{"id":436310,"date":"2022-05-20T19:02:25","date_gmt":"2022-05-20T22:02:25","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=436310"},"modified":"2022-05-23T16:15:48","modified_gmt":"2022-05-23T19:15:48","slug":"de-tonga-a-sao-paulo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/de-tonga-a-sao-paulo\/","title":{"rendered":"De Tonga a S\u00e3o Paulo"},"content":{"rendered":"<p>En la madrugada del 26 de enero, a la 1:56, el radar meteorol\u00f3gico instalado en el Instituto de Investigaciones Energ\u00e9ticas y Nucleares (Ipen) de Brasil registr\u00f3 una concentraci\u00f3n de aerosoles \u2013part\u00edculas finas en suspensi\u00f3n\u2013 a unos 27 kil\u00f3metros (km) por encima de la ciudad de S\u00e3o Paulo. El evento ten\u00eda una forma similar a la de una l\u00ednea continua que atravesaba la parte superior de la imagen que representaba el sector del cielo observado. Era un suceso sumamente raro, dentro de los l\u00edmites de la estrat\u00f3sfera, la segunda capa de la atm\u00f3sfera terrestre, situada inmediatamente despu\u00e9s de la trop\u00f3sfera, que en la capital paulista comienza entre los 16 y 18 km de altura y llega hasta los 50 km.<\/p>\n<p>En las noches sin lluvia y con escasa niebla, como aquella del verano en S\u00e3o Paulo, el radar suele detectar dos tipos de manchas horizontales en el cielo. La m\u00e1s usual, y m\u00e1s voluminosa, est\u00e1 ubicada entre los 3 y 4 km de altitud y representa la acumulaci\u00f3n de la contaminaci\u00f3n atmosf\u00e9rica que producen los veh\u00edculos, las industrias y otras actividades de la metr\u00f3polis. La otra, menos densa y no siempre presente, se forma a unos 10 km de altitud e indica la presencia de cirros, un tipo de nubes compuestas por vapor de agua sobresaturado y cristales de hielo microsc\u00f3picos. La \u00fanica explicaci\u00f3n veros\u00edmil para un registro tan llamativo de aerosoles por encima de los 20 km de altitud en aquella madrugada era que las cenizas de una gran erupci\u00f3n volc\u00e1nica reciente hab\u00edan llegado a la estrat\u00f3sfera.<\/p>\n<p>\u201cLa \u00faltima vez que hab\u00edamos visto algo parecido hab\u00eda sido en 2015, cuando entr\u00f3 en erupci\u00f3n el volc\u00e1n chileno Calbuco. Pero en aquella ocasi\u00f3n, la pluma de aerosoles hab\u00eda alcanzado un m\u00e1ximo de 17 km de altitud\u201d, relata el f\u00edsico Eduardo Landulfo, coordinador del Laboratorio de Aplicaciones Ambientales L\u00e1ser del Ipen, que gestiona el uso del radar. \u201cNo esper\u00e1bamos que el radar tuviese capacidad t\u00e9cnica como para registrar aerosoles hasta casi 30 km de altitud\u201d. Landulfo es uno de los investigadores principales de un proyecto financiado por la FAPESP que estudia la calidad del aire en el \u00c1rea Metropolitana de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<div id=\"attachment_437336\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-437336 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/048-051_tonga_313-1-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"641\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/048-051_tonga_313-1-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/048-051_tonga_313-1-1140-250x141.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/048-051_tonga_313-1-1140-700x394.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/048-051_tonga_313-1-1140-120x67.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">CSU\u2009\/\u2009CIRA y JAXA\u2009\/\u2009JMA<\/span>La erupci\u00f3n del volc\u00e1n de Tonga<span class=\"media-credits\">CSU\u2009\/\u2009CIRA y JAXA\u2009\/\u2009JMA<\/span><\/p><\/div>\n<p>La inusual concentraci\u00f3n de part\u00edculas en suspensi\u00f3n captada por el radar era el resultado de la gran erupci\u00f3n, ocurrida el 15 de enero, del volc\u00e1n submarino ubicado entre el islote de Hunga Tonga-Hunga Ha\u2019apai, a 65 km al norte de la isla principal del archipi\u00e9lago de Tonga, en el Pac\u00edfico Sur. La actividad de la caldera fue tan intensa que el territorio de Hunga Tonga-Hunga Ha\u2019apai se parti\u00f3 en dos. Inmediatamente despu\u00e9s del cataclismo, cient\u00edficos de pa\u00edses del hemisferio sur, como Australia y Nueva Zelanda, comenzaron a monitorear la pluma mediante radares, sat\u00e9lites y otros instrumentos.