{"id":450831,"date":"2022-09-09T15:33:54","date_gmt":"2022-09-09T18:33:54","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=450831"},"modified":"2022-09-09T15:33:54","modified_gmt":"2022-09-09T18:33:54","slug":"ninos-con-sindrome-congenito-de-zika-manifiestan-atraso-en-el-desarrollo-motor-cognitivo-y-del-lenguaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/ninos-con-sindrome-congenito-de-zika-manifiestan-atraso-en-el-desarrollo-motor-cognitivo-y-del-lenguaje\/","title":{"rendered":"Ni\u00f1os con s\u00edndrome cong\u00e9nito de zika manifiestan atraso en el desarrollo motor, cognitivo y del lenguaje"},"content":{"rendered":"<p>En 2015, cuando qued\u00f3 embarazada de su segundo hijo, Inabela Souza da Silva Tavares ni siquiera pens\u00f3 en pedir que su beb\u00e9 naciera sano. Solamente deseaba que fuera una ni\u00f1a. \u201cMi sue\u00f1o era tener otra hija\u201d, relat\u00f3 a mediados de mayo en una charla por videoconferencia desde su hogar en Recife, la capital del estado brasile\u00f1o de Pernambuco. Graziela nacer\u00eda a finales de aquel a\u00f1o en forma prematura, alrededor de un mes antes de lo previsto. Una infecci\u00f3n contra\u00edda durante el embarazo afect\u00f3 la salud de la beb\u00e9, influyendo de manera dr\u00e1stica en la vida de su hija y de toda la familia. Una ma\u00f1ana, cuando transitaba el quinto mes de embarazo, Inabela se despert\u00f3 con cefalea y dolores en todo el cuerpo y fue internada. En el hospital, el diagn\u00f3stico inicial de los m\u00e9dicos fue que estaba infectada con el virus del dengue que, de tanto en tanto, causa epidemias en el pa\u00eds desde la d\u00e9cada de 1980. Sin embargo, lo m\u00e1s probable es que no fuera dengue, o no solo dengue. En aquel momento, ya circulaba silenciosamente en Brasil el virus del Zika, un pat\u00f3geno originario de \u00c1frica \u2013hasta entonces considerado inofensivo\u2013 que jam\u00e1s hab\u00eda sido detectado en Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>Las ecograf\u00edas realizadas a partir del sexto mes de gestaci\u00f3n trajeron novedades preocupantes. En primer lugar, indicaban que Grazi, como la llamaba su madre, ten\u00eda una acumulaci\u00f3n de l\u00edquido en las cavidades del cerebro y entre las membranas que lo protegen. M\u00e1s adelante, tambi\u00e9n revelaron que su cr\u00e1neo ten\u00eda un tama\u00f1o bastante menor que el esperable para su edad gestacional. Padec\u00eda microcefalia cong\u00e9nita, un problema que no tiene cura y que hasta la fecha no ha sido relacionado con el dengue. Estudios posteriores confirmar\u00edan que, a\u00fan en el \u00fatero, Grazi hab\u00eda estado expuesta al virus recientemente ingresado en el pa\u00eds. Por esa raz\u00f3n, naci\u00f3 con lo que luego se conocer\u00eda como s\u00edndrome cong\u00e9nito por el virus del Zika (SCZ). Esta enfermedad es el resultado de una amplia gama de lesiones en el sistema nervioso central y puede comprometer el desarrollo y la independencia en diversos grados. Pese a sus importantes limitaciones \u2013Grazi no camina, no habla y se alimenta por sonda\u2013 asisti\u00f3 al jard\u00edn de infantes, donde pudieron atenderla gracias a las adaptaciones sugeridas por la madre, y ahora cursa el primer a\u00f1o de la ense\u00f1anza fundamental.<\/p>\n<p>Grazi no fue la \u00fanica que sufri\u00f3 los efectos nefastos del virus. Desde 2015, en Brasil se han confirmado oficialmente otros 1.833 casos de beb\u00e9s con SCZ, siendo as\u00ed uno de los pa\u00edses m\u00e1s afectados por el zika en todo el mundo: tan solo en 2016, el peor a\u00f1o de la epidemia, hubo m\u00e1s de 250.000 casos sospechosos de infecci\u00f3n por el virus. A partir de la identificaci\u00f3n de los primeros episodios en territorio nacional, fueron notificados al Ministerio de Salud 20.444 casos sospechosos de SCZ. De ellos, 3.017 siguen siendo objeto de investigaci\u00f3n, seg\u00fan el <em>Boletim Epidemiol\u00f3gico<\/em> del ministerio en su edici\u00f3n de febrero de este a\u00f1o, la \u00faltima que ha abordado este tema. Entre los ni\u00f1os que padecen el s\u00edndrome, alrededor del 90 % naci\u00f3 en 2015 y 2016, en el pico de la epidemia, que se apacigu\u00f3 en los a\u00f1os siguientes. En su mayor\u00eda nacieron en los estados del nordeste del pa\u00eds. Los m\u00e1s grande est\u00e1n cumpliendo 7 a\u00f1os y, a medida que crecen, empiezan a ser evidentes algunos