{"id":430845,"date":"2022-04-25T17:24:19","date_gmt":"2022-04-25T20:24:19","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=430845"},"modified":"2022-04-27T17:46:02","modified_gmt":"2022-04-27T20:46:02","slug":"monos-vacunados-contra-la-fiebre-amarilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/monos-vacunados-contra-la-fiebre-amarilla\/","title":{"rendered":"Monos vacunados contra la fiebre amarilla"},"content":{"rendered":"<p>\u201cCatastr\u00f3fica.\u201d As\u00ed califica el bi\u00f3logo J\u00falio C\u00e9sar Bicca-Marques, de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Rio Grande do Sul (PUC-RS), a la reducci\u00f3n poblacional de algunas especies de primates silvestres como consecuencia de los brotes de fiebre amarilla en el sudeste y sur de Brasil. Desde 2016, cuando empez\u00f3 el brote actual de fiebre amarilla, las poblaciones de monos aulladores o caray\u00e1s (<em>Alouatta <\/em>spp.), bastante susceptibles al virus causante de la enfermedad, han sufrido una merma estimada en un 80\u00a0%. El n\u00famero de tit\u00edes de cabeza amarilla (<em>Callithrix flaviceps<\/em>) y de guig\u00f3s de frente negra (<em>Callicebus nigrifrons<\/em>), conocidos popularmente en Brasil como <em>saguis-da-serra<\/em> y <em>sau\u00e1s<\/em>, respectivamente, tambi\u00e9n se redujo en la misma proporci\u00f3n y, el de los monos capuchinos robustos (<em>Sapajus<\/em> spp.) cay\u00f3 a la mitad. Tambi\u00e9n muri\u00f3 el 30 % de los tamarinos \u2013o tit\u00edes\u2013 le\u00f3n dorado (<em>Leontopithecus rosalia<\/em>) que habitan en los bosques del estado de R\u00edo de Janeiro. Las estimaciones constan en un art\u00edculo que sali\u00f3 publicado en octubre de 2021 en la revista <a href=\"https:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/abs\/10.1002\/ajp.23335\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>American Journal of Primatology<\/em><\/a>, del cual Bicca-Marques es uno de los autores.<\/p>\n<p>\u201cLa fiebre amarilla fue el tiro de gracia para muchas poblaciones de primates silvestres, que ya padec\u00edan la fragmentaci\u00f3n de los bosques, la caza y el tr\u00e1fico, el atropello vehicular, la electrocuci\u00f3n [muerte por descarga el\u00e9ctrica], otras enfermedades y la competencia con especies invasoras\u201d, comenta el bi\u00f3logo Leandro Jerusalinsky, coordinador del Centro Nacional de Investigaci\u00f3n y Conservaci\u00f3n de Primates Brasile\u00f1os (CPB) del Instituto Chico Mendes de Conservaci\u00f3n de la Biodiversidad (ICMBio). El Ministerio de Salud registr\u00f3 que entre 2014 y 2019 murieron 23.000 monos, supuestamente por fiebre amarilla; en gran parte de los casos se ha confirmado que la muerte fue por esta causa, incluso en especies amenazadas de extinci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para proteger a los animales que podr\u00edan ser trasladados a zonas despobladas, los investigadores de R\u00edo de Janeiro est\u00e1n inoculando, por primera vez, la vacuna de uso humano contra la fiebre amarilla en monos de especies silvestres susceptibles al virus causante de la enfermedad mantenidos en cautiverio, o en los que viven en libertad y han podido ser capturados. Hasta ahora, han recibido el inmun\u00f3geno 44 tamarinos le\u00f3n de cabeza dorada (<em>Leontopithecus chrysomelas<\/em>), 19 tamarinos le\u00f3n dorado (<em>Leontopithecus rosalia<\/em>), tit\u00edes le\u00f3n negro (<em>L. chrysopygus<\/em>) y 11 caray\u00e1s (<em>Alouata clamitans<\/em>, <em>A. discolor <\/em>y <em>A. caraya<\/em>) del Centro de Primatolog\u00eda de R\u00edo de Janeiro (CPRJ), en Guapimirim, en el \u00c1rea Metropolitana de R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n<div id=\"attachment_430911\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-430911 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/061-063_febre-amarela_312-1-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"641\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/061-063_febre-amarela_312-1-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/061-063_febre-amarela_312-1-1140-250x141.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/061-063_febre-amarela_312-1-1140-700x394.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/061-063_febre-amarela_312-1-1140-120x67.