{"id":480067,"date":"2023-06-08T10:59:19","date_gmt":"2023-06-08T13:59:19","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=480067"},"modified":"2023-06-09T11:55:25","modified_gmt":"2023-06-09T14:55:25","slug":"un-analisis-de-millones-de-articulos-cientificos-y-patentes-sugiere-que-la-ciencia-esta-volviendose-menos-disruptiva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-analisis-de-millones-de-articulos-cientificos-y-patentes-sugiere-que-la-ciencia-esta-volviendose-menos-disruptiva\/","title":{"rendered":"Un an\u00e1lisis de millones de art\u00edculos cient\u00edficos y patentes sugiere que la ciencia est\u00e1 volvi\u00e9ndose menos disruptiva"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"700\" height=\"936\" class=\"size-full wp-image-480068 alignright\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-ciencia-disruptiva-2023-03-site-700-1.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-ciencia-disruptiva-2023-03-site-700-1.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-ciencia-disruptiva-2023-03-site-700-1-250x334.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-ciencia-disruptiva-2023-03-site-700-1-120x160.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Julia Jabur<\/span>\u00bfSe est\u00e1 agotando la capacidad de la ciencia para transformar la sociedad? Este resquemor, aunque no haya sido expresado verbalmente, ha quedado flotando en las repercusiones de un art\u00edculo publicado en enero en la revista <em>Nature<\/em> por tres soci\u00f3logos estadounidenses. Erin Leahey, de la Escuela de Sociolog\u00eda de la Universidad de Arizona, Russel Funk y su alumno de doctorado Michael Park, ambos de la Escuela de Administraci\u00f3n Carlson, de la Universidad de Minnesota, examinaron m\u00e1s de 45 millones de art\u00edculos publicados entre 1945 y 2010, y 3,9 millones de patentes registradas en Estados Unidos entre 1976 y 2010, y arribaron a la conclusi\u00f3n de que, con el paso del tiempo, a los cient\u00edficos les resulta cada vez m\u00e1s dif\u00edcil realizar descubrimientos originales que den lugar a nuevos campos del conocimiento o reorientar el rumbo de un tema de investigaci\u00f3n existente.<\/p>\n<p>El tr\u00edo utiliz\u00f3 una m\u00e9trica llamada \u00edndice CD, en la que los valores pueden variar de -1, para los trabajos menos disruptivos, a +1, para los m\u00e1s disruptivos, y verific\u00f3 que el desempe\u00f1o promedio medido por este indicador ha descendido gradualmente (<a href=\"#a-disrupcao\"><em>v\u00e9ase el gr\u00e1fico<\/em><\/a>). La ca\u00edda acumulada en los per\u00edodos analizados fue mayor a un 90 % para los art\u00edculos y superior a un 78 % en el caso de las patentes. Es cierto que las cifras absolutas de art\u00edculos y patentes considerados transformadores se han mantenido en un mismo nivel a lo largo del tiempo. Pero como el volumen total de estudios y aplicaciones ha crecido en forma exponencial \u2013se estima que actualmente se publican unos 3.000 art\u00edculos por d\u00eda\u2013, la participaci\u00f3n relativa de la ciencia denominada disruptiva en el conjunto de la producci\u00f3n cient\u00edfica ha perdido aliento, lo que para los autores del estudio deja en evidencia que el formidable esfuerzo realizado para producir conocimiento arroja dividendos m\u00e1s magros de lo que preve\u00edan las inversiones.<\/p>\n<p>El trabajo divide a la ciencia innovadora en dos categor\u00edas. La primera, calificada como disruptiva, se caracteriza por \u201cperturbar el conocimiento existente\u201d, impulsando a la ciencia y la tecnolog\u00eda en nuevas direcciones, seg\u00fan el art\u00edculo publicado en <em>Nature<\/em>. La segunda, a la que se define como consolidativa, mejora \u201clos flujos de conocimiento existentes y, por lo tanto, consolida el <em>statu quo<\/em>\u201d. Para distinguir los hallazgos que encajan en uno u otro tipo se analizaron las referencias bibliogr\u00e1ficas presentes en los art\u00edculos y patentes. Los estudios consolidativos suelen