{"id":412566,"date":"2021-10-07T17:37:40","date_gmt":"2021-10-07T20:37:40","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=412566"},"modified":"2021-10-08T11:29:49","modified_gmt":"2021-10-08T14:29:49","slug":"la-amazonia-pierde-aliento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-amazonia-pierde-aliento\/","title":{"rendered":"La Amazonia pierde aliento"},"content":{"rendered":"<p>El m\u00e1s reciente informe de la iniciativa Global Carbon Project, dado a conocer en diciembre del a\u00f1o pasado, estima que, desde la d\u00e9cada de 1960, las plantas terrestres extrajeron de la atm\u00f3sfera aproximadamente la cuarta parte del di\u00f3xido de carbono (CO<sub>2<\/sub>), el principal de los gases de efecto invernadero, que contribuye al aumento del calentamiento planetario y que se emite a trav\u00e9s de la quema de combustibles f\u00f3siles. Este efecto beneficioso para el clima se produce porque la tasa de fotos\u00edntesis de las plantas \u2013y, por lo tanto, el consumo del CO<sub>2<\/sub> disponible en la atm\u00f3sfera para su supervivencia y crecimiento\u2013 es ligeramente superior al ritmo de emisi\u00f3n de di\u00f3xido de carbono a trav\u00e9s de la quema de biomasa, la descomposici\u00f3n de materia org\u00e1nica y la respiraci\u00f3n de las plantas. La diferencia a favor en la columna de las absorciones en comparaci\u00f3n con la de las emisiones es m\u00ednima, de alrededor de un 2 %, pero suficiente como para hacer de los bosques, en particular, los densos y exuberantes montes tropicales, sumideros importantes de carbono. Este t\u00e9rmino se emplea para designar a aquellas \u00e1reas en donde las absorciones de carbono superan a las emisiones.<\/p>\n<p>Al ser la mayor selva tropical, que a\u00fan conserva aproximadamente el 80 % de su superficie, la Amazonia es considerada como uno de los m\u00e1s importantes sumideros de carbono. Pero los estudios que se han llevado a cabo en el transcurso de los \u00faltimos 10 a\u00f1os, empleando diferentes metodolog\u00edas anal\u00edticas, tales como los datos suministrados por sat\u00e9lites, los registros de crecimiento y mortandad de los \u00e1rboles y la toma sistem\u00e1tica de muestras del aire de la selva, indican que la porci\u00f3n oriental de la Amazonia se ha transformado durante la \u00faltima d\u00e9cada en una fuente de carbono, esto quiere decir que la cantidad de CO<sub>2<\/sub> que sali\u00f3 de este sector del bioma super\u00f3 a la que ingres\u00f3. La situaci\u00f3n es particularmente preocupante en el sudeste de la Amazonia, que ocupa parte de los estados brasile\u00f1os de Par\u00e1 y Mato Grosso, regi\u00f3n que comprende lo que se ha denominado el Arco de la Deforestaci\u00f3n, que concentra el grueso de las intervenciones humanas, sobre todo el desmonte. El \u00faltimo trabajo que esboza este panorama es un estudio a largo plazo coordinado por la qu\u00edmica Luciana Vanni Gatti, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), cuyos resultados principales aparecen descritos en un art\u00edculo publicado a mediados de julio en la revista <em>Nature<\/em>.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/054-059_emissoes_306-0-desktop-true.png\" data-tablet_size=\"1140x510\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/054-059_emissoes_306-0-desktop-true.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/054-059_emissoes_306-0-desktop-true.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/054-059_emissoes_306-0-mobile.png\" \/>\n  <\/picture><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>El nuevo estudio, elaborado a partir de las mediciones de alta precisi\u00f3n de la concentraci\u00f3n de carbono en muestras de aire tomadas en cuatro zonas distintas de la Amazonia entre 2010 y 2018 indica que el promedio de emisiones de CO<sub>2<\/sub> fue unas 10 veces mayor en el este que en el oeste de la selva tropical durante esos nueve a\u00f1os. \u201cHemos notado que las \u00e1reas con una deforestaci\u00f3n superior al 30 % de su superficie total emitieron mucho m\u00e1s carbono que aquellas en donde se registr\u00f3 una tasa de deforestaci\u00f3n inferior al 20 %\u201d, comenta Gatti, quien estudia la composici\u00f3n qu\u00edmica de la atm\u00f3sfera de la Amazonia en el marco de un proyecto del Programa FAPESP de Investigaciones sobre Cambios Clim\u00e1ticos Globales \u2013 PFPMCG (<em>v\u00e9ase el recuadro superior<\/em>). \u201cLos datos meteorol\u00f3gicos se\u00f1alan que, en los \u00faltimos 40 a\u00f1os, el sector oriental de la Amazonia fue el que registr\u00f3 el mayor aumento promedio de la temperatura y la mayor disminuci\u00f3n de lluvias en la regi\u00f3n durante la estaci\u00f3n seca, entre los meses de agosto y octubre\u201d.