{"id":459423,"date":"2022-11-28T11:38:33","date_gmt":"2022-11-28T14:38:33","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=459423"},"modified":"2022-11-30T15:56:32","modified_gmt":"2022-11-30T18:56:32","slug":"ciencia-para-la-construccion-de-una-nacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/ciencia-para-la-construccion-de-una-nacion\/","title":{"rendered":"Ciencia para la construcci\u00f3n de una naci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Adem\u00e1s de combatir las revueltas internas y las invasiones extranjeras, fundar pueblos y ampliar el poblamiento hacia el interior, los virreyes que gobernaron Brasil entre 1640 y 1808 tuvieron que crear instituciones y promover relevamientos geogr\u00e1ficos, mineral\u00f3gicos y bot\u00e1nicos que facilitaran la administraci\u00f3n del territorio y aportaran m\u00e1s riquezas al gobierno portugu\u00e9s. El 4\u00ba virrey, Vasco Meneses (1673-1741), patrocin\u00f3 la <em>Academia Bras\u00edlica dos Esquecidos<\/em> [Academia Brasile\u00f1a de los Olvidados], la primera sociedad literaria de la colonia, que funcion\u00f3 durante un a\u00f1o, de 1724 a 1725. El 12\u00ba, Lu\u00eds de Vasconcelos e Sousa (1742-1809), cre\u00f3 en el centro de la ciudad de R\u00edo de Janeiro, en 1784, el Gabinete de Historia Natural de Brasil, m\u00e1s conocido como <em>Casa dos P\u00e1ssaros<\/em> [Casa de los p\u00e1jaros], que reun\u00eda ejemplares de la fauna brasile\u00f1a para ser expuestos o para enviarlos al Real Museo de Ayuda y a las propiedades rurales llamadas quintas en Portugal, y que fue el embri\u00f3n del futuro Museo Nacional, instituido en 1818 con el nombre de Museo Real.<\/p>\n<p>Cuando vino a Brasil, en 1808, la Corte portuguesa trajo consigo sus instituciones cient\u00edficas y culturales que promovieron el conocimiento del territorio y la circulaci\u00f3n de la informaci\u00f3n, a trav\u00e9s de los peri\u00f3dicos que empezaron a imprimirse en R\u00edo de Janeiro. \u201cLa creaci\u00f3n de institutos de ciencia formaba parte de la estrategia de Jo\u00e3o VI para transformar la ciudad de R\u00edo de Janeiro en la sede de la Corte\u201d, sostiene la historiadora de la ciencia Maria Am\u00e9lia Mascarenhas Dantes, profesora jubilada de la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FFLCH-USP).<\/p>\n<p>La historiadora \u00cdris Kantor, de la FFLCH, acota que las investigaciones m\u00e1s recientes revalidan los estudios pioneros de la historiadora Maria Odila Leite Silva Dias, profesora jubilada de la USP. En uno de ellos, publicado en 1968 en la <em>Revista IHGB<\/em> (Instituto Hist\u00f3rico y Geogr\u00e1fico Brasile\u00f1o), Leite Silva Dias comenta: \u201cEl rol de la pol\u00edtica de Estado en este movimiento de estudiosos, en su mayor\u00eda dedicados a las ciencias naturales, merece destacarse particularmente por sus m\u00faltiples implicaciones, tanto en la orientaci\u00f3n de los estudios como en la mentalidad de los principales pol\u00edticos de la Independencia\u201d.<\/p>\n<p>En ese trabajo, ella destaca el pragmatismo del gobierno portugu\u00e9s al promover investigaciones bot\u00e1nicas y mineral\u00f3gicas, alentadas desde finales del siglo XVIII por el secretario de Estado del reino portugu\u00e9s, Sebasti\u00e3o Jos\u00e9 de Carvalho e Melo, el marqu\u00e9s de Pombal (1699-1782), con el prop\u00f3sito de hallar productos que pudieran comercializarse. \u201cLa ciencia vinculada a la pr\u00e1ctica fue el patr\u00f3n de la Ilustraci\u00f3n al que adhirieron los pa\u00edses europeos\u201d, reitera la ge\u00f3loga Silvia Figueir\u00f4a, de la Facultad de Educaci\u00f3n de la Universidad de Campinas (FE-Unicamp), en alusi\u00f3n al movimiento cultural liderado por Francia en el siglo XVIII.