{"id":414987,"date":"2021-11-16T13:01:06","date_gmt":"2021-11-16T16:01:06","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=414987"},"modified":"2022-04-28T13:09:20","modified_gmt":"2022-04-28T16:09:20","slug":"el-desamparo-que-se-propaga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-desamparo-que-se-propaga\/","title":{"rendered":"El desamparo que se propaga"},"content":{"rendered":"<p>Se estima que entre marzo de 2020 y abril de este a\u00f1o, m\u00e1s de 113.000 brasile\u00f1os menores de 18 a\u00f1os perdieron a su madre, a su padre o a ambos como consecuencia del covid-19. Un estudio publicado en julio en la revista <em>The Lancet<\/em> del cual formaron parte 21 pa\u00edses, bajo la coordinaci\u00f3n de investigadores de los Centros para el Control y la Prevenci\u00f3n de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, revela que, en todo el mundo, la pandemia ha dejado hasta el momento 1,5 millones de hu\u00e9rfanos, es decir, ni\u00f1os y adolescentes que perdieron al menos a uno de sus padres o abuelos responsables de su cuidado. El grupo m\u00e1s grande de individuos que han visto morir a sus responsables a cargo se ha registrado en Am\u00e9rica, donde el \u00edndice es 2,4 veces mayor que la suma del resto de las regiones analizadas.<\/p>\n<p>\u201cEl aumento de la orfandad representa otra pandemia oculta asociada al covid-19. Al perder a sus cuidadores, esos ni\u00f1os pueden enfrentarse a consecuencias adversas, lo que incluye situaciones de pobreza, violencia y traslados a institutos de acogida\u201d, relat\u00f3 la m\u00e9dica epidemi\u00f3loga Susan Hills, autora principal del estudio del CDC en una entrevista concedida v\u00eda correo electr\u00f3nico a <em>Pesquisa FAPESP<\/em>. Seg\u00fan ella, los 21 pa\u00edses seleccionados para el trabajo registraron el 77 % de las muertes asociadas al covid-19 en 2020. En todos los pa\u00edses, han fallecido m\u00e1s padres que madres y, en algunos, el \u00edndice ha sido hasta cinco veces mayor entre los varones.<\/p>\n<div class=\"box-lateral\"><strong>Lea m\u00e1s:<\/strong><br \/>\n&#8211; <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-avance-de-delta\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">El avance de delta<\/a><br \/>\n<\/div>\n<p>En el per\u00edodo analizado, esta cifra de 1,5 millones de hu\u00e9rfanos que ha dejado la pandemia en todo el mundo excede el total de muertes registradas entre individuos de 15 a 50 a\u00f1os. Las tasas m\u00e1s altas de mortalidad de al menos uno de los cuidadores principales se registraron en Per\u00fa, con 10,2 hu\u00e9rfanos por cada mil ni\u00f1os, Sud\u00e1frica (con 5,1), M\u00e9xico (con 3,5), Brasil (con 2,4) y Colombia (con 2,3). \u201cPara mitigar los efectos de esta situaci\u00f3n, es necesario acelerar la distribuci\u00f3n equitativa de vacunas y proporcionar apoyo psicosocial y econ\u00f3mico a las familias, a los efectos de ayudarlas a criar a estos ni\u00f1os que han perdido a sus cuidadores principales\u201d, subraya Hills. Seg\u00fan la epidemi\u00f3loga, los mismos recursos financieros necesarios para internar a un individuo en instituciones de acogida podr\u00edan utilizarse para sostener a una cantidad mayor de ni\u00f1os en su propio \u00e1mbito familiar.<\/p>\n<p>El jurista Gustavo Ferraz de Campos Monaco, de la Facultad de Derecho de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FD-USP), recuerda que tras la Constituci\u00f3n Federal de 1988 en Brasil y la Convenci\u00f3n sobre los Derechos del Ni\u00f1o, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en 1989, la legislaci\u00f3n brasile\u00f1a pas\u00f3 a considerar a los menores de 18 a\u00f1os como sujetos de derecho (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/en\/a-panorama-of-rights\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 296<\/em><\/a>). \u201cAntes, el Estado se ocupaba solamente de aquellos que se encontraban en situaci\u00f3n irregular, es decir, en casos de abandono o delincuencia, con una l\u00f3gica asistencial y represiva\u201d, dice. A partir de entonces, seg\u00fan \u00e9l, la doctrina de protecci\u00f3n integral del ni\u00f1o pas\u00f3 a considerar que el mismo tiene derecho a una convivencia familiar. \u201cPor esto, en los casos de orfandad, la prioridad es mantener al ni\u00f1o bajo el cuidado de alg\u00fan miembro de la familia que est\u00e9 en condiciones de asumir su custodia\u201d, explica. Seg\u00fan el jurista, tan solo en ausencia de parientes de hasta cuarto grado que puedan hacerse cargo, las leyes establecen que se lo debe enviar a un centro de acogida.