{"id":445593,"date":"2022-08-01T17:17:22","date_gmt":"2022-08-01T20:17:22","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=445593"},"modified":"2022-08-01T17:17:22","modified_gmt":"2022-08-01T20:17:22","slug":"el-agua-del-rio-amazonas-separa-a-las-especies-marinas-brasilenas-de-las-caribenas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-agua-del-rio-amazonas-separa-a-las-especies-marinas-brasilenas-de-las-caribenas\/","title":{"rendered":"El agua del r\u00edo Amazonas separa a las especies marinas brasile\u00f1as de las caribe\u00f1as"},"content":{"rendered":"<p>En todo momento, el r\u00edo Amazonas, el m\u00e1s extenso y caudaloso del mundo, vierte una cantidad colosal de agua dulce y sedimentos en la parte occidental del oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico. Cada segundo arroja 300 millones de litros frente a la isla de Maraj\u00f3, en el estado brasile\u00f1o de Par\u00e1, casi un 20 % del agua que todos los r\u00edos del planeta vierten en los mares. Semejante torrente traslada cada mes, desde la cordillera de los Andes hasta el Atl\u00e1ntico, una cantidad de part\u00edculas en suspensi\u00f3n equivalente a la masa de un cerro como el Pan de Az\u00facar de R\u00edo de Janeiro. Estas aguas, enriquecidas con los sedimentos y nutrientes arrastrados por los casi 7.000 kil\u00f3metros (km) del cauce del r\u00edo, no se diluyen inmediatamente al llegar al oc\u00e9ano, sino que forman una extensa pluma de agua lodosa de casi 30 metros (m) de profundidad que se desliza sobre el agua salada a lo largo de unos 200 km mar adentro. A expensas de los vientos y las corrientes marinas, la pluma se extiende 2.300 km hacia el noroeste y alberga una fauna propia, en parte, distinta a la de otras regiones del oc\u00e9ano.<\/p>\n<p>Esta gran masa de agua dulce con abundancia de nutrientes se erige como una barrera fluida y porosa, que separa a varias especies de organismos marinos presentes en el Caribe de aquellas que habitan al sur de la desembocadura del Amazonas, pero permite el paso de otras. Investigadores extranjeros comenzaron a advertir su funcionamiento como barrera a principios de la d\u00e9cada de 1970. Dos estudios dirigidos por bi\u00f3logos brasile\u00f1os describen ahora c\u00f3mo ha evolucionado la influencia de la pluma en la formaci\u00f3n y la distribuci\u00f3n de las especies ict\u00edcolas y de otros grupos de animales marinos en el Atl\u00e1ntico Occidental.<\/p>\n<p>\u201cLa pluma del Amazonas desempe\u00f1a en el oc\u00e9ano una funci\u00f3n similar a la que ejerce el r\u00edo en el interior del continente, separando especies o poblaciones de una misma especie, en orillas opuestas\u201d, explica el bi\u00f3logo brasile\u00f1o Luiz Rocha, curador de ictiolog\u00eda de la Academia de Ciencias de California (EE. UU). Desde hace m\u00e1s de 20 a\u00f1os \u00e9l estudia la influencia de la pluma en la diversificaci\u00f3n y la distribuci\u00f3n de los peces de los arrecifes y es coautor de un art\u00edculo que se publicar\u00e1 en la revista <em>Journal of Biogeography<\/em>. En el mismo, Rocha y colaboradores de las universidades federales de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), Santa Catarina (UFSC) y de la Universidad Charles Darwin, de Australia, muestran que el impacto de la pluma aument\u00f3 progresivamente con la evoluci\u00f3n del Amazonas. En los \u00faltimos 2,4 millones de a\u00f1os, la capacidad de aislamiento se volvi\u00f3 tan intensa que ha llegado a afectar a poblaciones de peces de gran tama\u00f1o y a incrementar la tasa de formaci\u00f3n de nuevas especies.<\/p>\n<p>Los investigadores arribaron a esta conclusi\u00f3n al comparar el tiempo de separaci\u00f3n entre especies (o poblaciones de una misma especie) que viv\u00edan en lados opuestos de la barrera con los cambios en el volumen de agua y sedimentos transportados por el Amazonas. Los an\u00e1lisis de los detritos depositados en la desembocadura del r\u00edo indican que la pluma surgi\u00f3 hace entre 9,4 y 9 millones de a\u00f1os. Su llegada a esta regi\u00f3n del Atl\u00e1ntico coincide con el erguimiento de la porci\u00f3n norte de los Andes y el surgimiento de una versi\u00f3n primitiva del Amazonas.