<\/p>\n<p>En 1818, al concebir el Museo Real, la Corte se propon\u00eda \u201cpropagar los conocimientos y estudios de las ciencias naturales en el reino de Brasil, que encierra en s\u00ed mismo miles de objetos dignos de observaci\u00f3n y an\u00e1lisis, que pueden emplearse en aras del comercio, la industria y las artes\u201d, tal como se expresa en el decreto de su fundaci\u00f3n.<\/p>\n<div id=\"attachment_459469\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-459469 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/003-069_especial-br200_318-18-800.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"1021\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/003-069_especial-br200_318-18-800.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/003-069_especial-br200_318-18-800-250x224.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/003-069_especial-br200_318-18-800-700x627.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/003-069_especial-br200_318-18-800-120x107.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Biblioteca Nacional<\/span>Jard\u00edn Bot\u00e1nico de R\u00edo de Janeiro, en un dibujo realizado por Pieter Godfred Bertichem y publicado en 1856<span class=\"media-credits\">Biblioteca Nacional<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>El poder de los mapas<br \/>\n<\/strong>\u201cLa ciencia, especialmente la cartograf\u00eda, formaba parte de la estrategia de supervivencia del Imperio portugu\u00e9s en el contexto de una dura competencia interimperial\u201d, comenta Kantor, una de las curadoras de una exposici\u00f3n de mapas antiguos en el Museo Naval de R\u00edo de Janeiro (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-sorpresas-de-los-mapas-antiguos\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>v\u00e9ase el art\u00edculo<\/em><\/a>). \u201cLos mapas ayudaron a forjar el imaginario de Brasil y la idea de un territorio cohesionado e integrado. Tambi\u00e9n eran un instrumento de gesti\u00f3n y de manejo de las poblaciones, al indicar los lugares donde las mercanc\u00edas pod\u00edan pagar tributo\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan ella, Portugal foment\u00f3 las actividades y las instituciones cient\u00edficas para \u201ccrear una imagen positiva de la colonizaci\u00f3n, suavizando las acusaciones de violencia contra los ind\u00edgenas, formuladas por otras naciones europeas, y para demostrar su dominio efectivo sobre el territorio\u201d, dice. Ese era el caso del mapa Nova Lusit\u00e2nia, concluido en 1798 por el astr\u00f3nomo y capit\u00e1n de fragata Antonio Pires da Silva Pontes Leme (1750-1805), de Minas Gerais.<\/p>\n<p>Adoptando la isla El Hierro, en las Canarias, como longitud 0, ya que el meridiano de Greenwich ser\u00eda reconocido como patr\u00f3n internacional solo en 1884, este mapa detalla las redes de r\u00edos, islas, sierras, pueblos, aldeas ind\u00edgenas, fuertes, rutas terrestres y minas de oro de Brasil. Junto a la historiadora Beatriz Bueno, de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la USP, ella encontr\u00f3 documentos que indican que los diplom\u00e1ticos portugueses presentaron el Nova Lusit\u00e2nia a sus colegas en Londres para dar fe de la soberan\u00eda portuguesa y ahuyentar a los interesados en explotar las riquezas de Brasil.<\/p>\n<p>La historiadora Lorelai Kury, de la Casa de Oswaldo Cruz de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (COC-Fiocruz), de R\u00edo de Janeiro, apunta que el emperador Pedro I (1798-1834), a diferencia de su esposa, la emperatriz Leopoldina (1797-1826), ten\u00eda poco aprecio por la ciencia; empero, la valoraba. Seg\u00fan Kury, ese fue uno de los motivos por los que design\u00f3 como tutor de su hijo \u2013el futuro emperador Pedro II\u2013, en 1831, a Jos\u00e9 Bonif\u00e1cio de Andrada e Silva (1763-1838), ministro del Imperio, naturalista y mineralogista.