{"id":422185,"date":"2022-01-20T17:13:23","date_gmt":"2022-01-20T20:13:23","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=422185"},"modified":"2022-01-20T17:13:23","modified_gmt":"2022-01-20T20:13:23","slug":"tras-las-huellas-de-la-desinformacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/tras-las-huellas-de-la-desinformacion\/","title":{"rendered":"Tras las huellas de la desinformaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Las personas alineadas con la derecha conservadora fueron las m\u00e1s comprometidas en la propagaci\u00f3n de noticias falsas e informaci\u00f3n imprecisa sobre el covid-19 en Twitter, seg\u00fan un estudio realizado en el apogeo de la pandemia por investigadores de la Fundaci\u00f3n Getulio Vargas (FGV), de R\u00edo de Janeiro. Para ello, evaluaron 3,3 millones de publicaciones en esa red social entre enero y mayo de 2021. Con base en el an\u00e1lisis de los enlaces y quienes los compartieron, identificaron cuatro conjuntos de perfiles (<em>v\u00e9ase el gr\u00e1fico de la p\u00e1gina 25<\/em>). Uno de los agrupamientos, integrado por pol\u00edticos, blogueros y activistas de la derecha socialmente conservadora \u2013equivalente al 21,5 % de la muestra\u2013, acapar\u00f3 casi la mitad de las interacciones escrutadas. En la mayor\u00eda de los casos, impulsaban el uso de medicamentos que no tienen efecto contra el nuevo coronavirus (Sars-CoV-2).<\/p>\n<p>Las publicaciones realizadas por los usuarios de ese grupo fueron las que m\u00e1s comentarios generaron y las m\u00e1s compartidas. Tambi\u00e9n circularon durante m\u00e1s tiempo en la red social, aludiendo casi siempre a informaci\u00f3n producida por sitios web de apariencia period\u00edstica, pero con contenidos sesgados en procura de adjudicarles alguna base cient\u00edfica a sus afirmaciones y posicionamientos. \u201cEsas publicaciones inclu\u00edan enlaces a p\u00e1ginas web an\u00f3nimas dedicadas a difundir informaci\u00f3n falsa o distorsionada a prop\u00f3sito, en un intento por legitimar la eficacia de los medicamentos que integran lo que se acord\u00f3 llamar tratamiento precoz\u201d, explica el soci\u00f3logo Victor Piaia, de la Direcci\u00f3n de An\u00e1lisis de Pol\u00edticas P\u00fablicas (Dapp) de la FGV, uno de los autores del estudio. Este trabajo se desarroll\u00f3 en el marco del proyecto Democracia Digital: Digitalizaci\u00f3n y Esfera P\u00fablica en Brasil, que cuenta con el apoyo de la embajada de Alemania en Brasilia y del Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania.<\/p>\n<p>Esos enlaces suelen hacer pie en titulares exagerados. El que circul\u00f3 por m\u00e1s tiempo en la red social durante ese per\u00edodo era un v\u00ednculo al sitio web ivmmeta.com, que en marzo divulg\u00f3 un estudio \u201cdemostrando\u201d la eficacia contra el nuevo coronavirus del antiparasitario ivermectina. La informaci\u00f3n se propag\u00f3 velozmente por la red social, generando alta interacci\u00f3n entre los usuarios, lo que llam\u00f3 la atenci\u00f3n de las agencias de verificaci\u00f3n de hechos. Una de ellas constat\u00f3 que el referido estudio en realidad era una s\u00edntesis de los resultados de otras investigaciones realizadas por el propio sitio web. El trabajo presentaba diversas fallas metodol\u00f3gicas \u2013agrupaba estudios no comparables, muchos publicados en formato de <em>preprint<\/em>, sin revisi\u00f3n por pares\u2013 e ignoraba los resultados de otros trabajos s\u00f3lidos que no hab\u00edan detectado efectos significativos en el uso del f\u00e1rmaco contra el nuevo coronavirus. \u201cLa cuenta responsable de la publicaci\u00f3n del contenido fue suspendida, pero el enlace al sitio web se sigui\u00f3 compartiendo y circul\u00f3 en la red durante 159 d\u00edas\u201d, dice Piaia.