{"id":422272,"date":"2022-01-24T11:10:13","date_gmt":"2022-01-24T14:10:13","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=422272"},"modified":"2022-01-24T11:10:13","modified_gmt":"2022-01-24T14:10:13","slug":"el-terror-de-las-enfermedades-en-la-guerra-del-paraguay","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-terror-de-las-enfermedades-en-la-guerra-del-paraguay\/","title":{"rendered":"El terror de las enfermedades en la Guerra del Paraguay"},"content":{"rendered":"<p>En 1982, el historiador Jorge Prata de Sousa encontr\u00f3 en el Archivo Hist\u00f3rico del Ej\u00e9rcito de Brasil, en el centro de la ciudad de R\u00edo de Janeiro, una colecci\u00f3n con 27 libros, cada uno con entre 100 y 370 p\u00e1ginas, que registraban los movimientos en los 10 hospitales y enfermer\u00edas de campa\u00f1a que atendieron a los enfermos o heridos durante la Guerra del Paraguay, el mayor conflicto b\u00e9lico entre pa\u00edses sudamericanos, que tuvo lugar entre diciembre de 1864 y abril de 1870. Prata de Sousa no pudo evaluarlos de inmediato porque estaba y\u00e9ndose a hacer una maestr\u00eda en M\u00e9xico, pero volvi\u00f3 a ellos en 2008, durante su investigaci\u00f3n posdoctoral en la Escuela Nacional de Salud P\u00fablica de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Ensp\/Fiocruz), y desde 2018 los est\u00e1 estudiando nuevamente, ahora intercambiando informaci\u00f3n con la historiadora Janyne Barbosa, de la Universidad Federal Fluminense.<\/p>\n<p>Los an\u00e1lisis de los registros que contienen nombres, edades, grados militares, motivos de la hospitalizaci\u00f3n, tratamientos, fechas de ingreso y egreso de los hospitales y cantidades de curados o fallecidos, de lo cual se ocup\u00f3 Barbosa, dimensionaron por primera vez el impacto de las enfermedades en esa guerra: alrededor del 70 % de los integrantes de las tropas aliadas (Brasil, Argentina y Uruguay) habr\u00edan muerto a causa de enfermedades infecciosas, principalmente c\u00f3lera, paludismo, viruela, neumon\u00eda y disenter\u00eda.<\/p>\n<p>El trabajo de ambos aporta un enfoque amplio sobre las causas de la mortandad en la guerra que uni\u00f3 a la llamada Triple Alianza \u2013conformada por Brasil, Uruguay y Argentina\u2013 contra Paraguay y, sumado a otros, da cuenta de la precariedad de las condiciones sanitarias en que viv\u00edan y luchaban los soldados. Antes, los historiadores tan solo dispon\u00edan de una conclusi\u00f3n gen\u00e9rica de que las enfermedades hab\u00edan causado m\u00e1s muertos que las heridas de batalla. La guerra concluy\u00f3 con unos 60.000 decesos para el bando brasile\u00f1o, mientras que Paraguay, derrotado en el conflicto que inici\u00f3 al invadir lo que entonces era la provincia de Mato Grosso, perdi\u00f3 alrededor de 280.000 combatientes, m\u00e1s de la mitad de su poblaci\u00f3n.<\/p>\n<div id=\"attachment_422080\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-1-1140-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-422080 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-1-1140-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"717\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-1-1140-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-1-1140-1-250x157.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-1-1140-1-700x440.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-1-1140-1-120x75.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\"><em>Excurs\u00e3o ao Paraguay<\/em> \/ Biblioteca Nacional<\/span><\/a> Una iglesia adaptada para funcionar como hospital de campa\u00f1a en Paso de Patria (Paraguay), sin fecha<span class=\"media-credits\"><em>Excurs\u00e3o ao Paraguay<\/em> \/ Biblioteca Nacional<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cLas altas tasas de mortalidad por enfermedades infecciosas tambi\u00e9n caracterizaron a otras guerras de la misma \u00e9poca, tales como la de Crimea, en Rusia (1853-1856), y la Guerra de Secesi\u00f3n, en Estados Unidos (1861-1865)\u201d, dice Prata de Sousa, autor del libro intitulado <em>Escravid\u00e3o ou morte: Os escravos brasileiros na Guerra do Paraguai <\/em>[Esclavitud o muerte. Los esclavos brasile\u00f1os en la Guerra del Paraguay] (editorial Mauad, 1996). Fueron lo que se conoci\u00f3 como guerras de trincheras, zanjas excavadas que serv\u00edan de cobijo a las tropas, pero facilitaban la propagaci\u00f3n de enfermedades infecciosas, a causa de la falta de higiene, la abundancia de roedores e insectos y las inundaciones.