<\/p>\n<div id=\"attachment_459494\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-459494 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/003-069_especial-br200_318-20-800.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1214\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/003-069_especial-br200_318-20-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/003-069_especial-br200_318-20-800-250x379.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/003-069_especial-br200_318-20-800-700x1062.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/003-069_especial-br200_318-20-800-120x182.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Biblioteca Nacional<\/span>El primer edificio en donde funcion\u00f3 la Biblioteca Nacional, en la Rua do Carmo, en R\u00edo de Janeiro<span class=\"media-credits\">Biblioteca Nacional<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Cient\u00edficos autodidactas<br \/>\n<\/strong>\u201cHasta la segunda mitad del siglo XIX, cuando comenzaron a imponerse como productoras de ciencia, las instituciones ten\u00edan escasa importancia, en comparaci\u00f3n con los individuos que produc\u00edan conocimiento cient\u00edfico\u201d, destaca Kury. Hab\u00eda dos grupos de cient\u00edficos: unos pocos profesionales, contratados por el gobierno o por las instituciones, y los aficionados, generalmente autodidactas, que deb\u00edan ganarse la vida con otra profesi\u00f3n o que no necesitaban trabajar. \u201cLo mismo ocurr\u00eda en otros pa\u00edses\u201d, comenta Figueir\u00f4a. \u201cEl qu\u00edmico Antoine Lavoisier (1743-1794) fue ejecutado en la guillotina por haber sido recaudador de impuestos en el Antiguo R\u00e9gimen\u201d.<\/p>\n<p>Entre los funcionarios de la Corona portuguesa en Brasil se encontraban, por ejemplo, tres ge\u00f3logos alemanes: Wilhelm Ludwig von Eschwege (1777-1855), Wilhelm Christian Gotthelf von Feldner (1772-1822) y Friedrich Ludwig Wilhelm Varnhagen (1782-1842). Eran inspectores de minas y realizaron relevamientos mineral\u00f3gicos en el pa\u00eds durante m\u00e1s de una d\u00e9cada, hasta 1821 (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-riquezas-subterraneas-del-brasil-imperial\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 317<\/em><\/a>).<\/p>\n<p>Entre los aficionados se contaban muchos religiosos. En 1783, Jos\u00e9 Mariano da Concei\u00e7\u00e3o Veloso (1742-1811), m\u00e1s conocido como Fray Veloso, se intern\u00f3 en los bosques cercanos a R\u00edo de Janeiro al frente de una expedici\u00f3n que dur\u00f3 cuatro a\u00f1os y se plasm\u00f3 en el libro <em>Flora fluminensis<\/em>, publicado p\u00f3stumamente en 11 tomos, entre 1825 y 1831, con la descripci\u00f3n de 1.626 especies de plantas agrupadas en 396 g\u00e9neros (<em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edicion n\u00ba <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-botanico-que-hacia-libros-en-la-corte\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">172<\/a><\/em>). Entre 1824 y 1829, el fraile carmelita y bot\u00e1nico pernambucano Leandro do Sant\u00edssimo Sacramento (1778-1829), quien estudi\u00f3 filosof\u00eda en la Universidad de Co\u00edmbra, en Portugal, fue director del Jard\u00edn Bot\u00e1nico de R\u00edo de Janeiro, el segundo de Brasil, creado en 1808 \u2013el primero fue el de Bel\u00e9m, en Par\u00e1, instituido en 1796 por medio de una c\u00e9dula real emitida por la reina Maria I (1734-1816)\u2013 ambos con el prop\u00f3sito de aclimatar plantas de especies ex\u00f3ticas para su cultivo en Brasil, o nativas, para su producci\u00f3n comercial.<\/p>\n<p>En una categor\u00eda intermedia \u2013autodidacta pero con su trabajo remunerado\u2013 estaba el taxidermista catarinense Francisco Xavier Cardoso Caldeira (?