{"id":450863,"date":"2022-09-09T15:34:34","date_gmt":"2022-09-09T18:34:34","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=450863"},"modified":"2022-09-12T13:28:44","modified_gmt":"2022-09-12T16:28:44","slug":"mapean-la-evolucion-del-cerebro-en-el-transcurso-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/mapean-la-evolucion-del-cerebro-en-el-transcurso-de-la-vida\/","title":{"rendered":"Mapean la evoluci\u00f3n del cerebro en el transcurso de la vida"},"content":{"rendered":"<p>En el marco de una colaboraci\u00f3n internacional que reuni\u00f3 a no menos de 200 investigadores, cuatro de ellos brasile\u00f1os, se ha obtenido la progresi\u00f3n hasta ahora m\u00e1s precisa y detallada de la evoluci\u00f3n del cerebro humano sano en el transcurso de la vida. El equipo encabezado por los neurocient\u00edficos Richard Bethlehem, de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, y Jakob Seidlitz, de la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos, utiliz\u00f3 123.984 im\u00e1genes de resonancia magn\u00e9tica nuclear de 101.457 individuos para elaborar gr\u00e1ficos que muestran c\u00f3mo var\u00eda de tama\u00f1o el volumen del cerebro en su conjunto \u2013y el de algunos de sus componentes\u2013 seg\u00fan el sexo y la franja etaria. Estos diagramas son el primer paso para llegar, en el futuro, a una herramienta sencilla que les permita a los m\u00e9dicos saber si el cerebro de un ni\u00f1o se est\u00e1 desarrollando correctamente y si la disminuci\u00f3n del volumen cerebral que presentan los adultos y los ancianos es compatible con su edad o es se\u00f1al de alguna enfermedad neurodegenerativa.<\/p>\n<p>Los nuevos gr\u00e1ficos, presentados el 6 de abril en un art\u00edculo publicado en la revista <em>Nature<\/em>, tienen un aspecto sencillo: una l\u00ednea de trazado curvo \u2013m\u00e1s o menos inclinado\u2013 que marca el \u00e1rea, el volumen o el grosor esperable para el cerebro completo (o para los distintos componentes cerebrales) a cada edad. Su aspecto es similar al de las curvas de crecimiento infantil, que indican el rango de peso y la estatura adecuada para cada per\u00edodo de la vida y que los pediatras utilizan para saber si el desarrollo de un ni\u00f1o se ajusta al ritmo considerado ideal.<\/p>\n<p>Los gr\u00e1ficos de la evoluci\u00f3n cerebral les permitieron a los investigadores confirmar la existencia de algunos hitos del desarrollo que antes solamente se consideraban hipot\u00e9ticos, como el momento en que los componentes principales del cerebro alcanzan su volumen m\u00e1ximo y el momento en que determinadas \u00e1reas llegan a la madurez. \u201cUna de las cosas que pudimos hacer, merced a un esfuerzo mundial muy concentrado, fue recopilar datos del desarrollo cerebral a lo largo de toda la vida\u201d, dijo Bethlehem en un comunicado a la prensa. \u201cEso nos ha permitido medir los cambios muy tempranos y r\u00e1pidos que ocurren en el cerebro y el largo y lento declive que se observa a medida que se envejece\u201d.<\/p>\n<p>El ritmo de crecimiento del cerebro durante los primeros a\u00f1os de vida es asombroso e incluso superior a lo que los expertos supon\u00edan. A mediados de la gestaci\u00f3n, el \u00f3rgano solo tiene un 10 % del volumen m\u00e1ximo que tendr\u00e1 en el adulto joven, cuando alcanza su apogeo. Sin embargo, tan solo tres a\u00f1os despu\u00e9s del nacimiento ya tiene el 80 % del mayor tama\u00f1o que tendr\u00e1 en su vida. \u201cEsta informaci\u00f3n es importante porque brinda un mayor sost\u00e9n a la idea de que los primeros mil d\u00edas de un individuo, desde su concepci\u00f3n hasta el segundo a\u00f1o posterior al nacimiento, son los que m\u00e1s influyen en su capacidad de alcanzar una integridad f\u00edsica y mental duradera\u201d, dice el neur\u00f3logo Ricardo Nitrini, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), quien no particip\u00f3 en el estudio.