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/022-025_covid_orfaos_307-0-desktop-true.png\" data-tablet_size=\"1140x589\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/022-025_covid_orfaos_307-0-desktop-true.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/022-025_covid_orfaos_307-0-desktop-true.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/022-025_covid_orfaos_307-0-mobile.png\" \/>\n  <\/picture><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>En Brasil, aproximadamente el 40 % de las familias son monoparentales y las madres o abuelas son las jefas de hogar, recuerda el pedagogo Roberto da Silva, de la Facultad de Educaci\u00f3n de la USP (FE-USP). \u201cCuando un ni\u00f1o queda hu\u00e9rfano, normalmente queda a cargo de una mujer. Entre la poblaci\u00f3n vulnerable, donde las familias son numerosas, los chicos m\u00e1s grandes suelen cuidar a los m\u00e1s peque\u00f1os\u201d, explica Da Silva. En los casos de orfandad, se necesita solicitar la custodia provisional ante la Justicia a efectos de su representaci\u00f3n legal que involucra, por ejemplo, su escolarizaci\u00f3n o la inclusi\u00f3n en la categor\u00eda de dependiente en el Impuesto a la Renta (IR). En tanto, cuando el ni\u00f1o cuenta con un patrimonio por recibir, seg\u00fan el pedagogo, se necesita nombrar a un tutor que lo acompa\u00f1e hasta que cumpla los 18 a\u00f1os o se emancipe.<\/p>\n<p>Para calcular la cantidad de hu\u00e9rfanos a causa de la pandemia en todo el mundo, el estudio del CDC, en el que tambi\u00e9n participaron cient\u00edficos de instituciones tales como la Universidad de Ciudad del Cabo, en Sud\u00e1frica, el Imperial College y la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, se bas\u00f3 en los datos de mortalidad y fecundidad de los pa\u00edses estudiados. Con base en esa informaci\u00f3n, se crearon modelos matem\u00e1ticos para calcular los fallecimientos de los cuidadores, principales o secundarios, asociados al covid-19. \u201cConsideramos cuidadores principales a los padres o abuelos que tiene la custodia de los ni\u00f1os. Los abuelos que residen en el mismo hogar o los familiares mayores, con entre 60 y 84 a\u00f1os, fueron clasificados como responsables secundarios\u201d, explica Hills.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n tambi\u00e9n detect\u00f3 que, desde el comienzo de la pandemia, los ni\u00f1os de familias que perdieron todos o la mayor parte de sus ingresos presentaban una probabilidad cuatro veces mayor de sufrir violencia familiar, en comparaci\u00f3n con otros ni\u00f1os pertenecientes a grupos familiares que mantuvieron su nivel de ingresos previo a la pandemia. \u201cAdem\u00e1s, los ni\u00f1os cuyas escuelas se cerraron ten\u00edan el doble de riesgo de padecer violencia que aquellos cuyas escuelas siguieron funcionando\u201d, subraya Hills. En sinton\u00eda con las reflexiones de la epidemi\u00f3loga, la economista Juliana Inhasz, del Insper, destaca que, entre la poblaci\u00f3n de clase media o baja, donde ambos padres deben trabajar para contribuir con los ingresos familiares, la p\u00e9rdida de recursos econ\u00f3micos de uno de ellos puede obligar al ni\u00f1o a incorporarse antes al mercado laboral, lo que lleva a un abandono prematuro de la escolaridad. \u201cLa gran cantidad de hu\u00e9rfanos como resultado de la pandemia puede llegar a desarticular las posibilidades de que Brasil cuente con una poblaci\u00f3n m\u00e1s productiva y calificada, acentuando las desigualdades de ingresos\u201d, advierte.