{"id":4413,"date":"2012-02-26T16:09:34","date_gmt":"2012-02-26T19:09:34","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2012\/02\/26\/os-mam%c3%adferos-da-disc%c3%b3rdia-2\/"},"modified":"2017-02-24T19:20:19","modified_gmt":"2017-02-24T22:20:19","slug":"os-mam%c3%adferos-da-disc%c3%b3rdia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/os-mam%c3%adferos-da-disc%c3%b3rdia-2\/","title":{"rendered":"Los mam\u00edferos de la discordia"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_3621\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3621 \" title=\"048-051_Mamiferos_192-1a\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/048-051_Mamiferos_192-1a1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"251\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/048-051_Mamiferos_192-1a1.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/048-051_Mamiferos_192-1a1-120x100.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/048-051_Mamiferos_192-1a1-250x209.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Maria Elina Bichuette<\/span>Marsupiales del g\u00e9nero <em>Cryptonanus<\/em>: ejemplos de mam\u00edferos end\u00e9micos del cerrado<span class=\"media-credits\">Maria Elina Bichuette<\/span><\/p><\/div>\n<p>Desde hace algunas d\u00e9cadas, la fauna de mam\u00edferos de la sabana y la caatinga sol\u00eda describirse como una versi\u00f3n empobrecida de los animales que habitaban las dos grandes selvas nacionales: la amaz\u00f3nica, al norte, y el bosque atl\u00e1ntico, en la zona costera del pa\u00eds. Esta definici\u00f3n se basaba en la constataci\u00f3n de que muchas de las especies presentes en ambos biomas vecinos eran tambi\u00e9n compartidas con los densos montes aleda\u00f1os. Incluso las llamadas especies end\u00e9micas del cerrado, la sabana brasile\u00f1a, y de la caatinga, aqu\u00e9llas que solamente se hallaban en esas \u00e1reas de vegetaci\u00f3n predominantemente abierta y en ninguna otra, descender\u00edan de linajes ancestrales asociados con las selvas.<\/p>\n<p>Pero en un estudio reciente realizado por tres bi\u00f3logos se cuestiona esta visi\u00f3n y se sostiene exactamente lo contrario: alrededor del 80% de las especies end\u00e9micas conocidas de mam\u00edferos del Brasil central y el semi\u00e1rido del nordeste tiene sus ra\u00edces en regiones de vegetaci\u00f3n abierta del continente sudamericano, del tipo de la sabana, con pocos \u00e1rboles y m\u00e1s gram\u00edneas, como lo es el propio cerrado y su vecino el gran chaco, un \u00e1rea llana y relativamente seca que se extiende por partes de los territorios de Paraguay, Bolivia y Argentina, adem\u00e1s de un peque\u00f1o fragmento del centro-oeste brasile\u00f1o.<\/p>\n<p>Esta idea es esgrimida por Ana Paula Carmignotto, de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos (UFSCar), Mario de Vivo, curador de la secci\u00f3n de mam\u00edferos del Museo de Zoolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), y Alfredo Langguth, de la Universidad Federal de Para\u00edba (UFPB), en un art\u00edculo que ser\u00e1 uno de los cap\u00edtulos del libro <em>Bones, clones, and biomes \u2013 The history and geography of recent neotropical mammals<\/em>, que saldr\u00e1 publicado a mediados de este a\u00f1o por la editorial de la Universidad de Chicago, Estados Unidos. \u201cDemostramos que muchas de las especies end\u00e9micas de \u00e1reas abiertas del cerrado y de la caatinga no tuvieron su origen, tal como se pensaba, en especies hermanas de los bosques vecinos\u201d, afirma Vivo, cuyos estudios fueron b\u00e1sicamente financiados en el marco de un proyecto tem\u00e1tico del programa Biota-FAPESP. \u201cA decir verdad pertenecen a linajes de formaci\u00f3n abierta, con ramificaciones en otros biomas de este tipo en Sudam\u00e9rica.\u201d<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/048-051_Mamiferos_192-11.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-123455 alignleft\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/048-051_Mamiferos_192-11.jpg\" alt=\"048-051_Mamiferos_192-1\" width=\"290\" height=\"325\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/048-051_Mamiferos_192-11.jpg 850w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/048-051_Mamiferos_192-11-700x785.