-1810), quien fue director de la Casa de los P\u00e1jaros durante 20 a\u00f1os. En un art\u00edculo publicado en 2018 en la revista <em>Filosofia e Hist\u00f3ria da Biologia<\/em>, tres cient\u00edficos de la Universidad del Estado de R\u00edo de Janeiro (Uerj) \u2013Bruno Absolon, Francisco Figueiredo y Val\u00e9ria Gallo\u2013 relatan que \u00e9l pernoctaba ah\u00ed mismo y contaba con un equipo de tres sirvientes, dos ayudantes y dos cazadores, que ampliaban la colecci\u00f3n dispar\u00e1ndoles a las aves de un lago frente al cual estaba situado el museo, que despu\u00e9s recog\u00edan y disecaban. El museo cerr\u00f3 en 1813 y lo que sobrevivi\u00f3 de su colecci\u00f3n de casi mil animales se conserv\u00f3 en el Arsenal de Guerra hasta 1818, cuando se los traslad\u00f3 al reci\u00e9n creado Museo Real (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-memorias-que-el-fuego-no-pudo-arrasar-2\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 272<\/em><\/a>).<\/p>\n<p>El gobierno portugu\u00e9s convocaba a expertos para hallar minas de salitre \u2013un mineral que se utilizaba para la fabricaci\u00f3n de p\u00f3lvora\u2013 y plantas con valor comercial. Ese fue el caso de Jos\u00e9 Vieira Couto (1752-1827), de Minas Gerais, graduado como matem\u00e1tico en Co\u00edmbra, quien fuera contratado por la Corona para localizar yacimientos de minerales que pudieran explotarse y recordado en un art\u00edculo de Dantes que sali\u00f3 publicado en 2005 en la revista <em>Ci\u00eancia e Cultura<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Los primeros m\u00e9dicos nativos<br \/>\n<\/strong>Una vez instalada en R\u00edo, la Corte tambi\u00e9n procur\u00f3 incrementar la cantidad de especialistas del \u00e1rea de la medicina, que hasta entonces solamente se formaban en Europa, creando la Escuela de Cirug\u00eda de Bah\u00eda, en Salvador, y la Escuela de Anatom\u00eda, Cirug\u00eda y Medicina de R\u00edo de Janeiro, ambas en 1808 (<a href=\"#as-expressoes-da-ciencia\"><em>v\u00e9ase la cronolog\u00eda<\/em><\/a>). As\u00ed fue como se estructur\u00f3 en Brasil la pr\u00e1ctica de la medicina, que hasta entonces era ejercida por barberos, sangradores, pr\u00e1cticos y curanderos, tal como escribe el historiador Fl\u00e1vio Coelho Edler, de la COC-Fiocruz, en un art\u00edculo publicado en 2009 en la revista <em>Acervo<\/em>. En aquella \u00e9poca, todav\u00eda hab\u00eda competencia entre los especialistas: los m\u00e9dicos, cuya formaci\u00f3n era financiada por el gobierno, se disputaban los clientes con los llamados bendecidores, que ofrec\u00edan protecci\u00f3n contra pr\u00e1cticamente cualquier enfermedad. \u201cLa mayor\u00eda de la gente prefer\u00eda a los curanderos, porque para el mundo en que viv\u00edan ten\u00edan m\u00e1s sentido\u201d, dice. En 1832, mediante un decreto, las dos escuelas m\u00e9dicas fueron transformadas en las facultades de Medicina de R\u00edo de Janeiro y de Bah\u00eda, se suprimi\u00f3 la carrera de cirug\u00eda y se ofreci\u00f3 a los estudiantes la posibilidad de graduarse en tres \u00e1reas: medicina, farmacia o partos, siguiendo el modelo franc\u00e9s de ense\u00f1anza de la medicina.<a name=\"as-expressoes-da-ciencia\"><\/a><\/p>\n<\/div><a name=\"#especial-lt_es\"><\/a><iframe id=\"especial-lt_es\" style=\"overflow: hidden; width: 100%; height: calc(100vh - 200px)\" class=\"resizable\" data-ratio=\"1.4\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/revista_embeds\/especial-lt_es\/index.html?785734286\"  scrolling=\"no\" noborders><\/iframe><div class=\"post-content sequence\">\n<p>La Sociedad de Medicina de R\u00edo de Janeiro, creada en 1829 y seis a\u00f1os m\u00e1s tarde rebautizada como Academia Imperial de Medicina, adem\u00e1s de influir en la modernizaci\u00f3n, asesoraba al gobierno en las estrategias tendientes a reforzar la higiene en las ciudades