{"id":473802,"date":"2023-04-12T19:20:02","date_gmt":"2023-04-12T22:20:02","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=473802"},"modified":"2023-04-13T16:52:05","modified_gmt":"2023-04-13T19:52:05","slug":"articulos-cientificos-cancelados-siguen-siendo-citados-por-otros-investigadores-como-si-fuesen-validos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/articulos-cientificos-cancelados-siguen-siendo-citados-por-otros-investigadores-como-si-fuesen-validos\/","title":{"rendered":"Investigadores siguen citando como v\u00e1lidos art\u00edculos cient\u00edficos cancelados"},"content":{"rendered":"<p>Ya a principios de la pandemia, dos art\u00edculos cient\u00edficos sobre el nuevo coronavirus publicados en revistas cient\u00edficas de renombre tuvieron amplio impacto y repercusi\u00f3n. El primero, divulgado el 1\u00ba de mayo de 2020 en <em>New England Journal of Medicine<\/em>, evalu\u00f3 los efectos de algunos medicamentos para las enfermedades card\u00edacas en pacientes infectados con el Sars-CoV-2. El otro, publicado el 22 de mayo en <em>The Lancet<\/em>, suger\u00eda que la hidroxicloroquina, aparte de no ser eficaz contra el covid-19, incrementaba el riesgo de muerte por problemas card\u00edacos. Ambos estudios fueron retractados el 5 de junio debido a sospechas de fraude de la empresa que aport\u00f3 los datos en los cuales se basaban sus conclusiones; y la imposibilidad de garantizar la veracidad de la informaci\u00f3n hizo inviable la comprobaci\u00f3n de los resultados (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/basado-en-informacion-no-confiable\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en<\/em> Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 293<\/em><\/a>). Esto deber\u00eda haber puesto fin a las trayectorias cient\u00edficas de esos trabajos, pero no fue as\u00ed. Seg\u00fan un estudio que llevaron a cabo investigadores de Australia y Suecia, aun cuando fueron anulados, siguieron acumulando citas en la literatura especializada como si fueran v\u00e1lidos.<\/p>\n<p>Con base en los datos de la plataforma Retraction Watch, que rastrea los art\u00edculos cient\u00edficos dados de baja por errores o mala conducta, se analizaron 212 <em>papers<\/em> sobre el covid-19 retractados hasta enero de 2022. Una cuarta parte presentaba hallazgos cl\u00ednicos de importancia para el tratamiento de las personas afectadas por la enfermedad. Los autores constataron que estos estudios hab\u00edan recibido 1.036 citas, el 80 % de las mismas despu\u00e9s de haber sido declarados inv\u00e1lidos. Adem\u00e1s, el 86 % no indicaba que hab\u00edan sido retractados, propagando la falsa idea de que la comunidad cient\u00edfica a\u00fan los consideraba v\u00e1lidos. \u201cEn teor\u00eda, los cient\u00edficos solamente deber\u00edan citar los estudios retractados en forma cr\u00edtica, dejando en claro que se est\u00e1n refiriendo a datos inv\u00e1lidos y sin credibilidad\u201d, subray\u00f3 el polit\u00f3logo y soci\u00f3logo Steve McDonald, investigador de la Facultad de Salud P\u00fablica y Medicina Preventiva de la Universidad Monash, en Australia, uno de los autores del estudio, publicado en junio como <em>preprint<\/em> en la plataforma medRxiv. \u201cNo obstante, hemos constatado que en muchos casos no los citaron como una retractaci\u00f3n, sino como prueba de que \u2018esta intervenci\u00f3n concreta es eficaz\u2019 o \u2018no hay nada err\u00f3neo en esta investigaci\u00f3n\u2019. En otras palabras, citaron acr\u00edticamente <em>papers <\/em>anulados\u201d.<\/p>\n<p>Los investigadores examinaron casos espec\u00edficos de art\u00edculos retractados sobre covid-19, \u201cpero bas\u00e1ndome en mi experiencia, es razonable suponer que lo mismo est\u00e9 ocurriendo con art\u00edculos sobre otros temas, sobre todo porque parecen ser escasos los cient\u00edficos que verifican criteriosamente los trabajos que citan en sus manuscritos antes de publicarlos\u201d, declar\u00f3 a la revista <em>The Scientist<\/em> el epidemi\u00f3logo Gideon Meyerowitz-Katz, de la Facultad de Salud y Sociedad de la Universidad Wollongong, en Australia, uno de los autores de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ciertamente, el descuido no es algo infrecuente. En los \u00faltimos a\u00f1os, varios estudios han llamado la atenci\u00f3n sobre este fen\u00f3meno que afecta la integridad de la producci\u00f3n cient\u00edfica. En uno de ellos, publicado a finales de 2020, investigadores de la Universidad de Illinois, en Estados Unidos, y de Adelaida, en Australia, analizaron el itinerario