{"id":480010,"date":"2023-06-08T11:16:45","date_gmt":"2023-06-08T14:16:45","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=480010"},"modified":"2024-06-05T15:40:46","modified_gmt":"2024-06-05T18:40:46","slug":"el-origen-de-la-megadiversidad-de-peces-de-america-del-sur","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-origen-de-la-megadiversidad-de-peces-de-america-del-sur\/","title":{"rendered":"El origen de la megadiversidad de peces de Am\u00e9rica del Sur"},"content":{"rendered":"<p>Hay arahuana, bagre, vieja del agua, candir\u00fa y s\u00e1balo. Y tambi\u00e9n dorado, mojarra, lenguado, pirapit\u00e1, viejita de hocico, pira\u00f1a, surub\u00ed, cachama, morena, uaru. Con una de las redes hidrogr\u00e1ficas m\u00e1s extensas del mundo, Am\u00e9rica del Sur alberga una variedad tan amplia de peces de agua dulce que pueden enumerarse muchos de ellos por cada letra del alfabeto. Hay aproximadamente 5.800 especies conocidas (algo m\u00e1s de la tercera parte de las que se han identificado hasta ahora en todo el mundo) y se estima que habr\u00eda casi 3.000 por descubrir. En los r\u00edos, arroyos, lagos y lagunas temporales de esta zona del planeta existen peces de m\u00faltiples formas, colores y tama\u00f1os. Desde el diminuto <em>Priocharax nanus<\/em>, un pececito alargado y casi transparente de 1,5 cent\u00edmetros de largo, hasta el colosal piraruc\u00fa o paiche (<em>Arapaima gigas<\/em>) de cola rojiza, que llega a medir 3 metros y cuyas escamas, del tama\u00f1o de un pulgar, constituyen una armadura contra el ataque de los depredadores. Toda esta diversidad, la mayor del mundo, suscita desde hace tiempo la pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 hay tantos peces aqu\u00ed?<\/p>\n<p>Un art\u00edculo publicado en enero en la revista <em>PNAS<\/em> ofrece una explicaci\u00f3n abarcadora. Los fen\u00f3menos geol\u00f3gicos acaecidos durante los \u00faltimos 55 millones de a\u00f1os habr\u00edan causado al menos cinco grandes reconfiguraciones en las cuencas hidrogr\u00e1ficas sudamericanas que promovieron importantes irrupciones de nuevas especies, con un bajo nivel de extinci\u00f3n. Estas transformaciones del relieve, que tuvieron lugar en intervalos amplios de tiempo, ocasionaron dos efectos principales. En algunos casos, conectaron sistemas de r\u00edos y lagos que antes estaban separados, lo que llev\u00f3 a que en algunas \u00e1reas se mezclaran especies distintas, como ocurri\u00f3 hace entre 33 y 23 millones de a\u00f1os con el surgimiento de un valle conectando la cuenca del R\u00edo de la Plata y algunos r\u00edos de la costa brasile\u00f1a. En otros, crearon barreras que bloquearon la circulaci\u00f3n de los peces, aislando poblaciones que entonces evolucionaron en forma separada y originaron especies nuevas, como sucedi\u00f3 en la Amazonia tras la formaci\u00f3n del Arco de Pur\u00fas, hace unos 20 millones de a\u00f1os, que separ\u00f3 las porciones oriental y occidental de esta cuenca hidrogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>La ec\u00f3loga brasile\u00f1a Fernanda Cassemiro, de la Universidad Federal de Goi\u00e1s (UFG), y 20 colaboradores de instituciones brasile\u00f1as y extranjeras confirmaron la importancia del remodelado del entorno geol\u00f3gico para generar la actual diversidad ict\u00edcola en Am\u00e9rica del Sur, una hip\u00f3tesis centenaria, al analizar los datos de distribuci\u00f3n y los pulsos de diversificaci\u00f3n de las especies actuales y contrastarlos con los principales eventos geol\u00f3gicos ocurridos en el continente durante los \u00faltimos 100 millones de a\u00f1os. \u201cVerificamos que los patrones de concentraci\u00f3n de especies y la presencia de especies end\u00e9micas est\u00e1n fuertemente asociados con el momento y la ubicaci\u00f3n de eventos espec\u00edficos de modificaci\u00f3n del paisaje\u201d, dice Cassemiro, autora principal del art\u00edculo publicado en <em>PNAS<\/em>. \u201cEstudios anteriores no hab\u00edan presentado una respuesta tan abarcadora\u201d.