<\/p>\n<p>El sector occidental del bioma, m\u00e1s h\u00famedo y preservado, tambi\u00e9n present\u00f3 un balance de carbono (la suma de todas las emisiones y absorciones) delicado. Sin embargo, en esta regi\u00f3n, la transici\u00f3n de la condici\u00f3n de sumidero a la de fuente de carbono parece a\u00fan ser incipiente, aunque ya se insin\u00faa. \u201cSi el oeste de la Amazonia contin\u00faa acusando el impacto de la actividad humana, es posible que all\u00ed tambi\u00e9n ocurra lo que ya estamos observando en la porci\u00f3n oriental\u201d, dice, en una entrevista que le concedi\u00f3 a <em>Pesquisa FAPESP<\/em>, el qu\u00edmico John Miller, de la National Oceanic and Atmospheric Administration (Noaa), de Estados Unidos, otro de los autores del art\u00edculo.<\/p>\n<p>En la parte oriental de la selva, la temperatura media en el per\u00edodo de sequ\u00eda subi\u00f3 m\u00e1s de 2 grados Celsius (\u00baC) y la frecuencia de las lluvias ha disminuido al menos un 25 % durante las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas, seg\u00fan los c\u00e1lculos realizados por el equipo que encabeza Gatti. La temporada de sequ\u00eda tambi\u00e9n se ha vuelto cada vez m\u00e1s extensa, con mayor cantidad de jornadas sin lluvias significativas. En el oeste de la Amazonia, se constat\u00f3 un aumento de las temperaturas promedio y una disminuci\u00f3n de las lluvias entre 1979 y 2018, pero a un ritmo menor. Seg\u00fan el art\u00edculo, el incremento t\u00e9rmico lleg\u00f3 a un pico de 1,7 \u00baC y la merma promedio de las precipitaciones fue de un 20 %. En la Amazonia, se considera que un mes es seco cuando llueve, por t\u00e9rmino medio, menos de 100 mil\u00edmetros (mm) en ese per\u00edodo.<\/p>\n<div id=\"attachment_411972\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/054-059_emissoes_306-1-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-411972 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/054-059_emissoes_306-1-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"641\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/054-059_emissoes_306-1-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/054-059_emissoes_306-1-1140-250x141.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/054-059_emissoes_306-1-1140-700x394.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/054-059_emissoes_306-1-1140-120x67.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Jos\u00e9 Caldas\u2009\/ Brazil Photos\u2009\/ Lightrocket V\u00eda Getty Images <\/span><\/a> Vista a\u00e9rea de un tramo preservado de la selva amaz\u00f3nica, que extrae m\u00e1s carbono de la atm\u00f3sfera que los sectores deforestados<span class=\"media-credits\">Jos\u00e9 Caldas\u2009\/ Brazil Photos\u2009\/ Lightrocket V\u00eda Getty Images <\/span><\/p><\/div>\n<p>Lo que afecta directamente al balance de carbono no son solamente la deforestaci\u00f3n y las quemas. Las \u00e1reas de selva degradada, pese a mantenerse en pie, se tornan m\u00e1s secas y pasan a emitir m\u00e1s CO<sub>2<\/sub> que el que absorben. \u201cEstamos en presencia de una tormenta perfecta, un c\u00edrculo vicioso en el cual, un proceso retroalimenta al otro\u201d, dice el ec\u00f3logo Luiz Arag\u00e3o, del Inpe, experto en teledetecci\u00f3n y coautor del art\u00edculo. \u201cEl avance de los incendios, de la deforestaci\u00f3n y de las \u00e1reas degradadas eleva las emisiones de carbono en la Amazonia y altera el clima local y global. La selva se vuelve m\u00e1s c\u00e1lida y seca, especialmente durante el per\u00edodo de sequ\u00eda, y la mortandad de los \u00e1rboles crece. Este efecto incide nuevamente en el balance de carbono e impulsa m\u00e1s alteraciones clim\u00e1ticas\u201d.