{"id":473957,"date":"2023-04-12T19:27:05","date_gmt":"2023-04-12T22:27:05","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=473957"},"modified":"2023-04-12T19:27:05","modified_gmt":"2023-04-12T22:27:05","slug":"la-cria-de-cerdos-causa-la-mayor-huella-ambiental","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-cria-de-cerdos-causa-la-mayor-huella-ambiental\/","title":{"rendered":"La cr\u00eda de cerdos causa la mayor huella ambiental"},"content":{"rendered":"<p>La cr\u00eda de cerdos, seguida de cerca por la ganader\u00eda bovina, es la actividad destinada a la producci\u00f3n de alimentos de mayor impacto mundial sobre los recursos naturales. A continuaci\u00f3n, con grandes huellas ambientales, figuran los cultivos del arroz y del trigo, dos cereales que constituyen la base de la dieta en muchos pa\u00edses. Aunque solamente proporciona el 1,1 % de la comida que se consume en todo el mundo, la explotaci\u00f3n de los recursos acu\u00e1ticos, con \u00e9nfasis negativo en la pesca de camarones y peces de aguas profundas, responde por casi un 10 % del impacto sobre el medio ambiente derivado de la producci\u00f3n de alimentos.<\/p>\n<p>Casi la mitad de la huella ambiental es producto de las actividades de seis pa\u00edses, que son los siguientes, por orden decreciente de importancia: la India, China, Estados Unidos, Brasil, Pakist\u00e1n e Indonesia. <em>Grosso modo<\/em>, la poblaci\u00f3n de este sexteto de naciones equivale a un 45 % de los 8.000 millones de habitantes del planeta.<\/p>\n<p>Estas conclusiones forman parte de un estudio publicado en octubre en la revista cient\u00edfica <em>Nature Sustainability<\/em>, que analiz\u00f3 los datos globales de la producci\u00f3n de alimentos en 2017. Seg\u00fan los autores del art\u00edculo, los datos brutos utilizados para calcular el impacto en los recursos naturales de cada tipo de comida representan un 99 % de la producci\u00f3n terrestre y acu\u00e1tica de alimentos informada en aquel a\u00f1o por 172 pa\u00edses. Por cada punto del planeta definido como un \u00e1rea de 36 kil\u00f3metros cuadrados (km<sup>2<\/sup>), se calcul\u00f3 el peso de la presi\u00f3n sobre el medio ambiente. \u201cVarios estudios se\u00f1alan a la cr\u00eda de ganado bovino como la actividad de producci\u00f3n de alimentos que mayor presi\u00f3n ejerce sobre el medio ambiente. Nuestro trabajo tambi\u00e9n apunta en esta direcci\u00f3n\u201d, comenta en una entrevista concedida a <em>Pesquisa FAPESP<\/em> el ec\u00f3logo marino estadounidense Benjamin Halpern, de la Universidad de California en Santa B\u00e1rbara (EE. UU.), autor principal del art\u00edculo. \u201cEl alt\u00edsimo nivel de impacto de la cr\u00eda de cerdos y del cultivo de arroz y de trigo fue algo inesperado. Pero se hizo manifiesto porque examinamos el efecto conjunto de las m\u00faltiples formas de presi\u00f3n ambiental derivadas del volumen total de alimentos producidos\u201d.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los estudios suelen centrarse en las emisiones de di\u00f3xido de carbono (CO<sub>2<\/sub>), el principal gas de efecto invernadero, producto de las actividades agropecuarias y de la pesca, para calcular la llamada huella de carbono. Algunos tambi\u00e9n tienen en cuenta la liberaci\u00f3n de metano (CH<sub>4<\/sub>), el segundo compuesto que m\u00e1s contribuye al aumento del calentamiento global. La inclusi\u00f3n de este otro gas es de suma importancia para analizar el impacto de las emisiones de carbono asociadas a la cr\u00eda de ganado de corte y lechero. Al ser rumiantes, las vacas liberan grandes cantidades de metano debido a la fermentaci\u00f3n ent\u00e9rica durante su proceso digestivo.<\/p>\n<p>Empero, seg\u00fan el art\u00edculo, cuando se analizan otros tres tipos de impactos ambientales en la producci\u00f3n de alimentos (el uso de agua dulce, alteraciones que reducen la biodiversidad de las especies y la contaminaci\u00f3n generada por los insumos agr\u00edcolas), m\u00e1s all\u00e1 de la tradicional huella de carbono, las presiones emergentes de la porcicultura superan levemente a las de la ganader\u00eda bovina a nivel mundial. La caba\u00f1a porcina, de unos 800 millones de animales, es menor que la bovina, de alrededor de 1.000 millones de cabezas. \u201cLa incidencia de cada forma de presi\u00f3n sobre la huella ambiental var\u00eda en funci\u00f3n del tipo de alimento obtenido y del pa\u00eds donde se produce\u201d, dice Halpern.<\/p>\n<div id=\"attachment_473958\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-473958 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/RPF-ambiente-pesca-2022-12-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"807\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/RPF-ambiente-pesca-2022-12-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/RPF-ambiente-pesca-2022-12-1140-250x177.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/RPF-ambiente-pesca-2022-12-1140-700x496.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/RPF-ambiente-pesca-2022-12-1140-120x85.