problemas de desarrollo que han quedado plasmados en estudios llevados a cabo por varios grupos de investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un art\u00edculo publicado en marzo de este a\u00f1o en la revista <em>Frontiers in Genetics<\/em> incluye una s\u00edntesis actualizada de la evoluci\u00f3n de la salud de estos ni\u00f1os durante sus primeros a\u00f1os de vida. Bajo la direcci\u00f3n de la m\u00e9dica y genetista Lavinia Sch\u00fcler-Faccini, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), unos 30 investigadores de seis estados brasile\u00f1os analizaron la informaci\u00f3n registrada en algo m\u00e1s de 160 art\u00edculos cient\u00edficos publicados hasta mediados de 2021 sobre las manifestaciones cl\u00ednicas y los problemas de desarrollo m\u00e1s frecuentes que presentan los ni\u00f1os con el s\u00edndrome, adem\u00e1s de los posibles mecanismos de acci\u00f3n del virus. \u201cEl SCZ abarca una amplia gama de discapacidades sensoriales y motoras con m\u00faltiples efectos sociales y en la salud\u201d, dicen los autores.<\/p>\n<p>El s\u00edndrome se caracteriza por la aparici\u00f3n simult\u00e1nea de algunas de estas seis particularidades asociadas a la acci\u00f3n del virus: tama\u00f1o de la cabeza inferior al esperable para la edad (microcefalia); calcificaciones en el sistema nervioso central; disminuci\u00f3n del volumen cerebral; agrandamiento de las cavidades cerebrales (ventr\u00edculos) que contienen l\u00edquido cefalorraqu\u00eddeo; lesiones oculares o en las estructuras cerebrales vinculadas con la visi\u00f3n, y artrogriposis, una forma grave de malformaci\u00f3n de las articulaciones.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/050-057_zika_316-0-desktop-true.png\" data-tablet_size=\"1188x479\" alt=\"Marcados pela epidemia\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/050-057_zika_316-0-desktop-true.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/050-057_zika_316-0-desktop-true.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/050-057_zika_316-0-mobile.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Rodrigo Cunha<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>Un porcentaje bastante alto (de un 70 % a un 88 %) de los ni\u00f1os con SCZ nace con microcefalia, generalmente m\u00e1s grave que la causada por la infecci\u00f3n durante el embarazo por otros cinco pat\u00f3genos, que conforman un acr\u00f3nimo conocido por los pediatras y neur\u00f3logos como SToRCH: la bacteria de la s\u00edfilis, el protozoario de la toxoplasmosis, el virus de la rub\u00e9ola, el citomegalovirus y el virus del herpes. Adem\u00e1s de la reducci\u00f3n de la circunferencia de la cabeza, los beb\u00e9s con SCZ suelen exhibir una disminuci\u00f3n del volumen de la parte superior del cr\u00e1neo, que hace que el rostro parezca desproporcionadamente grande, y un exceso de pliegues en el cuero cabelludo. Este cuadro gener\u00f3 las im\u00e1genes impactantes que llamaron la atenci\u00f3n cuando comenzaron a difundirse en los medios de comunicaci\u00f3n durante la epidemia.<\/p>\n<p>Todos estos da\u00f1os se deben a la predilecci\u00f3n del virus por infectar y reproducirse en las c\u00e9lulas del sistema nervioso. A mediados de 2016, los equipos coordinados por los neurocient\u00edficos Jean Pierre Peron y Patr\u00edcia Beltr\u00e3o Braga, en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), y Stevens Rehen y Patricia Garcez, en la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ) y en el Instituto D\u2019Or de Pesquisa e Ensino (Idor), comprobaron que el virus invade y da\u00f1a preferentemente los progenitores neurales: las c\u00e9lulas madre precursoras de los diversos tipos de c\u00e9lulas cerebrales, abundantes en el inicio del desarrollo fetal. Con la infecci\u00f3n de los progenitores neurales, el virus del Zika asume el mando celular e inicia la producci\u00f3n de nuevas copias. Este proceso induce la muerte de los progenitores de dos maneras: por apoptosis (muerte programada), en la cual la c\u00e9lula se marchita ante las se\u00f1ales que indican que no podr\u00e1 recuperar su funcionamiento normal; y por autofagia, cuando las bolsas que contienen \u00e1cidos y enzimas se rompen y digieren el contenido celular (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/zikabr\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 244<\/em><\/a>).