<\/p>\n<p>El f\u00edsico Paulo Artaxo, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), pone de relieve la importancia de los hallazgos del estudio de sus colegas en la revista <em>Nature<\/em>. \u201cLas alteraciones en el ciclo de carbono en la Amazonia generan impactos no solo sobre el clima de la regi\u00f3n, sino en todo Brasil e incluso en el resto del planeta\u201d, subraya Artaxo, uno de los coordinadores del PFPMCG. Merced al fen\u00f3meno de los denominados \u201cr\u00edos voladores\u201d, una parte de la ingente humedad de la regi\u00f3n norte de Brasil procesada por la selva se traslada hacia el centro-oeste, el sudeste y otras zonas del pa\u00eds. Sin ella, el r\u00e9gimen pluvial de esas regiones se ve alterado y puede ocasionar sequ\u00edas extremas. Arag\u00e3o, que es coordinador de la Divisi\u00f3n de Observaci\u00f3n de la Tierra y Geoinform\u00e1tica (DIOTG) del Inpe, se ha dedicado a estudiar los impactos a largo plazo de la deforestaci\u00f3n y, especialmente, de los incendios, dos de las formas de da\u00f1o a la selva promovidas por el hombre, sobre porciones de la Amazonia con la vegetaci\u00f3n degradada. Tambi\u00e9n es uno de los coautores de otro trabajo, igualmente publicado en julio, pero en este caso en la revista <em>PNAS<\/em>, que muestra los efectos del fen\u00f3meno clim\u00e1tico El Ni\u00f1o (el calentamiento anormal de las aguas superficiales del oc\u00e9ano Pac\u00edfico) durante la sequ\u00eda extraordinaria en la Amazonia que tuvo lugar entre finales de 2015 y comienzos de 2016.<\/p>\n<p>De acuerdo con los datos de ese estudio, cuya autora principal es la bi\u00f3loga brasile\u00f1a Erika Berenguer, de la Universidad de Lancaster, en el Reino Unido, en los tres a\u00f1os siguientes murieron unos 3.000 millones de \u00e1rboles en un \u00e1rea equivalente al 1,2 % del territorio de la Amazonia brasile\u00f1a debido a la sequ\u00eda extrema y a los incendios forestales. Uno de los efectos de esta mortandad an\u00f3mala de los \u00e1rboles es que se han devuelto toneladas de carbono a la atm\u00f3sfera. \u201cEstudios recientes indican que el fuego asociado a la deforestaci\u00f3n es m\u00e1s intenso que el resto de los incendios en la Amazonia y genera mayores emisiones\u201d, explica la climat\u00f3loga Renata Libonati, jefa del Laboratorio de Aplicaciones de Sat\u00e9lites Ambientales del Instituto de Geociencias de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (Igeo\/UFRJ), quien no particip\u00f3 en el estudio.<\/p>\n<div id=\"attachment_411976\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/054-059_emissoes_306-2-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-411976 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/054-059_emissoes_306-2-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"641\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/054-059_emissoes_306-2-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/054-059_emissoes_306-2-1140-250x141.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/054-059_emissoes_306-2-1140-700x394.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/054-059_emissoes_306-2-1140-120x67.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Bruno Kelly\u2009\/\u2009Reuters\u2009\/\u2009Fotoarena<\/span><\/a> La crecida del r\u00edo Negro, en el estado de Amazonas, ocurrida a mediados de este a\u00f1o, fue la mayor de la historia<span class=\"media-credits\">Bruno Kelly\u2009\/\u2009Reuters\u2009\/\u2009Fotoarena<\/span><\/p><\/div>\n<p>El trabajo que sali\u00f3 en julio en <em>Nature<\/em> es la continuaci\u00f3n de un proyecto coordinado por Gatti, que en 2014 le vali\u00f3 la publicaci\u00f3n de un art\u00edculo estampado en la portada en esa revista cient\u00edfica. Aquel primer estudio utilizaba la misma metodolog\u00eda de recolecci\u00f3n de datos adoptada en el trabajo actual, pero abarcaba solamente un per\u00edodo de dos a\u00f1os, 2010 y 2011. El art\u00edculo nuevo a\u00f1ade otros siete a\u00f1os de informaci\u00f3n de campo. \u201cEn el trabajo de 2014 verificamos que un a\u00f1o extremadamente seco, como 2010, hac\u00eda que la Amazonia emitiera m\u00e1s carbono que en un a\u00f1o con un clima dentro de lo esperado, como 2011\u201d, explica la bi\u00f3loga Luana Basso, integrante del equipo de Gatti, y que actualmente cursa una pasant\u00eda posdoctoral en la Universidad de Leeds, en el Reino Unido. \u201cEntonces, el foco de inter\u00e9s estaba puesto en la variable tiempo. Ahora nuestro \u00e9nfasis reside en mostrar c\u00f3mo se comporta el balance de carbono en las \u00e1reas de la Amazonia con diferentes niveles de deforestaci\u00f3n, de incendios y de alteraciones clim\u00e1ticas\u201d.