<\/p>\n<p>Otro hiperv\u00ednculo de amplia difusi\u00f3n entre los perfiles de ese conjunto remite a un estudio publicado en 2005 en la revista <em>Virology Journal<\/em>. De acuerdo con el titular que lo acompa\u00f1aba, ese trabajo comprobar\u00eda la eficacia del antipal\u00fadico hidroxicloroquina en el tratamiento del covid-19. No obstante, el equipo de verificaci\u00f3n de la agencia de noticias Reuters comprob\u00f3 que el experimento hab\u00eda sido realizado en animales, no en humanos, y que estaba centrado en el Sars-CoV, el causante del S\u00edndrome Respiratorio Agudo Grave (Sars, por sus siglas en ingl\u00e9s), una enfermedad diferente al covid-19, que es causado por el Sars-CoV-2. Piaia aclara que los usuarios de ese grupo, m\u00e1s que otros, tienen dificultades para entender c\u00f3mo funciona la ciencia. \u201cAl mismo tiempo\u201d, dice, \u201cpuede verse que estos usuarios valoran la credibilidad de la ciencia y recurren a ella para intentar fundamentar sus posturas y legitimar sus opiniones\u201d. A menudo, las publicaciones en la red tambi\u00e9n recurren a declaraciones de \u201cexpertos\u201d internacionales para dar sustento a la eficacia de los remedios, como si el hecho de ser del exterior garantizara una mayor confiabilidad.<\/p>\n<p>Para Raquel Recuero, investigadora del Laboratorio de Investigaci\u00f3n en Medios de Comunicaci\u00f3n, Discurso y An\u00e1lisis de las Redes de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (Midiars-UFRGS), los resultados del estudio de la FGV refuerzan las conclusiones de otras investigaciones, seg\u00fan las cuales, ciertas estrategias discursivas espec\u00edficas, como la autoridad cient\u00edfica, est\u00e1n siendo utilizadas ampliamente en las redes sociales para intentar legitimar la propagaci\u00f3n de informaci\u00f3n falsa. \u201cEsta es una estrategia habitual y muy utilizada durante la pandemia como forma de contrarrestar a los cient\u00edficos con argumentos pseudocient\u00edficos, casi siempre alegando otra interpretaci\u00f3n\u201d, dice. Estos trabajos incluso han constatado que el usuario que difunde desinformaci\u00f3n tiende a involucrarse m\u00e1s, compartiendo y comentando esos contenidos con mucha mayor frecuencia. \u201cEl an\u00e1lisis de estos estudios indica que la probabilidad de que un enlace defendiendo el uso de la hidroxicloroquina contra el covid-19 sea compartido en Twitter es casi tres veces mayor que el de un v\u00ednculo con alg\u00fan contenido que cuestione esa premisa\u201d.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/024-027_noticias-falsas_309-0-desktop-true-1.png\" data-tablet_size=\"1140x970\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/024-027_noticias-falsas_309-0-desktop-true-1.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/024-027_noticias-falsas_309-0-desktop-true-1.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/024-027_noticias-falsas_309-0-mobile-1.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>La resiliencia en la defensa de la hidroxicloroquina y la ivermectina es una caracter\u00edstica brasile\u00f1a. En otros pa\u00edses, estos f\u00e1rmacos han dejado de tener inter\u00e9s desde que se demostr\u00f3 su ineficacia; en estos casos, la desinformaci\u00f3n en las redes sociales recay\u00f3 principalmente sobre los supuestos riesgos de las vacunas. En Portugal, el portal web del proyecto SciMed \u2013 Ci\u00eancia Baseada na Evid\u00eancia, ha destacado por denunciar y combatir la desinformaci\u00f3n propagada por profesionales de la salud vinculados a las terapias alternativas. Un grupo denominado M\u00e9dicos por la Verdad sosten\u00eda, por ejemplo, que las pruebas para detectar el covid-19 no eran confiables y que la epidemia estaba sobredimensionada. Se trata, en su mayor\u00eda, de personas vinculadas con la pseudociencia\u201d, dijo el m\u00e9dico Jo\u00e3o J\u00falio Cerqueira, creador de ese portal, en una entrevista concedida al sitio web Pol\u00edgrafo. El Colegio M\u00e9dico de Portugal ha abierto expedientes disciplinarios contra algunos de esos profesionales.