{"id":485754,"date":"2023-07-13T15:32:21","date_gmt":"2023-07-13T18:32:21","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=485754"},"modified":"2024-06-05T15:33:33","modified_gmt":"2024-06-05T18:33:33","slug":"manglares-de-agua-dulce","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/manglares-de-agua-dulce\/","title":{"rendered":"Manglares de agua dulce"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_485755\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-485755 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/044-046_mangue_321-0-800-1.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1200\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/044-046_mangue_321-0-800-1.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/044-046_mangue_321-0-800-1-250x375.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/044-046_mangue_321-0-800-1-700x1050.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/044-046_mangue_321-0-800-1-120x180.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Corey Robinson\u2009\/\u2009National Geographic<\/span>Manglares del Amazonas: las plantas constituyen una mezcla de especies de dos ambientes<span class=\"media-credits\">Corey Robinson\u2009\/\u2009National Geographic<\/span><\/p><\/div>\n<p>Un nuevo estudio estima que el \u00e1rea ocupada por los manglares en los alrededores de la desembocadura del r\u00edo Amazonas, en el l\u00edmite entre los estados brasile\u00f1os de Par\u00e1 y Amap\u00e1, es al menos 180 kil\u00f3metros cuadrados (km2) mayor de lo que se conoce. Seg\u00fan un art\u00edculo publicado en agosto en la revista cient\u00edfica <em>Current Biology<\/em>, la superficie total ocupada por este tipo de vegetaci\u00f3n de transici\u00f3n entre el ambiente terrestre y el marino alcanza los 1.713 km2 el gran delta de este curso de agua, equivalente a alrededor de un 15 % del total de los manglares existentes en Brasil. Las plantas de la zona exhiben una particularidad: son una mezcla de especies adaptadas a ambientes de agua dulce, como las vegas o llanuras de inundaci\u00f3n, con las de los manglares t\u00edpicos, en donde la salinidad es alta.<\/p>\n<p>En el suelo fangoso del delta del Amazonas, un tipo de desembocadura formado por varios canales y peque\u00f1as islas, se encontraron bosques de especies herb\u00e1ceas como las aningas (<em>Montrichardia linifera<\/em>), acompa\u00f1adas de \u00e1rboles t\u00edpicos de ecosistemas de vega que parecen hallarse fuera de su h\u00e1bitat habitual, tales como ceibos y algunos tipos de palmeras, entre ellas la de aza\u00ed (<em>Euterpe oleracea<\/em>) y la de moriche o <em>buriti<\/em>, como se la denomina en Brasil (<em>Mauritia flexuosa<\/em>). Normalmente, en los manglares predominan los \u00e1rboles adaptados a ecosistemas de agua salada o salobre. \u201cPero el Amazonas vierte tal cantidad de agua dulce en el Atl\u00e1ntico que la salinidad es casi nula en su delta y por decenas de kil\u00f3metros a lo largo de la costa hacia el norte\u201d, dice el ocean\u00f3grafo Angelo Bernardino, de la Universidad Federal de Esp\u00edrito Santo (Ufes), autor principal del art\u00edculo, en coautor\u00eda con pares de Brasil, Estados Unidos, Australia y Escocia.<\/p>\n<p>Por definici\u00f3n, los manglares constituyen un tipo de ecosistema costero propio de zonas tropicales y subtropicales. Se caracterizan por su formaci\u00f3n con especies vegetales que se han adaptado para tolerar la presencia de agua del mar. Sus \u00e1rboles resisten altas concentraciones de sal y pueden superar los 35 metros (m) de altura. Ese tama\u00f1o es una respuesta a la intensidad de las mareas, y tambi\u00e9n al recambio de nutrientes debido a la din\u00e1mica local: como el agua procedente del oc\u00e9ano puede alcanzar alturas de hasta 10 m, las plantas deben ser grandes y precisan tener ra\u00edces igualmente robustas, que emergen del suelo y ayudan a aguantar el impacto. Debido a la acci\u00f3n del agua salada, aquellos \u00e1rboles con poca tolerancia a la sal con el tiempo sucumben, y el ambiente es ocupado por las especies de mangle.<\/p>\n<p>Pero esto no es lo que ocurre en algunas de las zonas aleda\u00f1as a la desembocadura en el oc\u00e9ano de ciertos r\u00edos. La existencia de manglares con plantas de agua dulce se debe al r\u00e9gimen de lluvias y a la influencia de la desembocadura de un gran r\u00edo sobre algunos sectores de la superficie costera. \u201cDurante la temporada seca, cuando el caudal de los r\u00edos disminuye, el agua salada invade los manglares\u201d, explica el ocean\u00f3grafo M\u00e1rio Soares, coordinador del N\u00facleo de Estudios de Manglares de la Universidad del Estado de R\u00edo de Janeiro (Nema-Uerj). \u201cEn la \u00e9poca de lluvias, la presencia de agua dulce es mayor. Esto impide que el ecosistema sea dominado por las especies vegetales de agua salada\u201d. Seg\u00fan Soares, quien no particip\u00f3 en el estudio del delta del Amazonas, pero realiza investigaciones en la regi\u00f3n desde hace a\u00f1os, los manglares situados en el l\u00edmite entre Par\u00e1 y Amap\u00e1 difieren de lo que lo que se observa en gran parte de Brasil.