<a name=\"crescimento-rapido\"><\/a><\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/058-060_cerebro_316-0-desktop-true.png\" data-tablet_size=\"1188x604\" alt=\"Crescimento r\u00e1pido e declineo suave\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/058-060_cerebro_316-0-desktop-true.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/058-060_cerebro_316-0-desktop-true.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/058-060_cerebro_316-1-desktop-true.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Rodrigo Cunha<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>El cerebro en su conjunto aumenta de tama\u00f1o hasta alrededor de los 30 a\u00f1os y, posteriormente, empieza a perder volumen muy lentamente hasta los 60 a\u00f1os, cuando la tendencia a reducirse se acent\u00faa. No obstante, el ritmo de crecimiento y reducci\u00f3n no es homog\u00e9neo sino que var\u00eda entre los tres componentes principales en que los expertos suelen dividir el cerebro: la materia o sustancia gris cortical (tambi\u00e9n llamada corteza cerebral), la materia gris subcortical y la sustancia blanca. Este esquema ya era imaginado e incluso bien conocido por los especialistas, ya que las sustancias blanca y gris poseen una naturaleza y un tiempo de evoluci\u00f3n distintos. Lo que no se sab\u00eda con demasiada exactitud era cu\u00e1ndo alcanzaban su mayor volumen y grado de desarrollo cada una de ellas.<\/p>\n<p>La materia gris cortical y la materia gris subcortical est\u00e1n compuestas b\u00e1sicamente por neuronas y otras c\u00e9lulas del sistema nervioso central. Su coloraci\u00f3n rosado-gris\u00e1cea se debe a la parte de las neuronas que alberga: el cuerpo celular, una regi\u00f3n aproximadamente esf\u00e9rica que contiene tanto el n\u00facleo (donde se encuentran los genes) como la maquinaria responsable de mantener a las c\u00e9lulas en funcionamiento. En la sustancia gris tambi\u00e9n se encuentran las peque\u00f1as ramificaciones llamadas dendritas, encargadas de conectar a las neuronas con sus vecinas. En cambio, la sustancia blanca est\u00e1 compuesta por los axones, las prolongaciones m\u00e1s largas de las neuronas, que funcionan como un cable de electricidad. Estos est\u00e1n recubiertos por una capa de grasa que les da una tonalidad amarillo p\u00e1lido \u2013de ah\u00ed el nombre de materia blanca\u2013 y transmiten el pulso el\u00e9ctrico emitido por el cuerpo celular de una neurona a otra. Los haces de axones conectan las \u00e1reas cercanas o alejadas de la corteza cerebral, la capa m\u00e1s superficial del cerebro, con las estructuras profundas constituidas por la materia gris subcortical.<\/p>\n<p>La compilaci\u00f3n de las im\u00e1genes de resonancia magn\u00e9tica revel\u00f3 que el volumen de la corteza cerebral aumenta r\u00e1pidamente a partir de la segunda mitad del embarazo y alcanza su pico promediando los 6 a\u00f1os, antes de dar paso a un lento declive (<a href=\"#crescimento-rapido\"><em>v\u00e9ase el gr\u00e1fico<\/em><\/a>). \u201cEste m\u00e1ximo se produce al menos dos a\u00f1os antes de lo que suger\u00edan investigaciones anteriores, realizadas con una cantidad mucho menor de participantes\u201d, dice la neurocient\u00edfica Andrea Jackowski, de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), coautora del estudio.