<\/p>\n<p>Una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s peculiares de la din\u00e1mica de publicaci\u00f3n y replicaci\u00f3n en Twitter, seg\u00fan el estudio de la FGV, es el hecho de limitarse a p\u00fablicos espec\u00edficos. Este car\u00e1cter end\u00f3geno puede vislumbrarse en la comunidad que defendi\u00f3 la eficacia del tratamiento precoz, aunque tambi\u00e9n es manifiesto en el agrupamiento de los usuarios ubicados a la izquierda del espectro, compuesto por pol\u00edticos, celebridades y activistas sociales opositores al gobierno federal brasile\u00f1o. \u201cEl problema reside en que los enlaces de los medios de prensa tradicionales y de las agencias de verificaci\u00f3n solo logran penetrar en aquellos grupos en donde la desinformaci\u00f3n circula cuando el contenido divulgado est\u00e1 en sinton\u00eda con las opiniones e ideolog\u00edas de sus usuarios\u201d, dice Felipe Soares, investigador del Midiars-UFRGS. \u201cEn la mayor\u00eda de los casos, los enlaces producidos en cada burbuja, sean de derecha o de izquierda, suelen circular tan solo entre los usuarios miembros\u201d. Este fen\u00f3meno, seg\u00fan \u00e9l, se debe a que varios grupos perciben a la pandemia, tanto en Brasil como en otros pa\u00edses, como un tema pol\u00edtico-ideol\u00f3gico y no como una cuesti\u00f3n de salud p\u00fablica. \u201cEl debate al respecto de las estrategias de tratamiento y las disposiciones para contener al virus est\u00e1 polarizado y, por ello, a menudo se lo confunde con una cuesti\u00f3n de filiaci\u00f3n pol\u00edtica partidaria\u201d, subraya Soares.<\/p>\n<p>La discusi\u00f3n sobre la desinformaci\u00f3n en las redes sociales adquiere aristas m\u00e1s complejas a medida que se van estudiando sus repercusiones. Uno de los puntos m\u00e1s problem\u00e1ticos es el que se refiere a la frontera entre lo que es informaci\u00f3n falsa e informaci\u00f3n imprecisa. Hay casos en que una noticia tiene un trasfondo real, pero al difundirla se la saca de contexto o va acompa\u00f1ada de interpretaciones extremas. \u201cMuchos usuarios no perciben esas diferencias\u201d, dice Piaia. \u201cA menudo, la gente comparte las publicaciones simplemente porque estas refuerzan su punto de vista\u201d. Y tambi\u00e9n hay individuos que propagan desinformaci\u00f3n para obtener ventajas econ\u00f3micas, influencia y prestigio. Se ha dado el caso de influentes digitales que compartieron informaci\u00f3n falsa para ganar dinero. Seg\u00fan inform\u00f3 la organizaci\u00f3n period\u00edstica brasile\u00f1a <em>Ag\u00eancia P\u00fablica<\/em> en el mes de marzo, el Ministerio de Salud y la Secretar\u00eda de Comunicaci\u00f3n abonaron m\u00e1s de 1,3 millones de reales a personalidades de internet para que divulguen campa\u00f1as sobre el covid-19 en sus redes sociales; y 23.000 reales fueron para aquellos que hablaban sobre \u201ctratamiento precoz\u201d.<\/p>\n<p>Incluso para los investigadores se hace realmente dif\u00edcil identificar qui\u00e9nes son los que propagan noticias falsas o sus motivaciones. Esto se debe a que las herramientas que utilizan para recabar los datos de sus muestras est\u00e1n automatizadas y se basan en la identificaci\u00f3n de palabras claves. Los l\u00edmites entre los perfiles de las personas reales y aquellos controlados a distancia \u2013los perfiles robots\u2013, tambi\u00e9n son difusos: seg\u00fan Piaia, hoy en d\u00eda existen en las redes sociales muchos perfiles reales que se comportan como robots y robots que cada vez se asemejan m\u00e1s a los usuarios reales. \u201cLas metodolog\u00edas de detecci\u00f3n requieren un perfeccionamiento constante\u201d, dice. \u201cPero puede comprobarse que mucha de la desinformaci\u00f3n circulante en las redes sociales surge de los n\u00facleos conformados por los perfiles m\u00e1s radicales, para luego repercutir en los perfiles de gente com\u00fan, que a menudo no son radicales, pero perciben alg\u00fan sentido en esos contenidos y los comparten\u201d.