ser citados en trabajos posteriores juntamente con otros art\u00edculos relevantes anteriores, lo que indica que hubo varios avances que estructuraron el \u00e1rea, con efecto acumulativo. En tanto, la tendencia de los trabajos disruptivos consiste en dejar de mencionar los estudios preexistentes, ya que no se los considera una referencia dado el rumbo que ha tomado ese campo. \u201cUn ecosistema cient\u00edfico sano es aquel en el que coexisten los descubrimientos disruptivos y las mejoras consolidativas\u201d, dijo Russell Funk, seg\u00fan consta en el sitio web de la Escuela de Administraci\u00f3n Carlson. \u201cAl tornarse m\u00e1s comunes las innovaciones incrementales, podr\u00eda llevar m\u00e1s tiempo lograr avances que impulsen a la ciencia de manera m\u00e1s dram\u00e1tica\u201d.<\/p>\n<p>Uno de los casos de ciencia disruptiva citados en el trabajo es ampliamente conocido: el descubrimiento de la estructura en doble h\u00e9lice del ADN, presentada en un art\u00edculo de la revista <em>Nature<\/em> en 1953 por el ingl\u00e9s Francis Crick y el estadounidense James Watson (quienes nueve a\u00f1os despu\u00e9s ganar\u00edan el Nobel de Medicina o Fisiolog\u00eda). En cambio, otros ejemplos han suscitado controversias. El estudio de los soci\u00f3logos compar\u00f3 seis contribuciones a la ciencia capaces de ilustrar las distintas fases del espectro que va de lo consolidativo a lo disruptivo. Una patente de 1983 ocup\u00f3 el puesto m\u00e1s alto de la escala. El descubrimiento, cuya autor\u00eda corresponde a Richar Axel, de la Universidad Columbia, y dos colaboradores, Saul Silverstein y Michael Wigler, hall\u00f3 una manera eficaz de introducir ADN en c\u00e9lulas de mam\u00edferos. En tanto, en la posici\u00f3n m\u00e1s baja, como ejemplo de ciencia consolidativa, figura un art\u00edculo de 1970 del microbi\u00f3logo David Baltimore, por entonces en el Instituto de Tecnolog\u00eda de Massachusetts (MIT), referido al descubrimiento de la transcriptasa inversa, una enzima que sintetiza ADN de doble cadena a partir de un modelo de ARN.<\/p>\n<p><strong>Las paradojas<br \/>\n<\/strong>En un texto de opini\u00f3n publicado en el portal web de noticias Stat, George Church, genetista de la Escuela de Medicina de Harvard, y Juergen Eckhardt, vicepresidente de Leaps <em>by<\/em> Bayer, una unidad de inversi\u00f3n en investigaci\u00f3n de frontera de la empresa multinacional alemana, apuntaron paradojas en los ejemplos seleccionados. La patente considerada disruptiva, dijeron, no lleg\u00f3 a representar un hallazgo sorprendente, ya que al menos otros dos grupos hab\u00edan logrado introducir ADN en el interior de las c\u00e9lulas con antelaci\u00f3n. En contraste, el descubrimiento de la transcriptasa fue \u201cconceptualmente muy sorprendente\u201d, porque proporciona una forma de estudiar y comercializar el ARN y le vali\u00f3 a David Baltimore un Premio Nobel, en 1975.<a name=\"a-disrupcao\"><\/a><\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-ciencia-disruptiva-2023-03-info-640-1.png\" data-tablet_size=\"670x470\" alt=\"A DISRUP\u00c7\u00c3O PERDE F\u00d4LEGO\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-ciencia-disruptiva-2023-03-info-640-1.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-ciencia-disruptiva-2023-03-info-640-1.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/RPF-ciencia-disruptiva-2023-03-info-760-1.png\" \/>\n  <\/picture>\n<p>Tambi\u00e9n entr\u00f3 en la categor\u00eda de \u201cconsolidativo\u201d un art\u00edculo publicado en noviembre de 1965 en la revista <em>Physical Review<\/em> por el qu\u00edmico austr\u00edaco naturalizado estadounidense Walter Kohn, ganador del Nobel de Qu\u00edmica de 1998, y su colaborador de posdoctorado en la Universidad de California en San Diego, Lu Jeu Sham. El <em>paper <\/em>es la referencia principal de uno de los m\u00e9todos computacionales m\u00e1s populares de la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica, utilizado para describir las propiedades