y evitar la propagaci\u00f3n de enfermedades, tales como el traslado de los cementerios y mataderos a lugares alejados y el drenaje de los pantanos. Bas\u00e1ndose en \u00e1reas de especializaci\u00f3n como la geograf\u00eda y la climatolog\u00eda, los m\u00e9dicos analizaban el relieve, los vientos, las variaciones de temperatura y humedad, e incluso la frecuencia de los rel\u00e1mpagos, porque se cre\u00eda que las enfermedades eran resultado de las influencias malignas del aire y de lugares determinados. \u201cPara no enfermar, se dec\u00eda entonces, no solo era menester vivir en lugares saludables, sino tambi\u00e9n vivir con moderaci\u00f3n, sin pasiones descontroladas ni excesos\u201d, dice Edler. \u201cSe consideraba que las personas frugales viv\u00edan m\u00e1s\u201d. Ese enfoque empezar\u00eda a modificarse en la segunda mitad del siglo XIX, con el descubrimiento de los microbios causantes de enfermedades, con los estudios del pat\u00f3logo alem\u00e1n Robert Koch (1843-1910) y el qu\u00edmico franc\u00e9s Louis Pasteur (1822-1895).<\/p>\n<p><strong>\u00bfUna ciencia m\u00e1s brasile\u00f1a?<br \/>\n<\/strong>En 1724, la elite de Salvador fund\u00f3 la <em>Academia Bras\u00edlica dos Esquecidos<\/em> y en 1759, la de los <em>Renascidos <\/em>[Renacidos], para discutir y documentar la historia de la Am\u00e9rica portuguesa. Sin embargo, Pombal prohibi\u00f3 la <em>Academia dos Renascidos<\/em>, receloso de que sus miembros hicieran alianzas indeseables con acad\u00e9micos extranjeros. Con el traslado de la Corte a R\u00edo de Janeiro, la Real Sociedad Mar\u00edtima y Militar, que agrupaba a ingenieros, astr\u00f3nomos y matem\u00e1ticos, trajo consigo su extraordinaria colecci\u00f3n de mapas de los dominios portugueses, que qued\u00f3 a resguardo del Real Archivo Militar.<\/p>\n<p>\u201cLa Sociedad Real fue creada en Portugal por Rodrigo de Sousa Coutinho, conde de Linhares (1755-1812), secretario de Estado de Asuntos Exteriores y de Guerra, para producir el conocimiento que le permitiera pensar en pol\u00edticas de Estado, tales como la reforma de la Marina, el aumento de las conexiones terrestres y de cabotaje y la instalaci\u00f3n del correo oficial\u201d, dice Kantor. En un art\u00edculo publicado en 2010 en <em>Araucaria \u2013 Revista Iberoamericana de Filosof\u00eda, Pol\u00edtica y Humanidades<\/em>, ella escribi\u00f3: \u201cLas proyecciones cartogr\u00e1ficas ideadas por los reformadores ilustrados portugueses constituyeron un instrumento de gobernabilidad para el futuro Imperio de Brasil\u201d.<\/p>\n<p>Pero poco a poco \u2013\u201cfundamentalmente despu\u00e9s de la Independencia\u201d, dice Kury\u2013 fue cobrando fuerza el deseo de hacer una ciencia m\u00e1s nacional. En abril de 1835, en el primer n\u00famero de la <em>Revista M\u00e9dica Fluminense<\/em>, posteriormente rebautizada <em>Revista M\u00e9dica Brasileira<\/em>, el m\u00e9dico Joaquim Candido Soares de Meirelles (1797-1868), uno de los fundadores de la Sociedad de Medicina de R\u00edo de Janeiro, luego de recordar que la medicina brasile\u00f1a le deb\u00eda mucho a Francia, coment\u00f3: \u201cEs indispensable que los m\u00e9dicos brasile\u00f1os se congreguen, que trabajen todos de com\u00fan acuerdo para que un d\u00eda la medicina brasile\u00f1a tambi\u00e9n sea conocida, sobre todo porque ellos mejor que nadie disponen de un vasto campo f\u00e9rtil para realizar hallazgos de gran inter\u00e9s en el campo de la medicina\u201d.