{"id":431791,"date":"2022-04-25T17:04:22","date_gmt":"2022-04-25T20:04:22","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=431791"},"modified":"2022-04-27T15:44:00","modified_gmt":"2022-04-27T18:44:00","slug":"antidotos-contra-el-acoso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/antidotos-contra-el-acoso\/","title":{"rendered":"Ant\u00eddotos contra el acoso"},"content":{"rendered":"<p>Los casos recientes que implican a docentes e investigadores en denuncias de acoso sexual han reavivado el debate sobre el rol de las universidades para hacer frente a este delito en el ambiente acad\u00e9mico. Aunque muchas instituciones brasile\u00f1as a\u00fan carecen de pol\u00edticas y procedimientos espec\u00edficos para afrontar este problema, algunas est\u00e1n invirtiendo en la elaboraci\u00f3n e implementaci\u00f3n de iniciativas tendientes a prevenir nuevos casos en sus campus.<\/p>\n<p>En 2017, la Universidad de Campinas (Unicamp) cre\u00f3 un grupo de trabajo para estudiar pol\u00edticas m\u00e1s eficaces con miras a combatir la violencia y el acoso sexual. \u201cSe pensaba que la universidad no dispon\u00eda de instrumentos adecuados para procesar las denuncias y, por lo tanto, no tomaba en serio el tema\u201d, dice Ana Maria Fonseca de Almeida, de la Facultad de Educaci\u00f3n, quien presid\u00eda el mencionado grupo de trabajo en ese entonces.<\/p>\n<p>La universidad promovi\u00f3 varios debates con la participaci\u00f3n de estudiantes, docentes y no docentes, que dieron como resultado una propuesta de pol\u00edtica institucional basada en la no tolerancia del acoso sexual, el establecimiento de un protocolo multidisciplinario de atenci\u00f3n de quejas y tramitaci\u00f3n de denuncias, y el desarrollo de programas de concientizaci\u00f3n, educaci\u00f3n y capacitaci\u00f3n de toda la comunidad universitaria.<\/p>\n<p>El documento fue remitido al Consejo Universitario en 2019 y result\u00f3 aprobado. Una de las disposiciones principales implicaba la creaci\u00f3n del Servicio de Atenci\u00f3n de las V\u00edctimas de Violencia Sexual (Savs), responsable de activar sectores especializados de la Unicamp y, dependiendo de las particularidades de cada caso, ofrecer orientaci\u00f3n y apoyo a las v\u00edctimas. \u201cNuestra pol\u00edtica no ha exigido grandes inversiones\u201d, comenta Fonseca de Almeida. \u201cCreamos una estructura basada en los servicios que ya exist\u00edan, vinculados a la salud de la mujer\u00a0 y a la asistencia psicol\u00f3gica y psiqui\u00e1trica\u201d. La idea es que el Savs funcione como centro receptor de las quejas y movilice esas estructuras. \u201cProcuramos asistir y orientar, ofrecer opciones y alojamiento y efectuar la mediaci\u00f3n con los servicios disponibles\u201d, explica la profesora, quien subraya que la investigaci\u00f3n y enjuiciamiento de los casos quedan a cargo de las comisiones de peritaje instituidas por la universidad.<\/p>\n<p>Desde su puesta en marcha, el servicio ha recibido 60 quejas individuales. No todas se han transformado en denuncias. \u201cLas v\u00edctimas se sienten fragilizadas y se culpan por lo ocurrido\u201d, dice. \u201cMuchas desisten de la causa por temor a que el mismo se haga p\u00fablico y ello comprometa sus actividades de trabajo, estudio e investigaci\u00f3n\u201d. La estrategia, seg\u00fan Fonseca de Almeida, apunta a garantizar que la v\u00edctima tenga pleno control sobre lo que se va a hacer. \u201cNuestra asistencia tiene por objeto hacer que reflexione acerca de lo sucedido y se fortalezca psicol\u00f3gicamente, quedando a su criterio decidir si presentar\u00e1 la denuncia y cu\u00e1ndo\u201d. Cuando esto ocurre, el Savs re\u00fane las evidencias, instruye el proceso y lo env\u00eda al despacho del rector, quien lo remite a la fiscal\u00eda general para su evaluaci\u00f3n y la apertura de una averiguaci\u00f3n interna. La mayor\u00eda de los casos siguen siendo objeto de investigaci\u00f3n. Involucran a estudiantes, docentes, investigadores y empleados t\u00e9cnico-administrativos. \u201cAlgunos ya han dado lugar a amonestaciones y suspensiones sin goce de sueldo\u201d, dice Fonseca de Almeida.