{"id":4196,"date":"2012-02-23T20:19:03","date_gmt":"2012-02-23T22:19:03","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2012\/02\/23\/n%c3%bameros-em-revis%c3%a3o-2\/"},"modified":"2015-12-29T14:44:02","modified_gmt":"2015-12-29T16:44:02","slug":"n%c3%bameros-em-revis%c3%a3o-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/n%c3%bameros-em-revis%c3%a3o-3\/","title":{"rendered":"N\u00fameros revisados"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-3510\" title=\"018-019_DogmasNeuro_192\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/018-019_DogmasNeuro_192.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"269\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/018-019_DogmasNeuro_192.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/018-019_DogmasNeuro_192-120x108.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/018-019_DogmasNeuro_192-250x224.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Leo Ramos<\/span>En la tarde del mi\u00e9rcoles 11 de enero, los investigadores Frederico Casarsa de Azevedo y Carlos Humberto Moraes ejecutaban una tarea poco com\u00fan para los neurocient\u00edficos. Cubr\u00edan un estante de mamposter\u00eda con cartulina blanca para tapar una ventana al fondo, limpiaban una mesa de granito y trasladaban recipientes de vidrio, pipetas y reactivos hacia otra mesada contigua, ya ocupada con otros recipientes, pipetas y reactivos. Preparaban as\u00ed el laboratorio dirigido por el m\u00e9dico Roberto Lent, en la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), para una sesi\u00f3n de fotos y videos. Deseaban registrar en detalle el funcionamiento de una m\u00e1quina que hab\u00edan comenzado a construir siete a\u00f1os antes y que ahora estaba lista: el fraccionador celular autom\u00e1tico, que pretend\u00edan patentar. Y el contexto no pod\u00eda desentonar.<\/p>\n<p>El dispositivo con nombre complicado y casi un metro de altura es una especie de triturador de tama\u00f1o familiar. Cuenta con motores el\u00e9ctricos que hacen girar a 400 revoluciones por minuto seis pistones pl\u00e1sticos sujetos a una base m\u00f3vil. Cada pist\u00f3n funciona sumergido en un recipiente de vidrio que contienen muestras de tejido cerebral ba\u00f1adas en una soluci\u00f3n con detergente. Una vez puesto en marcha el fraccionador, sus pistones agitan el l\u00edquido incoloro originando remolinos que deshacen las muestras. Dos horas m\u00e1s tarde, fragmentos de tejido cerebral se encuentran disueltos en una mezcla lechosa. Se trata de lo que los investigadores apodaron cari\u00f1osamente como jugo de cerebro.<\/p>\n<p>La m\u00e1quina probada en el Laboratorio de Neuroplasticidad del Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas (ICB) de la UFRJ es una versi\u00f3n con turbina de un fraccionador bastante m\u00e1s sencillo \u2013un tubo y un pist\u00f3n, ambos de vidrio, accionados manualmente\u2013 que Lent y la neurocient\u00edfica Suzana Herculano-Houzel utilizan desde 2004 para dividir porciones de cerebro y contar sus c\u00e9lulas. Creada por ellos mismos, esa t\u00e9cnica ha venido permitiendo conocer con mayor precisi\u00f3n algo que ya se daba por conocido: cu\u00e1ntas neuronas existen en el cerebro y en el resto de los \u00f3rganos del enc\u00e9falo, que se encuentran albergados en el cr\u00e1neo.<\/p>\n<p>Actualmente se sabe, en parte gracias al trabajo del grupo de R\u00edo, que existen 86 mil millones de neuronas en el cerebro humano, y no 100 mil millones de los que se hablaba a\u00f1os atr\u00e1s. Tambi\u00e9n se puede afirmar con mayor seguridad que esas neuronas se encuentran acompa\u00f1adas por 85 mil millones de c\u00e9lulas gliales, el otro tipo de c\u00e9lula que compone el cerebro. Una cantidad bastante inferior al bill\u00f3n anunciado con anterioridad.