{"id":445641,"date":"2022-08-01T17:28:15","date_gmt":"2022-08-01T20:28:15","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=445641"},"modified":"2022-08-01T17:28:15","modified_gmt":"2022-08-01T20:28:15","slug":"el-estudio-de-un-fosil-de-la-zona-de-araripe-repatriado-a-brasil-sugiere-que-los-pterosaurios-tenian-plumas-de-colores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-estudio-de-un-fosil-de-la-zona-de-araripe-repatriado-a-brasil-sugiere-que-los-pterosaurios-tenian-plumas-de-colores\/","title":{"rendered":"El estudio de un f\u00f3sil de la zona de Araripe repatriado a Brasil sugiere que los pterosaurios ten\u00edan plumas de colores"},"content":{"rendered":"<p>Un f\u00f3sil en buen estado de conservaci\u00f3n de la cresta de un pterosaurio que hace 115 millones de a\u00f1os sobrevol\u00f3 la actual regi\u00f3n de Chapada do Araripe, en el nordeste de Brasil, podr\u00eda cambiar la comprensi\u00f3n del origen y la evoluci\u00f3n de las plumas, estructuras hoy en d\u00eda presentes tan solo en las aves y, en un pasado remoto, en los dinosaurios. Seg\u00fan consta en un art\u00edculo publicado el 20 de abril en la revista cient\u00edfica <em>Nature<\/em>, la protuberancia en la zona de la cabeza del ejemplar estudiado de ese reptil alado extinto ten\u00eda dos cubiertas de tejido blando an\u00e1logas a plumas de colores: una de tama\u00f1o reducido y constituida por un filamento \u00fanico similar a un cabello; y otra mayor, formada por estructuras ramificadas, m\u00e1s parecidas a las plumas de las aves actuales.<\/p>\n<p>La presencia de estas plumas o protoplumas de diversas tonalidades (que resulta imposible precisar) fue detectada por un grupo de paleont\u00f3logos europeos y brasile\u00f1os con base en el an\u00e1lisis de los vestigios de la cresta y de parte del cr\u00e1neo de un pterosaurio atribuido a la especie <em>Tupandactylus imperator<\/em>. Se trataba de un animal de gran tama\u00f1o, cuyas alas extendidas alcanzaban una envergadura estimada de 5 metros. El f\u00f3sil se hallaba en poder del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales, en Bruselas, y fue repatriado por el Museo de Ciencias de la Tierra (MCTer), del Servicio Geol\u00f3gico de Brasil \u2013 CPRM, de R\u00edo de Janeiro, en febrero de este a\u00f1o, mediante un acuerdo amistoso, sin mediar una demanda judicial (<a href=\"#la-negociacion-que-posibilito\"><em>v\u00e9ase el recuadro<\/em><\/a>). El bi\u00f3logo Hebert Bruno Nascimento Campos, del Centro Universitario Maur\u00edcio de Nassau, de Campina Grande, en el estado brasile\u00f1o de Para\u00edba, destaca la calidad de la conservaci\u00f3n del pterosaurio de Araripe. \u201cEl estado de conservaci\u00f3n de las estructuras blandas es sorprendente\u201d, dice Nascimento Campos, uno de los dos brasile\u00f1os que firmaron el estudio como coautores. El otro es el paleont\u00f3logo Edio-Ernst Kischlat, de la unidad de Porto Alegre del Servicio Geol\u00f3gico de Brasil \u2013 CPRM.<\/p>\n<p>Mediante el empleo de modernas t\u00e9cnicas de miscroscop\u00eda electr\u00f3nica, los investigadores detectaron dos tipos de melanosomas con formato diferente en el tejido blando de la cresta preservada en la roca. Estos org\u00e1nulos subcelulares contienen el pigmento denominado melanina, que es el que les da color a la piel y a las plumas de las aves actuales y se las daba a las de algunos dinosaurios. Uno de los formatos de los org\u00e1nulos presenta una geometr\u00eda redondeada; el otro es m\u00e1s largo y ovalado. Los melanosomas fueron identificados en el interior de las picnofibras de la cresta del <em>Tupandactylus<\/em>, un tipo de filamento denso, propio de la piel de los pterosaurios. Algunos estudiosos consideran a las picnofibras como un revestimiento m\u00e1s parecido al pelo de los mam\u00edferos. Otros, como los del equipo que llev\u00f3 a cabo este nuevo estudio, sostienen que son una variante de las plumas.