<\/p>\n<p>La Universidade Estadual Paulista (Unesp) tambi\u00e9n ha estado trabajando en estrategias para hacer frente a los casos de conducta sexual impropia. Ahora se est\u00e1 orientando a las v\u00edctimas para que radiquen sus quejas en las defensor\u00edas de sus campus. \u201cMuchos casos tambi\u00e9n llegan a nuestro conocimiento a trav\u00e9s de los centros de estudiantes\u201d, explica Claudia Maria de Lima, al frente de la defensor\u00eda general de la Unesp. \u201cAl recibir la denuncia, nos ponemos en contacto con\u00a0 la v\u00edctima para saber c\u00f3mo podemos ayudarla, evitando que deba volver a relatar su caso y revivir la experiencia\u201d. Al igual que la Unicamp, la universidad deriva a las v\u00edctimas a los servicios de su propia estructura, dependiendo de cada caso. En ocasiones, ocurre que alg\u00fan campus no dispone de un servicio apropiado, dado que la Unesp posee 24 campus distribuidos por todo el estado. \u201cIntentamos mantener un di\u00e1logo con las instituciones de salud y los grupos de apoyo locales para asegurar que las v\u00edctimas tengan una asistencia adecuada\u201d.<\/p>\n<p>Cuando la v\u00edctima opta por seguir adelante con la denuncia \u2013y si el caso hubiera ocurrido en las dependencias de alguno de los campus\u2013, se conforma un comit\u00e9 investigador para evaluar el caso. Para evitar que el proceso comprometa su permanencia en la universidad, la Unesp, por medio de la Comisi\u00f3n de Prevenci\u00f3n de la Violencia, aprob\u00f3 una resoluci\u00f3n que ofrece la posibilidad de un traslado a otro campus, independientemente de la disponibilidad de vacante, algo que ya ha sido necesario hacer, a pedido de una v\u00edctima de abuso sexual. Lima explica que las comisiones de investigaci\u00f3n est\u00e1n integradas por tres agentes p\u00fablicos, generalmente investigadoras cient\u00edficas involucradas en trabajos sobre la violencia de g\u00e9nero y los derechos humanos. Muchos de los casos que se denuncian en la defensor\u00eda ocurren en las fiestas de las residencias estudiantiles y solamente involucran a estudiantes. \u201cLamentablemente, lo m\u00e1ximo que podemos hacer en esos casos es promover su recepci\u00f3n, puesto que la universidad no tiene competencia para investigarlos, a menos que el caso involucre a un agente p\u00fablico\u201d.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos dos a\u00f1os, la Unesp ha recibido 15 registros, todos de acoso sexual. Dos de ellos se transformaron en denuncias formales, y a\u00fan est\u00e1n en proceso de investigaci\u00f3n. En simult\u00e1neo, la universidad est\u00e1 trabajando en otras acciones. Desde 2015 cuenta con un grupo de trabajo para la prevenci\u00f3n de la violencia y, en diciembre de 2021, cre\u00f3 la Coordinaci\u00f3n de Acciones Afirmativas, Diversidad y Equidad, que promueve pr\u00e1cticas y pol\u00edticas de lucha contra el acoso y la violencia sexual y de g\u00e9nero en la instituci\u00f3n. \u201cRealizamos foros de debate para visibilizar el tema y concientizar a la comunidad acad\u00e9mica\u201d, relata Leonardo Lemos de Souza, quien est\u00e1 al frente de la coordinaci\u00f3n de la Unesp. \u201cTambi\u00e9n publicamos una gu\u00eda con directrices sobre c\u00f3mo identificar y lidiar con este problema, adem\u00e1s de brindar capacitaci\u00f3n a los asistentes que mantienen el primer contacto con las v\u00edctimas\u201d.