<\/p>\n<p>Una expedici\u00f3n comandada por Bernardino en abril de este a\u00f1o tuvo por objeto realizar un seguimiento de la influencia de los sedimentos transportados por el Amazonas, la llamada pluma fluvial, en distintos puntos de su desembocadura. Este viaje forma parte del programa Perpetual Planet Amazon Expedition, de la National Geographic Society, de Estados Unidos, que promueve incursiones cient\u00edficas a la cuenca del Amazonas, desde la regi\u00f3n andina hasta el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico. El equipo coordinado por el investigador de la Ufes explor\u00f3 11 bosques de mangles a lo largo del delta del r\u00edo Amazonas y recab\u00f3 datos sobre el agua, el suelo, la salinidad, la composici\u00f3n vegetal de los bosques y las reservas de carbono de los ecosistemas.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de notar la presencia de especies de agua dulce, que te\u00f3ricamente no deber\u00edan encontrarse en los manglares, la expedici\u00f3n hizo un descubrimiento peculiar. En la primera parada, en las proximidades de la comunidad del archipi\u00e9lago de Bailique, a cinco horas en barco desde Macap\u00e1, la capital del estado de Amap\u00e1, los suelos presentaban una salinidad extremadamente baja, cercana a cero partes por mil (\u2030). \u201cEl r\u00edo Amazonas es el mayor del mundo por volumen de agua. No existe otro sitio con semejante cantidad de sedimentos que lleguen a los manglares de la costa\u201d, comenta Bernardino. Se calcula que a la altura de la isla de Maraj\u00f3, frente a la costa de Par\u00e1, el Amazonas vierte en el oc\u00e9ano 3 millones de litros de agua por segundo. Este total representa casi el 20 % de lo que desaguan al mar todos los r\u00edos de la Tierra juntos. La masa de sedimentos acumulada en su recorrido desde los Andes, en el lapso de un mes, equivale al peso del Pan de Az\u00facar de R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n<div id=\"attachment_485759\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-485759 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/044-046_mangue_321-1-800-1.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1200\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/044-046_mangue_321-1-800-1.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/044-046_mangue_321-1-800-1-250x375.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/044-046_mangue_321-1-800-1-700x1050.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/044-046_mangue_321-1-800-1-120x180.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Corey Robinson\u2009\/\u2009National Geographic<\/span>Las ra\u00edces profundas ayudan a proteger los manglares contra los efectos de la marea<span class=\"media-credits\">Corey Robinson\u2009\/\u2009National Geographic<\/span><\/p><\/div>\n<p>Unos 100 km al norte del archipi\u00e9lago de Bailique, en los alrededores de Sucuriju, uno de los extremos del estado de Amap\u00e1, la influencia de la pluma fluvial del Amazonas todav\u00eda se hac\u00eda presente, aunque era menos dominante. A causa de una mayor presencia de agua del Atl\u00e1ntico, la salinidad en ese tramo se ubicaba entre 5 \u2030 y 11 \u2030, entre siete y tres veces menos que el \u00edndice promedio en un \u00e1rea oce\u00e1nica. Como resultado de la baja salinidad, los suelos de esos manglares del delta del Amazonas tambi\u00e9n son muy \u00e1cidos, todo lo contrario de los que suelen hallarse en el resto de las costas brasile\u00f1as.<\/p>\n<p>La ge\u00f3loga Valdenira Santos, del N\u00facleo de Investigaciones Acu\u00e1ticas del Instituto de Investigaciones Cient\u00edficas y Tecnol\u00f3gicas del Estado de Amap\u00e1 (Iepa), afirma que se mapearon \u00e1reas de manglares compuestos solamente por \u00e1rboles de la especie conocida popularmente como mangle negro o prieto (<em>Avicennia germinans<\/em>), tambi\u00e9n presente en el delta del Amazonas, a m\u00e1s de 230 kil\u00f3metros de la desembocadura del r\u00edo, tierra adentro en el continente. El mangle negro o <em>siri\u00faba<\/em>, como se lo conoce en Brasil, es una especie arb\u00f3rea t\u00edpica de los manglares cl\u00e1sicos, donde la salinidad es alta. En principio, no deber\u00eda crecer en zonas alejadas de las aguas saladas del Atl\u00e1ntico. Se trata de una situaci\u00f3n diferente a la descrita en el art\u00edculo de Bernardino, pero ilustrativa de la difusi\u00f3n de este tipo de ecosistema en sitios inesperados. \u201cA\u00fan no conocemos los mecanismos que hacen que estas poblaciones de manglares se asienten en zonas donde la influencia del agua del mar est\u00e1 ausente\u201d, comenta Santos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de albergar especies vegetales y ser el hogar de una fauna de especies diversas, entre aves, cangrejos y peces, los manglares tambi\u00e9n cumplen un papel significativo en el secuestro de di\u00f3xido de carbono (CO2), el principal de los gases de efecto invernadero de la atm\u00f3sfera. Al ser pobres en ox\u00edgeno, los suelos lodosos de los manglares no promueven la descomposici\u00f3n de la materia org\u00e1nica que almacenan. Partes de las plantas y \u00e1rboles que en otros ambientes normalmente se pudrir\u00edan y liberar\u00edan nuevamente CO2 hacia la atm\u00f3sfera se conservan en el fondo de estos ecosistemas costeros. En la pr\u00e1ctica, los manglares funcionan como sumideros de carbono.