{"id":485674,"date":"2023-07-13T15:32:12","date_gmt":"2023-07-13T18:32:12","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=485674"},"modified":"2023-07-18T00:10:58","modified_gmt":"2023-07-18T03:10:58","slug":"los-danos-ocultos-de-una-violacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-danos-ocultos-de-una-violacion\/","title":{"rendered":"Los da\u00f1os ocultos de una violaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Al terminar de leer este texto, otra mujer o ni\u00f1a habr\u00e1 sido violada en Brasil. En 2021 se registraron 56.098 casos. Uno cada 9,4 minutos, 153 por d\u00eda, seg\u00fan el estudio intitulado \u201cLa violencia contra las mujeres en 2021\u201d, dado a conocer en marzo de este a\u00f1o por el Foro Brasile\u00f1o de Seguridad P\u00fablica. Tres de cada cuatro de las v\u00edctimas son ni\u00f1as y adolescentes menores de 14 a\u00f1os. Se sabe que estas estad\u00edsticas, proporcionadas por la polic\u00eda y las autoridades de seguridad p\u00fablica, est\u00e1n subestimadas. Los estudios sugieren que solo uno de cada 10 casos es reportado. La violaci\u00f3n, un delito abominable cuya definici\u00f3n legal ha sido actualizada en diversas oportunidades en el transcurso del tiempo, somete a la v\u00edctima a un grado de estr\u00e9s tan elevado que deja heridas profundas en el cuerpo y en la mente.<\/p>\n<p>Aproximadamente la mitad de las ni\u00f1as y mujeres que sufren este tipo de violencia, con o sin penetraci\u00f3n, desarrollan un trastorno de estr\u00e9s postraum\u00e1tico (tept), un desorden psiqui\u00e1trico altamente incapacitante que ha empezado a ser mejor caracterizado en esta poblaci\u00f3n por investigadores de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp). En el consultorio externo del Programa de Investigaci\u00f3n y Atenci\u00f3n de la Violencia y el Estr\u00e9s Postraum\u00e1tico (Prove) de dicha universidad, un grupo creado por el psiquiatra Marcelo Feij\u00f3 de Mello estudia las transformaciones ps\u00edquicas y fisiol\u00f3gicas que viven las v\u00edctimas de un evento tan aterrador.<\/p>\n<p>\u201cAparentemente, el trauma causado por la violencia sexual es tan intenso que lleva al desarrollo de un trastorno de estr\u00e9s postraum\u00e1tico con caracter\u00edsticas diferentes a las que se observan en el de-sorden generado por otras causas, como en el caso de un asalto a mano armada\u201d, plantea la psiquiatra Andrea Feij\u00f3 de Mello, la esposa de Marcelo, quien coordina el Prove y es la responsable del ensayo cl\u00ednico que evalu\u00f3 dos formas de tratamiento para las participantes, con medicaci\u00f3n antidepresiva o psicoterapia. Una de las diferencias tiene que ver con que las v\u00edctimas de violencia sexual tambi\u00e9n presentan casi siempre un cuadro de depresi\u00f3n, que no ser\u00eda una segunda enfermedad (comorbilidad), sino parte de este tipo espec\u00edfico de tept. Y otra reside en que desarrollan una inflamaci\u00f3n leve y duradera, que puede acelerar el proceso de envejecimiento del organismo, lo que se infiere a partir del desgaste de los tel\u00f3meros (las estructuras que le proporcionan estabilidad al ADN), que funcionan como marcador del envejecimiento de las c\u00e9lulas.<\/p>\n<p>Ochenta y seis mujeres y treinta y una adolescentes que desarrollaron estr\u00e9s postraum\u00e1tico como consecuencia de una violaci\u00f3n aceptaron participar del estudio del Prove, uno de los pocos en el mundo que se realiza \u00fanicamente con v\u00edctimas de esta forma de violencia sexual. Todas hab\u00edan sido atendidas en el Hospital P\u00e9rola Byington, el centro de referencia principal en salud de la mujer de la capital paulista, donde se les brind\u00f3 atenci\u00f3n m\u00e9dica y medicamentos para prevenir el embarazo y la infecci\u00f3n con el VIH, y luego fueron derivadas al Prove. All\u00ed les realizaron una bater\u00eda de test psicol\u00f3gicos, an\u00e1lisis de sangre y