<\/p>\n<p>En la infecci\u00f3n por el virus del Zika, la apoptosis viene precedida de des\u00f3rdenes que tambi\u00e9n les impiden a los progenitores neuronales multiplicarse y originar neuronas, las c\u00e9lulas responsables del procesado y almacenamiento de informaci\u00f3n, lo que hace que el cerebro quede m\u00e1s peque\u00f1o y con menor cantidad de sus pliegues caracter\u00edsticos. Pero recientemente, el grupo de Rehen y el neurocient\u00edfico Andr\u00e9 Quincozes Santos, de la UFRGS, constataron que la infecci\u00f3n provocada por el virus del Zika tambi\u00e9n desencadena una inflamaci\u00f3n t\u00f3xica para otras c\u00e9lulas del cerebro.<\/p>\n<p>Las alteraciones caracter\u00edsticas del s\u00edndrome elevan bastante \u2013hasta 14 veces\u2013 el riesgo de muerte, seg\u00fan revela un art\u00edculo publicado en febrero de este a\u00f1o en la revista m\u00e9dica <em>New England Journal of Medicine<\/em>. Los estudios previos apuntaban que alrededor de un 10 % de los ni\u00f1os con SCZ fallec\u00edan en sus primeros a\u00f1os de vida. Sin embargo, no se sab\u00eda cu\u00e1nto mayor era el riesgo en los ni\u00f1os con SCZ en comparaci\u00f3n con los que no ten\u00edan este problema. Tampoco se conoc\u00eda cu\u00e1l era la influencia de factores importantes para la supervivencia infantil, como la duraci\u00f3n del embarazo y el peso al nacer, sobre las probabilidades de muerte. La epidemi\u00f3loga Enny Paix\u00e3o Cruz, docente de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, en el Reino Unido, e investigadora de la Fiocruz en Bah\u00eda, colabor\u00f3 para poder esclarecer estos temas al analizar las defunciones registradas entre los 11.481.215 beb\u00e9s nacidos en Brasil entre el 1\u00ba de enero de 2015 y el 31 de diciembre de 2018.<\/p>\n<p>En el transcurso de esos tres a\u00f1os, el pa\u00eds registr\u00f3 el nacimiento de 3.308 ni\u00f1os con SCZ y 11.477.907 sin ese trastorno; el n\u00famero de casos del s\u00edndrome evaluados y confirmados por el ministerio es menor. En el mismo per\u00edodo, fallecieron 398 (el 12 %) del primer grupo y 120.609 (el 1 %) del segundo. Hasta el tercer a\u00f1o de vida, la tasa de mortalidad de los ni\u00f1os con SCZ fue de 52,6 muertes por cada grupo de mil ni\u00f1os por a\u00f1o y 5,6 muertos por cada grupo de mil ni\u00f1os al a\u00f1o entre los que no padec\u00edan el s\u00edndrome. La diferencia fue a\u00fan mayor (14,3 veces) entre los beb\u00e9s que nacieron despu\u00e9s de 37 semanas de gestaci\u00f3n o con un peso superior a 2,5 kilogramos (12,9 veces). \u201cEl riesgo se mantuvo alto durante los tres primeros a\u00f1os de vida, que fue el per\u00edodo evaluado\u201d, dice Paix\u00e3o Cruz.<\/p>\n<blockquote><p>Los da\u00f1os en su mayor parte obedecen a la predilecci\u00f3n del virus por infectar y reproducirse en las c\u00e9lulas del sistema nervioso<\/p><\/blockquote>\n<p>En el primer a\u00f1o de vida, la causa principal de muerte entre los beb\u00e9s con SCZ fueron las malformaciones cong\u00e9nitas, especialmente la microcefalia. A partir del segundo a\u00f1o, aumenta la frecuencia de las muertes por enfermedades del sistema nervioso central (par\u00e1lisis) y del sistema circulatorio (arritmias e insuficiencia card\u00edaca). \u201cAhora estamos evaluando las causas minuciosamente. Conocerlas puede permitirnos mejorar el manejo cl\u00ednico de estos ni\u00f1os\u201d, relata la investigadora.<\/p>\n<p>De un 80 % al 100 % de los beb\u00e9s con SCZ que llegan a cumplir el primer a\u00f1o de vida presenta formas graves de par\u00e1lisis cerebral, indican los estudios incluidos en el art\u00edculo de revisi\u00f3n de <em>Frontiers in Genetics<\/em>. Esta condici\u00f3n, resultado de lesiones en el cerebro y en otros \u00f3rganos del sistema nervioso central, provoca rigidez muscular, y dificulta el control de la postura corporal y la coordinaci\u00f3n de los movimientos. Tambi\u00e9n puede afectar el habla y la degluci\u00f3n. Estos ni\u00f1os rara vez son capaces de movilizarse por su cuenta. Casi siempre necesitan ser transportados en sillas de ruedas y, en los casos menos severos, logran desplazarse con la ayuda de andadores especiales.