{"id":412571,"date":"2021-10-07T17:37:50","date_gmt":"2021-10-07T20:37:50","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=412571"},"modified":"2021-10-07T17:37:50","modified_gmt":"2021-10-07T20:37:50","slug":"la-saga-del-paratethys","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-saga-del-paratethys\/","title":{"rendered":"La saga del Paratethys"},"content":{"rendered":"<p>Hace aproximadamente 12 millones de a\u00f1os, Europa exhib\u00eda contornos muy diferentes a los actuales. En el oeste hab\u00eda un archipi\u00e9lago que la separaba de \u00c1frica. Al sur, los territorios de los Balcanes y de Asia Menor (la actual Turqu\u00eda) tambi\u00e9n se hallaban desconectados, dando lugar a la formaci\u00f3n de lagos que m\u00e1s tarde dar\u00edan a su vez origen al mar Egeo. Su formaci\u00f3n natural m\u00e1s espectacular era un lago gigantesco, el Paratethys, un cuerpo de agua salada que ocupaba un \u00e1rea alrededor de un 10 % m\u00e1s extensa que el Mediterr\u00e1neo actual y que se extend\u00eda desde la zona oriental de los Alpes, en el centro de Europa, hasta el moderno Kazajist\u00e1n, en Asia. No se sabe con exactitud en qu\u00e9 medida el Paratethys se aisl\u00f3 de la porci\u00f3n norte de un antiguo oc\u00e9ano global, pero un estudio publicado en junio en la revista <em>Scientific Reports<\/em> indica con mayor precisi\u00f3n cu\u00e1les eran los l\u00edmites del mayor lago conocido que se haya formado sobre la Tierra y cu\u00e1l fue su turbulenta historia geol\u00f3gica de principio a fin, signada por las expansiones y los retrocesos. Los mares Caspio, Negro y de Aral son los vestigios modernos de este megalago, que dej\u00f3 de existir al conectarse nuevamente con el oc\u00e9ano hace unos 6,9 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Las dimensiones de esa gran masa de agua atrapada, hoy desaparecida, sorprendieron a los cient\u00edficos. \u201cDespu\u00e9s de haber analizado mapas y datos, cuando finalmente calculamos la superficie y el volumen de agua que pose\u00eda el lago, nos asombramos. Era mucho mayor de lo que supon\u00edamos. Volvimos a realizar las mediciones varias veces para constatar que est\u00e1bamos en lo cierto\u201d, dice el ge\u00f3logo rumano Dan Palcu, autor principal del art\u00edculo, quien realiza una pasant\u00eda posdoctoral en el Instituto Oceanogr\u00e1fico de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IO-USP) con una beca concedida por la FAPESP, y que hab\u00eda iniciado sus estudios en la regi\u00f3n durante su doctorado en la Universidad de Utrecht, en los Pa\u00edses Bajos. En su apogeo, las aguas salobres del Paratethys llegaron a ocupar una extensi\u00f3n de 2,8 millones de kil\u00f3metros cuadrados. El lago, en su \u00e9poca de mayor esplendor, almacenaba 1,77 millones de kil\u00f3metros c\u00fabicos (km<sup>3<\/sup>) de agua, m\u00e1s de 10 veces el contenido del conjunto de todos los lagos modernos.<\/p>\n<p>El inter\u00e9s de Palcu por el antiguo megalago se hab\u00eda suscitado durante su infancia, transcurrida en las monta\u00f1as de Transilvania. Aunque viv\u00eda a varios cientos de kil\u00f3metros del oc\u00e9ano, reuni\u00f3 una colecci\u00f3n de f\u00f3siles marinos, todos hallados en el patio trasero de su hogar. \u201cPara llegar hasta el mar m\u00e1s cercano, que era el mar Negro, ten\u00eda que cruzar dos monta\u00f1as y recorrer casi 1.000 km\u201d, recuerda el ge\u00f3logo. La abundancia de vestigios de ese tipo eran una se\u00f1al de que, tal como figuraba en los manuales, en un pasado remoto hab\u00eda habido un gran lago de agua salada o una especie de mar interno.<\/p>\n<p>Para reconstruir la historia del Paratethys, Palcu y otros colegas de Rumania, Rusia, Pa\u00edses Bajos y Alemania, coautores del estudio, recurrieron a los datos estratigr\u00e1ficos, de las diferentes capas de rocas de la regi\u00f3n, y a reconstrucciones paleogeogr\u00e1ficas elaboradas en modelos 3D. Los trabajos de sedimentolog\u00eda y paleomagnetismo se basaron en muestras de capas recolectadas en la zona de los C\u00e1rpatos orientales y en el sur de Rumania, en las costas occidental y meridional del mar Negro (Bulgaria y Turqu\u00eda) y en los valles situados al sur de las monta\u00f1as del C\u00e1ucaso (Georgia y Azerbaiy\u00e1n). Aunque los investigadores lograron establecer una cronolog\u00eda de los vaivenes del megalago, a\u00fan quedan por develarse muchos interrogantes.