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Miguel Rangel Jr. \/ Wikimedia Commons<\/span>Monos aulladores como este, del Zool\u00f3gico de Sorocaba, en el interior del estado de S\u00e3o Paulo, son los primates silvestres m\u00e1s susceptibles al virus de la fiebre amarilla<span class=\"media-credits\">Miguel Rangel Jr. \/ Wikimedia Commons<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los investigadores est\u00e1n definiendo la dosis ideal para cada especie de primate, que menor que la utilizada para los seres humanos. La dosis fraccionada \u2013equivalente a la quinta parte de la completa, que se hab\u00eda aplicado en 2018 durante el brote de la enfermedad en humanos\u2013 se ha mostrado tan eficaz como la completa. \u201cLa seroconversi\u00f3n [la tasa de producci\u00f3n de anticuerpos] es superior al 90 %\u201d, celebra el veterinario Marcos Freire, asesor cient\u00edfico del Instituto de Tecnolog\u00eda en Inmunobiol\u00f3gicos (Bio-Manguinhos) de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Fiocruz), donde se produce la vacuna. \u201cSe ha demostrado que el riesgo de causar efectos adversos graves en los animales es muy bajo, al igual que en la personas\u201d. Los resultados de la prueba con los monos aulladores del CPRJ se describen en un art\u00edculo publicado en febrero de 2021 en la revista <em>Journal of Medical Primatology<\/em>.<\/p>\n<p>El veterinario Alcides Pissinati pens\u00f3 en vacunar a los animales del CPRJ, del cual es coordinador, en el a\u00f1o 2016, cuando imagin\u00f3 que la fiebre amarilla pod\u00eda llegar a R\u00edo, ya que se hab\u00eda instalado en los estados de Minas Gerais y Esp\u00edrito Santo. Su propuesta se top\u00f3 con la resistencia inicial de primat\u00f3logos y ec\u00f3logos, a quienes les result\u00f3 extra\u00f1a la idea de inmunizar animales silvestres. Pero Freire concord\u00f3 inmediatamente. Los primeros animales vacunados, en 2017, con el prop\u00f3sito de comparar los efectos de dosis y formulaciones diferentes, fueron 44 tamarinos le\u00f3n de cabeza dorada (<em>L. chrysomelas<\/em>) liberados indebidamente en los bosques de Niter\u00f3i (R\u00edo de Janeiro) y rescatados por la organizaci\u00f3n no gubernamental Pri.matas, por no ser originarios del estado, quienes los llevaron al CPRJ. \u201cInmediatamente despu\u00e9s comenzaron a morir los tit\u00edes de las selvas de R\u00edo de Janeiro\u201d, dice Pissinati.<\/p>\n<p>Las pruebas en el CPRJ motivaron la ampliaci\u00f3n del estudio que, si tiene \u00e9xito, confirmar\u00e1 el efecto de la vacuna. A mediados de 2021, el bi\u00f3logo Carlos Ruiz-Miranda, de la Universidad Estadual del Norte Fluminense (Uenf), con su equipo y colegas del Bio-Manguinhos y de la Associa\u00e7\u00e3o Mico Le\u00e3o Dourado, comenzaron a vacunar a los tamarinos le\u00f3n dorados que viv\u00edan en libertad en los fragmentos forestales cercanos a la Reserva Biol\u00f3gica de Po\u00e7o das Antas, en la zona central del estado de R\u00edo de Janeiro, siguiendo los m\u00e9todos definidos en el CPRJ.<\/p>\n<p>Del total previsto de 150 tit\u00edes de la fase experimental, los investigadores vacunaron a unos 120. \u201cEn una evaluaci\u00f3n previa, detectamos la producci\u00f3n de anticuerpos en 47 de los 50 animales a los que les extrajimos sangre\u201d, dice Ruiz-Miranda. \u201cNo hemos hallado ninguna evidencia de un efecto negativo de la vacuna\u201d.<\/p>\n<p>Los tit\u00edes pueden capturarse con relativa facilidad: son peque\u00f1os \u2013miden hasta 30 cent\u00edmetros (cm) de largo y pesan aproximadamente 800 gramos\u2013 y les gustan las bananas, que se utilizan para atraerlos. A los animales vacunados tambi\u00e9n se les implanta un microchip y se los marca con un tatuaje en forma de V en la cara interna de uno de sus muslos, para su seguimiento una vez devueltos a su entorno natural.<\/p>\n<p>La biom\u00e9dica Zelinda Hirano pretende arrancar este mes con la vacunaci\u00f3n de 44 monos guariba, conocidos tambi\u00e9n como mono aullador marr\u00f3n o caray\u00e1 colorado (<em>Alouatta guariba<\/em>) del Centro de Investigaciones Biol\u00f3gicas de Indaial (Cepesbi) \u2013 Proyecto Bugio, del cual ella es la fundadora y coordinadora voluntaria, en Indaial, estado de Santa Catarina. A diferencia de los tit\u00edes de Po\u00e7o das Antas, estos viven en cautiverio.