<\/p>\n<p>Los an\u00e1lisis de este tipo eran infrecuentes en las revistas m\u00e9dicas, que priorizaban los relatos sobre enfermedades descubiertas recientemente, estrategias terap\u00e9uticas o novedades de otros pa\u00edses. Tambi\u00e9n hab\u00eda peri\u00f3dicos como <em>O Patriota<\/em>, dirigido por el militar de la Marina y profesor de astronom\u00eda bahiano Manuel Ferreira de Ara\u00fajo Guimar\u00e3es (1777-1838). Publicado por la <em>Imprensa R\u00e9gia <\/em>[Imprenta Real], se lo considera el primero que divulg\u00f3 noticias sobre ciencia, entre art\u00edculos literarios y pol\u00edticos \u2013circul\u00f3 entre enero de 1813 y diciembre de 1814\u2013, como la mayor\u00eda de las publicaciones del siglo XIX (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/vietnam-fue-aca\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 100<\/em><\/a>).<\/p>\n<p>Un caso excepcional fue el de la revista <em>O Auxiliador da Ind\u00fastria Nacional<\/em>, vigente durante 59 a\u00f1os, de 1833 a 1892, con ediciones mensuales de 32 p\u00e1ginas, en promedio, y con un tiraje de 600 a 2.500 ejemplares. <em>O Auxiliador<\/em> publicaba art\u00edculos sobre la siembra de mandioca, ca\u00f1a de az\u00facar, trigo y achiote o uruc\u00fa, el uso de maquinaria agr\u00edcola o el tratamiento de la diarrea en el ganado, reproducidos de otras publicaciones nacionales como <em>O Patriota<\/em>, o traducidos de revista extranjeras, tales como <em>The American Farmer <\/em>[El agricultor americano], de Estados Unidos y <em>Journal des connaissances utiles <\/em>[Revista de conocimientos \u00fatiles], de Francia.<\/p>\n<p>El primero de los 12 redactores de la revista fue el can\u00f3nigo carioca Janu\u00e1rio da Cunha Barbosa (1780-1846), tambi\u00e9n historiador, poeta y pol\u00edtico, defensor de la Independencia de Brasil. Le sucedieron otros hombres con formaci\u00f3n acad\u00e9mica, tales como el magistrado e historiador bahiano Baltasar da Silva Lisboa (1761-1840); el m\u00e9dico bahiano Em\u00edlio Joaquim da Silva Maia (1808-1859), y dos directores del que por entonces ya era el Museo Nacional: el bot\u00e1nico y mineralogista piauiense Frederico Leopoldo Cezar Burlamaqui (1803-1866) y el m\u00e9dico carioca Nicolau Joaquim Moreira (1824-1894).<\/p>\n<p>La revista conten\u00eda noticias sobre las conferencias y reuniones de la Sociedad Auxiliadora de la Industria Nacional (Sain), su patrocinadora. La sociedad, creada en 1831, reun\u00eda a agricultores, comerciantes, profesionales liberales, naturalistas, pol\u00edticos, empleados p\u00fablicos, militares y religiosos preocupados por la diversificaci\u00f3n de la econom\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de la agricultura. La Sain promovi\u00f3 cursos, cre\u00f3 una escuela nocturna para adultos y particip\u00f3 en la fundaci\u00f3n del Instituto Hist\u00f3rico y Geogr\u00e1fico Brasile\u00f1o, el primero que se fund\u00f3, en 1838, en R\u00edo de Janeiro, que publicaba art\u00edculos originales y brindaba asesoramiento en materia de pol\u00edticas p\u00fablicas (<em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 102, y el art\u00edculo \u201cLa falta de derechos pol\u00edticos no impidi\u00f3 la participaci\u00f3n de las mujeres en el proceso de la Independencia de Brasil\u201d, en el sitio web de la revista<\/em>).<\/p>\n<p>Con el apoyo del gobierno imperial, organiz\u00f3 la Primera Exposici\u00f3n Nacional de la Industria en el Imperio de Brasil, en 1861, que se llev\u00f3 a cabo en la Escuela de Ingenier\u00eda (luego renombrada Escuela Polit\u00e9cnica e incorporada a la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro), en el centro de la capital fluminense.