{"id":445611,"date":"2022-08-01T17:21:26","date_gmt":"2022-08-01T20:21:26","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=445611"},"modified":"2022-08-01T17:21:26","modified_gmt":"2022-08-01T20:21:26","slug":"hallan-en-el-estado-de-bahia-en-brasil-las-rocas-mas-antiguas-de-sudamerica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/hallan-en-el-estado-de-bahia-en-brasil-las-rocas-mas-antiguas-de-sudamerica\/","title":{"rendered":"Hallan en el estado de Bah\u00eda, en Brasil, las rocas m\u00e1s antiguas de Sudam\u00e9rica"},"content":{"rendered":"<p>Al igual que la historia de la vida de una persona o de una familia queda registrada en documentos, im\u00e1genes y objetos, la memoria del pasado remoto del planeta se conserva en las rocas. Al haber pasado por varios procesos de deformaci\u00f3n a lo largo de las distintas eras geol\u00f3gicas, las rocas muy antiguas, especialmente las que tienen m\u00e1s de 3.500 millones de a\u00f1os, rara vez afloran a la superficie. Por ende, se hace dif\u00edcil encontrarlas y estudiarlas.<\/p>\n<p>Un grupo de investigadores brasile\u00f1os hall\u00f3 en el municipio bahiano de Piritiba, en la regi\u00f3n de la meseta conocida como Chapada Diamantina, las rocas m\u00e1s antiguas de Sudam\u00e9rica. Con 3.650 millones de a\u00f1os de antig\u00fcedad, datan del Eoarcaico, la primera era de la escala geol\u00f3gica que alberg\u00f3 una corteza s\u00f3lida en el ambiente terrestre, que abarca el per\u00edodo comprendido entre 4.000 y 3.600 millones de a\u00f1os atr\u00e1s. Cuando se formaron esas rocas, la Tierra ten\u00eda algo menos de 1.000 millones de a\u00f1os y estaban haciendo su aparici\u00f3n las primeras formas de vida.<\/p>\n<p>\u201cEl hallazgo de muestras geol\u00f3gicas tan antiguas en una regi\u00f3n tropical como la nuestra es casi un milagro\u201d, dice el ge\u00f3logo Elson Paiva de Oliveira, del Instituto de Geociencias de la Universidad de Campinas (IG-Unicamp), coautor del estudio en el que se relatan los detalles del descubrimiento, que sali\u00f3 publicado en febrero de este a\u00f1o en la revista <em>Geoscience Frontiers<\/em>. En las zonas m\u00e1s cercanas al ecuador, el proceso de erosi\u00f3n y desgaste de las formaciones rocosas se ve potenciado por el clima c\u00e1lido y las abundantes lluvias, lo que hace a\u00fan m\u00e1s rara la preservaci\u00f3n de una muestra tan antigua. Los materiales m\u00e1s antiguos de la Tierra conocidos proceden de las colinas de Jack Hills, en Australia, cuya antig\u00fcedad se remonta a 4.400 millones de a\u00f1os, y de la zona del r\u00edo Acasta, en Canad\u00e1, con algo m\u00e1s de 4.000 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Este descubrimiento no ha sido el primero que hicieron los investigadores en la regi\u00f3n de la Chapada Diamantina. En 2020, un estudio encabezado por Paiva de Oliveira y publicado en la revista cient\u00edfica <em>Terra Nova<\/em> inform\u00f3 del hallazgo de rocas de 3.640 millones de a\u00f1os, 10 millones de a\u00f1os m\u00e1s j\u00f3venes que las descritas ahora. Tambi\u00e9n hab\u00edan sido encontradas en los alrededores de Piritiba, en el llamado crat\u00f3n de S\u00e3o Francisco. Los ge\u00f3logos denominan cratones a las masas rocosas de la corteza continental que se han mantenido razonablemente estables durante largos per\u00edodos de tiempo. Ese descubrimiento inicial fue el punto de partida para el estudio m\u00e1s reciente.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"670\" height=\"700\" class=\"size-full wp-image-444245 alignright\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/054-055_rochas_135-0-img.