{"id":4442,"date":"2012-02-26T17:21:36","date_gmt":"2012-02-26T20:21:36","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2012\/02\/26\/a-primeira-fratura-2\/"},"modified":"2015-10-19T14:05:05","modified_gmt":"2015-10-19T16:05:05","slug":"a-primeira-fratura-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/a-primeira-fratura-2\/","title":{"rendered":"La primera fractura"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/052-054_BaciaPotiguar_192-12.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright  wp-image-128647\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/052-054_BaciaPotiguar_192-12.jpg\" alt=\"052-054_BaciaPotiguar_192-1\" width=\"357\" height=\"233\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/052-054_BaciaPotiguar_192-12.jpg 850w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/052-054_BaciaPotiguar_192-12-700x457.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/052-054_BaciaPotiguar_192-12-120x78.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/052-054_BaciaPotiguar_192-12-250x163.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 357px) 100vw, 357px\" \/><\/a>Por poco una buena parte de lo que es actualmente el nordeste brasile\u00f1o no se convirti\u00f3 en una parte de \u00c1frica, como fruto del movimiento de los grandes bloques rocosos que forman los continentes, la llamada deriva continental. La hip\u00f3tesis de que el nordeste de Brasil se podr\u00eda haber partido surgi\u00f3 en los a\u00f1os 1960 y ha cobrado ahora nuevas fuerzas debido a las evidencias recabadas por investigadores de la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Norte (UFRN) y de la Universidad de Brasilia (UnB).<\/p>\n<p>En ese escenario, que lleg\u00f3 a esbozarse geol\u00f3gicamente, pero que acab\u00f3 por no plasmarse por razones a\u00fan no totalmente comprendidas, Am\u00e9rica del Sur tendr\u00eda un \u00e1rea mucho menor, y el continente africano tendr\u00eda una forma que se asemejar\u00eda m\u00e1s a un tri\u00e1ngulo que a la actual \u201cL\u201d cabeza abajo. \u201cEl Carnaval de Salvador se festejar\u00eda del otro lado del oc\u00e9ano\u201d, comenta David Lopes de Castro, geof\u00edsico de la UFRN y uno de los cuatro autores del estudio.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n, publicada en el <em>Journal of Geodynamics<\/em>, retrata la evoluci\u00f3n de la llamada cuenca Potiguar, una formaci\u00f3n localizada en la costa de los estados de Cear\u00e1 y Rio Grande do Norte, la \u00faltima parte de Sudam\u00e9rica que se desprendi\u00f3 de \u00c1frica. \u0016<\/p>\n<p>Como se sabe, en el transcurso del tiempo geol\u00f3gico, los continentes se mueven en una danza constante, ora junt\u00e1ndose, ora alej\u00e1ndose, en raz\u00f3n de la din\u00e1mica de las placas tect\u00f3nicas. Estas placas r\u00edgidas, de hasta 100 quil\u00f3metros de espesor, se deslizan lentamente, cargando con ellas lo que hay encima, como si fuesen inmensas balsas que navegan por el interior pastoso de la Terra. \u0006<\/p>\n<p>Hace alrededor de 500 millones de a\u00f1os, \u00c1frica, Am\u00e9rica del Sur, Australia, la pen\u00ednsula Ar\u00e1biga, la India y la Ant\u00e1rtida estaban unidas en un supercontinente al que los ge\u00f3logos bautizaron con el nombre de Gondwana.<\/p>\n<p>\u201cEn la regi\u00f3n que actualmente constituye el noroeste africano y el nordeste sudamericano hab\u00eda una cadena de monta\u00f1as no muy diferente de los Andes\u201d, dice Francisco Hil\u00e1rio Bezerra, coautor de la investigaci\u00f3n, tambi\u00e9n de la UFRN.<\/p>\n<p>La regi\u00f3n era inestable, como ser\u00eda de esperarse de un pedazo de tierra en v\u00edas de partirse en dos. La separaci\u00f3n completa de Sudam\u00e9rica y \u00c1frica acaeci\u00f3 hace alrededor de 100 millones de a\u00f1os. La escisi\u00f3n dio origen a la cuenca Potiguar, del lado sudamericano, y a la cuenca Benue, del lado africano. En el medio, naci\u00f3 el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p><strong>Para descifrar la divisi\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Lo que el grupo brasile\u00f1o se propuso hacer fue buscar las piezas del rompecabezas de ambos lados del oc\u00e9ano, con el fin de describir fundamentalmente las caracter\u00edsticas geol\u00f3gicas de este lado.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/052-054_BaciaPotiguar_192-21.