<\/p>\n<p>\u201cEn las aves actuales, el color de las plumas est\u00e1 fuertemente relacionado con el formato de los melanosomas\u201d, dijo, en un comunicado a la prensa, la paleont\u00f3loga Maria McNamara, del University College de Cork (UCC), en Irlanda, una de las coordinadoras del estudio. \u201cComo los tipos de plumas de los pterosaurios ten\u00edan melanosomas de formas diferentes, estos animales habr\u00edan estado provistos de un mecanismo gen\u00e9tico para controlar los colores de sus plumas. Este recurso revela que la coloraci\u00f3n era una caracter\u00edstica cr\u00edtica incluso en las primeras plumas\u201d.<\/p>\n<p>Los pterosaurios fueron el grupo de vertebrados evolutivamente m\u00e1s cercano a los dinosaurios, de los cuales descienden las aves actuales. Fueron contempor\u00e1neos y pr\u00e1cticamente surgieron y desaparecieron de la Tierra simult\u00e1neamente. Los dos grupos coexistieron hace entre 235 y 66 millones de a\u00f1os, cuando ambos se extinguieron. Como algunos dinosaurios y los pterosaurios pose\u00edan plumas de colores, el equipo de McNamara sugiere que estas estructuras de revestimiento tendr\u00edan un origen muy antiguo. Las plumas, o algo an\u00e1logo a ellas, ya habr\u00edan estado presentes entre los vertebrados que dieron origen tanto a los dinosaurios como a los pterosaurios, hace unos 250 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Seg\u00fan interpretan los autores del trabajo, esas plumas o protoplumas del <em>Tupandactylus<\/em> no les serv\u00edan a los pterosaurios para volar. Esto parece parad\u00f3jico, puesto que los pterosaurios fueron los primeros vertebrados capaces de remontar vuelo, decenas de millones de a\u00f1os antes que las aves. Se cree que las (probables) plumas coloridas del f\u00f3sil de Araripe habr\u00edan ayudado a controlar su temperatura corporal y posiblemente funcionaban como un tipo de comunicaci\u00f3n visual, un predicado extra para atraer a sus parejas reproductivas.<\/p>\n<div id=\"attachment_445650\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-445650 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/SITE_315_Ptero-2-1140-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"641\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/SITE_315_Ptero-2-1140-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/SITE_315_Ptero-2-1140-1-250x141.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/SITE_315_Ptero-2-1140-1-700x394.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/SITE_315_Ptero-2-1140-1-120x67.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">BENTON, M. J., <strong>Nature<\/strong>, 2022<\/span>Los investigadores identificaron dos tipos de filamentos de estructuras que ser\u00edan an\u00e1logas a plumas en la parte trasera de la cresta del pterosaurio<span class=\"media-credits\">BENTON, M. J., <strong>Nature<\/strong>, 2022<\/span><\/p><\/div>\n<p>El paleont\u00f3logo brit\u00e1nico Michael Benton, de la Universidad de Bristol, en el Reino Unido, est\u00e1 convencido de que las picnofibras constituyen un tipo de plumas. \u201cEn todos sus detalles, son id\u00e9nticas a ciertas plumas de los dinosaurios y de las aves, en su formato general, tama\u00f1o, ramificaciones, fijaci\u00f3n a la piel, y por su contenido de melanosomas\u201d, comenta Benton, en una entrevista concedida a <em>Pesquisa FAPESP<\/em>. El investigador de Bristol no particip\u00f3 en el trabajo con el f\u00f3sil de Araripe, pero escribi\u00f3 un comentario sobre el art\u00edculo de McNamara y sus colegas para la revista <em>Nature<\/em>.