de un art\u00edculo del cirujano Wataru Matsuyama, de la Universidad Kagoshima, en Jap\u00f3n. El trabajo, publicado en 2005, presentaba los resultados de un ensayo cl\u00ednico que demostraba los efectos positivos de la grasa poliinsaturada omega-3 en las personas con enfermedad pulmonar obstructiva cr\u00f3nica. Una investigaci\u00f3n sobre la producci\u00f3n de Matsuyama deriv\u00f3 en la retractaci\u00f3n del art\u00edculo en 2008 por falsificaci\u00f3n de datos. As\u00ed y todo, los autores hallaron otros 35 <em>papers<\/em> que lo citaban directamente entre 2010 y 2019; y ninguno de ellos mencionaba su retractaci\u00f3n. Recientemente, cient\u00edficos de las universidades de Graz y Salzburgo, en Austria, analizaron art\u00edculos del anestesi\u00f3logo estadounidense Scott Reuben, quien fuera profesor de la Universidad Tufts, en Boston (EE. UU.), condenado a seis meses de prisi\u00f3n en 2009 por falsificar datos en trabajos publicados en las d\u00e9cadas de 1990 y 2000. Al revisar el \u00edndice de citas de varios art\u00edculos de Reuben, retractados o no, verificaron que sus trabajos hab\u00edan sido citados en 420 oportunidades en otros art\u00edculos publicados entre 2009 y 2019: 360 alud\u00edan a trabajos anulados, y la mayor\u00eda no aclaraban que ya no se los consideraba v\u00e1lidos.<\/p>\n<p>Los casos no terminan ah\u00ed. Muchos art\u00edculos siguen ejerciendo influencia luego de haber sido anulados, y estudiosos de distintas \u00e1reas tratan de entender los factores que convergen para que ellos sigan teniendo repercusi\u00f3n en la literatura cient\u00edfica. Lo que parece estar claro es que en la mayor\u00eda de los casos los autores no han ca\u00eddo en la cuenta de que est\u00e1n citando como referencia art\u00edculos inv\u00e1lidos. En parte, esto sucede porque existen copias de los <em>papers<\/em> anulados en diversos repositorios y no todos cuentan con mecanismos para actualizar el estatus de cada manuscrito, de manera que, al realizar una b\u00fasqueda de un tema en Google Acad\u00e9mico, por ejemplo, el cient\u00edfico puede ser redirigido a las copias intactas de los art\u00edculos retractados. Lo ideal ser\u00eda que las retractaciones siempre estuvieran se\u00f1alizadas. \u201cPlataformas como Research Gate podr\u00edan ser m\u00e1s eficientes en este sentido\u201d, dice la microbi\u00f3loga neerlandesa Elisabeth Bik, experta en identificaci\u00f3n de errores y fraudes en la producci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n<p>En estos casos, se corre el riesgo de que los trabajos anulados comprometan la validez de los art\u00edculos que los tomaron como base, y que estos induzcan a otros investigadores a perpetuar el error, contaminando la literatura cient\u00edfica con conocimientos err\u00f3neos y falsos que pueden poner en riesgo la vida de las personas. Para Bik, las editoriales deber\u00edan esforzarse m\u00e1s en comunicar las correcciones y retractaciones, aunque reconoce que ser\u00eda dif\u00edcil que fueran cien por ciento eficientes. \u201cEsto es similar al caso de un fabricante que retira de circulaci\u00f3n un producto defectuoso\u201d, explica. \u201cResulta casi imposible localizar a todos los clientes que lo adquirieron\u201d. A juicio del periodista Ivan Oransky, fundador del blog Retraction Watch, \u201cel esfuerzo para evitar que los <em>papers<\/em> retractados sigan infiltr\u00e1ndose en la literatura cient\u00edfica debe ser compartido por toda la comunidad acad\u00e9mica\u201d.<\/p>\n<blockquote><p>Los esfuerzos para evitar la difusi\u00f3n de <em>papers<\/em> anulados deben ser una tarea compartida por toda la comunidad acad\u00e9mica<\/p><\/blockquote>\n<p>Una de las iniciativas en tal sentido es el proyecto denominado Para Reducir la Propagaci\u00f3n Inadvertida de la Ciencia Retractada (RISRS, por sus siglas en ingl\u00e9s), puesto en marcha en 2020 por el cient\u00edfico de la informaci\u00f3n Jodi Schneider, de la Facultad de Ciencia de la Informaci\u00f3n de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign (EE. UU.). La propuesta consiste en reunir a cient\u00edficos, editores, oficinas de integridad en la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, consultores, entre otros representantes del ecosistema acad\u00e9mico para debatir sobre el fen\u00f3meno y pensar alternativas para combatirlo. Las discusiones que han tenido lugar hasta ahora han dejado como resultado una serie de recomendaciones, como la creaci\u00f3n de una plataforma que puedan utilizar todas las editoriales para realizar un seguimiento de los art\u00edculos anulados y comprobar si aparecen en las referencias de otros manuscritos aceptados recientemente. \u201cMuchas han adoptado sistemas que les permiten a los lectores chequear si la versi\u00f3n del art\u00edculo que est\u00e1n consultando es la m\u00e1s reciente\u201d, subraya Bik.