<\/p>\n<p>No son datos menores. La verificaci\u00f3n de cu\u00e1ntas son y d\u00f3nde se encuentran las c\u00e9lulas cerebrales resulta importante para comprender c\u00f3mo funciona el cerebro e intentar conocer las estrategias adoptadas por la naturaleza para construir un \u00f3rgano tan complejo que, en el caso humano, permiti\u00f3 el surgimiento de la mente autoconsciente. Tambi\u00e9n puede ayudar a identificar las caracter\u00edsticas que distinguen al cerebro normal de otro enfermo.<\/p>\n<p>Pero detenerse tan s\u00f3lo en el n\u00famero de c\u00e9lulas no es suficiente como para dilucidar uno de los m\u00e1s intrigantes y fascinantes \u00f3rganos del cuerpo. Actualmente la neurociencia considera al cerebro mucho m\u00e1s que una colecci\u00f3n de neuronas, c\u00e9lulas que se comunican por medio de la electricidad. Tanto o m\u00e1s importante que el total de neuronas son las conexiones efectivas que ellas establecen entre s\u00ed, creando redes que procesan la informaci\u00f3n en forma distribuida, seg\u00fan el neuroanatomista italiano Alessandro Vercelli, de la Universidad de Tur\u00edn. \u201cEl n\u00famero, el patr\u00f3n y la calidad de esas conexiones var\u00edan en el espacio y el tiempo\u201d, comenta Mart\u00edn Cammarota, neurocient\u00edfico de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de R\u00edo Grande do Sul, quien estudia la formaci\u00f3n y evocaci\u00f3n de las memorias. \u201cEl hecho de contar con m\u00e1s o menos neuronas no necesariamente convierte a un individuo en m\u00e1s inteligente que otro o a una especie m\u00e1s inteligente que otra\u201d, dice.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/018-023_CAPA_DogmasNeuro3_192-21.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-121460\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/018-023_CAPA_DogmasNeuro3_192-21-300x139.jpg\" alt=\"018-023_CAPA_DogmasNeuro3_192-2\" width=\"290\" height=\"135\" \/><\/a>A pesar de estas consideraciones, los resultados que Suzana y Lent recaban desde 2005 los condujeron a cuestionar algunas ideas consideradas como verdades absolutas al respecto de la composici\u00f3n y de la estructura del cerebro. El a\u00f1o pasado, Lent consider\u00f3 que los datos generados por su grupo y el de Suzana ya eran lo suficientemente consistentes como para asentarlos en una cr\u00edtica m\u00e1s directa. Junto con tres investigadores de su laboratorio, escribi\u00f3 la revisi\u00f3n publicada en enero en el <em>European Journal of Neuroscience<\/em> en la cual afirma que al menos cuatro conceptos b\u00e1sicos de la neurociencia deben ser repensados.<\/p>\n<p>El primer dogma discutido en el art\u00edculo es el de que el cerebro humano y el resto del enc\u00e9falo cuentan, en conjunto, con 100 mil millones de neuronas. Esa cifra, conocida hasta por quienes no son expertos, circula en art\u00edculos cient\u00edficos y libros did\u00e1cticos desde hace casi 30 a\u00f1os. El propio Lent tiene un libro, publicado en 2001 y utilizado en carreras de grado, intitulado <em>Cem bilh\u00f5es de neur\u00f4nios <\/em>[<em>Cien mil millones de neuronas<\/em>].<\/p>\n<p><strong>El origen<br \/>\n<\/strong>A prop\u00f3sito, este libro se encuentra de cierto modo en el origen de las dudas que motivaron a los investigadores de la UFRJ a investigar cu\u00e1ntas c\u00e9lulas hay en el cerebro. Poco antes de su presentaci\u00f3n, Suzana hab\u00eda comenzado un estudio destinado evaluar el conocimiento de los estudiantes de ense\u00f1anza media y universitaria sobre neurociencia. Una de las 95 afirmaciones, de las que ellos ten\u00edan que decir si era cierta o err\u00f3nea, era: <em>utilizamos tan s\u00f3lo un 10% del cerebro<\/em>.