<\/p>\n<p>En una fase inicial, que dur\u00f3 hasta hace 5,6 millones de a\u00f1os, el volumen de agua dulce y sedimentos descargados en el oc\u00e9ano era menor, suficiente como para crear en la desembocadura del r\u00edo un dep\u00f3sito de 5 cent\u00edmetros (cm) de espesor cada milenio. En los 3,1 millones de a\u00f1os siguientes, la carga de detritos aument\u00f3 seis veces, generando acumulaciones de 30 cm en el mismo intervalo de tiempo. La tercera y \u00faltima fase de evoluci\u00f3n del r\u00edo comenz\u00f3 hace unos 2,4 millones de a\u00f1os, cuando la concentraci\u00f3n de materiales en suspensi\u00f3n se increment\u00f3 otras cuatro veces y la columna de sedimentos depositados cada mil a\u00f1os lleg\u00f3 a ser de 120 cm. \u201cA medida que las tasas de sedimentaci\u00f3n aumentaron, la barrera se volvi\u00f3 menos permeable a los peces de arrecifes poco profundos\u201d, dice Rocha.<\/p>\n<div id=\"attachment_445913\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-445913 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/315_infos_espanhol-peixes.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"650\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/315_infos_espanhol-peixes.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/315_infos_espanhol-peixes-250x143.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/315_infos_espanhol-peixes-700x399.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/315_infos_espanhol-peixes-290x166.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/315_infos_espanhol-peixes-120x68.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Jo\u00e3o Paulo Krajewski | Frank Krasovec | Claudio Sampaio | Jim Lyle\u2002| Sergio Floeter \/ UFSC<\/span>En los \u00faltimos 9,4 millones de a\u00f1os, la pluma del r\u00edo Amazonas separ\u00f3 a las poblaciones de peces que habitan en la costa brasile\u00f1a de las que se encuentran en el Caribe, lo que ha llevado al surgimiento de especies muy similares en ambas regiones<span class=\"media-credits\">Jo\u00e3o Paulo Krajewski | Frank Krasovec | Claudio Sampaio | Jim Lyle\u2002| Sergio Floeter \/ UFSC<\/span><\/p><\/div>\n<p>Bajo la direcci\u00f3n de Fabio Di Dario, de la UFRJ, y Sergio Floeter, de la UFSC, el doctorando Gabriel Araujo analiz\u00f3 21 \u00e1reas del genoma de casi 150 especies de peces de los arrecifes presentes a lo largo de la costa brasile\u00f1a y del mar Caribe para determinar el tiempo de separaci\u00f3n entre ellas. Eran peces con tama\u00f1os y caracter\u00edsticas muy variables, desde <em>Malacoctenus zaluari<\/em>, un pececito de 10 cm de largo y cuerpo plateado con bandas dorsales anaranjadas y manchas negras que no se aleja mucho de donde nace, hasta el mero gigante (<em>Epinephelus itajara<\/em>), un pez enorme, de hasta 2,5 m de largo, con el cuerpo verdoso cubierto de manchas oscuras.<\/p>\n<p>Luego, las especies fueron reubicadas en 110 parejas. Cada una estaba formada por una especie que habita en el Caribe y otra de la costa brasile\u00f1a, o por poblaciones distintas de una misma especie separadas por la pluma. El efecto separador del torrente de agua dulce fangosa pudo observarse para 60 de esas parejas, afectadas en alguno de los tres momentos de la evoluci\u00f3n del Amazonas. Sobre las otras 50, que pueden encontrarse en todo este tramo del Atl\u00e1ntico occidental, no se registr\u00f3 impacto.<\/p>\n<p>La influencia de la columna de agua fue proporcionalmente mayor entre las especies denominadas criptobent\u00f3nicas \u2013peces con un tama\u00f1o menor que 10 cm que viven en el lecho marino y utilizan el ambiente de los arrecifes para ocultarse, como las del g\u00e9nero <em>Malacoctenus<\/em>\u2013 que entre las de mayor tama\u00f1o. De las 23 especies criptobent\u00f3nicas que actualmente existen en esta parte del Atl\u00e1ntico, 20 (un 87 %) probablemente hayan surgido a causa de la pluma, que separ\u00f3 a poblaciones \u00fanicas de una misma especie ancestral. Este mismo efecto se observ\u00f3 en el 46 % de las 87 especies de mayor tama\u00f1o, entre ellas la del pez loro guacamayo o arco\u00edris (<em>Scarus guacamaia<\/em>), un pez caribe\u00f1o de 1,2 m de largo de cuerpo verdoso, aletas anaranjadas y boca azul, y <em>Scarus trispinosus<\/em>, otro pez loro end\u00e9mico de las costas de Brasil donde se lo conoce como <em>budi\u00e3o-azul<\/em>, de coloraci\u00f3n uniforme y un tama\u00f1o promedio de 90 cm.