<\/p>\n<p>La corteza cerebral, o c\u00f3rtex, como tambi\u00e9n se la denomina, se considera que es la responsable principal de las funciones cognitivas, tales como la atenci\u00f3n, la memoria, el lenguaje y la planificaci\u00f3n, aparte de contribuir con el control de los movimientos y el reconocimiento del ambiente. Su ritmo de desarrollo tampoco es uniforme: algunas regiones alcanzan su mayor volumen antes que otras. Durante la fase de expansi\u00f3n acelerada, la corteza cerebral es m\u00e1s vulnerable a las interferencias externas, ya sean qu\u00edmicas o emocionales. \u201cEsto significa que es m\u00e1s susceptible a los efectos perjudiciales, pero tambi\u00e9n que puede ser m\u00e1s maleable a las intervenciones terap\u00e9uticas\u201d, explica el psiquiatra Pedro Pan, tambi\u00e9n de la Unifesp, otro coautor del trabajo. El estudio tambi\u00e9n cont\u00f3 con la participaci\u00f3n de los psiquiatras Andr\u00e9 Zugman, de la Unifesp, y Giovanni Salum, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS).<\/p>\n<div id=\"attachment_450872\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-450872 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/058-060_cerebro_316-1-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"761\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/058-060_cerebro_316-1-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/058-060_cerebro_316-1-1140-250x167.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/058-060_cerebro_316-1-1140-700x467.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/058-060_cerebro_316-1-1140-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar\u2009\/\u2009Revista Pesquisa FAPESP<\/span>En la investigaci\u00f3n se emplearon los estudios de resonancia magn\u00e9tica de casi 700 ni\u00f1os y adolescentes realizados en la USP y en la UFRGS<span class=\"media-credits\">Eduardo Cesar\u2009\/\u2009Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/p><\/div>\n<p>La sustancia gris subcortical es el segundo componente que crece m\u00e1s r\u00e1pidamente. Esta alcanza su volumen culminante a alrededor de los 14 a\u00f1os, poco despu\u00e9s del comienzo de la adolescencia. Est\u00e1 formada por agrupamientos de neuronas situadas en regiones m\u00e1s internas del cerebro e interviene en el control de las emociones, adem\u00e1s de desempe\u00f1ar una serie de funciones esenciales para el mantenimiento del organismo, como la regulaci\u00f3n de la temperatura, del hambre, de la motivaci\u00f3n y de los ciclos de sue\u00f1o y vigilia. Por su parte, la sustancia blanca cobra volumen algo m\u00e1s lentamente. Alcanza su pico m\u00e1ximo cerca de los 29 a\u00f1os y comienza a decaer con m\u00e1s intensidad a partir de los 50. El espacio que estos componentes dejan libre en el interior del cr\u00e1neo pasa a ser ocupado por el l\u00edquido cefalorraqu\u00eddeo, que recubre el cerebro y otras estructuras del sistema nervioso, protegi\u00e9ndolos de los impactos y de las infecciones.<\/p>\n<p>\u201cTodos estos componentes empiezan a disminuir de volumen a partir del pico m\u00e1ximo. Los gr\u00e1ficos indican, sin embargo, que esta reducci\u00f3n se hace m\u00e1s evidente a partir de los 40 a\u00f1os. En cuanto al volumen total del cerebro y de la sustancia gris subcortical, esto se acent\u00faa a partir de los 60 a\u00f1os\u201d, comenta Nitrini, de la USP.<\/p>\n<p>En el estudio, los investigadores tambi\u00e9n analizaron el ritmo de disminuci\u00f3n de volumen de los diferentes componentes del cerebro en los casos de trastornos psiqui\u00e1tricos y algunas enfermedades neurol\u00f3gicas. Con los datos disponibles hasta ahora, pudo observarse que el encogimiento es mayor en los casos de deterioro cognitivo leve, que causa una p\u00e9rdida discreta de la memoria y, como era de esperarse, en la enfermedad de Alzheimer. \u201cEn los trastornos mentales, la diferencia en el ritmo de reducci\u00f3n tambi\u00e9n existe, pero result\u00f3 ser muy peque\u00f1a en comparaci\u00f3n con la de las enfermedades neurodegenerativas\u201d, informa Pan.