{"id":412584,"date":"2021-10-07T17:39:25","date_gmt":"2021-10-07T20:39:25","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=412584"},"modified":"2021-10-08T11:30:31","modified_gmt":"2021-10-08T14:30:31","slug":"los-germenes-de-las-metropolis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-germenes-de-las-metropolis\/","title":{"rendered":"Los g\u00e9rmenes de las metr\u00f3polis"},"content":{"rendered":"<p>Investigadores de todos los continentes dieron a conocer en el mes de junio lo que podr\u00eda considerarse como el primer cat\u00e1logo mundial del ecosistema microbiano de las zonas urbanas. Por medio de 4.728 muestras recolectadas en las calles, en las suelas de los calzados, en el transporte p\u00fablico y en los hospitales durante un lapso de tres a\u00f1os, el grupo elabor\u00f3 un mapa gen\u00e9tico de la microbiota \u2013el conjunto de las bacterias, los virus, los hongos y otros microorganismos\u2013 de 60 ciudades de 32 pa\u00edses, tres de ellas en Brasil. Uno de los hallazgos principales del estudio indica que existen 31 especies de bacterias que aparecen en el 97 % de las muestras. Estas conforman el n\u00facleo central de los microorganismos predominantes en los centros urbanos de todo el planeta.<\/p>\n<p>Dentro de ese grupo hay tres bacterias que despuntan por su gran abundancia: <em>Cutibacterium acnes<\/em>, que prolifera en la epidermis humana y propicia la aparici\u00f3n de espinillas; <em>Bradyrhizobium <\/em>sp. <em>BTAi1<\/em>, un microorganismo presente habitualmente en el suelo, que fija el nitr\u00f3geno en las plantas, y <em>Micrococcus luteus<\/em>, una bacteria que vive en el suelo y en la piel humana y a la que se ha relacionado con eventos espor\u00e1dicos de infecciones adquiridas en los hospitales. En total, el trabajo identific\u00f3 4.246 especies de microorganismos. Entre las nuevas especies a\u00fan no catalogadas por la ciencia, se registraron 10.928 virus, 1.302 bacterias y dos arqueas (seres unicelulares similares a las bacterias). El Sars-CoV-2, causante del covid-19, es un virus de ARN y no figura en el estudio, que se centr\u00f3 en los microorganismos con genomas de ADN. Adem\u00e1s, las muestras del microbioma urbano se obtuvieron antes del surgimiento de la pandemia.<\/p>\n<p>A partir de este tipo de monitoreo puede observarse la dispersi\u00f3n de los microorganismos a nivel local, en el interior de las ciudades, y realizarse un seguimiento de su dispersi\u00f3n a escala global, algo de gran utilidad en un contexto de pandemia, adem\u00e1s de detectar los genes de resistencia a los antibi\u00f3ticos en el caso de las bacterias. Este estudio es fruto de un trabajo mancomunado entre cient\u00edficos especializados en gen\u00f3mica, an\u00e1lisis de datos, ingenier\u00eda, epidemiolog\u00eda y salud p\u00fablica que conforman el consorcio MetaSUB, abreviatura de Metagen\u00f3mica y Metadise\u00f1o de Trenes Metropolitanos y Biomas Urbanos.<\/p>\n<p>El origen de este proyecto se remonta a 2013, cuando el genetista Christopher Mason, de la Universidad Cornell, en Estados Unidos, empez\u00f3 a recolectar muestras microbiol\u00f3gicas en el metro de Nueva York. \u201cCada vez que nos sentamos en el metro, probablemente estamos viajando junto a una especie de microorganismo totalmente nueva\u201d, dice Mason, en el material de difusi\u00f3n del trabajo. Tan pronto como el genetista estadounidense public\u00f3 su primer trabajo sobre el tema, recibi\u00f3 consultas de investigadores de todo el mundo interesados en realizar an\u00e1lisis similares en sus ciudades. Entre ellos estaba el bi\u00f3logo molecular brasile\u00f1o Emmanuel Dias-Neto.<\/p>\n<p>\u201cA comienzos de la d\u00e9cada de 2010, empec\u00e9 a investigar la asociaci\u00f3n entre las bacterias y la aparici\u00f3n del c\u00e1ncer bucal. A menudo regresaba en el metro a mi hogar y me preguntaba qu\u00e9 microorganismos viajar\u00edan all\u00ed conmigo y c\u00f3mo hacer para estudiarlos. Un colega hab\u00eda le\u00eddo algo sobre un proyecto similar en Nueva York. Me puse en contacto con los autores del trabajo y me convocaron para que participara en la primera reuni\u00f3n, en 2016\u201d, recuerda el director del consorcio MetaSUB para Am\u00e9rica del Sur y jefe del Laboratorio de Gen\u00f3mica M\u00e9dica del Centro Internacional de Investigaciones (Cipe) del A.C.Camargo Cancer Center. Dias-Neto coordin\u00f3 la recolecci\u00f3n de las 199 muestras brasile\u00f1as que formaron parte del estudio en las ciudades de Ribeir\u00e3o Preto, en el interior del estado de S\u00e3o Paulo, R\u00edo de Janeiro y S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<div id=\"attachment_411992\" style=\"max-width: 1210px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/067-069_microbioma_306-1-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-411992 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/067-069_microbioma_306-1-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"601\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/067-069_microbioma_306-1-1140.jpg 1200w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/067-069_microbioma_306-1-1140-250x125.