<\/p>\n<p>\u201cLas especies de menor tama\u00f1o fueron las primeras que fueron separadas por la pluma. Este efecto solo se hizo evidente en las mayores en los \u00faltimos 2,4 millones de a\u00f1os\u201d, comenta Floeter, de la UFSC. La corriente de agua dulce que separa a las aguas superficiales del mar Caribe de las del litoral brasile\u00f1o condujo al surgimiento de 16 especies criptobent\u00f3nicas en los primeros 4 millones de a\u00f1os de existencia de la pluma. Estos peces enfrentan grandes dificultades para atravesar la barrera porque nadan distancias cortas y sus larvas viven poco tiempo en la columna de agua.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/050-053_pluma_315-0-img-1.png\" data-tablet_size=\"670x600\" alt=\"Influencia regional\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/050-053_pluma_315-0-img-1.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/050-053_pluma_315-0-img-1.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/050-053_pluma_315-0-img-1.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Rodrigo Cunha<\/span>\n<p>Inicialmente m\u00e1s leve sobre los peces grandes, el efecto de la pluma se acentu\u00f3 con el aumento de la carga de sedimentos y el enturbiamiento del agua. De los 31 eventos de separaci\u00f3n que se registraron en los \u00faltimos 2,5 millones de a\u00f1os, 13 involucraron a especies con un tama\u00f1o de m\u00e1s de 50 cm. Uno de los m\u00e1s recientes se produjo hace tan solo 100.000 a\u00f1os y dio origen al pez loro caribe\u00f1o <em>Sparisoma viride<\/em>, y al <em>budi\u00e3o-verde <\/em>(<em>Sparisoma amplum<\/em>), del litoral brasile\u00f1o.<\/p>\n<p>Los cambios en las propiedades qu\u00edmicas y f\u00edsicas de la pluma durante el Pleistoceno estuvieron acompa\u00f1ados por oscilaciones m\u00e1s frecuentes en el nivel del mar, que estuvo m\u00e1s de 50 m por debajo del actual al menos en tres per\u00edodos. A causa de su menor espesor, la pluma afecta menos el tr\u00e1nsito de especies entre la costa brasile\u00f1a y el Caribe durante los per\u00edodos en los que el planeta se vuelve m\u00e1s c\u00e1lido y el nivel del mar aumenta, tal como ocurre en la actualidad. Varios de estos peces pueden utilizar el gran arrecife de algas calc\u00e1reas, corales y esponjas que se encuentra frente a la desembocadura del Amazonas \u2013y se extiende desde Par\u00e1 hasta la Guayana Francesa\u2013 como un corredor que conecta la costa brasile\u00f1a con la caribe\u00f1a. En cambio, durante las glaciaciones, cuando el nivel del mar es m\u00e1s bajo, el agua dulce de la pluma cubre gran parte de la plataforma continental, impidiendo la formaci\u00f3n de arrecifes y dificultando el tr\u00e1nsito de los organismos marinos.<\/p>\n<p>Lo que el grupo de Rocha y Floeter observ\u00f3 para los peces de arrecifes tambi\u00e9n parece ser v\u00e1lido para una gran variedad de organismos marinos. En un estudio publicado en enero en la revista <em>Scientific Reports<\/em>, el bi\u00f3logo Everton Tosetto y otros investigadores de las universidades federales de Pernambuco (UFPE), Rural de Pernambuco (UFRPE), de Para\u00edba (UFPB) y del Instituto de Investigaci\u00f3n y Desarrollo (IRD) de Francia, analizaron la influencia de la pluma en la distribuci\u00f3n de 8.375 especies pertenecientes a 17 grandes grupos (filos) de animales que habitan el Atl\u00e1ntico occidental, desde el mar Caribe hasta Cabo Fr\u00edo, en el estado de R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n<p>La variedad es grande e incluye a los organismos microsc\u00f3picos que forman el plancton, transportados pasivamente por las corrientes oce\u00e1nicas, a los animales que viven en el fondo del mar, como las an\u00e9monas y los poliquetos, y otros con buena capacidad de desplazamiento propia, entre los cuales se cuentan crust\u00e1ceos, peces e incluso aves. \u201cLos trabajos anteriores se centraron en filos espec\u00edficos. Demostramos que la pluma del r\u00edo Amazonas constituye una barrera para la dispersi\u00f3n de los principales grupos de animales marinos\u201d, dice el bi\u00f3logo, quien realiza una pasant\u00eda posdoctoral en el IRD.<\/p>\n<p>El grupo comprob\u00f3 que la pluma es m\u00e1s que un divisor de dos regiones con faunas distintas. En s\u00ed misma es un ecosistema con una diversidad biol\u00f3gica peculiar. Sus caracter\u00edsticas f\u00edsicas (mayor turbiedad) y qu\u00edmicas (menor salinidad y mayor concentraci\u00f3n de nutrientes) propician el crecimiento de una cantidad considerable de especies que quiz\u00e1 no podr\u00edan resistir las condiciones del agua del mar.