{"id":458481,"date":"2022-11-21T10:52:39","date_gmt":"2022-11-21T13:52:39","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=458481"},"modified":"2022-11-21T10:52:39","modified_gmt":"2022-11-21T13:52:39","slug":"la-tierra-de-los-arboles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-tierra-de-los-arboles\/","title":{"rendered":"La tierra de los \u00e1rboles"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_458742\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-458742 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/066-067_arvores_316-1-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"1721\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/066-067_arvores_316-1-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/066-067_arvores_316-1-1140-250x377.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/066-067_arvores_316-1-1140-700x1057.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/066-067_arvores_316-1-1140-1017x1536.jpg 1017w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/066-067_arvores_316-1-1140-120x181.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Bruno Karklis\u2009\/\u2009Wikimedia Commons<\/span>Guapur\u00fa\u2026<span class=\"media-credits\">Bruno Karklis\u2009\/\u2009Wikimedia Commons<\/span><\/p><\/div>\n<p>Am\u00e9rica del Sur es el continente con m\u00e1s especies conocidas de \u00e1rboles: alrededor del 40 % del total mundial. Gran parte de esta riqueza en t\u00e9rminos de biodiversidad arb\u00f3rea se concentra en las zonas tropicales. En las tierras c\u00e1lidas hay m\u00e1s disponibilidad de agua y las estaciones del a\u00f1o est\u00e1n poco definidas, condiciones m\u00e1s propicias para el florecimiento de nuevas formas de vida vegetal que en los ambientes templados o fr\u00edos. Un estudio publicado en marzo en la revista cient\u00edfica <em>PNAS<\/em> indica que las selvas h\u00famedas sudamericanas, como la Amazonia y el Bosque Atl\u00e1ntico, contienen casi cuatro veces m\u00e1s especies de \u00e1rboles que sus similares africanas. Con menor intensidad, ese patr\u00f3n se repite en las formaciones vegetales cuya disponibilidad de agua es m\u00e1s limitada: otros biomas de Am\u00e9rica del Sur, como el Cerrado, la sabana tropical brasile\u00f1a, albergan el doble de especies arb\u00f3reas que las sabanas de \u00c1frica.<\/p>\n<p>Los cient\u00edficos no saben por qu\u00e9 \u00c1frica tiene menos especies de \u00e1rboles que Am\u00e9rica del Sur, cuyo territorio equivale a un 59 % de ese continente. Entre los factores que posiblemente podr\u00edan explicar este fen\u00f3meno se cuentan la gran aridez y la disminuci\u00f3n de la superficie forestal en \u00c1frica, como as\u00ed tambi\u00e9n la mayor fragmentaci\u00f3n de su cobertura vegetal debido a los ciclos de glaciaci\u00f3n a lo largo de su historia geol\u00f3gica. En Am\u00e9rica del Sur, la existencia de una mayor disponibilidad h\u00eddrica y de ambientes naturales m\u00e1s diversos podr\u00eda haber propiciado el surgimiento de una mayor cantidad de especies.<\/p>\n<p>Seg\u00fan consta en el art\u00edculo publicado en <em>PNAS<\/em>, alrededor de un 50 % de la mayor diversidad de especies arb\u00f3reas tropicales en Am\u00e9rica del Sur puede deberse al desarrollo excepcional de tan solo ocho o nueve grandes familias de \u00e1rboles. Dentro de este grupo, sobresalen cuatro familias extremadamente diversas: la de las fab\u00e1ceas \u2013las populares leguminosas\u2013, tales como los frijoles, las lentejas y las arvejas e incluso el palo brasil (<em>Paubrasilia echinata<\/em>); las laur\u00e1ceas, que incluyen al aguacate o palta, el canelo y el laurel; las mirt\u00e1ceas, con muchas especies frutales, tales como la pomarrosa, el \u00f1angapiry o pitanga, el guayabo y el guapur\u00fa, y las melastomat\u00e1ceas, que agrupan a especies que cumplen un papel destacado en las zonas de restauraci\u00f3n ambiental.<\/p>\n<p>Este conjunto limitado de grupos bot\u00e1nicos congrega muchas formas de vida vegetal en ambos continentes, pero aqu\u00ed la variedad de plantas tropicales es mucho mayor: 2.837 especies en Am\u00e9rica del Sur frente a 657 en \u00c1frica. \u201cLa mayor parte de las especies de esas cuatro familias son de biomas c\u00e1lidos y h\u00famedos, como la Amazonia y el Bosque Atl\u00e1ntico, pero algunas tambi\u00e9n pueden encontrarse en regiones m\u00e1s secas\u201d, comenta el bi\u00f3logo brasile\u00f1o Pedro Luiz Silva de Miranda, autor principal del estudio, quien actualmente realiza una pasant\u00eda posdoctoral en la Universidad de Lieja, en B\u00e9lgica. Tambi\u00e9n firmaron el art\u00edculo colegas de otras universidades de Europa y de Brasil.