<\/p>\n<p>El paleont\u00f3logo Alexander Kellner, director del Museo Nacional (MN) de R\u00edo de Janeiro y experto en pterosaurios, no coincide con Benton. \u201cNo pretendo restarle importancia a este nuevo estudio. El trabajo emplea t\u00e9cnicas muy modernas, promueve un importante debate sobre el origen de las plumas y se hizo con un material de calidad procedente de Araripe, uno de los principales yacimientos con f\u00f3siles de pterosaurios de todo el mundo\u201d, pondera Kellner. \u201cPero no estoy convencido de que los melanosomas estuvieran dentro de plumas\u201d.<\/p>\n<p>El paleont\u00f3logo del MN describi\u00f3 en 1997 el primer ejemplar conocido de <em>Tupandactylus imperator<\/em>, el llamado holotipo de la especie. En 2009, con base en un f\u00f3sil hallado en China, le dio el nombre de picnofibras a los filamentos caracter\u00edsticos que suelen recubrir la piel de los pterosaurios. Kellner sostiene que las picnofibras no poseen las caracter\u00edsticas esenciales de las plumas, especialmente del raquis, el eje principal desde donde parte una serie de ramificaciones (las barbas). \u201cTambi\u00e9n es posible que no se trate de melanosomas y que esas estructuras identificadas como plumas en el art\u00edculo no sean de la epidermis [la capa superficial de la piel], sino de la dermis [la capa interna que se encuentra por debajo de la epidermis]\u201d, argumenta Kellner. \u201cLa piel cortada y expuesta de un pterosaurio podr\u00eda generar estructuras que pueden confundirse con las picnofibras. Es algo que ya he podido verificar en un ejemplar de dinosaurio\u201d.<\/p>\n<p>No siempre resulta sencillo diferenciar en los f\u00f3siles las distintas estructuras que constituyen los tejidos blandos. Los organismos preservados en las capas geol\u00f3gicas a menudo se encuentran achatados, con el cuerpo presionado y \u201cestampado\u201d en la roca. Esto puede dificultar la separaci\u00f3n y la identificaci\u00f3n de las partes blandas de un f\u00f3sil, tales como la piel, los m\u00fasculos y el tejido conjuntivo.<\/p>\n<p>Desde hace al menos cinco d\u00e9cadas, los paleont\u00f3logos debaten si los filamentos sobre la piel de los pterosaurios pueden ser considerados como plumas. Esta discusi\u00f3n, que cuenta con partidarios de ambos lados, cobr\u00f3 impulso tras la descripci\u00f3n, en 1971, de un peque\u00f1o ejemplar de estos reptiles alados hallado en Kazajist\u00e1n, entre Asia central y el este de Europa. Se trataba de un f\u00f3sil de tan solo 60 cent\u00edmetros de envergadura alar, el cual ten\u00eda, inequ\u00edvocamente, partes de su cuerpo recubiertas por filamentos. No es casual que a la especie se la denomin\u00f3 <em>Sordes pilosus<\/em>, algo as\u00ed como demonio peludo, seg\u00fan una traducci\u00f3n libre de ese nombre en lat\u00edn.<\/p>\n<p>Si se demuestra que las picnofibras de los pterosaurios pueden ser consideradas plumas, e incluso coloridas, es posible que esas estructuras sobre la piel se hayan originado mucho antes de lo que hasta ahora se aceptaba. Podr\u00edan haber sido una caracter\u00edstica de un grupo de animales denominado Avemetatarsalia, un linaje de vertebrados que incluye tanto al grupo de los dinosaurios (y las aves) como al de los pterosaurios.<\/p>\n<p>\u201cEn ese caso, el escenario m\u00e1s simple y austero para el origen de las plumas consistir\u00eda en la aparici\u00f3n de estructuras equivalentes a ellas, como las picnofibras, una sola vez en el proceso evolutivo\u201d, comenta el paleont\u00f3logo Max Langer, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), campus de Ribeir\u00e3o Preto. \u201cLas plumas habr\u00edan surgido en los primeros Avemetatarsalia, tal vez hace unos 250 millones de a\u00f1os, los cuales habr\u00edan transmitido esta caracter\u00edstica a los linajes que posteriormente dieron origen a los dinosaurios y a los pterosaurios\u201d. Podr\u00eda ser que las plumas hayan aparecido m\u00e1s de una vez en la historia evolutiva, de manera independiente y en per\u00edodos distintos, en los dinosaurios y en los pterosaurios. Pero los paleont\u00f3logos se muestran m\u00e1s proclives a aceptar hip\u00f3tesis econ\u00f3micas, tal como se presume que funciona la l\u00f3gica de la naturaleza.