<\/p>\n<p><strong>Inundaciones, sequ\u00edas y ballenas enanas<\/strong><br \/>\nDurante el per\u00edodo de mayor estabilidad del Paratethys, hace entre 11,6 y 9,75 millones de a\u00f1os, en aquel mundo acu\u00e1tico aparte, sin ning\u00fan tipo de conexi\u00f3n con el resto de los oc\u00e9anos, evolucion\u00f3 una fauna peculiar. En aquel per\u00edodo de tiempo, algunas variedades menores de ballenas y delfines se adaptaron a la vida en el interior del megalago. Especies como <em>Cetotherium riabinini<\/em>, un tipo extinto de ballena enana de tan solo 3 metros de longitud, son originarias de las aguas cerradas del Paratethys.<\/p>\n<div id=\"attachment_411984\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/064-066_megalago_306-1-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-411984 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/064-066_megalago_306-1-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"641\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/064-066_megalago_306-1-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/064-066_megalago_306-1-1140-250x141.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/064-066_megalago_306-1-1140-700x394.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/064-066_megalago_306-1-1140-120x67.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Dan Palcu<\/span><\/a> Las capas rojizas de rocas en las costas del mar Negro, en Bulgaria, se originaron en los per\u00edodos de sequ\u00eda que enfrent\u00f3 el Paratethys<span class=\"media-credits\">Dan Palcu<\/span><\/p><\/div>\n<p>Hace 9,6 millones de a\u00f1os, el megalago comenz\u00f3 a verse afectado con mayor intensidad por algunos cambios clim\u00e1ticos. Una etapa m\u00e1s seca hizo que el nivel de las aguas descendiera 150 metros. Entonces surgieron cuencas perif\u00e9ricas de agua dulce y una regi\u00f3n central mucho m\u00e1s salada, donde actualmente se encuentra el mar Negro. Tras esa divisi\u00f3n y debido a los cambios bioqu\u00edmicos en el agua, muchas especies no sobrevivieron. Entre 9,5 y 7,65 millones de a\u00f1os atr\u00e1s, el megalago soport\u00f3 tres per\u00edodos de creciente y otras tres etapas de desecaci\u00f3n (p\u00e9rdida de agua) parcial.<\/p>\n<p>En las fases de crecientes, la fauna que sobrevivi\u00f3 a los peque\u00f1os cataclismos consigui\u00f3 repoblar las aguas del Paratethys. Pero la sequ\u00eda m\u00e1s reciente, que tuvo lugar hace entre 7,9 y 7,65 millones de a\u00f1os, alcanz\u00f3 proporciones in\u00e9ditas. El nivel de las aguas descendi\u00f3 250 metros. Con la nueva divisi\u00f3n de las cuencas perif\u00e9ricas y centrales, la toxicidad del agua alcanz\u00f3 niveles elevados. Se produjo otra extinci\u00f3n masiva. Inmediatamente despu\u00e9s, la regi\u00f3n volvi\u00f3 a vivir un extenso per\u00edodo h\u00famedo y las lluvias y el agua de los r\u00edos hicieron que el lago recuperase los niveles de las \u00e9pocas de estabilidad. Finalmente, hace 6,7 millones de a\u00f1os, la regi\u00f3n se conect\u00f3 nuevamente con el oc\u00e9ano, a trav\u00e9s del mar Egeo.<\/p>\n<p>Durante los episodios de desecaci\u00f3n parcial, el Paratethys perdi\u00f3 hasta un tercio de sus aguas debido a la evaporaci\u00f3n y su superficie se redujo en un 70 %. \u201cHa de haber sido un mundo prehist\u00f3rico posapocal\u00edptico, una versi\u00f3n acu\u00e1tica de las tierras devastadas de las pel\u00edculas de <em>Mad Max<\/em>\u201d, compara el ge\u00f3logo neerland\u00e9s Wout Krijgsman, de la Universidad de Utrecht y coautor del art\u00edculo. La fauna del megalago conserva a\u00fan muchos misterios sin resolver. La mayor\u00eda de las especies se extinguieron. Las pocas que sobrevivieron desarrollaron descendientes muy resistentes que generan problemas en otros lagos. \u201cAlgunos moluscos hallaron cobijo y evolucionaron durante millones de a\u00f1os en la regi\u00f3n del mar Caspio\u201d, relata Palcu. \u201cEn la d\u00e9cada de 1950, cuando los r\u00edos Volga y Don, en Rusia, fueron conectados al mar por medio de una red de canales que pasaban por los mares Caspio y Negro, algunos moluscos se adosaron a los nav\u00edos y llegaron hasta los grandes lagos norteamericanos, donde diezmaron a las especies aut\u00f3ctonas\u201d.<\/p>\n<p>Los cambios clim\u00e1ticos actuales podr\u00edan hacer que la intrincada historia geol\u00f3gica del Paratethys vuelva a repetirse en los cuerpos de agua de la actual Eurasia. Sobre el mar Caspio, el mayor lago de aguas salobres del planeta, se cierne una amenaza de desecaci\u00f3n, y el mar Negro, en el sector que ba\u00f1a las costas de Turqu\u00eda, est\u00e1 padeciendo una cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica reciente. Sus aguas se han visto pobladas por un gran volumen de una sustancia viscosa verde que se forma a partir de las algas, un fen\u00f3meno atribuido a la contaminaci\u00f3n y a los cambios clim\u00e1ticos. Con base en los datos recopilados recientemente sobre la evoluci\u00f3n del antiguo megalago, los investigadores esperan poder contribuir