<\/p>\n<p>En primera instancia, los investigadores recopilaron 306.000 registros de la presencia de 4.967 especies de peces de agua dulce en 490 cuencas hidrogr\u00e1ficas de Sudam\u00e9rica (<em><a href=\"#megadiversidad-de-peces\">v\u00e9ase el mapa<\/a><\/em>). Posteriormente, reconstruyeron la historia evolutiva de 3.169 especies de las que hab\u00eda informaci\u00f3n en el GenBank, el mayor banco de datos internacional de secuencias de ADN. Esta historia evolutiva se representa en un gr\u00e1fico llamado \u00e1rbol filogen\u00e9tico, que muestra el grado de parentesco entre las especies y permite calcular cu\u00e1ndo se separaron unas de otras. El paso siguiente consisti\u00f3 en cargar esos datos en un modelo matem\u00e1tico y verificar si las grandes oleadas de aparici\u00f3n y extinci\u00f3n de especies coincid\u00edan en el tiempo con los fen\u00f3menos geol\u00f3gicos que causaron alteraciones importantes en la red hidrogr\u00e1fica.<a name=\"megadiversidad-de-peces\"><\/a><\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-peixes-2023-03-info-640-1.png\" data-tablet_size=\"670x900\" alt=\"O continente dos peixes\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-peixes-2023-03-info-640-1.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-peixes-2023-03-info-640-1.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-peixes-2023-03-info-760-1.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span>\n<p>\u201cSe trata sin duda de uno de los trabajos m\u00e1s amplios sobre la distribuci\u00f3n y la evoluci\u00f3n de los peces neotropicales. El an\u00e1lisis de la informaci\u00f3n de un n\u00famero tan grande de especies no tiene precedentes\u201d, dice el icti\u00f3logo Alexandre Cunha Ribeiro, de la Universidad Federal de Mato Grosso, quien no particip\u00f3 del estudio. \u201cSin embargo, la historia de los sistemas geol\u00f3gicos de drenaje sudamericanos es compleja y cualquier asociaci\u00f3n directa entre los eventos evolutivos del territorio y sus consecuencias en la diversificaci\u00f3n de la biota debe tomarse como una hip\u00f3tesis que habr\u00e1 que corroborar o refutar\u201d, explica.<\/p>\n<p>Para Naercio Menezes, icti\u00f3logo experto en peces neotropicales e investigador s\u00e9nior del Museo de Zoolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), este estudio tendr\u00e1 impacto porque es un trabajo in\u00e9dito de reconstrucci\u00f3n de la distribuci\u00f3n, el origen y la dispersi\u00f3n de los peces vali\u00e9ndose de los datos gen\u00e9ticos disponibles en una base de datos internacional. No obstante, desconf\u00eda de la calidad de estos datos, depositados por otros investigadores. \u201cEl an\u00e1lisis tendr\u00eda mayor solidez si los autores hubiesen corroborado la identificaci\u00f3n correcta de los ejemplares utilizados para elaborar el \u00e1rbol filogen\u00e9tico indagando en las colecciones de universidades y museos\u201d, sostiene.<\/p>\n<p>En el estudio publicado en <em>PNAS<\/em>, la hip\u00f3tesis inicial de los cient\u00edficos planteaba que las tasas de surgimiento y desaparici\u00f3n de especies estar\u00edan vinculadas cronol\u00f3gicamente con los principales eventos geol\u00f3gicos. Si esto fuera correcto, el modelo matem\u00e1tico que utilizaron deber\u00eda apuntar variaciones abruptas en el ritmo de aparici\u00f3n y extinci\u00f3n de especies simult\u00e1neas a las alteraciones del entorno. \u201cCuando comparamos la figura generada por el modelo con las fechas y localizaciones de los eventos geol\u00f3gicos, el encastre fue perfecto\u201d, informa el ec\u00f3logo Thiago Rangel, tambi\u00e9n