gen\u00e9ticos y estudios por im\u00e1genes para evaluar diferentes aspectos de su salud f\u00edsica y mental en dos momentos: poco despu\u00e9s del ataque sexual y un a\u00f1o despu\u00e9s de haber ingresado al estudio. Muchas no completaron el seguimiento, a causa de la distancia, del temor a salir de sus casas y ser violadas de nuevo o por la incomodidad de volver al ambiente en el cual hab\u00edan hablado tantas veces sobre el evento traum\u00e1tico. A pesar de esas deserciones, los resultados est\u00e1n ayudando a identificar las peculiaridades del estr\u00e9s postraum\u00e1tico generado por agresiones sexuales.<\/p>\n<p>De las cincuenta y ocho participantes que accedieron a realizar la mayor\u00eda de los ex\u00e1menes y pruebas, el 96,5 % padec\u00edan depresi\u00f3n, una alteraci\u00f3n del estado de \u00e1nimo esperada en aproximadamente la mitad de los casos de tept. La psiquiatra Ana Teresa D\u2019Elia, en su doctorado bajo la direcci\u00f3n de Andrea Feij\u00f3 de Mello, tambi\u00e9n advirti\u00f3 en estas mujeres una respuesta inusual de dos hormonas asociadas al estr\u00e9s: la adrenocorticotr\u00f3pica (ACTH), producida en el cerebro por la gl\u00e1ndula pineal, y el cortisol, liberado por las gl\u00e1ndulas suprarrenales.<\/p>\n<blockquote><p>La violaci\u00f3n y otras formas de agresi\u00f3n sexual se cuentan entre los episodios que conducen con mayor frecuencia al estr\u00e9s postraum\u00e1tico<\/p><\/blockquote>\n<p>Los eventos estresantes, causados por un peligro real o supuesto, desencadenan una producci\u00f3n de hormonas en cascada, entre ellas la ACTH y el cortisol, que elevan la disponibilidad de energ\u00eda y preparan al organismo para la lucha o la huida. Una vez que la amenaza ha pasado, el cerebro inhibe la producci\u00f3n de cortisol. En el tept, este sistema queda desregulado y el cerebro se vuelve hipersensible al cortisol, manteni\u00e9ndose alerta incluso con bajos niveles de esta hormona en sangre. Sin embargo, D\u2019Elia observ\u00f3 lo contrario en el organismo de las mujeres que hab\u00edan sido violadas: el cerebro perdi\u00f3 sensibilidad al cortisol. Como resultado de ello, ellas ten\u00edan niveles m\u00e1s elevados de esta hormona, que segu\u00edan siendo altos un a\u00f1o despu\u00e9s de haber comenzado el tratamiento con antidepresivos y\/o psicoterapia y mejorado bastante de los s\u00edntomas, seg\u00fan un art\u00edculo publicado en 2021 en la revista <em>BMC Psychiatry<\/em>. Para los investigadores de la Unifesp, este patr\u00f3n de desequilibrio hormonal y la depresi\u00f3n recurrente refuerzan la hip\u00f3tesis planteada en los \u00faltimos a\u00f1os que sugiere que el trastorno del estado de \u00e1nimo ser\u00eda t\u00edpico del tept causado por el ataque sexual, y no una enfermedad aparte, que puede darse simult\u00e1neamente.<\/p>\n<p>En dosis elevadas y durante per\u00edodos prolongados, el cortisol da\u00f1a las c\u00e9lulas de diversos \u00f3rganos (incluido el cerebro), que comienzan a liberar sustancias inflamatorias. Un a\u00f1o despu\u00e9s de las primeras evaluaciones, D\u2019Elia hall\u00f3 cuatro importantes mol\u00e9culas causantes de inflamaci\u00f3n en concentraciones elevadas en la sangre de las v\u00edctimas de violaci\u00f3n. Estos niveles eran superiores a los detectados en las voluntarias que no hab\u00edan padecido un trauma sexual ni ten\u00edan tept (el grupo de control), informa el equipo en un art\u00edculo que saldr\u00e1 publicado en noviembre en el <em>Journal of Psychiatric Research<\/em>. Otros estudios ya hab\u00edan identificado la inflamaci\u00f3n en el organismo de las personas con tept, pero no tan duradera. \u201cEl trabajo actual sugiere que, en cierta forma, el sistema inmunitario de estas mujeres queda reprogramado para responder a las agresiones\u201d, dice la psiquiatra brasile\u00f1a Elisa Brietzke, de la Queen\u2019s University (Canad\u00e1), quien investiga la inflamaci\u00f3n en las enfermedades mentales y no particip\u00f3 en esa investigaci\u00f3n. \u201cEs una se\u00f1al de que el trauma sexual puede generar un efecto a largo plazo, posiblemente permanente, en su salud f\u00edsica y mental\u201d.