<\/p>\n<p>Otro de los retos pasa por entender los motivos por los cuales la derecha conservadora es casi siempre el motor de propagaci\u00f3n de la desinformaci\u00f3n y la raz\u00f3n de que las noticias falsas tengan un mayor arraigo entre los individuos alineados a ese espectro pol\u00edtico. Para algunos expertos, parte de la respuesta se encontrar\u00eda en una sospecha gen\u00e9rica que tienen estos individuos en relaci\u00f3n con las fuentes s\u00f3lidas de informaci\u00f3n, tales como la prensa y los cient\u00edficos.<\/p>\n<blockquote><p>La propia prensa puede ser utilizada para propagar desinformaci\u00f3n cuando los t\u00edtulos de los art\u00edculos est\u00e1n mal redactados<\/p><\/blockquote>\n<p>La estudiante de doctorado Dayane Machado, del departamento de Pol\u00edtica Cient\u00edfica y Tecnol\u00f3gica de la Universidad de Campinas (Unicamp), dice que las campa\u00f1as de manipulaci\u00f3n medi\u00e1tica suelen ser organizadas por grupos peque\u00f1os, que producen materiales con un objetivo espec\u00edfico e intentan captar la atenci\u00f3n de celebridades y pol\u00edticos para poder ampliar su alcance. Una de las formas de llamar la atenci\u00f3n de esos perfiles con muchos seguidores consiste en darle un cariz cient\u00edfico a la desinformaci\u00f3n, de manera tal que quienes no son versados en el tema lo crean y propaguen este material como si fuese leg\u00edtimo\u201d, explica la investigadora.<\/p>\n<p>Una de las dificultades para contener la difusi\u00f3n de la desinformaci\u00f3n en las redes sociales radica en lograr que los contenidos de calidad ampl\u00eden su alcance, penetrando en burbujas predominantemente alimentadas por noticias falsas. El problema, seg\u00fan explica Machado, es que los actores que tienen a su cargo la producci\u00f3n de este tipo de contenidos \u2013periodistas, cient\u00edficos, educadores, etc.\u2013 se manejan con otro ritmo de trabajo y en un entorno donde lo habitual es el an\u00e1lisis criterioso de los datos, mientras que la usina de noticias falsas, al no estar comprometida con la verdad, produce su material con mayor velocidad y dinamismo. Un estudio publicado en 2018 en la revista <em>Science<\/em> por investigadores del Instituto de Tecnolog\u00eda de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos, refuerza esta idea. Los cient\u00edficos analizaron 126.000 noticias, verdaderas y ap\u00f3crifas, compartidas por unos 3 millones de personas en Twitter entre 2006 y 2017. Y comprobaron que las noticias falsas se producen con mayor rapidez y, por eso, siempre parecen ser nuevas; y los usuarios de esta red social son m\u00e1s proclives a compartir informaci\u00f3n novedosa. \u201cLas noticias enga\u00f1osas llegan m\u00e1s lejos y m\u00e1s r\u00e1pido que aquellas que han sido chequeadas, y el compromiso con ellas fue mayor cuando se trataba de temas pol\u00edticos\u201d, escribieron los investigadores.<\/p>\n<p>La propia prensa profesional podr\u00eda llegar a ser utilizada para propagar desinformaci\u00f3n cuando los t\u00edtulos de los reportajes est\u00e1n mal redactados y dan margen a diferentes interpretaciones, seg\u00fan un estudio publicado en marzo en la revista <em>M\/C Journal<\/em>. El an\u00e1lisis de 20 direcciones de correo electr\u00f3nico de los art\u00edculos period\u00edsticos brasile\u00f1os m\u00e1s compartidos al respecto de la pandemia en 1.632 grupos de Facebook en 2020, revel\u00f3 que en el 43,8 % de ellos los usuarios solo se interesaron por los textos cuyos t\u00edtulos podr\u00edan apuntalar alg\u00fan tipo de informaci\u00f3n distorsionada. Incluso en estos grupos, el 86,2 % de los mensajes escritos por los usuarios sobre estos art\u00edculos reproduc\u00edan alg\u00fan tipo de desinformaci\u00f3n, minimizando la gravedad de la pandemia, las medidas de contenci\u00f3n y las vacunas.