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/067-069_microbioma_306-1-1140-700x351.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/067-069_microbioma_306-1-1140-120x60.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">CDC\u2009\/\u2009Bobby Strong\u2002|\u2002NIAID\u2002|\u2002CDC\u2009\/\u2009Betsy Crane<\/span><\/a> Im\u00e1genes de tres de los microorganismos hallados con mayor frecuencia en el microbioma de las ciudades (<em>de arriba abajo<\/em>): las bacterias <em>Cutibacterium acnes, Staphylococcus epidermidis<\/em> y <em>Micrococcus luteus<\/em><span class=\"media-credits\">CDC\u2009\/\u2009Bobby Strong\u2002|\u2002NIAID\u2002|\u2002CDC\u2009\/\u2009Betsy Crane<\/span><\/p><\/div>\n<p>El protocolo de recolecci\u00f3n de las muestras incluye el uso de un <em>swab<\/em>, una especie de hisopo o bastoncillo de algod\u00f3n con material sint\u00e9tico en su extremo. Este hisopo se sumerge en una soluci\u00f3n que preserva el ADN y su punta h\u00fameda se frota durante tres minutos en la superficie elegida para la toma de la muestra. Tambi\u00e9n se registran datos tales como las coordenadas de latitud y longitud, la temperatura, la humedad del aire y la cantidad de gente que circula por el lugar. El material se coloca entonces en un tubo que no necesita refrigeraci\u00f3n. Todas las recolecciones realizadas en el mundo se env\u00edan a Nueva York, donde se las analiza en un mismo dispositivo, siguiendo la misma metodolog\u00eda. \u201cUnas 30 de esas muestras proven\u00edan de S\u00e3o Paulo, especialmente de los bancos de plazas y parques como el Trianon, en la avenida Paulista, y de las dependencias del A.C.Camargo\u201d, relata Dias-Neto. Adem\u00e1s de lugares p\u00fablicos, las bicicletas de uso com\u00fan y las suelas de calzados, las recolecciones de R\u00edo de janeiro incluyeron el metro y la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Fiocruz), y en Ribeir\u00e3o Preto, el campus de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) y las paradas de autobuses. Los investigadores Houtan Noushmehr, de la USP, y Milton Oz\u00f3rio Moraes, de la Fiocruz, tambi\u00e9n participaron en el estudio.<\/p>\n<p>En la capital paulista, el Monumento \u00e0s Bandeiras proporcion\u00f3 una muestra interesante. En algunos puntos de la superficie de la escultura, se detectaron dos comunidades de microorganismos diferentes en pugna. Por encima de una pel\u00edcula biol\u00f3gica blanquecina, compuesta por bacterias, se hab\u00eda formado otra pel\u00edcula oscura de hongos. \u201cPara invadir el espacio de las bacterias, los hongos producen sustancias antibacterianas. Las bacterias, a su vez, se defienden produciendo sustancias antif\u00fangicas\u201d, explica Dias-Neto. \u201cSecuenciamos ese borde de contacto entre los biofilmes con la esperanza de hallar algo que pueda dar origen a un f\u00e1rmaco\u201d.<\/p>\n<p>La informaci\u00f3n reunida por el MetaSUB podr\u00eda ser \u00fatil en las investigaciones criminales. Aunque existe un grupo de microorganismos comunes a los microbiomas de las zonas urbanas a escala global, cada ciudad mapeada presenta un conjunto peculiar de microorganismos que funciona como una firma exclusiva de su microbioma. En S\u00e3o Paulo, por ejemplo, hay una especie de virus (<em>Meleagrid alphaherpesvirus 1<\/em>) y dos de bacterias (<em>Pandoraea vervacti<\/em> y <em>Paraburkholderia terrae<\/em>) consideradas t\u00edpicas del conjunto de microorganismos de la ciudad. En R\u00edo de Janeiro, ese papel se le atribuye a una cianobacteria (<em>Prochlorococcus<\/em> sp. <em>MIT 0604<\/em>), un microorganismo que realiza fotos\u00edntesis y al que antiguamente se lo denominaba alga azul, y a dos virus que infectan cianobacterias (<em>Synechococcus phage S-SSM4<\/em> y <em>Synechococcus phage S-SM1<\/em>). A nivel forense, por ejemplo, esto puede utilizarse para determinar el material biol\u00f3gico presente en la suela del calzado de una persona y saber en qu\u00e9 ciudad estuvo\u201d, resalta Dias-Neto.<\/p>\n<p>El Meta-SUB pone a disposici\u00f3n una herramienta de <a href=\"https:\/\/pangeabio.io\/staticd\/metasub-map-all-public-html\/index.