{"id":494545,"date":"2023-10-26T10:00:15","date_gmt":"2023-10-26T13:00:15","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=494545"},"modified":"2023-12-11T10:37:12","modified_gmt":"2023-12-11T13:37:12","slug":"los-musgos-son-grandes-sumideros-de-carbono","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-musgos-son-grandes-sumideros-de-carbono\/","title":{"rendered":"Los musgos son grandes sumideros de carbono"},"content":{"rendered":"<p>Los suelos cubiertos de musgos absorben cada a\u00f1o 6.430 millones de toneladas m\u00e1s de carbono de la atm\u00f3sfera que los ambientes terrestres sin este tipo de vegetaci\u00f3n. Esta cifra, que surge de un c\u00e1lculo de un estudio internacional publicado en mayo en la revista cient\u00edfica <em>Nature Geoscience<\/em>, equivale a m\u00e1s de seis a\u00f1os del total de las emisiones mundiales de carbono asociadas a los cambios en el uso de la tierra, como la transformaci\u00f3n de tramos de bosques en campos agr\u00edcolas o en pasturas. Como todos los vegetales, los musgos captan di\u00f3xido de carbono (CO<sub>2<\/sub>) a trav\u00e9s de la fotos\u00edntesis y as\u00ed contribuyen a reducir el nivel de este gas en la atm\u00f3sfera, el principal responsable del aumento del efecto invernadero que causa el calentamiento del clima global.<\/p>\n<p>El referido trabajo, que cont\u00f3 con la participaci\u00f3n de investigadores radicados en Brasil, tambi\u00e9n estim\u00f3 la superficie del planeta cubierta por este tipo de vegetaci\u00f3n: 9,4 millones de kil\u00f3metros cuadrados (km<sup>2<\/sup>), un territorio casi igual al de China. Esta extensi\u00f3n se calcul\u00f3 con base en la recolecci\u00f3n de muestras de musgos de 123 ecosistemas de todos los continentes.<\/p>\n<p>A diferencia de las llamadas plantas vasculares (\u00e1rboles, arbustos, hierbas y helechos), los musgos constituyen un tipo vegetal perteneciente al grupo de las bri\u00f3fitas, que no poseen un refuerzo de lignina en sus paredes celulares. Por lo tanto, no presentan partes le\u00f1osas r\u00edgidas. Los musgos se cuentan entre las primeras plantas que colonizaron el medio terrestre, hace casi 500 millones de a\u00f1os. Son especialmente importantes en los lugares donde las plantas vasculares no sobreviven y pueden tapizar el suelo de bosques y campos, como as\u00ed tambi\u00e9n prosperar en el tronco de los \u00e1rboles y sobre las rocas. Hoy en d\u00eda comprenden al menos 12.000 especies vegetales, que se distribuyen por todos los continentes.<\/p>\n<p>El estudio cont\u00f3 con la participaci\u00f3n de 50 cient\u00edficos de todo el mundo, que proporcionaron muestras de musgos de climas tropicales, como del desierto australiano, y de zonas heladas como la Ant\u00e1rtida. Se analizaron espec\u00edmenes procedentes de \u00e1reas boscosas, praderas y pasturas, oriundos de ambientes silvestres y urbanos. De Brasil solamente se incluyeron muestras de musgos extra\u00eddas del bioma local del Cerrado, la sabana tropical brasile\u00f1a.<\/p>\n<p>Los datos del trabajo corroboran la importancia de la preservaci\u00f3n de los suelos con musgos, hasta ahora poco estudiados. \u201cEn el actual escenario de cambios clim\u00e1ticos globales, es necesario promover los estudios concernientes a este grupo de plantas, muy sensibles a las alteraciones en su h\u00e1bitat, y no solo los de la flora vascular\u201d, dice el bot\u00e1nico Alberto Teixido, de la Universidad Complutense de Madrid, uno de los autores del art\u00edculo. De origen espa\u00f1ol, Teixido vivi\u00f3 ocho a\u00f1os en Brasil, hasta julio del a\u00f1o pasado, per\u00edodo en el que realiz\u00f3 una pasant\u00eda posdoctoral en la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG) y posteriormente trabaj\u00f3 como profesor visitante en la Universidad Federal de Mato Grosso (UFMT). Otro autor del trabajo vinculado a Brasil es el bi\u00f3logo colombiano Gabriel Pe\u00f1aloza-Bojac\u00e1, quien realiz\u00f3 su doctorado en la UFMG.