<\/p>\n<p>Las iniciativas de la Unicamp y la Unesp se suman a las de otras instituciones. Desde 2016, la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) cuenta con la Oficina USP Mujeres, que trabaja en la elaboraci\u00f3n e implementaci\u00f3n de acciones tendientes promover la igualdad de g\u00e9nero en sus siete campus. En 2020, la oficina present\u00f3, en colaboraci\u00f3n con la Superintendencia de Asistencia Social, un protocolo de atenci\u00f3n para los casos de violencia y acoso sexual en la universidad, con directrices para la recepci\u00f3n, orientaci\u00f3n y seguimiento de las v\u00edctimas a trav\u00e9s de los servicios de salud y psicosociales.<\/p>\n<p>En la USP, las v\u00edctimas de violencia y acoso sexual ahora pueden denunciar el caso a la defensor\u00eda o a las comisiones de derechos humanos. Estos organismos se encargan de recibir las denuncias y las env\u00edan al director responsable, quien analiza los casos e instruye las investigaciones pertinentes. Estas pueden dar lugar a la apertura de un sumario administrativo contra el agresor. Sin embargo, hasta ahora esa modalidad ha sido poco efectiva. \u201cLa v\u00edctima debe presentar la denuncia, testificar en la investigaci\u00f3n y luego declarar en el proceso administrativo, a menudo, en presencia del agresor\u201d, explica la soci\u00f3loga Heloisa Buarque de Almeida, de la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas de la USP. \u201cMuchas desisten a mitad de camino. Otras siguen adelante, pero abandonan la carrera\u201d.<\/p>\n<blockquote><p>La mayor\u00eda de las universidades brasile\u00f1as carecen de estructuras y pol\u00edticas para combatir la violencia y el acoso sexual<\/p><\/blockquote>\n<p>Buarque de Almeida es una de las coordinadoras de la red N\u00e3o Cala! USP [\u00a1No te Calles! USP], un movimiento femenino de docentes que exigen a la instituci\u00f3n el establecimiento de pol\u00edticas m\u00e1s efectivas de lucha contra la violencia y el acoso sexual. La red se form\u00f3 en 2015, a partir del caso de un alumno de la Facultad de Medicina que fue acusado de haber drogado y violado al menos a seis compa\u00f1eras. \u201cLa idea fue crear una red de asistencia en la que las profesoras de diversas instituciones se ofrecen a recibir y escuchar a las v\u00edctimas y a orientarlas acerca de los pasos a seguir, siempre intentando explotar al m\u00e1ximo los mecanismos institucionales disponibles en la universidad\u201d, dice. A partir de estas experiencias, la red elabor\u00f3 un proyecto que propone el establecimiento de un centro de acogida modelo, cambios en el reglamento de la universidad para mejorar las investigaciones y la creaci\u00f3n de una dependencia jur\u00eddica interna independiente en cada unidad. \u201cEn 2017 presentamos el proyecto a la universidad, pero no se ha hecho nada\u201d, enfatiza. \u201cRetomamos las conversaciones con la coordinadora actual de la oficina, quien se mostr\u00f3 dispuesta a tratar de implementar estas ideas\u201d.<\/p>\n<p>Las fallas expuestas por Buarque de Almeida han puesto todav\u00eda m\u00e1s en evidencia la importancia de las redes de acogida y de los colectivos feministas, \u201cque intervienen en la articulaci\u00f3n de denuncias colectivas\u201d, dice. Este es uno de los mecanismos principales a los que apelan las v\u00edctimas para dar entidad a las denuncias. La estrategia condujo, en diciembre de 2021, a la destituci\u00f3n del ingeniero industrial qu\u00edmico Cl\u00e1udio Lima de Aguiar, de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq) de la USP. En 2019, ocho alumnas de posgrado y otras cinco testigos que conviv\u00edan con el investigador lo denunciaron por acoso sexual y moral. La USP le abri\u00f3 un sumario administrativo y, en marzo de 2020, fue forzado a pedir la baja de la instituci\u00f3n tras una petici\u00f3n suscrita por la comunidad acad\u00e9mica. En diciembre de 2021, el entonces rector, Vahan Agopyan, firm\u00f3 su cesant\u00eda.