<\/p>\n<p>Casi un 60% de los 2.200 entrevistados respondi\u00f3 que s\u00ed, que era correcta. Esta afirmaci\u00f3n \u2013incorrecta, ya que usamos todo el cerebro todo el tiempo\u2013 fue suscitada por otra, planteada en 1979 por el neurobi\u00f3logo canadiense David Hubel, quien recibi\u00f3 el Nobel de Medicina y Fisiolog\u00eda en 1981. Hubel afirmaba que en el cerebro hab\u00eda 100 mil millones de neuronas y 1 bill\u00f3n de c\u00e9lulas gliales. Repetida por otras publicaciones, la informaci\u00f3n se propag\u00f3. Como las neuronas son las unidades que procesan informaci\u00f3n \u2013y representar\u00edan s\u00f3lo una d\u00e9cima parte de las c\u00e9lulas cerebrales\u2013, se concluy\u00f3 que el restante 90% del cerebro no se utilizar\u00eda cuando se camina, se planifica un viaje o se duerme.<\/p>\n<div id=\"attachment_121461\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-121461\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/020-021_DogmasNeuro_192-11.jpg\" alt=\"el fraccionador: fragmentos de tejido cerebral se encuentran disueltos en una mezcla lechosa. Se trata de lo que los investigadores apodaron cari\u00f1osamente como jugo de cerebro\" width=\"300\" height=\"314\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/020-021_DogmasNeuro_192-11.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/020-021_DogmasNeuro_192-11-120x126.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/020-021_DogmasNeuro_192-11-250x262.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos<\/span>el fraccionador: fragmentos de tejido cerebral se encuentran disueltos en una mezcla lechosa. Se trata de lo que los investigadores apodaron cari\u00f1osamente como jugo de cerebro<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos<\/span><\/p><\/div>\n<p>Este resultado no convenci\u00f3 a Suzana, quien investig\u00f3 en la literatura cient\u00edfica la fuente original de esos n\u00fameros y no la encontr\u00f3. Ella, que hab\u00eda colaborado con el libro de Lent, le transmiti\u00f3 su duda: \u201c\u00bfC\u00f3mo sabe usted que son 100 mil millones de neuronas?\u201d. A lo que Lent le respondi\u00f3: \u201cMira, todo el mundo lo sabe, todos los libros lo dicen\u201d. Muchos art\u00edculos y libros presentaban esta informaci\u00f3n. Pero no dec\u00edan de d\u00f3nde la hab\u00edan recogido. \u201cEran datos aparentemente intuitivos que se consolidaron y la gente los citaba sin meditarlo demasiado\u201d, comenta Lent.<\/p>\n<p>Uno de los motivos por los cuales no se encuentran f\u00e1cilmente esas cifras reside en que no es sencillo contar las c\u00e9lulas cerebrales. M\u00e1s all\u00e1 de ser un \u00f3rgano grande \u2013el cerebro humano pesa alrededor de 1.200 gramos y el enc\u00e9falo, 1.500\u2013, su composici\u00f3n es compleja. Distintas \u00e1reas contienen concentraciones variadas de c\u00e9lulas y la t\u00e9cnica entonces disponible para contarlas, la estereolog\u00eda, s\u00f3lo funciona correctamente para regiones peque\u00f1as, con distribuci\u00f3n celular homog\u00e9nea. Su aplicaci\u00f3n en el recuento de las c\u00e9lulas cerebrales generaba estimaciones poco confiables, que variaban hasta 10 veces para algunas regiones y suger\u00edan que el cerebro humano contaba con una cantidad entre 75 mil millones y 125 mil millones de neuronas.