{"id":476863,"date":"2023-05-17T15:27:32","date_gmt":"2023-05-17T18:27:32","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=476863"},"modified":"2023-05-17T15:27:32","modified_gmt":"2023-05-17T18:27:32","slug":"el-calentamiento-global-puede-llegar-a-15-oc-en-nueve-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-calentamiento-global-puede-llegar-a-15-oc-en-nueve-anos\/","title":{"rendered":"El calentamiento global puede llegar a 1,5 \u00baC en nueve a\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p>Nueve a\u00f1os. Ese es el plazo para que la temperatura media de la atm\u00f3sfera del planeta sea 1,5 grados Celsius (\u00baC) m\u00e1s c\u00e1lida de lo que era a mediados del siglo XIX, per\u00edodo que se toma como base comparativa para calcular el valor actual del calentamiento global, que est\u00e1 provocando crisis clim\u00e1ticas en varias regiones del planeta. El pron\u00f3stico tiene un 50 % de probabilidades de cumplirse si las emisiones globales de di\u00f3xido de carbono (CO<sub>2<\/sub>), el principal gas de efecto invernadero, se mantienen en los niveles de 2022, seg\u00fan un estudio publicado en noviembre en la revista cient\u00edfica <em>Earth System Science Data<\/em> por el grupo internacional de cient\u00edficos que coordina el Global Carbon Project. Esta es una iniciativa creada en 2001, que actualiza anualmente las proyecciones de emisi\u00f3n y absorci\u00f3n de CO<sub>2<\/sub> y tambi\u00e9n de otros gases de efecto invernadero (GEI), tales como el metano (CH<sub>4<\/sub>) y el \u00f3xido nitroso (N<sub>2<\/sub>H). El trabajo estima que, de mantenerse las tendencias actuales, la temperatura media del planeta aumentar\u00e1 1,7 \u00baC en 18 a\u00f1os y 2 \u00baC en 30 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Una vez superada la fase m\u00e1s aguda de la pandemia, el escenario que vuelve a predominar no difiere en gran medida del panorama mundial previo al covid-19. Los datos no son alentadores en este primer a\u00f1o en que la emergencia sanitaria se mantuvo relativamente bajo control y la econom\u00eda mundial ha vuelto a funcionar pr\u00e1cticamente sin restricciones. En 2022, las emisiones globales llegaron a 40.600 millones de toneladas de CO<sub>2<\/sub>. La cifra es casi la misma que en 2019, a\u00f1o en que la producci\u00f3n de este gas bati\u00f3 el r\u00e9cord, cuando todav\u00eda no hab\u00eda aparecido el Sars-CoV-2. Ese a\u00f1o se liberaron a la atm\u00f3sfera 40.900 millones de toneladas de di\u00f3xido de carbono.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el estudio, las emisiones de CO<sub>2<\/sub> procedentes de la quema de combustibles f\u00f3siles (petr\u00f3leo, gas y carb\u00f3n) fueron de unos 36.600 millones de toneladas en 2022, un incremento del 1 % en comparaci\u00f3n con el a\u00f1o anterior. Esa cantidad equivale a casi el 89\u00a0% de todo el di\u00f3xido de carbono liberado en el planeta por las actividades humanas. El 11 % restante provino de los cambios en el uso del suelo, en particular, de la tala de bosques y vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona (que si se conservan suelen captar m\u00e1s CO<sub>2<\/sub> que el que liberan) para el establecimiento de actividades agropecuarias, que tienden a producir m\u00e1s gases de efecto invernadero.<\/p>\n<p>\u201cEn 2022 asistimos a un nuevo aumento de las emisiones mundiales de CO<sub>2<\/sub> derivadas de la quema de combustibles f\u00f3siles cuando lo que necesit\u00e1bamos era un r\u00e1pido descenso\u201d, coment\u00f3 en un comunicado de prensa el franc\u00e9s Pierre Friedlingstein, cient\u00edfico del clima de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido, y autor principal del art\u00edculo. \u201cHay algunas se\u00f1ales positivas, pero los l\u00edderes mundiales tendr\u00e1n que tomar medidas significativas si pretendemos tener alguna posibilidad de limitar el calentamiento global a un valor cercano a 1,5 \u00baC\u201d. Es cierto que la situaci\u00f3n ya ha sido peor. A principios de este siglo, las emisiones de CO<sub>2<\/sub> procedentes de la quema de combustibles f\u00f3siles crec\u00edan a un ritmo anual del 3 %. A partir de la d\u00e9cada pasada, vienen increment\u00e1ndose a raz\u00f3n de un 0,5 % anual. Es un avance, pero insuficiente como para frenar el crecimiento progresivo de la temperatura media del planeta.