<\/p>\n<p>La idea del estudio consisti\u00f3 en analizar suelos cubiertos por musgos y compararlos con otras regiones en donde no existe este tipo de cobertura. En total, los investigadores identificaron 24 contribuciones diferentes que los musgos proporcionan al suelo y a otras plantas. Este tipo de vegetaci\u00f3n, por ejemplo, tiene influencia en el microclima de los ecosistemas y ayuda a controlar la humedad y la temperatura. Adem\u00e1s de reducir la presi\u00f3n sobre el calentamiento global, el carbono que absorben los musgos contribuye al crecimiento de las plantas vecinas. En los suelos habitados por musgos, hay una concentraci\u00f3n m\u00e1s alta de nutrientes tales como nitr\u00f3geno, f\u00f3sforo y magnesio, aparte de una mayor actividad enzim\u00e1tica.<\/p>\n<p>Estos beneficios se deben al hecho de que los musgos, especialmente los del g\u00e9nero <em>Sphagnum<\/em>, consiguen crear un ecosistema h\u00famedo y con materia org\u00e1nica que les sirve de hogar a toda una gama de microbios, hongos y animales invertebrados. Todo esto se refleja en una circulaci\u00f3n mayor de nutrientes y en una descomposici\u00f3n m\u00e1s veloz de la materia org\u00e1nica. Cuando se comparan los suelos con musgos con las superficies que no cuentan con este tipo de vegetaci\u00f3n, tambi\u00e9n se verifica una menor erosi\u00f3n y menos agentes pat\u00f3genos que causan enfermedades en las plantas.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Teixido, no hay datos consolidados sobre la importancia de los musgos en los ecosistemas brasile\u00f1os. \u201cNecesitamos m\u00e1s expertos que se ocupen de describir e identificar la fisiolog\u00eda y la ecolog\u00eda de los musgos en los distintos ecosistemas, como por ejemplo en la Amazonia\u201d, comenta el espa\u00f1ol. Seg\u00fan el proyecto Flora y Hongos de Brasil, coordinado por el Jard\u00edn Bot\u00e1nico de R\u00edo de Janeiro, se conocen 896 especies de musgos en el pa\u00eds, gran parte de ellos en zonas ocupadas por el Bosque Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Aunque reconoce que la estimaci\u00f3n de la superficie mundial cubierta por musgos es impresionante, el bot\u00e1nico Denilson Fernandes Peralta, del Instituto de Investigaciones Ambientales (IPA) del estado de S\u00e3o Paulo, se\u00f1ala algunas limitaciones del nuevo estudio. \u201cNo se incluyeron en el trabajo ejemplares de musgos de biomas brasile\u00f1os importantes, tales como el Bosque Atl\u00e1ntico, la Amazonia y la Caatinga, adem\u00e1s de la Patagonia sudamericana y la tundra del hemisferio norte\u201d, dice Fernandes Peralta, experto en plantas sin semillas, flores o frutos que se reproducen por esporas, como las bri\u00f3fitas. \u201cEsto significa que los datos del estudio pueden haber sido subestimados y se encuentran sujetos a nuevas revisiones\u201d. As\u00ed y todo, seg\u00fan \u00e9l, la investigaci\u00f3n presentada en el art\u00edculo es una de las m\u00e1s importantes referidas a la distribuci\u00f3n y los servicios ecosist\u00e9micos que prestan los musgos.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/strong>ELDRIDGE, D. J. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41561-023-01170-x\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">The global contribution of soil mosses to ecosystem services<\/a>. <strong>Nature Geosciences<\/strong>. v. 16. may. 2023.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Con una extensi\u00f3n casi igual a la de China, la superficie terrestre cubierta por este tipo de vegetaci\u00f3n sustrae de la atm\u00f3sfera 6.430 millones de toneladas anuales de dicho gas","protected":false},"author":714,"featured_media":494546,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[280,269],"coauthors":[4153],"class_list":["post-494545","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-bioquimica-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/494545","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/714"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=494545"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/494545\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":495863,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/494545\/revisions\/495863"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/494546"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=494545"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=494545"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=494545"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=494545"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}