{"id":485923,"date":"2023-07-13T15:32:47","date_gmt":"2023-07-13T18:32:47","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=485923"},"modified":"2023-07-13T15:50:46","modified_gmt":"2023-07-13T18:50:46","slug":"promesas-sin-fondos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/promesas-sin-fondos\/","title":{"rendered":"Promesas sin fondos"},"content":{"rendered":"<p>En 1835, distintos informes sobre el estado de las provincias del Imperio de Brasil proporcionaban an\u00e1lisis poco alentadores de la educaci\u00f3n en el pa\u00eds. En Alagoas, el documento lamentaba \u201clos escasos recursos\u201d invertidos y los \u201cm\u00edseros sueldos\u201d de los docentes. En Santa Catarina, qued\u00f3 registrado que las 15 escuelas de la provincia \u201cno ofrecen todo el rendimiento que cabr\u00eda esperar\u201d. En Mato Grosso, tambi\u00e9n se criticaban los m\u00e9todos de ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>La realidad educativa en el Brasil independiente contastaba con los discursos modernizadores de sus art\u00edfices. Jos\u00e9 da Silva Lisboa, el vizconde de Cairu (1753-1835), quien fue inspector de los establecimientos literarios y cient\u00edficos del reino, dijo que, en materia de educaci\u00f3n, el despilfarro no es gasto, sino ahorro (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-liberal-a-la-brasilena\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en<\/em> Pesquisa FAPESP, <em>edici\u00f3<\/em><em>n n\u00ba 313<\/em><\/a>). En 1821, Jos\u00e9 Bonif\u00e1cio de Andrada e Silva (1763-1838) declar\u00f3 que la creaci\u00f3n de una universidad en Brasil era \u201cabsolutamente necesaria\u201d (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/jose-bonifacio-de-andrada-e-silva-conecto-las-ideas-del-iluminismo-al-proceso-de-la-independencia-de-brasil\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en<\/em> Pesquisa FAPESP, <em>edici\u00f3<\/em><em>n n\u00ba 319<\/em><\/a>). Su hermano, Martim Francisco Ribeiro de Andrada (1775-1844) propuso un sistema educativo para el pa\u00eds, adaptando el proyecto del marqu\u00e9s de Condorcet (1743-1794) para la Francia revolucionaria.<\/p>\n<p>As\u00ed y todo, dice la historiadora Carlota Boto, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), \u201clos fondos destinados a la educaci\u00f3n fueron magros y poco coherentes con el discurso exuberante acerca de la necesidad de una educaci\u00f3n p\u00fablica en el Imperio\u201d. Citando al soci\u00f3logo Celso Beisiegel (1935-2017), Boto sostiene que \u201cBrasil se caracteriza por declamar un discurso pedag\u00f3gico audaz, empero, sus pr\u00e1cticas educativas son timoratas\u201d.<\/p>\n<p>En el libro intitulado <em>O ponto a que chegamos: Duzentos anos de atraso educacional e seu impacto nas politicas do presente<\/em> [El punto al que hemos llegado. Doscientos a\u00f1os de atraso educativo y su impacto en las pol\u00edticas actuales] (editorial FGV), publicado recientemente, el periodista Ant\u00f4nio Gois, uno de los fundadores de la Asociaci\u00f3n de Periodistas de la Educaci\u00f3n (Jeduca), abre el cap\u00edtulo alusivo al Imperio con un ep\u00edgrafe de Pedro I (1798-1834), quien en un manifiesto publicado en agosto de 1822, prometi\u00f3 \u201cun c\u00f3digo de instrucci\u00f3n p\u00fablica nacional, que har\u00e1 germinar y que prendan vigorosamente los talentos\u201d, con \u201cuna educaci\u00f3n liberal, que comunique a sus miembros la instrucci\u00f3n necesaria para promover la felicidad del gran Todo brasile\u00f1o\u201d.<\/p>\n<p>La promesa era una expresi\u00f3n del liberalismo que influy\u00f3 en los procesos de independencia de toda Am\u00e9rica, seg\u00fan Gois. \u201cPa\u00edses como Prusia y Estados Unidos estaban comenzando a organizar sus sistemas de educaci\u00f3n p\u00fablica, gratuita y para todos, algo revolucionario para aquella \u00e9poca. Hoy en d\u00eda, la idea es casi banal, pero en aquel tiempo la gente se preguntaba por qu\u00e9 la elite deb\u00eda ceder una parte de sus ingresos v\u00eda impuestos para que un campesino pudiera estudiar\u201d, comenta.