<\/p>\n<p>La violenta explosi\u00f3n volc\u00e1nica en Tonga provoc\u00f3 un tsunami con olas de hasta 15 metros de altura que afect\u00f3 a las islas del archipi\u00e9lago, donde viven 100.000 habitantes. El estruendo de la erupci\u00f3n se oy\u00f3 a casi 2.000 kil\u00f3metros de distancia, en Nueva Zelanda. Una columna de cenizas gigantesca, producto de la actividad volc\u00e1nica, cubri\u00f3 Tonga por espacio de 11 horas. La columna o pluma est\u00e1 compuesta b\u00e1sicamente por gases a base de azufre, vapor de agua y di\u00f3xido de carbono.<\/p>\n<p>A mediados de febrero, cient\u00edficos de la Nasa, la agencia espacial estadounidense, realizaron un an\u00e1lisis preliminar de los datos registrados por dos sat\u00e9lites meteorol\u00f3gicos geoestacionarios: Goes-17 y Himawari-8, y arribaron a la conclusi\u00f3n de que la pluma volc\u00e1nica del HungaTonga-Hunga Ha\u2019apai (el volc\u00e1n lleva el nombre del islote) alcanz\u00f3 la mayor altitud que se haya verificado para un fen\u00f3meno de este tipo. Treinta minutos despu\u00e9s de la explosi\u00f3n de la caldera, esa mezcla de gas, vapor y cenizas expulsada por la monta\u00f1a sumergida del Pac\u00edfico Sur lleg\u00f3 a los 58 km de altitud. La pluma penetr\u00f3 en la mes\u00f3sfera, la tercera capa de la atm\u00f3sfera, que se extiende aproximadamente entre los 50 y los 100 km de altura. \u201cLa intensidad del evento supera con creces la de cualquier nube de tormenta que haya estudiado\u201d, coment\u00f3 el climat\u00f3logo Kristopher Bedka, del Centro de Investigaciones Langley de la Nasa, en un comunicado a la prensa. El r\u00e9cord anterior hab\u00eda sido la pluma generada en 1991 por la erupci\u00f3n del volc\u00e1n Pinatubo, en Filipinas, que hab\u00eda llegado a 35 km de altura.<\/p>\n<div id=\"attachment_437340\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-437340 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/048-051_tonga_313-2-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"500\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/048-051_tonga_313-2-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/048-051_tonga_313-2-1140-250x110.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/048-051_tonga_313-2-1140-700x307.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/048-051_tonga_313-2-1140-120x53.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Nasa Earth Observatory<\/span>Una secuencia de im\u00e1genes satelitales muestra la evoluci\u00f3n de la erupci\u00f3n submarina y la liberaci\u00f3n de la pluma volc\u00e1nica<span class=\"media-credits\">Nasa Earth Observatory<\/span><\/p><\/div>\n<p>Las erupciones volc\u00e1nicas tan potentes que llegan a impulsar su estela de humo hasta la estrat\u00f3sfera pueden alterar temporalmente el clima global, m\u00e1s espec\u00edficamente causando una disminuci\u00f3n de la temperatura media del planeta durante meses. Los aerosoles bloquean parte de la luz solar que llega a la Tierra y provocan un enfriamiento del ambiente (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/devoradoras-de-mundos\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>l\u00e9ase en Pesquisa FAPESP, edici\u00f3n n\u00ba 308<\/em><\/a>). De ah\u00ed el inter\u00e9s que estos eventos extremos despiertan entre los investigadores de las ciencias atmosf\u00e9ricas, adem\u00e1s, por supuesto, de los propios ge\u00f3logos y vulcan\u00f3logos. \u201cLos aerosoles del Pinatubo enfriaron la temperatura del planeta aproximadamente 0,6 \u00baC durante un lapso de dos a\u00f1os\u201d, dice la f\u00edsica M\u00e1rcia Akemi Yamasoe, del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IAG-USP). \u201cPero todav\u00eda es muy pronto para predecir si la erupci\u00f3n de Tonga tendr\u00e1 un impacto similar en el clima global\u201d.<\/p>\n<p>A diferencia de lo que ocurre en la trop\u00f3sfera, la primera capa de la atm\u00f3sfera, en la estrat\u00f3sfera o en la mes\u00f3sfera no hay nubes de lluvia. Esta caracter\u00edstica dificulta y ralentiza la dispersi\u00f3n de los contaminantes en las capas altas de la atm\u00f3sfera, como ha ocurrido hasta ahora con la pluma del volc\u00e1n de Tonga. \u201cLos aerosoles pueden permanecer circulando durante meses e incluso a\u00f1os alrededor del globo terrestre\u201d, dice Landulfo.<\/p>\n<p>El radar meteorol\u00f3gico del Ipen emplea la tecnolog\u00eda LiDAR, un m\u00e9todo de teledetecci\u00f3n l\u00e1ser para medir la ubicaci\u00f3n de los objetos en relaci\u00f3n a la superficie terrestre. Como la velocidad de la luz es una magnitud conocida (unos 300.000 km por segundo), el tiempo necesario para que un haz de luz l\u00e1ser se emita, se refleje en una capa de aerosoles y retorne a su fuente proporciona la distancia exacta a la que est\u00e1 ubicada esa nube de part\u00edculas en suspensi\u00f3n.