<\/p>\n<p>\u201cLa Guerra del Paraguay fue una guerra epid\u00e9mica\u201d, concluye Barbosa. \u201cLas enfermedades infecciosas eran parte del conflicto, de principio a fin, sin contar los brotes, como fue el caso del c\u00f3lera\u201d. El historiador Leonardo Bahiense, quien realiza una pasant\u00eda posdoctoral en la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), reitera: \u201cTan solo el c\u00f3lera fue responsable, como m\u00ednimo, de 4.535 muertos entre los soldados brasile\u00f1os durante el tiempo que dur\u00f3 la guerra\u201d. Seg\u00fan \u00e9l, con base en documentaci\u00f3n que se conserva en el Instituto Hist\u00f3rico y Geogr\u00e1fico Brasile\u00f1o, durante el primer semestre de 1868, el 52,5 % de los decesos entre las tropas aliadas obedeci\u00f3 a la grave deshidrataci\u00f3n causada por la bacteria <em>Vibrio cholerae<\/em> y un 3,6 % al paludismo y otras enfermedades caracterizadas gen\u00e9ricamente como fiebres. \u201cA menudo\u201d, a\u00f1ade la investigadora de la UFF, \u201clos soldados y prisioneros paraguayos con c\u00f3lera eran abandonados en los caminos por orden de los comandantes, cuando las tropas se desplazaban de un campamento a otro\u201d.<\/p>\n<p>Los relatos de quienes vivieron la guerra respaldan sus conclusiones. En el libro <em>A retirada da Laguna<\/em>, publicado en franc\u00e9s en 1871 y en portugu\u00e9s tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, el ingeniero militar Alfredo Taunay (1843-1899) describi\u00f3 a los brotes de c\u00f3lera como \u201cel adversario oculto\u201d, \u201cque no perdonaba a nadie\u201d. \u201cLa peste es la mayor enemiga que tenemos\u201d, inform\u00f3 el mariscal de campo Manuel Lu\u00eds Os\u00f3rio (1808-1879) al ministro de Guerra, \u00c2ngelo Muniz da Silva Ferraz (1812-1867), al asumir el mando de las tropas, en julio de 1867.<\/p>\n<div id=\"attachment_422096\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-5-800-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-422096 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-5-800-1.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1287\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-5-800-1.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-5-800-1-250x402.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-5-800-1-700x1126.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-5-800-1-120x193.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Carlos Cesar \/ Biblioteca Nacional <\/span><\/a> Registro del Archivo Hist\u00f3rico del Ej\u00e9rcito de Brasil de soldados atendidos en hospitales<span class=\"media-credits\">Carlos Cesar \/ Biblioteca Nacional <\/span><\/p><\/div>\n<p>En los libros del Archivo del Ej\u00e9rcito, Barbosa hall\u00f3 registros de una categor\u00eda de enfermedades infecciosas raramente recordada en los relatos de la \u00e9poca, las enfermedades de transmisi\u00f3n sexual: \u201cLa s\u00edfilis era habitual. Los oficiales acusaban a sus esposas o amantes que conviv\u00edan con los soldados. En los campamentos hab\u00eda prostituci\u00f3n, principalmente con las paraguayas, a causa del hambre\u201d. Una peculiaridad de esta guerra residi\u00f3 en que las mujeres que acompa\u00f1aban a la tropa eran las madres, hijas, hermanas o las parejas de los soldados, para quienes lavaban los uniformes y cocinaban.<\/p>\n<p>Incluso los desplazamientos eran riesgosos. \u201cUn grupo de m\u00e9dicos y enfermeros que parti\u00f3 en abril de 1865 desde la ciudad de R\u00edo de Janeiro se uni\u00f3 a un batall\u00f3n de 500 soldados en la ciudad de S\u00e3o Paulo, pero tuvieron que detenerse dos semanas despu\u00e9s en Campinas, donde hab\u00eda un brote de viruela que caus\u00f3 la muerte de seis integrantes de la tropa\u201d, relata el m\u00e9dico intensivista Jos\u00e9 Maria Orlando, autor de <em>Vencendo a morte \u2013 Como as guerras fizeram a medicina evoluir <\/em>(editorial Matrix, 2016). Tras ello, el grupo debi\u00f3 enfrentarse al paludismo que transmit\u00edan los insectos que proliferaban en las ci\u00e9nagas del Pantanal, que deb\u00edan atravesar para llegar a los campos de batalla, casi nueve meses despu\u00e9s.<\/p>\n<p>\u201cMuchos de los soldados no estaban vacunados contra la viruela y eran portadores de enfermedades propias de sus regiones\u201d, comenta la historiadora Maria Teresa Garritano Dourado, del Instituto Hist\u00f3rico y Geogr\u00e1fico de Mato Grosso do Sul, bas\u00e1ndose principalmente en los documentos del Archivo de la Marina, tambi\u00e9n de R\u00edo de Janeiro. Autora de <em>A hist\u00f3ria esquecida da Guerra do Paraguai: Fome, doen\u00e7as e penalidades <\/em>[La historia olvidada de la Guerra del Paraguay: Hambre, enfermedades y penurias] (editorial UFMS, 2014), ella identific\u00f3 otro enemigo: el clima. \u201cAnte la falta de ropa adecuada y al no estar acostumbrados al clima del sur, los soldados del norte se mor\u00edan de fr\u00edo\u201d, relata. \u201cLa lucha no era solamente contra el enemigo, sino tambi\u00e9n por la supervivencia en los campamentos\u201d.