al desarrollo de modelos que puedan prever con mayor seguridad lo que podr\u00eda ocurrir en el interior de los continentes en \u00e9pocas de estr\u00e9s ambiental. \u201cCuando comparamos la cronolog\u00eda de las crisis que soport\u00f3 el Paratethys con la historia de Eurasia, observamos que los per\u00edodos cr\u00edticos coinciden con los cambios en el ecosistema de toda la regi\u00f3n, con episodios de desertificaci\u00f3n en Arabia o la desaparici\u00f3n de selvas tropicales en Espa\u00f1a, por ejemplo\u201d, comenta Palcu. \u201cNo disponemos a\u00fan de una hip\u00f3tesis al respecto, pero parecer\u00eda que estas crisis no son solamente locales. Ellas generan un efecto domin\u00f3 que puede llegar a impactar en otras regiones ubicadas a miles de kil\u00f3metros de distancia\u201d.<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n del antiguo megalago de Eurasia tambi\u00e9n podr\u00eda ser \u00fatil para entender mejor un fen\u00f3meno subacu\u00e1tico cercano a la costa del sudeste brasile\u00f1o, el llamado presal, constituido por dep\u00f3sitos donde abundan el petr\u00f3leo y el gas localizados debajo de una capa de sal, en el lecho marino, a profundidades que van de los 3.500 a los 5.500 metros. \u201cAmbientes como el del Paratethys, principalmente durante los per\u00edodos de desecaci\u00f3n parcial, habr\u00edan sido similares a las cuencas precursoras del presal en el Atl\u00e1ntico\u201d, compara el ge\u00f3logo marino italiano Luigi Jovane, del IO-USP, supervisor del posdoctorado de Palcu. En su opini\u00f3n, el estudio sobre el Paratethys podr\u00eda convertirse en una referencia para la comprensi\u00f3n de los lagos del presal que surgieron antes de la apertura del oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Sus historiales geol\u00f3gicos contienen los mismos componentes, pero siguiendo un orden invertido. En Eurasia, un oc\u00e9ano se transform\u00f3 en un mar interior debido a episodios de sedimentaci\u00f3n de sal. Por estas latitudes, la secuencia del proceso es al rev\u00e9s. \u201cPrimero hubo lagos y luego se form\u00f3 el Atl\u00e1ntico Sur. An\u00e1logamente, la fase del megalago en Eurasia corresponde a la del surgimiento del presal. All\u00ed, la historia geol\u00f3gica es m\u00e1s accesible, ya que se encuentra a resguardo en las monta\u00f1as y cerros, con lo que puede elaborarse un panorama preciso del pasado. Aqu\u00ed, esa historia se encuentra oculta en el fondo del mar\u201d, explica Jovane.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nAn\u00e1lisis paleomagn\u00e9tico en los archivos sedimentarios de los oc\u00e9anos y mares epicontinentales para el estudio de la estratificaci\u00f3n y los eventos an\u00f3xicos oce\u00e1nicos (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/185189\/analise-paleomagnetica-nos-arquivos-sedimentares-de-oceanos-e-mares-epicontinentais-para-estudar-est\/?q=18\/20733-6\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 18\/20733-6<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Beca posdoctoral; <strong>Investigador responsable<\/strong> Luigi Jovane (USP); <strong>Beneficiario<\/strong> Dan Palcu; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 305.246,34<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/strong><br \/>\nPALCU, D. V. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-021-91001-z\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Late Miocene megalake regressions in Eurasia<\/a>. <strong>Scientific Reports.<\/strong> 1\u00b0 jun. 2021.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El lago m\u00e1s grande del mundo se form\u00f3 hace 12 millones de a\u00f1os y, al desaparecer, dio origen a los mares Caspio y Negro","protected":false},"author":112,"featured_media":412376,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[309,321,324],"coauthors":[417],"class_list":["post-412571","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-geologia-es","tag-oceanografia-es","tag-paleontologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/412571","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/112"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=412571"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/412571\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":412572,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/412571\/revisions\/412572"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/412376"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=412571"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=412571"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=412571"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=412571"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}