<\/p>\n<div id=\"attachment_437344\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-437344 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/048-051_tonga_313-3-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"537\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/048-051_tonga_313-3-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/048-051_tonga_313-3-1140-250x118.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/048-051_tonga_313-3-1140-700x330.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/048-051_tonga_313-3-1140-120x57.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">F\u00e1bio Juliano da Silva Lopes \/ IPEN\u2002<\/span>El radar meteorol\u00f3gico del Ipen muestra la pluma volc\u00e1nica de la erupci\u00f3n del volc\u00e1n de Tonga a 27 km de altura sobre la ciudad de S\u00e3o Paulo (<em>la l\u00ednea verdosa en la parte superior de la imagen<\/em>)<span class=\"media-credits\">F\u00e1bio Juliano da Silva Lopes \/ IPEN\u2002<\/span><\/p><\/div>\n<p>El instrumental del Ipen est\u00e1 programado para registrar espec\u00edficamente la presencia de aerosoles que var\u00edan desde unos pocos nan\u00f3metros hasta algunos micrones, tales como la contaminaci\u00f3n urbana, el humo de las quemas, el vapor de agua y los granos de polvo. Se lo utiliza principalmente para estudiar la calidad del aire y el clima en el \u00e1rea metropolitana de la capital paulista y forma parte de la red Latin American LiDAR Network (Lalinet).<\/p>\n<p>\u201cDesde que detectamos la pluma de la erupci\u00f3n del volc\u00e1n de Tonga por primera vez, hemos seguido su desplazamiento con el radar siempre que las condiciones de observaci\u00f3n nocturna son buenas\u201d, dice el f\u00edsico F\u00e1bio Juliano da Silva Lopes, quien realiza una pasant\u00eda posdoctoral en el grupo de Landulfo en el Ipen. Algunos d\u00edas, los cient\u00edficos del instituto han constatado que la pluma en realidad est\u00e1 dividida en tres segmentos situados a alturas diferentes, a aproximadamente 22, 25 y 27 km.<\/p>\n<p>Los datos preliminares de los registros internacionales apuntan que la erupci\u00f3n del volc\u00e1n submarino de Tonga probablemente haya alcanzado el nivel 5 del \u00cdndice de Explosividad Volc\u00e1nica (IEV), una escala logar\u00edtmica que va de 0 a 8, del nivel m\u00e1s d\u00e9bil al m\u00e1s fuerte, respectivamente. Esa cifra representa una clasificaci\u00f3n relativa de la potencia de este tipo de eventos, similar a la que proporciona la m\u00e1s conocida escala de Richter, que mide la magnitud de los terremotos. Desde la erupci\u00f3n del monte Pinatubo en 1991, que alcanz\u00f3 el nivel 6 del IEV, no hab\u00eda otro registro de una explosi\u00f3n volc\u00e1nica tan potente como la que se produjo a principios de este a\u00f1o en las inmediaciones del archipi\u00e9lago del Pac\u00edfico Sur.<\/p>\n<div id=\"attachment_437352\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-437352 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/048-051_tonga_313-0-0-img.png\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"410\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/048-051_tonga_313-0-0-img.png 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/048-051_tonga_313-0-0-img-250x90.png 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/048-051_tonga_313-0-0-img-700x252.png 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/048-051_tonga_313-0-0-img-120x43.png 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Nasa Earth Observatory<\/span>El archipi\u00e9lago de Tonga se encuentra en el Pac\u00edfico Sur (<em>v\u00e9ase la figura del globo terr\u00e1queo<\/em>). La erupci\u00f3n dej\u00f3 sumergido casi en su totalidad al islote de Hunga Tonga-Hunga Ha\u2018apai, del cual solo quedaron dos pe\u00f1as puntas en lados opuestos<span class=\"media-credits\">Nasa Earth Observatory<\/span><\/p><\/div>\n<p>Rara vez los volcanes de aguas profundas provocan erupciones tan grandes como para vencer la resistencia del mar que los cubre. Normalmente, la presencia del oc\u00e9ano reprime sustancialmente su fuerza explosiva. \u201cPero la erupci\u00f3n en Tonga fue tan violenta que contrarrest\u00f3 el hecho de que se haya producido bajo el agua. Es la primera vez que un evento tan espec\u00edfico como este del Pac\u00edfico Sur pudo ser observado por sat\u00e9lites, los radares de la red LiDAR y otros instrumentos de teledetecci\u00f3n remota, todos desarrollados en la segunda mitad del siglo XX\u201d, dice el f\u00edsico cubano Juan Carlos Antu\u00f1a-Marrero, de la Universidad de Valladolid, en Espa\u00f1a, experto en el estudio de los aerosoles, en una entrevista concedida a <em>Pesquisa FAPESP<\/em>.