{"id":479989,"date":"2023-06-08T11:24:09","date_gmt":"2023-06-08T14:24:09","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=479989"},"modified":"2023-06-08T11:24:09","modified_gmt":"2023-06-08T14:24:09","slug":"investigadores-brasilenos-y-franceses-identifican-una-nueva-posible-causa-biologica-de-la-depresion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/investigadores-brasilenos-y-franceses-identifican-una-nueva-posible-causa-biologica-de-la-depresion\/","title":{"rendered":"Investigadores brasile\u00f1os y franceses identifican una nueva posible causa biol\u00f3gica de la depresi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>En un art\u00edculo publicado el 2 de febrero en la revista <em>Nature Aging<\/em>, un grupo de cient\u00edficos brasile\u00f1os y franceses presentaron una nueva posible causa biol\u00f3gica de la depresi\u00f3n: la p\u00e9rdida de la capacidad de las neuronas para reciclar sus componentes viejos o da\u00f1ados. Este mecanismo de destrucci\u00f3n y reutilizaci\u00f3n de componentes denominado autofagia, que en griego significa \u201cdevorarse a s\u00ed mismo\u201d, cuando se mantiene bajo control, es fundamental para la salud y el buen funcionamiento de las c\u00e9lulas. Su conexi\u00f3n con la depresi\u00f3n fue identificada por el equipo del neurocient\u00edfico franc\u00e9s Pierre-Marie Lledo, del Instituto Pasteur de Par\u00eds, en colaboraci\u00f3n con el grupo del psiquiatra brasile\u00f1o Fl\u00e1vio Kapczinski, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS).<\/p>\n<p>La disminuci\u00f3n de la capacidad de realizar la autofagia es tan solo uno de los factores biol\u00f3gicos vinculados al surgimiento de la depresi\u00f3n, una enfermedad psiqui\u00e1trica que se caracteriza por una tristeza prolongada que puede afectar hasta al 20 % de las personas en alg\u00fan momento de la vida. Adem\u00e1s de este factor biol\u00f3gico, otros dos ya hab\u00edan sido asociados a la aparici\u00f3n de la depresi\u00f3n: el bajo recambio de las c\u00e9lulas cerebrales (especialmente las neuronas) y la reducci\u00f3n de las conexiones entre estas c\u00e9lulas. Sin embargo, por s\u00ed solos, no explican todos los casos de la enfermedad que, al igual que otros trastornos psiqui\u00e1tricos, es resultado de la interacci\u00f3n de las caracter\u00edsticas biol\u00f3gicas del individuo con las condiciones socioecon\u00f3micas, psicol\u00f3gicas y culturales en que vive.<\/p>\n<p>Kapczinski y Lledo descubrieron de modo fortuito que la deficiencia en la autofagia es una causa potencial de la depresi\u00f3n. A\u00f1os atr\u00e1s, se asociaron para investigar el efecto de una prote\u00edna llamada factor de diferenciaci\u00f3n de crecimiento 11 (GDF11) sobre la salud de las neuronas. Esta prote\u00edna favorece el desarrollo del cerebro, de los vasos sangu\u00edneos y de otros tejidos en el embri\u00f3n y el organismo la produce hasta la edad adulta. En los seres humanos, su s\u00edntesis comienza a declinar a partir de los 70 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Hac\u00eda bastante que el investigador brasile\u00f1o ven\u00eda reuniendo evidencias, en ensayos con animales y seres humanos, de que los episodios sucesivos de depresi\u00f3n causaban da\u00f1os graduales a las neuronas y otras c\u00e9lulas cerebrales, semejantes a una especie de envejecimiento acelerado, un fen\u00f3meno que Kapczinski denomin\u00f3 neuroprogresi\u00f3n (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-tormentos-del-cuerpo-y-del-alma\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 197<\/em><\/a>). \u201cEn el marco de una conferencia realizada en 2018 en el Instituto Pasteur, present\u00e9 la hip\u00f3tesis de la neuroprogresi\u00f3n y supe que el grupo de Lledo dispon\u00eda de una mol\u00e9cula que funcionar\u00eda como un rejuvenecedor de las neuronas\u201d, relata el investigador, quien es miembro del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda Traslacional en Medicina (INCT-TM), financiado por la FAPESP y por el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq).<\/p>\n<p>Esa mol\u00e9cula era el GDF11, cuya acci\u00f3n restauradora sobre el cerebro hab\u00eda sido demostrada por la neurocient\u00edfica griega Lida Katsimpardi en una pasant\u00eda posdoctoral en la Universidad Harvard (EE. UU.). En un art\u00edculo publicado en 2014 en la revista <em>Science<\/em>, Katsimpardi comprob\u00f3 que, en roedores, la prote\u00edna revert\u00eda el efecto del envejecimiento al propiciar la formaci\u00f3n de nuevas neuronas (neurog\u00e9nesis). Ahora en el Instituto Pasteur, ella propuso evaluar el efecto del GDF11 sobre la depresi\u00f3n y un s\u00edntoma que suele acompa\u00f1arla, la p\u00e9rdida de memoria, tambi\u00e9n habitual en el envejecimiento.<\/p>\n<p>Los resultados de los experimentos presentados en <em>Nature Aging<\/em> demostraron que al suministrar GDF11 durante algunas semanas a ratones de edad avanzada, que naturalmente presentan niveles m\u00e1s bajos de este factor de crecimiento, result\u00f3 suficiente para prevenir el deterioro de la memoria y los s\u00edntomas caracter\u00edsticos de la depresi\u00f3n. Los animales tratados pasaron a presentar un desempe\u00f1o similar al de los roedores j\u00f3venes. Por su parte, en los j\u00f3venes, la prote\u00edna impidi\u00f3 el desarrollo de s\u00edntomas de depresi\u00f3n inducida por corticosterona, la hormona del estr\u00e9s en los roedores.