<\/p>\n<p>En 2019, la fiebre amarilla se hizo presente en el estado de Santa Catarina. Uno de los monos del Cepesbi se infect\u00f3 y muri\u00f3, lo que justific\u00f3 la vacunaci\u00f3n de los que habitaban en zonas cercanas. Para evitar otras muertes, Hirano instal\u00f3 mosquiteros en los recintos de los monos para impedir el ingreso de los mosquitos vectores del virus. Seg\u00fan ella, los animales se incomodaron con la temperatura m\u00e1s alta y con la dificultad para ver el exterior, pero ninguno se infect\u00f3. No obstante, el virus circul\u00f3 por la regi\u00f3n. La Secretar\u00eda de Salud del Estado registr\u00f3 137 primates muertos en 2021 a causa de la fiebre amarilla, que tambi\u00e9n infect\u00f3 a ocho personas, tres de las cuales murieron; ninguna hab\u00eda sido vacunada.<\/p>\n<div id=\"attachment_430915\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-430915 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/061-063_febre-amarela_312-2-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"641\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/061-063_febre-amarela_312-2-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/061-063_febre-amarela_312-2-1140-250x141.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/061-063_febre-amarela_312-2-1140-700x394.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/061-063_febre-amarela_312-2-1140-120x67.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Luiz Thiago De Jesus \/ AMLD<\/span>En la Asociaci\u00f3n Tamarino Le\u00f3n Dorado del estado de R\u00edo de Janeiro, los investigadores vacunan a los primeros tit\u00edes que viven en libertad, en octubre de 2021<span class=\"media-credits\">Luiz Thiago De Jesus \/ AMLD<\/span><\/p><\/div>\n<p>En marzo de 2021, tras el levantamiento de la prohibici\u00f3n de expediciones impuesta por la pandemia, Hirano volvi\u00f3 a visitar el bosque de 40 hect\u00e1reas cercano al Cepesbi (1 hect\u00e1rea corresponde a 10.000 m<sup>2<\/sup>). \u201cAll\u00ed viv\u00edan 57 caray\u00e1s, distribuidos en cinco grupos. A algunos los conoc\u00eda desde hac\u00eda 30 a\u00f1os. Llor\u00e9 mucho cuando not\u00e9 que solo hab\u00edan quedado tres, de uno solo de los grupos\u201d.<\/p>\n<p>Eventualmente, los aulladores criados en cautiverio que ser\u00e1n vacunados podr\u00edan sustituir a los de las poblaciones que han colapsado. \u201cTendremos que estudiarlo muy bien para decidir cu\u00e1ndo, d\u00f3nde y c\u00f3mo liberar a los animales vacunados\u201d, subraya Hirano. \u201cTambi\u00e9n tendremos que tener en cuenta la variaci\u00f3n cromos\u00f3mica entre los caray\u00e1s del Bosque Atl\u00e1ntico. No podemos mezclar los grupos al azar\u201d. Su plan coincide con las directrices definidas por el CPB en septiembre de 2021, luego de tres meses de debates con expertos de distintos institutos de investigaci\u00f3n, quienes recomendaron la vacunaci\u00f3n de los aulladores que se utilizar\u00e1n para repoblar.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de esta recomendaci\u00f3n, que est\u00e1 en sinton\u00eda con los planes nacionales de acci\u00f3n para la conservaci\u00f3n de las especies amenazadas, hay otros criterios que atender para el traslado de los animales de un sitio a otro. \u201cPara aumentar las posibilidades de \u00e9xito es fundamental conocer el origen de los animales, asegurarse de que sean sanos, conocer su comportamiento, tener en cuenta que se trata de una especie social, cuyos integrantes conviven en grupos, y disponer de un buen diagn\u00f3stico acerca de la zona donde va a concretarse la liberaci\u00f3n\u201d, dice Jerusalinsky.<\/p>\n<p>\u201cLos caray\u00e1s silvestres, que ofician como centinelas de la fiebre amarilla, no ser\u00e1n vacunados, pero las poblaciones remanentes ser\u00e1n reforzadas con los ejemplares vacunados en cautiverio\u201d, enfatiz\u00f3 Pissinatti. Cuando el virus causante de esta enfermedad llega a una regi\u00f3n, los animales de esta especie infectados por los mosquitos portadores del virus mueren r\u00e1pidamente, lo que motiva a los equipos de vigilancia epidemiol\u00f3gica a iniciar campa\u00f1as de vacunaci\u00f3n entre los residentes de las zonas cercanas.