<\/p>\n<p>Frecuente en algunos trastornos mentales y enfermedades cr\u00f3nicas tales como obesidad, diabetes, problemas cardiovasculares y c\u00e1ncer, la inflamaci\u00f3n persistente parece acelerar el envejecimiento del organismo. Una forma de dimensionar este efecto consiste en medir la longitud de los tel\u00f3meros, las estructuras situadas en los extremos de los cromosomas. Los tel\u00f3meros son importantes para mantener la estabilidad del material gen\u00e9tico, pero poco a poco se van acortando cada vez que las c\u00e9lulas se dividen. Como consecuencia de ello, a partir de cierto punto las c\u00e9lulas dejan de multiplicarse, con lo cual se reduce la capacidad de restauraci\u00f3n de los tejidos.<\/p>\n<p>En su doctorado bajo la direcci\u00f3n de Sintia Belangero, en la Unifesp, la genetista Carolina Muniz Carvalho evalu\u00f3 la longitud de los tel\u00f3meros de las c\u00e9lulas sangu\u00edneas de 64 mujeres que hab\u00edan sido violadas y desarrollaron tept. En general, todas ten\u00edan tel\u00f3meros m\u00e1s cortos que las del grupo de control, algo ya detectado en otros estudios. Esta diferencia, sin embargo, solo era significativa desde el punto de vista estad\u00edstico entre las mujeres que presentaban un s\u00edntoma espec\u00edfico: la reviviscencia, caracterizada por el recuerdo espont\u00e1neo del evento que gener\u00f3 el trauma y las pesadillas frecuentes asociadas con lo sucedido. Seg\u00fan los resultados publicados en mayo en la revista <em>Frontiers in Psychiatry<\/em>, la diferencia de longitud de los tel\u00f3meros desapareci\u00f3 un a\u00f1o m\u00e1s tarde, posiblemente debido al efecto del tratamiento o de la significativa disminuci\u00f3n de la cantidad de mujeres que cumplieron con la segunda evaluaci\u00f3n (tan solo 24 de 64). \u201cLa hip\u00f3tesis m\u00e1s veros\u00edmil es que el tept y sus s\u00edntomas propicien el acortamiento de los tel\u00f3meros\u201d, explica Belangero, coordinadora de la parte gen\u00e9tica del estudio.<\/p>\n<p>Lo que hoy en d\u00eda se denomina trastorno de estr\u00e9s postraum\u00e1tico en los manuales de diagn\u00f3stico psiqui\u00e1trico comenz\u00f3 a gestarse en las postrimer\u00edas del siglo XIX: algunos hallan similitudes en las descripciones realizadas por el m\u00e9dico estadounidense Jacob Mendes da Costa (1833-1900), y otros, en las del neur\u00f3logo y psic\u00f3logo franc\u00e9s Pierre Janet (1856-1947). Este trastorno, caracterizado por la evocaci\u00f3n espont\u00e1nea e involuntaria del suceso, pesadillas recurrentes con lo acontecido, sentimiento de culpa y alerta permanente, causa un sufrimiento psicol\u00f3gico intenso. Durante gran parte del siglo pasado, se lo conoc\u00eda como neurosis de guerra o estr\u00e9s de combate, asociado a las experiencias vividas por los soldados.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1140\" height=\"600\" class=\"size-full wp-image-485679 alignright\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/016-025_capa-estupro_320-1-1140-1.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/016-025_capa-estupro_320-1-1140-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/016-025_capa-estupro_320-1-1140-1-250x132.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/016-025_capa-estupro_320-1-1140-1-700x368.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/016-025_capa-estupro_320-1-1140-1-120x63.