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Boto, el Iluminismo que Brasil hered\u00f3 de Portugal se diferencia del que imperaba en pa\u00edses como Francia y Estados Unidos. En la propuesta de Martim Francisco Ribeiro de Andrada, adaptada de Condorcet, \u201cmucho de lo que estaba presente en el proyecto franc\u00e9s desaparece, como la referencia a la ciudadan\u00eda y la igualdad\u201d, dice. \u201cCondorcet pens\u00f3 en un proyecto para la formaci\u00f3n de los ciudadanos de una rep\u00fablica. En el Brasil del Primer Imperio, la cuesti\u00f3n era formar s\u00fabditos para la realeza\u201d.<\/p>\n<p>Esa formaci\u00f3n constituye un objetivo central de la educaci\u00f3n en Brasil desde el llamado per\u00edodo <em>joanino<\/em> (1808-1821) [por el reinado del rey Jo\u00e3o], dice el profesor Jos\u00e9 Gondra, de la Universidad del Estado de R\u00edo de Janeiro (Uerj). \u201cFue necesaria la creaci\u00f3n de toda una estructura para la nueva sede del reino. De ah\u00ed surge la necesidad de organizar el pa\u00eds y brindarle instrucci\u00f3n a la gente, en una sociedad de la cultura oral y un \u00edndice de analfabetismo escandaloso, probablemente superior a un 90 %\u201d, resume.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Gondra, durante los primeros a\u00f1os de la Independencia, el pa\u00eds estaba conflagrado, plagado de rebeliones, con 4,5 millones de habitantes desperdigados en su territorio, incluyendo a los pueblos originarios, a los esclavizados y a muchos inmigrantes. \u201cHablaban lenguas diferentes, viv\u00edan de maneras diferentes. La escuela fue un recurso importante para nacionalizar y brasile\u00f1izar a esas personas\u201d, sostiene el investigador.<\/p>\n<p>Las ideas tomadas del Iluminismo y el anhelo de unificar a la poblaci\u00f3n constituyeron la base de lo que se pens\u00f3 sobre la educaci\u00f3n en el Imperio. \u201cEn la Independencia, los esfuerzos para la creaci\u00f3n de un sistema de ense\u00f1anza compatible con los proyectos de naci\u00f3n y Estado emergentes y vinculados con las perspectivas de progreso y civilidad adquirieron car\u00e1cter institucional\u201d, dice la pedagoga Aline de Morais Limeira, de la Universidad Federal de Para\u00edba (UFPB). La historia del sistema educativo en el per\u00edodo imperial es la historia de esa institucionalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El art\u00edculo 179 de la Constituci\u00f3n de 1824 dedica dos incisos a la educaci\u00f3n. El inciso XXXII incluye entre los derechos civiles \u201cla instrucci\u00f3n primaria y gratuita para todos los ciudadanos\u201d y el XXXIII se refiere a \u201ccolegios y universidades, donde se ense\u00f1ar\u00e1n los elementos que componen la ciencia, las bellas letras y las artes\u201d. La Ley de las Escuelas de Primeras Letras, de 1827, ordenaba la \u201ccreaci\u00f3n de escuelas de primeras letras en todas las ciudades, villas y parajes m\u00e1s poblados\u201d, estipulando sueldos de 200 a 500 <em>mil-r<\/em><em>\u00e9<\/em><em>is<\/em> [en la \u00e9poca, el plural de real, la moneda corriente, era <em>r<\/em><em>\u00e9<\/em><em>is<\/em>] para profesores y maestros.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1140\" height=\"357\" class=\"size-full wp-image-485928 alignright\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/086-089_educacao-no-bicentenario_320-1-1140-1.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/086-089_educacao-no-bicentenario_320-1-1140-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/086-089_educacao-no-bicentenario_320-1-1140-1-250x78.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/086-089_educacao-no-bicentenario_320-1-1140-1-700x219.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/086-089_educacao-no-bicentenario_320-1-1140-1-120x38.