<\/p>\n<p>El Acuerdo del Clima de Par\u00eds, suscrito en diciembre de 2015 en el \u00e1mbito de las Naciones Unidas por 195 pa\u00edses, Brasil inclusive, tiene como meta principal limitar el calentamiento global en los pr\u00f3ximos a\u00f1os a menos de 2\u00a0\u00baC en comparaci\u00f3n con los niveles de la sociedad preindustrial. Lo ideal ser\u00eda que el incremento de la temperatura media no supere el valor de 1,5 \u00baC, un nivel considerado alto, pero con impactos socioecon\u00f3micos supuestamente a\u00fan manejables.<\/p>\n<p>A juzgar por el ritmo actual de emisiones, es virtualmente imposible alcanzar ese objetivo. La temperatura promedio de la Tierra ya es en la actualidad aproximadamente 1,2 \u00baC m\u00e1s c\u00e1lida que a mediados del siglo XIX. La concentraci\u00f3n actual de CO<sub>2<\/sub> en la atm\u00f3sfera es de 417 partes por mill\u00f3n (ppm), alrededor de un 50 % m\u00e1s que en la d\u00e9cada de 1850. Por cierto, el Observatorio de Mauna Loa, en Haw\u00e1i, que ha sido la fuente de referencia para el registro de la concentraci\u00f3n de este gas desde los a\u00f1os 1960, interrumpi\u00f3 temporalmente sus actividades a finales de noviembre debido a una erupci\u00f3n volc\u00e1nica (<em>lea en el recuadro m\u00e1s abajo<\/em>).<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-emissoes-co2-2023-01-640.png\" data-tablet_size=\"670x570\" alt=\"EVOLU\u00c7\u00c3O DAS EMISS\u00d5ES GLOBAIS DE CO2\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-emissoes-co2-2023-01-640.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-emissoes-co2-2023-01-640.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-emissoes-co2-2023-01-760.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span>\n<p>El estudio m\u00e1s reciente de Global Carbon Project, que re\u00fane a alrededor de un centenar de cient\u00edficos, enumera los pa\u00edses que liberan m\u00e1s di\u00f3xido de carbono en la atm\u00f3sfera. Por s\u00ed sola, China es actualmente responsable del 31 % de las emisiones por la quema de combustibles f\u00f3siles, algo m\u00e1s del doble que Estados Unidos, ubicado en segundo lugar. La India, cuyas emisiones habr\u00edan crecido un 6 % en 2022, super\u00f3 a la Uni\u00f3n Europea y es el tercer pa\u00eds que m\u00e1s CO<sub>2<\/sub> libera en el aire. Es responsable de casi un 8 % del total del gas derivado del uso de combustibles f\u00f3siles. Hist\u00f3ricamente, cuando se calcula el volumen acumulado de di\u00f3xido de carbono liberado en la atm\u00f3sfera, Estados Unidos y la Uni\u00f3n Europea encabezan el listado con holgura en comparaci\u00f3n con las grandes econom\u00edas asi\u00e1ticas actuales.<\/p>\n<p>El estudio no especifica el lugar exacto que ocupa Brasil entre los pa\u00edses emisores de CO<sub>2<\/sub>. Normalmente, el pa\u00eds figura entre los 5 a 10 mayores productores de di\u00f3xido de carbono liberado en la atm\u00f3sfera del planeta. Sin embargo, el art\u00edculo pone de relieve que el Brasil, junto a Indonesia y la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo, sumaron en 2022 el 58 % de las emisiones de este gas de efecto invernadero a ra\u00edz de los cambios en el uso del suelo. Estas tres naciones albergan grandes \u00e1reas de selvas tropicales en Am\u00e9rica del Sur, Asia y \u00c1frica respectivamente, cuya vegetaci\u00f3n es objeto de procesos de deforestaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cEl perfil de las emisiones de gases de efecto invernadero en Brasil es diferente al de los pa\u00edses m\u00e1s ricos, donde casi el 90 % de las emisiones proviene de la quema de combustibles f\u00f3siles\u201d, comenta la ge\u00f3grafa Ane Alencar, directora cient\u00edfica del Instituto de Pesquisa Ambiental da Amaz\u00f4nia (Ipam), una organizaci\u00f3n no gubernamental (ONG) dedicada a la investigaci\u00f3n del desarrollo sostenible en este bioma.<\/p>\n<p>Seg\u00fan datos divulgados en noviembre pasado por el Sistema de Estimaciones de Emisiones y Remociones de Gases de Efecto Invernadero (Seeg), una iniciativa del Observat\u00f3rio do Clima, aproximadamente la mitad de las emisiones brasile\u00f1as de este tipo de gases provienen del desmonte de la vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona (modificaciones en el uso del suelo) y una cuarta parte, de las actividades agr\u00edcolas. \u201cAqu\u00ed, la incidencia de las emisiones derivadas de los cambios en el uso del suelo es mucho mayor\u201d, dice Alencar, quien coordina este sector dentro del Seeg. El resto procede de las actividades industriales, de la producci\u00f3n de energ\u00eda y de la gesti\u00f3n de los residuos.