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">visualizaci\u00f3n <em>online<\/em><\/a>, a trav\u00e9s de la cual se puede navegar en un mapamundi para conocer en detalle las muestras recogidas en cada localidad. Es posible, por ejemplo, buscar por tipo de microorganismo y verificar en qu\u00e9 ciudades se encuentra presente. El proyecto publicar\u00e1 a la brevedad un art\u00edculo con los datos recopilados en el marco de las Olimp\u00edadas de 2016, celebradas en R\u00edo de Janeiro. En el estudio se est\u00e1 evaluando si la presencia de turistas provenientes de todo el mundo \u2013que trajeron el microbioma t\u00edpico de sus ciudades y entraron en contacto en el metro carioca con las bacterias y virus presentes en la capital fluminense\u2013 alter\u00f3 el perfil de los microorganismos que se encuentran en R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n<p>Otra investigaci\u00f3n global, coordinada por Manuel Delgado-Baquerizo, de la Universidad Pablo de Olavide (UPO), en Espa\u00f1a, estudi\u00f3 la comunidad microbiana oculta en el suelo de parques y jardines de 56 ciudades del mundo en 17 pa\u00edses, entre ellas Pek\u00edn, en China, Santiago, en Chile, y Belo Horizonte, en Brasil. El inter\u00e9s por este tema se debe al hecho de que la poblaci\u00f3n humana a menudo entra en contacto con los microorganismos de las \u00e1reas verdes urbanas cuando se practican deportes o actividades de esparcimiento, un tipo de intercambio que fortalece el sistema inmunol\u00f3gico. Este trabajo, publicado en julio en la revista <em>Science Advances<\/em>, se\u00f1ala que los parques y jardines urbanos poseen una diversidad de microorganismos diferente a la de los ecosistemas naturales cercanos. Este es un patr\u00f3n que se repite en todo el mundo. En comparaci\u00f3n con las \u00e1reas naturales lindantes con las ciudades, los suelos de parques y jardines propician el desarrollo de una proporci\u00f3n mayor de hongos pat\u00f3genos para las plantas y un menor predominio de organismos simbi\u00f3ticos que favorecen el crecimiento de la vegetaci\u00f3n. Estos suelos de las \u00e1reas verdes de las ciudades tambi\u00e9n contienen un porcentaje mayor de genes asociados a pat\u00f3genos humanos, a la resistencia a los antibi\u00f3ticos y a la protecci\u00f3n contra el estr\u00e9s ambiental.<\/p>\n<p>\u201cObservamos que las comunidades microbianas de los parques de diferentes ciudades difieren menos unas de otras y son m\u00e1s homog\u00e9neas que las de \u00e1reas naturales como las selvas\u201d, explica Gabriel Pe\u00f1aloza-Bojac\u00e1, quien realiza un doctorado en biolog\u00eda vegetal en la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG) y recolect\u00f3 muestras del suelo en el \u00c1rea Metropolitana de Belo Horizonte, en \u00e1reas verdes urbanas y en campo abierto. \u201cNuestros an\u00e1lisis revelan una similitud mayor en la composici\u00f3n de la comunidad de arqueas, bacterias, hongos y protistas (organismos unicelulares eucariotas, es decir, c\u00e9lulas con n\u00facleo) en los 56 espacios verdes urbanos estudiados que en los ecosistemas naturales respectivos\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nDANKO, D. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0092867421005857\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">A global metagenomic map of urban microbiomes and antimicrobial resistance<\/a>. <strong>Cell<\/strong>. 26 may. 2021.<br \/>\nDELGADO-BAQUERIZO, M. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/advances.sciencemag.org\/content\/7\/28\/eabg5809?intcmp=trendmd-adv\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Global homogenization of the structure and function in the soil microbiome of urban greenspaces<\/a>. <strong>Science Advances<\/strong>. 9 jul. 2021.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un estudio gen\u00f3mico apunta que 31 bacterias son los microorganismos predominantes en los lugares p\u00fablicos de 60 ciudades del mundo","protected":false},"author":690,"featured_media":411988,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[278,306],"coauthors":[3491],"class_list":["post-412584","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-biologia-es","tag-genetica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/412584","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/690"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=412584"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/412584\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":412644,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/412584\/revisions\/412644"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/411988"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=412584"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=412584"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=412584"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=412584"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}