<\/p>\n<p>La Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS) tambi\u00e9n se est\u00e1 movilizando en este sentido. \u201cContamos con una extensa trayectoria en proyectos educativos, de investigaci\u00f3n y de extensi\u00f3n vinculados a las cuestiones de g\u00e9nero en la ciencia, pero las discusiones al respecto de la violencia y el acoso sexual no estaban planteadas a nivel institucional\u201d, comenta la f\u00edsica Daniela Borges Pavani, del Instituto de F\u00edsica de la UFRGS. Seg\u00fan ella, eso empez\u00f3 a cambiar en 2017, cuando la instituci\u00f3n pas\u00f3 a formar parte del comit\u00e9 estadual impulsor del movimiento HeForShe, creado por la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas (ONU) para estimular el debate de estrategias y acciones de promoci\u00f3n de la equidad de g\u00e9nero en la sociedad.<\/p>\n<p>Pavani es el presidente del comit\u00e9 de la UFRGS y comenta que una de sus primeras disposiciones fue la realizaci\u00f3n de una investigaci\u00f3n sobre la percepci\u00f3n del acoso moral y sexual en la universidad. En el sondeo participaron algo m\u00e1s de 6.000 personas, entre varones y mujeres, y constat\u00f3 que el 10,4 % de los docentes, el 13,4 % de los empleados t\u00e9cnico-administrativos y el 11,8 % de los estudiantes hab\u00edan padecido acoso sexual en la universidad. La mayor\u00eda absoluta de las v\u00edctimas eran mujeres. \u201cMuchas de ellas no lo denuncian porque consideran que no poseen pruebas o testigos suficientes\u201d, dice.<\/p>\n<p>Los resultados de este estudio sirvieron como base para la organizaci\u00f3n de una reuni\u00f3n, que se llev\u00f3 a cabo a principios de 2020 y en la que participaron varios sectores de la universidad, en la cual se discutieron medidas para lidiar con el problema, tales como la creaci\u00f3n de un grupo de trabajo permanente centrado en la elaboraci\u00f3n de protocolos y acciones contra la violencia y el acoso sexual en el \u00e1mbito universitario, el establecimiento de un espacio de acogida y recepci\u00f3n de denuncias \u2013el canal principal disponible actualmente en la universidad es la defensor\u00eda universitaria\u2013, la elaboraci\u00f3n de una gu\u00eda de buenas pr\u00e1cticas, conferencias y cursos obligatorios sobre el tema destinados a docentes, alumnos y personal t\u00e9cnico-administrativo de ingreso reciente, adem\u00e1s de la realizaci\u00f3n peri\u00f3dica de estudios sobre la mala conducta sexual. \u201cCon todo, a causa de la pandemia, la UFRGS suspendi\u00f3 todas las articulaciones institucionales para la implementaci\u00f3n de esas disposiciones\u201d, dice Pavani. Los debates se reanudaron en 2021. \u201cRecientemente, hemos enviado al Consejo Universitario una propuesta de resoluci\u00f3n normativa para prevenir y hacer frente al acoso\u201d.