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-128649 alignleft\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/052-054_BaciaPotiguar_192-21-300x221.jpg\" alt=\"052-054_BaciaPotiguar_192-2\" width=\"300\" height=\"221\" \/><\/a>Los investigadores trabajaron con datos gravim\u00e9tricos y magnetom\u00e9tricos. Pese a sus nombres complicados, estas t\u00e9cnicas se basan en conceptos sencillos. La primera se refiere a las variaciones del campo gravitacional de la Tierra; la segunda, a las variaciones del campo magn\u00e9tico.<\/p>\n<p>Puede parecer extra\u00f1o, pero la masa terrestre \u2013responsable del campo gravitacional\u2013 no se distribuye de manera uniforme en todo el globo. Por tal motivo, existen fluctuaciones regionales, y al analizarlas, los geof\u00edsicos logran estimar qu\u00e9 hay debajo del suelo.<\/p>\n<p>Lo propio sucede con relaci\u00f3n al campo magn\u00e9tico. Dependiendo de la composici\u00f3n de las rocas ubicadas debajo del suelo, este campo surge con mayor o menor intensidad. \u201cDepende de la intensidad de la magnetizaci\u00f3n de cada roca\u201d, explica David Castro.<br \/>\n\u201cLas rocas sedimentarias que forman la cuenca Potiguar tienen un campo magn\u00e9tico de baja intensidad, y eso genera el contraste con las rocas de base\u201d, comenta.<\/p>\n<p>Los datos brutos, en su mayor\u00eda, no fueron recabados por los propios cient\u00edficos. Del lado brasile\u00f1o, muchas de las informaciones provinieron de estudios anteriores, realizados por Petrobras, y llegaron a manos de los investigadores a trav\u00e9s de la Agencia Nacional del Petr\u00f3leo (ANP). En tanto, del lado africano, las informaciones salieron de bancos de datos internacionales de acceso libre. De todos modos, el grupo tuvo que recabar algunos datos gravim\u00e9tricos. Tal esfuerzo consisti\u00f3 en llevar un grav\u00edmetro \u2013un dispositivo un poco mayor que una computadora convencional\u2013 por las carreteras de Rio Grande do Norte y Cear\u00e1 y efectuar mediciones en diversos puntos del viaje. \u201cLo pon\u00edamos en el piso, med\u00edamos y segu\u00edamos adelante\u201d, dice Castro.<\/p>\n<p>Muchos de los datos suministrados por la ANP se recabaron mediante relevamientos a\u00e9reos: en sobrevuelos en avi\u00f3n, se toman las medidas que ayudan a estimar el campo geomagn\u00e9tico de la regi\u00f3n. No obstante, los investigadores optaron por no utilizar datos gravim\u00e9tricos recabados v\u00eda sat\u00e9lite en las regiones continentales. Pese a que brindan una cobertura mucho m\u00e1s amplia de todo el globo, la resoluci\u00f3n de los mismos no era suficiente como para obtener el nivel de precisi\u00f3n que pretend\u00edan para\u00a0 detallar la constituci\u00f3n de la cuenca Potiguar y sus adyacencias.<\/p>\n<p>En promedio, los investigadores hac\u00edan una medici\u00f3n por kil\u00f3metro (algunos de los datos obtenidos en la ANP tienen un espaciamiento a\u00fan menor, de 500 metros). Al reunir todas estas informaciones, pudieron estimar la configuraci\u00f3n del subsuelo del \u00e1rea. Mediante la gravimetr\u00eda, es posible verificar las caracter\u00edsticas de rocas ubicada hasta a 50 kil\u00f3metros de profundidad. En el caso de la magnetometr\u00eda, el alcance es menor, pero aun as\u00ed es impresionante: alrededor de 20 kil\u00f3metros.<\/p>\n<p>Los datos de ambas t\u00e9cnicas se combinaron entonces para producir el estudio de la regi\u00f3n, a veces llegando a mapear la roca hasta la interfaz entre la corteza de la Tierra y la capa inmediata inferior, el manto. De este modo, los investigadores lograron detectar la alineaci\u00f3n precisa de la cuenca Potiguar con otras dos, adyacentes y ubicadas m\u00e1s al sur: la cuenca Jatob\u00e1 y la Tucano-Rec\u00f4ncavo. Juntos, sus bordes trazan una l\u00ednea de sentido norte-sur que va desde el l\u00edmite entre Cear\u00e1 y Rio Grande do Norte hasta el nordeste de Bah\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Una fractura profunda<br \/>\n<\/strong>Con el an\u00e1lisis preciso de los datos de la cuenca Potiguar, lograron detectar el alineamiento y la presencia de una fractura muy profunda. Se cree que la misma es la se\u00f1al m\u00e1s clara de que Gondwana originariamente empez\u00f3 a partirse en aquella regi\u00f3n, en vez de hacerlo m\u00e1s al este, tal como termin\u00f3 ocurriendo millones de a\u00f1os m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>Pero la pregunta que no calla, ante esta evidencia sorprendente de una cuasi divisi\u00f3n continental, es la siguiente: \u00bfpor qu\u00e9 no se concret\u00f3? Nadie tiene la respuesta exacta, pero se especula que esa regi\u00f3n puede ser m\u00e1s resistente a la rotura que el sitio donde efectivamente se concreto, centenas de kil\u00f3metros al este. Asimismo, algunos ge\u00f3logos sugieren que la tensi\u00f3n iniciada m\u00e1s adentro en el continente sudamericano termin\u00f3 traslad\u00e1ndose a otras fallas, lo que llev\u00f3 a la ruptura en otro punto. Con todo, a\u00fan no existen evidencias concluyentes que expliquen la interrupci\u00f3n de la rotura en el borde de la cuenca Potiguar. Raz\u00f3n para seguir investigando, por consiguiente.