<\/p>\n<p>Otra derivaci\u00f3n de la implementaci\u00f3n del RISRS ha sido la creaci\u00f3n, a finales de 2021, de un panel de expertos en el seno de la Organizaci\u00f3n Nacional de Normas de Informaci\u00f3n de Estados Unidos (Niso) para elaborar directrices sobre c\u00f3mo deben comunicar las retractaciones, correcciones y \u201cexpresiones de preocupaci\u00f3n\u201d las editoriales, con declaraciones indicando que los resultados de determinado art\u00edculo est\u00e1n siendo reevaluados. \u201cLa propuesta se centrar\u00e1 en lo que sucede cuando el estudio es retractado, es decir, cu\u00e1les metadatos deben actualizarse, c\u00f3mo puede se\u00f1alarse la retractaci\u00f3n y c\u00f3mo se comunicar\u00e1 esta informaci\u00f3n a los interesados\u201d, inform\u00f3 Schneider en una entrevista concedida al portal The Scholarly Kitchen. \u201cSi la iniciativa prospera, los editores, servidores de <em>preprints<\/em> y repositorios de datos dispondr\u00e1n de una orientaci\u00f3n clara y normalizada sobre los metadatos y un est\u00e1ndar de visualizaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEsto ser\u00e1 muy \u00fatil para los editores brasile\u00f1os\u201d, comenta Sigmar de Mello Rode, presidente de la Asociaci\u00f3n Brasile\u00f1a de Editores Cient\u00edficos (Abec Brasil). Con todo, \u00e9l subraya que \u201cel mecanismo de control m\u00e1s eficaz para evitar la propagaci\u00f3n de los art\u00edculos retractados sigue siendo una revisi\u00f3n por pares rigurosa y \u00e9tica\u201d.<\/p>\n<p>Para el paleont\u00f3logo Alexander Kellner, director del Museo Nacional de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ) y editor en jefe de la revista <em>Anais da Academia Brasileira de Ci\u00eancias<\/em>, la lucha contra este problema en Brasil pasa por la profesionalizaci\u00f3n de los editores cient\u00edficos. \u201cLas revistas brasile\u00f1as son administradas por investigadores que deben lidiar con varias otras exigencias en su carrera, a diferencia de lo que sucede con las publicaciones principales de Estados Unidos y del Reino Unido, que cuentan con los recursos e infraestructura para desarrollar esta actividad\u201d, dice. \u201cNo disponemos de recursos humanos y t\u00e9cnicos que nos permitan analizar cada referencia en los manuscritos que nos env\u00edan\u201d. Bik advierte que ya existen mecanismos autom\u00e1ticos para ejecutar esa tarea a trav\u00e9s de un <em>software<\/em> de gesti\u00f3n de referencias, tales como LibKey, Zotero y Endnote, que son capaces de cotejar el c\u00f3digo de identificaci\u00f3n de los estudios citados con la lista de m\u00e1s de 36.000 art\u00edculos retractados de la base de datos de Retraction Watch.<\/p>\n<p>La bi\u00f3loga Jacqueline Leta, del Instituto de Bioqu\u00edmica M\u00e9dica de la UFRJ, experta en cientometr\u00eda, coincide en que ser\u00eda \u00fatil adoptar herramientas autom\u00e1ticas para rastrear los art\u00edculos inv\u00e1lidos. \u201cLa mayor\u00eda de las revistas est\u00e1n utilizando distintos <em>software<\/em> para comprobar si los manuscritos enviados para publicar contienen plagio\u201d, dice. \u201cNo ser\u00eda muy dif\u00edcil incluir en su rutina editorial la verificaci\u00f3n de las referencias\u201d. Al detectar una retractaci\u00f3n, la revista les avisar\u00eda a los autores y les dar\u00eda la opci\u00f3n de excluir la cita o bien indicarla solamente en una nota al pie de p\u00e1gina, para evitar que su menci\u00f3n se compute en los \u00edndices de citas \u2013que no distinguen entre referencias positivas y negativas\u2013 y genere distorsiones en uno de los mecanismos cuantitativos m\u00e1s utilizados para evaluar el desempe\u00f1o de los investigadores, el \u00edndice h (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-limites-del-indice-h\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 207<\/em><\/a>).<\/p>\n<p>Leta tambi\u00e9n apunta al avance en otro frente. \u201cLas notas de retractaci\u00f3n no pueden ser ambiguas ni elusivas. Deben aportar transparencia y el mayor detalle posible sobre los problemas detectados en el art\u00edculo, incluyendo cu\u00e1les fueron los motivos, qui\u00e9n solicit\u00f3 su anulaci\u00f3n y si la misma fue consensuada entre los editores.