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Catarina Bessell<\/span><\/p>\n<p>La migraci\u00f3n del campo a las ciudades y la multiplicaci\u00f3n de la violencia urbana acercaron a la gente un problema que se cre\u00eda que era exclusivo de los escenarios de guerra. Con el tiempo, tambi\u00e9n se lo empez\u00f3 a identificar en las v\u00edctimas o en los testigos de otras formas de agresi\u00f3n, tales como el secuestro, el asalto a mano armada o la violencia dom\u00e9stica. En la versi\u00f3n m\u00e1s moderna del manual de diagn\u00f3stico de la Asociaci\u00f3n Estadounidense de Psiquiatr\u00eda, el DSM-5, el tept dej\u00f3 de ser clasificado como una forma extrema de ansiedad y adquiri\u00f3 una categor\u00eda propia: la de los trastornos vinculados al trauma y otros factores de estr\u00e9s, entre ellos la violencia sexual.<\/p>\n<p>Por cierto, la violaci\u00f3n y otras formas de agresi\u00f3n sexual se cuentan entre los acontecimientos que m\u00e1s frecuentemente provocan estr\u00e9s postraum\u00e1tico en Brasil. En 2007 y 2008, en el marco del primer estudio epidemiol\u00f3gico que midi\u00f3 la frecuencia del tept en dos de las mayores ciudades del pa\u00eds, se sonde\u00f3 a 3.744 personas de diferentes niveles socioculturales y estratos socioecon\u00f3micos de S\u00e3o Paulo y R\u00edo de Janeiro. Al analizar los datos recabados, la psiquiatra Mariana Pires da Luz, investigadora de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), verific\u00f3 que el 44 % de las v\u00edctimas de violaci\u00f3n y el 49 % de las que hab\u00edan sufrido abusos sexuales en la infancia presentaban signos del trastorno. De acuerdo con los resultados, publicados en 2016 en el <em>Journal of Psychiatric Research<\/em>, esos porcentajes solamente eran inferiores al 68 % comprobado entre los individuos que hab\u00edan vivido una guerra. \u201cEl trauma de haber soportado una violaci\u00f3n parece ser tan impactante como el vivido por quien ha estado en una trinchera\u201d, comenta Marcelo Feij\u00f3 de Mello.<\/p>\n<p>Dos formas de respuesta involuntaria del organismo ayudan a hacerse una idea de la intensidad del trauma disparado por la violencia sexual. Durante la agresi\u00f3n, el 63 % de las mujeres atendidas en el Prove experimentaron una alteraci\u00f3n de la conciencia que las apart\u00f3 moment\u00e1neamente de la realidad. Esta reacci\u00f3n, a la que se conoce como disociaci\u00f3n, es una forma de defensa psicol\u00f3gica. La mente, ante un episodio de amenaza de muerte, entra en un estado cuasi on\u00edrico que altera la percepci\u00f3n de la realidad, como si se estuviera viviendo un sue\u00f1o o una pesadilla y, en ocasiones, borra parte del recuerdo de lo ocurrido. Seg\u00fan un art\u00edculo publicado en julio en la revista <em>Journal of Interpersonal Violence<\/em>, las que sufrieron disociaci\u00f3n, posteriormente manfiestaron cuadros m\u00e1s graves de tept.<\/p>\n<p>Un an\u00e1lisis realizado con 29 de esas mujeres indic\u00f3 que un 72 % presentaban otro reflejo que se produce en los casos de pavor extremo: la inmovilidad t\u00f3nica. En situaciones en las que la muerte parece inevitable, una peque\u00f1a zona del cerebro llamada am\u00edgdala, responsable de coordinar las reacciones al miedo, dispara se\u00f1ales qu\u00edmicas que activan otras \u00e1reas y tejidos cerebrales provocando par\u00e1lisis muscular. \u201cEn estas situaciones, la persona, en principio, incluso est\u00e1 despierta, pero sus m\u00fasculos no responden y el cuerpo puede experimentar analgesia\u201d, comenta el psiquiatra Mauro Mendlowicz, de la Universidad Federal Fluminense (UFF). \u201cPor m\u00e1s que se quiera, no es posible gritar ni huir\u201d, explica el investigador, miembro de un equipo pionero en la identificaci\u00f3n de la inmovilidad t\u00f3nica en las v\u00edctimas de episodios traum\u00e1ticos en R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n<p>\u201cLas mujeres que presentan estas reacciones son muy mal comprendidas cuando acuden a las comisar\u00edas o incluso a los servicios de salud no especializados\u201d, relata Andrea Feij\u00f3 de Mello. \u201cQuienes las atienden, a veces juzgan de manera err\u00f3nea que no reaccionaron porque estaban consensuando, cuando en realidad no se tiene control sobre estas reacciones de defensa\u201d.