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/048-051_Mamiferos_192-11-120x135.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/048-051_Mamiferos_192-11-250x280.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><\/a>Esta hip\u00f3tesis parece ser m\u00e1s plausible para la fauna t\u00edpica de los mam\u00edferos del cerrado, donde, al igual que en el vecino gran chaco, la presencia de vastas \u00e1reas abiertas era a\u00fan m\u00e1s significativa hace m\u00e1s o menos 10 mil a\u00f1os de lo que lo es en la actualidad. La existencia durante un largo lapso de tiempo de esa gran zona de sabana ubicada en el coraz\u00f3n de Sudam\u00e9rica funcion\u00f3, de acuerdo con los investigadores, como cuna de buena parte de las especies m\u00e1s t\u00edpicas del cerrado.<\/p>\n<p>En el caso de la caatinga, el rol de las \u00e1reas abiertas como origen de especies singulares de mam\u00edferos es aparentemente menos palpable, pero no totalmente desde\u00f1able. En lo que actualmente es el semi\u00e1rido nordestino, hubo una selva tropical hace algunos miles de a\u00f1os. Este dato explica por qu\u00e9 los montes boscosos del pasado, y los de hoy, parecen realmente haber sido m\u00e1s importantes para el desarrollo de las escasas especies \u00fanicas de mam\u00edferos de la caatinga, un bioma donde este grupo de animales es menos diversificado que en el cerrado. De cualquier modo, los tres autores del art\u00edculo dicen que es una exageraci\u00f3n adjudicar totalmente a los bosques el endemismo de la caatinga.<\/p>\n<p>Para arribar a estas conclusiones, el tr\u00edo de investigadores realiz\u00f3 una gran revisi\u00f3n de la literatura cient\u00edfica publicada sobre el tema y tambi\u00e9n fue al campo a estudiar a algunos animales espec\u00edficos del cerrado y de la caatinga y su distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica. El resultado del trabajo gener\u00f3 una lista actualizada no solamente de las especies presentes exclusivamente en ambos biomas, sino de todos sus mam\u00edferos conocidos. La biodiversidad hallada fue mayor de lo que se esperaba.<\/p>\n<p>De acuerdo con este trabajo, el cerrado, cuyo territorio abarca alrededor de dos millones de kil\u00f3metros cuadrados y engloba al pantanal, posee 227 especies de mam\u00edferos, 33 m\u00e1s que los hallados en el \u00faltimo inventario, de 2002. Con menos de la mitad de \u00e1rea y siendo m\u00e1s seca, la caatinga, seg\u00fan el nuevo estudio, cuenta con 153 especies de mam\u00edferos, 10 m\u00e1s que las del estudio anterior, de 2008.<\/p>\n<div id=\"attachment_3626\" style=\"max-width: 260px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3626 \" title=\"art4615img2\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/art4615img2.jpg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"373\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/art4615img2.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/art4615img2-120x179.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/art4615img2-250x373.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">raone beltr\u00e3o mendes<\/span>Murci\u00e9lago de la especie <em>Xeronycteris vieirai<\/em>: end\u00e9mico de la caatinga<span class=\"media-credits\">raone beltr\u00e3o mendes<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los murci\u00e9lagos y los roedores son los dos \u00f3rdenes de mam\u00edferos con mayor cantidad de especies conocidas en ambos biomas. Los primeros representan m\u00e1s de un tercio de las especies del cerrado y m\u00e1s de la mitad de las de la caatinga. Los segundos responden por otro tercio de las especies del cerrado y un cuarto de las de la caatinga. Luego, con una cantidad mucho menor de especies, aparecen los carn\u00edvoros y los marsupiales (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/048-051_Mamiferos_192-21.jpg\" target=\"_blank\">vea el cuadro<\/a><\/em>).