<\/p>\n<p>Para arribar a esa conclusi\u00f3n, los investigadores consultaron diversas bases de datos internacionales con los listados de las especies de \u00e1rboles tropicales existentes en Am\u00e9rica del Sur y en \u00c1frica. Analizaron la composici\u00f3n de las especies halladas en 1.444 \u00e1reas forestales (722 en cada continente) de biomas h\u00famedos y secos, pero siempre c\u00e1lidos. De este lado del Atl\u00e1ntico, contabilizaron 152 familias y 8.842 especies de \u00e1rboles. Del otro, 131 familias y 3.048 especies. Las familias presentes en ambos continentes son 99 y abarcan el 95 % de las especies registradas en Am\u00e9rica del Sur y el 97 % de las de \u00c1frica. Las familias que se hallaron en uno solo de los continentes representan solamente el 5 % de las especies de \u00e1rboles sudamericanos y el 3 % de las africanas.<\/p>\n<div id=\"attachment_458747\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-458747 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/066-067_arvores_316-0-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"814\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/066-067_arvores_316-0-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/066-067_arvores_316-0-1140-250x179.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/066-067_arvores_316-0-1140-700x500.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/066-067_arvores_316-0-1140-120x86.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Miguel Boyayan\u2009\/\u2009Revista Pesquisa FAPESP<\/span>\u2026e Palo brasil, dos especies t\u00edpicas de Am\u00e9rica del Sur<span class=\"media-credits\">Miguel Boyayan\u2009\/\u2009Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/p><\/div>\n<p>A grandes rasgos, la flora de cada continente se agrupa en torno a los mismos grupos de especies arb\u00f3reas. Tanto en Sudam\u00e9rica como en el continente africano, una peque\u00f1a cantidad de familias bot\u00e1nicas abarca buena parte de las especies de \u00e1rboles aut\u00f3ctonos. En Am\u00e9rica del Sur, el rol de aquellas cuatro familias megadiversas en t\u00e9rminos de especies es a\u00fan m\u00e1s preponderante. \u201cEste interesante resultado proporciona un dato importante a los investigadores de la biodiversidad: el an\u00e1lisis de los procesos evolutivos de estas familias claves puede constituir una forma eficaz de desentra\u00f1ar los mecanismos subyacentes a la formaci\u00f3n y a la conservaci\u00f3n de los patrones de diversidad de las plantas de las sabanas y las selvas tropicales\u201d, dice el ec\u00f3logo Danilo Neves, de la UFMG, quien no particip\u00f3 en el estudio.<\/p>\n<p>Es habitual que los bot\u00e1nicos piensen que ambos continentes poseen floras similares por haber sido parte de una masa continental \u00fanica y contigua en la porci\u00f3n occidental del antiguo supercontinente austral llamado Gondwana, hace entre 550 y 130 millones de a\u00f1os. Este extenso per\u00edodo de la historia geol\u00f3gica compartida habr\u00eda llevado a una homogeneizaci\u00f3n de las especies vegetales antes de la apertura del Atl\u00e1ntico Sur y la consiguiente separaci\u00f3n de \u00c1frica y Am\u00e9rica del Sur.<\/p>\n<p>Pero el an\u00e1lisis de los datos sobre la presencia de las especies arb\u00f3reas del nuevo estudio sugiere que la realidad pudo haber sido diferente. \u201cHemos constatado que la mayor\u00eda de las familias bot\u00e1nicas compartidas por los dos continentes surgieron cuando ambos ya se hab\u00edan separado y aislado, con posterioridad a la gran extinci\u00f3n de especies que sobrevino al final del per\u00edodo Cret\u00e1cico, hace 65 millones de a\u00f1os\u201d, comenta Silva de Miranda. \u201cPor ende, las similitudes observadas posiblemente est\u00e1n relacionadas con la dispersi\u00f3n de especies vegetales de \u00c1frica hacia Am\u00e9rica del Sur y viceversa a trav\u00e9s de rutas que cruzaron el Atl\u00e1ntico\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/strong><br \/>\nMIRANDA, P. L. S. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.pnas.org\/doi\/abs\/10.1073\/pnas.2112336119\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Dissecting the difference in tree species richness between Africa and South America<\/a>. <strong>PNAS<\/strong>. v. 19, n. 14. 29 mar. 2022.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los bosques tropicales h\u00famedos de Sudam\u00e9rica tienen cuatro veces m\u00e1s especies arb\u00f3reas que los de \u00c1frica","protected":false},"author":112,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[293],"coauthors":[417],"class_list":["post-458481","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-ecologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/458481","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/112"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=458481"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/458481\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":458751,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/458481\/revisions\/458751"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=458481"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=458481"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=458481"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=458481"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}