<\/p>\n<p>En esa \u00e9poca, y recientemente contratada por la UFRJ, Suzana le coment\u00f3 a Lent que se le hab\u00eda ocurrido una idea \u201caudaz y algo loca\u201d de c\u00f3mo contabilizar neuronas, pero no ten\u00eda un laboratorio. Y \u00e9l la invit\u00f3 a trabajar en conjunto. La proposici\u00f3n de Suzana era sencilla: homogeneizar las regiones cerebrales antes de contar sus c\u00e9lulas. \u00bfC\u00f3mo? Deshaciendo las c\u00e9lulas.<\/p>\n<p>La principal raz\u00f3n de la heterogeneidad del enc\u00e9falo reside en que las c\u00e9lulas y el espacio que las separa var\u00edan de tama\u00f1o. Al disolver las c\u00e9lulas, la cuesti\u00f3n estar\u00eda resuelta, en tanto fuese posible preservar sus n\u00facleos, la parte central, que alberga el ADN. Como cada c\u00e9lula cerebral posee solamente un n\u00facleo, el recuento se simplifica. La suma de los n\u00facleos revelar\u00eda el total de c\u00e9lulas. Colorantes que s\u00f3lo marcan las neuronas permitieron a continuaci\u00f3n distinguirlas de otras c\u00e9lulas cerebrales.<\/p>\n<p>Utilizando compuestos qu\u00edmicos que preservan la estructura de las c\u00e9lulas, Suzana logr\u00f3 destruir solamente la membrana externa sin da\u00f1ar el n\u00facleo y, junto a Lent, describi\u00f3 la t\u00e9cnica en 2005 en el <em>Journal of Neuroscience<\/em>. \u201cSe trata de un m\u00e9todo inteligente, sencillo y f\u00e1cil de usar y replicar\u201d, comenta Vercelli. \u201cMe pregunto por qu\u00e9 no lo pens\u00e9 antes\u201d. Seg\u00fan la opini\u00f3n de Zoltan Molnar, neurocient\u00edfico de la Universidad de Oxford, en Inglaterra, constituy\u00f3 un importante avance. \u201cLa gen\u00f3mica, la transcript\u00f3mica y la prote\u00f3mica son \u00e1reas cuantitativas y perfeccionadas que progresaron mucho, mientras los anatomistas nos quedamos en la edad de las tinieblas. No desarrollamos m\u00e9todos que puedan medir la cantidad, la densidad y las variaciones de la arquitectura de las c\u00e9lulas\u201d, expresa.<\/p>\n<p>El primer test se realiz\u00f3 con cerebros de ratas. El total de c\u00e9lulas del enc\u00e9falo fue de 300 millones, de los cuales 200 millones eran neuronas. A diferencia de lo esperado, s\u00f3lo un 15% de ellas se encontraba en el cerebro, la parte m\u00e1s voluminosa. La mayor parte (un 70%) se hallaba en un \u00f3rgano menor en la regi\u00f3n posterior del cr\u00e1neo: el cerebelo.<\/p>\n<p>As\u00ed suced\u00eda en las ratas. \u00bfPero en las otras especies? Suzana analiz\u00f3 a continuaci\u00f3n el cerebro de otros cinco roedores (rat\u00f3n com\u00fan, h\u00e1mster, cuis, paca y carpincho). Como ya se sab\u00eda, cuanto mayor es el animal, mayor el cerebro y el n\u00famero de neuronas. El rat\u00f3n com\u00fan, con tan s\u00f3lo 40 gramos, es el menor de ellos y cuenta con 71 millones de neuronas almacenadas en un cerebro de 0,4 gramos. Casi 1.200 veces m\u00e1s pesado, el capibara o carpincho cuenta con un enc\u00e9falo 183 veces mayor (76 gramos), aunque con s\u00f3lo 22 veces m\u00e1s neuronas (1.600 millones).<\/p>\n<p><strong>El cerebro humano<br \/>\n<\/strong>Bajo la direcci\u00f3n de Suzana y Lent, el bi\u00f3logo Frederico Azevedo realiz\u00f3 el conteo de las c\u00e9lulas en cerebros humanos. Sin embargo, previamente, tuvo que adaptar la t\u00e9cnica. \u201cLo que funcionaba para los roedores no resultaba para los humanos\u201d, comenta. Pasaron meses hasta descubrir que el problema resid\u00eda en la manera de fijar el tejido antes de fraccionarlo. Cuando el cerebro pasaba demasiado tiempo sumergido en compuestos que evitan su deterioro, el investigador no lograba marcar las neuronas para luego contarlas en el microscopio. Frederico dividi\u00f3 a mano las muestras del cerebro de cuatro personas (con edades entre 50 y 71 a\u00f1os), cedidas por el banco de cerebros de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). \u201cEn aquel momento comenc\u00e9 a imaginar una forma de hacer ese trabajo en forma autom\u00e1tica\u201d, dice el bi\u00f3logo, quien realiza un doctorado en el Instituto Max Planck, en Alemania.