<\/p>\n<p>Resulta interesante notar que 120 especies de mam\u00edferos se encuentran presentes tanto en la caatinga como en el cerrado. \u201cLa mayor parte de los mam\u00edferos de estos dos biomas es compartida entre ellos o con la selva amaz\u00f3nica, el bosque atl\u00e1ntico o el gran chaco\u201d, afirma Ana Paula Carmignotto. \u201cEsta cuesti\u00f3n siempre se destac\u00f3 en otros estudios y poco se hablaba de las especies end\u00e9micas\u201d. Seg\u00fan Vivo, muchos trabajos daban a entender que las \u00e1reas abiertas de Am\u00e9rica del Sur no ten\u00edan nada original en t\u00e9rminos de nuevas formas de mam\u00edferos. Casi todo era visto como una ramificaci\u00f3n de linajes que evolucionaron desde los montes espesos.<\/p>\n<p>Esta impresi\u00f3n, que es falsa, seg\u00fan el tr\u00edo de autores, quiz\u00e1 sea producto de la constataci\u00f3n de que el universo de los mam\u00edferos exclusivos del Brasil central es realmente peque\u00f1o y concentrado. Los investigadores contaron 25 especies exclusivas del cerrado (21 de roedores, 2 de marsupiales, 1 de primate y 1 de murci\u00e9lago) y 8 de la caatinga (5 de roedores, 1 de primate, 1 de marsupial y 1 de murci\u00e9lago). Por ende, hablar de endemismo de mam\u00edferos del cerrado y de la caatinga es casi sin\u00f3nimo de hablar de roedores. La distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica de las especies encontradas en ambos biomas y los estudios filogen\u00e9ticos, que trazan su posible parentesco y su relaci\u00f3n evolutiva con los animales de otras regiones, llevaron a los bi\u00f3logos a defender dos patrones de endemismo.<\/p>\n<p>El primero comprende a especies de mam\u00edferos hoy en d\u00eda t\u00edpicas del cerrado o de la caatinga que derivaron de g\u00e9neros originarios de la selva amaz\u00f3nica o del bosque atl\u00e1ntico. Los ejemplos cl\u00e1sicos pueden hallarse sobre todo en el orden de los primates. El <em>Callithrix penicillata<\/em>, popularmente denominado tit\u00ed de pinceles negro, es un mono que vive solamente en el cerrado, m\u00e1s precisamente en trechos arb\u00f3reos de ese ecosistema. Es la \u00fanica de las m\u00e1s de 20 especies del g\u00e9nero <em>Callithrix<\/em> que habita una zona de sabana, fuera de la selva ecuatorial o del bosque costero. Lo propio sucede con el <em>Callicebus barbarabrownae<\/em>, el tit\u00ed del norte de Bah\u00eda conocido en portugu\u00e9s como <em>guig\u00f3-da-caatinga<\/em>, una especie actualmente amenazada de extinci\u00f3n cuyo origen habr\u00eda sido el vecino bosque atl\u00e1ntico. Algunos roedores, marsupiales y murci\u00e9lagos (como el <em>Lonchophylla dekeyseri<\/em>) del cerrado y de la caatinga tambi\u00e9n se encuadran en esta situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El segundo patr\u00f3n de endemismo es el de linajes de animales que desde hace mucho tiempo est\u00e1n asociados a biomas de vegetaci\u00f3n predominantemente abierta, como el propio cerrado y la caatinga en el pasado remoto y el gran chaco. \u201cLa mayor\u00eda de los mam\u00edferos end\u00e9micos del cerrado y la caatinga pertenece a esa categor\u00eda\u201d, afirma Vivo. Las tres especies de roedores del cerrado del g\u00e9nero <em>Juscelinomys<\/em> se ubican en esa situaci\u00f3n. \u00c9ste es tambi\u00e9n el caso de dos especies end\u00e9micas de roedores del g\u00e9nero <em>Thalpomys<\/em>, dos del g\u00e9nero <em>Wiedomys<\/em> y una del g\u00e9nero <em>Kunsia<\/em>, entre otras.<\/p>\n<p>La historia evolutiva de los peque\u00f1os marsupiales del g\u00e9nero <em>Thylamys<\/em> es todav\u00eda m\u00e1s sorprendente. Existen nueve especies de este animal en Sudam\u00e9rica, cinco halladas en \u00e1reas de vegetaci\u00f3n abierta de la regi\u00f3n de los Andes. Las dos especies end\u00e9micas de Brasil \u2013la marmosa coligruesa de Karimi (<em>Thylamys karimii<\/em>)<em>,<\/em> encontrada en el cerrado y en la caatinga, y la marmosa coligruesa aterciopelada (<em>Thylamys velutinus<\/em>), \u00fanicamente en el cerrado\u2013 exhiben los rasgos m\u00e1s antiguos (basales) del g\u00e9nero y no tendr\u00edan relaciones de parentesco con los marsupiales originarios de las \u00e1reas selv\u00e1ticas. \u201cEs un caso raro\u201d, comenta Ana Paula. \u201cEn la mayor\u00eda de los casos, la diversificaci\u00f3n de los grupos de mam\u00edferos asociados con las formaciones abiertas de Am\u00e9rica del Sur ocurri\u00f3 en los Andes y despu\u00e9s los linajes se dispersaron y se diferenciaron ac\u00e1.