<\/p>\n<p>La producci\u00f3n de la informaci\u00f3n que sirvi\u00f3 como base para el art\u00edculo m\u00e1s reciente implic\u00f3 un amplio trabajo de campo. A bordo de una avioneta que volaba entre los 300 metros y 4,4 kil\u00f3metros de altitud, los investigadores tomaron cada dos meses muestras del perfil del aire sobre cuatro puntos de la Amazonia: Alta Floresta, en el estado de Mato Grosso, en el sudeste de la regi\u00f3n; Santar\u00e9m, en el estado de Par\u00e1, en el nordeste; Rio Branco, en el estado de Acre, en el sudoeste, y Tabatinga, en el estado de Amazonas, en el noroeste. Algunos de los a\u00f1os, las muestras del noroeste proven\u00edan de Tef\u00e9, pero con fines pr\u00e1cticos, se consider\u00f3 que los datos de Tef\u00e9 y de Tabatinga son representativos de la misma regi\u00f3n. En total, se obtuvieron 590 muestras atmosf\u00e9ricas.<\/p>\n<p>Los autores del art\u00edculo se\u00f1alan al avance de los incendios y de la deforestaci\u00f3n en el sector oriental de la Amazonia como las causas principales de que esa regi\u00f3n se haya transformado en emisora de carbono. Al haber menos \u00e1rboles en pie disminuy\u00f3 la capacidad de extraer CO<sub>2<\/sub> de la atm\u00f3sfera por medio de la fotos\u00edntesis (<em>v\u00e9ase el gr\u00e1fico sobre el ciclo del carbono<\/em>). Si adem\u00e1s de tal\u00e1rsela, se le prende fuego a la vegetaci\u00f3n, el carbono que se hallaba almacenado en la biomasa de la planta vuelve directamente al aire. Los autores sostienen que, si no hubiera deforestaci\u00f3n e incendios, la Amazonia en su conjunto ser\u00eda un sumidero de carbono. Sin embargo, sus datos indican que el sector sudeste, el m\u00e1s afectado por la actividad humana, ya se comporta como una fuente de carbono incluso cuando se dejan de lado las emisiones espec\u00edficas de los incendios.<\/p>\n<p>\u201cLas especies arb\u00f3reas m\u00e1s longevas de la Amazonia pueden vivir, en promedio, unos 180 a\u00f1os\u201d, comenta el bot\u00e1nico Marcos Buckeridge, del Instituto de Biociencias de la USP, quien estudia el crecimiento de las plantas y cultivos en los ecosistemas ricos en di\u00f3xido de carbono y que no particip\u00f3 en el estudio coordinado por Gatti. \u201cLa mayor parte del carbono que absorben las plantas se almacena en las mismas durante todo ese tiempo y solo se libera cuando estas mueren. La descomposici\u00f3n de la vegetaci\u00f3n libera el carbono lentamente, mientras que las quemas lo hacen de manera acelerada. En cuanto empieza a regenerarse la vegetaci\u00f3n en un \u00e1rea deforestada, se reanuda nuevamente el ciclo de absorci\u00f3n del carbono\u201d.<\/p>\n<p>Otros trabajos arribaron a conclusiones similares a las del estudio de Gatti, Arag\u00e3o y sus colaboradores. Un art\u00edculo publicado en la revista <em>Nature Climate Change<\/em> en abril de este a\u00f1o indica que, entre 2010 y 2018, la Amazonia emiti\u00f3 un 18 % m\u00e1s de carbono que el que absorbi\u00f3. Los c\u00e1lculos del balance de carbono se realizaron partiendo de la medici\u00f3n de los flujos de CO<sub>2<\/sub> registrados v\u00eda sat\u00e9lite. El estudio estim\u00f3 que los sectores con su vegetaci\u00f3n degradada, generalmente contiguos a las \u00e1reas deforestadas y a propiedades destinadas a la explotaci\u00f3n agropecuaria emitieron cantidades significativas de carbono en comparaci\u00f3n con las zonas propiamente deforestadas. \u201cLa Amazonia brasile\u00f1a en su conjunto ha perdido parte de su biomasa y, por ende, ha liberado carbono. Ya sabemos lo importante que es la deforestaci\u00f3n en el marco de los cambios clim\u00e1ticos globales\u201d, dijo Stephen Sitch, de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido, uno de los autores del trabajo, en un comunicado a la prensa. \u201cNuestro estudio revela que las emisiones asociadas a los procesos de degradaci\u00f3n forestal pueden ser a\u00fan mayores. La degradaci\u00f3n constituye una amenaza generalizada a la integridad futura de la selva y se la debe estudiar con toda premura\u201d.