<\/p>\n<p>Al menos seis de cada diez de ellos desarrollan epilepsia, generalmente dif\u00edcil de controlar, requiriendo el uso de dos, tres o m\u00e1s f\u00e1rmacos para dominar las crisis convulsivas. Un porcentaje similar presenta rigidez muscular y movimientos exacerbados, adem\u00e1s de conservar lo que se denominan reflejos primitivos, un conjunto de movimientos involuntarios \u2013por ejemplo, los de succionar, cerrar los dedos alrededor de un objeto apoyado en la mano o girar la cabeza como respuesta al contacto en el rostro\u2013 que, por lo general, desaparecen despu\u00e9s de los seis meses de edad. Muchos no muestran ning\u00fan progreso en las evaluaciones realizadas durante el segundo o el tercer a\u00f1o de vida.<\/p>\n<p>En un estudio coordinado por el epidemi\u00f3logo Ant\u00f4nio Augusto Moura da Silva, de la Universidad Federal de Maranh\u00e3o (UFMA), la fisioterapeuta Eliana Morioka Takahasi analiz\u00f3 la motricidad gruesa de 100 ni\u00f1os y ni\u00f1as con SCZ atendidos en el Centro de Referencia en Neurodesarrollo, Asistencia y Rehabilitaci\u00f3n Infantil (Ninar), en S\u00e3o Lu\u00eds, la capital del estado de Maranh\u00e3o. Para ello, aplic\u00f3 una bater\u00eda de pruebas que eval\u00faan la capacidad de sentarse, rodar, ponerse de pie, gatear, caminar, correr y saltar. Se trata de actividades que implican la movilizaci\u00f3n de grandes grupos musculares y que la mayor\u00eda de los ni\u00f1os sin SCZ ni par\u00e1lisis cerebral suelen dominar hacia el segundo a\u00f1o de vida.<\/p>\n<p>Al momento de la primera evaluaci\u00f3n, las edades de los ni\u00f1os oscilaban entre un a\u00f1o y ocho meses y dos a\u00f1os y medio, y el 90\u00a0% presentaba el grado m\u00e1s severo de limitaci\u00f3n. Hab\u00eda que llevarlos en brazos o transportarlos en silla de ruedas y mostraban dificultades para mantenerse erguidos o con la cabeza firme, seg\u00fan los resultados publicados en octubre de 2020 en la revista <em>Neuropediatrics<\/em>. Cuarenta y seis de ellos fueron sometidos a una segunda evaluaci\u00f3n entre seis y ocho meses despu\u00e9s, cuando ya casi ten\u00edan tres a\u00f1os. Ninguno mostr\u00f3 mejoras en su cuadro. Para los investigadores, la mayor\u00eda se hallaban cerca de alcanzar su l\u00edmite de desarrollo motor, muy inferior al de los ni\u00f1os sin el s\u00edndrome.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/050-057_zika_316-1-desktop.png\" data-tablet_size=\"698x479\" alt=\"UM EFEITO DESOLADOR DA S\u00cdNDROME\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/050-057_zika_316-1-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/050-057_zika_316-1-desktop.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/050-057_zika_316-1-mobile.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Rodrigo Cunha<\/span>\n<p>El estado de Pernambuco, el primero donde se observ\u00f3 un aumento en los casos de microcefalia en 2015, fue uno de los m\u00e1s afectados por las dos olas de la epidemia. All\u00ed se confirmaron 332 casos de SCZ en 2015 y 64 en 2016, seg\u00fan un estudio publicado en 2018 en la revista <em>Epidemiologia e Servi\u00e7os de Sa\u00fade<\/em> por el epidemi\u00f3logo Giovanny Ara\u00fajo de Fran\u00e7a, de la Secretar\u00eda de Vigilancia de la Salud del ministerio. En Recife, los equipos de fonoaudiolog\u00eda, terapia ocupacional y psicolog\u00eda del Instituto de Medicina Integral Professor Fernando Figueira (Imip), una entidad filantr\u00f3pica del \u00e1rea de la salud, realizaron un seguimiento de unos 40 ni\u00f1os con SCZ nacidos en aquel per\u00edodo hasta el comienzo de la pandemia de covid-19. Presentaban cuadros de diversa gravedad, pero, de todos modos, lograron mejoras limitadas.<\/p>\n<p>\u201cLos dos primeros a\u00f1os son una ventana de oportunidad para el desarrollo motor. Son el lapso en que la respuesta es m\u00e1s r\u00e1pida. Despu\u00e9s, los ni\u00f1os alcanzan un l\u00edmite\u201d, comenta la fisioterapeuta Marcela de Oliveira Lima, coordinadora de rehabilitaci\u00f3n del Imip. Cuando crecen con dificultades motrices, pueden presentar limitaciones para jugar y explorar el ambiente y tener un retraso intelectual. \u201cHay que asistir a las madres permanentemente para que aprendan a lidiar con los ni\u00f1os en el hogar y los estimulen de la manera m\u00e1s adecuada\u201d, explica. Por esta raz\u00f3n, el grupo del Imip elabor\u00f3 una guia con recomendaciones que se distribuye a los padres de los ni\u00f1os con SCZ.