<\/p>\n<p>El Observatorio del Clima es una ONG que agrupa a universidades, empresas tecnol\u00f3gicas y entidades de la sociedad civil brasile\u00f1a (como el Ipam). Desde 2013, la entidad mantiene el Seeg, que funciona como complemento de los datos oficiales del pa\u00eds al respecto de las emisiones de gases de efecto invernadero. A diferencia de la investigaci\u00f3n internacional del Global Carbon Project, que se centr\u00f3 espec\u00edficamente en el CO<sub>2<\/sub>, el informe del Seeg incluye a este y al resto de los gases que promueven el calentamiento de la atm\u00f3sfera. En 2021, las emisiones totales de gases de efecto invernadero en Brasil, teniendo en cuenta todas las fuentes, llegaron a ser de 2.400 millones de toneladas, un aumento de un 12 % en comparaci\u00f3n con 2020, seg\u00fan el Seeg. Si se descuentan las absorciones de GEI efectuadas en suelo nacional \u2013b\u00e1sicamente a trav\u00e9s del proceso de fotos\u00edntesis de las plantas, que consumen CO<sub>2<\/sub> atmosf\u00e9rico\u2013, el balance de carbono a favor de la liberaci\u00f3n de estos gases en la atm\u00f3sfera desciende a 1.800 millones de toneladas.<\/p>\n<p>La sexta edici\u00f3n de la estimaci\u00f3n anual de emisiones de GEI, divulgada en junio de 2022 por el Ministerio de Ciencia, Tecnolog\u00eda e Innovaci\u00f3n (MCTI), apunta cifras similares: una emisi\u00f3n neta (ya descontadas las absorciones) equivalente a 1.700 millones de toneladas de CO<sub>2<\/sub> en 2020. \u201cLa metodolog\u00eda que emplea el Seeg toma como referencia el inventario anual de emisiones de GEI y arroja resultados similares a los nuestros\u201d, dice M\u00e1rcio Rojas, coordinador general de Ciencia del Clima y Sostenibilidad del MCTI.<\/p>\n<p>Para el climat\u00f3logo Marcos Heil Costa, de la Universidad Federal de Vi\u00e7osa (UFV), de Minas Gerais, quien estudia las interacciones del clima con la agricultura, el perfil de las emisiones brasile\u00f1as, que acusa un mayor peso en la producci\u00f3n de CO<sub>2<\/sub> asociada a los procesos de modificaci\u00f3n del uso del suelo, puede suponer una ventaja a la hora de tener que hacer los deberes. \u201cHemos demostrado que en tan solo siete a\u00f1os, entre 2005 y 2012, cuando se registr\u00f3 un descenso considerable del desmonte en la Amazonia, conseguimos reducir en un 85 % las emisiones asociadas a la deforestaci\u00f3n\u201d, comenta Heil Costa, uno de los autores brasile\u00f1os del \u00faltimo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim\u00e1tico (IPCC). \u201cPodemos conseguir resultados equivalentes o incluso mejores para finales de esta d\u00e9cada\u201d. Por otro lado, dice el climat\u00f3logo, los pa\u00edses en cuyas emisiones predomina la quema de combustibles f\u00f3siles deber\u00edan cambiar su matriz energ\u00e9tica para obtener procesos significativos. Y este es un proceso que podr\u00eda llevar d\u00e9cadas.<\/p>\n<div class=\"box\"><strong>Una erupci\u00f3n volc\u00e1nica interrumpe el registro de co<sub>2<br \/>\n<\/sub><\/strong><em>La lava del volc\u00e1n Mauna Loa, en Haw\u00e1i, cort\u00f3 la energ\u00eda y el acceso por carretera al observatorio de referencia<\/em><\/p>\n<p>El Mauna Loa, al que se considera el mayor volc\u00e1n activo del planeta, situado en la isla grande del archipi\u00e9lago de Haw\u00e1i, en el Pac\u00edfico Norte, llevaba inactivo 38 a\u00f1os. El 27 de noviembre pasado, el cr\u00e1ter situado en su cima, que se eleva unos 4.200 metros sobre el nivel del mar, comenz\u00f3 a expulsar lava. La monta\u00f1a ven\u00eda dando se\u00f1ales de que pr\u00f3ximamente entrar\u00eda en erupci\u00f3n desde el mes de septiembre. El Mauna Loa es uno de los volcanes m\u00e1s estudiados por la comunidad cient\u00edfica y la explosi\u00f3n, si bien fue fuerte, no tom\u00f3 a nadie desprevenido totalmente ni caus\u00f3 v\u00edctimas humanas. Pero s\u00ed hubo una fatalidad que fue registrada el 29 de noviembre: el camino que conduce al Observatorio de Mauna Loa qued\u00f3 bloqueado por la lava y se cort\u00f3 el suministro el\u00e9ctrico en el lugar.