<\/p>\n<p>En 2016, la Universidad de Brasilia (UnB), a trav\u00e9s de su N\u00facleo de Estudios e Investigaciones sobre la Mujer (Nepem), auspici\u00f3 junto con el Ministerio P\u00fablico del Distrito Federal (MP-DF) una audiencia p\u00fablica con representantes de diversas instituciones educativas y de investigaci\u00f3n de la regi\u00f3n para discutir c\u00f3mo hacer frente a este problema en el ambiente universitario. \u201cHemos reservado una sala para que el MP-DF pueda recabar nuevas denuncias\u201d, comenta la soci\u00f3loga T\u00e2nia Mara Campos de Almeida, del Departamento de Sociolog\u00eda de la UnB e integrante del Nepem. A partir de esto, el organismo le propuso una serie de recomendaciones a la rector\u00eda, que comenz\u00f3 a trabajar en el fortalecimiento de la Coordinaci\u00f3n de la Mujer, \u201cque ahora trabaja en la asistencia psicosocial de las v\u00edctimas y las deriva a los servicios pertinentes, adem\u00e1s de articularse con la defensor\u00eda de la UnB y con los miembros del Poder Judicial para mejorar las estrategias de lucha contra la violencia y el acoso en la instituci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Las expertas consultadas para la elaboraci\u00f3n de este reportaje est\u00e1n de acuerdo en que estas iniciativas son importantes, pero resaltan que todav\u00eda se concentran en pocas instituciones y no han tenido tiempo para demostrar su eficacia. \u201cLa mayor\u00eda de las universidades brasile\u00f1as carecen de estructuras o pol\u00edticas espec\u00edficas para lidiar con este problema\u201d, dice Buarque de Almeida. \u201cCasi siempre, lo m\u00e1ximo que han hecho son campa\u00f1as de concientizaci\u00f3n con folletos y carteles repartidos distribuidos por los campus\u201d.<\/p>\n<p>La Universidad Federal del ABC (UFABC) procura dar un paso m\u00e1s all\u00e1. Recientemente cre\u00f3 un grupo de trabajo con representantes del cuerpo docente, discente y t\u00e9cnico-administrativo para debatir pol\u00edticas de lucha contra la violencia y el acoso sexual. \u201cHemos elaborado una resoluci\u00f3n con varias disposiciones que enviaremos al Consejo Universitario a la brevedad\u201d, dice Ac\u00e1cio Santos, prorrector de Asuntos Comunitarios y Pol\u00edticas Afirmativas de la UFABC, cuya defensor\u00eda dice haber recibido seis denuncias en los \u00faltimos tres a\u00f1os, todas ellas en curso.<\/p>\n<p>Uno de los resultados principales de la falta de pol\u00edticas y flujos adecuados para el procesamiento de las denuncias son las lagunas de datos que surgen en relaci\u00f3n con la frecuencia de este problema en las instituciones. En 2015, una encuesta llevada a cabo por el Instituto Avon que cont\u00f3 con la participaci\u00f3n 1.823 estudiantes brasile\u00f1os de grado y de posgrado arroj\u00f3 algo de luz sobre el tema: el 56 % de las mujeres informaron haber sufrido acoso sexual en la universidad. \u201cSe advierte que hay bastante infranotificaci\u00f3n sobre este problema\u201d, destaca Fonseca de Almeida, de la Unicamp.<\/p>\n<p>Los motivos son diversos, pero la mayor\u00eda est\u00e1n asociados a la vulnerabilidad en que se encuentran las v\u00edctimas en comparaci\u00f3n con los agresores y la falta de confianza en la capacidad de las instituciones para lidiar con las denuncias. \u201cEllas tienen miedo de las implicaciones que pueda tener el proceso en sus carreras y prefieren callarse\u201d, subraya Buarque de Almeida. Este problema no se limita solamente a Brasil. En el Reino Unido, uno de cada diez empleados de las facultades y universidades refiere haber sido v\u00edctima de violencia o acoso sexual en los \u00faltimos cinco a\u00f1os, seg\u00fan un estudio elaborado por el sindicato de docentes de educaci\u00f3n superior de ese pa\u00eds, en el que participaron casi 4.000 empleados. M\u00e1s de la mitad (el 52 %) no lo denunciaron.