<\/p>\n<p>En un cap\u00edtulo del libro <em>Espa\u00e7os da ci\u00eancia no Brasil: 1800-1930 <\/em>(Editorial Fiocruz), 2001, la historiadora de la ciencia Heloisa Maria Bertol Domingues, del Museo de Astronom\u00eda y Ciencias Afines (Mast), relata que en 1848, el ministro bahiano Jos\u00e9 Carlos Pereira de Almeida Torres, vizconde de Maca\u00e9 (1799-1856), reconoc\u00eda la importancia de las actividades de la Sain. \u201cEn particular, hac\u00eda hincapi\u00e9 en sus publicaciones peri\u00f3dicas y en que se debat\u00edan varios asuntos relacionados con la agricultura y la industria\u201d, informa la investigadora. \u201cEste, en su opini\u00f3n, fue el primer paso para economizar trabajadores o para sustituirlos por m\u00e1quinas\u201d. Kantor, de la USP, se\u00f1ala: \u201cLas actividades de la Sociedad Auxiliadora estaban directamente vinculadas a la herencia portuguesa que valoraba la ciencia aplicada y el uso del conocimiento para introducir reformas e innovaciones\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>ABSOLON, B. A.\u00a0<em>et al.<\/em>\u00a0O primeiro gabinete de hist\u00f3ria natural do Brasil (\u201cCasa dos P\u00e1ssaros\u201d) e a contribui\u00e7\u00e3o de Francisco Xavier Cardoso Caldeira.\u00a0<strong>Filosofia e Hist\u00f3ria da Biologia<\/strong>. v. 13, n. 1, p. 1-22. 2018.<br \/>\nDANTES, Maria A. M. As ci\u00eancias na hist\u00f3ria brasileira.\u00a0<strong>Ci\u00eancia e Cultura<\/strong>, v. 57, n. 1, p. 26-8, 2005.<br \/>\nDIAS, M. O. L. S. Aspectos da ilustra\u00e7\u00e3o no Brasil.\u00a0<strong>Revista do Instituto Hist\u00f3rico e Geogr\u00e1fico Brasileiro<\/strong>. v. 276, p. 105-70. ene.-mar. 1968.<br \/>\nEDLER, F. C. A natureza contra o h\u00e1bito \u2013 A ci\u00eancia m\u00e9dica no Imp\u00e9rio.\u00a0<strong>Acervo<\/strong>. v. 22, n. 1, p. 153-66. ene.-jun. 2009.<br \/>\nKANTOR, I. Mapas em tr\u00e2nsito: Proje\u00e7\u00f5es cartogr\u00e1ficas e processo de emancipa\u00e7\u00e3o pol\u00edtica do Brasil (1779-1822).\u00a0<strong>Araucaria \u2013 Revista Iberoamericana de Filosof\u00eda, Pol\u00edtica y Humanidades<\/strong>. v. 12, n. 24, p. 110-23. ago.-dic. 2010.<br \/>\nKURY, L. Homens de ci\u00eancia no Brasil: Imp\u00e9rios coloniais e circula\u00e7\u00e3o de informa\u00e7\u00f5es (1780-1810).\u00a0<strong>Hist\u00f3ria, Ci\u00eancias, Sa\u00fade Manguinhos<\/strong>. v. 11, n. 1, p. 109-29. 2004.<br \/>\nPIZA, A. T. Ao leitor.\u00a0<strong>Revista do Instituto Hist\u00f3rico e Geogr\u00e1fico de S\u00e3o Paulo<\/strong>. v. 1, p. 1-2. 1895.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Libros<br \/>\n<\/strong>DANTES, M. A. M. (comp.)\u00a0<a href=\"https:\/\/books.scielo.org\/id\/fkbbh\/pdf\/dantes-9786557081570.pdf#page=85\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Espa\u00e7os da ci\u00eancia no Brasil: 1800-1930<\/strong><\/a>. R\u00edo de Janeiro: editorial Fiocruz, 2001.<br \/>\nEDLER, F. C.\u00a0<a href=\"https:\/\/pesquisa.bvsalud.org\/portal\/resource\/pt\/his-35543\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Ensino e profiss\u00e3o m\u00e9dica na corte de Pedro II<\/strong><\/a>. Santo Andr\u00e9: Universidad Federal del ABC, 2014.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los museos, los institutos de investigaci\u00f3n, los mapas y el estudio de los recursos naturales adquirieron importancia en el Imperio de Brasil","protected":false},"author":17,"featured_media":459444,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[310],"coauthors":[5968],"class_list":["post-459423","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-humanidades-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/459423","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=459423"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/459423\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":461849,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/459423\/revisions\/461849"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/459444"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=459423"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=459423"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=459423"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=459423"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}