de la UFG y coautor de la investigaci\u00f3n. \u201cLa evidencias obtenidas aportan solidez a la hip\u00f3tesis de que los eventos geol\u00f3gicos influir\u00edan en el surgimiento y extinci\u00f3n de especies, sugerida por naturalistas tales como el alem\u00e1n Alexander von Humboldt [1769-1859] y el brit\u00e1nico Alfred Wallace [1823-1913]\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_480015\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-480015 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-peixes-Hypostomus-myersi-2023-03-1140-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"641\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-peixes-Hypostomus-myersi-2023-03-1140-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-peixes-Hypostomus-myersi-2023-03-1140-1-250x141.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-peixes-Hypostomus-myersi-2023-03-1140-1-700x394.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-peixes-Hypostomus-myersi-2023-03-1140-1-120x67.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Augusto Frota \/ Universidad Estadual de Maring\u00e1 <\/span><em>Hypostomus myersi<\/em> (de la familia de los plecos o viejas del agua), capturado en la cuenca del r\u00edo Iguaz\u00fa<span class=\"media-credits\">Augusto Frota \/ Universidad Estadual de Maring\u00e1 <\/span><\/p><\/div>\n<p>Una vez completada la separaci\u00f3n de \u00c1frica, hace unos 100 millones de a\u00f1os, las tierras del inmenso bloque rocoso que forma Am\u00e9rica del Sur pasaron largo tiempo bajo la influencia de los oc\u00e9anos. Cada vez que el clima se volv\u00eda m\u00e1s c\u00e1lido y el nivel del mar se elevaba \u2013en algunas \u00e9pocas estuvo 200 metros por encima del actual\u2013, sus aguas avanzaban cientos de kil\u00f3metros continente adentro, cubriendo las tierras bajas y aislando los sistemas fluviales preexistentes. Cuando el planeta se enfriaba, las aguas retroced\u00edan, descubriendo extensas planicies costeras y posibilitando el surgimiento de nuevas conexiones entre los cursos de agua en esas \u00e1reas. \u201cEl avance y retroceso de los oc\u00e9anos habr\u00eda sido relevante para el surgimiento de nuevas especies, especialmente en la periferia del continente\u201d, explica el icti\u00f3logo Roberto Reis, de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Rio Grande do Sul (PUC-RS), coautor del estudio.<\/p>\n<p>Hace unos 55 millones de a\u00f1os, la red hidrogr\u00e1fica de una vasta regi\u00f3n del norte de Sudam\u00e9rica, en la actualidad correspondiente a la zona occidental de la cuenca amaz\u00f3nica y a la cuenca del r\u00edo Orinoco, formaba un \u00fanico sistema fluvial que se mantuvo interconectado hasta hace 33 millones de a\u00f1os, manteniendo conexiones tambi\u00e9n con la cuenca del Plata, en el centro-sur del continente. Algunos millones de a\u00f1os m\u00e1s tarde, la colisi\u00f3n de la placa tect\u00f3nica sudamericana con la placa de Nazca, en el Pac\u00edfico, caus\u00f3 deformaciones en la corteza terrestre que elevaron la porci\u00f3n central de la cordillera de los Andes. El erguimiento de esta regi\u00f3n dio origen al altiplano andino, una meseta que se extiende por Bolivia y parte de Per\u00fa, y a una barrera denominada arco de Michicola, cerca del norte de Argentina. Estas formaciones interrumpieron el flujo entre los cursos de agua del oeste de la Amazonia y los de la cuenca del Plata, que desde entonces se comunican en forma intermitente durante los per\u00edodos de inundaciones.