<\/p>\n<p>Los investigadores tambi\u00e9n constataron que, en los animales tratados con GDF11, el hipocampo, la regi\u00f3n del cerebro asociada a la regulaci\u00f3n del estado de \u00e1nimo y la capacidad de memoria, funcionaba mejor, pero no por el motivo que supon\u00edan. \u201cPens\u00e1bamos que el efecto del GDF11 era fruto de la neurog\u00e9nesis, que compensar\u00eda la p\u00e9rdida de estas c\u00e9lulas observada en la depresi\u00f3n y el envejecimiento\u201d, comenta Kapczinski.<\/p>\n<p>Sin embargo, los an\u00e1lisis de la acci\u00f3n del GDF11 sobre las neuronas demostraron que la mejor\u00eda no se deb\u00eda a la neurog\u00e9nesis. O no solo a ello. Cuando se lo inyecta en el torrente sangu\u00edneo, el GDF11 favorece la formaci\u00f3n de nuevas neuronas, pero aparentemente en forma indirecta, al estimular la liberaci\u00f3n de otros compuestos que promueven la neurog\u00e9nesis. Al inocularlo en el cerebro, no propici\u00f3 la proliferaci\u00f3n neuronal, pese a promover mejor\u00edas en la memoria y en los s\u00edntomas depresivos.<\/p>\n<p>Los investigadores comprobaron que el efecto beneficioso del GDF11 era consecuencia del aumento de la autofagia, que contribu\u00eda a la eliminaci\u00f3n de residuos t\u00f3xicos. Las neuronas cultivadas en laboratorio y tratadas con este factor de crecimiento funcionaban mejor y establec\u00edan m\u00e1s conexiones con otras neuronas. La evidencia de que la autofagia estaba por detr\u00e1s de ese resultado provino de otro experimento. Al inactivar gen\u00e9ticamente una de las prote\u00ednas involucradas en la autofagia o bloquearla por completo mediante compuestos qu\u00edmicos, el efecto protector se desvaneci\u00f3.<\/p>\n<p>\u201cEl descubrimiento de esta funci\u00f3n del GDF11 constituye un avance en nuestra comprensi\u00f3n de la conexi\u00f3n entre el envejecimiento, la memoria y los trastornos del humor, y \u2013quiz\u00e1 lo m\u00e1s emocionante\u2013 alienta la perspectiva de utilizar el GDF11 como medio para mejorar el diagn\u00f3stico y el tratamiento de estos problemas\u201d, escribieron Patrick Piantadosi y Andrew Holmes, investigadores de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, en un comentario sobre el estudio publicado en el mismo n\u00famero de la revista.<\/p>\n<p>\u201cEste trabajo es relevante por tres motivos\u201d, dice la psiquiatra brasile\u00f1a Elisa Brietzke, de la Queen\u2019s University de Canad\u00e1, quien no particip\u00f3 en el estudio. \u201cPorque demuestra que hay m\u00faltiples mecanismos implicados en la depresi\u00f3n, que no se explica \u00fanicamente por la falta de neurotransmisores, como la serotonina. Porque indica que este trastorno mental no provoca alteraciones solamente en el cerebro, sino en todo el organismo. Y porque plantea la perspectiva de que alg\u00fan d\u00eda, un tratamiento que eleve los niveles de GDF11 sirva tanto para combatir la depresi\u00f3n como los problemas de memoria, habituales en esta dolencia, que no mejoran con los antidepresivos actuales\u201d, explica.<\/p>\n<p>Aunque Kapczinski y su equipo han observado que los niveles de GDF11 se encuentran disminuidos en la sangre de las personas con depresi\u00f3n, a\u00fan queda un largo camino por recorrerse antes de arribar a una terapia para elevar sus niveles en el organismo. \u201cLas prote\u00ednas como el GDF11 act\u00faan en diferentes \u00f3rganos y tejidos y, cuando se las administra en forma directa, pueden producir efectos beneficiosos en algunos y delet\u00e9reos en otros\u201d, advierte Brietzke. La comprensi\u00f3n del modo en que el GDF11 act\u00faa en las c\u00e9lulas, empero, podr\u00eda conducir al desarrollo de compuestos que act\u00faen sobre los mismos blancos moleculares y que, adem\u00e1s de eficientes, sean seguros y bien tolerados.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/strong>MOIGNEU, C. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s43587-022-00352-3\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Systemic GDF11 attenuates depression-like phenotype in aged mice via stimulation of neuronal autophagy<\/a>. <strong>Nature Aging<\/strong>. 2 feb. 2023.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Una falla en el reciclado de los componentes neuronales en roedores causa s\u00edntomas similares a los de esta enfermedad en los seres humanos","protected":false},"author":16,"featured_media":479990,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[316,319,327,329],"coauthors":[105],"class_list":["post-479989","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-medicina-es","tag-neurociencia-es","tag-psiquiatria-es","tag-salud-publica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/479989","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=479989"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/479989\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":481392,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/479989\/revisions\/481392"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/479990"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=479989"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=479989"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=479989"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=479989"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}