<\/p>\n<p>Este proceso probablemente es a\u00fan m\u00e1s intenso en la parte norte de la costa de Brasil debido a la influencia de la pluma fluvial del Amazonas. Los sedimentos que el r\u00edo arrastra hacia el mar contienen una gran cantidad de materia org\u00e1nica. Por ello, el an\u00e1lisis de la evoluci\u00f3n de la cantidad de carbono almacenada en el lecho de los manglares del delta del Amazonas puede servir como term\u00f3metro de las actividades humanas en la cuenca del r\u00edo. Parte de los residuos org\u00e1nicos generados por el desmonte y la introducci\u00f3n de actividades agropecuarias acaba en los manglares de la regi\u00f3n, donde se acumulan. La medici\u00f3n de los niveles de carbono acumulados en los \u00e1rboles de los manglares y en el suelo, dice Bernardino, puede constituir un indicador del avance de fen\u00f3menos como la deforestaci\u00f3n de las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Seg\u00fan un informe divulgado en septiembre de este a\u00f1o sobre la situaci\u00f3n mundial de los manglares, elaborado por un conjunto de organizaciones ecologistas no gubernamentales integrantes de la iniciativa Global Mangrove Alliance, la superficie cubierta por este tipo de ecosistemas en todo el planeta se ha reducido en 5.245 km2 (un 3,4 % del total) desde 1996. Sin embargo, el estudio apunta que las \u00e1reas de manglares de mayor crecimiento en los \u00faltimos a\u00f1os son las que est\u00e1n ubicadas en la desembocadura de r\u00edos, tales como el Indragiri, en Sumatra (Asia), el Amacura, en Venezuela y, principalmente, el Amazonas. Esta buena noticia puede estar ocultando un dato preocupante: la superficie de los manglares habr\u00eda aumentado en estos tramos de la costa debido a la intensificaci\u00f3n de la deforestaci\u00f3n. Esto causar\u00eda, seg\u00fan el informe, que los r\u00edos carguen m\u00e1s sedimentos hacia su desembocadura, lo que ampliar\u00eda los sectores del litoral aptos para ser ocupados por estos ecosistemas. Otra explicaci\u00f3n posible: el incremento de la extensi\u00f3n de los manglares ser\u00eda el resultado de una mejora en las t\u00e9cnicas de mapeo de estas formaciones.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n, aliada al aumento global del nivel del mar a causa del cambio clim\u00e1tico, tambi\u00e9n podr\u00eda provocar una especie de interiorizaci\u00f3n de los manglares. Un art\u00edculo elaborado por cient\u00edficos de Europa y de Brasil, publicado en mayo de 2022 en la revista <em>Science of the Total Environment<\/em>, analiz\u00f3 im\u00e1genes tomadas por sat\u00e9lite y detect\u00f3 un aumento de 157 km2 en la superficie ocupada por manglares en los \u00faltimos 38 a\u00f1os solo en la costa de Amap\u00e1. De acuerdo con dicho trabajo, este crecimiento probablemente se deba al aumento del nivel de los oc\u00e9anos, que habr\u00eda empujado a este tipo de ecosistemas costeros continente adentro.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>BERNARDINO, A. F.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.cell.com\/current-biology\/pdf\/S0960-9822(22)01076-4.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">The novel mangrove environment and composition of the Amazon Delta<\/a><strong>.\u00a0Current Biology<\/strong>. v. 32, n. 16. 22 ago.2022.<br \/>\nVISSCHERS, L. L. B\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/?term=Visschers+LLB&amp;cauthor_id=35523322\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Accelerated migration of mangroves indicate large-scale saltwater intrusion in Amazon coastal wetlands<\/a>.\u00a0<strong>Science of the Total Environment.<\/strong>\u00a03 may. 2022.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un estudio ampl\u00eda el \u00e1rea ocupada por este tipo raro de ecosistema costero en la desembocadura del r\u00edo Amazonas","protected":false},"author":714,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,293,269],"coauthors":[4153],"class_list":["post-485754","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-ecologia-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/485754","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/714"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=485754"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/485754\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":485769,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/485754\/revisions\/485769"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=485754"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=485754"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=485754"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=485754"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}