<\/p>\n<p>En Para\u00edba, otro estado con una cifra importante de ni\u00f1os con SCZ, el grupo de la enfermera Altamira Reichert, de la Universidad Federal de Para\u00edba (UFPB), organiz\u00f3 talleres y gu\u00edas de primeros auxilios para ense\u00f1arles a las madres de los ni\u00f1os atendidos en la instituci\u00f3n a lidiar con dos problemas frecuentes en el s\u00edndrome: las convulsiones y los atragantamientos. Luego de brindarles esa capacitaci\u00f3n, diez de las madres fueron evaluadas en un estudio cualitativo, para identificar el impacto en su vida y en la de los ni\u00f1os. Los resultados, presentados en 2021 en la revista <em>Applied Nursing Research<\/em>, indican que el entrenamiento les proporcion\u00f3 a las madres autonom\u00eda y seguridad para actuar en situaciones de asfixia o crisis convulsivas y resolver el problema. Antes, ellas adoptaban medidas ineficaces o perjudiciales. \u201cHemos notado que, incluso cuando no poseen un buen nivel educativo, si han sido bien orientadas, las madres pueden cuidar a los ni\u00f1os en forma adecuada en esas situaciones\u201d, relata Reichert.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del retraso acentuado de su desarrollo motor, los ni\u00f1os con el s\u00edndrome tienen problemas cognitivos y de lenguaje. En Bah\u00eda, otro de los estados con un alto n\u00famero de casos de infecci\u00f3n con el virus del Zika durante la epidemia, la pediatra Alessandra Carvalho, de la Rede Sarah de Hospitais de Rehabilita\u00e7\u00e3o, en Salvador, examin\u00f3 a 82 ni\u00f1os que rondaban el a\u00f1o de edad con par\u00e1lisis cerebral asociada a SCZ llevando a cabo una serie de pruebas. De acuerdo con los resultados publicados en 2019 en la revista <em>Brain &amp; Development<\/em>, todos ellos registraron un rendimiento extremadamente bajo en las tres \u00e1reas (cognici\u00f3n, lenguaje y motricidad).<\/p>\n<p>En un estudio m\u00e1s reciente, los psic\u00f3logos Anne Wheeler y Donald Bailey Jr., ambos del Instituto de Investigaci\u00f3n Research Triangle International, de Estados Unidos, utilizaron los mismos test para comprobar el desempe\u00f1o de 121 ni\u00f1os y ni\u00f1as con SCZ algo mayores, con edades promediando los dos a\u00f1os y medio. Esos ni\u00f1os eran atendidos en la fundaci\u00f3n Altino Ventura, una organizaci\u00f3n ben\u00e9fica de Recife que desde 2015 ha atendido a 344 ni\u00f1os con el s\u00edndrome. Actualmente, 148 de ellos \u2013entre los cuales se encuentra Grazi\u2013 contin\u00faan recibiendo atenci\u00f3n m\u00e9dica y tratamientos de fonoaudiolog\u00eda, fisioterapia, terapia ocupacional y psicolog\u00eda.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/050-057_zika_316-2-desktop-true.png.png\" data-tablet_size=\"1188x555\" alt=\"A EVOLU\u00c7\u00c3O DOS CASOS DE ZIKA NAS AM\u00c9RICAS \">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/050-057_zika_316-2-desktop-true.png.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/050-057_zika_316-2-desktop-true.png.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/050-057_zika_316-2-mobile.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Rodrigo Cunha<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>Una vez m\u00e1s, se demostr\u00f3 que el desempe\u00f1o de los infantes estaba bastante comprometido. A los dos a\u00f1os y medio, en su mayor\u00eda mostraban habilidades comparables a las de los beb\u00e9s de dos o tres meses de vida, informaron los investigadores en un art\u00edculo publicado en mayo de 2020 en la revista <em>JAMA Network Open<\/em>.<\/p>\n<p>En el aspecto cognitivo, tres de cada cuatro reaccionaban a los sonidos y reconoc\u00edan a su cuidador (casi siempre sus madres), pero solo un 20 % se mostraron capaces de reconocer y explorar objetos y un porcentaje a\u00fan menor (el 10 %) mostr\u00f3 habilidades para resolver un problema (encontrar algo que se hab\u00eda ca\u00eddo). Aproximadamente la mitad pod\u00edan seguir un objeto con la vista o moviendo la cabeza e incluso asirlo si se lo colocaba en sus manos. Sin embargo, solamente un 8 % eran capaces de agarrar los objetos por su cuenta. En gran proporci\u00f3n (el 61 %) manten\u00edan el control del cuello y de la cabeza cuando se los llevaba en brazos, pero solamente dos ni\u00f1os caminaban por s\u00ed solos, y otros dos gateaban.<\/p>\n<p>Obtuvieron un mejor desempe\u00f1o cuando se evalu\u00f3 su lenguaje receptivo, prueba en la que su rendimiento se equiparaba al de los ni\u00f1os de algo m\u00e1s de un a\u00f1o y medio. Casi todos reaccionaban a los sonidos del ambiente y una tercera parte demostraron que pod\u00edan identificar su nombre, pero solamente uno reconoc\u00eda los objetos a partir de las palabras que los denominaban. Dos de los ni\u00f1os consiguieron expresarse empleando palabras y otros nueve balbuceaban o imitaban sonidos.