{"id":420325,"date":"2022-01-12T19:03:33","date_gmt":"2022-01-12T22:03:33","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=420325"},"modified":"2022-01-12T19:03:33","modified_gmt":"2022-01-12T22:03:33","slug":"devoradoras-de-mundos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/devoradoras-de-mundos\/","title":{"rendered":"Devoradoras de mundos"},"content":{"rendered":"<p>Un grupo internacional de astrof\u00edsicos que cont\u00f3 con la participaci\u00f3n de Jorge Mel\u00e9ndez, del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IAG-USP), ha hallado evidencias de que al menos una cuarta parte de las estrellas similares al Sol habr\u00edan evolucionado en un ambiente ca\u00f3tico e inestable desde el punto de vista gravitacional, lo que las llev\u00f3 a \u201ctragarse\u201d a sus planetas. Si esta hip\u00f3tesis es correcta, ser\u00e1 importante para entender por qu\u00e9 es tan dif\u00edcil hallar otros mundos como la Tierra y conjuntos planetarios similares al Sistema Solar. Los investigadores analizaron la composici\u00f3n qu\u00edmica de m\u00e1s de 100 sistemas estelares binarios, formados por dos estrellas muy similares entre s\u00ed (cuasi gemelas) y del mismo tipo que el Sol, y hallaron una firma qu\u00edmica que sugiere la canibalizaci\u00f3n de planetas.<\/p>\n<p>En esos sistemas, ambas estrellas, que orbitan alrededor de un centro de gravedad com\u00fan, casi siempre est\u00e1n constituidas por los mismos elementos qu\u00edmicos en proporciones id\u00e9nticas. Ese es el patr\u00f3n, porque ambas estrellas se originaron a partir de la misma nube espacial de polvo y gas. Empero, en m\u00e1s de la cuarta parte de los sistemas binarios analizados por los investigadores, una de las dos presenta una composici\u00f3n diferente a la de su compa\u00f1era. \u201cPosee una cantidad mayor de litio y hierro en comparaci\u00f3n con su compa\u00f1era\u201d, comenta Mel\u00e9ndez, coautor del estudio sobre el tema publicado a finales de agosto en la revista cient\u00edfica <em>Nature Astronomy<\/em>, cuya investigaci\u00f3n sobre las gemelas solares es financiada por la FAPESP.<\/p>\n<p>La fuente de este exceso de hierro y, sobre todo, de litio, no pueden haber sido las nubes originales que formaron las estrellas de los sistemas binarios. El litio existe en \u00ednfimas cantidades en las estrellas del tipo solar. Pero en los planetas rocosos, como la Tierra, o incluso en el n\u00facleo de los planetas gaseosos gigantes, como J\u00fapiter, hay litio en abundancia. Seg\u00fan los astrof\u00edsicos, la mejor explicaci\u00f3n para la presencia excesiva de ese elemento en la composici\u00f3n de una estrella es la fragmentaci\u00f3n de los planetas que antes orbitaban a su alrededor. \u201cEl litio se conserva incluso cuando los planetas se destruyen y habr\u00eda sido capturado por una de las estrellas de estos sistemas binarios\u201d, comenta Mel\u00e9ndez. El litio y el hierro provenientes de los planetas son disueltos en la capa exterior de las estrellas, la zona convectiva. En las estrellas similares al Sol, esta capa representa el 2 % de la masa total del astro.<\/p>\n<p>No es la primera vez que se detecta esta discrepancia en la composici\u00f3n qu\u00edmica de dos estrellas binarias. El propio astrof\u00edsico de la USP y sus colaboradores ya hab\u00edan registrado esa anomal\u00eda, adem\u00e1s de otros grupos de investigaci\u00f3n. La diferencia es que ahora, las estrellas seleccionadas para el estudio, son las mayores en que se ha encontrado este fen\u00f3meno. Los autores del trabajo estudiaron 31 sistemas binarios (62 estrellas) con el espectr\u00f3grafo Harps, un instrumento dedicado a la b\u00fasqueda de exoplanetas instalado en el Observatorio La Silla, en Chile, administrado por el Observatorio Europeo del Sur (ESO). La informaci\u00f3n sobre los dem\u00e1s sistemas procede del an\u00e1lisis de la literatura cient\u00edfica.<\/p>\n<p>Para el astrof\u00edsico italiano Lorenzo Spina, quien cumple una pasant\u00eda posdoctoral en el Observatorio Astron\u00f3mico de Padua (Italia) y es el autor principal del art\u00edculo, el trabajo abre la posibilidad de utilizar el an\u00e1lisis qu\u00edmico de las estrellas para identificar aquellas con mayor probabilidad de albergar conjuntos planetarios an\u00e1logos al Sistema Solar. \u201cExisten millones de estrellas cercanas similares al Sol, empero, sin un m\u00e9todo para identificar los objetivos m\u00e1s prometedores, la b\u00fasqueda de la Tierra 2.0 es como hallar una aguja en un pajar\u201d, dice Spina, quien hizo un posdoctorado en la USP con Mel\u00e9ndez entre 2015 y 2017 mediante una beca de la Fundaci\u00f3n, en una entrevista concedida a <em>Pesquisa FAPESP<\/em>.