<\/p>\n<p>Se estima que en la pluma es posible hallar a 1.929 de las 8.375 especies de la fauna marina del Atl\u00e1ntico occidental. Alrededor de un 27 % de ellas (519) se encuentra all\u00ed, pero no en el Caribe ni en la costa brasile\u00f1a. En tanto, de las 3.373 especies que, seg\u00fan los c\u00e1lculos, habitan en el litoral brasile\u00f1o, 1.713 (el 51 %) no se encuentran en la pluma ni en el mar Caribe, donde el grado de exclusividad es a\u00fan mayor: el 69 % de las 5.590 especies registradas all\u00e1, no se encuentra presente en las otras dos regiones.<\/p>\n<p>La comparaci\u00f3n del n\u00famero de especies compartidas entre las tres regiones tambi\u00e9n permiti\u00f3 confirmar que la costa brasile\u00f1a y la pluma \u201cexportan\u201d fauna: el 45 % de las especies brasile\u00f1as y el 65\u00a0% de las que habitan en la pluma tambi\u00e9n pueden hallarse en el Caribe, mientras que solamente un 25 % de las caribe\u00f1as tambi\u00e9n se encuentra en el litoral brasile\u00f1o y un 21 % en la pluma. Estos datos sugieren que, en muchos casos, la pluma funciona como un filtro semipermeable, que permite el paso en una direcci\u00f3n preferencial, comenta Tosetto. El sentido de dispersi\u00f3n privilegiado es de sur a norte, probablemente como resultado del transporte oce\u00e1nico en la regi\u00f3n, donde predomina la corriente del norte de Brasil.<\/p>\n<p>En el marco de un estudio publicado en marzo de este a\u00f1o en la revista <em>Science of the Total Environment<\/em>, los ocean\u00f3grafos Fabiano Thompson y Camille Leal, de la UFRJ, y su equipo, analizaron las comunidades de microorganismos \u2013bacterias y arqueas\u2013 que viven en dos especies de esponjas que pueden encontrarse desde Panam\u00e1 hasta R\u00edo de Janeiro: <em>Monanchora arbuscula<\/em> y <em>Xestospongia muta<\/em>. La conclusi\u00f3n fue que la pluma del Amazonas no tuvo efectos sobre la distribuci\u00f3n de esas esponjas ni sobre la de los microorganismos que habitan en su interior y son importantes para su salud.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>ARA\u00daJO, G. S.\u00a0<em>et al<\/em>. The Amazon-Orinoco barrier as a driver of reef-fish speciation in the Western Atlantic through time.\u00a0<strong>Journal of Biogeography<\/strong>. En prensa.<br \/>\nTOSETTO, E. G.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-021-04165-z#:~:text=Results%20of%20the%20whole%20animal,in%20the%20Western%20Tropical%20Atlantic.\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">The Amazon River plume, a barrier to animal dispersal in the Western Tropical Atlantic<\/a>.\u00a0<strong>Scientific Reports<\/strong>. 11 ene. 2022.<br \/>\nLEAL, C. V.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/35429557\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sponges present a core prokaryotic community stable across Tropical Western Atlantic<\/a>.\u00a0<strong>Science of the Total Environment<\/strong>. 13 abr. 2022.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La pluma de sedimentos del r\u00edo penetra miles de kil\u00f3metros a trav\u00e9s del oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico y alberga una fauna propia, en parte distinta a la de otras regiones mar\u00edtimas","protected":false},"author":16,"featured_media":445602,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[308,309,269,321],"coauthors":[105],"class_list":["post-445593","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-geografia-es","tag-geologia-es","tag-ambiente-es","tag-oceanografia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/445593","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=445593"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/445593\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":445918,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/445593\/revisions\/445918"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/445602"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=445593"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=445593"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=445593"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=445593"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}