<\/p>\n<p>En Bah\u00eda, el grupo coordinado por el epidemi\u00f3logo Albert Ko, de la Escuela Yale de Salud P\u00fablica, en Estados Unidos, e investigador visitante en el Instituto Gon\u00e7alo Muniz, de la Fiocruz, realiza un seguimiento a 400 ni\u00f1os que estuvieron expuestos al virus del Zika durante el embarazo, 42 de los cuales desarrollaron SCZ. En un an\u00e1lisis reciente de los que presentaban un cuadro grave, publicado en la revista <em>PLOS ONE<\/em> en 2021, \u00e9l y sus colaboradores constataron que casi todos presentaban un retraso importante en su desarrollo cognitivo, motor y del lenguaje. No obstante, los patrones de desarrollo evidenciados fueron bastante heterog\u00e9neos. \u201cLa comprensi\u00f3n de estos resultados sigue erigi\u00e9ndose como un reto\u201d, dijo Ko.<\/p>\n<p>El cuidado de los ni\u00f1os con S\u00edndrome Cong\u00e9nito por el virus del Zika es una tarea compleja. Necesitan atenci\u00f3n m\u00e9dica frecuente, adem\u00e1s de sesiones de fisioterapia, fonoaudiolog\u00eda, terapia ocupacional y estimulaci\u00f3n extra en el hogar para tratar de compensar el retraso en su desarrollo. Se trata de una rutina dura para la familia, especialmente para las madres, que casi siempre son quienes asumen el rol de cuidarlos permanentemente. \u201cLa madre empieza a vivir las 24 horas del d\u00eda para el ni\u00f1o, y esto puede generar desgaste con su c\u00f3nyuge y afectar la relaci\u00f3n con el resto de los hijos\u201d, dice la oftalm\u00f3loga pedi\u00e1trica Liana Ventura, coautora del estudio publicado en <em>JAMA Network Open <\/em>y presidenta del directorio de la fundaci\u00f3n Altino Ventura.<\/p>\n<blockquote><p>A los dos a\u00f1os y medio, muchos de los ni\u00f1os con s\u00edndrome cong\u00e9nito por el virus del zika muestran habilidades comparables a las de los bebes de unos pocos meses<\/p><\/blockquote>\n<p>Junto con la tambi\u00e9n oftalm\u00f3loga Camila Ventura, coordinadora de investigaci\u00f3n cient\u00edfica de la fundaci\u00f3n, Ventura y sus colaboradores llevan publicados 70 art\u00edculos cient\u00edficos en donde describen los da\u00f1os que el zika causa a los ojos y a las estructuras cerebrales responsables de la vista. La mayor\u00eda de los ni\u00f1os con SCZ exhiben d\u00e9ficit visual moderado o grave debido a lesiones en el cerebro. La mitad de los que padecen microcefalia tambi\u00e9n tienen lesiones en los ojos.<\/p>\n<p>En un trabajo conjunto con el grupo de la oftalm\u00f3loga Andrea Zin, del Instituto Fernandes Figueira (IFF), el centro de referencia en salud maternoinfantil de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Fiocruz) de R\u00edo de Janeiro, el equipo coordinado por la psic\u00f3loga Dora Fix Ventura, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), identific\u00f3 una proporci\u00f3n a\u00fan mayor de alteraciones oculares. De los 44 ni\u00f1os atendidos en el IFF, 29 presentaban lesiones en las estructuras internas de los ojos y 24 ten\u00edan una agudeza visual tan baja que cumpl\u00edan con los criterios establecidos para definir la ceguera legal.<\/p>\n<p>Las zonas geogr\u00e1ficas m\u00e1s afectadas por el virus y con mayor cantidad de casos de SCZ son aquellas que presentan la mayor disparidad social, los niveles de pobreza m\u00e1s altos y menores recursos sanitarios especializados, generalmente concentrados en las metr\u00f3polis. A pesar de ello, el sistema p\u00fablico de salud cubre gran parte de las necesidades de estos ni\u00f1os, aunque tambi\u00e9n una proporci\u00f3n importante queda a cargo de las instituciones filantr\u00f3picas. De cualquier manera, el cuidado de los ni\u00f1os afectados por el s\u00edndrome supone un alto impacto econ\u00f3mico para sus familias.