<\/p>\n<p>El veterinario y epidemi\u00f3logo Adriano Pinter, investigador de la Superintendencia de Control de Endemias (Sucen), quien no participa en estos trabajos sugiere: \u201cTal vez sea posible vacunar a los animales de los parques p\u00fablicos, como el Huerto Forestal o el Parque Fontes do Ipiranga, en S\u00e3o Paulo. Esta podr\u00eda ser una forma de reducir el riesgo de urbanizaci\u00f3n de la fiebre amarilla, en los sitios donde los monos aulladores podr\u00edan ser picados por mosquitos urbanos, potenciales transmisores del virus\u201d. Por lo pronto, un equipo de la Divisi\u00f3n de Fauna Silvestre (DFS) del municipio de S\u00e3o Paulo, junto con colegas del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IMT-USP) y de la Sucen, se aprestan a vacunar a 34 caray\u00e1s colorados criados en el Centro de Manejo y Conservaci\u00f3n de Animales Silvestres (CeMaCAS), instalado en el Parque Anhanguera, en la zona norte de la ciudad, durante el primer semestre del a\u00f1o pr\u00f3ximo, siguiendo los m\u00e9todos establecidos por el CPRJ y la Fiocruz.<\/p>\n<p>\u201cUna vez vacunados, pretendemos empezar a restaurar las poblaciones perdidas, como las de Serra da Cantareira y el Huerto Forestal\u201d, dice el veterinario Marcello Schiavo Nardi, de la DFS. A diferencia de los tamarinos, es m\u00e1s dif\u00edcil capturar a los monos aulladores que viven en libertad, el primer paso para poder vacunarlos. Los caray\u00e1s miden entre 45 y 60 cm de largo y pesan de 4 a 7 kilogramos (kg). Comen hojas (no bananas), viven en lo alto de los \u00e1rboles, a alturas de entre 20 y 30 metros (m), y raramente descienden.<\/p>\n<p>En 2014, el bi\u00f3logo Marcelo Rheingantz, de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), coordin\u00f3 la liberaci\u00f3n de cuatro caray\u00e1s (dos machos y dos hembras) en el Parque Nacional da Tijuca, tal como se describe en un art\u00edculo que sali\u00f3 publicado en octubre de 2017 en la revista <em>Perspectives in Ecology and Conservation<\/em>. \u201cEsper\u00e1bamos que los aulladores se quedaran juntos, pero se separaron ni bien los soltamos\u201d, relata. Luego, una de las hembras muri\u00f3 y otra se uni\u00f3 a un macho y tuvo cinco cr\u00edas. Para reforzar la poblaci\u00f3n de monos de esta especie en el Parque da Tijuca, \u00e9l se propone liberar otros siete ejemplares del CPRJ (seis hembras y un macho), una vez que hayan sido vacunados.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>BERTHET, M.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/full\/10.1002\/ajp.23335\">Dramatic decline in a titi monkey population after the 2016\u20132018 sylvatic yellow fever outbreak in Brazil<\/a>.\u00a0<strong>American Journal of Primatology.<\/strong>\u00a0v. 83, n. 12, e23335.<br \/>\nFERNANDES, A. T. da S.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/epdf\/10.1111\/jmp.12501\">Safety and immunogenicity of 17DD attenuated yellow fever vaccine in howler monkeys (<em>Alouatta<\/em>\u00a0spp.)<\/a>.\u00a0<strong>Journal of Medical Primatology<\/strong>. v. 40, n. 1, p. 36-45. feb. 2021.<br \/>\nFERNANDEZ, F. A. S.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"http:\/\/doi.org\/10.1016\/j.pecon.2017.09.004\">Rewilding the Atlantic Forest: Restoring the fauna and ecological interactions of a protected area<\/a>.\u00a0<strong>Perspectives in Ecology and Conservation<\/strong>. v. 15, n. 4, p. 308-14. oct. 2017.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Pruebas iniciales sugieren que ser\u00eda posible aplicar el inmun\u00f3geno de uso humano en especies de primates silvestres susceptibles al virus ","protected":false},"author":17,"featured_media":430877,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,298,311,329,335],"coauthors":[5968],"class_list":["post-430845","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-epidemiologia-es","tag-inmunologia","tag-salud-publica","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/430845","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=430845"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/430845\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":433702,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/430845\/revisions\/433702"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/430877"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=430845"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=430845"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=430845"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=430845"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}