<\/p>\n<div class=\"box\"><strong>Educaci\u00f3n contra las <em>fake news<\/em><\/strong><br \/>\nLa educaci\u00f3n en los medios de comunicaci\u00f3n puede erigirse como una herramienta en la lucha contra la desinformaci\u00f3n. En ella, el p\u00fablico conoce el proceso de producci\u00f3n de una noticia, ve c\u00f3mo se concreta la elecci\u00f3n de las fuentes de informaci\u00f3n y c\u00f3mo funcionan los medios. \u201cCon el aumento de la circulaci\u00f3n de noticias falsas, el debate sobre la importancia de la educaci\u00f3n medi\u00e1tica se ha acentuado\u201d, analiza el periodista Ivan Paganotti, coordinador del grupo de investigaci\u00f3n Chequeo, Educaci\u00f3n, Comunicaci\u00f3n, Algoritmos y Regulaci\u00f3n, de la Universidad Metodista de S\u00e3o Paulo. \u201cCuanto m\u00e1s sepa la gente c\u00f3mo funcionan los medios de comunicaci\u00f3n, m\u00e1s podr\u00e1 consumir las noticias con una mirada cr\u00edtica\u201d.<\/p>\n<p>Paganotti es docente de actualidades en un colegio de S\u00e3o Paulo. Con sus alumnos, debate sobre la importancia de seleccionar fuentes de informaci\u00f3n verificables, invit\u00e1ndolos a reflexionar sobre las noticias y a buscar informaci\u00f3n en m\u00e1s de un veh\u00edculo, con perspectivas complementarias. \u201cSiempre les digo que se pregunten c\u00f3mo ha llegado a ellos el contenido, qu\u00e9 fuente fue la que origin\u00f3 la informaci\u00f3n, si tiene credibilidad, si suele publicar notas cuando se equivoca. La informaci\u00f3n tiene espacio para las contradicciones: si una persona fue denunciada, por ejemplo, \u00bfse le escuch\u00f3? \u00bfLa fecha de publicaci\u00f3n es reciente? Estos elementos ayudan a advertir si el contenido es fiable\u201d, explica.<\/p>\n<p>En 2018, Paganotti y sus colegas de investigaci\u00f3n crearon, con la ayuda de Facebook, el curso <em>online<\/em> gratuito Vaza, Falsiane [L\u00e1rgate, Falsiane]. Adem\u00e1s de explicar las trampas de la desinformaci\u00f3n, en 2021 el curso incluy\u00f3 un m\u00f3dulo especial sobre informaci\u00f3n falsa y pandemia. La experiencia del proyecto fue descrita en un art\u00edculo publicado en 2021 en la revista <em>Intexto<\/em>, de la UFRGS. Con perfiles en las principales redes sociales, el curso publica entradas con alertas y consejos humor\u00edsticos. \u201cNo podemos combatir la desinformaci\u00f3n solo en nuestra p\u00e1gina web: tenemos que ir a la guerra en el territorio donde circula\u201d, dice.<\/div>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/strong><br \/>\nVOSOUGHI S., ROY D. &amp; ARAL S. <a href=\"https:\/\/www.science.org\/doi\/10.1126\/science.aap9559\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">The spread of true and false news online<\/a>. <strong>Science<\/strong>. mar. 2018.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un estudio realizado por la Fundaci\u00f3n Getulio Vargas (FGV) determin\u00f3 que los usuarios alineados con la derecha conservadora fueron los m\u00e1s involucrados en la difusi\u00f3n de noticias falsas e informaci\u00f3n imprecisa en Twitter","protected":false},"author":346,"featured_media":421940,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[3677],"tags":[289],"coauthors":[662,2721],"class_list":["post-422185","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-covid-19-es","tag-comunicacion","keywords-covid-19-es","keywords-fake-news-es","keywords-sars-cov-2-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/422185","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/346"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=422185"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/422185\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":422282,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/422185\/revisions\/422282"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/421940"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=422185"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=422185"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=422185"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=422185"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}