<\/p>\n<p>Durante los \u00faltimos 25 a\u00f1os, se han descubierto unos 3.500 sistemas planetarios y casi 5.000 exoplanetas. Tambi\u00e9n llamados planetas extrasolares, estos son mundos que orbitan alrededor de cualquier otra estrella que no sea el Sol. El problema reside en que hasta ahora, la arquitectura de estos otros sistemas planetarios es extremadamente diversa. \u201cProbablemente, en los sistemas m\u00e1s din\u00e1micos, parte del material planetario puede que haya sido atrapado por la estrella anfitriona. Sin embargo, a\u00fan se desconoce la frecuencia de esos sistemas ca\u00f3ticos en comparaci\u00f3n con otros ambientes estables similares a nuestro Sistema Solar, cuya arquitectura ordenada sin duda ha propiciado el florecimiento de la vida en la Tierra\u201d, comenta Spina. \u201cNuestra investigaci\u00f3n aborda este tema y apunta que al menos una cuarta parte de los sistemas planetarios que orbitan estrellas similares al Sol han experimentado una evoluci\u00f3n muy ca\u00f3tica y din\u00e1mica\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el astrof\u00edsico Jos\u00e9 Dias do Nascimento J\u00fanior, de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte (UFRN), la ingesti\u00f3n de los planetas por su estrella hospedante es una idea propuesta desde el segundo lustro de la d\u00e9cada de 1960, mucho antes de que se confirmara el hallazgo del primer exoplaneta, en 1995. Desde entonces, esta posibilidad ha sido pulida desde un punto de vista te\u00f3rico, e impulsada por los nuevos datos recabados en las observaciones. \u201cEste art\u00edculo de Spina y Mel\u00e9ndez proporciona por primera vez una estimaci\u00f3n de la probabilidad de que este tipo de evento ocurra\u201d, comenta Nascimento J\u00fanior, quien tambi\u00e9n estudia estrellas gemelas del Sol, pero que no particip\u00f3 en ese trabajo. \u201cDe verificarse y confirmarse este resultado mediante la realizaci\u00f3n otros estudios, todo indica que los mundos estables y similares a la Tierra ser\u00edan a\u00fan m\u00e1s raros, y que su detecci\u00f3n ser\u00e1 m\u00e1s dif\u00edcil todav\u00eda\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nEspectroscop\u00eda de alta precisi\u00f3n: De las primeras estrellas a los planetas (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/102252\/espectroscopia-de-alta-precisao-das-primeiras-estrelas-aos-planetas\/?q=18\/04055-8\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 18\/04055-8<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Investigador responsable<\/strong> Jorge Mel\u00e9ndez (USP); <strong>Inversi\u00f3n <\/strong>R$ 3.219.049,95<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/strong><br \/>\nSPINA, L. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41550-021-01451-8\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Chemical evidence for planetary ingestion in a quarter of Sun-like stars<\/a>. <strong>Nature Astronomy<\/strong>. 30 ago. 2021.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Al menos una cuarta parte de las estrellas como el Sol podr\u00edan haberse \u201ctragado\u201d planetas similares a la Tierra","protected":false},"author":13,"featured_media":419854,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[274,304],"coauthors":[101],"class_list":["post-420325","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-astronomia-es","tag-fisica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/420325","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=420325"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/420325\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":420326,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/420325\/revisions\/420326"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/419854"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=420325"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=420325"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=420325"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=420325"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}