<\/p>\n<p>El trabajo del grupo brasile\u00f1o, del cual forma parte el ge\u00f3logo Reinhardt Fuck, de la UnB, profundiz\u00f3 una l\u00ednea de investigaci\u00f3n estructurada a mediados de los a\u00f1os 1990 por el investigador Roland Raymond Trompette, quien ya fue profesor de la Universidad de S\u00e3o Paulo y actualmente trabaja en el Centro Nacional de Investigaci\u00f3n Cient\u00edfica de Francia. El actual estudio brasile\u00f1o dota de validez a los resultados del franc\u00e9s y brinda m\u00e1s detalles acerca de la geolog\u00eda de la regi\u00f3n, adem\u00e1s de mostrar c\u00f3mo se encajan las piezas del rompecabezas que terminaron por quedar en lados opuestos del Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Cuando dos continentes se separan, la divisi\u00f3n no es muy distinta de las que crea el hombre con sus fronteras. As\u00ed como el Muro de Berl\u00edn dividi\u00f3 familias y hasta casas en la capital alemana luego de la Segunda Guerra Mundial, la separaci\u00f3n de Am\u00e9rica del Sur y \u00c1frica separ\u00f3 regiones hermanas, constituidas por formaciones geol\u00f3gicas que comienzan de un lado del Atl\u00e1ntico y terminan del otro.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n, no fue precisamente una sorpresa cuando el nuevo estudio revel\u00f3 fallas geol\u00f3gicas con continuidad lineal desde Am\u00e9rica hasta \u00c1frica. Pero llama la atenci\u00f3n el hecho de que, en 130 millones de a\u00f1os, las cosas casi no hayan cambiado, aunque haya nacido un oc\u00e9ano entre ambos continentes.<\/p>\n<p>La cuenca Potiguar reviste especial inter\u00e9s, no solamente por curiosidad cient\u00edfica, sino tambi\u00e9n por su potencial econ\u00f3mico: se trata de una regi\u00f3n con considerables reservas de petr\u00f3leo. De all\u00ed la abundancia de datos recolectados por Petrobras. \u201cLa cuenca es lo que se ha dado en llamar un campo de petr\u00f3leo maduro, y ya han sido descubiertas las grandes reservas\u201d, dice Castro.<\/p>\n<p>Para \u00e9l, este estudio puede ayudar en futuras prospecciones, pero no solamente en Am\u00e9rica del Sur. \u201cCon base en los resultados, es posible buscar las mismas situaciones geol\u00f3gicas en \u00c1frica. Dicen que por all\u00e1 tambi\u00e9n existe la capa presal de petr\u00f3leo, tal como ac\u00e1.\u201d<\/p>\n<p>Una contribuci\u00f3n de los nuevos resultados consiste en realimentar la investigaci\u00f3n b\u00e1sica. Es decir, todo comienza con la prospecci\u00f3n cient\u00edfica, pasa a la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica y ahora, con los datos recabados, todo vuelve a la ciencia. Y as\u00ed prosigue el ciclo.<\/p>\n<p>\u201cLo que estamos buscando son detalles finos: intentamos entender la historia evolutiva de la regi\u00f3n\u201d, dice. \u201cY de manera gen\u00e9rica, tambi\u00e9n es importante para proseguir con la b\u00fasqueda de petr\u00f3leo, pues pasamos a conocer mejor los mecanismos que lo generan y lo acumulan.\u201d<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nCASTRO, D.L. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0264370711001013\" target=\"_blank\">Influence of Neoproterozoic tectonic fabric on the origin of the Potiguar Basin, northeastern Brazil and its links with West Africa based on gravity and magnetic data<\/a>. <strong>Journal of Geodynamics.<\/strong> v. 54, p. 29-42. mar. 2012.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Gondwana casi transforma al nordeste brasile\u00f1o en parte de \u00c1frica","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[309],"coauthors":[111],"class_list":["post-4442","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-geologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4442","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4442"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4442\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4442"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4442"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4442"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=4442"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}