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/054-055_rochas_135-0-img.png 670w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/054-055_rochas_135-0-img-250x261.png 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/054-055_rochas_135-0-img-120x125.png 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 670px) 100vw, 670px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Rodrigo Cunha<\/span><\/p>\n<p>\u201cDecidimos realizar una b\u00fasqueda de norte a sur en la regi\u00f3n y hallamos rocas a\u00fan m\u00e1s antiguas y una serie de otras que revelan c\u00f3mo se form\u00f3 nuestro continente\u201d, explica el ge\u00f3logo Igor Moreira, quien realiza un doctorado bajo la direcci\u00f3n Paiva de Oliveira y es el autor principal del art\u00edculo publicado este a\u00f1o. M\u00e1s all\u00e1 del material procedente del Eoarcaico, este nuevo trabajo describe muestras geol\u00f3gicas de otras dos eras: del Paleoarcaico, un per\u00edodo comprendido entre 3.600 y 3.200 millones de a\u00f1os atr\u00e1s, cuando comenzaron a formarse los continentes; y del Neoarcaico, entre 2.800 y 2.500 millones de a\u00f1os atr\u00e1s, un per\u00edodo en el que comenzaron a evolucionar las primeras bacterias. \u201cCon todas estas muestras, hemos conseguido contar una historia m\u00e1s antigua para los continentes\u201d, comenta Moreira.<\/p>\n<p>El tramo en donde afloran esas rocas antiqu\u00edsimas abarca un segmento de aproximadamente 400 kil\u00f3metros al este de la Chapada Diamantina, ubicado entre los municipios bahianos de Juazeiro y Ruy Barbosa. Esa franja, denominada por los ge\u00f3logos Complexo Mairi, forma parte del sector nordeste del crat\u00f3n de S\u00e3o Francisco. Este crat\u00f3n es uno de los primeros embriones de continentes que surgieron en el planeta, una gran \u00e1rea que va desde el sudeste hasta el nordeste de Brasil, comenzando en Belo Horizonte (Minas Gerais), pasando por Brasilia (Distrito Federal) y Salvador (Bah\u00eda), y se extiende hasta las proximidades de Aracaju, la capital del estado de Sergipe.<\/p>\n<p>El crat\u00f3n de S\u00e3o Francisco es uno de los territorios en evoluci\u00f3n m\u00e1s antiguos del planeta, con afloramientos rocosos en su superficie muy bien conservados. Estos, eventualmente, sacan a la luz un tipo de rocas metam\u00f3rficas \u2013generadas por la transformaci\u00f3n de materiales preexistentes cuando han sido sometidos a altas presiones y temperaturas\u2013 con una estructura cristalina, generalmente dispuesta en franjas: las rocas llamadas gneis.<\/p>\n<div id=\"attachment_445620\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-445620 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/054-055_rochas_135-1-1140-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"641\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/054-055_rochas_135-1-1140-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/054-055_rochas_135-1-1140-1-250x141.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/054-055_rochas_135-1-1140-1-700x394.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/054-055_rochas_135-1-1140-1-120x67.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Elson Paiva de Oliveira<\/span>Los afloramientos de gneis suministran pistas de la existencia de muestras geol\u00f3gicas antiguas<span class=\"media-credits\">Elson Paiva de Oliveira<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cLas rocas metam\u00f3rficas han atravesado muchos procesos geol\u00f3gicos. Es por ello que las rocas m\u00e1s antiguas de la superficie presentan esta caracter\u00edstica\u201d, explica la ge\u00f3loga Natali Barbosa, de la Universidad Federal de Bah\u00eda (UFBA), quien no particip\u00f3 en el estudio con las muestras de Piritiba. \u201cLos gneis suelen formarse en la base de las cadenas monta\u00f1osas y se encuentran en el l\u00edmite entre la corteza superior y la corteza inferior de la Tierra, a una profundidad de unos 20 kil\u00f3metros\u201d.<\/p>\n<p><strong>La dataci\u00f3n del circ\u00f3n<br \/>\n<\/strong>No existen marcadores visuales o morfol\u00f3gicos que diferencien las rocas muy antiguas de otras cuya formaci\u00f3n es m\u00e1s reciente. Para determinar la edad de las nuevas muestras de Piritiba hubo que proceder a la dataci\u00f3n de los cristales del mineral circ\u00f3n existentes en la regi\u00f3n. A partir de la tasa de decaimiento radiactivo de las formas leves y pesadas del \u00e1tomo de uranio presente en los cristales de circ\u00f3n, los cient\u00edficos pueden establecer la edad de una muestra geol\u00f3gica. En el Laboratorio de Geocronolog\u00eda (Lagis) del IG-Unicamp, se utiliz\u00f3 la t\u00e9cnica de ablaci\u00f3n l\u00e1ser, consistente en la perforaci\u00f3n de los granos de circ\u00f3n mediante un haz de luz de este tipo. \u201cDe esta manera, pudimos fijar la edad de las muestras en 3.650 millones de a\u00f1os\u201d, relata Paiva de Oliveira.