<\/p>\n<p>La economista M\u00e1rcia Pinto, investigadora del IFF, realiz\u00f3 una encuesta con 95 cuidadores de ni\u00f1os con la forma grave del SCZ. Ocho de cada diez pertenec\u00edan a las clases econ\u00f3micas C, D y E. Para cuidar de sus hijos, el 54 % hab\u00edan tenido que dejar de trabajar (otro 27 % ya estaban desempleados antes de que se presentara el problema de salud) La mitad de ellos gastaba el 40\u00a0% de los ingresos familiares para el cuidado del ni\u00f1o con SCZ. Uno de los factores de mayor peso eran los gastos de desplazamiento: la mayor\u00eda de esos ni\u00f1os eran atendidos en tres unidades sanitarias diferentes, seg\u00fan consta en el trabajo, publicado en el mes de noviembre pasado en la revista <em>Cadernos de Sa\u00fade P\u00fablica<\/em>. A partir de 2019, la legislaci\u00f3n federal garantiza una pensi\u00f3n vitalicia por la suma de un salario m\u00ednimo mensual \u2013que actualmente es de 1.212 reales\u2013 para el ni\u00f1o con SCZ. \u201cEste beneficio no cubre sus gastos, que a menudo incluyen una alimentaci\u00f3n especial, pa\u00f1ales y medicamentos que no siempre se encuentran disponibles en el sistema p\u00fablico. Y todav\u00eda hay que ocuparse del resto de la familia\u201d, dice el economista. \u201cEsas familias necesitan un mecanismo de asistencia social y econ\u00f3mica\u201d.<\/p>\n<p>En varios de los estados brasile\u00f1os, las mujeres como Inabela se organizan en grupos de madres en las redes sociales para intercambiar experiencias acerca de c\u00f3mo cuidar a estos ni\u00f1os y exigir el acceso a los tratamientos y otros derechos para sus hijos. \u201cEstas madres no cejan en su empe\u00f1o por conseguir la atenci\u00f3n y los medicamentos que sus ni\u00f1os necesitan\u201d, relata la pediatra Maria Elisabeth Moreira, coordinadora de un equipo en el IFF que ha atendido a m\u00e1s de 500 ni\u00f1os con SCZ y actualmente monitorea a 146. \u201cSon verdaderas luchadoras\u201d.<\/p>\n<div class=\"box\"><strong>El misterio de la concentraci\u00f3n en el nordeste<br \/>\n<\/strong>La epidemia de infecciones causadas por el virus del Zika afect\u00f3 a Brasil de manera bastante heterog\u00e9nea en 2015 y 2016. La regi\u00f3n del nordeste del pa\u00eds, en donde vive menos de la tercera parte de la poblaci\u00f3n, concentr\u00f3 de un 50 % a un 84 % de los casos sospechosos de s\u00edndrome cong\u00e9nito por el virus del Zika (SCZ). Algunos estudios ensayaron seis hip\u00f3tesis factibles, pero no se ha arribado a un consenso en cuanto a cu\u00e1l ser\u00eda la m\u00e1s probable ni la aportaci\u00f3n de cada una de ellas.<\/p>\n<p>\u201cEs muy probable que el problema se deba a la interacci\u00f3n de ciertos factores gen\u00e9ticos y ambientales\u201d, estima el neurocient\u00edfico Stevens Rehen, de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ) y del Instituto D\u2019Or de Pesquisa e Ensino (Idor).<\/p>\n<p>Las alteraciones en el ADN podr\u00edan desempe\u00f1ar alg\u00fan papel para la aparici\u00f3n del s\u00edndrome. Los ni\u00f1os con SCZ exhiben variaciones gen\u00e9ticas que hacen que las c\u00e9lulas progenitoras neurales, responsables de generar los distintos tipos de c\u00e9lulas cerebrales, sean m\u00e1s susceptibles a la acci\u00f3n del virus. El grupo de la genetista Mayana Zatz, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), extrajo c\u00e9lulas de la piel de gemelos en los que uno de los hermanos presentaba el s\u00edndrome y el otro no, y las estimul\u00f3 para que se convirtieran en c\u00e9lulas madre progenitoras neurales. En los ni\u00f1os con SCZ, estas c\u00e9lulas se infectaban con mayor facilidad y ten\u00edan un menor desarrollo. Seg\u00fan el estudio, publicado en 2018 en la revista cient\u00edfica <em>Nature <\/em>Communications, esa propensi\u00f3n era determinada por un conjunto de genes.<\/p>\n<p>La deficiencia de prote\u00ednas en la dieta tambi\u00e9n pudo haber contribuido. En la UFRJ, el equipo de la neurocient\u00edfica Patricia Garcez someti\u00f3 a hembras de rat\u00f3n pre\u00f1adas a una dieta reducida en prote\u00ednas y las infect\u00f3 con el virus. Esta combinaci\u00f3n provoc\u00f3 alteraciones en la placenta y perjudic\u00f3 el desarrollo del feto, disminuyendo la formaci\u00f3n de c\u00e9lulas del sistema nervioso central. Tal como qued\u00f3 demostrado en los datos presentados en 2020 en la revista <em>Science Advances<\/em>, esas cr\u00edas ten\u00edan cerebros m\u00e1s peque\u00f1os.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en la UFRJ, Rehen y sus colaboradores demostraron que la exposici\u00f3n a la saxitoxina, una sustancia producida por cianobacterias y que se encuentra en una concentraci\u00f3n mayor en los reservorios de agua del nordeste, duplic\u00f3 la muerte de progenitoras neurales en minicerebros humanos infectados con el virus del Zika. El suministro de la toxina a las hembras de rat\u00f3n pre\u00f1adas e infectadas con el virus dio lugar al nacimiento de cr\u00edas con anomal\u00edas cerebrales. Este estudio sali\u00f3 publicado en 2020 en la revista <em>PLOS Neglected Tropical Diseases<\/em>.