<\/p>\n<p>El general Dion\u00edsio Evangelista de Castro Cerqueira (1847-1910), quien estuvo en el frente y escribi\u00f3 <em>Reminisc\u00eancias da campanha do Paraguai, 1865-1870 <\/em>(Biblioteca do Ex\u00e9rcito, 1929), relat\u00f3 que en los campamentos se beb\u00eda \u201cagua espesa y amarillenta, contaminada por la proximidad de los cad\u00e1veres\u201d. Los muertos se amontonaban o se los arrojaba a los r\u00edos, contaminando el agua. Otro problema era la faena y la preparaci\u00f3n de los animales con los que se alimentaban: las v\u00edsceras y otras partes que no se aprovechaban se dejaban expuestas al sol, generando mal olor. \u201cLos buitres y los caranchos [aves de rapi\u00f1a] se encargaban de la limpieza, devorando los restos\u201d, describi\u00f3 el oficial.<\/p>\n<div id=\"attachment_422088\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-3-1140-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-422088 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-3-1140-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"618\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-3-1140-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-3-1140-1-250x136.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-3-1140-1-700x379.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-3-1140-1-120x65.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Archivo Hist\u00f3rico del Ej\u00e9rcito \/ Reproducci\u00f3n Janyne Barbosa \/ UFF<\/span><\/a> Registro del Archivo Hist\u00f3rico del Ej\u00e9rcito de Brasil de soldados atendidos en hospitales<span class=\"media-credits\">Archivo Hist\u00f3rico del Ej\u00e9rcito \/ Reproducci\u00f3n Janyne Barbosa \/ UFF<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Los heridos en combates<\/strong><br \/>\nLos cirujanos civiles que fueron al frente de batalla, concluy\u00f3 Bahiense, inicialmente aprendieron con los informes de los equipos m\u00e9dicos que hab\u00edan servido en guerras anteriores. En las Guerras Napole\u00f3nicas (1803-1815), Dominique Jean Larrey (1766-1842) cirujano en jefe del ej\u00e9rcito franc\u00e9s, insisti\u00f3 en ubicar a los equipos quir\u00fargicos cerca del frente de batalla, para asegurar una atenci\u00f3n de prisa y el r\u00e1pido retiro de los hombres heridos en ambulancias, en ese entonces tiradas por caballos. En la Guerra de Crimea, la enfermera inglesa Florence Nightingale (1820-1910) implement\u00f3 lo que Orlando denominaba \u201cfilosof\u00eda de la UTI [unidad de terapia intensiva]\u201d: ubicar a los pacientes m\u00e1s graves cerca del puesto de enfermer\u00eda, para su atenci\u00f3n permanente, y a los menos graves m\u00e1s lejos.<\/p>\n<p>\u201cDurante la Guerra del Paraguay, se suscit\u00f3 un fruct\u00edfero debate al respecto de las t\u00e9cnicas quir\u00fargicas\u201d, recalca Bahiense. Se discuti\u00f3, por ejemplo, si el mejor momento para amputar un brazo o una pierna [afectados por balas, machetes o bayonetas] era inmediatamente despu\u00e9s de ser heridos o si se deb\u00eda esperar a que el combatiente asimile que hab\u00eda sido herido. Aunque las intervenciones quir\u00fargicas fueran bien hechas, los soldados pod\u00edan morir poco despu\u00e9s debido a una infecci\u00f3n generalizada, a causa de la escasa preocupaci\u00f3n \u2013y conocimientos\u2013 acerca de la asepsia. \u00c9l comprob\u00f3 que los medicamentos \u2013principalmente el cloroformo, que se usaba como anest\u00e9sico, y el opio, para el dolor\u2013, los vendajes y la ropa para los pacientes hospitalizados ten\u00edan gran demanda, porque siempre se agotaban las existencias.<\/p>\n<div id=\"attachment_422092\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-4-1140-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-422092 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-4-1140-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"734\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-4-1140-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-4-1140-1-250x161.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-4-1140-1-700x451.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-4-1140-1-120x77.