<\/p>\n<p>Pese a que son las v\u00edctimas, ellas suelen sentirse culpables y sumamente avergonzadas. Es por ello que muchas reh\u00fasan pedir ayuda o denunciar el caso a las autoridades y querellar a quienes las han violado. \u201cVarias de las personas que hemos atendido viven en las periferias, en los mismos barrios donde residen sus agresores\u201d, recuerda la psiquiatra Mary Yeh, del Prove. \u201cEn muchos casos, los abusadores han vuelto a acosar a las v\u00edctimas y, una vez denunciados, han llegado a amenazarlas\u201d, relata. Otras son tratadas con desconfianza por quienes deber\u00edan asistirlas. Este fue el caso de una adolescente que, violada por un hombre armado, fue abandonada en un matorral. Tuvo que andar desnuda en busca de ayuda y, en principio, ni los polic\u00edas que la atendieron ni su propia familia creyeron en su relato.<\/p>\n<blockquote><p>El trauma de sufrir una violaci\u00f3n parece ser tan impactante como el vivido por quien estuvo en una trinchera<\/p><\/blockquote>\n<p>En general, las participantes de este estudio tuvieron m\u00e1s dificultades de comprensi\u00f3n, raciocinio y atenci\u00f3n que las mujeres y adolescentes del mismo rango de edad que no sufrieron este tipo de violencia y sirvieron como grupo de control, seg\u00fan muestra un an\u00e1lisis elaborado por las neuropsic\u00f3logas Adriana Mozzambani, Nathalia Emygdio, Fernanda Rodrigues Gomes y Tania Camargo. En el caso de las mujeres, este peor desenvolvimiento se acentuaba cuando tambi\u00e9n manifestaron problemas de sue\u00f1o, sostuvo Camargo. \u201cSe sospecha que las mujeres con peor desempe\u00f1o cognitivo eval\u00faan las situaciones de riesgo con menos eficiencia, por lo que se tornan m\u00e1s vulnerables\u201d, dice Rodrigues Gomes.<\/p>\n<p>Mediante estudios que registran im\u00e1genes del cerebro en funcionamiento, la neurocient\u00edfica Andrea Jackowski y la psiquiatra Ana Carolina Milani tambi\u00e9n constataron que las adolescentes con tept mostraban cierto desorden en la actividad de una red cerebral \u2013la red de modo predeterminado o red neuronal por defecto\u2013 relacionada con la capacidad de un individuo de abstraerse en su mundo interno y reflexionar sobre s\u00ed mismo, as\u00ed como recordar eventos importantes de su vida. Este problema parece ser el resultado de una disminuci\u00f3n de la conectividad entre las c\u00e9lulas del hipocampo, el \u00e1rea cerebral asociada a la adquisici\u00f3n de la memoria. En un art\u00edculo publicado este a\u00f1o en la revista cient\u00edfica <em>Neurobiology of Stress<\/em>, las investigadoras informan que los s\u00edntomas de este trastorno disminuyeron y el funcionamiento de esa red cerebral volvi\u00f3 a la normalidad luego de sesiones de psicoterapia, a veces junto con el uso de antidepresivos. \u201cCon una terapia de seis meses, se pudo ayudar a estas adolescentes a reanudar una vida casi normal\u201d, dice Milani.<\/p>\n<p>\u201cHay que pensar en estrategias que funcionen a gran escala, en la red p\u00fablica de salud\u201d, recuerda Jackowski. Una de ellas podr\u00eda ser la adopci\u00f3n de la terapia interpersonal. Esta forma de psicoterapia apunta a restablecer los v\u00ednculos de confianza con las personas con quienes estas mujeres y chicas se relacionan y puede aplicarse en grupo. Un ensayo cl\u00ednico en el que participaron 74 mujeres demostr\u00f3 que la terapia interpersonal fue tan eficaz para reducir los s\u00edntomas del tept como la sertralina, un antidepresivo que se utiliza para el tratamiento del estr\u00e9s postraum\u00e1tico.