el 52,94 % correspond\u00eda manuales did\u00e1cticos. Los libros los producen las editoriales privadas de acuerdo con los criterios pautados en los pliegos del MEC. Luego de su evaluaci\u00f3n por expertos, las obras aprobadas conforman un cat\u00e1logo en el cual los docentes eligen las que desean utilizar.<\/p>\n<p>Como parte de su estudio de doctorado en historia en la Universidad de Brasilia, en el cual investiga sobre el PNLD, Quaresma entrevist\u00f3 a docentes que impartieron clases en forma remota en 2020, a causa de la pandemia. \u201cMuchos han dicho que el libro did\u00e1ctico nunca ha tenido tanta importancia como ayuda para preparar las clases y los ejercicios en estas instancias de agotamiento como las que estamos padeciendo\u201d, comenta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"A partir de 1821, las editoriales privadas se hicieron cargo de la producci\u00f3n de manuales para la ense\u00f1anza b\u00e1sica en el pa\u00eds","protected":false},"author":684,"featured_media":408817,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[295],"coauthors":[2721],"class_list":["post-409256","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-memoria-es","tag-educacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/409256","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/684"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=409256"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/409256\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":409257,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/409256\/revisions\/409257"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/408817"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=409256"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=409256"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=409256"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=409256"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}