<\/p>\n<p><div id=\"attachment_476868\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-476868 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-emissoes-co2-observatorio-noaa-2023-01-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"641\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-emissoes-co2-observatorio-noaa-2023-01-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-emissoes-co2-observatorio-noaa-2023-01-1140-250x141.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-emissoes-co2-observatorio-noaa-2023-01-1140-700x394.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-emissoes-co2-observatorio-noaa-2023-01-1140-120x67.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Carly Menker\u2009\/\u2009NOAA<\/span>El observatorio de la Noaa en la isla hawaiana<span class=\"media-credits\">Carly Menker\u2009\/\u2009NOAA<\/span><\/p><\/div><\/p>\n<p>Desde 1958, el observatorio actualmente mantenido por la Administraci\u00f3n Oce\u00e1nica y Atmosf\u00e9rica Nacional (Noaa), de Estados Unidos, se encarga de registrar diariamente la concentraci\u00f3n de di\u00f3xido de carbono (CO<sub>2<\/sub>) en la atm\u00f3sfera terrestre, que se utiliza como medida de referencia para los estudios del clima. Ese \u00edndice tambi\u00e9n se denomina Curva de Keeling, en alusi\u00f3n al geoqu\u00edmico estadounidense Charles Keeling (1928-2005), quien document\u00f3 por primera vez el aumento creciente de los niveles atmosf\u00e9ricos de CO<sub>2<\/sub> mediante el empleo de los registros recogidos en la isla del Pac\u00edfico Norte.<\/p>\n<p><div id=\"attachment_476872\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-476872 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-emissoes-co2-vulcao-mauna-loa-2023-01-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"641\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-emissoes-co2-vulcao-mauna-loa-2023-01-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-emissoes-co2-vulcao-mauna-loa-2023-01-1140-250x141.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-emissoes-co2-vulcao-mauna-loa-2023-01-1140-700x394.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-emissoes-co2-vulcao-mauna-loa-2023-01-1140-120x67.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Andrew Richard Hara\u2009\/\u2009Getty Images<\/span>El volc\u00e1n Mauna Loa, en Haw\u00e1i, activo en noviembre de 2022<span class=\"media-credits\">Andrew Richard Hara\u2009\/\u2009Getty Images<\/span><\/p><\/div><\/p>\n<p>Por su ubicaci\u00f3n tan remota, el aire de Mauna Loa es bastante puro y est\u00e1 sujeto a una m\u00ednima influencia de las actividades humanas y las emisiones generadas por la vegetaci\u00f3n. Esto lo torna un sitio ideal para realizar un seguimiento continuo de los componentes de la atm\u00f3sfera. Este tipo de medici\u00f3n tambi\u00e9n se registra en otros puntos de la Tierra, como en el Polo Sur, pero los datos de Haw\u00e1i, por lo general, constituyen el par\u00e1metro utilizado a nivel internacional. Hasta el 19 de diciembre no se hab\u00edan podido reanudar los registros, aunque los vulcan\u00f3logos manejaban evidencias de que la actividad volc\u00e1nica parec\u00eda haber cesado el 13 de diciembre.<\/div>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/strong>FRIEDLINGSTEIN, P. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/essd.copernicus.org\/articles\/14\/4811\/2022\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Global carbon budget 2022<\/a>. <strong>Earth System Science Data<\/strong>. v. 14, n. 11. 11 nov. 2022.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"De no reducirse las emisiones de CO<sub>2<\/sub>, se llegar\u00e1 a ese l\u00edmite al comienzo de la pr\u00f3xima d\u00e9cada","protected":false},"author":13,"featured_media":476864,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[269],"coauthors":[101],"class_list":["post-476863","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-ambiente-es","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/476863","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=476863"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/476863\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":477281,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/476863\/revisions\/477281"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/476864"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=476863"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=476863"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=476863"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=476863"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}