<a name=\"la-negociacion-que-posibilito\"><\/a><\/p>\n<div class=\"box\"><strong>La negociaci\u00f3n que posibilit\u00f3 la recuperaci\u00f3n del f\u00f3sil<br \/>\n<\/strong><em>El material de Araripe fue devuelto en febrero de este a\u00f1o y ahora se encuentra en un museo de R\u00edo de Janeiro<\/em><\/p>\n<p><div id=\"attachment_445654\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-445654 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/SITE_Ptero-box-1.png\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"1168\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/SITE_Ptero-box-1.png 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/SITE_Ptero-box-1-250x256.png 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/SITE_Ptero-box-1-700x717.png 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/SITE_Ptero-box-1-120x123.png 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Hebert Bruno Nascimento Campos<\/span>El f\u00f3sil de Araripe que se encontraba en B\u00e9lgica y fue repatriado a Brasil en febrero<span class=\"media-credits\">Hebert Bruno Nascimento Campos<\/span><\/p><\/div><\/p>\n<p>El domingo 6 de febrero de este a\u00f1o, arrib\u00f3 al aeropuerto Gale\u00e3o, en R\u00edo de Janeiro, una valija diplom\u00e1tica proveniente de Bruselas, la capital de B\u00e9lgica, que conten\u00eda cinco trozos de loza rocosa, cuatro m\u00e1s grandes y uno m\u00e1s peque\u00f1o, que forman un cuadrado de unos 60 cent\u00edmetros de lado con un peso total de alrededor de 20 kilogramos. La pieza tra\u00eda impresa la cresta y parte del cr\u00e1neo de un f\u00f3sil bien conservado de pterosaurio de la especie <em>Tupandactylus imperator<\/em>, que vivi\u00f3 hace 115 millones de a\u00f1os en la regi\u00f3n que actualmente se denomina Chapada do Araripe, en el l\u00edmite entre los estados de Cear\u00e1, Pernambuco y Piau\u00ed.<\/p>\n<p>El material hab\u00eda sido sacado ilegalmente de Brasil, tal como suele ocurrir con otros f\u00f3siles de esa regi\u00f3n, en alg\u00fan momento desconocido, y fue a parar a manos de un coleccionista particular de Europa. Merced a un acuerdo firmado el 11 de octubre del a\u00f1o pasado entre la embajada de Brasil en Bruselas y el Real Instituto Belga de Ciencias Naturales, en donde se conservaba el f\u00f3sil para que lo estudiaran los cient\u00edficos de la instituci\u00f3n, pudo concretarse la repatriaci\u00f3n de la pieza en t\u00e9rminos amistosos, sin necesidad de intervenci\u00f3n judicial. El f\u00f3sil ahora se encuentra en el Museo de Ciencias de la Tierra (MCTer), del Servicio Geol\u00f3gico de Brasil \u2013 CPRM, en R\u00edo de Janeiro. \u201cSe encuentra expuesto en el museo en una muestra\u00a0 de f\u00f3siles y r\u00e9plicas de pterosaurios brasile\u00f1os hasta el 7 de mayo\u201d, informa Rafael Costa da Silva, curador del sector de paleontolog\u00eda del MCTer.<\/p>\n<p>Cuando se encontraba en el Museo de Historia Natural de Karlsruhe, en Alemania, estudiando f\u00f3siles de pterosaurios, el bi\u00f3logo Hebert Bruno Nascimento Campos vio en 2016 una presentaci\u00f3n en video sobre un ejemplar de pterosaurio de Araripe realizada por la paleont\u00f3loga Aude Cincotta, quien entonces estaba realizando un doctorado en el Real Instituto Belga de Ciencias Naturales. \u201cMe interes\u00e9 por el material y solicit\u00e9 permiso para verlo\u201d, relata Nascimento Campos. Viaj\u00f3 a Bruselas y examin\u00f3 r\u00e1pidamente el esp\u00e9cimen. Posteriormente se enter\u00f3 que el f\u00f3sil, a pesar de hallarse en el instituto, pertenec\u00eda a un coleccionista privado.