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Z\u00e9 Vicente<\/span><\/p>\n<p>Los discursos y las leyes pocas veces se tradujeron en inversiones. En 1830, el primer a\u00f1o del cual se tiene informaci\u00f3n sobre el presupuesto imperial, sumando los gastos en educaci\u00f3n de las provincias se llega a un 9 % de un total superior a 321 <em>contos de r<\/em><em>\u00e9<\/em><em>is<\/em> [1 <em>conto de r<\/em><em>\u00e9<\/em><em>is<\/em> = 1 mill\u00f3n de <em>r<\/em><em>\u00e9<\/em><em>is<\/em>], seg\u00fan un estudio publicado en 2017 por Dalvit Greiner de Paula y Vera L\u00facia Nogueira, de la Universidad del Estado de Minas Gerais (UEMG). A t\u00edtulo comparativo, la Constituci\u00f3n de 1988 estipula en su art\u00edculo 212 que la educaci\u00f3n deber\u00eda recibir como m\u00ednimo un 18 % de lo que la Federaci\u00f3n recauda y un 25 % de la recaudaci\u00f3n de los estados y municipios. Los sueldos de los docentes, en muchas provincias, quedaban por debajo del piso legal: 150.000 <em>r<\/em><em>\u00e9<\/em><em>is<\/em> anuales. En comparaci\u00f3n, los ingresos m\u00ednimos necesarios para poder votar eran de 100.000 <em>r<\/em><em>\u00e9<\/em><em>is<\/em>. Para estar habilitado a postularse a cargos electivos locales, 200.000 <em>r<\/em><em>\u00e9<\/em><em>is<\/em>.<\/p>\n<p>Una de las consecuencias de la falta de recursos fue la proliferaci\u00f3n de instituciones privadas, que recib\u00edan aportes del gobierno, dice Gondra. \u201cSe recurr\u00eda a este subsidio porque el Estado argumentaba que no se hallaba en condiciones de sostener una red de escuelas para todos. As\u00ed, justificaba la transferencia de fondos hacia la iniciativa privada y las escuelas confesionales\u201d, dice el profesor de la Uerj.<\/p>\n<p>En 1834, el Acta Adicional a la Constituci\u00f3n descentraliz\u00f3 parcialmente la administraci\u00f3n imperial. Las provincias quedaron a cargo de las escuelas, excepto las de educaci\u00f3n superior y las de la capital del pa\u00eds. No obstante, la fuente principal de recursos de la \u00e9poca, el impuesto de aduanas, estaba fuera del alcance de los gobiernos provinciales. \u201cLa aplicaci\u00f3n de los recursos fue inferior a la necesaria. Algunas provincias ten\u00edan una \u00fanica escuela p\u00fablica de nivel secundario. En la mayor\u00eda de ellas no se permit\u00eda la presencia de ni\u00f1as. Hoy se entiende que, en general, la descentralizaci\u00f3n de la gesti\u00f3n de la instrucci\u00f3n p\u00fablica pudo haber limitado el desarrollo de la educaci\u00f3n, debido a la variabilidad de los presupuestos provinciales y a cuestiones pol\u00edticas locales\u201d, resume De Morais Limeira.<\/p>\n<p>Para Gondra, el escenario de la educaci\u00f3n en el Imperio no puede entenderse si no se tiene en cuenta que fue algo heredado del per\u00edodo colonial. En la Colonia, la educaci\u00f3n se circunscrib\u00eda, sobre todo, a las escuelas fundadas por \u00f3rdenes religiosas, principalmente la orden de los jesuitas, la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. En 1759 se produjo un cambio importante, cuando el gobierno portugu\u00e9s estableci\u00f3 la Ley de Exterminio, Proscripci\u00f3n y Expulsi\u00f3n de sus Reinos y Dominios de Ultramar de los Regulares de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas e instaur\u00f3 las \u201cclases regias\u201d \u2212es decir, la ense\u00f1anza p\u00fablica\u2212, en las cuales el Estado defin\u00eda el programa de estudios, contrataba a los docentes y emit\u00eda los diplomas.<\/p>\n<p>La reforma apuntaba a modernizar el Imperio y formar cuadros administrativos. El nuevo sistema se financiaba a trav\u00e9s de un impuesto \u00fanico denominado \u201csubsidio literario\u201d, creado en 1772, que se cobraba sobre las ventas de aguardiente, vino y vinagre en todo el reino, las islas Azores y el archipi\u00e9lago de Madeira. En las colonias de Am\u00e9rica y \u00c1frica el impuesto se aplicaba a la carne troceada en las carnicer\u00edas. Durante el per\u00edodo <em>joanino<\/em>, los ingresos del subsidio literario llegaron a sumar 12 <em>contos de r<\/em><em>\u00e9<\/em><em>is<\/em> por a\u00f1o, un monto exiguo para atender a toda la Colonia, seg\u00fan el fil\u00f3sofo Carlos Roberto Jamil Cury, de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), en