<\/p>\n<p>Las investigaciones que llev\u00f3 a cabo el m\u00e9dico Ivan Fran\u00e7a Junior, de la Facultad de Salud P\u00fablica (FSP) de la USP, en el contexto de la epidemia del sida, que hasta 2011 hab\u00eda dejado 16 millones de hu\u00e9rfanos en todo el mundo, seg\u00fan los datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), indican que la p\u00e9rdida de los padres y, en particular, la muerte de la madre, llevan a los ni\u00f1os a tener que deambular por los hogares de distintos familiares. \u201cEspecialmente entre la poblaci\u00f3n m\u00e1s vulnerable, los hu\u00e9rfanos a menudo quedan al cuidado de sus parientes o incluso de amigos de la familia, para evitar que se lo env\u00ede a una instituci\u00f3n de acogida\u201d, sostiene, citando un estudio pionero que capt\u00f3 este fen\u00f3meno, elaborado por la antrop\u00f3loga Cl\u00e1udia Lee Williams Fonseca, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), entre finales de la d\u00e9cada de 1990 y comienzos de la de 2000.<\/p>\n<p>Los estudios de Fran\u00e7a Junior, centrados en los municipios de Porto Alegre y S\u00e3o Paulo, incluyeron an\u00e1lisis cuantitativos y cualitativos sobre los hu\u00e9rfanos a causa del sida de hasta 15 a\u00f1os. En la capital de Rio Grande do Sul, el trabajo se llev\u00f3 a cabo en 2003, con los hu\u00e9rfanos de alrededor de 1.600 personas fallecidas entre 1998 y 2001, mientras que en S\u00e3o Paulo, la investigaci\u00f3n, que fue financiada por la FAPESP, se realiz\u00f3 en 2007 y evalu\u00f3 el impacto de las muertes a causa de la enfermedad registradas entre los a\u00f1os 2000 y 2004. \u201cEn Porto Alegre, dentro del conjunto investigado, localizamos los domicilios de 1.294 personas fallecidas a causa del sida. Entre ellas, 562 hab\u00edan dejado 1.131 hijos menores de 15 a\u00f1os. Esto significa que por cada 10 fallecidos hab\u00eda aproximadamente 8,8 hu\u00e9rfanos\u201d, especifica. En tanto, en S\u00e3o Paulo, la muestra final estaba compuesta por 2.000 direcciones de personas fallecidas, 1.800 de ellas localizadas. \u201cTras las visitas domiciliarias, verificamos que el 50,1 %, o sea, 918 hogares, correspond\u00eda a individuos que hab\u00edan dejado al menos un hijo\u201d, relata. De ese total, 643 eran ni\u00f1os de 1 a 14 a\u00f1os. \u201cComprobamos que, en la capital paulista, por cada 10 muertos como consecuencia del sida, quedaron hu\u00e9rfanos 6,5 ni\u00f1os y j\u00f3venes\u201d, informa. Seg\u00fan el art\u00edculo publicado en <em>The Lancet<\/em>, en Brasil habr\u00eda 2,8 hu\u00e9rfanos por cada 10 padres fallecidos por covid-19.<\/p>\n<p>En el estudio en S\u00e3o Paulo, Fran\u00e7a Junior constat\u00f3 que solamente los hu\u00e9rfanos seropositivos fueron incorporados a programas espec\u00edficos de salud o de asistencia social. \u201cCuando el ni\u00f1o era hu\u00e9rfano pero no portador del virus, se volv\u00eda invisible para el Estado\u201d, dice el m\u00e9dico, haciendo hincapi\u00e9 en la importancia de impulsar pol\u00edticas p\u00fablicas para los hu\u00e9rfanos que est\u00e1 dejando la pandemia actual. En el caso del sida, \u00e9l comenta que tras la difusi\u00f3n de la terapia antirretroviral altamente activa (Haart), el n\u00famero de fallecidos disminuy\u00f3 y fue posible prolongar la vida de los infectados, reduciendo la orfandad. \u201cPor analog\u00eda, podemos decir que la vacuna contra el covid-19 puede frenar la expansi\u00f3n de la orfandad, de la misma forma que ocurri\u00f3 con la Haart\u201d, analiza.