\u201d<\/p>\n<p>El bi\u00f3logo Cleber Alho, docente titular jubilado de la Universidad de Brasilia (UnB) y en la actualidad docente del posgrado de la Universidad Anhanguera-Uniderp de Mato Grosso do Sul, no coincide con la idea de que la mayor\u00eda de las especies end\u00e9micas del cerrado y la caatinga deriva de linajes de animales originarios de \u00e1reas abiertas. \u201cNo s\u00e9 c\u00f3mo podr\u00eda justificarse el posible origen de especies end\u00e9micas (de esos dos biomas) en ambientes abiertos\u201d, afirma Alho. El profesor menciona ejemplos de primates, roedores y murci\u00e9lagos del cerrado cuyos linajes provendr\u00edan de \u00e1reas con selvas.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/048-051_Mamiferos_192-21.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-123456\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/048-051_Mamiferos_192-21-291x300.jpg\" alt=\"048-051_Mamiferos_192-2\" width=\"291\" height=\"300\" \/><\/a>En su mayor\u00eda, las especies mencionadas por Alho son las mismas que Ana Paula, Vivo y Langguth admiten como que son efectivamente originarias de los montes, aunque sostengan que esos casos constituyen la excepci\u00f3n y no la regla de la historia evolutiva de la fauna end\u00e9mica de mam\u00edferos del centro de Brasil. Una discordancia expl\u00edcita tiene que ver con los or\u00edgenes de una especie extinta de roedor, el\u00a0<em>Juscelinomys candango<\/em>, un rat\u00f3n encontrado \u00fanicamente durante la construcci\u00f3n de Brasilia en 1960 y, desde entonces, nunca m\u00e1s visto. \u201cTambi\u00e9n depend\u00eda de un h\u00e1bitat forestado\u201d, dice Alho. Pero Vivo y sus colegas consideran que no.<\/p>\n<p>Otros investigadores creen que las ideas expuestas en el cap\u00edtulo del libro sobre los mam\u00edferos end\u00e9micos del Brasil central no deben descartarse sin antes realizar estudios m\u00e1s profundos. \u201cEs un trabajo sumamente interesante y puede que ellos tengan raz\u00f3n\u201d, afirma el bi\u00f3logo Rui Cerqueira, de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ). \u201cLa hip\u00f3tesis es bastante razonable\u201d. Seg\u00fan el investigador fluminense, la noci\u00f3n de que la fauna de mam\u00edferos del cerrado y de la caatinga ser\u00eda una versi\u00f3n empobrecida de los animales selv\u00e1ticos est\u00e1 realmente caduca y urge hacer m\u00e1s estudios sobre el tema, sobre todo en el semi\u00e1rido nordestino, donde no se suele recolectar animales.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nSystematics evolution and conservation of eastern Brazilian Mammals (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/989\/evolucao-e-conservacao-sistematicas-de-mamiferos-no-leste-brasileiro\/\" target=\"_blank\">n\u00b0 1998\/05075-7<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Coordinador <\/strong>Mario de Vivo- USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 529.250,05 (FAPESP)<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nCARMIGNOTTO, A. P.\u00a0<em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.press.uchicago.edu\/ucp\/books\/book\/chicago\/B\/bo12839077.html\" target=\"_blank\">Mammals of the Cerrado and Caatinga \u2013 Distribution Patterns of the Tropical Open Biomes of Central South America<\/a>. Cap\u00edtulo do libro\u00a0<strong>Bones, clones, and biomes \u2013 The history and geography\u00a0\u2028of recent neotropical mammals.<\/strong>\u00a0En prensa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Cuestionan la visi\u00f3n sobre la origen de las especies t\u00edpicas del cerrado","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[278,300,308,335],"coauthors":[101],"class_list":["post-4413","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biologia-es","tag-evolucion","tag-geografia-es","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4413","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4413"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4413\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4413"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4413"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4413"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=4413"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}