<\/p>\n<p>El recuento de c\u00e9lulas revel\u00f3 que el cerebro humano tiene en promedio 86 mil millones de neuronas. Ese n\u00famero es un 14% menor que lo estimado anteriormente y se ubica cerca del propuesto en 1988 por Karl Herrup, de la Universidad Rutgers. \u201cHabr\u00e1 quien diga que se trata de una diferencia peque\u00f1a, pero disiento\u201d, dice Suzana. \u201cEs la correspondiente al cerebro de un babuino o a medio cerebro de un gorila, uno de los primates evolutivamente m\u00e1s cercanos a los seres humanos\u201d, explica la neurocient\u00edfica, jefa del Laboratorio de Neuroanatom\u00eda Comparada del ICB-UFRJ.<\/p>\n<p>Lent comenta con cautela: \u201cNo podemos afirmar que esos n\u00fameros sean representativos de la especie humana. Es probable que sean representativos de adultos maduros\u201d. O ni siquiera eso, ya que fueron analizados tan s\u00f3lo cuatro cerebros. Tambi\u00e9n podr\u00eda ser diferente para los m\u00e1s j\u00f3venes. \u201cTal vez los individuos de alrededor de 20 a\u00f1os tengan 100 mil millones de neuronas, que las van perdiendo con el tiempo, a lo mejor\u201d, se cuestiona el investigador. Su grupo ahora estudia el cerebro de gente m\u00e1s joven y compara cerebros de varones y mujeres. Mientras no devela esa cuesti\u00f3n, Lent alter\u00f3 el t\u00edtulo de la segunda edici\u00f3n de su libro, publicada en 2010, como <em>Cem bilh\u00f5es de neur\u00f4nios? [\u00bfCien mil millones de<\/em> <em>neuronas?<\/em>], en forma de interrogante.<\/p>\n<p><strong>El cerebelo<br \/>\n<\/strong>Como sucede en los roedores, la mayor parte de esas neuronas no se encuentra en el cerebro, sino en el cerebelo. El cerebro \u2013espec\u00edficamente la corteza cerebral, hasta hace poco tiempo considerada la principal responsable de todas las funciones cognitivas, tales como la atenci\u00f3n, la memoria y el lenguaje\u2013 es la parte del enc\u00e9falo que m\u00e1s creci\u00f3 en el curso de la evoluci\u00f3n. En el caso humano, pesa 1.200 gramos y ocupa m\u00e1s de la mitad del cr\u00e1neo, aunque alberga tan s\u00f3lo 16 mil millones de neuronas. En tanto, el cerebelo, con sus 150 gramos, cuenta con 69 mil millones.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se explican entonces tama\u00f1os tan diferentes para esos \u00f3rganos? La respuesta es m\u00faltiple. En primer lugar, el cerebro cuenta con menos neuronas que el cerebelo, aunque casi cuatro veces m\u00e1s de otros tipos de c\u00e9lulas, las gl\u00edas. Estas c\u00e9lulas, anteriormente consideradas tan s\u00f3lo soporte f\u00edsico de las neuronas, desempe\u00f1an otras funciones esenciales: ayudan en la transmisi\u00f3n de los impulsos, nutren a las neuronas y defienden al sistema nervioso central contra organismos invasores. Y, por supuesto, ocupan espacio. En segundo lugar, cerebro y cerebelo est\u00e1n conformados por diferentes tipos de neuronas, que se conectan de manera distinta.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/018-023_CAPA_DogmasNeuro3_192-31.