<\/p>\n<p>En cuanto al futuro de los ni\u00f1os que han quedado hu\u00e9rfanos a causa de la pandemia de covid-19, en el libro intitulado <em>Direitos da crian\u00e7a e ado\u00e7\u00e3o internacional <\/em>[Derechos del ni\u00f1o y adopci\u00f3n internacional] (Thomson Reuters, <em>Revista dos Tribunais<\/em>, 2021), Ferraz de Campos Monaco, de la FD-USP, incluy\u00f3 un cap\u00edtulo en donde aborda los impactos de la adopci\u00f3n de t\u00e9cnicas de fertilizaci\u00f3n sobre el n\u00famero de casos de adopciones internacionales. \u201cEn mis estudios sobre las relaciones de familia en el derecho internacional, pude comprobar que en Brasil y en todo el mundo las adopciones han disminuido desde 2009 hasta nuestros d\u00edas. Mi hip\u00f3tesis es que este descenso se debe a la evoluci\u00f3n de las t\u00e9cnicas de reproducci\u00f3n asistida, que se han ido perfeccionando\u201d, argumenta. Por ello, el jurista sostiene que, por una parte, esta tendencia podr\u00eda sugerir que la posibilidad de adopci\u00f3n de los hu\u00e9rfanos actualmente es menor, si se la compara con el panorama de hace 10 a\u00f1os. Empero, por otra parte, circunstancias tales como las guerras, las cat\u00e1strofes naturales y las epidemias tienden a sensibilizar a la poblaci\u00f3n en cuanto al destino de los ni\u00f1os desamparados. \u201cPor esta raz\u00f3n, creo que en pocos meses registraremos un crecimiento en las adopciones en todo el mundo\u201d, dice. En este sentido, \u00e9l cita la experiencia de uno de sus alumnos de maestr\u00eda, el juez de Minoridad Paulo Roberto Fadigas C\u00e9sar. Este magistrado, seg\u00fan \u00e9l, sostiene que el inter\u00e9s de los brasile\u00f1os por adoptar aumenta cuando se publican noticias sobre ni\u00f1os hu\u00e9rfanos, una tendencia que pudo observarse, por ejemplo, tras el terremoto en Hait\u00ed, en 2010.<\/p>\n<p>Seg\u00fan las leyes brasile\u00f1as, los hu\u00e9rfanos menores de 21 a\u00f1os pueden solicitar una pensi\u00f3n al sistema previsional p\u00fablico en caso de ser familiares directos de una persona fallecida, siempre que esta estuviera registrada en el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). Desde el mes de marzo, el Senado Federal tramita un proyecto de ley que prev\u00e9 una pensi\u00f3n mensual para los menores de 18 a\u00f1os que han perdido al padre o a la madre como consecuencia de la pandemia.<\/p>\n<div class=\"box\"><strong>El apoyo de la familia <\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/022-025_covid_orfaos_307-1-1140-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1140\" height=\"641\" class=\"alignright size-full wp-image-414992\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/022-025_covid_orfaos_307-1-1140-1.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/022-025_covid_orfaos_307-1-1140-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/022-025_covid_orfaos_307-1-1140-1-250x141.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/022-025_covid_orfaos_307-1-1140-1-700x394.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/022-025_covid_orfaos_307-1-1140-1-120x67.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Valentina Fraiz<\/span><\/a>En el 20,6 % de los hogares brasile\u00f1os, los ingresos de los mayores de 60 a\u00f1os representan m\u00e1s de la mitad del presupuesto familiar, mientras que el 18,1 % solamente cuenta con los ingresos de esos adultos mayores para subsistir. Un estudio desarrollado por la economista Ana Am\u00e9lia Camarano, del Ipea, muestra que, hasta julio de 2020, el 73,8 % de los fallecimientos atribuidos al covid-19 correspondi\u00f3 a individuos de 60 a\u00f1os o m\u00e1s, lo que alerta sobre el impacto de esas muertes en los ingresos de las familias brasile\u00f1as. \u201cEn los hogares en que los ancianos son responsables de m\u00e1s del 50 % de los ingresos, cuando estos mueren, los ingresos promedio per c\u00e1pita de esos hogares cae de unos 1.600 reales por mes a 425 reales, o sea, una merma de casi un 75 %\u201d, puntualiza Camarano. El an\u00e1lisis del Ipea, elaborado a partir de los datos que surgen de la Encuesta Nacional Continua por Muestreo de Domicilios (Pnad), arroj\u00f3 que, en 2018, un 33,9 % de los 71,3 millones de hogares brasile\u00f1os inclu\u00eda al menos a un anciano. En total, estos hogares albergaban 62,5 millones de personas, es decir, un promedio de 2,6 por domicilio, de las cuales 30,1 millones no eran adultos mayores. \u201cDe este \u00faltimo grupo, 16,6 millones no trabajaban y el anciano aportaba el 69,8 % de los ingresos de esos hogares. Y el 56,3 % de estos ingresos proced\u00eda de pensiones o jubilaciones\u201d, informa la economista.