electr\u00f3nicas en la f\u00edsica del estado s\u00f3lido, la ciencia de los materiales y la qu\u00edmica, entre otras. \u201cSe trata de uno de los art\u00edculos m\u00e1s citados en la historia de la f\u00edsica\u201d, explica el f\u00edsico Klaus Capelle, de la Universidad Federal del ABC. \u201cHa modificado la forma en que se realizan los c\u00e1lculos en el campo de la f\u00edsica de la materia condensada, de la qu\u00edmica cu\u00e1ntica, de la ciencia de los materiales e incluso en algunas \u00e1reas de la biolog\u00eda, la farmacolog\u00eda y la geof\u00edsica. Si el \u00edndice CD define a este art\u00edculo como consolidativo, hay algo cuestionable en su metodolog\u00eda o en su interpretaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Es probable que el art\u00edculo haya sido calificado as\u00ed porque, para citarlo en trabajos posteriores, es necesario mencionar tambi\u00e9n un estudio publicado un a\u00f1o antes por Kohn y otro colaborador de posdoctorado, Pierre Hohenberg. Mientras que el primer manuscrito demuestra el teorema b\u00e1sico, el art\u00edculo de Kohn y Sham demostr\u00f3 c\u00f3mo realizar c\u00e1lculos basados en ese teorema. Presenta un algoritmo matem\u00e1tico que permite calcular las propiedades de los s\u00f3lidos. Con base en este algoritmo, se han desarrollado, por ejemplo, materiales para los procesadores de computadoras o tel\u00e9fonos m\u00f3viles.<\/p>\n<p>Hernan Chaimovich, del Instituto de Qu\u00edmica de la USP, considera que algunas de las cr\u00edticas vertidas sobre el art\u00edculo de <em>Nature<\/em> obedecen a una comprensi\u00f3n distorsionada. \u201cEl art\u00edculo le asigna importancia a la ciencia innovadora, ya sea disruptiva o consolidativa\u201d, dice. \u201cLa ciencia innovadora que consolida un campo espec\u00edfico puede tener tanto impacto como un art\u00edculo innovador disruptivo\u201d. Para el director cient\u00edfico de la FAPESP, Luiz Eug\u00eanio Mello, las discusiones sobre el quehacer cient\u00edfico suscitadas por el art\u00edculo son positivas. \u201cResulta evidente que cualquier an\u00e1lisis de calidad que tome como base 45 millones de muestras tiene alg\u00fan m\u00e9rito y las cr\u00edticas por la excepci\u00f3n no desmerecen su labor principal\u201d, sostiene. \u201cLo que llama la atenci\u00f3n es que varios ejemplos de contribuciones \u2018no disruptivas\u2019 representen revoluciones fundamentales. Si bien efectivamente se ha registrado una merma de la ciencia disruptiva, por otra parte, nunca antes la humanidad hab\u00eda desarrollado una vacuna \u2013o m\u00e1s bien 10 de ellas\u2013 en menos de un a\u00f1o\u201d, dice Mello, en referencia a los inmun\u00f3genos obtenidos contra el covid-19. Las in\u00e9ditas vacunas de ARN mensajero contra el nuevo coronavirus fueron calificadas como ciencia consolidativa en el art\u00edculo, porque han sido fruto de un desarrollo gradual.<\/p>\n<p>El cuestionamiento de la metodolog\u00eda no ha bastado para enfriar el debate que gener\u00f3 el art\u00edculo, ya que plantea preocupaciones acerca de la productividad de la ciencia presente en estudios preexistentes. El economista Naercio Menezes Filho, docente y coordinador del Centro Brasile\u00f1o de Investigaci\u00f3n Aplicada a la Primera Infancia (CPAPI, por sus siglas en portugu\u00e9s) del instituto Insper, en S\u00e3o Paulo, escribi\u00f3 un art\u00edculo en el peri\u00f3dico <em>Valor Econ\u00f4mico<\/em>, en el que relaciona las conclusiones del art\u00edculo en <em>Nature<\/em> con las de un trabajo publicado en 2020 en la revista <em>American Economic Review<\/em>, firmado por cuatro economistas, entre ellos John Van Reenen, director de su doctorado en la Universidad de Londres en la d\u00e9cada de 1990.<\/p>\n<p>El estudio, intitulado \u201c\u00bfSe est\u00e1 volviendo dif\u00edcil hallar nuevas ideas?