<\/p>\n<p>Casi simult\u00e1neamente, la distensi\u00f3n de la corteza terrestre dio lugar a un valle que corr\u00eda del sur al sudeste de lo que actualmente es Brasil, conectando los r\u00edos de la cuenca del Plata con los de la llanura costera del Atl\u00e1ntico. Esta conexi\u00f3n se cort\u00f3 durante el per\u00edodo comprendido hace entre 23 y 16 millones de a\u00f1os, con el levantamiento de las monta\u00f1as de Serra do Mar y Serra da Mantiqueira. Como resultado de ello surgi\u00f3 all\u00ed un foco de especies exclusivas (end\u00e9micas) en las cuencas de los r\u00edos Para\u00edba do Sul y Ribeira de Iguape, solo inferior en cantidad a la de la Amazonia Occidental.<\/p>\n<div id=\"attachment_480011\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-480011 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-peixes-Geophagus-iporangensis-2023-03-1140-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"642\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-peixes-Geophagus-iporangensis-2023-03-1140-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-peixes-Geophagus-iporangensis-2023-03-1140-1-250x141.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-peixes-Geophagus-iporangensis-2023-03-1140-1-700x394.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-peixes-Geophagus-iporangensis-2023-03-1140-1-120x68.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Augusto Frota \/ Universidad Estadual de Maring\u00e1 <\/span><em>Geophagus iporangensis<\/em> (acar\u00e1-iporanga, como se lo conoce en Brasil), procedente de la cuenca del Atl\u00e1ntico Sur<span class=\"media-credits\">Augusto Frota \/ Universidad Estadual de Maring\u00e1 <\/span><\/p><\/div>\n<p>En la \u00e9poca en que se irguieron estas cadenas serranas, se produjo otra transformaci\u00f3n importante en el norte del continente. Los desplazamientos de la corteza terrestre y los escurrimientos de lava elevaron el terreno aleda\u00f1o al curso del r\u00edo Pur\u00fas, al oeste de Manaos, dividiendo la cuenca Amaz\u00f3nica por la mitad. Sus aguas, que antes flu\u00edan hacia el Pac\u00edfico, pasaron a comportarse de dos maneras diferentes. Los r\u00edos de la parte oriental pasaron a desembocar en el Atl\u00e1ntico, mientras que en el sector occidental, las aguas quedaron embalsadas y formaron un inmenso pantano, llamado lago o sistema Pebas (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-superpantano-sudamericano\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 125<\/em><\/a>). Hace alrededor de 16 millones de a\u00f1os, el levantamiento de la porci\u00f3n norte de los Andes, entre Per\u00fa y Venezuela, y la acumulaci\u00f3n de sedimentos en las cuencas situadas al oriente de la cordillera forzaron el flujo de los r\u00edos hacia el este y, hace aproximadamente 10 millones de a\u00f1os, superaron el arco de Pur\u00fas, dando origen al r\u00edo Amazonas.<\/p>\n<p>Estos reordenamientos del relieve propiciaron una diversificaci\u00f3n heterog\u00e9nea de los peces en el tiempo y en el espacio. El an\u00e1lisis del \u00e1rbol filogen\u00e9tico permiti\u00f3 identificar al menos cinco cambios abruptos en el ritmo de surgimiento de nuevas especies: dos de ellas hace entre 30 y 23 millones de a\u00f1os, cuando la cuenca del R\u00edo de la Plata se desvincul\u00f3 de la Amazonia se conect\u00f3 con los r\u00edos de la costa atl\u00e1ntica; y otras tres hace entre 20 y 7 millones de a\u00f1os, en la \u00e9poca en la que se produjeron las transformaciones m\u00e1s recientes en la cuenca amaz\u00f3nica. Los cambios en la tasa de formaci\u00f3n de especies fueron impulsados por tres linajes del g\u00e9nero de los bagres, tambi\u00e9n llamados siluros o peces gato, peces de piel lisa sin escamas dotados de \u00f3rganos sensitivos (barbillas o bigotes) alrededor de la boca, y por las viejas del agua o plecos, tambi\u00e9n de piel lisa, con el cuerpo cubierto por placas \u00f3seas. Estas alteraciones de ritmo se produjeron especialmente a partir del momento en que el arco de Michicola separ\u00f3 la red hidrogr\u00e1fica del oeste de la Amazonia de la cuenca del Plata.