<\/p>\n<p>En 2017, junto a Cincotta, el paleont\u00f3logo alem\u00e1n Eberhard Frey, curador del museo de Karlsruhe, y otros dos coautores, presentaron un breve informe sobre el f\u00f3sil en un congreso de paleontolog\u00eda. M\u00e1s tarde, Nascimento Campos se contact\u00f3 con el paleont\u00f3logo brasile\u00f1o Edio-Ernst Kischlat, de la unidad de Porto Alegre del Servicio Geol\u00f3gico de Brasil \u2013 CPRM, quien inici\u00f3 un proceso informal de negociaci\u00f3n con la direcci\u00f3n del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales para la devoluci\u00f3n del f\u00f3sil a Brasil. Finalmente, las tratativas oficiales con el instituto corrieron por cuenta del Ministerio de Relaciones Exteriores y, tal como da cuenta el arribo del f\u00f3sil en el mes de febrero, el acuerdo lleg\u00f3 a buen t\u00e9rmino. Antes de que se publicara el art\u00edculo en <em>Nature<\/em> sobre las supuestas plumas de colores del <em>Tupandactylus<\/em>, el material ya se encontraba en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>El desenlace result\u00f3 muy diferente a lo que ocurri\u00f3 con otro f\u00f3sil de Araripe que sali\u00f3 del pa\u00eds en forma irregular. En diciembre de 2020, el paleont\u00f3logo brit\u00e1nico David Martill, de la Universidad de Portsmouth, en el Reino Unido, y otros colegas, publicaron un art\u00edculo en la revista <em>Cretaceous Research<\/em> con la descripci\u00f3n de un ejemplar raro de dinosaurio, denominado informalmente <em>Ubirajara jubatus<\/em>, que vivi\u00f3 hace 120 millones de a\u00f1os (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/tras-el-rastro-de-los-fosiles-contrabandeados\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>l\u00e9ase en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 301<\/em><\/a>). El estudio, que no explicaba de manera convincente el origen del material, fue muy criticado por los paleont\u00f3logos brasile\u00f1os y en las redes sociales. A ra\u00edz de ello, la revista resolvi\u00f3 retractar el art\u00edculo, anulando su publicaci\u00f3n. El f\u00f3sil del dinosaurio en cuesti\u00f3n se encuentra en el museo de Karlsruhe. A prop\u00f3sito, su curador, Eberhard Frey, era junto a Martill uno de los coautores del art\u00edculo retractado.<\/div>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/strong>CINCOTTA, A.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41586-022-04622-3\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Pterosaur melanosomes support signalling functions for early feathers<\/a>.\u00a0<strong>Nature<\/strong>. On-line 20 abr. 2022.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Investigadores europeos y brasile\u00f1os publicaron un art\u00edculo en el que as\u00ed lo postulan en la revista <em>Nature<\/em>","protected":false},"author":13,"featured_media":445646,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[324],"coauthors":[101],"class_list":["post-445641","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-paleontologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/445641","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=445641"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/445641\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":445964,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/445641\/revisions\/445964"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/445646"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=445641"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=445641"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=445641"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=445641"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}