<\/p>\n<p>El epidemi\u00f3logo Albert Ko, de la Escuela Yale de Salud P\u00fablica y de la Fiocruz de Bah\u00eda, investiga otro efecto ambiental: la presencia en las regiones pobres del nordeste brasile\u00f1o de una mayor cantidad de mosquitos infectados con el virus, lo que aumentar\u00eda las probabilidades de transmisi\u00f3n a las mujeres embarazadas. \u00bfEl motivo de esta sospecha? En un estudio publicado en 2019 en la revista <em>Science<\/em>, su equipo comprob\u00f3 que el 73 % de los habitantes de una zona carenciada de la ciudad de Salvador (Bah\u00eda) se hab\u00edan contagiado en un lapso de tiempo muy breve. \u201cLas \u00e1reas con alta infestaci\u00f3n presentaron una mayor transmisi\u00f3n\u201d, dice.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n existe la posibilidad, controvertida en este caso, de que la infecci\u00f3n previa con el virus del dengue, frecuente en el nordeste, acent\u00fae los da\u00f1os causados por el virus del Zika. Los anticuerpos producidos contra el dengue generar\u00edan una inmunidad parcial contra el zika. En lugar proporcionar protecci\u00f3n, esta inmunidad fallida facilitar\u00eda la invasi\u00f3n de las c\u00e9lulas por el virus y tambi\u00e9n su multiplicaci\u00f3n, agravando la infecci\u00f3n, tal como pudieron observar en 2019 el grupo de Ko y el de Michel Nussenzveig, de la Universidad Rockefeller, en Estados Unidos.<\/p>\n<p>Por su parte, el vir\u00f3logo Maur\u00edcio Nogueira, de la Faculdade de Medicina de S\u00e3o Jos\u00e9 do Rio Preto (Famerp), y sus colaboradores, compararon el efecto de la infecci\u00f3n con el virus del Zika entre las mujeres embarazadas de dos ciudades: R\u00edo de Janeiro, con mayor abundancia de mosquitos y casos de SCZ, y Manaos, donde este problema fue m\u00e1s raro. El estudio publicado en 2021 en la revista <em>Viruses<\/em> revel\u00f3 que el porcentaje de casos del s\u00edndrome fue mayor entre las madres infectadas durante el primer trimestre de embarazo.<\/div>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>SCHULER-FACCINI, L. <em>et a<\/em>l. <a href=\"https:\/\/www.frontiersin.org\/articles\/10.3389\/fgene.2022.758715\/full\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Neurodevelopment in children exposed to Zika in utero: Clinical and molecular aspects<\/a>. <strong>Frontiers in Genetics<\/strong>. 8 mar. 2022.<br \/>\nTAKAHASI, E. M. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.thieme-connect.com\/products\/ejournals\/abstract\/10.1055\/s-0040-1718919\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Gross motor function in children with congenital Zika syndrome<\/a>. <strong>Neuropediatrics<\/strong>. 27 oct. 2020.<br \/>\nDIAS, T. K. C. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S089718971930686X\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">First aid intervention with mothers\/caregivers of children affected by the Zika virus in Brazil<\/a>. <strong>Applied Nursing Research<\/strong>. feb. 2021.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los da\u00f1os neurol\u00f3gicos que provoca el virus causante de esta enfermedad perjudican la capacidad de moverse, aprender y hablar","protected":false},"author":16,"featured_media":439468,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[329],"coauthors":[105],"class_list":["post-450831","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-salud-publica","position_at_home-sumario","keywords-virologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/450831","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=450831"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/450831\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":450862,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/450831\/revisions\/450862"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/439468"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=450831"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=450831"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=450831"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=450831"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}