<\/p>\n<p>Desde finales de la d\u00e9cada de 1990, seg\u00fan Camarano, el pa\u00eds ha experimentado un proceso en el cual, cada vez son m\u00e1s los adultos mayores que se han convertido en sost\u00e9n de familia, manteniendo a hijos y nietos. \u201cEste fen\u00f3meno est\u00e1 relacionado con las dificultades que enfrentan las personas de 15 a 29 a\u00f1os para acceder y mantenerse en el mercado laboral\u201d, argumenta. Otra tendencia, seg\u00fan la economista, apunta a un aumento de los individuos de 50 a 59 a\u00f1os que no trabajan ni buscan trabajo, no est\u00e1n jubilados ni son pensionados. \u201cEn 1992, el 5,3 % de las personas comprendidas en ese grupo etario viv\u00edan con sus padres, un porcentaje que creci\u00f3 al 9,1 % en 2012\u201d. Esto significa, seg\u00fan el razonamiento de Camarano, que las familias brasile\u00f1as se han visto cada vez m\u00e1s obligadas a mantener econ\u00f3micamente a sus miembros vulnerables, con los adultos mayores asumiendo protagonismo en este contexto.<\/p>\n<p>\u201cEl apoyo intergeneracional por medio de acuerdos familiares ha funcionado en el pa\u00eds como una estrategia de supervivencia\u201d, concluye.<\/div>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nHILLS, S. D. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/www.thelancet.com\/journals\/lancet\/article\/PIIS0140-6736(21)01253-8\/fulltext\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Global minimum estimates of children affected by Covid-19-associated orphanhood and deaths of caregivers: a modelling study<\/a>. <strong>The Lancet<\/strong>. v. 398, n.10298, p. 391-402, Jul. 2021.<br \/>\nCAMARANO, A. AM. <a href=\"https:\/\/www.ipea.gov.br\/portal\/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=36188\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Os Dependentes da Renda dos Idosos e o Coronav\u00edrus: \u00d3rf\u00e3os ou Novos Pobres?<\/a> <strong>Instituto de Pesquisa Econ\u00f4mica Aplicada (Ipea)<\/strong>. Nota t\u00e9cnica, julio de 2020.<br \/>\nFONSECA, C. <a href=\"https:\/\/www.erudit.org\/en\/journals\/as\/1900-v1-n1-as812\/015671ar\/abstract\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">La circulation des enfants pauvres au Br\u00e9sil: une pratique locale dans un monde globalis\u00e9<\/a>. <strong>Anthropologie et Soci\u00e9t\u00e9s<\/strong>. Francia: v. 24, n.03, p. 53-73, 2001.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La pandemia ha dejado hu\u00e9rfanos a 113.000 ni\u00f1os en todo Brasil, lo que impone un reto a sus familias en la b\u00fasqueda de alternativas para evitar su translado a centros de acogida","protected":false},"author":601,"featured_media":414988,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[3677,187],"tags":[330],"coauthors":[1600],"class_list":["post-414987","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-covid-19-es","category-humanidades-es","tag-sociologia-es","keywords-coronavirus-es","keywords-covid-19-es","keywords-sars-cov-2-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/414987","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/601"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=414987"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/414987\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":433862,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/414987\/revisions\/433862"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/414988"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=414987"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=414987"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=414987"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=414987"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}