<\/p>\n<div class=\"box\"><strong>Paradojas de la cr\u00edtica<br \/>\n<\/strong><em>Incluso si son negativas, las citas que hacen referencia a art\u00edculos retractados dan repercusi\u00f3n a trabajos que deber\u00edan quedar en el olvido<\/em><\/p>\n<p>En 1998, el m\u00e9dico brit\u00e1nico Andrew Wakefield public\u00f3 un art\u00edculo en <em>The Lancet <\/em>en el que suger\u00eda que la vacuna triple viral (SPR) estar\u00eda asociada a casos de autismo en ni\u00f1os. El trabajo fue retractado en 2010 por problemas metodol\u00f3gicos y de mala conducta, pero eso no fue suficiente para mitigar sus efectos nocivos. El <em>paper<\/em> en cuesti\u00f3n sigue siendo una referencia para los movimientos antivacunas y sus resultados suelen ser dados por v\u00e1lidos en las redes sociales.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n sigue siendo objeto de discusi\u00f3n entre la comunidad cient\u00edfica. Un estudio coordinado por la bi\u00f3loga Jacqueline Leta, de la UFRJ, indica que el trabajo recibi\u00f3 1.577 citas en art\u00edculos indexados en la base de datos Scopus, el 53 % de las mismas con posterioridad a su retractaci\u00f3n. Al analizar los 60 art\u00edculos que mencionaban el estudio de Wakefield y recibieron m\u00e1s de 100 citas cada uno, ella constat\u00f3 que la mayor\u00eda lo reconoc\u00edan como un art\u00edculo inv\u00e1lido y alud\u00edan a \u00e9l negativamente, poniendo de relieve sus problemas metodol\u00f3gicos e impacto pernicioso en la sociedad. \u201cAs\u00ed y todo\u201d, dice Leta, \u201cayudan a promocionar a Wakefield, permitiendo que su nombre figure en revistas de alta circulaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Estos resultados ponen de manifiesto un aspecto parad\u00f3jico de la cr\u00edtica a los art\u00edculos anulados. Aunque destaquen que sus conclusiones son err\u00f3neas y traten de discutir sus efectos da\u00f1inos, esos trabajos promocionan <em>papers<\/em> que deber\u00edan ser olvidados.<\/p>\n<p>Los cient\u00edficos todav\u00eda no han llegado a un consenso sobre c\u00f3mo lidiar con ello. Algunos sostienen que los art\u00edculos retractados deber\u00edan ser sacados de circulaci\u00f3n, ya que perdieron su valor cient\u00edfico. Otros opinan que ni siquiera deber\u00edan ser objeto de nuevos estudios.<\/p>\n<p>La microbi\u00f3loga neerlandesa Elisabeth Bik no coincide con esta \u00faltima idea. \u201cEs importante que los art\u00edculos retractados puedan estudiarse\u201d, dice. La pr\u00e1ctica es v\u00e1lida, pero como los indicadores de productividad del autor no diferencian entre citas positivas y negativas, se recomienda que al aludir al art\u00edculo retractado se lo haga mediante una nota al pie, que es lo que hizo Leta con el <em>paper <\/em>de Wakefield, aunque el nombre del m\u00e9dico aparezca en el t\u00edtulo del estudio.<\/p>\n<p><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/RPF-infografico-artigos-retratados-12-22-640.png\" data-tablet_size=\"760x510\" alt=\"N\u00ba de artigos que citam o paper de Wakefiel\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/RPF-infografico-artigos-retratados-12-22-640.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/RPF-infografico-artigos-retratados-12-22-640.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/RPF-infografico-artigos-retratados-12-22-760-1.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Este fen\u00f3meno tiene efectos sobre la integridad de la producci\u00f3n acad\u00e9mica, al contaminar la literatura cient\u00edfica con conocimientos err\u00f3neos y falsos que pueden poner riesgo la vida de las personas","protected":false},"author":346,"featured_media":473803,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[284],"coauthors":[662],"class_list":["post-473802","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-politica-ct","tag-cienciometria-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/473802","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/346"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=473802"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/473802\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":474203,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/473802\/revisions\/474203"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/473803"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=473802"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=473802"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=473802"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=473802"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}