<\/p>\n<p>Para tratar de hacer frente a este problema, en Estados Unidos y en Canad\u00e1, las 66 instituciones que integran la Asociaci\u00f3n de Universidades Americanas (AAU) han adoptado 8 principios (<em>v\u00e9ase la infograf\u00eda de la p\u00e1gina 42<\/em>) para prevenir la violencia y el acoso sexual en el \u00e1mbito acad\u00e9mico. Uno de ellos es el intercambio de datos sobre la mala conducta sexual que involucra a docentes e investigadores cuando son solicitados por otras instituciones empleadoras. La idea es asegurarse de que los casos no se den por terminados cuando el acusado deja su instituci\u00f3n actual, sino que consten en registros que puedan divulgarse y compartirse entre las universidades cuando estas vayan a contratarlos. \u201cLa lucha contra la violencia y el acoso sexual en toda la sociedad y en el ambiente universitario en particular debe ser constante y, cuantos m\u00e1s canales a disposici\u00f3n tengan las instituciones, m\u00e1s protegidas se sentir\u00e1n las v\u00edctimas para denunciar\u201d, dice Lima, de la Unesp.<\/p>\n<p><div class=\"box\"><strong>El camino hacia la prevenci\u00f3n<br \/>\n<\/strong><em>Un grupo de instituciones canadienses y estadounidenses ha adoptado un conjunto de directrices para combatir la mala conducta sexual en sus campus<br \/>\n<\/em><\/p>\n<ul>\n<li>Promover una cultura de no tolerancia de la mala conducta sexual e implementar pol\u00edticas de apoyo a la instauraci\u00f3n de un ambiente de aprendizaje, de vida y trabajo libre de acoso en la comunidad acad\u00e9mica<\/li>\n<li>Educar a las comunidades del campus en valores institucionales, pol\u00edticas y expectativas de comportamiento individual, tales como<br \/>\ndenunciar las conductas sexuales inapropiadas y brindar apoyo a las v\u00edctimas que han padecido estas pr\u00e1cticas<\/li>\n<li>Proporcionar ayuda a quienes denuncien la mala conducta sexual, garantizando que haya recursos para destinar a los grupos que padecen el acoso con mayor frecuencia<\/li>\n<li>Tratar a las denuncias en concordancia con la pol\u00edtica de la instituci\u00f3n, de manera respetuosa, \u00e9tica, apropiada y oportuna<\/li>\n<li>Responsabilizar de dichas transgresiones, en forma justa y equitativa, a los alumnos, docentes, no docentes y administradores involucrados<\/li>\n<li>A la hora de contratar personal, solicitar o exigir que los postulantes den su consentimiento por escrito para divulgar eventuales informaci\u00f3n personal que proporcione su anterior empleador sobre conductas sexuales inapropiadas<\/li>\n<li>Compartir los hallazgos comprobados de conductas sexuales inapropiadas con otros posibles empleadores, cuando eso sea solicitado<\/li>\n<li>En la medida de lo posible, concluir todas las investigaciones<br \/>\nsobre conductas sexuales inapropiadas, incluso si el acusado deja la instituci\u00f3n<\/div><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Universidades brasile\u00f1as implementan pol\u00edticas para combatir la violencia y el acoso sexual","protected":false},"author":346,"featured_media":423472,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[],"coauthors":[662],"class_list":["post-431791","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-politica-ct","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/431791","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/346"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=431791"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/431791\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":433437,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/431791\/revisions\/433437"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/423472"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=431791"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=431791"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=431791"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=431791"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}