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Johannes Eisele\u2009\/\u2009AFP v\u00eda Getty Images<\/span>La explotaci\u00f3n de los recursos acu\u00e1ticos genera el 1,1 % de los alimentos, pero casi un 10 % de la huella ambiental mundial<span class=\"media-credits\">Johannes Eisele\u2009\/\u2009AFP v\u00eda Getty Images<\/span><\/p><\/div>\n<p>En la ganader\u00eda bovina, las emisiones de gases de efecto invernadero representan el 60 % de la presi\u00f3n ambiental de esta actividad. En la porcicultura, ese peso es unas cuatro veces menor. Seg\u00fan el estudio, la mayor parte del impacto de las granjas porcinas en la naturaleza es resultado de la contaminaci\u00f3n asociada al empleo de empleo de los nutrientes que se les dan a los animales. En el caso del trigo y del arroz, lo que hace la diferencia es el uso intensivo de agua y las alteraciones en la biodiversidad local.<\/p>\n<p>La huella ambiental generada por la producci\u00f3n de alimentos de cada pa\u00eds es m\u00e1s o menos proporcional al tama\u00f1o de su poblaci\u00f3n en comparaci\u00f3n con la poblaci\u00f3n mundial. En el caso de algunas naciones con grandes reba\u00f1os y producci\u00f3n agr\u00edcola, como Estados Unidos y Brasil, por ejemplo, las presiones sobre los recursos naturales son mayores que su densidad poblacional. La situaci\u00f3n se invierte en China y en la India, los dos pa\u00edses m\u00e1s populosos, cada uno con el 17 % de los habitantes del planeta. La huella ambiental de la producci\u00f3n de alimentos en cada una de estas naciones asi\u00e1ticas representa menos de un 15 % del total.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el art\u00edculo, las actividades destinadas a generar alimentos para la humanidad utilizan la mitad de las \u00e1reas habitables y el 70\u00a0% del agua dulce del planeta. Generan entre un cuarto y un tercio de los gases de efecto invernadero producidos por el hombre, adem\u00e1s de contaminar las cuencas hidrogr\u00e1ficas y el litoral mar\u00edtimo con nutrientes. \u201cM\u00e1s all\u00e1 de las emisiones de gases de efecto invernadero, un tema muy importante en la actualidad es el uso del agua en la agricultura\u201d, comenta el agr\u00f3nomo Jean Ometto, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), uno de los coordinadores del Programa FAPESP de Investigaciones sobre Cambios Clim\u00e1ticos Globales (PFPMCG), quien no particip\u00f3 en el estudio. \u201cEn Brasil, el uso de la irrigaci\u00f3n a\u00fan es minoritario en las tierras dedicadas a la agricultura y ganader\u00eda. Pero en algunas regiones hay un aumento importante de la superficie regada.\u201d<\/p>\n<p>El agr\u00f3nomo Carlos Eduardo Pellegrino Cerri, de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz de la Universidad de S\u00e3o Paulo (Esalq-USP), hace hincapi\u00e9 en la importancia de investigar la huella ambiental en la producci\u00f3n de alimentos. \u201cSe trata de un tema muy importante y actual\u201d, dice. Sin embargo, \u00e9l apoya la idea de que los autores de estos estudios empiecen a utilizar el concepto de balance de carbono (que tiene en cuenta tanto las emisiones como las absorciones de gases de efecto invernadero) para calcular la huella de carbono de los cultivos agr\u00edcolas, en lugar de limitarse solo a las emisiones. \u201cEl uso del balance de carbono ser\u00eda m\u00e1s acertado, ya que un cultivo bien gestionado incluso puede fijar m\u00e1s carbono que el que emite\u201d.<\/p>\n<p>En un experimento de campo realizado en tres fincas sojeras de Mato Grosso do Sul durante la campa\u00f1a 2020\/2021, Pellegrino Cerri lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que los productores podr\u00edan controlar, mediante la adopci\u00f3n de pr\u00e1cticas correctivas y el empleo adecuado de fertilizantes, hasta un 77 % de las emisiones de carbono procedentes del cultivo de granos. Si as\u00ed lo hicieran, el cultivo sojero pasar\u00eda a captar m\u00e1s carbono que el que emite, sobre todo en el suelo, estima el investigador de la Esalq.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/strong>HALPERN, B. S. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41893-022-00965-x\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">The environmental footprint of global food production<\/a>. <strong>Nature Sustainability<\/strong>. 24 oct. 2022.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un estudio calcula las presiones sobre los recursos naturales que genera la producci\u00f3n de alimentos en el planeta","protected":false},"author":13,"featured_media":473962,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[268,269],"coauthors":[101],"class_list":["post-473957","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-agropecuaria-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/473957","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=473957"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/473957\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":473966,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/473957\/revisions\/473966"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/473962"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=473957"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=473957"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=473957"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=473957"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}