<\/p>\n<p>La base del islote Hunga Tonga-Hunga Ha\u2019apai est\u00e1 situada a 2.000 metros de profundidad, en el fondo del oc\u00e9ano, y forma parte del arco de Tonga-Kermadec, propenso a causar terremotos y conformado por una cadena de volcanes submarinos. Pero el cr\u00e1ter del volc\u00e1n que entr\u00f3 en fuerte actividad el 15 de enero se hallaba tan solo entre algunas decenas y 250 metros por debajo de la superficie marina. Es decir, es lo suficientemente superficial como para que el oc\u00e9ano no pudiera suprimir toda la fuerza de la erupci\u00f3n, pero al mismo tiempo lo suficientemente profundo como para que el magma expulsado se topara con un ingrediente explosivo. La lava calienta r\u00e1pidamente el agua transform\u00e1ndola en vapor, un gas que se expande r\u00e1pidamente. Esta peculiaridad tal vez pueda explicar la gran altura alcanzada por la pluma de la erupci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pese a no haber sido tan potente como la erupci\u00f3n del Pinatubo, la explosi\u00f3n del volc\u00e1n de Tonga ha generado datos sorprendentes en menos de un mes de estudios. En las horas posteriores al evento del Pac\u00edfico, el sat\u00e9lite Aqua, de la Nasa, registr\u00f3 la producci\u00f3n de ondas de choque, c\u00edrculos conc\u00e9ntricos que recorrieron varias veces la atm\u00f3sfera de todo el planeta. Las ondas se iniciaban en la superficie del oc\u00e9ano y llegaban hasta la ion\u00f3sfera, a m\u00e1s de 100 km de altura.<\/p>\n<p>En las pr\u00f3ximas semanas, Landulfo, Antu\u00f1a-Marrero y otros investigadores de Brasil y del exterior realizar\u00e1n estudios conjuntos para intentar entender las caracter\u00edsticas de la pluma del volc\u00e1n de Tonga y sus posibles impactos sobre el clima. El investigador del Ipen est\u00e1 en tratativas con colegas de la Nasa para soltar globos meteorol\u00f3gicos que puedan llegar hasta la altura de la pluma para realizar mediciones <em>in situ<\/em>. Es algo que ya se hizo en la isla Reuni\u00f3n, en el oc\u00e9ano \u00cdndico, desde donde tambi\u00e9n se ha avistado la estela de humo de la erupci\u00f3n del volc\u00e1n de Tonga en la trop\u00f3sfera. Hasta el cierre de la redacci\u00f3n de este art\u00edculo, el radar del Ipen todav\u00eda registraba la pluma volc\u00e1nica a unos 30 km de altura sobre la ciudad de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\n\u00c1rea metropolitana de S\u00e3o Paulo: Un abordaje integral del cambio clim\u00e1tico y la calidad del aire, Metroclima Masp (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/102933\/area-metropolitana-de-sao-paulo-abordagem-integrada-mudancas-climaticas-e-qualidade-do-ar-metroclima\/?q=16\/18438-0\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 16\/18438-0<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Programa<\/strong> FAPESP de Investigaci\u00f3n sobre Cambios Clim\u00e1ticos Globales (PFPMCG); <strong>Investigadora responsable<\/strong> Maria de F\u00e1tima Andrade (USP); <strong>Inversi\u00f3n <\/strong>R$5.763.389,75<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La pluma de la gran erupci\u00f3n volc\u00e1nica ocurrida en enero en la isla del Pac\u00edfico puede observarse a 27 kil\u00f3metros de altura sobre la capital paulista","protected":false},"author":13,"featured_media":437331,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[286],"coauthors":[101],"class_list":["post-436310","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-clima-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/436310","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=436310"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/436310\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":437711,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/436310\/revisions\/437711"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/437331"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=436310"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=436310"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=436310"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=436310"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}