<\/p>\n<p>El estudio de rocas tan o m\u00e1s antiguas que las de Piritiba es importante para entender con mayor precisi\u00f3n lo que ocurri\u00f3 en los albores de la Tierra y, a partir de esa comprensi\u00f3n, intentar predecir el futuro del planeta. Las muestras de 4.400 millones de a\u00f1os halladas en Australia, por ejemplo, dan pistas sobre la presencia de agua en la superficie poco m\u00e1s de 100 millones de a\u00f1os despu\u00e9s de la conformaci\u00f3n del planeta. No todo era fuego en la infancia de la Tierra, que se form\u00f3 hace 4.560 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Para Paiva de Oliveira, las muestras geol\u00f3gicas m\u00e1s antiguas de la regi\u00f3n de Chapada Diamantina, adem\u00e1s de su importancia cient\u00edfica, tambi\u00e9n deben tomarse como parte del patrimonio natural y cultural de la zona. \u201cNo fue un proceso sencillo convencer al gobierno de Piritiba acerca de la importancia de estas rocas\u201d, relata el ge\u00f3logo de la Unicamp. \u201cEn septiembre, el municipio celebra los 70 a\u00f1os de su emancipaci\u00f3n pol\u00edtica y va a destacarse la existencia de esta rareza geol\u00f3gica en la regi\u00f3n. Las zonas de inter\u00e9s geol\u00f3gico atraen al turismo y tienen potencial para mejorar la educaci\u00f3n local\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<br \/>\n<\/strong>Las rocas m\u00e1s antiguas del Crat\u00f3n de S\u00e3o Francisco. Caracter\u00edsticas geol\u00f3gicas y significado tect\u00f3nico (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/103044\/as-rochas-mais-antigas-do-craton-sao-francisco-caracteristicas-geologicas-e-significado-tectonico\/\">n\u00ba 18\/25465-0<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda de Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigador responsable <\/strong>Elson Paiva de Oliveira (Unicamp); <strong>Inversi\u00f3n <\/strong>R$<strong>\u00a0<\/strong>175.109,95<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>MOREIRA, I.C.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S1674987122000196\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Evolution of the 3.65\u20132.58 Ga Mairi Gneiss Complex, Brazil: Implications for growth of the continental crust in the S\u00e3o Francisco Craton<\/a>.\u00a0<strong>Geoscience Frontiers<\/strong>. On-line 3 feb. 2022.<br \/>\nOLIVEIRA, E.P\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.repositorio.ufop.br\/handle\/123456789\/13605\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Birthplace of the S\u00e3o Francisco Craton, Brazil: Evidence from 3.60 to 3.64 Ga Gneisses of the Mairi Gneiss Complex<\/a>.\u00a0<strong>Terra<\/strong>\u00a0<strong>Nova<\/strong>. On-line 28 feb. 2020.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Se trata de un material datado en 3.650 millones de a\u00f1os que apareci\u00f3 en la regi\u00f3n de Chapada Diamantina","protected":false},"author":702,"featured_media":445616,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[309],"coauthors":[3889],"class_list":["post-445611","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-geologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/445611","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/702"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=445611"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/445611\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":445625,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/445611\/revisions\/445625"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/445616"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=445611"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=445611"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=445611"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=445611"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}