<\/p>\n<p>Los resultados obtenidos hasta ahora por el grupo de la Unifesp sugieren incluso que el cuidado con el dormir es tan importante como tratar el padecimiento ps\u00edquico. Al incorporarse al estudio, estas 74 participantes respondieron cuestionarios sobre ansiedad, depresi\u00f3n y trastornos del sue\u00f1o, herramientas que proporcionan una evaluaci\u00f3n cl\u00ednica de la calidad del descanso nocturno. Tanto en la primera evaluaci\u00f3n como un a\u00f1o despu\u00e9s, se las invit\u00f3 a pasar una noche en el Instituto del Sue\u00f1o de la Unifesp para realizar una polisomnograf\u00eda, un estudio que registra la actividad el\u00e9ctrica cerebral, el ritmo card\u00edaco y el ritmo respiratorio al dormir. Todas cumpl\u00edan varios de los criterios cl\u00ednicos de los trastornos del sue\u00f1o, tales como insomnio y pesadillas vinculadas al suceso, seg\u00fan el estudio publicado en 2021 en la revista <em>European Journal of Psychotraumatology<\/em>. Los datos cl\u00ednicos mostraron que ellas padec\u00edan un insomnio m\u00e1s severo y ten\u00edan un sue\u00f1o de peor calidad que las mujeres del grupo de control, aunque la polisomnograf\u00eda no detect\u00f3 diferencias en el patr\u00f3n del sue\u00f1o de ambos grupos.<\/p>\n<p>Tras el tratamiento con psicoterapia y la medicaci\u00f3n, las que continuaron durmiendo mal segu\u00edan presentando s\u00edntomas del trastorno de estr\u00e9s postraum\u00e1tico. \u201cLa terapia centrada en el sue\u00f1o no solo produce una mejora en este, sino tambi\u00e9n en los s\u00edntomas del tept\u201d, dice Yeh, coautora del trabajo. Otros estudios con portadores del trastorno apuntaban que las personas con m\u00e1s s\u00edntomas duermen peor, as\u00ed como que un sue\u00f1o de mala calidad puede propiciar el desarrollo del tept. \u201cHay que tratar ambos problemas, porque uno influye en el otro\u201d, explica la neur\u00f3loga Dalva Poyares, coordinadora de la parte del sue\u00f1o del proyecto.<\/p>\n<p>Es necesario llevar a cabo estudios donde se realice un seguimiento por per\u00edodos m\u00e1s largos para confirmar los efectos observados por el equipo del Prove y pueda saberse si la inflamaci\u00f3n persistente lleva efectivamente a un envejecimiento celular temprano, por ejemplo. Estos podr\u00edan servir para identificar intervenciones m\u00e1s eficaces, que tal vez puedan iniciarse antes para evitar la progresi\u00f3n de los problemas. \u201cTenemos que entender mejor algunos de estos fen\u00f3menos\u201d, dice Marcelo Feij\u00f3 de Mello. \u201cDesde el punto de vista de la asistencia, es necesario mejorar la forma en que el sistema de salud y los organismos de seguridad p\u00fablica atienden a estas v\u00edctimas, como as\u00ed tambi\u00e9n ampliar la cantidad de servicios especializados\u201d.<\/p>\n<p>Mientras le\u00edas este texto, se produjo otra violaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<br \/>\n<\/strong>Trastorno de estr\u00e9s postraum\u00e1tico y neuroprogresi\u00f3n. Nuevos enfoques para entender el efecto de la violencia en el funcionamiento mental (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/88072\/transtorno-de-estresse-pos-traumatico-e-neuroprogressao-novas-abordagens-na-compreensao-do-efeito-da\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 14\/12559-5<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad<\/strong>\u00a0Proyecto Tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Investigador responsable\u00a0<\/strong>Marcelo Feij\u00f3 de Mello (Unifesp);\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 2.967.600,56.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>LUZ, M. P.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/abs\/pii\/S0022395615003003\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Conditional risk for posttraumatic stress disorder in an epidemiological study of a Brazilian urban population<\/a>.\u00a0<strong>Journal of Psychiatric Research<\/strong>. v. 72, p. 51-7. ene. 2016.<br \/>\nDE MELLO, R. A. F.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/journals.sagepub.com\/doi\/abs\/10.1177\/08862605221114151\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Peri-traumatic dissociation and tonic immobility as severity predictors of posttraumatic stress disorder after rape<\/a>.