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-121463\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/018-023_CAPA_DogmasNeuro3_192-31-300x198.jpg\" alt=\"018-023_CAPA_DogmasNeuro3_192-3\" width=\"300\" height=\"198\" \/><\/a>Mediante este trabajo, el grupo de R\u00edo constat\u00f3 tambi\u00e9n que la evoluci\u00f3n no privilegi\u00f3 solamente el desarrollo del cerebro. Entre los mam\u00edferos, la clase de animales a la que pertenecen los seres humanos, el cerebro y el cerebelo sumaron neuronas al mismo ritmo. Este resultado, seg\u00fan Vercelli, corrobora el de las investigaciones que indican que la funci\u00f3n del cerebelo no est\u00e1 restringida al control de los movimientos. Es fundamental para el aprendizaje, la memoria, la adquisici\u00f3n del lenguaje y el control del comportamiento y las emociones. \u201cSe est\u00e1 demostrando cada vez m\u00e1s que el cerebelo participa en procesos que antes asoci\u00e1bamos tan s\u00f3lo con la corteza cerebral\u201d, comenta Herrup, de la Rutgers.<\/p>\n<p><strong>Las estrategias<br \/>\n<\/strong>Desde que desarroll\u00f3 la t\u00e9cnica, Suzana ya la ha aplicado para estudiar el enc\u00e9falo de 38 especies de mam\u00edferos, verificando que, durante los \u00faltimos 90 millones de a\u00f1os, la naturaleza adopt\u00f3 al menos dos estrategias para desarrollar cerebros. Una para los roedores y otra para los primates.<\/p>\n<p>En los roedores, el aumento en el n\u00famero de neuronas del enc\u00e9falo ocurre en escala logar\u00edtmica. En modo general, a medida que aumenta el tama\u00f1o de la especie, el enc\u00e9falo se torna mayor y el n\u00famero absoluto de neuronas tambi\u00e9n. Pero cuanto mayor es el roedor, suma proporcionalmente menos neuronas. En tanto, en los primates, que incluyen a monos y humanos, el aumento es lineal: la cantidad de neuronas crece proporcionalmente al volumen cerebral. \u201cOcurri\u00f3 una transici\u00f3n abrupta entre los mam\u00edferos inferiores, tales como los roedores, y los superiores, como en el caso de los primates\u201d, comenta Vercelli. Esta modificaci\u00f3n, seg\u00fan Lent, permiti\u00f3 al cerebro de los primates agrupar mayor cantidad de neuronas en un volumen menor y acumular m\u00e1s c\u00e9lulas que el de los roedores.<\/p>\n<p>Este patr\u00f3n de desarrollo encef\u00e1lico de los primates condujo a Suzana y Lent a cuestionar otra idea vigente desde hace casi 40 a\u00f1os: la que sostiene que el cerebro humano ser\u00eda excepcionalmente grande. En 1973, el paleoneur\u00f3logo estadounidense Harry Jerison afirm\u00f3 que nuestro cerebro ten\u00eda siete veces el tama\u00f1o esperado para el de un mam\u00edfero de 70 kilogramos. La neurocient\u00edfica Lori Marino afirmar\u00eda m\u00e1s tarde que era grande incluso para un primate. Con 1.500 gramos, el enc\u00e9falo humano es el mayor de todos los primates, ya que el gorila, el mayor primate, pesa 200 kilogramos y cuenta con un enc\u00e9falo de 500 gramos. Pero esta idea parte del principio de que el tama\u00f1o del cuerpo ser\u00eda un buen indicador del tama\u00f1o del cerebro. Parece que no es as\u00ed. Cuando se deja de lado la masa corporal y se analiza el n\u00famero de c\u00e9lulas, se nota que el cerebro humano no escapa al patr\u00f3n de los primates. \u201cNuestro cerebro cuenta con la cantidad de c\u00e9lulas esperada para un primate con ese tama\u00f1o\u201d, afirma Suzana.