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/054-059_emissoes_306-1-desktop-true.png\" data-tablet_size=\"1140x603\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/054-059_emissoes_306-1-desktop-true.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/054-059_emissoes_306-1-desktop-true.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/054-059_emissoes_306-1-mobile.png\" \/>\n  <\/picture><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>Un art\u00edculo de 2015 que tambi\u00e9n gan\u00f3 las p\u00e1ginas de <em>Nature<\/em> constituye una referencia obligada al respecto del balance de carbono en la gran selva tropical. El referido estudio, coordinado por investigadores de la Universidad de Leeds, que cont\u00f3 con la participaci\u00f3n de brasile\u00f1os y colegas de otros pa\u00edses, sugiere que la Amazonia ha ido perdiendo progresivamente su capacidad de extraer carbono de la atm\u00f3sfera debido a un aumento de m\u00e1s de un tercio en la mortandad de sus \u00e1rboles desde mediados de la d\u00e9cada 1990. Adem\u00e1s de la deforestaci\u00f3n y de la degradaci\u00f3n de la selva, los cambios clim\u00e1ticos, tanto a nivel local como global, estar\u00edan impulsando este fen\u00f3meno. El estudio de campo llev\u00f3 a cabo durante tres d\u00e9cadas un seguimiento de la evoluci\u00f3n de la biomasa (el crecimiento y disminuci\u00f3n del tama\u00f1o de los \u00e1rboles) en 321 parcelas de la selva.<\/p>\n<p>El climat\u00f3logo Jos\u00e9 Marengo, coordinador de investigaci\u00f3n y desarrollo del Centro Nacional de Monitoreo de Desastres Naturales (Cemaden), elogia la importante contribuci\u00f3n cient\u00edfica que ha brindado ese trabajo. \u201cVarios estudios indican que el este de la Amazonia se est\u00e1 transformando efectivamente en una fuente de carbono, y otros trabajos, incluidos los nuestros, revelan que el per\u00edodo de sequ\u00eda en este segmento de la regi\u00f3n se est\u00e1 volviendo cada vez m\u00e1s c\u00e1lido y seco en las \u00faltimas d\u00e9cadas\u201d, dice Marengo. Esto no es nada bueno para el balance de carbono y eleva el riesgo de padecer sequ\u00edas e incendios\u201d. Con todo, la Amazonia es una regi\u00f3n muy extensa y proferir generalizaciones para toda el \u00e1rea resulta arriesgado. En las simulaciones clim\u00e1ticas, algunos modelos han apuntado, por ejemplo, que en sectores del noroeste de la Amazonia incluso podr\u00eda llover m\u00e1s en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas debido a los cambios clim\u00e1ticos globales. Hoy en d\u00eda, la parte occidental, que est\u00e1 mejor preservada, tambi\u00e9n es m\u00e1s h\u00fameda que el sector oriental. All\u00ed se registran m\u00e1s de 3.000 mmm de precipitaciones anuales.<\/p>\n<p>El calentamiento global constituye la cara m\u00e1s visible de los cambios clim\u00e1ticos. Pero esto no significa que va a hacer m\u00e1s calor todo el tiempo ni en todas las regiones. En algunas, incluso es posible que las temperaturas desciendan durante algunos per\u00edodos del a\u00f1o. Pero la temperatura promedio del planeta va a crecer r\u00e1pidamente en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas debido al aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente a causa de la quema de combustibles f\u00f3siles. \u201cLa gente no debe olvidarse que el calentamiento global induce los cambios clim\u00e1ticos y provoca una frecuencia mayor de eventos extremos, que pueden llegar a ser episodios muy intensos, tanto de sequ\u00eda como de lluvias, olas de calor o de fr\u00edo\u201d, reflexiona Marengo. En este contexto, aunque la Amazonia se est\u00e1 volviendo cada vez m\u00e1s c\u00e1lida y seca (y emitiendo m\u00e1s carbono) cuando se la considera en todo su conjunto o en su parte m\u00e1s oriental, no es de extra\u00f1arse que a finales de junio de este a\u00f1o se haya producido la mayor crecida del r\u00edo Negro en Manaos de los \u00faltimos 120 a\u00f1os. A ra\u00edz de las lluvias intensas, el cauce del r\u00edo subi\u00f3 30 metros y afect\u00f3 la vida de casi medio mill\u00f3n de