<\/p>\n<p>Las curvas de desarrollo del cerebro publicadas en la revista <em>Nature<\/em> se elaboraron a partir de la evaluaci\u00f3n de casi 1 petabyte de datos (1 mill\u00f3n de gigabytes). Representan el rango de vol\u00famenes esperados para el cerebro en cada a\u00f1o de vida \u2013es lo que se denomina normativa de la evoluci\u00f3n del desarrollo cerebral\u2013 que reflejan la variabilidad hallada en la poblaci\u00f3n. Con todo, estos gr\u00e1ficos a\u00fan no han permitido establecer hitos lo suficientemente claros como para que los m\u00e9dicos puedan comprobar, con base en los vol\u00famenes registrados en esos diagramas, si el cerebro de un paciente est\u00e1 siguiendo el patr\u00f3n evolutivo esperado para un \u00f3rgano sano, as\u00ed como las curvas de desarrollo infantil lo establecen para los par\u00e1metros del peso y la estatura. Hoy en d\u00eda, la evidencia de que algo puede andar mal en el cerebro a partir de los estudios de resonancia magn\u00e9tica depende de la capacidad de los neur\u00f3logos y radi\u00f3logos para interpretar la informaci\u00f3n, de ser posible, compar\u00e1ndola con las de ex\u00e1menes anteriores.<\/p>\n<p>Para que el uso individualizado sea una realidad, ser\u00e1 necesario aumentar la cantidad de informaci\u00f3n utilizada en la elaboraci\u00f3n de las curvas, incluyendo datos de una cantidad mayor de personas de diferentes etnias, niveles culturales y socioecon\u00f3micos y regiones del planeta. El estudio actual se bas\u00f3 principalmente en informaci\u00f3n procedente de poblaciones europeas y norteamericanas. De Am\u00e9rica del Sur, solamente se incluyeron datos de Chile y de unos 700 ni\u00f1os y adolescentes de S\u00e3o Paulo y Porto Alegre monitoreados desde 2009 por los investigadores del Instituto Nacional de Psiquiatr\u00eda del Desarrollo del Ni\u00f1o y del Adolescente (INPD), del cual forman parte Jackowskiu, Pan y Salum. \u201cLa creaci\u00f3n de estas curvas fue el primer paso\u201d, dice Pan. \u201cEstamos cada vez m\u00e1s cerca de poder evaluarlas en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<br \/>\n<\/strong>Instituto Nacional de Psiquiatr\u00eda del Desarrollo: un nuevo enfoque de la psiquiatr\u00eda centrado en nuestros ni\u00f1os y en su futuro (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/2248\/o-instituto-nacional-da-psiquiatria-do-desenvolvimento-uma-nova-abordagem-para-a-psiquiatria-tendo-c\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 2008\/57896-8<\/a>);<strong> Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico \u2013 INCT; <strong>Investigador responsable<\/strong> Euripedes Constantino Miguel Filho (FM-USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$6.018.389,69 (FAPESP y CNPq)<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/strong>BETHLEHEM, R. A. I.;\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41586-022-04554-y\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Brain charts for the human lifespan<\/a>.\u00a0<strong>Nature<\/strong>. 6 abr. 2022.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Una colecci\u00f3n de im\u00e1genes de resonancias magn\u00e9ticas indica que el \u00f3rgano crece r\u00e1pidamente hasta el tercer a\u00f1o tras el nacimiento y declina lentamente en la edad adulta","protected":false},"author":16,"featured_media":450868,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[319],"coauthors":[105],"class_list":["post-450863","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-neurociencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/450863","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=450863"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/450863\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":451213,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/450863\/revisions\/451213"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/450868"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=450863"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=450863"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=450863"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=450863"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}