el art\u00edculo intitulado \u201cLa financiaci\u00f3n de la educaci\u00f3n brasile\u00f1a. Del subsidio literario al Fondo de Mantenimiento y Desarrollo de la Educaci\u00f3n B\u00e1sica (Fundeb)\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan De Morais Limeira, aunque los datos sobre el per\u00edodo colonial son escasos, los documentos referentes a la d\u00e9cada de 1770 del Archivo Hist\u00f3rico de Ultramar, en Portugal, apuntan la apertura de m\u00e1s de 350 vacantes para profesores reales (a cargo de asignaturas tales como lat\u00edn, griego, ret\u00f3rica y filosof\u00eda) y m\u00e1s de 470 para maestros (encargados de ense\u00f1ar a leer, escribir y contar) en la Colonia. De ellos, existe constancia del arribo a Brasil de 17 maestros entre finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, seg\u00fan Gondra. Cuando la comitiva de Jo\u00e3o VI (1767-1826) desembarc\u00f3 en R\u00edo de Janeiro, hab\u00eda 20 maestros reales en la ciudad.<\/p>\n<p>El sistema de \u201cclases regias\u201d se mantuvo durante el Primer Reinado. Los profesores reconocidos por el Estado daban clases en forma independiente y los alumnos asist\u00edan a cada curso por separado. Poco a poco, las c\u00e1tedras se agruparon en colegios, tales como el Ateneo Norte-Riograndense (1834), los liceos de Para\u00edba y de Bah\u00eda (1836) y el Colegio Pedro II (1837), en R\u00edo de Janeiro. La primera instituci\u00f3n formadora de docentes (escuela normal) de Am\u00e9rica Latina fue fundada en Niter\u00f3i (R\u00edo de Janeiro) en 1835.<\/p>\n<p>La reforma de 1759 supuso la expulsi\u00f3n de los jesuitas, pero no la de otras \u00f3rdenes de la Iglesia Cat\u00f3lica. As\u00ed y todo, hay registros de clases impartidas por jesuitas, ense\u00f1ando de manera particular, se\u00f1ala Gondra. En el Imperio, la Iglesia cumpli\u00f3 un rol fundamental en la educaci\u00f3n, y no solo a trav\u00e9s de las escuelas confesionales. \u201cEl catolicismo era la religi\u00f3n oficial, un brazo del Estado. Su presencia en la educaci\u00f3n fue importante y se dio de diferentes maneras a lo largo del siglo XIX, como con la inserci\u00f3n de la doctrina cristiana en los curr\u00edculos o en el ejercicio de sus representantes en las funciones educativas, tales como la docencia, la inspecci\u00f3n de la ense\u00f1anza, la selecci\u00f3n docente, la administraci\u00f3n p\u00fablica, etc.\u201d, subraya De Morais Limeira.<\/p>\n<p>Un dato muy citado que confirma el fracaso de la ense\u00f1anza en el Brasil imperial surge del primer censo realizado en el pa\u00eds, en 1872. En el mismo, pudo constatarse que algo m\u00e1s del 80 % de la poblaci\u00f3n libre correspond\u00eda a analfabetos, lo que equival\u00eda a 6,8 millones de un total de 8,4 millones de habitantes. De Morais Limeira advierte que, si esta cifra se lee de manera aislada, se llega a una interpretaci\u00f3n anacr\u00f3nica de lo que verdaderamente sucedi\u00f3, ya que se diferenciaba entre esclavizados y libres, as\u00ed como entre analfabetismo y escolarizaci\u00f3n. La tasa relativa a los ni\u00f1os ten\u00eda en cuenta su asistencia a la escuela de los 6 a los 15 a\u00f1os y no su alfabetizaci\u00f3n, aunque hubo provincias, incluyendo a la capital, donde la obligatoriedad de la escolarizaci\u00f3n comenzaba a los 7 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Gondra hace hincapi\u00e9 en que la producci\u00f3n relativa a la historia de la educaci\u00f3n en el bicentenario de la Independencia de Brasil ha puesto de manifiesto la actualidad de los temas que se discutieron hace 200 a\u00f1os. El subsidio a la educaci\u00f3n privada reaparece en el sistema de vales propuesto por algunos economistas. El v\u00ednculo entre la religi\u00f3n y la educaci\u00f3n sigue siendo presente en el debate. La ense\u00f1anza dom\u00e9stica particular, habitual entre las familias adineradas del siglo XIX, ha vuelto a ser propuesta. \u201cLos temas que animaron a los proyectos educativos del pasado han cambiado, pero tambi\u00e9n existen continuidades y algunas disposiciones vuelven a aparecer bajo nuevos formatos, como si fueran novedades\u201d, concluye.