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Reis, de la PUC-RS, la megadiversidad ict\u00edcola actual de Am\u00e9rica del Sur se debe, aparte de a la din\u00e1mica geol\u00f3gica que propici\u00f3 el surgimiento de una gran variedad de especies, a que los factores clim\u00e1ticos han provocado un bajo nivel de extinci\u00f3n. \u201cAc\u00e1 no se formaron grandes desiertos como sucedi\u00f3 en las regiones tropicales de \u00c1frica y Australia. La zona tampoco se vio afectada por glaciaciones tan intensas como las que ocurrieron en Europa y Am\u00e9rica del Norte\u201d, explica.<\/p>\n<p>En el trabajo actual, Cassemiro y sus colaboradores identificaron al menos 3.730 eventos de dispersi\u00f3n de especies de un \u00e1rea a otra de Sudam\u00e9rica. Casi la mitad (el 45 %) de ellas surgieron en la zona oriental y occidental de la Amazonia, especialmente en los \u00faltimos 23 millones de a\u00f1os. Las especies de la Amazonia Occidental, una de las \u00e1reas con mayor endemismo, enriquecieron, sobre todo, la cuenca del R\u00edo de la Plata, con picos de migraci\u00f3n en tres per\u00edodos que tuvieron lugar hace entre 30 y 10 millones de a\u00f1os. La cuenca del Plata, hoy en d\u00eda conformada por los r\u00edos Paraguay y Paran\u00e1, y sus afluentes, tambi\u00e9n ha recibido en los \u00faltimos 20 millones de a\u00f1os una gran proporci\u00f3n de especies originarias de los r\u00edos de la costa del Atl\u00e1ntico, regi\u00f3n con la cual se mantuvo parciamente conectada tras el erguimiento del sistema serrano constituido por Serra do Mar y Serra da Mantiqueira. Por su parte, la Amazonia Oriental aliment\u00f3 principalmente la red hidrogr\u00e1fica de la regi\u00f3n de las Guayanas y, m\u00e1s cerca en el tiempo, tras la formaci\u00f3n del Amazonas, el sector occidental de la cuenca amaz\u00f3nica.<\/p>\n<p>Los resultados de este estudio demuestran que los cambios en la tasa de diversificaci\u00f3n preceden el alzamiento del norte de los Andes y no se limitan a la cuenca amaz\u00f3nica\u201d dice Rangel, de la UFMG. Ribeiro, de la UFMT, a\u00f1ade: \u201cEste trabajo reafirma la idea de que el continente est\u00e1 poblado por una fauna de agua dulce antigua, cuya diversidad fue acumul\u00e1ndose en el transcurso de millones de a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/strong>CASSEMIRO, F. A. S. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.pnas.org\/doi\/10.1073\/pnas.2211974120\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Landscape dynamics and diversification of the megadiverse South American freshwater fish fauna<\/a>. <strong>PNAS<\/strong>. 3 ene. 2023.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Eventos geol\u00f3gicos acaecidos durante los \u00faltimos 55 millones de a\u00f1os reorganizaron las cuencas hidrogr\u00e1ficas y contribuyeron para la diversificaci\u00f3n de las especies de agua dulce ","protected":false},"author":16,"featured_media":480019,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,293,321],"coauthors":[105],"class_list":["post-480010","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-ecologia-es","tag-oceanografia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/480010","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=480010"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/480010\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":481599,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/480010\/revisions\/481599"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/480019"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=480010"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=480010"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=480010"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=480010"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}