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Excursi\u00f3n al Paraguay \/ Biblioteca Nacional<\/span><\/a> El general argentino Bartolom\u00e9 Mitre junto a sus oficiales en la regi\u00f3n de Tuyut\u00ed, escenario de la batalla m\u00e1s encarnizada de la guerra, en mayo de 1866, que dej\u00f3 un saldo de 7.000 muertos y 10.000 heridos<span class=\"media-credits\">Excursi\u00f3n al Paraguay \/ Biblioteca Nacional<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cLas guerras, al igual que las epidemias, han hecho del mundo un campo de experimentaci\u00f3n y, a\u00fan a costa de un inmenso sufrimiento, han acelerado el descubrimiento de nuevas t\u00e9cnicas quir\u00fargicas, el tratamiento de las quemaduras o de las enfermedades infecciosas\u201d, comenta Orlando. Seg\u00fan \u00e9l, solo a partir de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) fue que el n\u00famero de muertes por heridas en combate comenz\u00f3 a ser mayor \u2013en este caso, el doble\u2013 que las causadas por enfermedades infecciosas.<\/p>\n<p>Las razones de este cambio han sido la mejora de las condiciones de higiene y la adopci\u00f3n de t\u00e9cnicas de tratamiento: se les inyectaba a los heridos una soluci\u00f3n salina directamente en sus venas para compensar las consecuencias de la gran p\u00e9rdida de sangre. A partir de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el uso de antibi\u00f3ticos como la penicilina redujo a\u00fan m\u00e1s la mortandad de los soldados a causa de las infecciones generadas por las heridas. Durante la Guerra de Corea (1950-1953), las amputaciones se hicieron menos necesarias con el desarrollo de las t\u00e9cnicas de cirug\u00eda vascular.<\/p>\n<p data-wp-editing=\"1\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-2-800-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"939\" class=\"alignright size-full wp-image-422084\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-2-800-1.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-2-800-1.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-2-800-1-250x293.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-2-800-1-700x822.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/090-093_Memoria_309-2-800-1-120x141.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n<\/span><\/a>Bahiense apunta otra raz\u00f3n para la elevada mortalidad debido a las enfermedades infecciosas durante la Guerra del Paraguay: \u201cEn Brasil todav\u00eda no exist\u00eda la enfermer\u00eda profesional, como en Estados Unidos y en Europa\u201d. El equipo de asistencia de los cirujanos estaba integrado por soldados, cabos o prisioneros paraguayos adiestrados a toda prisa con un curso r\u00e1pido de enfermer\u00eda y luego reemplazados por las religiosas o las mujeres que acompa\u00f1aban a los militares.<\/p>\n<p>Entre ellas se destac\u00f3 Anna Nery (1814-1880) quien se convirti\u00f3 en una referente del \u00e1rea en Brasil. A disgusto por tener que separarse de dos de sus hijos, ambos reclutados para marchar al frente, se alist\u00f3 como voluntaria para cuidar a los heridos. Tras conseguir la autorizaci\u00f3n del gobierno de Bah\u00eda, Nery los acompa\u00f1\u00f3, aprendi\u00f3 nociones de enfermer\u00eda con unas monjas en Rio Grande do Sul y trabaj\u00f3 como enfermera en los hospitales del frente de batalla. En reconocimiento a su labor, el emperador Pedro II le concedi\u00f3 una pensi\u00f3n vitalicia, con la cual pudo educar a sus otros hijos.<\/p>\n<p>En marzo y abril de 2022, la Universidad Federal de Mato Grosso do Sul, campus de Aquidauana, celebrar\u00e1 un congreso internacional para debatir sobre el 150\u00ba aniversario del final de la guerra, que se cumpli\u00f3 el a\u00f1o pasado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La mayor\u00eda de los soldados que participaron en el mayor conflicto armado de Am\u00e9rica del Sur murieron a causa del c\u00f3lera y otras dolencias infecciosas, no por las heridas de la batalla","protected":false},"author":17,"featured_media":422076,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[298,310,329],"coauthors":[5968],"class_list":["post-422272","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-memoria-es","tag-epidemiologia-es","tag-historia-es","tag-salud-publica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/422272","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=422272"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/422272\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":422273,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/422272\/revisions\/422273"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/422076"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=422272"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=422272"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=422272"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=422272"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}