<\/p>\n<div class=\"box\"><strong>Desventuras universitarias<br \/>\n<\/strong><em>Los albores de la educaci\u00f3n superior y de la formaci\u00f3n laboral en las antiguas colonias<\/em><\/p>\n<p>A lo largo de todo el per\u00edodo colonial, en la Am\u00e9rica portuguesa no hubo universidades. Por el contrario, en los territorios pertenecientes a Espa\u00f1a, las primeras fueron inauguradas en la d\u00e9cada de 1550, en M\u00e9xico y en Per\u00fa. Seg\u00fan la historiadora Maria Ligia Coelho Prado, de la USP, la ausencia de universidades en la Am\u00e9rica portuguesa expresa las condiciones de la propia Metr\u00f3poli. En el siglo XVII, Espa\u00f1a, un poderoso imperio europeo, pose\u00eda m\u00e1s de 20 universidades. Portugal era una naci\u00f3n peque\u00f1a, empobrecida, y solamente contaba con la Universidad de Co\u00edmbra. Los espa\u00f1oles ten\u00edan a disposici\u00f3n un amplio plantel de docentes, algunos de ellos dispuestos a trasladarse al Nuevo Mundo. \u201cLas colonias eran diferentes porque sus metr\u00f3polis tambi\u00e9n lo eran\u201d, sintetiza.<\/p>\n<p>Tras la Independencia, la educaci\u00f3n superior fue avanzando lentamente, pese a las declaraciones que apoyaban su expansi\u00f3n. Con el arribo de la Corte portuguesa a Brasil, en 1808, se instaur\u00f3 un sistema de clases sueltas similar al de la educaci\u00f3n b\u00e1sica. Poco a poco, algunas carreras como las de la Escuela de Anatom\u00eda, Cirug\u00eda y Medicina de R\u00edo de Janeiro y de Salvador [Bah\u00eda] fueron congreg\u00e1ndose en las facultades de medicina de R\u00edo de Janeiro y de Bah\u00eda (1832). Y se fundaron las facultades de derecho en S\u00e3o Paulo y Olinda [Pernanbuco] (1827). Las facultades de ingenier\u00eda, como la Polit\u00e9cnica de R\u00edo de Janeiro (1874) y la Escuela de Minas de Ouro Preto [Minas Gerais] (1876), tuvieron que esperar todav\u00eda un poco m\u00e1s. Reci\u00e9n se fundar\u00eda una universidad en 1920, cuando se cre\u00f3 la Universidad de R\u00edo de Janeiro, posteriormente designada Universidad de Brasil, que luego se transform\u00f3 en la actual Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ).<\/p>\n<p>Durante el per\u00edodo colonial, los hijos de las familias ricas obten\u00edan sus diplomas superiores, por lo general, en la Universidad de Co\u00edmbra. En cambio, en Hispanoam\u00e9rica, los procesos independentistas contaron con una marcada presencia de profesionales formados en universidades locales. Sobresalieron la Universidad de San Carlos, en Guatemala, y la Universidad de Chuquisaca, en Bolivia.<\/p>\n<p>\u201cLas universidades de la Am\u00e9rica espa\u00f1ola eran conservadoras, vinculadas a la formaci\u00f3n de cuadros para la administraci\u00f3n colonial. Aun as\u00ed, cundi\u00f3 en ellas el momento de efervescencia de finales del siglo XVIII. Mariano Moreno (1778-1811), l\u00edder de la Independencia de las Provincias Unidas del R\u00edo de la Plata, fue alumno de Chuquisaca\u201d, destaca la historiadora Maria Ligia Coelho Prado, de la USP.<\/p>\n<p>Con todo, el caso de la educaci\u00f3n superior presenta una particularidad. Coelho Prado se\u00f1ala que en Hispanoam\u00e9rica, el proyecto de los nuevos liderazgos no apuntaba a fortalecer las universidades existentes, sino a cerrarlas. \u201cPara los liberales de Am\u00e9rica, las universidades eran una r\u00e9mora del pasado colonial\u201d, explica la historiadora, quien aborda el tema en su ensayo \u201cUniversidad, Estado e Iglesia en Am\u00e9rica Latina\u201d, publicado en el libro <em>Am<\/em><em>\u00e9<\/em><em>rica Latina no s<\/em><em>\u00e9<\/em><em>culo XIX. Tramas, telas e textos<\/em> (Edusp, 2004).<\/p>\n<p>El proyecto era crear un sistema de educaci\u00f3n superior orientado a fines pr\u00e1cticos. \u201cEste es el modelo al cual Brasil va a adherir en el siglo XIX: las facultades se enfocan en la salida al trabajo\u201d, sostiene. Desde esa perspectiva, no es la ausencia de universidades en el Brasil imperial lo que constituye una excepci\u00f3n o un atraso en comparaci\u00f3n con los pa\u00edses vecinos, sino la lentitud con la que se crearon las carreras superiores y las facultades.