\u201d, revela que en Estados Unidos hubo que aumentar bastante la cantidad de investigadores para mantener el nivel de productividad habitual. \u201cHay cada vez m\u00e1s gente dedicada a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, ya sea en empresas o en el \u00e1mbito acad\u00e9mico, pero cada vez es m\u00e1s dif\u00edcil que surjan nuevas ideas potencialmente aplicables\u201d, dice Menezes. En el campo de la agricultura, los autores muestran que entre 1960 y 2015, la productividad ha crecido a raz\u00f3n de un 1,5 % anual, mientras que el n\u00famero de investigadores agr\u00edcolas ha aumentado un 5 %.<\/p>\n<blockquote><p>Aparecen cientos de revistas nuevas cada mes. Es natural que el contenido novedoso de los art\u00edculos sea m\u00e1s limitado, dice Paulo Artaxo<\/p><\/blockquote>\n<p>Se han barajado diversas hip\u00f3tesis para explicar este decaimiento. El problema puede estar relacionado con la dificultad de los cient\u00edficos para conocer todo el conocimiento generado en sus campos, en virtud del crecimiento del volumen de la producci\u00f3n cient\u00edfica, y a la tendencia a dedicarse a temas espec\u00edficos, que rinden innovaciones incrementales. Pero existen otras variables. El aumento del conjunto de investigadores en actividad ha hecho que la ciencia sea m\u00e1s competitiva y constantemente se les exige que demuestren lo que hacen. Es habitual que dividan los resultados obtenidos en varios art\u00edculos cient\u00edficos con contenido complementario en lugar de publicar solamente los hallazgos principales en un manuscrito de mayor peso.<\/p>\n<p>A juicio de Paulo Artaxo, del Instituto de F\u00edsica de la USP, el modo de producci\u00f3n de la ciencia ha cambiado radicalmente en las \u00faltimas d\u00e9cadas. \u201cHace 100 a\u00f1os, la ciencia se produc\u00eda en contados laboratorios del mundo desarrollado. Hoy en d\u00eda, est\u00e1 repartida en 200 pa\u00edses. La democratizaci\u00f3n de la ciencia es algo muy bueno, en el sentido de que ahora son miles o millones de investigadores los que hacen ciencia\u201d, dice. Seg\u00fan \u00e9l, esto ha generado efectos colaterales. \u201cHoy en d\u00eda nadie es capaz de seguir el ritmo de los miles de <em>papers<\/em> que se publican a diario. Solo podemos enterarnos de los de mayor visibilidad. Actualmente hay una industria de publicaci\u00f3n que gana mucho dinero con esta forma de producir ciencia. Surgen cientos de revistas nuevas cada mes. Resulta natural que el contenido novedoso de los art\u00edculos sea m\u00e1s limitado que antes\u201d, dice Artaxo. \u201cDe cualquier manera, yo no dir\u00eda que la ciencia disruptiva ha deca\u00eddo, sino que la torta de la producci\u00f3n cient\u00edfica es m\u00e1s grande\u201d.<\/p>\n<p>Otra posibilidad indica que la inversi\u00f3n en l\u00edneas de investigaci\u00f3n situadas en la frontera del conocimiento sea menor que la necesaria. \u201cPor lo general, los cient\u00edficos no quieren correr el riesgo de dedicarse a una l\u00ednea de investigaci\u00f3n muy innovadora y de resultados a largo plazo, porque no pueden estar tanto tiempo sin publicar art\u00edculos. Esto perjudicar\u00eda sus contratos y ascensos\u201d, dice Menezes Filho. Las agencias de financiaci\u00f3n siempre se han preocupado por mantener el equilibrio de las inversiones en ciencia b\u00e1sica y aplicada, o utilizando la terminolog\u00eda m\u00e1s reciente, por mantener un balance adecuado entre la investigaci\u00f3n guiada por la curiosidad de los cient\u00edficos y la que tiene por objeto resolver los grandes retos que se le plantean a la sociedad (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-impactos-de-las-inversiones\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 246<\/em><\/a>). \u201cSi a esto le sumamos la pluralizaci\u00f3n de la ciencia en cuanto al n\u00famero de pa\u00edses y de personas, tenemos una diversidad de formatos mayor, que incluye ciencia del descubrimiento, ciencia de la implementaci\u00f3n y ciencia enfocada en la soluci\u00f3n de problemas\u201d, dice Luiz Eug\u00eanio Mello, director cient\u00edfico de la FAPESP. La Fundaci\u00f3n ofrece oportunidades de financiaci\u00f3n