<\/p>\n<p>Bas\u00e1ndose en esta regla y en el volumen del cr\u00e1neo, Suzana y el neurocient\u00edfico Jon Kaas, de la Universidad Vanderbilt, en Estados Unidos, publicaron en 2011 en la revista <em>Brain, Behavior and Evolution<\/em> una estimaci\u00f3n de la cantidad de c\u00e9lulas cerebrales de otros nueve hom\u00ednidos. Como era de esperarse, la especie que m\u00e1s se aproxima a la humana (<em>Homo sapiens<\/em>) en cuanto al n\u00famero de neuronas es la de los neandertales (<em>Homo neanderthalensis<\/em>), que habitaron hace entre 300 mil y 30 mil a\u00f1os en la regi\u00f3n de la actual Europa. Ellos ten\u00edan 85 mil millones de neuronas, seg\u00fan estimaciones de Suzana y Kaas. Con la ayuda del bioantrop\u00f3logo Walter Neves, de la USP, Lent ampli\u00f3 la proyecci\u00f3n a otras especies de primates que integran la superfamilia de los hom\u00ednidos y calcula que los neandertales pueden haber tenido 100 mil millones de neuronas.<\/p>\n<p>Otro dogma en discusi\u00f3n es el que expresa que el total de c\u00e9lulas gliales supera en 10 veces al de las neuronas, lo cual constituye el origen de la idea que afirma que s\u00f3lo se utiliza el 10% del cerebro. \u201cEse elevado \u00edndice de c\u00e9lulas gliales se ense\u00f1aba en los libros de estudio, aunque ya exist\u00edan experimentos que indicaban que la proporci\u00f3n era de 1 a 1\u201d, comenta Helen Barbas, de la Universidad de Boston.<\/p>\n<p>M\u00e1s que el n\u00famero de c\u00e9lulas gliales \u2013son 85 mil millones en los seres humanos, m\u00e1s concentradas en el cerebro que en el cerebelo\u2013, lo que m\u00e1s sorprendi\u00f3 a Suzana es el hecho de que \u00e9stas pr\u00e1cticamente no hayan experimentado cambios morfol\u00f3gicos durante la evoluci\u00f3n. Su tama\u00f1o es casi constante entre los primates, mientras que el de las neuronas var\u00eda hasta 250 veces. \u201cEl funcionamiento de las c\u00e9lulas gliales debe hallarse ajustado de manera tan fundamental que la naturaleza elimin\u00f3 cualquier modificaci\u00f3n que haya surgido\u201d, comenta.<\/p>\n<p>Se espera que surjan otros instigadores resultados a medida que se difunda la t\u00e9cnica brasile\u00f1a. \u201cSi se empleara asiduamente, podr\u00eda simplificar el tedioso proceso de conteo de las c\u00e9lulas cerebrales\u201d, dice Herrup. Quiz\u00e1 se ahorren m\u00e1s horas si la versi\u00f3n turbo del fraccionador fuera tan eficiente como se espera.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>LENT, R. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/j.1460-9568.2011.07923.x\/abstract;jsessionid=A4AA220777AECB2E67FA27B049D161C3.d01t04\" target=\"_blank\">How many neurons do you have? Some dogmas of quantitative neuroscience under revision<\/a>. <strong>European Journal of Neuroscience.<\/strong> v 35 (1). ene. 2012.<br \/>\nHERCULANO-HOUZEL, S.; LENT, R. <a href=\"http:\/\/www.jneurosci.org\/content\/25\/10\/2518.long\" target=\"_blank\">Isotropic fractionator: a simple, rapid method for the quantification of total cell and neurons in the brain<\/a>. <strong>Jornal of Neuroscience.\u00a0 <\/strong>v. 25(10), p. 2.518-21. 9 mar. 2005.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Recuento de neuronas pone en jaque postulados de la neurociencia","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[270,305,319],"coauthors":[105],"class_list":["post-4196","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-antropologia-es","tag-fisiologia-es","tag-neurociencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4196","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4196"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4196\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4196"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4196"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4196"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=4196"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}