habitantes del estado de Amazonas. Aproximadamente en ese mismo per\u00edodo, durante el curso del verano en Canad\u00e1 y en el oeste de Estados Unidos, en otra anomal\u00eda que parte de los cient\u00edficos atribuyen a los cambios clim\u00e1ticos, los term\u00f3metros marcaron temperaturas r\u00e9cord, superiores a los 50 \u00baC. En el mes de julio, Alemania, B\u00e9lgica y los Pa\u00edses Bajos registraron la mayor inundaci\u00f3n de los \u00faltimos 100 a\u00f1os, que algunos tambi\u00e9n imputan a los cambios clim\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Para el climat\u00f3logo Scott Denning, de la Universidad del Estado de Colorado, en Estados Unidos, los resultados del estudio encabezado por los brasile\u00f1os en la revista <em>Nature<\/em> ponen en duda la capacidad a largo plazo de la selva amaz\u00f3nica para secuestrar carbono de la atm\u00f3sfera y actuar como un contrapeso importante al calentamiento global. \u201cLas permanentes observaciones realizadas por ese equipo en cuatro zonas de la Amazonia representan un tipo de dato muy dif\u00edcil de obtener y constituyen un indicio de la amenaza a su condici\u00f3n de sumidero de carbono a causa la degradaci\u00f3n de la selva y el calentamiento clim\u00e1tico\u201d, dijo Denning, quien tambi\u00e9n es autor de un comentario en <em>Nature<\/em> sobre el art\u00edculo del grupo del Inpe, en una entrevista concedida a <em>Pesquisa FAPESP<\/em>. \u201cEl futuro de la acumulaci\u00f3n de carbono en las selvas tropicales siempre fue incierto. Los perfiles atmosf\u00e9ricos obtenidos por Gatti y sus colegas muestran que ese futuro incierto est\u00e1 ocurriendo ahora\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nLa variaci\u00f3n interanual del balance de gases de efecto invernadero en la cuenca amaz\u00f3nica y su control en un mundo sometido al calentamiento y a los cambios clim\u00e1ticos \u2013 Carbam: un estudio a largo plazo del balance de carbono en la Amazonia (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/97938\/variacao-interanual-do-balanco-de-gases-de-efeito-estufa-na-bacia-amazonica-e-seus-controles-em-um-m\/?q=16\/02018-2\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 16\/02018-2<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Programa<\/strong> Investigaci\u00f3n sobre Cambios Clim\u00e1ticos Globales; <strong>Investigadora responsable <\/strong>Luciana Gatti (Inpe); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 4.436.420,43<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nGATTI, L. V. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41586-021-03629-6?ftag=YHF4eb9d17\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Amazonia as a carbon source linked to deforestation and climate change<\/a>. <strong>Nature.<\/strong> 15 jul. 2021.<br \/>\nBERENGUER, E. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.pnas.org\/content\/118\/30\/e2019377118.short\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Tracking the impacts of El Ni\u00f1o drought and fire in human-modified Amazonian forests<\/a>. <strong>PNAS<\/strong>. 27 jul. 2021.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Una investigaci\u00f3n apunta que durante la \u00faltima d\u00e9cada la zona oriental de la selva, la m\u00e1s deforestada, se ha convertido en una fuente de di\u00f3xido de carbono, mientras que la parte occidental intenta mantenerse como sumidero","protected":false},"author":13,"featured_media":411968,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[269],"coauthors":[101],"class_list":["post-412566","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/412566","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=412566"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/412566\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":412643,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/412566\/revisions\/412643"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/411968"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=412566"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=412566"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=412566"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=412566"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}