para proyectos de corta duraci\u00f3n, como en el caso de las ayudas de investigaci\u00f3n, y tambi\u00e9n para los de larga duraci\u00f3n, como son los proyectos tem\u00e1ticos, que contemplan cinco a\u00f1os, y los de los Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepid), de hasta once a\u00f1os, que les permiten a los investigadores dedicarse a trabajos de largo aliento sin la presi\u00f3n de tener que publicar resultados r\u00e1pidos. En 2022, la FAPESP puso en marcha una nueva iniciativa, el Programa Generaci\u00f3n, que en su primera ronda patrocinar\u00e1 unas 35 propuestas a las que ha asignado un presupuesto total de 56 millones de reales. En virtud de este programa, j\u00f3venes cient\u00edficos a\u00fan sin contrato laboral, hasta seis a\u00f1os despu\u00e9s de haber obtenido el doctorado, pueden solicitar hasta 1,6 millones de reales para desarrollar proyectos independientes apostando a un avance de la frontera del conocimiento.<\/p>\n<p>No es imposible que el caudal de ideas originales est\u00e9 disminuyendo. De todas maneras, suena como un contrasentido afirmar que la ciencia est\u00e9 perdiendo su capacidad de cambiar la sociedad, ya sea a trav\u00e9s de proyectos disruptivos o bien consolidativos. En el art\u00edculo publicado en <em>Stat<\/em>, Eckhardt, de Bayer, y Church, de Harvard, enumeraron grandes promesas en el horizonte, tales como las inmunoterapias contra el c\u00e1ncer, avances en la edici\u00f3n del genoma, proyectos de colonizaci\u00f3n de planetas y terapias de reversi\u00f3n del envejecimiento.<\/p>\n<p>Para Hernan Chaimovich, la metodolog\u00eda propuesta en el art\u00edculo en la revista <em>Nature<\/em> constituye un esfuerzo interesante para medir la capacidad innovadora de la ciencia. \u201cPero hay que tener cuidado cuando se afirma que los descubrimientos disruptivos est\u00e1n disminuyendo. Lo que es seguro es que la inversi\u00f3n en ciencia ha tenido un incremento impresionante en los \u00faltimos a\u00f1os y ello ha hecho crecer en gran medida la investigaci\u00f3n de car\u00e1cter incremental\u201d, se\u00f1ala. M\u00e1s all\u00e1 de las cifras, dice, puede vislumbrarse que la ciencia seguir\u00e1 produciendo descubrimientos capaces de cambiar el rumbo de la humanidad. \u201cHay investigaciones importantes basadas en disrupciones menores y tambi\u00e9n hay grandes disrupciones en curso, como la convergencia de la inteligencia artificial con la computaci\u00f3n cu\u00e1ntica. El potencial transformador de esto es enorme y, al igual que en los ejemplos citados anteriormente, no es posible vaticinar o imaginar actualmente lo que ello representar\u00e1 en el futuro\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/strong>PARK, M. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41586-022-05543-x\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Papers and patents are becoming less disruptive over time<\/a>. <strong>Nature<\/strong>. v. 613, p. 138-44. 5 ene. 2023.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El estudio se\u00f1ala los l\u00edmites en la capacidad de los investigadores para alterar los derroteros en sus respectivos campos","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[284,294,303],"coauthors":[98],"class_list":["post-480067","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct","tag-cienciometria-es","tag-economia-es","tag-financiacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/480067","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=480067"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/480067\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":481625,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/480067\/revisions\/481625"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=480067"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=480067"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=480067"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=480067"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}