<\/div>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>CASTANHA, A. P.\u00a0<a href=\"https:\/\/periodicos.uem.br\/ojs\/index.php\/TeorPratEduc\/article\/view\/46801\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">A instru\u00e7\u00e3o prim\u00e1ria no Brasil entre a Independ\u00eancia e o Ato Adicional de 1834<\/a>.\u00a0<strong>Teoria e Pr\u00e1tica da Educa\u00e7\u00e3o.<\/strong>\u00a0v. 23, n. 1. 2020.<br \/>\nJAMIL CURY, C. R.\u00a0<a href=\"http:\/\/educa.fcc.org.br\/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0100-31432018000401217&amp;lng=pt&amp;nrm=iso&amp;tlng=pt\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Financiamento da educa\u00e7\u00e3o brasileira: Do subs\u00eddio liter\u00e1rio ao Fundeb<\/a>.\u00a0<strong>Educa\u00e7\u00e3o e realidade<\/strong>. v. 43, n. 4. 2018.<br \/>\nGOMES, A. R.\u00a0<a href=\"https:\/\/periodicos.unir.br\/index.php\/instrumentocritico\/article\/view\/5026\/3238\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ensino p\u00fablico no Brasil: Prim\u00f3rdios (1759-1827)<\/a>.\u00a0<strong>Instrumento Cr\u00edtico<\/strong>. v. 5, n. 5. 2019.<br \/>\nNEVES, L. M. B. P.\u00a0<a href=\"https:\/\/seer.ufrgs.br\/index.php\/asphe\/article\/view\/106175#:~:text=Entre%201821%20e%201824%2C%20uma,concebiam%20como%20um%20espa%C3%A7o%20p%C3%BAblico.\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Educar \u00e9 civilizar: A pedagogia dos peri\u00f3dicos e dos panfletos pol\u00edticos na Independ\u00eancia do Brasil (1821-1824)<\/a>.\u00a0<strong>Revista Hist\u00f3ria da Educa\u00e7\u00e3o<\/strong>. v. 25. 2021.<br \/>\nPAULA, D. G. y NOGUEIRA, V. L.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.scielo.br\/j\/heduc\/a\/dPpCFNy6k6nZ5qM4gppdf3b\/abstract\/?lang=pt\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Escola p\u00fablica liberalismo no Brasil imperial: Constru\u00e7\u00e3o do Estado e abandono da na\u00e7\u00e3o<\/a>.\u00a0<strong>Revista Hist\u00f3ria da Educa\u00e7\u00e3o<\/strong>. v. 21, n. 53. 2017.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><p class=\"bibliografia\"><strong>Libros<br \/>\n<\/strong>BOTO, C.\u00a0<strong>A liturgia escolar na Idade Moderna<\/strong>. Campinas: Papirus, 2017.<br \/>\nGOIS, A.\u00a0<strong>O ponto a que chegamos: Duzentos anos de atraso educacional e seu impacto nas pol\u00edticas do presente<\/strong>. R\u00edo de Janeiro: editorial FGV, 2022.<br \/>\nLIMEIRA, A. M.\u00a0<em>et al.<\/em>\u00a0<strong>Independ\u00eancia &amp; instru\u00e7\u00e3o no Brasil: Hist\u00f3ria, mem\u00f3ria e forma\u00e7\u00e3o (1822-1972)<\/strong>. R\u00edo de Janeiro: editorial Uerj, 2022.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El pensamiento liberal y la necesidad de alcanzar la cohesi\u00f3n nacional inspiraron propuestas de educaci\u00f3n p\u00fablica universal, pero la financiaci\u00f3n siempre fue insuficiente","protected":false},"author":613,"featured_media":485924,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[295,303,310],"coauthors":[1619],"class_list":["post-485923","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-humanidades-es","tag-educacion","tag-financiacion","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/485923","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/613"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=485923"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/485923\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":485933,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/485923\/revisions\/485933"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/485924"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=485923"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=485923"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=485923"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=485923"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}