\u00a0<strong>Journal of Interpersonal Violence<\/strong>. 28 jul. 2022.<br \/>\nD\u2019ELIA, A. T.\u00a0<em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/bmcpsychiatry.biomedcentral.com\/articles\/10.1186\/s12888-021-03170-w\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Posttraumatic stress disorder (PTSD) and depression severity in sexually assaulted women: Hypothalamic-pituitary-adrenal (HPA) axis alterations.<\/a>\u00a0<strong>BMC Psychiatry<\/strong>. v. 21, n. 174. 31 mar. 2021.<br \/>\nD\u2019ELIA, A. T.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/abs\/pii\/S0022395622004812\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Increased immuno-inflammatory mediators in women with post-traumatic stress disorder after sexual assault: 1-year follow-up<\/a>.\u00a0<strong>Journal of Psychiatric Research<\/strong>. v. 15, p. 241-51. nov. 2022.<br \/>\nCARVALHO, C. M.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.frontiersin.org\/articles\/10.3389\/fpsyt.2022.835783\/full\">Shorter telomeres related to posttraumatic stress disorder re-experiencing symptoms in sexually assaulted civilian women<\/a>.\u00a0<strong>Frontiers in Psychiatry<\/strong>. 19 may. 2022.<br \/>\nCARVALHO, C. M.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41386-020-0655-6\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Dissecting the genetic association of C-reactive protein with PTSD, traumatic events, and social support<\/a>.\u00a0<strong>Neuropsychopharmacology<\/strong>. 16 mar. 2020.<br \/>\nSUSSMAN, T. J.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S2352289522000169\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">The relationship between recent PTSD secondary to sexual assault, hippocampal volume and resting state functional connectivity in adolescent girls<\/a>.\u00a0<strong>Neurobiology of Stress<\/strong>. v. 17. mar. 2022.<br \/>\nPROEN\u00c7A, C. R.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pmc\/articles\/PMC7710442\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Interpersonal psychotherapy versus sertraline for women with posttraumatic\u00a0stress disorder\u00a0following recent\u00a0sexual assault: A randomized clinical trial<\/a>.\u00a0<strong>American Journal of Psychiatry<\/strong>. En prensa.<br \/>\nYEH, M. S. L.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.tandfonline.com\/doi\/full\/10.1080\/20008198.2021.1934788\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Subjective and objective sleep quality in young women with posttraumatic stress disorder following sexual assault: A prospective study<\/a>.\u00a0<strong>European Journal of Psychotraumatology<\/strong>. v. 12, n. 1, 1934788. 24 jun. 2021.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El estr\u00e9s que provoca una agresi\u00f3n sexual genera sufrimiento ps\u00edquico y causa una inflamaci\u00f3n que puede acelerar el envejecimiento","protected":false},"author":16,"featured_media":485675,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187,179],"tags":[],"coauthors":[105],"class_list":["post-485674","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-humanidades-es","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/485674","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=485674"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/485674\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":486306,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/485674\/revisions\/486306"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/485675"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=485674"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=485674"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=485674"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=485674"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}